PREGUNTA POSIBLE PARCIAL
El artículo 1° de la LGS establece que: “Habrá sociedad comercial cuando dos o más
personas, en forma organizada conforme a alguno de los tipos previstos en esta ley, se
obliguen a realizar aportes para producir o intercambiar bienes o servicios, participando de
los beneficios y soportando las pérdidas.”
El fallo niega la inscripción de la sociedad en el Registro Público de Comercio porque considera
que no se cumple la exigencia de pluralidad sustancial de socios exigida por el art. 1. Aunque
formalmente hay dos socias, una posee el 99,999% del capital y la otra apenas el 0,001% (una
sola cuota social), lo que, a juicio de la IGJ, no configura una verdadera sociedad entre dos
personas.
La IGS argumenta que, si se aceptara esta sociedad como válida, se vaciaría de contenido el
principio de pluralidad, y que el artículo 94 inciso 8° de la misma ley refuerza esta postura, al
establecer como causal de disolución la reducción del número de socios a uno, salvo que se
incorpore otro socio dentro de los tres meses. Esta norma no tendría sentido si la pluralidad fuese
meramente formal.
Se descarta la posibilidad de considerar a la Fracchia SRL como un negocio jurídico indirecto
válido y se la califica de sociedad simulada, por simulación absoluta, dado que no habría
voluntad real de conformar una sociedad entre dos personas con intereses y aportes genuinos.
Por lo tanto, el fallo aplica una interpretación estricta y sustancial del art. 1 de la Ley 19.550,
exigiendo no solo pluralidad formal sino pluralidad real y efectiva de socios.
Explique responsabilidad en los art 58 y 59 de la ley 19.550
La representación societaria está regulada por el artículo 58 de la Ley 19.550, que establece la
teoría de la apariencia como principio general. Según esta norma, los actos realizados por
administradores o representantes obligan a la sociedad, salvo que sean notoriamente ajenos a su
objeto. La norma distingue entre administrador y representante, aplicándose solo a quienes
posean facultades de representación según el contrato o la ley. No exige la buena fe del tercero
como condición jurídica para la validez del acto, pero admite una excepción: cuando se
demuestre que el tercero tenía conocimiento efectivo de la violación de una restricción estatutaria.
El artículo 58 también establece que no son oponibles a terceros las infracciones a la
organización plural ni las restricciones internas contractuales a las facultades legales de los
representantes, salvo prueba del conocimiento efectivo del tercero en el caso de representación
plural.
El artículo 59 establece que Los administradores y los representantes de la sociedad deben obrar
con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios. Los que faltaren a sus
obligaciones son responsables, ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios que
resultaren de su acción u omisión.
Se trata de una pauta que exige a los administradores un desempeño honrado y transparente,
postergando intereses personales para privilegiar el interés social y a la vez, la diligencia exigida
refiere a una aptitud profesional que le impone un obrar atento, activo y eficiente. Su desempeño,
en suma, debe ser idóneo para el logro de los findes societarios.
Estas pautas generales deben ser apreciadas por los jueces cuando se someta a los
administradores a un juicio de responsabilidad conforme a los hechos y a la prueba que en cada
caso específico se configuren. Así, cuando el administrador sea negligente o actúe de modo
ilícito, debe ser removido y a la vez responsabilizado por los daños que ese obrar antijuridico
apareje a la sociedad. Los administradores son responsables en forma personal, directa, solidaria
e ilimitada.
Esta responsabilidad es de índole funcional u orgánica.
Compare nulidad relativa y absoluta.
La nulidad absoluta se configura cuando se viola de manera directa el orden público societario,
es decir, cuando el contrato social presenta defectos graves que lo hacen radicalmente ineficaz.
La LGS, en su artículo 18, establece que este tipo de nulidad procede cuando el objeto de la
sociedad es ilícito, cuando se omiten requisitos esenciales para la constitución de la sociedad, o
cuando se verifica una simulación absoluta. Estos casos suponen una afectación al interés
público, y por tanto, la nulidad puede ser demandada por cualquier interesado, incluso declarada
de oficio por un juez.
Según la doctrina de Gebhardt, la nulidad absoluta tiene como fin proteger al sistema jurídico en
su conjunto, más allá de la voluntad de las partes, y por ello es imprescriptible y no admite
convalidación por el transcurso del tiempo.
Por otro lado, la nulidad relativa tiene lugar cuando el contrato social presenta vicios que afectan
intereses particulares de uno o varios socios o terceros, pero no compromete el orden público.
