Componentes del Sistema Inmune Innato
Componentes del Sistema Inmune Innato
en caso de no lograrlo, intentan contenerlas hasta que la inmunidad adaptativa se vuelva operativa. Su
característica principal es la rapidez, actuando en las primeras horas y días de inicio del proceso
infeccioso. Además, es capaz de estimular a la inmunidad adaptativa, influyendo en su naturaleza,
permitiendo que esta tenga una óptima eficacia contra los distintos tipos de microrganismos.
Componentes celulares
Incluyen a los granulocitos, monocitos, mastocitos, células NK, células dendríticas, epitelios, endotelios,
macrófagos y células parenquimatosas. Todas estas presentan los receptores de reconocimiento de
patrones, RRPs, para reconocer a los microorganismos, sus productos y las señales de daño celulares que
genera el proceso infeccioso en el tejido. Además, tienen otros receptores, como los receptores para
componentes del sistema del complemento y los receptores para el fragmento Fc de las inmunoglobulinas.
Componentes moleculares
- Citoquinas: moléculas de bajo peso molecular encargadas de regular la respuesta. Sus acciones
suelen ser pleiotrópicas, es decir cada una media más de una acción, y redundantes.
- C1: median la inducción de una respuesta inflamatoria local y sistémica. Triada
proinflamatoria -> IL-1, IL-6 y TNF-α.
- C2: inducen el reclutamiento de leucocitos en el tejido lesionado, son las quimiocinas.
- C3: inducen la proliferación y diferenciación de los precursores leucocitarios en la médula
ósea, incluye a GS-CSF, M-CSF, GM-CSF.
- C4: orientan la diferenciación de los linfocitos T CD4+ en un perfil Th1 -> IL-12, IL-18.
- C5: favorecen la expansión de linfocitos T CD4+, diferenciados en un perfil Th17 -> IL-23.
- C6: actividad antiinflamatoria -> IL-10, TGF-β.
- Sistema del complemento.
- Mediadores lipídicos.
- Proteínas de fase aguda.
Hay 5 familias, que difieren en su estructura, patrón de expresión, los tipos de PAMPs que reconocen y
las funciones que inducen al activarse.
PAMPs
Los patrones moleculares asociados a patógenos son un conjunto diferenciado de componentes microbianos
que les permiten a las células de la inmunidad innata el rápido reconocimiento de un proceso infeccioso
naciente y la puesta en marcha de una respuesta que incluye, la producción de sustancias con actividad
microbicida, citoquinas y quimiocinas.
Características
Los patrones moleculares asociados a daño permiten reconocer la presencia de procesos infecciosos, así
como daño tisular asociado a fenómenos inflamatorios de origen no microbianos.
- Suelen estar en el interior celular y se liberan por mecanismos que generan la ruptura celular.
- Suelen estar en las mitocondrias y se liberan al citoplasma por disrupción de las mismas.
- Se generan por fragmentación de componentes de la matriz extracelular, generado por el daño
celular.
- Ejemplos: ATP, HMGB1, cristales de urato monosódico formados a partir
del ácido úrico.
RECEPTORES DE TIPO TOLL (TLR)
Familia de 23 receptores citoplasmáticos que captan componentes microbianos y daño celular, que tienen
3 motivos moleculares distintos.
El NOD 1 es ubicuo y el 2 está solo en monocitos, macrófagos, células dendríticas y células de Paneth.
Tienen en su extremo N-terminal dominios CARD, necesarios para activar NF-κb, lo cual es crítico para
la señalización. Estos receptores, al activarse, estimulan la producción de citoquinas y quimiocinas, que
llevan al desarrollo de la respuesta inflamatoria.
- NOD1: reconoce bacterias Gram – y algunas Gram +, ya que se une al ácido γ-D glutamil-meso-
diaminopimélico.
- NOD2: reconoce muromil dipéptido, presente en todas las Gram + y -.
- Ambos son capaces de reconocer el péptidoglucano.
NLRP1, NLRP3 y NLRP4
El NLRP3 tiene un dominio PYD N-terminal, el NLRP4 un CARD y el NLRP1 un PYD en el N-terminal y un
CARD en el C-terminal. Al activarse, forman complejos multiproteicos de alto peso molecular, los
inflamasomas, que sirven de andamiaje para el reclutamiento y activación de caspasas inflamatorias.
Las caspasas son proteasas capaces de ejecutar programas celulares que conducen a 2 caminos diferentes,
la inflamación, mediado por las caspasas 1, 4 y 5, o la muerte celular.
El NLRP3, puede activarse por el reconocimiento de DAMP, como el ATP, péptido β-amiloide y los cristales
de urato monosódico.
Inflamasoma:
Está formado por el NLRP3, la proteína adaptadora ASC y la caspasa 1. Esta última media la activación
proteolítica de IL-1β y de IL-18.
Ejemplo:
1. La LPS se une a TLR4, se estimula la producción de citoquinas, entre ellas IL-1β. A su vez,
aparece un ligando NOD en la célula y se une a NLR.
2. NLR se activa y forma un complejo con la pro-caspasa 1 y ASC, formando el inflamasoma.
3. La caspasa 1 se activa y esta cliva a pro-IL-1β en su forma activa.
4. IL-1β es secretada y genera la respuesta inflamatoria.
RECEPTORES LECTINA DE TIPO C (CLR)
Superfamilia de proteínas con uno o más motivos estructurales llamados “lectina tipo C”. Estos suelen
unir hidratos de carbono de un modo dependiente de calcio. Los principales glúcidos que une son:
- Receptor de manosa (MR): molécula transmembrana que puede liberarse en forma soluble a
partir de la escisión proteolítica del receptor. Reconoce manosa, fucosa y N-acetil glucosamina.
- DC-SIGN: reconoce y media endocitosis por medio del reconocimiento de manosa y fucosa en
diversos virus, hongos y parásitos. Tiene un papel importante en la migración de las células
dendríticas hacia los órganos linfáticos secundarios y en la activación de los linfocitos T, esto
mediado por el reconocimiento de ICAM-2 y 3.
- Dectina-1: reconoce el β-glucano, induciendo el estallido respiratorio, endocitosis del ligando y la
secreción de citoquinas y quimiocinas.
- Langerina: está presente en las células de Langerhans, reconoce manosa y fucosa.
Colectinas
- MBL: proteína de fase aguda que activa el sistema del complemento, induce la fagocitosis de
microorganismos, vía complemento u opsonizandolo, y se une a células apoptóticas, favoreciendo
su depuración.
- SP-A y SP-D: producidas en el pulmón, actúan a nivel local.
RECEPTORES RIG-1 (RLR)
Receptores no endocíticos, citoplasmáticos que reconocen ARN doble cadena. Tienen dominios CARD y
helicasa. Su función es promover la secreción de IFN-1, es útil para el reconocimiento de las infecciones
virales.
Receptores no endocíticos, citoplasmáticos que reconocen ADN doble cadena. Su función es promover la
secreción de IFN-1 e IL-1β.
cGAS
Receptores citoplasmáticos que reconocen ADN doble cadena. Su función es promover la secreción de
IFN-1 y citoquinas proinflamatorias.
Están en las células mieloides, endoteliales y epiteliales. Reconocen LDL modificada, componentes
microbianos y células apoptóticas, y median la endocitosis de microorganismos y modulan la capacidad de
los macrófagos y células dendríticas de producir citoquinas inflamatorias en respuesta a TLR. Los más
importantes son los de clase A (SR-A1, SR-AII y MARCO).
Las bacterias durante su metabolismo, producen los péptidos formilados. El RPF es un receptor acoplado
a proteína G que reconoce estos péptidos y los producidos por distintos virus. Su función es promover la
quimiotaxis de neutrófilos al foco infeccioso.
PCR
Es una proteína de la familia de las pentraxinas sintetizada en el hígado, la cual aumenta su concentración
1000 veces durante la respuesta de fase aguda, estimulada por IL-6, IL-1 y TNF-α. Se une a residuos
de fosfocolina de hidratos de carbono de virus, bacterias, hongos y parásitos, así como a células
apoptóticas o necróticas. Tienen como función la activación del complemento y la fagocitosis, esto por
su capacidad de unión a C1q e interacción con sus receptores, así como por la unión directa con los
receptores RFcγ.
Ficolinas H y L
Son proteínas séricas, similares a las colectinas, que reconocen hidratos de carbono, como el N-acetil
glucosamina, y activan la vía de las lectinas. Además, reconocen células apoptóticas, N-acetil glucosamina
y N-acetil galactosa.
Receptores de membrana que reconocen a la porción Fc de las inmunoglobulinas. Todos, excepto el RFcεII,
pertenecen a la superfamilia de las inmunoglobulinas. Están presentes en las células de la inmunidad
innata y en los linfocitos B. Hay 6 tipos para la IgG, 2 para la IgE y 1 para la IgA. Algunos tienen una
única cadena y otros tienen una cadena α de reconocimiento y 1 o más cadenas adicionales que transducen
las señales hacia el interior celular.
Activación
Pueden ser activadores o inhibidores. Los primeros tienen motivos ITAM intracitoplasmáticos (intrínsecos
o en subunidades asociadas) que reclutan quinasas y activan cascadas de fosforilación. Los inhibitorios
tienen motivos ITIM intracitoplasmáticos que reclutan fosfatasas e inhiben la activación celular. Ambos
tipos se coexpresan en polimorfonucleares, monocitos, macrófagos, células dendríticas y mastocitos, y la
magnitud de la respuesta se relaciona con la expresión relativa de estos.
Otros receptores
CR1 (CD35)
Facilita la fagocitosis de partículas recubiertas por C3b y C4b, y sirve para eliminar inmunocomplejos
circulantes. Se expresa en células sanguíneas y células dendríticas foliculares. En los eritrocitos se fija
a los inmunocomplejos unidos a C3b y C4b y los transporta al bazo e hígado, donde son eliminados por
fagocitos. Este receptor es un regulador de la activación del complemento.
CR2 (CD21)
Está presente en células dendríticas foliculares, junto con CR1 permiten retener antígenos opsonizados
por C3b y sus productos de degradación. También está presente en los linfocitos B, formando parte de
su correceptor, y se encarga de aumentar la respuesta de estas células a los antígenos.
Ambos son integrinas que pueden mediar fagocitosis si la célula recibe una segunda señal, también
participan en la adhesión leucocitaria al endotelio y matriz.
CRIg
Pertenece a la familia de las inmunoglobulinas y se expresa en los macrófagos hepáticos. Este se une a
C3b e iC3b, permitiendo la eliminación de bacterias opsonizadas y otros patógenos.
SIGN-R1
Es una lectina de tipo C presente en los macrófagos de la zona marginal del bazo que reconoce
polisacáridos neumoccócicos y que se puede unir a C1q, pudiendo entonces activar la vía clásica del
complemento. Contribuye a la opsonización y eliminación de neumococos.
La inflamación, es decir, una respuesta estereotipada que involucra células y componentes humorales que
se activan con el fin de restaurar la homeostasis. Está caracterizada por 4 componentes, dolor, rubor,
calor y tumor.
- Edema.
- Vasodilatación y aumento de la permeabilidad. Promueve la extravasación de proteínas y
- Reclutamiento de las células al foco infeccioso. leucocitos circulantes al sitio de infección.
La respuesta inmune innata es capaz de orientar el curso de la adaptativa mediante la acción de las
células dendríticas, las cuales activan a las células T vírgenes y ponen en marcha la respuesta adaptativa.
Durante el proceso infeccioso, las células dendríticas presentes en el foco capturan patógenos y reconocen
sus propiedades, a través de sus RRPs. Migran hacia los ganglios linfáticos drenantes y allí les presentan
el antígeno a los linfocitos T, induciendo su activación. Estos últimos, pueden diferenciarse a distintos
perfiles según el antígeno presentado y el patrón particular de citoquinas secretadas por la célula
dendrítica.
La piel y los epitelios de las mucosas son la primera barrera frente a las infecciones. Las células que las
componen expresan receptores capaces de reconocer a los microrganismos y sus productos, lo que induce
la producción de productos antimicrobianos y mediadores inflamatorios.
Se encuentra formado por 3 vías, clásica, alterna y de las lectinas, cuya activación conduce a:
Inflamación: va a estar mediada principalmente por C3a y C5a, para los cuales hay receptores en distintos
tipos celulares. Ambas moléculas van a tener 2 funciones principales.
Complejo CAM: C5b-C9 forman poros en la superficie de la célula diana que permiten el pasaje de iones
y agua, e inducen su lisis. Sin embargo, la mayoría de los patógenos mutaron para evadir esto al aumentar
el grosor de su pared. Hoy en día, las únicas bacterias que son susceptibles a este mecanismo son las
Neisserias, ya que poseen una pared muy delgada.
Potenciación de la respuesta B: algunos productos de degradación de C3b se unen a CD21 (CR2), receptor
presente en las células B. Este forma un complejo con CD19 y CD81, formando el correceptor B. CD19
transduce las señales que llevan a la activación celular y CD21 induce el entrecruzamiento del complejo
con el receptor antigénico B (BCR). Esto disminuye la cantidad de antígeno necesario para activar a las
células B.
Depuración de complejos inmunes: durante el desarrollo del proceso infeccioso se liberan como antígenos
solubles, toxinas, glucoproteínas y lípidos microbianos, los cuales se unen a IgG formando complejos
inmunes. Estos deben ser depurados o se depositarán en vasos pequeños, membrana basal glomerular o
articulaciones. C3b va a participar en esto siguiendo los siguientes pasos.
