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Educación Sexual Integral y Género

La Ley 26150 establece el derecho a la educación sexual integral en todos los niveles educativos, mientras que la Ley 27234 promueve la jornada 'Educar en Igualdad' para prevenir la violencia de género. La Ley 25673 crea un programa nacional para garantizar los derechos sexuales y reproductivos, abordando la sexualidad desde una perspectiva de género. El documento también discute la importancia de incorporar la educación sexual en las escuelas, resaltando la necesidad de enfoques que vayan más allá de la biología y la moralización, para incluir las realidades y experiencias de los estudiantes.

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Educación Sexual Integral y Género

La Ley 26150 establece el derecho a la educación sexual integral en todos los niveles educativos, mientras que la Ley 27234 promueve la jornada 'Educar en Igualdad' para prevenir la violencia de género. La Ley 25673 crea un programa nacional para garantizar los derechos sexuales y reproductivos, abordando la sexualidad desde una perspectiva de género. El documento también discute la importancia de incorporar la educación sexual en las escuelas, resaltando la necesidad de enfoques que vayan más allá de la biología y la moralización, para incluir las realidades y experiencias de los estudiantes.

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Ley 26150: ESTABLECESE QUE TODOS LOS EDUCANDOS TIENEN

DERECHO A RECIBIR EDUCACION SEXUAL INTEGRAL EN LOS


ESTABLECIMIENTOS EDUCATIVOS PUBLICOS, DE GESTION ESTATAL Y
PRIVADA DE LAS JURISDICCIONES NACIONAL, PROVINCIAL, DE LA
CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES Y MUNICIPAL. CREACION Y
OBJETIVOS DE DICHO PROGRAMA.

Ley 27234: LA PRESENTE LEY ESTABLECE LAS BASES PARA QUE EN


TODOS LOS ESTABLECIMIENTOS EDUCATIVOS DEL PAIS, PUBLICOS O
PRIVADOS, DE NIVEL PRIMARIO, SECUNDARIO Y TERCIARIO SE
REALICE LA JORNADA “EDUCAR EN IGUALDAD: PREVENCION Y
ERRADICACION DE LA VIOLENCIA DE GENERO” CON EL OBJETIVO DE
QUE LOS ALUMNOS, LAS ALUMNAS Y DOCENTES DESARROLLEN Y
AFIANCEN ACTITUDES, SABERES, VALORES Y PRACTICAS QUE
CONTRIBUYAN A PREVENIR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA DE GENERO.

Ley 25673: La norma estableció la creación del Programa Nacional de Salud


Sexual y Procreación Responsable (PNSSyPR) con el propósito de garantizar
los derechos sexuales y los derechos reproductivos de toda la población y
disminuir las desigualdades que afectan la salud sexual y la salud reproductiva,
desde una perspectiva de derechos y de género.

Graciela Morgade

Educación en la sexualidad desde el enfoque de género. Una antigua deuda de


la escuela

El gran desafío de la incorporación sistemática de cuestiones de sexualidad en la escuela


parece ser la posibilidad de construir situaciones de confianza y respeto por las
experiencias de los/as alumnos/as.
Es evidente que la incorporación sistemática en la escuela de temas relacionados con la
sexualidad es motivo de fuertes controversias

Sin embargo, también son los enfoques ideológicos y teóricos acerca de la educación
sexual los que entran en disputa y en este territorio muchas veces se trata más de
desconocimiento, desconfianza o luchas territoriales antes que de posiciones que en sí no
puedan encontrar coincidencias.
Por ello, y como intento de sistematización que favorezca la toma de posición, se revisan
críticamente las tradiciones existentes y se profundiza el desarrollo del enfoque de
género, que evidencia la mayor pertinencia para el trabajo sobre temas de sexualidad en la
escuela. 1 Dado que todo enfoque tiene siempre un correlato «práctico» en términos del
«qué» hacer en educación y sexualidad, el «cómo» hacerlo y el «quiénes» deberían
llevarlo a cabo, también se abordan en este trabajo las prácticas y las políticas educativas.
Para evocar el significado más corriente de la palabra «sexualidad» parece apropiado, por
ejemplo, emplear el recurso de consultar el diccionario.

