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D Disonancia
cognitiva y
apropiación de
las TIC
POR
DOLORS REIG
(HTTPS://[Link]/ARCHIVO/AUTOR/DOLORS-
REIG/)
Me preocupaba, cuando empecé a
dedicarme a la formación y sensibilización
acerca de las múltiples vertientes de la web
social, mostrar sobre todo sus
características más serias, más ligadas al
conocimiento. Corren ya otros tiempos y
desde instancias incluso oficiales (en
Cataluña) se va más allá de las TIC
(Tecnologías de la Información y la
Comunicación) para mostrar la necesidad de
formar en el adecuado uso de las TAC
(Tecnologías del Aprendizaje y el
Conocimiento) en la escuela.
Disonancia cognitiva
Hace tiempo que ya nadie me mira de reojo
o me alerta de su inadecuación al ámbito de
la empresa cuando utilizo el término de ‘web
social’ como el que mejor describe el
fenómeno de la Web 2.0, destacando la
socialización de casi todos los aspectos de
nuestras vidas públicas. Así, desde unos
medios que vuelven a ser sociales hasta las
primeras demandas ciudadanas de
participación política, las cosas han
cambiado hasta el punto de que creo
necesario, además de TIC y TAC, distinguir
un nuevo término, el de TEP (Tecnologías
para el Empoderamiento y la Participación)
para destacar esa importante apropiación de
las tecnologías.
Vivimos hoy, creo -viven en mayor medida
las poblaciones más jóvenes-, tiempos de
disonancia cognitiva entre lo que Internet y
la realidad off line nos ofrece en cuanto a
muchos aspectos, pero sobre todo en
cuanto al empoderamiento y a las
posibilidades de participación en las nuevas
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‘redes sociables’. El de disonancia cognitiva ☰
es un término creado por Festinger (1957) y
demostrado por neurocientíficos como
Gazzaniga (1985) y se refiere a la tensión
que se produce cuando existen
contradicciones entre ideas, entre aspectos
importantes de lo que se piensa, o entre lo
que pensamos, lo que vamos interiorizando
y la realidad. Cuando aparece de modo
constante en nuestras vidas produce
malestar, de forma que tendemos a la
generación de ideas, actitudes o
comportamientos que la resuelvan.
En el caso de la Red y el mundo off line, los
niños, maestros en mostrar con
transparencia lo que sienten y desean, lo
expresan muy bien cuando les damos voz y
preguntamos acerca de cómo querrían el
futuro en relación a las tecnologías
(Lattitude, 2011). No lo dudan en absoluto:
quieren una realidad más parecida a lo que
viven en lo virtual. Piden mayor integración
entre la web y la realidad, de acuerdo con su
percepción, ya completamente posdigital y
de ausencia de barreras entre ambas. La
Red se vive cada día menos como forma de
evasión y más como entorno que mejora la
realidad. Y no estamos hablando solamente
(que también) de artificios tecnológicos que
aumentan la riqueza estimular, haciendo
más amena una realidad a veces aburrida
sino, sobre todo, de que cuando estos niños
se conviertan en jóvenes reivindicarán –
están pidiendo, de hecho- la posibilidad de
poner en práctica los valores, actitudes que
han aprendido on line. Así, sin negar la
importancia también de factores
socioeconómicos estructurales en el
movimiento indignados (como los altos
índices de desempleo juvenil, presentes en
muchas de las revoluciones sociales
contemporáneas), una explicación
importante de sus orígenes estaría en esta
disonancia cognitiva, en una vivencia en
Internet que no se corresponde con lo que
proporciona el mundo off line.
Buscando los efectos de la participación
¿Cómo aceptar que se participa en la vida
política una vez cada cuatro años cuando se
está acostumbrado a votar (likes, plus,
retweets) constantemente, en los más
diversos ámbitos, cualquier idea o
información on line?
Sociedad de la Información, Sociedad Red,
según Castells, la llamemos como la
llamemos, lo cierto es que, tal y como decía
el mismo autor en una entrevista
refiriéndose a la revolución egipcia, ‘no
somos los mismos/as desde que estamos en
([Link]
redes sociales’. ☰
Podemos verlo como evolución: tenemos
más voz, somos más poderosos después de
haber vivido la experiencia de la
participación on line. Nos hemos
acostumbrado a conversar, como nos decía
el Cluetrain Manifesto, en unas redes
sociales que aplican una capa interactiva,
con las empresas, los partidos y gestores
políticos, entre otras muchas instancias.
Pero empezamos a echar de menos la
significación de esas conversaciones,
comprobar que en efecto se nos escucha,
que toda esa participación es de verdad.
En otras palabras, después de haber
entrado en la conversación deberemos
demostrar, como marcas, como
profesionales, como gestores políticos, que
hemos escuchado, aprendido y sabido
cambiar en consecuencia. No se logra
implicar a los ciudadanos solamente por
dejarles participar; hay que demostrarles
que su aportación cambia las cosas.
Es necesario, también, avanzar en el
aspecto de TEP, proyectar la integración de
las mismas en la sociedad para una
democracia electrónica o ciberdemocracia
más madura que las que vivimos. Actuable,
Twitter, Facebook nos han prestado en los
últimos tiempos interesantes ejemplos de
cómo deberían proyectarse estas
herramientas.
Son muchas, según los estudios, las
mejoras que podríamos perseguir. Así, la e-
participación sirve para Trechseletal (2002)
para:
– Aumentar la transparencia de los procesos
políticos.
– Mejorar la implicación de los ciudadanos.
Recordar en este sentido tanto los estudios
en Netville, que afirmaban que la gente se
implicaba en mayor medida en la vida social
off line si añadíamos una capa de
interacción virtual a las relaciones en el
vecindario, hasta un estudio reciente en
Londres, The Online Neighbourhood
Networks Study, que mostraba cómo los
participantes en entornos on line
hiperlocales (como soporte a la comunidad
local) manifestaban actitudes más positivas
hacia los agentes públicos con presencia on
line.
– Mejorar la calidad de la formación de
opinión, abriendo nuevos espacios de
información y deliberación.
Finalmente deberemos, después de siglos
de ([Link]
democracias menos directas, formar
expertos o incorporar a los currículos ☰
actuales la participación. En un futuro de
democracia 2.0 realmente participativa, de
gestión política ‘con’ las redes sociales y no
solo de campañas ‘en’ las mismas, el precio
de quedar excluido, de formar parte de la
brecha de participación, será para el
individuo y las sociedades realmente grave.
Cuantas más son las posibilidades que nos
abre la sociedad red, cuanto mayor es la
promesa de hacernos, como sociedad y
como individuos, más grandes, mayor es la
gravedad de que alguien quede fuera de
ello. Decía George Bernard Shaw que
tememos la libertad porque implica una
responsabilidad a la que no estamos
acostumbrados. Ahora que tenemos las
herramientas y cuando surja la voluntad
política de integrarlas en procesos de
participación relevantes, la educación para
el empoderamiento y la participación debería
ser una prioridad.
Artículo extraído del
nº 90 de la revista en
papel Telos
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DOLORS REIG
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