VIA CLASICA
Esta vía va a depender de la formación de complejos antígeno-anticuerpo, por lo que no suele activarse
en una primoinfección y actúa en las etapas más tardías (4-7 días). Sin embargo, en una reinfección, en
la que ya hay anticuerpos, va a ser la primera en activarse.
Primer componente: C1, un complejo multimolecular formado por C1q, C1r y C1s, estabilizado por Ca2+.
1. C1q se une a la porción Fc de las inmunoglobulinas unidas a antígenos. Cada molécula de C1q
debe unirse a 2 cadenas pesadas de inmunoglobulinas para activarse, y esto se logra solamente
cuando se forman complejos inmunes. Cada IgG tiene un Fc, por lo que deben acercarse varias
para activar a C1q y esto ocurre cuando se unen a un antígeno multivalente. La IgM libre, es
pentámerica, pero no activa a C1q, ya que los sitios de unión no estas accesibles hasta que se
une a un antígeno. Por su estructura, una única IgM puede activar a 2 moléculas de C1q, por lo
que activa más eficientemente al complemento que la IgG.
2. C1q activa a C1r que, a su vez, activa a C1s.
3. C1s cliva a C4, generando C4a y C4b, del 2 al 10% de este último se une al patógeno.
4. C2 se une a C4b, lo que permite que C1s lo clive produciendo C2a y C2b.
5. C4b y C2b se mantienen unidos y se forma C4b2b o convertasa de C3 de la vía clásica.
6. C2b cliva a C3 en C3a y C3b, este último puede opsonizar al patógeno o unirse a la convertasa
y formar C4b2b3b o convertasa de C5 de la vía clásica.
7. C2b cliva a C5 en C5a y C5b.
VIA ALTERNA
Funciona como un mecanismo de vigilancia inmunitaria a través del cual los microorganismos son
opsonizados por C3b en ausencia de anticuerpos específicos, por lo que va a ser la primera en activarse
y actúa en las etapas más tempranas. A su vez, puede ser activada por la vía clásica, produciendo un
efecto potenciador.
Primer componente: C3, que realiza hidrólisis espontánea, solo va a activarse si se adhiere a la superficie
de un microorganismo, ya que hay mecanismos que regulan su actividad.
Proteínas reguladoras:
Pasos de la vía:
Se activa por RRPs, MBL y ficolinas H y L, luego de que reconocen a sus ligandos, hidratos de carbono
microbianos, opsonizandolos.
En condiciones normales, su maduración tarda de 5 a 7 días, mientras que, en los procesos infecciosos,
puede acelerarse a 48 horas. Existen 2 pools, el circulante y el marginal, el cual se encuentra adherido
al endotelio, ambos de tamaño similar. Luego de 6-7 horas en circulación, pasan a los tejidos periféricos,
gracias a estímulos quimiotácticos, donde permanecen por 6-48 horas, y después perecen por apoptosis.
Una característica distintiva de estas células es que una vez extravasadas, no pueden retornar a
circulación. Además, hay una fracción de los neutrófilos que no abandona el lecho vascular, y que, a las
12-24 horas, comienzan a manifestar signos de envejecimiento, por lo que son fagocitados por macrófagos
esplénicos y hepáticos.
En las primeras 24 horas de que se inicia el proceso infeccioso, se reclutan gran cantidad de neutrófilos
al foco, los cuales atacan principalmente a bacterias y hongos extracelulares. Tienen gran capacidad
fagocítica y microbicida que les permiten destruir a los patógenos. Además, participan en fenómenos de
reparación tisular y mecanismos inmunorreguladores, esto gracias a su capacidad para producir citoquinas
y quimiocinas: TNF-α, IL-1β, IL-12, TGF-β, CXCL8, CXCL1, CCL3, CCL4, CCL20 y CXCL10.
Fagocitosis
Mecanismos citotóxicos:
Netosis (NETs)
Es un mecanismo de atrapamiento y muerte de patógenos por trampas extracelulares liberadas por los
neutrófilos, que evitan su dispersión y ayudan a su eliminación. Estas trampas o NETs están formadas por
cromatina y proteínas asociadas a ella. Son liberadas en respuesta a bacterias, virus, hongos y parásitos,
y funcionan como una red que atrapa a los patógenos, mediando una destrucción por acción de sustancias
antimicrobianas. Solo un bajo porcentaje de neutrófilos responden de esta manera.
Son células con alta capacidad fagocítica y microbicida, que reconocen patógenos mediante RRPs y
receptores para opsoninas (RFcγ y para complemento). También tienen receptores para citoquinas y
quimiocinas que orientan el curso de la respuesta inmune.
Características:
- Tienen vida media larga, forman poblaciones estables y adquieren fenotipos especializados.
- Son células presentadoras de antígenos profesionales, por lo que presentan péptidos antigénicos
a los linfocitos T mediante las moléculas clase I y II del CMH.
- Producen quimiocinas y citoquinas que modulan las respuestas inflamatorias locales y sistémicas.
- En base a cambios en su microambiente, pueden tomar 2 perfiles funcionales.
Perfil clásico (M1)
- Son activados por linfocitos Th1, por ligandos de RRPs, TLR4, TLR9 y NLR, y por la acción de
citoquinas y quimiocinas inflamatorias.
- Tienen actividad microbicida y fagocítica aumentada, y mayor capacidad para activar linfocitos T
como células presentadoras de antígenos profesionales.
- Producen citoquinas proinflamatorias (IL-1, IL-6, TNF-α, IL-12, IL-18, IL-23), así como
antiinflamatorias (IL-10 y TGF-β), estas últimas modulan la producción de mediadores de la
inflamación.
- La triada proinflamatoria tiene acciones sistémicas y locales.
- Hígado: producción de proteínas de fase aguda.
- Hipotálamo: incremento de la temperatura corporal.
- Neutrófilos: neutrofilia, actuando sobre la médula ósea y sobre el pool marginal.
Perfil alternativo (M2)
Efectos
Beneficiosos:
Reclutamiento de leucocitos
Los macrófagos producen los factores estimulantes de la formación de colonias G-CSF, M-CSF y GM-CSF.
Estos promueven la proliferación de los precursores mieloides en la médula ósea y su diferenciación a
células maduras. Sobre estas últimas pueden activarlas o prolongar su supervivencia. Además, produce
PDGF, FGF y VEGF, los cuales participan de la reparación tisular y angiogénesis. Por último, mediante la
secreción de IL-15, contribuyen a la activación de las células NK y a la expansión clonal de los linfocitos
T CD4+ y T CD8+ ya activados.
Diferenciación de linfocitos T
Produce, junto con las células dendríticas, IL-12 e IL-18, los cuales promueven la expansión clonal de
los linfocitos T CD4+ a un perfil Th1.
Forman parte de la inmunidad innata, pero representan un nexo entre esta y la adaptativa, ya que
secretan IFN-γ y TFN-α. Son capaces de mediar poderosos mecanismos microbicidas en las primeras etapas
de los procesos infecciosos.
Funciones:
Estas células son producidas en la médula ósea, representan del 10 al 15% de los linfocitos circulantes
y tienen una vida media de 2 semanas. Se las identifica por su expresión de CD16 y CD56, y por carecer
de CD3 y CD4 en su membrana. Según la densidad de CD56, se distinguen 2 subpoblaciones.
CD56dim-CD16bright
Representan el 90% de las células NK circulantes, tienen alta expresión de CD16 y baja de CD56, por lo
que son inductoras de la apoptosis de otras células y patógenos. Tienen alta capacidad citotóxica natural,
por lo que median CCDA, gran cantidad de gránulos que contienen perforinas y granzimas, y baja capacidad
de producir citoquinas. Se encuentran principalmente en sangre, tejidos periféricos y mucosas. Acceden
a los tejidos infectados en respuesta a un gradiente de quimiocinas captados por los receptores CXCR1,
CXCR2, CXCR3, CXCR4 y CX3CR1.
CD56bright-CD16dim
Representan el 10% de las células NK circulantes, tienen alta expresión de CD56 y baja de CD16, por lo
que producen citoquinas, principalmente IFN-γ. Se encargan de modular la respuesta adaptativa mediante
la secreción de citoquinas (TNF-α/β, IL-10, IL-13, GM-CSF). Expresan CCR7 y L-selectina, por lo que
pueden acceder a los ganglios linfáticos
ACTIVACIÓN
- Por contacto con células infectadas o neoplásicas, mediante un juego entre distintos receptores
activadores e inhibidores.
- Por acción de citoquinas: los monocitos, macrófagos y células dendríticas producen IFN-1, IL-2,
IL-12, IL-15, IL-18 e IL-21, los cuales estimulan a la producción de citoquinas (IFN-γ y TNF-α),
y quimiocinas inflamatorias.
Interacciones
Las células NK llegan al foco infeccioso siguiendo un gradiente de quimiocinas (IL-8) y reciben señales
de:
En los ganglios, las células NK son activadas por citoquinas, desarrollan alta capacidad citotóxica y
secretan IFN-γ. Este último promueve la producción de IL-12 por las células dendríticas. Las células
dendríticas que no maduran aquí también son objeto de la actividad citotóxica de las NK.
Citotoxicidad
La célula NK “sensa” a una célula y un equilibrio entre señales inhibitorias y activadoras determinará si
esta se activa, secretando citoquinas y desarrollando su capacidad citotóxica antimicrobiana y
antineoplásica. La activación ocurre por:
Se producen en la médula ósea y representan del 0,2 al 0,8% de las células monomorfonucleares. Estas
migran por las vénulas de endotelio alto a las áreas T de los órganos linfáticos secundarios, al tejido
linfático asociado a mucosas y a la zona marginal del bazo. Esto gracias a que expresan L-selectina y
CCR7, que interactúan con sialomucinas y quimiocinas CCL19 y CCL21, respectivamente, que se encuentran
en la cara luminal de las vénulas.
Secretan de 100 a 1000 veces más IFN-1 que el resto de las células, gracias que tienen altos niveles de
IRF7. Su producción se detecta a las 4 horas de la infección y alcanza su pico a las 12 horas. Al activarse
también producen TNF-α, IL-6 e IL-12. A su vez, aumenta la expresión de moléculas para la presentación
antigénica a los linfocitos T (CMH II, CD4O, CD80 y CD86).
IFN-1
Son producidos después del reconocimiento de moléculas virales en el citosol o endosoma. Actúan de forma
autocrina y paracrina, induciendo la activación de genes antivirales. Casi todas las células lo producen,
pero las células dendríticas plasmacitoides son las mayores productoras.
Funciones:
Producción:
Moléculas de adhesión
Selectinas y sialomucinas:
Son proteínas formadas por una cadena α y una β unidas no covalentemente que interactúan
principalmente con adhesinas de la superfamilia de las inmunoglobulinas. Tienen estados de baja y alta
afinidad, y el pasaje de uno al otro implica un cambio conformacional el cual puede ser inducido por PAF
y quimiocinas.
Contienen dominios extracelulares similares a los de los anticuerpos, son constitutivas o inducibles.
Incluyen a ICAM-1, 2 y 3, VCAM-1, PECAM-1.
Cadherinas:
Son sustancias que dirigen la migración celular a lo largo de un gradiente de concentración que se
incrementa hacia el foco infeccioso. Estas se mantienen en la cara luminal de los endotelios gracias a la
atracción de cargas que tienen con los GAGs presentes en ellos.
Los mediadores inflamatorios debilitan las uniones adherentes endoteliales, aumenta la permeabilidad y
produce hemoconcentración. Además, se exponen adhesinas. Todo esto permite que el leucocito contacte
con el endotelio.
Rolling, fase 1
El contacto inicial es mediado por las selectinas P, L y E y sialomucinas, PSGL-1. Estas moléculas forman
interacciones de baja afinidad, por lo que la adhesión del leucocito es reversible. La célula se une y
libera sistemáticamente del endotelio, siendo arrastrado por el flujo sanguíneo.
Estas adhesiones de baja afinidad deben reemplazarse por otras de alta afinidad. En estas participan las
integrinas LFA-1 y Mac-1, presentes en los leucocitos, luego de sufrir un cambio conformacional inducido
por PAF e IL-8, las cuales están retenidas en la cara luminal del endotelio. Estas integrinas se unen a
ICAM-1, ICAM-2 y VCAM-1, cuya expresión es aumentada por citoquinas inflamatorias, permitiendo que
el leucocito deje de rodar y se adhiera de forma estable al endotelio.
Diapédesis, fase 3
Estas interacciones son reversibles, lo que permite que la célula pueda pasar entre las células endoteliales
y a través de la membrana basal. El leucocito remodela su citoesqueleto y extiende un pseudópodo para
poder penetrar, con movimientos ameboideos, entre las células endoteliales. Implica nuevas adhesiones en
las que participan adhesinas de la superfamilia de las inmunoglobulinas.
Migración, fase 4
Luego de atravesar la membrana basal, sigue gradientes de quimioatractantes para abrirse paso en el
intersticio y llegar al foco infeccioso. C5a, leucotrieno B4, PAF y péptidos formilados bacterianos tienen
un papel crítico.
Los linfocitos T y B son los elementos celulares
de la respuesta inmune adaptativa, representan
el 20-40% de las células sanguíneas y hay un
65% de células T y un 35% de células B. A través
de sus receptores antigénicos, reconocen motivos
particulares presentes en los patógenos, los
epitopes antigénicos, es decir, entidades
singulares propias de un componente particular
de un microorganismo determinado. Cada célula T
o B posee un único tipo de receptor antigénico,
en los T se llama TCR y en los B, BCR.