Apetito sexual, propensión al placer carnal». Entendiendo que el diccionario mismo es un


producto cultural, y en el caso de la Real Academia Española, del cuño más tradicional, el
significado establecido para la sexualidad alude a las partes del cuerpo sexuado y sus
funciones. Sin embargo, la sexualidad es una de las dimensiones de la
subjetivación. «Devenir sujeto» es, entre otros, construirse socialmente en un cuerpo
sexuado. La sexualidad supera ampliamente la dotación biológica y fisiológica del sexo y
constituye el modo particular de habitar el cuerpo sexuado en una etapa de la vida, en un
momento social, en una cultura. No se trata de la «carne», entonces, sino que se trata del
«cuerpo» como producto histórico. Las determinaciones socioeconómicas, de
género, étnicas, religiosas, de generación, de capacidad, etc., intervienen en el modo en
que cada una o uno vive su sexualidad y, por ello, pensar a la sexualidad como cuestión
«natural» implica un reduccionismo que opera reforzando las tradiciones predominantes
plasmadas en el diccionario. La Real Academia no pudo omitir, sin embargo, que la
sexualidad tiene que ver con el placer. Los afectos y el juego del erotismo son fuentes de
placer y constituyen a la sexualidad, al igual que la dotación biológica y su funcionamiento.
Las emociones que involucra no integran solamente el ámbito de lo «íntimo» sino que, en
la mayoría de las situaciones, se vinculan con valores y prácticas culturales en los están
presentes relaciones de poder desigual construidas socialmente. Por ello, reducir la
sexualidad al «placer carnal» es omitir la complejidad de las relaciones humanas en las
cuales la sexualidad entra en juego. Vivimos el cuerpo sexuado desde una representación
simbólica respecto de quiénes somos, y quiénes queremos ser. Una mujer que se concibe
sólo como madre va a tener dificultades para descubrir que, una vez que crecieron los
hijos y las hijas, existen formas placenteras de habitar el cuerpo sexuado en las etapas de
la vida que suceden al momento de la crianza. Ha sido ampliamente estudiado que existe
una relación inversa entre el nivel educativo de la mujer y la cantidad de hijos/as que tiene
y también que cuanto más educado es un varón menos coerción sexual va a tratar de
imponer a su pareja.
Es evidente que el significado que se otorga la sexualidad, y las dimensiones que se
incluyen en esas definiciones, son producto de relaciones sociales de poder. Y también lo
son las normas que regulan «qué» hacer con nuestra sexualidad, «cómo» vivirla. Si, por
otro lado, creemos que el deseo sexual es fundamentalmente benigno, vitalizante y
liberador, estaremos más dispuestos a adoptar un conjunto de valores flexibles y tal vez
radicales, a apoyar una posición libertaria. Sin embargo, Weeks señala que, al colocar a la
sexualidad también como «perturbadora», aunque con sentido contrario, los movimientos
radicalizados de liberación sexual tendieron a compartir, en cierta medida, la visión que
hace de la sexualidad una dimensión «amenazante» de la subjetividad humana. La
sexualidad integra una de las dimensiones de la subjetividad que más cuesta a los sujetos
sociales conquistar para conocer y disfrutar sin culpas.
Siguiendo a M. Foucault , entendemos que la sexualidad es una cuestión política, hasta tal
punto que, cuanto más se la niega o reprime socialmente, más se la alude, más se la
nombra. Pero también que, y en particular en la escuela, no basta con nombrarla para
habilitar discursos liberadores.

Las tradiciones y debates en torno a la educación sexual escolar

Una de las tradiciones de mayor presencia en muchos programas de educación en la


sexualidad llevados a cabo en diferentes países del mundo se vincula con el llamado –en
forma crítica– modelo biologista. Desde esta perspectiva, se considera que en la escuela
se abordan las cuestiones de la sexualidad si se estudia la anatomía de la
reproducción. Y, eventualmente, la fisiología, aunque por lo general desgajada de las
emociones o de las relaciones humanas que le dan sentido al uso del cuerpo
biológico. Para este modelo, hablar de sexualidad en la escuela es hablar de la
reproducción y, por lo tanto, de la genitalidad. La biologización de prácticas sociales
históricas no es novedosa, si no que integra uno de los recursos más frecuentes para la
pervivencia de las relaciones de poder y saber en que se inscriben los cuerpos. La
inversión entre causas y efectos, es decir, la negación de que en toda forma de
clasificación de «lo natural» están subyaciendo categorías sociales de significación, lleva a
clasificar como «anormales» a todas las formas de combinación de caracteres sexuales
externos o internos o «abyectas» a todas las for mas de elección de objeto sexual no
funcionales a la re producción de la especie.
Efectivamente las cuestiones de sexualidad estuvieron ausentes de la formación docente
por décadas. Sin embargo, el recurso es más un efecto del enfoque con el que la
sexualidad es abordada en la escuela que una necesidad constitutiva de su tratamiento.