Está prevista en el artículo 19 de la LGS, y sus supuestos típicos incluyen la incapacidad de
alguno de los socios al momento de la constitución, errores en el consentimiento, o cualquier otro
vicio que afecte derechos individuales sin invalidar el contrato en su totalidad. A diferencia de la
nulidad absoluta, la relativa solo puede ser solicitada por el socio o tercero directamente
perjudicado, y la acción para demandarla prescribe, generalmente en el plazo de dos años desde
que el interesado toma conocimiento del vicio. Además, esta nulidad puede ser convalidada por la
conducta posterior del afectado, como el silencio o actos que impliquen aceptación del contrato, y
es susceptible de subsanación.
Gebhardt señala que en la nulidad relativa predomina el principio de autonomía de la voluntad, ya
que el orden jurídico le otorga al afectado la posibilidad de decidir si acciona o no por nulidad.
Desarrolle el Estado patrimonial.
El estado patrimonial, o sea, el balance general, es uno de los estados contables obligatorios que
reflejan la situación económica y financiera de una sociedad en un momento determinado.
Resume, en un momento dado, los saldos de diferentes cuentas de la empresa, determinados
con el auxilio del inventario.
El Art. 63 LGS establece la obligación de llevar contabilidad regular y confeccionar estados
contables anuales y el Art. 64 Art. 64: Requiere la preparación del balance general, estado de
resultados, memoria, e informe del órgano de fiscalización, si lo hubiere.
El Estado patrimonial debe presentar ciertos elementos:
- Activo: Bienes y derechos con los que cuenta la sociedad, y puede ser corriente (créditos,
disponibilidades) o no corriente (bienes de uso, inversiones permanentes).
- Pasivo: Obligaciones exigibles a cargo de la sociedad, puede ser corriente (deudas a corto
plazo) y no corriente (deudas a largo plazo).
- Patrimonio neto: Es la diferencia entre el activo total y el pasivo total de la sociedad.
Incluye el capital social que es el aporte inicial que realizan los socios, los aportes
irrevocables que son los fondos aportados por socios que aun no se han capitalizado
formalmente, los ajustes al capital que son reexpresiones contables por inflación y las
reservas legales, estatutarias, facultativas o voluntarias, etc.
Con respecto a la doctrina, Gebhardt, Roitman y demás, opinan que el estado patrimonial no es
un simple requisito formal, sino una manifestación concreta de la transparencia de la persona
jurídica. Su veracidad es esencial para la confianza del trafico mercantil, por lo cual su falsedad
puede acarrear nulidades, sanciones y responsabilidades penales. Además, en sociedades de
capital, el estado patrimonial tiene un valor reforzado por su rol en reparto de dividendos,
aumentos de capital, etc.
¿Qué nulidades contempla la LSC? Compare las nulidades de la LSC y la LGS.
La LGS, en sus artículos 16 a 20, regula los supuestos de nulidad del contrato social y sus
efectos jurídicos, estableciendo una distinción clásica entre nulidad absoluta y nulidad relativa, en
función del tipo de vicio que afecta al acto constitutivo y de los intereses jurídicos comprometidos.
Esta normativa fue originalmente introducida por la Ley de Sociedades Comerciales y
posteriormente reformada por la Ley 26.994.
El artículo 16 consagra el principio de separación entre la persona jurídica y sus socios, afirmando
que la sociedad regularmente constituida adquiere personalidad jurídica distinta, lo que implica la
existencia plena y válida del ente. Esta regla se complementa con el artículo 17, que contempla la
situación de las sociedades irregulares o de hecho. En estos casos, la sociedad no adquiere
personalidad jurídica y, por tanto, no existe como sujeto de derecho frente a terceros. Los socios,
en consecuencia, responden en forma solidaria e ilimitada por las obligaciones sociales, aunque
puedan realizar entre sí las acciones que correspondan por la distribución interna de cargas.
El núcleo del régimen de nulidades se encuentra en los artículos 18 y 19. El artículo 18 establece
los supuestos de nulidad absoluta del contrato social, que procede cuando el acto constitutivo
presenta vicios graves que afectan al orden público societario. Estos supuestos incluyen: objeto
ilícito o prohibido, simulación absoluta, incapacidad legal absoluta de todos los socios,
inexistencia de consentimiento, inobservancia de formalidades esenciales, o fraude a la ley. Estas
nulidades tienen carácter insanable, pueden ser declaradas de oficio por el juez y no requieren
que exista perjuicio concreto para su configuración. Según la doctrina, entre ellas Gebhardt, se
trata de nulidades que protegen el sistema jurídico en su conjunto, y no intereses particulares.