La respuesta adaptativa tarda varios días en ponerse en marcha, pero esta es más versátil y eficiente
para contener al patógeno. Además, es capaz de generar memoria, por lo que, ante encuentros sucesivos
con el mismo patógeno, la respuesta se vuelve cada vez más rápida y eficiente.
Va a iniciar en los órganos linfáticos secundarios, ya que es el lugar de encuentro de los linfocitos con
los antígenos. Estos últimos llegan allí por vía linfática aferente, ya sea, siendo drenados como antígenos
sueltos o siento tomados por una célula dendrítica presente en los tejidos periféricos. A su vez, el linfocito
ingresa por vía sanguínea al órgano linfático secundario, y en caso de no encontrar a su antígeno, egresa
por vía linfática eferente, para volver a circulación. Este proceso lo realiza hasta que reconoce a su
antígeno específico para su receptor. Una vez que lo reconoce, se activará y sufrirá expansión clonal,
generando miles de células con idéntica especificidad antigénica. La mayor parte de las células tendrán
funciones efectoras y una menor proporción serán células de memoria.
Linfocitos B
- Inmunoglobulina de superficie asociada a un heterodímero formado por las cadenas Igα e Igβ.
- Tiene tres porciones, una porción de anclaje a la membrana, otra constante, cercana a esta, y
una variable de reconocimiento, más alejada.
- Moléculas correceptoras: CD19, CD21 y CD81.
Linfocitos T
- Reconocen péptidos derivados del procesamiento del antígeno, presentados por moléculas del
CMH I, para linfocitos T CD8+, y del CMH II, para linfocitos T CD4+, expresadas en la superficie
de las células presentadoras de antígenos.
- Presentan distintos perfiles fenotípicos y funcionales.
TCR:
- Compuesto por una cadena α y otra β, cada una tiene una región variable de reconocimiento y
otra constante.
- Forma parte de un complejo multiproteico con CD3 (δ, γ, 2ε y 2ζ).
Son células de la inmunidad innata encargadas de “poner en marcha” la respuesta adaptativa. Son células
presentadoras de antígenos profesionales que presentan moléculas del CMH a linfocitos T, son las únicas
capaces de activarlos y pueden orientar el curso de la respuesta adaptativa mediante la secreción de
citoquinas. Expresan CD11c (CR4) y altos niveles de CMH II, y carecen de marcadores de otros linajes.
Representan el 1% de las células monomorfonucleares en sangre.
Cualidades funcionales:
- Mediada por receptor: se hace usando los RFc, receptores para - BDCA-2
- DECTIN-1
complemento y CLR, cuya expresión disminuye con la maduración
- DCIR
de la célula.
- DCAL-1
- Macropinocitosis: mecanismo que no involucra receptores y permite
- CLEC
internalizar antígenos y el medio extracelular circundantes. - Langerina
- Implica la proyección de pseudópodos y la formación de
vesículas endocíticas.
- Mecanismo muy eficiente que le permite endocitar, cada 2 horas, un volumen equivalente al
propio, tomando muestras del medio que los circunda permanentemente.
- Se expresa de forma constitutiva.
Activación y maduración:
Ocurre por reconocimiento de PAMPs y DAMPs, principalmente, citoquinas y quimiocinas. Además, puede
darse por contacto con células NK, neutrófilos y células dendríticas plasmacitoides en el tejido infectado.
En el órgano linfático secundario, los linfocitos pueden promover la maduración mediante:
- Interacción CD40-CD40L.
- Interacción Fas-FasL.
- TNF-α y el IFN-γ producidos por los linfocitos T CD8+ activados.
Maduras
Cambios:
1. Disminución de la expresión de receptores para quimiocinas que los atrajeron al tejido infectado,
así como la de E-cadherina.
2. Aumento de la expresión de CCR7 y de metaloproteasas que degradan la matriz extracelular, lo
que les permite atravesar la membrana basal y llegar a los vasos linfáticos que expresan
CCL21.
3. Son transportadas por la corriente linfática, aumentada por el edema, hacia el ganglio.
4. En la región subcapsular, atraviesan el seno siguiendo el gradiente de CCL19 y CCL21, producido
por las células fibroblásticas reticulares.
5. Ingresan al órgano y se ubican sobre los conductos fibroblásticos reticulares, acumulándose en
torno a las vénulas de endotelio alto.
Los linfocitos ingresan a los órganos linfáticos secundarios a través de las vénulas de endotelio alto. Estas
expresan en su endotelio sialomucinas sulfatadas y sialiadas, que son reconocidas por la L-selectina de
los linfocitos vírgenes. A nivel del bazo, el ingreso requiere de la participación de quimiocinas.
Cascada
1. Rodamiento: interacción de L-selectina con CD34 y GlyCAM-1 débil y transitoria. Les permite a
las integrinas contactar con sus ligandos y a CCR7 activarlas, mediante su interacción con
CCL19 y CCL21.
2. Adherencia estable: mediada por LFA-1 y sus ligandos, ICAM-1 y 2, la célula se detiene.
3. Diapédesis y migración.
Migración por la paracorteza
Luego de atravesar las vénulas de endotelio alto, migran sobre los conductos fibroblásticos reticulares,
siendo orientados hacia el encuentro con las células dendríticas por la presencia de CCL19 y CCL21 en la
superficie de los conductos. Los linfocitos se unen transitoriamente a las células dendríticas buscando un
péptido afín a su TCR, en caso de que no ocurra, se separa de la célula. Permanecen 8 a 24 horas, y, si
no reconocen a su antígeno, abandonan el ganglio para ir hacia otro órgano linfático secundario.
Tiene como función presentar péptidos antigénicos a los linfocitos T, por lo tanto, la especificidad de un
TCR estará dada por el péptido presentado y por la molécula del CMH que lo presenta. Los genes del
CMH, el sistema HLA, incluye genes de clase I, II y III, solo los I y II participan en el procesamiento y
la presentación antigénica.
Características generales
- Codificadas por los genes HLA-DR, DQ y DP, están constitutivamente expresadas en la superficie
de los linfocitos B, monocitos, macrófagos, células dendríticas, precursores eritroides y epitelio
tímico.
- Además, son inducibles en linfocitos T, células NK, endotelio, queratinocitos, melanocitos,
astrocitos y fibroblastos por el IFN-γ.
- También puede expresarse en células neoplásicas.
- Polimorfismo: hay 14 alelos para HLA-DR, 9 para HLA-DQ y 6 para HLA-DP. A nivel poblacional
hay 2091 moléculas para HLA-DR, 3239 para HLA-DQ y 3564 para HLA-DP.
- Por la codominancia, multialelismo y transasociación, las personas exhiben, generalmente, 12
productos clase II distintos.
- La transasociación es un fenómeno que permite a las cadenas α de origen materno asociarse
tanto con las β de su mismo origen como con las de origen paterno, y viceversa.
Síntesis:
Inicia en el RER, donde el heterodímero α-β se asocia con la cadena invariante (Li), permitiendo el transito
al Golgi y endosomas. Cuando llega a estos últimos, el pH ácido favorece la degradación de Li por
proteasas, mientras que una maquinaria compleja une los péptidos. Por último, migran a la superficie
celular.
Se localiza en el brazo corto del cromosoma 6 y definimos “haplotipo HLA” al conjunto de genes de origen
paterno o materno presentes en esta región.
Loci de clase I
Familia multigenética de 17-20 miembros, con alta homología y que incluyen a las moléculas no clásicas
(Ib) caracterizadas por su bajo polimorfismo, baja expresión en la superficie celular y patrón de expresión
tisular restringido.
HLA-G: poco polimorfo (42 alelos), está en citotrofoblasto, médula ósea y células epiteliales subcapsulares
del timo.
MIC: hay 2 genes funcionales (MICA y MICB) y 4 pseudogenes (MICC, MICD, MICE y MICF).
- Son polimorfos, hay 65 alelos para MICA y 30 para MICB, no se asocian con β2-microglobulina ni
presentan péptidos, ya que tienen un surco muy cerrado.
- MICA: células de linaje epitelial, fibroblastos, queratinocitos y endotelio. Su expresión es
inducida por estímulos genotóxicos, daño o infección por microorganismos intracelulares.
- Son ligandos del receptor activador NKG2D de las células NK.
PROCESAMIENTO ANTIGÉNICO
Permiten que péptidos del citosol se unan a CMH II y que péptidos de los endosomas se unan a CMH I.
Transducción de señales
Las cadenas α y β tienen colas citoplasmáticas cortas, por lo que están asociadas al complejo CD3, que
se encarga de la transducción de la señal de activación hacia el interior celular. Además, este complejo
es importante en el ensamblado, transporte y estabilización del TCR en la membrana.
El TCR se encuentra asociado con las moléculas correceptoras CD4 y CD8 que favorecen la activación
celular, ya que reconocen las porciones conservadas del CMH II y I respectivamente.
Reconocimiento antigénico
Los linfocitos T solo pueden reconocer péptidos derivados de proteínas antigénicas que fueron procesados
por células que los transportan a la membrana unidos a moléculas del CMH. Es decir que, para activarse,
requieren de células presentadoras de antígenos, cuya función es la de presentar péptidos antigénicos a
través de moléculas del CMH.
Las cadenas α y β contienen en su porción variable distintos fragmentos, la cadena β tiene los fragmentos
V, J y D, y la α, a los V y J. Estos fragmentos sufren un proceso de recombinación somática durante el
desarrollo de los linfocitos T en el timo que va a incrementar la diversidad de receptores T.
Recombinación somática:
Va a estar a cargo de las recombinasas RAG1 y RAG2, las cuales median la recombinación de los
fragmentos génicos de los dominios variables de las cadenas α y β. Este proceso solo ocurre en las células
T inmaduras, durante su ontogenia, cuando los fragmentos están accesibles y solo pueden recombinarse
porciones de un mismo cromosoma.
Lo primero que ocurre antes de que inicie esta recombinación es la determinación del tipo de receptor T
que se va a generar, TCRαβ o TCRγδ. Se van a iniciar los reordenamientos de las cadenas γ, δ y β
simultáneamente, si se reordenan de manera exitosa las 2 primeras antes que la β, se inhibe la expresión
de esta última. Esto no ocurre la mayoría de las veces, por lo que la cadena β termina su reordenamiento
antes e inhibe a las otras 2.
Describe el desarrollo y evolución de los linfocitos T desde su periodo embrionario hasta su muerte. En el
humano, el timo se encuentra completamente desarrollado al nacer y el pico máximo de producción de
células T se alcanza antes de la pubertad. Luego, el timo empieza a involucionar sin que se modifique el
número de células T, ya que este repertorio se mantiene por proliferación de células maduras. El
desarrollo de estas células en este órgano ocurre dentro de una red de células estromales tímicas que
generan el microambiente adecuado para la linfopoyesis. Además, hay células dendríticas y macrófagos
que participan en la selección negativa y eliminación de células apoptóticas. Cada subpoblación de
timocitos ocupa un espacio específico dentro del timo, lo que indica que el microambiente tímico los
compartimentaliza, brindándoles las citoquinas, quimiocinas y factores de crecimiento adecuados.
Timo
Los precursores que ingresaron en el timo comienzan a llamarse timocitos y la interacción con las células
estromales induce su proliferación. Expresan CD2, pero no tienen TCR ni los correceptores CD4 y CD8,
por eso los llamamos doble negativos. Este estadio representa el 5% del total de las células T y puede
subdividirse en 4 etapas, DN1-4, según la expresión de los marcadores CD44 (reclutamiento de
precursores) y CD25 (receptor de alta afinidad de IL-2). Los precursores ingresan por la zona
corticomedular y avanzan por la corteza, avanzando del estadio DN1 al DN2. Llegan a la región
subcapsular como DN3 y comienzan a migrar hacia la médula a medida que avanzan en su desarrollo. La
supervivencia y desarrollo depende de IL-7 y ligandos de los receptores Notch, producidos por las células
epiteliales tímicas corticales (CETc). Mientras que la migración intratímica depende de CXCR4, CCR7 y
CCR9 y sus ligandos, α4β1 (timocitos) y VCAM-1 (CETc).
Durante este estadio ocurre la recombinación somática de la cadena β, en la mayoría de las células. Esta
etapa culmina con una célula con un preTCR en su membrana, formado por una cadena β recombinada,
asociada a una cadena α sustituta y el complejo CD3. A su vez, disminuye la recombinación de la cadena
β y de la expresión de CD25 (estadio DN4).
El preTCR induce la expresión de CD4 y CD8, por eso lo llamamos estadio doble positivo. Estas representan
el 80% del total de las células T presentes en el timo. Estas células sufren varias divisiones celulares,
durante las cuales RAG1 y 2 están reprimidos y no se puede reordenar la cadena α. Al finalizar las
divisiones, ocurre el reordenamiento de esta cadena ya que las recombinasas vuelven a transcribirse, y
se constituye el TCR. Los linfocitos siguen siendo inmaduros y tienen bajos niveles del receptor.
Un muy bajo porcentaje de estas células alcanza la madurez, esto debido al proceso de tolerancia central,
un proceso indispensable para asegurar que el individuo tenga un sistema capaz de atacar patógenos y
que no reaccione contra tejidos propios.
