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Contratos Inteligentes en Mercados Digitales

El documento explora la evolución de los contratos en la era digital, destacando los contratos inteligentes como una forma más funcional de formalizar relaciones en mercados digitales. Estos contratos integran cláusulas en hardware y software, haciendo que el incumplimiento sea costoso y mejorando la observabilidad y verificabilidad. Además, se menciona la posibilidad de crear 'propiedad inteligente' mediante la incorporación de contratos en objetos físicos, lo que automatiza la ejecución de acuerdos relacionados con la propiedad.

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Contratos Inteligentes en Mercados Digitales

El documento explora la evolución de los contratos en la era digital, destacando los contratos inteligentes como una forma más funcional de formalizar relaciones en mercados digitales. Estos contratos integran cláusulas en hardware y software, haciendo que el incumplimiento sea costoso y mejorando la observabilidad y verificabilidad. Además, se menciona la posibilidad de crear 'propiedad inteligente' mediante la incorporación de contratos en objetos físicos, lo que automatiza la ejecución de acuerdos relacionados con la propiedad.

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Contratos Inteligentes: Bloques de Construcción para

Mercados Digitales
[Link]/la-disrupción-del-blockchain/contratos-inteligentes-bloques-de-construcción-para-mercados-digitales-
8d5bd273a462

Por Nick Szabo

Introducción
El contrato, un conjunto de promesas acordadas en una “reunión de las mentes”, es la
manera tradicional de formalizar una relación. Si bien los contratos se utilizan
principalmente en las relaciones comerciales (el foco de este artículo), también tienen uso
en relaciones personales como los matrimonios. También son importantes en política, no
solo por las teorías del “contrato social” sino también porque la ejecución de contratos se
ha considerado tradicionalmente como una función básica de los gobiernos capitalistas.

Ya sea ejecutado por un gobierno o de otra manera, el contrato es el componente básico


de una economía de libre mercado. Durante muchos siglos de evolución cultural,
emergieron tanto el concepto de contrato como los principios relacionados con él,
codificados en el derecho consuetudinario. La teoría de la información algorítmica sugiere
que tales estructuras son a menudo prohibitivamente costosas de recalcular. Si
empezáramos de cero, usando la razón y la experiencia, podría llevar muchos siglos
volver a desarrollar ideas sofisticadas como los derechos de propiedad que hacen
funcionar al libre mercado moderno [Hayek].

Sin embargo, la revolución digital está cambiando radicalmente los tipos de relaciones.
¿Qué partes de nuestra tradición legal seguirán siendo valiosas en la era del
ciberespacio? ¿Cuál es la mejor manera de aplicar estos principios del derecho al diseño
de nuestras relaciones en línea?

Las computadoras hacen posible la ejecución de algoritmos que hasta ahora eran
prohibitivamente costosos, y las redes permiten la transmisión más rápida de mensajes
más grandes y más sofisticados. Además, los científicos de computación y los criptógrafos
descubrieron recientemente muchos algoritmos nuevos y bastante interesantes. La
combinación de estos mensajes y algoritmos hace posible una amplia variedad de nuevos
protocolos.

Nuevas instituciones y nuevas maneras de formalizar las relaciones que conforman estas
instituciones ahora son posibles gracias a la revolución digital. Llamo a estos nuevos
contratos “inteligentes” porque son mucho más funcionales que sus ancestros inanimados
de papel. Esto no implica el uso de “inteligencia artificial”. Un contrato inteligente es un
conjunto de promesas, especificadas en forma digital, incluidos los protocolos dentro de los
cuales las partes cumplen las otras promesas.

Contratos embebidos en el mundo

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La idea básica de los contratos inteligentes es que muchos tipos de cláusulas
contractuales pueden integrarse en el hardware y software con el que trabajamos, de
forma tal que el incumplimiento se vuelva costoso (a veces de manera prohibitiva) para el
infractor.

Un ejemplo de la vida real que podríamos considerar el ancestro primitivo de los contratos
inteligentes, es la humilde máquina expendedora. Dentro de una cantidad limitada de
pérdida potencial (la cantidad en la caja debe ser menor que el costo de romper el
mecanismo), la máquina recibe monedas y, a través de un simple mecanismo, entrega el
cambio y el producto.

Otros precursores de los contratos inteligentes son las terminales y tarjetas POS (punto de
venta), EDI (intercambio electrónico de datos, utilizado para pedidos y otras transacciones
entre grandes empresas), las redes SWIFT, ACH y FedWire para transferir y liquidar pagos
entre bancos, y asignación del ancho de banda de la red pública a través de subastas
automatizadas. Todos ellos implementan modelos de seguridad comercial, pero con
demasiada frecuencia prestan poca atención a las necesidades y obligaciones
contractuales de las partes.

Principios básicos del diseño de contratos


La amenaza de la fuerza física es una forma obvia de incorporar un contrato en el mundo:
es hacer que un sistema judicial decida qué medidas físicas debe tomar una agencia de
ejecución (arresto, la confiscación de bienes, etc.) en respuesta a un incumplimiento de
contrato. Es lo que yo llamo una forma reactiva de seguridad. La necesidad de invocar la
seguridad reactiva puede ser minimizada, pero no eliminada, haciendo que los arreglos
contractuales sean verificables, por ejemplo registrando una infracción en una cámara de
video o al firmar un contrato, a fin de demostrar reclamos por incumplimiento en los
tribunales. La observación de un contrato en curso, para detectar el primer signo de
incumplimiento y minimizar las pérdidas, también es una forma reactiva de seguridad.