Más allá del dudoso efecto pedagógico que pueda tener una «charla» puntual en el marco
también de materias como biología o ciencias naturales, volviendo a Foucault, se trata de
otra forma de despolitizar a la sexualidad. Otra tradición que ha tenido y tiene una fuerte
presencia en los programas de educación en sexualidad en experiencias de diferentes
países es el que podríamos denominar modelo moralizante. Se trata de un abordaje que
enfatiza las cuestiones vinculares y éticas que sustentan las ex presiones de la sexualidad
y, con frecuencia, las encara desde una perspectiva que retoma más los sistemas norma ti
vos , antes que los sentimientos y experiencias rea les de los/as jóvenes. Este modelo
también comparte con los anteriores el supuesto de que la sexualidad se expresa
centralmente en la genitalidad, poniendo especial énfasis en su control mediante la
abstinencia. Los espacios curriculares apropiados para este enfoque son las materias
relacionadas con la formación ética o educación moral y cívica de la escuela media. Esta
perspectiva es contradictoria con la vocación universalizante de la escuela pública y es
más apropiada para los servicios educativos de gestión privada que sostienen un ideario
explícito para su proyecto educativo que las familias conocen y eligen.

Es evidente que estos enfoques aportan contenidos que constituyen el corpus de la


educación para la sexualidad en la escuela. Sin embargo, suelen parcializar la
cuestión, tienden a silenciar las realidades de niños/as, jóvenes y adultos/as y, por acción
u omisión, terminan reforzando las relaciones de poder hegemónicas.

PUERTAS DE ENTRADA ESI

1) La reflexión sobre nosotros mismos: tiene que ver con lo que nos sucede
como docentes con la sexualidad y la educación sexual, ya que cuando
enseñamos, siempre ponemos en juego lo que pensamos, sentimos y
creemos.
2) La escuela y la enseñanza de la ESI: dentro de la escuela y la ESI
encontramos 3 dimensiones

 El desarrollo curricular: implementando la ESI a partir del marco


normativo resolución 45/08, lineamientos curriculares y resolución
340/18 NAP
 Organización de la vida institucional: son todas las acciones,
costumbres, en relación a la sexualidad y al género que se dan en la
escuela.
 Episodios que irrumpen en la vida escolar: son situaciones que se
dan sorpresivamente en la escuela o porque se manifiestan como
demanda de abordaje sobre determinados temas que la escuela
habitualmente no lo hace.

3) La escuela, familia y la comunidad: la ESI es una invitación para articular


e institucionalizar el trabajo que la escuela realiza con la familia que es
la base de toda sociedad y las organizaciones de la comunidad.

CUADERNOS DE ESI (1)


CIENCIAS SOCIALES: Aportan conceptos e información para la construcción
de una visión integral de los modos en que las diferentes sociedades, en los
diversos contextos y tiempos, definen las posibilidades y limitaciones de la
sexualidad humana tanto en el ámbito de las relaciones humanas como en
relación a los roles en el mundo publico

LENGUA Y LITERATURA: Se desarrollarán contenidos que promuevan la


lectura y la producción de textos literarios y no literarios, que permitan abrir el
análisis y la reflexión sobre el tema

CIENCIAS NATURALES – EDUCACION PARA LA SALUD

 BIOLOGIA, CUERPOY SEXUALIDAD Las Ciencias Naturales permiten


abordar las múltiples dimensiones de la sexualidad Humana, con
particular énfasis en los aspectos biológicos

CUADERNOS DE ESO (2)

FORMACION ETICA Y CIUDADANA: DERECHOS Formación Ética y


ciudadana contribuye a la construcción de autonomía en el marco de las
normas que regulan los derechos y responsabilidades y también brinda
conocimientos para la atención de situaciones de vulneración de derechos.

EDUCACIÓN FISICA: A través, de los juegos y deportes, los alumnos y las


alumnas pueden aprender a negociar, modificar, acordar y respetar las reglas
que posibilitan la igualdad de oportunidades para todos, constituyendo
espacios privilegiados para promover la convivencia, participación, cooperación
y la solidaridad, así como la integración social y la pertenencia grupal

EDUCACION ARTISTICA: Educación artística recupera y desarrolla la


experiencia sensible y emocional de los niños y posibilita el aprendizaje de los
diferentes lenguajes artísticos

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