Finalizada la inducción de la tolerancia central, los linfocitos T maduros son simples positivos, ya que
expresan uno solo de los correceptores, lo que determina la diferenciación hacia un fenotipo CD4+ o
CD8+. La emigración hacia el torrente circulatorio está regulada por la interacción entre el receptor 1
de la molécula S1P1, expresado en los linfocitos T, y la molécula S1P, expresado en el endotelio.
Cuando los timocitos DP expresan su TCR hay mecanismos de control que se centran en la especificidad
del receptor antigénico. Estos requieren un íntimo contacto entre los TCR y los complejos péptido propio-
CMH expresados por las células del estroma tímico. A partir de aquí, los timocitos que sobreviven van a
continuar su desarrollo (selección positiva) solo si las señales generadas a través de su TCR son
consideradas como “apropiadas”. Generalmente, estas señales son de baja intensidad, mientras que las de
alta intensidad, son “inapropiadas” y pueden inducir deleción (selección negativa) o favorecer el desarrollo
de linfocitos T con capacidad reguladora. Además, en caso de que no reciban señales a través de su TCR,
no continúan con su desarrollo y mueren por apoptosis, en un proceso llamado muerte por abandono.
Estroma tímico:
Está formado principalmente por células epiteliales tímicas (CET), células mesenquimáticas, endoteliales,
y, en la región medular, células dendríticas y macrófagos. Las CET corticales y medulares les presentan
péptidos a los timocitos en el marco de las moléculas del CMH I y II, participando en la selección positiva
y negativa.
Las CETc tienen alta expresión del timoproteasoma, el cual es capaz de generar un conjunto particular
de péptidos presentados por CMH I. Además, tienen gran cantidad de catepsina L, por lo que ocurre algo
similar con la presentación por CMH II. Entonces, estas células pueden presentar una variedad de
complejos péptido-CMH que no se encuentra en ninguna otra célula y van a participar de la selección
positiva, en la cual los timocitos cuyos TCR puedan reconocer estos complejos, podrán sobrevivir y
continuar su desarrollo.
Las CET tienen la capacidad de presentar antígenos en forma promiscua, ya que pueden presentar péptidos
extratímicos a través de moléculas del CMH I y II, esto gracias al factor de transcripción AIRE. Estas
células van a participar en el proceso de selección negativa, que implica la eliminación de células T que
reconozcan péptidos propios con señales de alta intensidad, ocurre en corteza y médula.
Las células dendríticas también pueden presentar antígenos tejido-específicos, ya sea endocitando
antígenos propios en la periferia y presentándolos en el órgano, o por mecanismos similares a los de las
CET.
Reconocimiento de señales:
Hay 2 modelos que intentan explicar como un mismo timocito que es seleccionado positivamente en la
corteza, luego es seleccionado negativamente en la médula. Sabemos que el destino del timocito depende
de la intensidad de la señal recibida a través del TCR, y que señales de baja intensidad se las considera
apropiadas y las de alta intensidad inapropiadas.
- Modelo de afinidad: la intensidad de la señal que recibe el TCR depende de la fuerza de unión
entre este y el complejo péptido-CMH. Entonces si el TCR interactúa con ligandos de baja
afinidad, recibe señales de baja afinidad y el timocito es seleccionado positivamente y viceversa.
- Modelo de avidez: la intensidad de la señal que recibe el TCR depende de la avidez de la
interacción, lo que implica tanto a la afinidad como al número de ligandos. Por lo tanto,
interacciones de alta avidez, producen señales de alta afinidad y la célula es seleccionada
negativamente y viceversa.
Para que esta activación ocurra, el linfocito debe encontrar el péptido afín a su TCR expresado sobre
una célula dendrítica en alguno de los órganos linfáticos secundarios. Para la efectiva activación se debe
superar el obstáculo que impone la baja densidad de epitopes antigénicos por reconocer y la baja afinidad
del TCR hacia ellos.
Las células dendríticas tienen gran capacidad para interactuar con las células T vírgenes, por medio de
LFA-1, en el linfocito T, e ICAM-1 y 2 en las dendríticas. El reconocimiento del péptido unido al CMH por
el TCR, aumenta la afinidad de LFA-1 por sus ligandos. Ambas interacciones estabilizan la unión entre
ambas células, permitiendo que el linfocito reconozca efectivamente el péptido presentado.
A su vez, las moléculas correceptoras CD4 y CD8, “facilitan” el reconocimiento antigénico. Ambos
reconocen la porción conservada del CMH, CD8 del de clase I y CD4 del de clase II, y estabilizan aún
más la unión del TCR al péptido.
Además, las moléculas que participan del reconocimiento se disponen de manera tal que maximizan la
eficacia, el TCR, CD4 o CD8 y el complejo péptido-CMH definen un círculo central, mientras que las
moléculas de adhesión LFA-1 e ICAM-1/2 forman un círculo periférico. A todo esto, se lo llama complejos
supramoleculares de activación centrales (c-SMAC) y periféricos (p-SMAC), constituyendo la sinapsis
inmunitaria.
1. Interacciones transitorias durante un periodo variable, según la densidad del péptido presentado
y la afinidad del TCR.
2. Interacción estable, se expresa el receptor de alta afinidad de IL-2 en el linfocito T y empieza
a liberarse IL-2, estimulando la expansión clonal.
3. Restablecimiento de interacciones transitorias entre ambos tipos celulares y expansión clonal T.
Para que la activación del linfocito T virgen sea efectiva, la célula debe recibir 2 señales.
Expansión clonal
Los linfocitos T expresan constitutivamente el receptor de baja afinidad para IL-2, formado por las
cadenas β y γ. La activación de la célula conduce a la producción de la cadena α (CD25). El heterotrímero
formado por estas 3 cadenas conforma el receptor de alta afinidad para IL-2, que le permite al linfocito
expandirse en respuesta a esta citoquina. Esta expansión, produce al cabo de 5 a 8 días, una progenie
de 10.000 células por linfocito T activado, luego de 14 a 20 divisiones celulares. También se estimula la
síntesis de la proteína antiapoptótica Bcl-XL, promoviendo la supervivencia de los clones.
Regulación:
- CTLA-4 (CD152): interactúa con CD80 y CD86, es inhibitoria e impide la interacción de estas 2
con CD28.
- ICOS: homóloga a CD28, se expresa en las células presentadoras de antígenos, es
coestimuladora, pero menos potente.
- PD-1: se expresa en células T activadas, se une a PD-1L y da señales inhibitorias.
- CD40L: se expresa en las células T activadas, e interactúa con CD40, mediando señales
estimulatorias en el linfocito T y aumenta la expresión de moléculas coestimuladoras, CD80 y
CD86.
- FasL: se expresa en linfocitos T activados, su interacción con Fas produce apoptosis.
Linfocitos T CD4+ efectores
Linfocitos Th1:
- IL-4: induce la diferenciación en este perfil y la expresión del factor de transcripción STAT6,
que a su vez induce al factor GATA3.
- IL-33, IL-25 y TSLP amplifican la respuesta Th2 e inducen su diferenciación.
Estas células participan en la defensa frente a parásitos helmintos y en el desarrollo del asma y de
procesos alérgicos. Esto mediado por la producción de IL-4, IL-5, IL-9, IL-13 e IL-25. Produce además
IL-2, IL-10 e IL-21, pero no son exclusivas de este perfil.
Linfocitos Th17:
- IL-1 e IL-6 son críticas para su diferenciación, también participan IL-21, IL-23 y TGF-β.
- IL-21 e IL-23 participan en su expansión, la primera es producida por las mismas células Th17 y
la segunda por las células dendríticas y macrófagos,
- Factores de transcripción: el RORγt es dependiente de la expresión de STAT3, expresado
selectivamente en estas células. También expresan RORα.
Estas células participan en fenómenos de autoinmunidad y en la inmunidad frente a bacterias y hongos
extracelulares. Esto gracias a la producción de las citoquinas IL-17A, IL-17F, IL-21 e IL-22.
Se encargan de mediar la colaboración T-B. La diferenciación a este perfil está guiada por la expresión
del factor de transcripción Bcl-6. Se cree que las células T que reconozcan péptidos presentados por
CMH II con mayor afinidad y establezcan una fuerte interacción prolongada en el tiempo, se diferenciarán
a este perfil. Además, la acción autocrina de IL-21 promoverá esta diferenciación.
Estas células expresan CXCR5, receptor de CXCL13 (citoquina producida por las células dendríticas
foliculares) y no expresan CCR7, por esto se localizan en los folículos linfáticos. Además, expresan altos
niveles de ICOS y citoquinas (IL-21, IL-4 e IL-10) necesarias para la diferenciación de las células B a
plasmocitos y células B de memoria.
Linfocitos T reguladores:
Activación:
Estas células detectan péptidos antigénicos presentados por CMH I, para facilitar esto, se establecen
interacciones entre moléculas de adhesión de las células T CD8+ y dendríticas. Para activarse, deben
recibir 2 señales, la primera viene del reconocimiento antigénico por el TCR y la segunda por señales
coestimuladoras. Esta última debe tener un tenor mayor que el necesario para los CD4+. Para esto es
necesario que la célula dendrítica interactúe primero con una célula T CD4+ que induzca su activación,
incrementado la expresión de CD40L en el linfocito. Este interactúa con el CD40 de la célula dendrítica,
aumentando la expresión de CD80 y CD86. Esto genera mayor tenor de moléculas coestimuladoras que
puedan activar al linfocito T CD8+, promover la producción de IL-2 y la síntesis de su receptor de alta
afinidad, necesario para la expansión del clon T CD8+.
Funciones:
Tienen un papel central en la inmunidad antiviral y participan en la respuesta contra bacterias y parásitos,
esto mediante 2 mecanismos, la citotoxicidad y la producción de citoquinas proinflamatorias,
principalmente IFN-γ y TNF-α.
La citotoxicidad mediada por estas células depende de gránulos secretorios que contienen granzimas y
perforinas. Estos son sintetizados durante la activación y expansión clonal. Además, modifican su patrón
de expresión de moléculas de adhesión para poder infectar al tejido infectado.
En el sitio de infección contactan con diversas células, esto mediado por la LFA-1, cuya expresión está
aumentada. Esta interacción transitoria permite que el linfocito citotóxico reconozca al péptido antigénico
presentado mediante CMH I en la membrana de la célula diana. Si lo reconoce, aumenta la afinidad de
LFA-1, favoreciendo el reconocimiento antigénico y activando el potencial citotóxico de la célula, lo que
conduce a la apoptosis de la célula diana mediante 2 mecanismos.
Células Tγδ
Expresan el heterodímero γδ y se diferencian a partir de timocitos DN durante los estadios DN2 y DN3.
Participan principalmente en la fase temprana de los procesos infecciosos y se instalan en las mucosas
de los aparatos digestivo, respiratorio y genitourinario.
Características:
1. Tienen menor repertorio de receptores, tienen un apareamiento muy restrictivo, solo los clones
con ciertos reordenamientos pueden expandirse.
2. Reconocen moléculas cuya expresión se incrementa en células estresadas mediante el contacto
célula-célula. También tienen receptores NKG2D, TLR y para citoquinas.
3. Al emigrar del timo, tienen un fenotipo de células preactivadas, por lo que generan una
respuesta rápida.
4. Trofismo diferencial por las superficies epiteliales, centrales en el mantenimiento de su
integridad, promoviendo la reparación y regeneración.
5. Inmunidad frente a patógenos intra y extracelulares, y antitumoral, y modulan las respuestas
inmunes innata y adaptativa.
Funciones: producción de citoquinas (IFN-γ, IL-17, IL-4, IL-5 e IL-13) y citotoxicidad mediante Fas-FasL
y secreción de granzimas y perforinas.
Células NKT
Son células T cuyo TCR invariante reconoce antígenos, principalmente glicoplípidos, presentados de forma
restringida por CD1d, una molécula clase Ib no clásica del CMH. Se producen en el timo y el TCR expresa
la combinación Vα24/Vβ11. Las presentes en el timo solo expresan CD4+, los fenotipos DN y CD8+ se
originan después de su salida de este.
El antígeno α-GalCer induce su activación, lo que lleva a una rápida producción de citoquinas. Estas
células participan en la respuesta inmune antimicrobiana, antitumoral y en el desarrollo de patologías
autoinmunes y alérgicas.
El perfil migratorio está determinado por el sitio en el que la célula dendrítica capturó el antígeno, esto
determina el patrón particular de expresión de receptores de quimiocinas y moléculas de adhesión del
linfocito T. Las células T efectoras dejan de expresar CCR7 y L-selectina, y expresan otros receptores.
Tfh permanece en el ganglio, mientras que los Th1, Th2 y Th17 emigran por vía eferente linfática para
llegar a los tejidos.
- Intestino delgado: son necesarias la integrina α4β7 y el receptor CCR9 que se unen a MadCAM-
1 y CCL24, expresados en el endotelio.
- Piel: CCR4, CCR10 y selectina CLA. Participan también, VLA-4 (α4β1) con su ligando VCAM-1.
- Sitios no restrictos: integrinas LFA-1 y VLA-4, selectinas E y P, con ICAM-1 y VCAM-1.
Las células T de memoria responderán a la reestimulación antigénica de forma más rápida y eficaz, en
comparación con los linfocitos T vírgenes. Estas células pueden activarse en respuesta al antígeno y por
la presencia de citoquinas inflamatorias (activación bystander o inespecífica).
Las células T efectoras tienen una vida media corta, de 2 a 3 semanas, en las cuales hay una fase de
contracción en la cual se pierden del 90 al 95% de las células. Las células sobrevivientes se transforman
a células T de memoria.
