PARROQUIA SAN FERNANDO, CHIAPAS
VIA MATRIS
INTRODUCCIÓN
El Vía Matris es el camino que recorrió María de regreso, desde el Santo Sepulcro hasta su
casa. Es un camino en el que recuerda y revive el Vía Crucis, el Camino de la Cruz. Por lo
tanto, lo rezamos acompañando a la Madre Dolorosa de vuelta a su hogar.
“Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su
Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su
Resurrección”. La piedad popular no puede permanecer ajena al carácter particular del
Sábado Santo; así pues, las costumbres y las tradiciones festivas vinculadas a este día, en el
que durante una época se anticipaba la celebración pascual, se deben reservar para la noche
y el día de Pascua. Directorio PPL 146. Así como en el plan salvífico de Dios (cfr. Lc 2,34-
35) están asociados Cristo crucificado y la Virgen dolorosa, también los están en la Liturgia
y en la piedad popular. Como Cristo es el “hombre de dolores” (Is 53,3), por medio del cual
se ha complacido Dios en “reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,20), así María es la “mujer del dolor”, que
Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su Pasión (socia Passionis).
La intuición fundamental es considerar toda la vida de la Virgen, desde el anuncio profético
de Simeón (cfr. Lc 2,34-35) hasta la muerte y sepultura del Hijo, como un camino de fe y de
dolor: camino articulado en siete “estaciones”, que corresponden a los “siete dolores” de la
Madre del Señor. Directorio PPL 136.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.
Madre Santísima de Guadalupe, déjanos seguir contigo desde el sepulcro al cenáculo el
camino doloroso de tu soledad y llanto. Acompañamos, Madre nuestra, tu corazón atravesado
por una espada, tal como te lo anuncio el anciano Simeón, en el Templo de Jerusalén.
Madre Santa queremos acompañar el diálogo interno con tu hijo bien amado, muerto a los
ojos del mundo y, para ti, descansando. De tu voz aprenderemos la fe, la esperanza, el cántico
triunfal de amor renacido tras las tinieblas del sábado.
XIV ESTACIÓN
MARIA DEJA MUERTO EN EL SEPULCRO A SU HIJO JESÚS
Detrás de la losa, queda tu corazón destrozado, semilla de amor eterno, dormido y siempre
velando. Y tú repites: cómo me duele dejarte. Te quisiera en mi regazo y estar contigo en tu
sueño, que mi ansiedad hace largo. Sé que pronto te veré glorioso resucitado, y mi fe es el
arco iris en la lluvia de mi llanto. Para aquellos, Hijo Mío, que el dolor embarcaron, tu
sepulcro sea la estrella que los lleve a puerto salvos.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
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V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
XIII ESTACIÓN
MARIA RECUERDA: COMO JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO
A ELLA
María recuerda: Aquí estuviste, Hijo mío, como la flor de su tallo. Flor deshojada, sangrienta
en el dolor de mis brazos. Aquí cubrieron de mirra, recuerdo de los Magos, la púrpura de tus
llagas, llagas que en mí se han quedado. Fina sábana de nieve veló tu cuerpo adorado, y tu
faz, mi sol, mi espejo se ocultó tras un sudario. Benditos los que adivinan, tras la llaga del
hermano, en estos momentos difíciles, tu divino rostro vivo que espera amor y cuidado.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
XII ESTACIÓN
MARIA JUNTO A JESÚS, CUANDO MUERE EN LA CRUZ
Madre María, cuantas imágenes vienen a tu mente: Aquí, junto a la Cruz… Aquí el grito: -
“¡Todo está consumado…!” la tiniebla, el terremoto y la lanza perforando tu corazón y mi
pecho con el mismo hierro insano. Aquí me entregaste al discípulo, como hijo pequeñito
nacido de sangre y llanto, hijo tan distinto a ti, pero, en mi carne, tu hermano. Que las penas
de sus cruces, no olviden que soy su Madre y que los acompaño en sus momentos de dolor,
enfermedad, angustia y miedo.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
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XI ESTACIÓN
MADRE VISTE A JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ
Sobre la roca tendieron la cruz para clavarlo. Tu les rogaba: Por Dios, no le lastimen sus
manos! … y ya estaban duras y frías, ellas que hicieron milagros y, tantas veces con amor de
