El autor HENAO PÉREZ lo definió como: "daño es toda afrenta a los intereses lícitos de una
persona , trátese de derechos pecuniarios o de no pecuniarios, de derechos individuales o de
colectivos, que se presenta como la lesión definitiva de un derecho o como alteración de su
goce pacífico y que, gracias a la posibilidad de accionar judicialmente, es objeto de reparación
si los otros requisitos de la responsabilidad civil-imputación y fundamento del deber de
reparar- se encuentran reunidos".
Luis F. Botero en el documento titulado "El concepto de daño". se refiere a la afectación o
menoscabo que sufre una persona en sus bienes, derechos, intereses o en su integridad física
o moral como consecuencia de una acción u omisión de otro. Este daño debe ser evaluado
para determinar si existe una vulneración a los derechos de una persona y, en su caso, si es
posible aplicar una indemnización o reparación. El daño no debe ser de carácter eventual, sino
directo y cierto, y su existencia debe ser suficientemente acreditada para que pueda ser
considerado jurídicamente relevante.
En términos más generales, el daño es cualquier alteración que afecta la situación o el estado
de una persona, ya sea en su patrimonio, su salud, o su bienestar, y que se origina de una
causa externa.
Funciones del Derecho de daños, GUSTAVO ORDOQUI CASTILLA:
1. El derecho de daños cumple una función de regulación en la sociedad, previniendo
comportamientos antisociales. A través de la imposición de sanciones o la reparación, se
asegura que las personas actúen de acuerdo con las normas sociales y no causen
perjuicios a otros.
2. Actúa distribuyendo los costos del daño causado de manera justa. Puede implicar asignar
la carga a quien causó el daño, y también extenderse a quien se benefició de una actividad
que generó el daño
3. Tiene una función demarcatoria, ya que actúa como un mecanismo de protección de los
derechos fundamentales de las personas, marcando los límites entre lo que está permitido
y lo que no lo está en el ejercicio de los derechos y libertades.
4. La función primordial del derecho de daños es la de indemnizar a la víctima, intentando
restituir la situación en la que se encontraba antes del daño. Esto, aunque nunca pueda
ser una restitución perfecta, se busca mediante la compensación económica o de otro
tipo.
5. Incluye una faceta punitiva en algunos casos, en situaciones en las que el daño causado ha
sido resultado de una conducta especialmente grave o intencional. El objetivo es
sancionar al responsable y disuadir la repetición de actos similares.
6. Tiene una función preventiva, buscando evitar futuros daños. Esto se logra a través de la
imposición de medidas que inciten a las personas o empresas a tomar precauciones para
evitar daños.
7. Tiene una función inhibitoria porque permite actuar antes de que el daño ocurra,
tomando medidas para evitar la realización del daño o para ponerle fin si ya está en
proceso. Se busca evitar que se sigan generando efectos perjudiciales.
8. Existen funciones adicionales, como la función previsora, que implica que el derecho de
daños debe anticiparse a situaciones que podrían generar daño, para evitar que sucedan
en el futuro.
El autor Obdulio Velásquez Posada
Daño cierto y daño incierto
al describir los elementos
esenciales del daño resarcible, este debe ser cierto, esto es, el juez debe
llegar a la convicción de su real existencia, presente o futura, por medio del
análisis crítico del acervo probatorio. “Aunque debe entenderse bien que la
certidumbre, dentro del campo de lo hipotético, no puede ser absoluta, por
lo que hay que conformarse con una certeza relativa, o sea, con una
consideración fundada y razonable” (sin bastardilla en el original). La
doctrina enfatiza en el carácter cierto del daño: “el daño debe ser real y
efectivo, no meramente conjetural o hipotético”, como lo dijimos al
referirnos a este punto.
Daño actual y futuro.
El carácter de presente o futuro está íntimamente ligado a la certeza del
daño. El daño es presente al momento del fallo o de su liquidación. El daño
futuro es el que todavía no existe, pero su existencia futura no ofrece dudas
al operador jurídico. Como acertadamente lo expresa un autor argentino: “la
certidumbre del daño debe ser actual, pero el perjuicio debe ser futuro”.
Daño previsible e imprevisible.