Una forma proactiva de seguridad es un mecanismo físico que hace que el incumplimiento
sea costoso, como una cerradura de combinación que hace que el acceso a una sala que
contiene secretos industriales sea difícil sin una autorización explícita.

Desde el derecho consuetudinario, la teoría económica y las condiciones contractuales que


a menudo se encuentran en la práctica, podemos destilar cuatro objetivos básicos del
diseño de contratos.

El primero es la observabilidad, la capacidad del principal de observar el cumplimiento del


contrato por parte de los demás o de demostrar su desempeño a otros principales. En
términos generales, el campo de la contabilidad se ocupa de hacer que los contratos sean
más observables.

El segundo es la verificabilidad objetiva, la capacidad de un principal de demostrar a un


árbitro que un contrato ha sido cumplido o no, o la capacidad del árbitro para averiguarlo
por otros medios. La disciplina de auditoría corresponde aproximadamente a la verificación

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de cumplimiento de contratos. La observabilidad y la verificabilidad también pueden incluir
la capacidad de diferenciar entre violaciones intencionales del contrato y errores de buena
fe.

Un tercer objetivo del diseño de contratos es la privacidad, el principio de que el


conocimiento y control sobre los contenidos y el cumplimiento de un contrato debe
distribuirse entre las partes solo en la medida en que sea necesario para la ejecución. Esta
es una generalización del principio del derecho consuetudinario de la responsabilidad
contractual, que establece que los terceros, más allá de los árbitros e intermediarios
designados, no deberían tener voz en la ejecución de un contrato. La generalización de la
privacidad es la formalización de la afirmación común, “no es asunto tuyo”.

Un cuarto objetivo es la aplicabilidad y, al mismo tiempo, minimizar la necesidad de


ejecución. La verificabilidad mejorada a menudo también ayuda a cumplir este cuarto
objetivo. La reputación, los incentivos incorporados, los protocolos de “auto aplicación” y la
verificabilidad pueden desempeñar un papel importante en la consecución del cuarto
objetivo. La seguridad informática y de redes también puede contribuir en gran medida a
que los contratos inteligentes se apliquen por sí mismos.

Los contratos inteligentes a menudo involucran a terceros de confianza y un árbitro, que es


invocado para resolver disputas que surgen del cumplimiento (o falta de cumplimiento). La
privacidad implica que queremos minimizar la vulnerabilidad a terceros. La verificabilidad y
la observabilidad a menudo requieren que los invoquemos. Se debe confiar en un
mediador con algunos de los contenidos y/o el cumplimiento del contrato. Se debe confiar
en el árbitro con algunos de los contenidos y parte del historial de cumplimiento, para
resolver disputas e invocar penas equitativamente. En el diseño de contratos inteligentes,
queremos aprovechar al máximo intermediarios y árbitros, al tiempo que minimizamos la
exposición a ellos. Un resultado común es que la confidencialidad se infringe solo en caso
de disputa.

(…)

En el futuro, la distribución del tamaño de las empresas multinacionales se aproximará a la


de las empresas locales, dando lugar a la Pequeña Empresa Multinacional. Las barreras
legales son el costo más severo de hacer negocios a través de muchos países. Los
contratos inteligentes pueden atravesar este nudo gordiano de jurisdicciones. Los
contratos inteligentes pueden disminuir la vulnerabilidad a jurisdicciones caprichosas.
Donde los contratos inteligentes pueden aumentar la observabilidad o la verificabilidad,
pueden disminuir la dependencia de estos oscuros códigos legales locales y sus
tradiciones de aplicación.

Propiedad Inteligente (smart property)


Es posible extender el concepto de contratos inteligentes a la propiedad. La propiedad
inteligente puede crearse a través de la incorporación de contratos inteligentes en objetos
físicos. Estos protocolos integrados darían automáticamente el control de las llaves para
operar la propiedad a la parte que legítimamente posee esa propiedad, según los términos
del contrato.

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Por ejemplo, un automóvil podría volverse inoperable a menos que se complete el
protocolo de respuesta correcta con su propietario legítimo. Si se solicitó un préstamo para
comprar ese automóvil, y el propietario no realizó los pagos, el contrato inteligente podría
ejecutar automáticamente un embargo, que devuelve el control de las llaves del automóvil
al banco. Este “embargo inteligente” podría ser mucho más barato y más efectivo que un
incautador. También se necesita un protocolo para probar la eliminación del embargo
cuando el préstamo ha sido cancelado, así como las excepciones operativas. Por ejemplo,
sería grosero revocar la operación del automóvil mientras está circulando a 75 millas por
hora por la autopista.

Conclusión
El efectivo digital y los activos sintéticos están aquí hoy, y se están diseñando más
mecanismos contractuales inteligentes. Hasta ahora, los criterios de diseño importantes
para automatizar la ejecución de contratos provienen de campos dispares como economía
y criptografía, con poca comunicación cruzada: poca conciencia de la tecnología, por un
lado, y poca conciencia de los mejores casos de uso. Estos esfuerzos persiguen objetivos
comunes, que convergen en el concepto de contratos inteligentes.

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