Hijo te me acariciaron. Manos y pies de nuestro Dios, heridas. Manos y pies de tu Niño, por
obediencia entregados. Que si dejaron la cruz es por ir apresurados a quitarte, a la humanidad,
de sus miserias los clavos.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
X ESTACIÓN
MADRE NUESTRA CONTEMPLAS A JESÚS DESPOJADO DE SUS
VESTIDURAS
Sobre una Piedra, a los dados, los soldados se jugaron la blanca túnica por nuestros desvelos
tejida. Del lino que tus amores de Madre hicieron, quedaron con su sangre lumbre de azotes,
teñida. Lo viste desnudo, inocente, mientras la turba reía. La total entrega a Dios por la
humanidad caída, quedo al descubierto el pecado del mundo en carne viva, de tu Hijo el
Cordero de Dios.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
IX ESTACIÓN
TU HIJO JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Madre quisieras besar la tierra, porque, al llegar al Calvario, también la besó tu Niño al caer
por tercera vez. ¡Era tan dura la carga y tan cruel el populacho! Era llevar en los hombros lo
más terrible: el pecado. Y cayó, cayó de bruces… Tu viste sus divinos labios, en un beso
doloroso, de polvo y sangre manchados. Polvo del hombre, miseria y sangre de Dios,
juntando en ósculo de perdón el cielo y el mundo ingrato.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
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Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
VIII ESTACIÓN
MADRE TE UNISTE A LAS MUJERES DE JERUSALEN QUE LLORABAN POR
TU HIJO JESÚS
Y se fueron las mujeres que por tu Jesús lloraron. Las calles huelen a miedo bajo el cielo
encapotado. Y Madre tu recuerdas las palabras de tu Hijo, Si en el leño verde el fuego rompió
en pedazos, ¿qué será en el leño seco consumido por la plaga del pecado? ¿Mujeres que
lloren? ¡No! Faltan en el mundo llantos de hombres que reconozcan las voces que
claudicaron. Hombres del mundo, lloren mientras dura el Viernes Santo, para arrepentirse de
tanto mal causado por su ceguera y cerrazón.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
VII ESTACIÓN
MADRE VE CAER A JESÚS POR SEGUNDA VEZ.
El crepúsculo se apaga y, en la callejuela angosta, como en conciencia culpable, se han dado
cita las sombras. Aquí tropezó tu Hijo Jesús, por segunda vez, la tierra probó el sabor de lo
divino. El verdadero Amor es insistente cuando en verdad se enamora y dos veces,
traicionado una y otra vez perdonando. Tu Hizo alzó a los caídos, Jesús probó sus derrotas,
a Ti te me nombró refugio de los caídos y de los que lloran.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
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VI ESTACIÓN
MARIA RECUERDA COMO UNA MUJER, LA VERÓNICA ENJUAGA EL
ROSTRO DE HIJO JESÚS
Madre Nuestra en esa tarde de llanto, en tu soledad más sola, es una luz de esperanza recordar
a la Verónica. El rostro de Jesús, tu Hijo, que fue tu espejo, tu sol, se ocultaba en sombras de
sangre, sudor, salivas, polvo y divina congoja. Una mujer, como Tú, valiente rompió la tropa
y enjugó la faz amada con la nieve de su lienzo. Pintado en sangre quedó el rostro que
enamora y que el llanto ya no borra. De igual manera Tu Madre, quisiste quedarte en la tilma
de nuestro hermano Juan Diego, para vernos protegidos en el pliegue de tu manto.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
V ESTACIÓN
MARIA AGRADECE AL CIRINEO HABER AYUDADO A SU HIJO JESÚS A
LLEVAR LA CRUZ
María Madre nuestra, ahora recuerdas a Simón el Cirineo que detuvieron los soldados. Sudor
y polvo traía como fruto de su trabajo en los campos. Tu Hijo Jesús era la semilla que muere
y da fruto abundante, y este hombre ayuda a su cansancio y al peso de su cruz. Simón recibió
el madero, poquito a poco, el camino le floreció de entusiasmo. Porque ir junto a TU Hijo
que carga con el sufrimiento de la humanidad es hallar al fin la gloria, es a Él y aligera nuestra
carga y cansancio.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
IV ESTACIÓN
TE ENCUENTRAS CON JESÚS QUE CARGA LA CRUZ
Madre Santa, que difícil era seguir de cerca a Jesús. Unidos al dolor, lejos en el cuerpo
estábamos. Pero tu amor maternal se atrevió entre el populacho y pudo mirar…, mirarte en