El artículo 19 contempla los casos de nulidad relativa, que se configura cuando existen vicios del
consentimiento (como el error, el dolo, la violencia o la simulación relativa) o situaciones que
afectan intereses individuales de los socios, pero no comprometen el interés público ni la validez
estructural del contrato. En estos casos, la nulidad solo puede ser alegada por el socio
perjudicado, prescribe en los plazos del derecho común y puede ser convalidada tácita o
expresamente si el afectado continúa actuando como parte de la sociedad sin manifestar
oposición.
El artículo 20 establece los efectos de la nulidad, diferenciando si la sociedad fue regularmente
constituida o no. En caso de una sociedad inscripta, la declaración de nulidad no afecta los actos
válidamente celebrados con terceros de buena fe y exige su liquidación como si se tratara de una
disolución voluntaria, respetando las garantías y derechos de los acreedores sociales.
La reforma introducida por la Ley 26.994 implicó una reinterpretación de estas normas a la luz del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, particularmente en lo referido a los efectos de la
nulidad, los vicios del consentimiento, la buena fe, y la protección de terceros. El CCCN regula en
sus artículos 386 a 394 los efectos de la nulidad, y en los artículos 265 a 286 desarrolla
detalladamente los vicios de la voluntad, lo cual enriquece y complementa el régimen de
nulidades societarias. Por ejemplo, la posibilidad de convalidar un acto viciado en el
consentimiento, que ya existía en la práctica bajo la ley anterior, encuentra ahora un respaldo
normativo expreso.
Ud. es asesor de empresas y le consultan sobre la constitución de una sociedad. Deberá
emitir una opinión legal a sus clientes, justificando con la LGS, normas complementarias,
doctrina y jurisprudencia aplicable.
CASO:
Juan Pérez y María Fernández concurren a su estudio jurídico en busca de asesoramiento
legal. Le explican que desean constituir una sociedad en la República Argentina,
específicamente en el ámbito de la Capital Federal. Asimismo, le comentan que la sociedad
tendrá como objeto social el asesoramiento empresarial, venta de productos e insumos
médicos, farmacéutica, explotación de actividades agropecuarias, otorgamiento de
préstamos y actividades financieras, transporte terrestre de pasajeros de larga distancia,
actividades educativas y formación profesional. El capital social será de quince mil pesos.
Por último, los clientes le comentan que desean constituir una sociedad -más que nada-
para proteger sus bienes personales y quieren asegurarse de que nadie podrá “ir contra
ellos” en un juicio laboral o de responsabilidad civil. También quieren asegurarse de que
Juan, el posible Administrador de la Sociedad, en ningún caso sea pasible de acciones de
responsabilidad personal.
Le consultan lo siguiente:
1) ¿Qué opina sobre el objeto social que desarrollará la sociedad? Justifique.
El objeto social propuesto por Juan y María es inadmisible en los términos del artículo 11 inciso 3
de la LGS y conforme a la doctrina y práctica de la IGJ. El objeto es "plural, amplio y sin
especialización", lo cual lo hace incompatible con el principio de precisión y determinación que
exige la ley para los actos constitutivos. La IGJ prohíbe expresamente los objetos sociales que
comprendan una pluralidad de actividades no conexas entre sí, que no guarden unidad o
conexión lógica y que involucren actividades reguladas y no reguladas sin aclaración especifica.
El objeto debe ser unitario, lícito, determinado y posible.
2) Sus clientes le explican con total sinceridad que planean que la sociedad tenga como
principal actividad la emisión de facturas apócrifas. ¿Ve algún inconveniente en este
sentido? Explíquelo.
La emisión de facturas apócrifas constituye una conducta ilícita penal y tributaria, lo cual, puede
importar una nulidad absoluta del acto constitutivo (art. 18 LGS), ya que el objeto social se torna
ilícito o simulado. La sociedad puede ser declarada inoponible o sociedad de hecho, lo cual
expone a los socios a responsabilidad ilimitada y solidaria e incluso puede configurarse el
levantamiento del velo societario, permitiendo que los acreedores persigan el patrimonio personal
de los socios y administradores.
3) ¿Qué opina sobre el capital social de la sociedad? ¿Considera que puede tener una
observación por parte de la Inspección General de Justicia? En caso de ser así, ¿bajo qué
fundamentos? ¿Qué le recomienda al cliente en esta situación?
El capital social propuesto de $15.000 es legalmente admisible para una SRL o una SAS, ya que
no hay un mínimo legal, no obstante, la IGJ puede observarlo si considera que es irrazonable o
no guarda proporción con el objeto social. El capital debe ser adecuado y razonable respecto a la
actividad. Un capital de $15.000 para actividades como transporte de pasajeros, préstamos,
comercio farmacéutico o agropecuario es notoriamente insuficiente. Le recomendaría al cliente
elevar el capital social a un monto razonable y proporcional al objeto propuesto (según actividad
principal), para evitar observaciones de la IGJ y asegurar la seriedad y solvencia aparente de la
sociedad.