Como tuvimos oportunidad de mencionarlo al describir los elementos
esenciales del daño resarcible, este debe ser cierto, esto es, el juez debe
llegar a la convicción de su real existencia, presente o futura, por medio del
Daños directos e indirectos
En la responsabilidad civil se responde únicamente de los daños directos,
es decir, por los que son consecuencia del hecho dañoso imputable al
obligado a la reparación. Los indirectos son aquellos en los que no es
posible establecer claramente un nexo causal con la conducta del agente a
quien se le intenta imputar el daño. Por ejemplo, la Corte Suprema juzgó el
caso de una persona que siendo culpable de que el fuego de unas quemas de
potreros se pasara a la finca vecina y obligara a sus dueños a mover el
ganado para otro lugar, por este solo hecho no es responsable en todo caso
de la muerte de las reses ocurrida al movilizar el hato. La muerte del ganado
que es movido de un potrero a otro por sus dueños a causa del fuego no es
consecuencia necesaria de la movilización. “Ella puede depender de culpa
del conductor, del mal estado del ganado o de cualquiera otra causa no
imputable al culpable del incendio” (C. S. de J., Sala de Casación, sent. 29
julio 1920, “G. J.”, t. XXVIII, 139).
Existen 2 tipos de daño, y cabe señalar que cada uno tiene varias clases:
El Código Civil (arts. 1613 y 1614) dispone que los daños patrimoniales
son el daño emergente y el lucro cesante. En cuanto al daño
extrapatrimonial, su desarrollo ha venido de la jurisprudencia.
Los daños patrimoniales generan una reacción del ordenamiento de naturaleza meramente
indemnizatoria, mientras que los extrapatrimoniales dan lugar a medidas compensatorias o
satisfactivas, debido a la dificultad en la cuantificación económica del perjuicio padecido por la
víctima.
1. Materiales o patrimoniales: Se presentan sobre el patrimonio de una persona que se tenga
sobre un bien material (casa, apartamento, vehículo, etc.) Es decir, sobre los bienes que tienen
un valor en dinero.
Daño emergente: Corresponde a los costos que debe asumir el propietario de un bien para
volverlo al estado en que se encontraba antes de su daño o los costos que se debe asumir la
víctima como consecuencia de sufrir un daño o perjuicio. Es decir, si un vehículo, sufre un
accidente, el daño emergente es el valor o costo de reparación del vehículo, proporcional al daño.
Lucro cesante: Consiste en la ganancia que se ha dejado de obtener como consecuencia de un el
incumplimiento de un contrato o un daño ocasionado por un tercero. En el mismo caso del
vehículo, por ejemplo, si este se dedicaba a transportar mercancías, el lucro cesante es la suma de
dinero de los envíos que deja de percibir, por el tiempo en que no pueda trabajar haciendo envíos.
2. Inmateriales o extrapatrimoniales: Los daños extrapatrimoniales se estructuran sobre la
“lesión a intereses que según la conciencia social no son susceptibles de valoración
económica”
Daño moral: Afectación que sufre una persona en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro,
honor, reputación, vida privada, configuración y aspecto físico, o bien en la consideración que de sí
misma tienen los demás.
Daño a la salud (perjuicio fisiológico o biológico), derivado de una lesión corporal o psicofísica:
Perdida o alteración anatómica o funcional de la salud e integridad corporal. (Ej. Persona que
pierde uno de sus miembros inferiores, a causa de un accidente automovilístico).
Daño a la vida de relación: como privación objetiva de la facultad de realizar actividades cotidianas
tales como practicar deportes, escuchar música, asistir a espectáculos, viajar, leer, departir con los
amigos a la familia, disfrutar del paisaje, tener relaciones íntimas, etc.
Daño a los derechos humanos fundamentales como el buen nombre, la propia imagen, la libertad,
la privacidad y la dignidad, que gozan de especial protección constitucional: De manera particular,
la Corte Suprema de Justicia – Sala Civil – lo define como: “El agravio o la lesión que se causa a un
derecho inherente al ser humano, que el ordenamiento jurídico debe hacer respetar por constituir
una manifestación de su dignidad y de su propia esfera individual”
Estas subespecies del daño extrapatrimonial no pueden confundirse entre sí, pues cada una de
ellas posee su propia fisonomía y peculiaridades que las distinguen de las demás y las hacen
merecedoras de tutela jurídica; aunque a menudo suele acontecer que confluyan en un mismo
daño por obra de un único hecho lesivo.