los ojos de tu amado Hijo. Vives aún de esa mirada, que retuvo el llanto por no doblar la
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agonía deshojada en tu regazo. Mirada firme de amor, que selló el holocausto de dos
corazones, que nos escuchan siempre.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
III ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
María Madre Nuestra que doloroso es recordar como la sangre de tu Hijo, empezó a regarse
por las calles de Jerusalén. Porque, al salir del Pretorio muchos se atrevieron a empujarlo y
cayó, Varón de burlas y dolores, absolviendo a los culpables. Desde entones la sangre
derramada tiene otro sentido al caer en la tierra árida, el Señor la ha santificado, los tropiezos
que cargo son nuestras miserias y pecados y nos enseñó a carga nuestra cruz de cada día y
seguirlo.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
II ESTACIÓN
MADRE ESTUVISTE PRESENTE CUANDO CARGARON A JESUS CON LA
CRUZ
Madre Santísima, sobre los hombros de tu Hijo Jesús pusieron el leño de la victoria. Él,
carpintero, sabía de maderas olorosas. Y la levantó triunfante. En esta vía dolorosa, la cruz
se clavó por siempre en Tu corazón, muy honda. La Cruz de Jesús y la Cruz de la humanidad,
divina cruz redentora, ligero yugo amoroso, puente que lleva a la Gloria. Ayúdanos Madre a
vivir así el peso de nuestra cruz de cada día.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
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I ESTACIÓN
MARIA, A LO LEJOS MIRASTE A TU HIJO JESÚS ANTE PILATO
Anda suelto en la ciudad un silencioso homicida. Tu hijo pagó el rescate con su corona de
espinas y, por que nada faltara, ofreció vida por vida. Pilato quiso lavar con agua su cobardía
y su nombre, para siempre, se quedará como estigma de quien, por temor al mundo, al mismo
Dios crucifica. Ahora, frente al Pretorio, la plaza duerme vacía. Un agrio remordimiento en
las conciencias vigila. - ¿Resucitará? …Preguntan. Pero sólo Tú sufres tranquila. Sólo Tu…
Tus compañeras, las dulces, fieles Marías, quieren llevar al sepulcro, el domingo, aceite y
mirra. Mientras Tú serás, Madre Nuestra en el mundo a oscuras, la sola luz encendida.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
Oración Final
Madre, déjanos seguir contigo por el Vía Crucis de nuestra vida doliente, sin tu amor más
angustiosa. Podemos ser los Pilatos; los Cirineos, las Verónicas, los ladrones, los soldados,
los fariseos, las llorosas mujeres, el populacho como las olas; podremos ser Judas, Pedro…
Tú sabes bien nuestra historia. Mas, eres dulce refugio, Madre de Misericordia. Déjanos
seguir contigo fieles hoy y hasta la hora sorpresiva de la muerte. Amén Madre Dolorosa,
Amén por esa alegría que ya te anuncia la aurora de la Resurrección.
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.
Dios te salve, María
V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva nuestra Patria y conserva nuestra fe.
Todos:
Queremos nuevamente consagrar este continente de América y al mundo, bajo tu maternal
cuidado: Virgen María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive. En
estos momentos, como Juan Diego, sintiéndonos “pequeños” y frágiles ante la enfermedad
y el dolor, te elevamos nuestra oración y nos consagramos a ti. Te consagramos nuestros
pueblos, especialmente a tus hijos más vulnerables: los ancianos, los niños, los enfermos,
los indígenas, los migrantes, los que no tienen hogar, los privados de su libertad. Acudimos
a tu inmaculado Corazón e imploramos tu intercesión: alcánzanos de tu Hijo la salud y la
esperanza. Que nuestro temor se transforme en alegría; que en medio de la tormenta tu
Hijo Jesús sea para nosotros fortaleza y serenidad;
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Santísima Virgen María, “Madre de Dios y Madre de América Latina, Estrella de la
evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos”, sé
fortaleza de los moribundos y consuelo de quienes los lloran; sé caricia maternal que
conforta a los enfermos; y para todos nosotros, Madre, sé presencia y ternura en cuyos
brazos todos encontremos seguridad. De tu mano, permanezcamos firmes e inconmovibles
en Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.