4) María Fernández le consulta si es posible constituir una sociedad de una sola persona,
pues tiene reparos sobre su participación en la sociedad. En caso afirmativo, ¿se puede
constituir cualquier tipo social unipersonal? Justifique.
Sí, es posible constituir una sociedad unipersonal, pero únicamente bajo la forma de Sociedad
Anónima Unipersonal. El artículo 1° bis de la LGS establece: “Puede constituirse una sociedad
anónima con un solo accionista. Esta no podrá constituir ni participar en otra sociedad
unipersonal.” María debe cumplir con los requisitos específicos establecidos por la LGS y la
normativa de la IGJ, comenzando por el capital social, donde el mínimo es de $100.000.
5) María Fernández también le consulta si es posible constituir e inscribir en la Inspección
General de Justicia una sociedad con la siguiente participación social: María 1% y Juan
99% del capital social y votos de la sociedad. Justifique con la LGS, Resolución General
7.2015 IGJ, doctrina y jurisprudencia.
La LGS no tiene expresamente prohibido la constitución de una sociedad con una participación
desproporcionada entre los socios, sino que exige pluralidad de socios para la mayoría de los
tipos sociales. Pero la IGJ en la Resolución General 7/2015 establece que No se inscribirán
sociedades en las que se configure una desproporción notoria entre la participación social de los
socios. Salvo que se justifique debidamente, se presumirá que la pluralidad es aparente, cuando
alguno de los socios posea una participación inferior al 5% del capital social. La doctrina advierte
que este tipo de estructuras atentan contra el principio de realidad económica y jurídica y que la
presencia de socios meramente formales puede esconder una unipersonal encubierta, un intento
de eludir la figura de la SAU y fraudes a terceros. La jurisprudencia confirma la posibilidad de
levantar el velo societario en sociedades con socios de participación mínima si se demuestra que
el socio minoritario no participa en la toma de decisiones, no aporta efectivamente su parte del
capital y no recibe dividendos ni interviene en la vida social. Todo esto puede llevar a declarar la
sociedad inoponible a terceros o incluso a su nulidad por simulación.
6) Respecto de la última consulta de sus clientes ¿le asiste responsabilidad legal a los
administradores y representantes sociales? ¿en qué casos? ¿puede limitarse o excluirse la
responsabilidad del administrador en el contrato social? Justifique con la LGS, doctrina y
jurisprudencia.
Sí, los administradores y representantes legales de las sociedades pueden ser responsables
legalmente por su actuación, pero no en todos los casos. La responsabilidad no es automática,
sino que se configura ante el incumplimiento de deberes impuestos por la ley, el contrato social o
el reglamento. La responsabilidad puede derivarse tanto frente a la sociedad como frente a los
socios o terceros. El artículo 59 establece el deber de los administradores de obrar con lealtad y
con la diligencia de un buen hombre de negocios, teniendo en cuenta el interés de la sociedad, lo
cual implica un estándar alto de conducta profesional y también dispone que es nula toda cláusula
que limite o suprima la responsabilidad por el ejercicio del cargo, lo que implica que no puede
pactarse en el contrato social ninguna exención anticipada de responsabilidad del administrador,
ni siquiera con el consentimiento unánime de los socios. El artículo 274 LGS establece que los
administradores responden personal y solidariamente frente a la sociedad, los accionistas y los
terceros, por el daño que causen mediante el incumplimiento de la ley, del estatuto o del
reglamento, o por el mal desempeño de sus funciones. Esta responsabilidad se extiende,
conforme el artículo 275, a cualquier administrador que, conociendo el hecho dañoso, no lo haya
impedido, si hubiera podido hacerlo, o no haya hecho constar su oposición en el acta
correspondiente. Por otro lado, la responsabilidad legal de los administradores es indelegable,
inexcusable e inderogable. La LGS prohíbe expresamente que se pacte en el contrato social la
exención o limitación de responsabilidad de los administradores por los daños que causen, no se
puede incluir en el estatuto o contrato social ninguna cláusula que libere anticipadamente al
administrador de su responsabilidad por incumplimientos legales o estatutarios. La doctrina es
unánime en sostener que la función del administrador es fiduciaria y debe responder por su
conducta cuando causa daño al patrimonio social o a terceros. La jurisprudencia ha sostenido
reiteradamente la posibilidad de extender la responsabilidad a los bienes personales del
administrador, en casos de dolo, culpa grave o actuación en fraude a la ley.