Poblaciones
- Expresan L-selectina y CCR7, por lo que pueden ingresar a los órganos linfáticos secundarios,
tienen un patrón de migración similar al de una célula T virgen.
- Están en sangre, órganos linfáticos secundarios y médula ósea, se encargan de patrullar los
segundos.
- Se autorrenuevan por proliferación homeostática en los órganos linfáticos secundarios, por lo
que mantienen la población de células estables en el tiempo.
Células T de memoria efectoras (TME):
- No pueden ingresar a los órganos linfáticos secundarios y tienen un patrón de migración similar
al de las células T efectoras, el cual depende de los receptores y moléculas de adhesión que
exprese en su membrana.
- Están en sangre y tejidos periféricos, son la primera línea de defensa.
- Su presencia disminuye a medida que nos alejamos en el tiempo del proceso infeccioso.
Modelo de diferenciación lineal:
Implica que las células TMC conforme avanza el tiempo pueden diferenciarse a células TME, con el fin de
mantener el pool de estas últimas en los tejidos periféricos.
Homeostasis
La proliferación homeostática está controlada por IL-7, la cual media la supervivencia, e IL-15, que
induce su proliferación, y ocurre en los órganos linfáticos secundarios y en la médula ósea.
Persistencia de la memoria
Depende de 3 factores.
- Estimulación periódica por las células presentadoras de antígenos, las cuales las activan
presentándoles antígenos.
- Estimulación por citoquinas, IL-8, IL-12 e IFN-1.
- Presencia de citoquinas homeostáticas, IL-7 e IL-15.
El BCR está formado por una inmunoglobulina de superficie asociada
a un heterodímero formado por las cadenas Igα (CD79a) e Igβ
(CD79b). Este receptor es básicamente una molécula de anticuerpo
asociada a la membrana, cuya función es mediar el reconocimiento
antigénico mediante su paratope.
Están formados por cuatro cadenas peptídicas, dos pesadas (H) y dos livianas (L), unidas por puentes
disulfuro intercaternarios. Ambos tipos de cadenas tienen una porción variable y otra constante, la
primera es la encargada del reconocimiento antigénico. El dominio constante de la cadena H determina el
isotipo del anticuerpo, las diferencias entre cada una de estas son isotópicas. Las diferencias en un mismo
isotipo generadas por variantes alélicas se las llama alotípicas y a las producidas por el reordenamiento
de las porciones variables de las cadenas son idiotípicas.
Transducción de señales
El linfocito B tiene correceptores, CD19/CD21/CD81, los cuales estimulan la activación celular. También
tiene el RFcγIIB, cuya coagregación con el BCR inhibe la activación.
Reconocimiento antigénico
Ocurre durante la ontogenia B en la médula ósea. Vamos a tener cuatro cadenas, pesadas y livianas, las
cuales tienen una porción variable y otra constante, la primera es la que sufre el proceso de
recombinación somática. Además, estas regiones variables, tienen regiones hipervariables, CDR1, CDR2 y
CDR3. Una diferencia entre las cadenas pesadas y las livianas es que estas últimas pueden ser de dos
tipos, kappa (κ) o lambda (λ).
El dominio variable de la cadena L está formado por los fragmentos VL y JL, mientras que los de la H está
formado por los fragmentos VH, JH y DH. La recombinación de estos fragmentos está a cargo de las
recombinasas RAG1 y RAG2, las cuales solo se expresan en los linfocitos en desarrollo.
El desarrollo de las células B ocurre en la médula ósea y depende de la presencia de células estromales,
las cuales actúan como una red de sostén que sintetiza factores de crecimiento (IL-7, CXCL12, SCF que
se une a c-kit) que estimulan la diferenciación y proliferación.
Durante este desarrollo, las células van a pasar por distintos estadios que se distinguen por la expresión
de las cadenas pesadas y livianas, y por la expresión de distintas proteínas de superficie.
Estadio pro-B:
Estadio pre-B:
Para la síntesis del receptor es necesaria la cadena H reordenada, la cadena Ls y el heterodímero Igα-
Igβ, la presencia de este complejo, el pre-BCR, identifica al estadio de pre-B. Este receptor debe ser
capaz de transducir señales para la selección positiva y supervivencia de la célula. En caso contrario, la
célula sufrirá apoptosis. Entonces, si la célula logra transducir señales correctamente, seguirá su
desarrollo y realizara varios ciclos de proliferación, durante los cuales las recombinasas se encuentran
inhibidas. Una vez terminados estos ciclos, las células hijas vuelven a expresar las RAG y comienzan a
reordenar la cadena L.
Estadio B inmaduro:
Tolerancia central
1. Señal de baja intensidad: el leve entrecruzamiento del BCR lleva a la inactivación de la célula y
un estado permanente de no respuesta, o anergia clonal. Estos linfocitos salen a periferia, pero
no pueden activarse y terminaran sufriendo apoptosis.
2. Señal de alta intensidad: el entrecruzamiento extensivo del BCR induce la apoptosis y deleción
de las células en la médula ósea.
Con el fin de evitar la anergia o deleción clonal, la célula pone en marcha dos mecanismos que intentan
modificar el paratope. Si tras intentar modificar la especificidad de la inmunoglobulina sigue recibiendo
señales, se induce la anergia o deleción clonal. Ambos involucran a las RAG.
Del total de los linfocitos B inmaduros producidos diariamente, un pequeño porcentaje logra emigrar de
la médula ósea para continuar su desarrollo. Solo los linfocitos B que sobrevivan la tolerancia central
llegan al bazo, donde termina su maduración. Estos linfocitos, que se encuentran en un estado de
transición entre el estado inmaduro y maduro, se los llama transicionales (BTr). Hay dos tipos de estos, y
para la transición entre estos 2 tipos y hacia la madurez es necesaria la citoquina BAFF.
Tipo 1:
Están en circulación y en el bazo, sufren un proceso de selección negativa si reciben señales a través de
su BCR por reconocer moléculas propias en el bazo. Este mecanismo de inducción de la tolerancia central,
asegura que los linfocitos autorreactivos que hayan sobrevivido no continúen su desarrollo y mueran por
apoptosis.
Tipo 2:
Los sobrevivientes a la selección negativa, dan lugar a este tipo de BTr, los cuales necesitan de señales
de supervivencia dadas a través de su BCR para alcanzar el estadio B maduro. Una vez que alcanzaron
la madurez, coexpresan los BCR de tipos IgM e IgD. Estos van a diferir en su región constante, pero no
en su paratope, por lo que van a tener la misma especificidad antigénica. Este cambio de isotipo, en el
cual distintas porciones constantes, Cµ y Cδ, se combinan con la misma VH, se da por corte y empalme,
y determinará un cambio en el anticuerpo producido.
Linfocitos B2
Población más abundante, 95% del total, presentes en sangre y órganos linfáticos secundarios. Sufren
un proceso de maduración en la médula ósea y bazo, desde donde salen a periferia expresando BCR IgM
e IgD, los cuales definen a la célula B2 madura y virgen. Los plasmocitos derivados de estos producen
anticuerpos contra antígenos proteicos, para lo que es necesario que el linfocito sea activado mediante
la colaboración T-B.
Activación:
Lo primero que debe ocurrir es el reconocimiento del antígeno por el BCR, lo que lleva a:
Colaboración T-B:
Los linfocitos B vírgenes ingresan al ganglio por las vénulas de endotelio alto y son atraídos a los folículos
primarios por la quimiocina CXCL13, secretada por las células dendríticas foliculares, la cual es ligando
de CXCR5. A su vez, los linfocitos T vírgenes también ingresan por estas vénulas a la zona paracotical y
una vez activados, algunos linfocitos T CD4+ se diferencian a un perfil Tfh.
Los folículos primarios se ubican por debajo del seno subcapsular, separado de este por una capa de
macrófagos con baja capacidad fagocítica, los cuales se encargan de captar antígenos de alto peso
molecular, que llegan por vía linfática, y retenerlos para que sean reconocidos por los linfocitos B.
Mientras que los antígenos de bajo peso molecular difunden libremente y contactan con estas células.
Luego de reconocer el antígeno, la célula B se activa, aumenta la expresión de CCR7, por lo que va hacia
el borde del folículo. A su vez, el Tfh, aumenta la expresión de CXCR5, por lo que abandona la paracorteza
y va hacia los folículos. Esto es lo que permite que estas células se acerquen y se da la colaboración T-
B y la activación de ambas células.
Algunos linfocitos B abandonan el primer foco de proliferación y van a los cordones medulares, donde se
diferencian a plasmocitos de vida media corta secretores de IgM, los cuales producen los primeros
anticuerpos de la respuesta humoral. Estas células reciben señales tróficas por parte de las células
dendríticas.
La mayoría de las células vuelven al interior del folículo atraídos por CXCL13 y proliferan activamente,
formando el centro germinal. Los linfocitos B proliferantes o centroblastos, desplazan a las células B en
reposo, las cuales forman la zona del manto que rodea el núcleo de células proliferantes. Dentro del
centro germinal hay dos zonas, una oscura, formada por centroblastos en activa división sostenida por el
Bcl-6, y una clara, compuesta por células dendríticas foliculares, linfocitos Tfh y linfocitos B. Una vez
que los centroblastos dejan de proliferar, se transforman a centrocitos.
La diferenciación de los linfocitos B en el centro germinal provee de anticuerpos más afines y eficaces.
Esto gracias a dos fenómenos, la hipermutación somática, la cual altera el dominio variable del BCR, y el
cambio de isotipo, el cual reemplaza la porción constante de la cadena H.
A medida que la infección se resuelve, el centro germinal se hace más pequeño, esto dado por la
disminución del número de linfocitos Tfh, los cuales, luego de varias rondas de proliferación, aumentan la
expresión de CTLA-4 y PD-1, y disminuyen la de ICOS. Esto impide que colaboren con los linfocitos B y
el sistema vuelve a su estado de reposo.
Hipermutación somática:
Es un mecanismo por el cual los genes que codifican la porción variable del BCR sufren mutaciones
puntuales azarosas, a una tasa muy elevada. Esto lleva a que, luego de cada mitosis, las células hijas
expresen secuencias en sus dominios variables diferentes respecto al linfocito que le dio origen. Esto es
llevado a cabo por la enzima AID, la cual actúa directamente sobre las regiones VDJ. Estas mutaciones
pueden generar distintos efectos:
Los macrófagos
- Impedir el reconocimiento por el BCR, llevando a la apoptosis del
presentes en el centro
linfocito.
germinal se encargan
- Disminuir la capacidad de reconocimiento del BCR, conduciendo a la
de fagocitar a los
apoptosis también.
centrocitos apoptóticos.
- Incremento de la afinidad del BCR por el epitope, haciendo que
estos linfocitos sean seleccionados.
Los linfocitos seleccionados morirán por apoptosis a menos que reciban señales de supervivencia por parte
de los linfocitos Tfh. Para esto, el centrocito debe contactar con el antígeno con su BCR, endocitarlo y
presentárselo al Tfh mediante CMH II, produciendo la segunda colaboración T-B. El aumento de la afinidad
del BCR por el antígeno, aumenta la probabilidad de que la célula “arranque” el antígeno de la célula
dendrítica folicular, lo endocite y se lo presente al Tfh, con el fin de activarlo y recibir señales de
supervivencia. Estas implican un aumento de la expresión de moléculas antiapoptóticas, como Bcl-xL.
Además, el centrocito presenta el receptor Fas, cuyo dominio
citosólico se encuentra unido a cFLIP, el cual inhibe la
progresión de la apoptosis. Si la célula no interactúa con Tfh,
cFLIP se degrada y se activa la caspasa 8 por Fas,
conduciendo a la apoptosis de la célula. El entrecruzamiento
de CD40, induce la expresión de esta proteína, permitiendo
la supervivencia de la célula.
Cambio de isotipo:
Diferenciación de centrocitos:
Hay 4 factores de transcripción que participan de este proceso, Blimp-1, Bcl-6, XBP-1 y Pax-5.
La correcta función depende de la activación de una vía de señalización multifacética llamada “respuesta
de proteínas mal plegadas”. Esta se activa cuando el RER es estresado por condiciones que interfieren
en el normal plegamiento y ensamblado proteico. En el linfocito B que se diferencia a plasmocito, el estrés
está dado por la rápida acumulación de las cadenas H y L que requieren ser plegadas y exportadas al
espacio extracelular. Esto aumenta la producción de chaperonas, las cuales facilitan el correcto
ensamblado y secreción de las inmunoglobulinas. A su vez, las proteínas mal plegadas, estimulan la síntesis
de enzimas que facilitan el plegamiento correcto de las cadenas. El XBP-1 tiene un papel clave en esta
respuesta.
Linfocitos B1
Son las primeras en generarse durante el desarrollo embrionario, en el hígado fetal. Representan una
pequeña proporción de los linfocitos B presentes en los órganos linfáticos secundarios y sangre, pero
predominan en las cavidades pleural y peritoneal. Tienen la capacidad de autorrenovarse localmente y
reconocen antígenos con baja afinidad, lo que es importante en la inducción de esta proliferación
homeostática. En el adulto, pueden generarse en la médula ósea y migrar hacia las cavidades pleural y
peritoneal gracias a sus receptores de quimiocinas, como CXCL13, producida por macrófagos alveolares y
células del omento, y distintas moléculas de adhesión.
Expresan en su superficie altos niveles de IgM y bajos de IgD, y estas Antígenos T independientes
suelen ser polirreactivas, es decir que reconocen epitopes antigénicos tipo 2 (TI-2): epitopes
compartidos por diferentes moléculas, a los que se unen con baja repetidos, capaces de
afinidad. La función principal de estas células es producir anticuerpos inducir un marcado
contra antígenos polisacáridos, principalmente de tipo IgM, y en menor entrecruzamiento del BCR
proporción IgA e IgG. Estas células son capaces de activarse sin la en el linfocito B1.
colaboración T-B. Son importantes en la inmunidad frente a bacterias
capsuladas. El reconocimiento del antígeno no es suficiente para su activación, estas células requieren
también de señales provenientes de otras células inmunitarias (CD40-CD40L, citoquinas, ligandos Toll).
Estas células van a producir anticuerpos naturales, los cuales están presentes aun cuando la persona no
se expuso al agente o no fue inmunizada, esto ocurre porque muchos de estos reconocen moléculas propias,
es decir que tienen autorreactividad. Como son polirreactivos y de baja afinidad, pueden además reconocer
antígenos microbianos que guardan similitud con los antígenos propios que indujeron su producción.
Linfocitos BZM
Están especialmente adaptados para producir grandes cantidades de IgM específica en los primeros 3 a
4 días de la estimulación antigénica. Se ubican alrededor de los folículos primarios, en la parte interna
de la zona perifolicular, en el sitio de ingreso de los antígenos sanguíneos en el bazo. La mayoría de la
sangre que llega a esta zona lo hace por flujo lento, posibilitando que estos sean los primeros en contactar
con los antígenos que circulan en sangre. Una vez activados, se transforman a plasmoblastos que van
hacia la periferia de la lámina periarterial linfática, donde proliferan activamente y forman focos de
plasmocitos que producen anticuerpos IgM.
El complemento y sus receptores (CR2 o CD21) tienen un papel importante en esta activación, estos
forman un complejo con CD19 y CD81, formando el correceptor de estas células. La función del
complemento es disminuir la cantidad de antígeno necesario para activar a esta célula, es decir que
potencian la respuesta B.
Al igual que los linfocitos B1, no requieren de la colaboración T-B para activarse, reaccionan
preferentemente frente a antígenos polisacáridos (bacterias capsuladas), produciendo anticuerpos
polirreactivos de baja afinidad y estas células no son 100% maduras hasta los 2 años de edad, esto por
la baja expresión de CD21.
A los linfocitos B de memoria se los identifica por la expresión de CD27. Una vez que estos abandonan el
centro germinal, recirculan por los órganos linfáticos secundarios o se asientan en ellos. La reexposición
al antígeno inducirá una rápida y masiva expansión clonal de estas células, una parte de ellas se
diferenciarán a plasmocitos de vida media larga. Gracias a su paso por el centro germinal, expresan un
BCR de alta afinidad y altos niveles de CMH II, por lo que son capaces de realizar un contacto más
precoz con los linfocitos Tfh. La respuesta secundaria implicará rápida producción de IgG de alta afinidad.
¿Cómo se explica la persistencia de niveles elevados de anticuerpos más allá de su vida media?
1. La supervivencia de los plasmocitos de vida media larga en sus nichos, desde donde producen
anticuerpos sin la necesidad de reexposición al antígeno.
2. Generación de plasmocitos a partir de células B de memoria, lo que genera una respuesta
secundaria con un número de células plasmática 8-10 veces superior que la respuesta primaria.
3. Generación de plasmocitos a partir de células B de memoria activados por ligandos de receptores
de tipo Toll o citoquinas.
La memoria B se desarrolla frente a antígenos de naturaleza proteica, ya que es necesaria la colaboración
T-B y la formación del centro germinal para que esta suceda. Solo los hidratos de carbono que se
encuentren asociados a proteínas, formando glucoproteínas, serán capaces de generar memoria
inmunitaria, esto porque podrán ser presentados a linfocitos T y generar la colaboración necesaria para
la activación B.
Los anticuerpos pueden, en algunas ocasiones, inhibir el proceso infeccioso bloqueando la penetración del
patógeno. Sin embargo, la mayoría de las veces, el anticuerpo, por sí solo, es incapaz de neutralizar la
capacidad patogénica del microorganismo y promover su eliminación. Por esto, debe reclutar mecanismos
adicionales para hacerlo.
ISOTIPOS
Los diferentes isotipos contribuyen en forma distinta a la protección antimicrobiana en los distintos
compartimientos.
IgM
IgG
Está en el compartimiento intra y extravascular, como una estructura monómerica, donde actúa como un
anticuerpo neutralizante y activador de respuestas inflamatorias. Estas últimas por su capacidad de
activar la vía clásica del complemento y por la inducción de respuestas por los RFc (CCDA, fagocitosis,
liberación de mediadores inflamatorios). Es la más abundante en el plasma.
Además, representa la primera línea de defensa en el recien nacido, ya que es capaz de atravesar la
placenta y se encuentra en la leche materna, por lo que la IgG materna contribuye a la defensa del niño
en los primeros meses de vida. Esto está mediado por el FcRn.
IgA
IgE
Desgranulación de mastocitos:
La IgE producida en respuesta a un primer contacto antigénico, interactúa con los receptores de alta
afinidad, RFcεI, expresados en los mastocitos. Esto hace que gran parte de la inmunoglobulina se
encuentre unida a estas células, pero sin producir la desgranulación, ya que es necesario la presencia del
antígeno para que ocurra el entrecruzamiento. Entonces, cuando el antígeno vuelve a ingresar, es
reconocido por las IgEs unidas a la membrana de los mastocitos, induciendo el entrecruzamiento de los
RFcεI y produciendo la secreción de distintos mediadores (histamina, leucotrienos y citoquinas). Esta
activación de mastocitos aumenta el flujo local y genera edema, facilitando la extravasación leucocitaria
en respuesta a quimiocinas.
Respuesta a parásitos:
Media CCDA en respuesta a infecciones parasitarias, a través de los RFcεII, receptores de baja afinidad,
presentes en lo eosinófilos, monocitos y plaquetas. Estas células, al activarse, liberan agentes citotóxicos
que median la destrucción de los parásitos.
IgD
Se encuentra en forma de monómero y representa menos del 1% del total. Se expresa junto con IgM en
la superficie de los linfocitos B maduros y vírgenes, actuando como receptor antigénico.
Una vez que el patógeno (bacteria u hongo) logre traspasar las barreras, se va a encontrar en el tejido
con distintos tipos celulares, células epiteliales, macrófagos, células dendríticas y células TME, las cuales
van a reconocerlos mediante RRPs y en respuesta van a liberar citoquinas y quimiocinas. Las citoquinas
van a promover la inflamación y extravasación de distintos tipos celulares y las quimiocinas van a guiar
el tráfico de estos. En este caso, se van a liberar C5a, IL-8 y péptidos formilados bacterianos, los cuales
van a guiar la afluencia de neutrófilos. Las TME van a mediar una respuesta rápida y efectiva contra el
patógeno.
Como primer mecanismo humoral, se va a activar el complemento, el cual como objetivo final va a tener
generar inflamación y opsonizar a los patógenos. A su vez, los neutrófilos reclutados y los macrófagos
presentes se van a encargar de la fagocitosis y eliminación de los patógenos opsonizadas por complemento
e inmunoglobulinas.
Las células dendríticas convencionales van a reconocer al patógeno, procesarlo e iniciar su maduración
mientras viajan al ganglio. Allí van a activar a los linfocitos T CD4+ mediante la presentación de péptidos
a través de CMH II, los cuales se van a activar a un perfil Th17 y Tfh.
- Linfocitos Th17: van a liberar citoquinas inflamatorias y quimiocinas, como IL-17A, IL-17F e IL-
8, y van a promover la afluencia de neutrófilos al tejido infectado.
- Linfocitos Tfh: van a participar de la activación de los linfocitos B, mediante la colaboración T-
B, para que estas células puedan producir anticuerpos.
Una vez que el patógeno (virus, bacteria, parásito) logre traspasar las barreras, se va a encontrar en el
tejido con distintos tipos celulares, células epiteliales, macrófagos, células dendríticas y células TME, las
cuales van a liberar citoquinas y quimiocinas. Las TME van
a mediar una respuesta rápida y efectiva contra el
patógeno. Las citoquinas van a promover la inflamación y
extravasación de distintos tipos celulares y las
quimiocinas van a guiar el tráfico de estos.
VIRUS
- IFN-1, IL-12, IL-15 e IL-18, citoquinas inflamatorias producidas por células dendríticas y
macrófagos.
- Contacto con células infectadas, inducido por un equilibrio entre receptores activadores e
inhibidores.
Estas células van a cumplir dos funciones, la apoptosis de las células infectadas y la producción de
citoquinas inflamatorias, IFN-γ y TNF-α.
IFN-1:
Linfocitos
Las células dendríticas se van a encargar de activar a los linfocitos T mediante la presentación antigénica
por CMH.
Estas células van a inducir citotoxicidad por contacto de células infectadas, mediante la secreción de
granzimas y perforinas, y por el sistema Fas-FasL. Además, liberan IFN-γ y TNF-α, citoquinas
inflamatorias, las cuales estimulan a las células NK, macrófagos, linfocitos y la presentación antigénica
mediante CMH.
Linfocitos T CD4+:
El perfil Th1 secreta IFN-γ, TNF-α, IL-2 e IL-10, y tiene como función principal la activación de los
macrófagos en el tejido infectado, así como células NK y linfocitos T CD8+. Los linfocitos Tfh participan
en la colaboración T-B.
Linfocitos B:
Para su activación en los folículos es necesaria la colaboración T-B, y se van a encargar de la producción
de anticuerpos, una parte minoritaria son neutralizantes, y la mayor parte van a cumplir otras funciones.
Los macrófagos y células dendríticas van a fagocitar a las bacterias, esto mediado por receptores del
complemento, de manosa y depuradores en el macrófago, y por DC-SIGN en las células dendríticas.
Además, ambos tienen los TLR1, 2, 4, 6 y 9. Con el correr del tiempo, se reclutan monocitos, por acción
de quimiocinas inflamatorias, liberadas por macrófagos, células dendríticas y células del parénquima.
También llegan neutrófilos, células NK, células NKT y células Tγδ.
Las células dendríticas van a madurar y migrar al ganglio, donde activan a los linfocitos T vírgenes en un
perfil Th1 y a los T CD8+. Los TLR y los Th1, gracias a la producción de IFN-γ y TNF-α, activan al
macrófago en un perfil clásico, los cuales liberan citoquinas y quimiocinas y tienen máxima capacidad
microbicida. Además, se activan los perfiles Th2 y Treg, los
cuales ejercen un papel fundamental en el control de la
reacción inflamatoria, por la acción de IL-10 y TGF-β.
PARASITOS
Los macrófagos van a reconocerlos mediante receptores del complemento y TLR, y se van a encargar de
la fagocitosis y destrucción del parásito. Las células dendríticas van a madurar y migrar al ganglio, donde
activan a los linfocitos T vírgenes en un perfil Th1 y a los T CD8+. Los TLR y los Th1, gracias a la
producción de IFN-γ y TNF-α, activan al macrófago en un perfil clásico, los cuales liberan citoquinas y
quimiocinas y tienen máxima capacidad microbicida. Las células T CD8+ citotóxicas, también van a liberar
IFN-γ y TNF-α.
Una vez que el parásito logre traspasar las barreras, se va a encontrar en el tejido con distintos tipos
celulares, células epiteliales, macrófagos, células dendríticas y células TME, las cuales van a reconocerlos
mediante RRPs y en respuesta van a liberar citoquinas y quimiocinas. Las citoquinas van a promover la
inflamación y extravasación de distintos tipos celulares y las quimiocinas van a guiar el tráfico de estos.
En este caso, se van a liberar IL-5 e IL-9, los cuales van a guiar la afluencia de eosinófilos y mastocitos.
Las TME van a mediar una respuesta rápida y efectiva contra el patógeno.
Los eosinófilos van a mediar la destrucción de los parásitos opsonizados por inmunoglobulinas y los
mastocitos, al desgranularse, van a liberar distintos agentes que van a aumentar el flujo local y promover
la extravasación.
Las células dendríticas van a reconocer al patógeno, procesarlo e iniciar su maduración mientras viajan
al ganglio. Allí van a activar a los linfocitos T CD4+ mediante la presentación de péptidos a través de
CMH II, los cuales se van a activar a un perfil Th2 y Tfh. Estos últimos van a participar de la colaboración
T-B.
Linfocitos Th2:
- Van a modular la fisiología gastrointestinal con el fin de eliminar el parasito, aumento del
peristaltismo, de las secreciones y de la permeabilidad.
- Producen:
- IL-4 que induce el cambio de isotipo hacia IgE.
- IL-5 e IL-9 que recluta eosinófilos y mastocitos al tracto gastrointestinal.
Linfocitos B:
Luego de su activación, van a liberar anticuerpos IgE los cuales van a actuar sobre dos tipos celulares.
1. Contribuyen a evitar que accedan a circulación desde los órganos linfáticos primarios linfocitos T
y B autorreactivos.
2. Evitan en periferia que se activen linfocitos T y B autorreactivos que no hayan sido eliminados
en los órganos linfáticos primarios.
3. Controlan la expansión clonal de los linfocitos T y B autorreactivos que logran superar los otros
mecanismos de control.
4. Inhiben la activación de linfocitos o limitan la actividad de células efectoras autorreactivas que
evitaron los otros mecanismos de control.
5. Mecanismos/microambientes asociados a respuestas tolerogénicas que controlan el daño
inmunológico a órganos vitales.
Mecanismos de tolerancia central
Contribuyen a
- Compartimiento B: eliminación de células B autorreactivas y edición evitar que salgan
del BCR. a periferia células
- Compartimiento T: selección negativa y desarrollo de células T reg fuertemente
naturales. autorreactivas
Mecanismos de tolerancia periférica
Contribuyen a evitar
- Compartimiento B: ignorancia clonal y ausencia de señal
que células
coestimuladora.
autorreactivas se
- Compartimiento T: anergia clonal y desarrollo de células T reg
activen, y si lo hacen,
inducibles.
su funcionalidad sea
limitada
Toda respuesta inmune puede producir daño, generalmente causado por la inflamación. Por esto debe
haber una regulación de la respuesta inmune innata y adaptativa, que lleve a la restauración del estado
previo al inicio del proceso infeccioso.
Si ese daño es limitado será posible restaurar la homeostasis sin pérdida de la funcionalidad del órgano
o tejido. Si el daño es excesivo, aun cuando la respuesta pueda ser beneficiosa para la eliminación del
agente invasor, la misma puede ser perjudicial para el hospedador si compromete la funcionalidad del
órgano o tejido. En algunos casos, esa respuesta es tan intensa que pone en riesgo la vida del individuo
infectado.
Inhibidor de C1:
- Pertenece a la familia de inhibidores de las serinoproteasas.
- Interactúa con C1r y C1s activados en la vía clásica y forma un complejo con ellos, que induce
su disociación desde C1q.
- Entonces, va a inhibir la capacidad de C1s de escindir a C4 y C2. Además, inhibe la actividad de
otras proteasas pertenecientes a la cascada de la coagulación.
C4BP:
- Serinproteasa que circula activa y escinde a C4b y C3b en fragmentos que no puedan formar
convertasas funcionales.
- Para escindir a C4b requiere a C4BP, CR1 o MCP como cofactores, para C3b requiere al factor
H, CR1 o MCP.
DAF/CD55:
- Une moléculas de C4b y C3b que hayan interactuado con grupos presentes sobre células propias,
inhibiendo su asociación con C2 y factor B, respectivamente.
- Por lo tanto, inhibe el ensamblado de las convertasas de C3 de las vías clásica y alterna, así
como disocia las ya ensambladas.
MCP/CD46: une C4b y C3b depositados sobre la superficie de las células propias, permitiendo al factor
I inducir su inactivación. Entonces, inhibe la progresión de las vías clásica y alterna.
CD59 y HRF: ambos inhiben la actividad lítica, interfiriendo con el CAM. Cada una interactúa con un sitio
presente en la cadena α del C8 y pueden interactuar con el C9.
Neutrófilos
Luego de cumplir su función, van a sufrir apoptosis, en el cual la membrana celular permanece intacta,
por lo que no se va a generar inflamación, ya que no genera DAMPs. Este proceso tiene varios pasos.
Macrófagos
Al fagocitar células apoptóticas adquieren un perfil M2 o alternativo. Los estímulos para que adquieran
este perfil son las citoquinas IL-4, IL-13 e IL-10, la ingesta de células apoptóticas, PgE2, los
glucocorticoides y mediadores liberados por parásitos helmintos o células tumorales. Los macrófagos
diferenciados a este perfil van a tener distintas funciones.
- Clearence de células apoptóticas (fibroblastos y células musculares pueden realizarlo con menor
eficacia).
- Secreción de citoquinas antiinflamatorias, IL-10 y TGF-β.
- Inhibición del reclutamiento de leucocitos.
- Reparación del tejido.
REGULACION DE LA RESPUESTA ADAPTATIVA
Activación T y B
Expansión clonal
Linfocitos T:
- CTLA-4: esta molécula se expresa luego de la activación de las células T, tiene mayor afinidad
por CD80 y CD86 y produce su internalización, generando una señal inhibitoria.
- PD1-PDL1: PD1 se expresa en las células T activadas y se une al PDL1 en las células
dendríticas, inhibe la señalización por TCR y CD28, la proliferación, la producción de citoquinas
y la sobrevida de los linfocitos T.
- En las infecciones crónicas, la expresión sostenida de PD-1 en los linfocitos T reduce su
actividad efectora para limitar el daño potencial a las células bystander, pero esto opera en
detrimento de la eliminación del patógeno.
- Fas-FasL: ambas moléculas se expresan en las células T, Fas de manera constitutiva y FasL
luego de la activación, e inducen la apoptosis de la propia célula o de células vecinas.
Linfocitos B:
A medida que la infección se resuelve, el centro germinal se hace más pequeño, esto dado por la
disminución del número de linfocitos Tfh, los cuales, luego de varias rondas de proliferación, aumentan la
expresión de CTLA-4 y PD-1, y disminuyen la de ICOS. Esto impide que colaboren con los linfocitos B y
el sistema vuelve a su estado de reposo.
Linfocitos T regulatorios
- La diferenciación a este linaje ocurre durante la ontogenia T, son aquellos que reciben señales
particulares en el timo y emigran con este perfil (CD4+, FOXP3+ y CD25+).
- Es necesaria la presencia en la médula de los corpúsculos de Hassall, los cuales secretan TSLP,
que activa a las células dendríticas inmaduras y migrantes, aumentando la expresión de
moléculas coestimuladoras.
- Pueden inducir la diferenciación de los linfocitos T CD4+ en reguladoras inducibles.
- Su diferenciación requiere señales intermedias entre las señales necesarias para la selección
positiva y negativa de los linfocitos T convencionales.
- Los timocitos CD4+ son seleccionados positivamente en corteza y llegan a la médula donde
reconocen los péptidos presentados por las CETm con afinidad relativamente alta.
- Comienzan a expresar Foxp3 y se diferencian a un perfil regulador.
- También se sugirió que las células dendríticas dirigirían la diferenciación.
Linfocitos T regulatorios inducibles:
Son aquellos que se diferencian a este perfil en en los órganos linfáticos secundarios por células
dendríticas tolerogénicas. Hay 3 tipos que van a depender del microambiente en el que se originen,
ausencia de moléculas coestimuladoras y de citoquinas inflamatorias, presencia de IL-10 y TGF-β o
producción de ácido retinoico.
Se encuentran en ganglios linfáticos y tejidos periféricos. Ingresan a los primeros por las vénulas de
endotelio alto, gracias a que expresan L-selectina y CCR7. Además, expresan CCR4, CCR5, CCR6, CCR8,
CXCR4 y CXCR5, lo que les permite ingresar a los tejidos periféricos.
Activación:
Requiere menores concentraciones de antígenos, también podrían ser activadas por células dendríticas
inmaduras. Esto permite que ejerzan su efecto preventivo de la autoinmunidad. Estas células pueden
expandirse clonalmente en respuesta a esta estimulación, así como ante la presencia de ligandos de TLR2,
4, 5 y 8.
Mecanismos de acción:
Son células dendríticas que procesaron antígenos propios y emigraron de los tejidos pero que no son
buenas presentadoras de antígenos y que adquirieron un fenotipo particular. Presentan FasL, PD-L1 y 2,
IL-10 y TGF-β. Se van a encargar de limitar la activación de los linfocitos T al exhibir una reducida
cantidad de complejos CMH-péptidos propios, un bajo tenor de moléculas coestimuladoras y expresar
moléculas que inhiben la activación T. Además, van a inducir la diferenciación de estas en un perfil
regulatorio.
Poseen mecanismos que impiden la activación linfocitaria o la acción de células efectoras para evitar el
daño inmunológico a los mismos. Estos son el cerebro, cámara anterior de los ojos, testículos y útero
Características:
1. Existe drenaje de antígenos del fluido extracelular pero no por linfáticos convencionales.
2. Están recubiertos por barreras que limitan el pasaje de linfocitos (ejemplo, barrera hemato-
cefálica).
3. En ellos se produce TGF-β que tiende a inducir respuestas Treg.
4. Expresan FasL que podría inducir la apoptosis de linfocitos efectores portadores de Fas, si
eventualmente ellos llegaran a activarse y lograran ingresar a estos sitios.
5. Algunos de los antígenos de estos sitios permanecen secuestrados en ellos, permaneciendo en un
estado de ignorancia clonal de no producirse escape por daños a las barreras que los contienen
(ejemplo cámara anterior del ojo).
Las respuestas autoinmunes también pueden ser consecuencia de daño a las barreras que limitan sitios
inmunológicamente privilegiados. Esto por:
Enfermedades autoinmunes
La ruptura de la tolerancia y/o alteración de mecanismos de regulación homeostática, llevan al
reconocimiento de antígenos propios y la activación de linfocitos. Los defectos (mutaciones/deleciones) en
genes que codifican proteínas críticas para el desarrollo de la tolerancia o de la regulación homeostática
de la respuesta inmune conducen a enfermedades autoinmunes. Clínicamente se las clasifica en órgano-
específicas y sistémicas. Otras se encuentran asociadas a defectos en un único gen.
Estas enfermedades son multifactoriales, es decir, que no solo tienen un componente genético, sino que
fármacos o infecciones pueden desencadenarlas.
INTERACCION SECUNDARIA
Reacciones de precipitación
Al mezclar cantidades suficientes de antígeno soluble con anticuerpos específicos, la interacción puede
dar lugar a una red, formada por complejos inmunes, capaz de ser visible como un precipitado. A medida
que se agregan concentraciones crecientes de antígeno soluble a una cantidad fija de suero que contiene
anticuerpos específicos, se ve que la cantidad de precipitado aumenta hasta alcanzar un máximo, luego
del cual comienza a declinar. La curva va a tener 3 porciones:
1. Inmuno Difusión Radial (IDR): permite la cuantificación de IgG, IgM e IgA o antígenos solubles
(C3, C4, transferrina, etc.) presentes en muestras biológicas. Se basa en la difusión de la
muestra conteniendo el antígeno a medir en una matriz semisólida de agar en la que se
encuentra el anticuerpo específico. Esta muestra se introduce en los orificios cilíndricos
excavados del agar y a medida que el antígeno difunde en forma radial, se alcanza la relación
antígeno-anticuerpo, que permite la formación de precipitados visibles. Una vez finalizada la
difusión, se mide el radio de los precipitados, el cual es proporcional a la concentración de
antígeno (C). La concentración de proteína (Cx) en la muestra biológica se calcula realizando
una curva de calibración utilizando muestras patrones de concentración conocida.
2. Inmunoelectroforesis (IEF): permite la identificación de
diferentes componentes proteicos presentes en distintas
muestras biológicas a través de arcos de precipitación. Se
realiza en geles de agarosa y en dos etapas.
- Se someten a las muestras a una corrida electroforética.
- Las proteínas interactúan con los anticuerpos específicos
aplicados en el agar en un canal paralelo al eje de
migración. Después de un periodo de difusión de los
anticuerpos, se ven arcos de precipitación cuya forma y
posición dependen de las características inmunoquímicas
y de la concentración de cada proteína.
Reacciones de aglutinación
Ventajas: sencillas de realizar, no requieren equipamiento para su lectura, son rápidas y fáciles de
implementar, y tienen mayor sensibilidad que las reacciones de precipitación.
Concepto de titulo
Las reacciones de aglutinación directa son útiles para la detección y titulación de anticuerpos en fluidos
biológicos. No se puede calcular la concentración de anticuerpos, pero si el título de estos. Para esto, se
incuban diluciones seriadas del suero del paciente con cantidades constantes de antígeno. El titulo va a
ser la inversa de la máxima dilución de suero que produce aglutinación visible.
En determinadas muestras en las que hay gran cantidad de anticuerpos, es posible que a diluciones bajas
(altas concentraciones de suero), no se vea aglutinación, esto se llama “efecto prozona” y se debe a la
formación de complejos inmunes solubles. En este caso, el titulo sigue siendo el mismo.
Teniendo dos muestras de suero de un mismo paciente tomadas en diferentes momentos, es posible
comparar mediante esta técnica el título de anticuerpos en ambas muestras. Se denomina seroconversión
a la aparición de anticuerpos o al aumento del título de anticuerpos en 4 veces en un periodo entre 3 y
4 semanas.
En las reacciones de aglutinación reversa, es posible calcular una concentración de antígenos en una
muestra si se realiza en paralelo una curva de titulación usando una solución estándar de antígeno.
Comparando la máxima dilución de la solución estándar que produce aglutinación visible con la de la
muestra, se podrá calcular la concentración de antígeno en la muestra.
Si se hace una curva con una solución estándar de antígeno libre, se podrá calcular la concentración que
inhibe la aglutinación. Luego, determinando que dilución de este presente en la muestra produce la
inhibición, se podrá calcular la concentración de antígeno libre en la muestra problema.
INTERACCION PRIMARIA
Se utilizan anticuerpos conjugados para detectar la presencia de antígenos en cortes de tejidos fijados
sobre un portaobjetos o células vivas o fijadas, en suspensión o adheridas a un soporte sólido.
- Directa: se usa un anticuerpo marcado específico para el antígeno. Se incuba la muestra con el
anticuerpo primario marcado durante un tiempo determinado, a la temperatura indicada, luego
de la cual se retira el exceso de anticuerpo mediante un lavado y se procede a la detección de
la marca.
- Ventajas: rápida y sencilla.
- Desventajas: se necesita un anticuerpo primario marcado para cada antígeno a detectar, los
cuales son más caros, y es menos sensible.
- Indirecta: se une un anticuerpo primario sin marcar que reconoce al antígeno y luego, se une un
otro secundario marcado que reconoce al primario. Se va a incubar la muestra con el anticuerpo
primario, se lava para retirar el exceso y luego se incuba con el anticuerpo secundario.
Finalmente se vuelve a lavar y se procede a la
detección de la marca.
- Ventajas: más sensible, un mismo anticuerpo
secundario puede reconocer distintos
anticuerpos primarios, generados en la misma
especie.
- Desventajas: lleva más tiempo.
Enzimas:
Suelen usarse en inmunohistoquímica, para detectar antígenos sobre células adheridas a portaobjetos.
Una vez realizada la inmunomarcación, la presencia del anticuerpo conjugado con la enzima se evidencia
por el agregado de un sustrato que, por el accionar de la enzima, genera un producto coloreado
(cromógenos). Este va a precipitar en el lugar donde ocurrió la reacción y se visualiza con el microscopio
óptico.
Flourocromos:
Para ser analizadas, las células pasan, una por una, a través de un filamento muy delgado, mientras que
un haz de rayo láser incide sobre ellas, resultando en la dispersión de la luz en distintas direcciones. Una
serie de tubos fotomultiplicadores (FM) detectan la luz dispersada brindando información acerca del
tamaño, la granularidad o complejidad celular, como así también de la emisión de fluorescencia en el caso
de que la célula haya unido un anticuerpo marcado con un fluorocromo.
Todos estos datos son analizados mediante un software y se presentan mediante gráficos.
Radioinmunoanálisis (RIA)
Los complejos inmunes formados por la molécula marcada o antígeno caliente y el anticuerpo específico
se enfrentan a la muestra que posee la molécula sin marcar o antígeno frio. Si la concentración del
antígeno frio es mayor, este desplazará al caliente y la radioactividad de los complejos ira disminuyendo,
mientras que la del antígeno libre aumentará. Realizando una curva patrón con concentraciones conocidas
de antígeno libre, puede calcular la de antígenos en la muestra.
Técnicas radioinmunométricas
Permiten la detección de un antígeno presente en una muestra mediante el uso de anticuerpos conjugados
a un isotopo radioactivo.
Técnica de PRIST:
Técnica de RAST:
Usa anticuerpos marcados con una enzima para poder visualizar la reacción antígeno-anticuerpo, se puede
utilizar para determinar ambos.
Determinación de antígenos:
La modalidad de ELISA indirecto se usa para determinar anticuerpos específicos para un antígeno de
interés, el cual se encuentra adsorbido en la placa de ELISA. Se pueden usar como antígenos, proteínas
virales o bacterianas y virus completos.
PROTEINOGRAMA ELECTROFORETICO
NELFOMETRIA
Las IgM, IgG e IgA pueden cuantificarse mediante esta técnica en la cual el suero incógnito debe
incubarse con exceso del anticuerpo específico, con el fin de producir complejos inmunes. Esta técnica es
un método óptico que cuantifica la luz dispersada por estos complejos formados, la cual es proporcional
a la concentración de antígeno específico.
WESTERN BLOT
Es muy útil para detectar anticuerpos específicos en sueros. Si se desea detectarlos, es necesario tener
el antígeno de interés separado por electroforesis y transferirlo a una membrana, a la cual se le incubará
el suero a analizar. Luego, esta deberá incubarse con el segundo anticuerpo marcado con la enzima para
poder detectar las bandas específicas.
Esta técnica se usa para determinar la especificidad de los anticuerpos contra el antígeno del HIV y es
la prueba confirmatoria de elección para los pacientes con ELISA positivo.
Objetivos
Fundamento:
Se basa en el uso de anticuerpos específicos contra diferentes alelos del HLA. Cuando estos reconocen
su antígeno específico, y en presencia del complemento, se produce la lisis celular. El ensayo se realiza
en placas plásticas de 60 fosas, las placas de Terasaki, y la muerte celular se cuantifica mediante una
tinción diferencial de las células viables y las muertas.
Etapas:
Método de la anti-inmunoglobulina
1. Suero de mujeres multíparas (4 o más hijos del mismo padre), dado que durante el parto se
produce pasaje de sangre del feto a la madre y eso permite que células fetales semialogéneicas
actúen como inmunógenos en la madre, quien montará una respuesta inmune contra los alelos del
HLA del padre que las células fetales expresen.
2. Sueros de pacientes que hayan rechazado un trasplante previo, donde en general se observa una
respuesta inmune humoral y celular dirigida contra los alelos del HLA que el trasplante
expresaba.
3. Sueros de pacientes politransfundidos, dado que en la sangre transfundida hay leucocitos de los
donantes, que actuarán como inmunógenos en el paciente transfundido.
Ventajas: Técnica sencilla que requiere poco equipamiento sofisticado (microscopio invertido de
epifluorescencia)
Desventajas:
- Alto costo.
- La técnica debe realizarse sin interrupción desde su inicio hasta su finalización, dado que se
trabaja con células viables.
- No se detectan anticuerpos no fijadores de complemento, excepto en la variante que emplea la
anti-inmunoglobulina.
- Baja resolución.
- No existen sueros contra alelos poco frecuentes.
- La mayoría de los sueros no son monoespecíficos y además presentan reactividad cruzada con
otros alelos. La alta homología e identidad entre muchos epitopes de las moléculas de clase I y
de clase II del HLA permite agruparlas en grupos de reactividad cruzada (CREGs).
- No adecuado para tipificación de donantes cadavéricos (en especial en el caso de trasplante de
médula ósea).
- Interpretación difícil por escasez de sueros monoespecíficos y reactividades cruzadas.
- No se detecta homocigosis (se informa 1 alelo y el otro se informa como "blanco").
- Ambigüedades: no se pueden definir determinadas combinaciones de alelos.
TECNICAS MOLECULARES
SSP
Fundamento:
Se realiza una PCR utilizando como molde el ADN extraído de células de sangre periférica del paciente.
Como primers se emplean combinaciones de oligonucleótidos específicos para diferentes alelos del HLA.
Así se logra la amplificación de fragmentos de ADN de diferente longitud. El patrón de fragmentos de
ADN obtenido, que se analiza en una electroforesis en gel de agarosa, permite asignar alelos a la muestra
analizada. Esto implica que para cada muestra se deben realizar un número considerable de reacciones
de PCR, tantas como pares de "primers" se estén empleando, lo que a su vez se reflejará en el grado de
resolución alcanzado.
Etapas:
- Técnica sencilla que requiere poco equipamiento sofisticado (máquina para PCR).
- No requiere el aislamiento de células.
- Resolución mayor que las técnicas serológicas ("Resolución intermedia", no se pueden resolver
determinadas combinaciones de alelos).
- Costo relativamente bajo.
- Se puede interrumpir la técnica en diversos pasos (luego de la extracción del ADN, luego de la
PCR o luego de la electroforesis).
- Permite la detección de alelos "nulos".
Desventajas:
Fundamento:
En este método se realiza una PCR utilizando como molde el ADN extraído de células de sangre periférica
del paciente. Como primers se emplean pares de oligonucleótidos específicos (sondas) para diferentes loci
del HLA (se amplifica por separado cada locus). Los fragmentos de ADN amplificados son luego
inmovilizados sobre membranas de nylon e hibridados con sondas marcadas, específicas para diferentes
alelos del HLA. El patrón de señales obtenidas de acuerdo a las sondas que reaccionaron se detecta con
placas de autorradiografía, lo que permite asignar un alelo a la muestra analizada.
Etapas:
Fundamento:
En este método se realiza una PCR utilizando como molde el ADN extraído de células de sangre periférica
del paciente. Como primers se emplean pares de oligonucleótidos específicos para diferentes loci del HLA
que se amplifican por separado. Los fragmentos de ADN amplificados son luego secuenciados directamente
mediante el empleo de un secuenciador automático de ADN, que además analiza las secuencias obtenidas
y por comparación con una base de datos interna, realiza la asignación de alelos de HLA a la muestra
analizada.
Etapas:
MODALIDADES
Tiene como fin analizar la presencia de anticuerpos séricos dirigidos específicamente contra los alelos del
HLA de un posible donante. La presencia o ausencia de estos anticuerpos es fundamental para decidir si
el trasplante se realiza o no. Esto se debe a que la presencia de este tipo de anticuerpos preformados
en el receptor de un trasplante lleva inevitablemente a un rechazo hiperagudo.
Esta técnica puede realizarse por microlinfocitotoxicidad en placas de Terasaki o citometría de flujo. En
el primer caso se enfrenta suero del receptor con células de sangre periférica del posible donante (si es
donante vivo) o con células de bazo o ganglio linfático (si es donante cadavérico). Luego de una etapa de
incubación, se agrega fuente de complemento y se prosigue con la técnica.
En el caso del cross-match final contra dador por citometría de flujo, se enfrentan células mononucleares
de sangre periférica o de bazo o ganglio linfático del posible donante, con suero del receptor. Luego de
una incubación, se revela el sistema con inmunoglobulinas de
cabra o conejo anti-inmunoglobulinas humanas, marcadas con
fluorocromos. Finalmente, se analizan las células en un
citómetro de flujo.
Evalúa la capacidad microbicida de determinadas células del sistema inmune a través de la conversión un
compuesto químico incoloro, el NBT, en un compuesto intensamente coloreado. Para este ensayo se le
extrae sangre al paciente y se realiza un procedimiento de separación de las células polimorfonucleares
(en su mayoría neutrófilos). A estas células se les agrega el NBT. Los neutrófilos tienen la enzima NADPH
oxidasa que es capaz de generar EROs que atacan a los microorganismos. Estos son también los
responsables de convertir al NBT incoloro en un compuesto azul oscuro, llamado Formazán. Esto se
visualiza observando los neutrófilos del paciente en el microscopio para ver si éstos tienen el compuesto
azul oscuro.
En un individuo sano, más del 95% de los neutrófilos son capaces de reducir el NBT. En la mayoría de los
pacientes con enfermedad granulomatosa crónica sólo entre el 20% y el 80% de los neutrófilos son
capaces de reducir el NBT. En los casos donde la sospecha clínica de enfermedad granulomatosa crónica
es alta se deben realizar ensayos más específicos del metabolismo oxidativo de los neutrófilos. El uso de
la droga D-Penincilamina puede dar resultados anormales en el ensayo de reducción del NBT, tal como si
se tratara de la enfermedad granulomatosa crónica.
ENSAYO MICROBICIDA
Evalúa la función fagocítica de las células del sistema inmune. Requiere que estas células sean capaces
de fagocitar y de hacer el estallido respiratorio, dependiente de la enzima NADPH oxidasa. Se extrae
sangre del paciente y se realiza un procedimiento de separación de las células polimorfonucleares
(neutrófilos) o de monocitos. A estas células se les agregan bacterias opsonizadas (Staphylococcus
aureus), se incuba a 37ºC y se extraen muestras a intervalos de 30 minutos durante 2 horas. Estas
muestras son plaqueadas en agar sangre e incubadas durante toda la noche a 37ºC. Esto permite que las
bacterias crezcan y formen colonias visibles. Así, se cuenta el número de colonias para cada tiempo de
extracción y se grafica el número de colonias vs tiempo. Es de esperar que a medida que el tiempo de
incubación es mayor, el número de colonias sea menor porque las células del paciente fagocitan a las
bacterias y, por lo tanto, cada vez hay menos bacterias.
El sistema inmune asociado a las mucosas
está formado por un conjunto numeroso y
complejo de células. Este debe enfrentarse
a microrganismos, así como discriminar a los
patógenos de la flora comensal y antígenos
propios de las proteínas dietarias. Está
encargado de articular una respuesta
protectora frente a patógenos que ingresan
a través de la superficie mucosa y de controlar los mecanismos desencadenados frente a antígenos
dietarios y bacterias comensales. Entonces, va a modular una respuesta inmunitaria cuyo objetivo es la
inducción de la tolerancia local frente a antígenos inocuos y la generación de una vigorosa respuesta
frente a patógenos.
La continuidad del epitelio constituye la primera barrera frente a los microrganismos presentes en la luz.
Esta implica a distintos tipos de uniones entre las células epiteliales adyacentes, las cuales pueden
modificar su permisividad ante distintos factores. Las citoquinas inflamatorias, como TNF-α e INF-γ,
aumentan la permeabilidad, mientras que TGF-β e IL-10, la disminuyen. Además, las células epiteliales
secretan mucinas, péptidos antimicrobianos, enzimas y citoquinas, los cuales, junto a la IgA secretoria,
tienden a impedir el acceso de los microorganismos al borde apical de los enterocitos.
FLORA COMENSAL
La flora comensal es adquirida rápidamente luego del nacimiento y es fundamental para el desarrollo del
sistema inmune adaptativo propio de la mucosa intestinal. Este inicia antes del nacimiento y su maduración
depende de señales percibidas por el endotelio y células dendríticas.
Funciones
Al conjunto de linfocitos y estructuras linfoides presentes en las mucosas los llamamos MALT o tejido
linfoide asociado a las mucosas. Este, dependiendo del sistema en el que nos encontremos, va a recibir un
nombre en particular. De todos estos el mejor estudiado es el GALT. Dentro de la mucosa vamos a
encontrar células T convencionales (TCR αβ) y no convencionales (TCR γδ y αβ oligoclonales), así como
células linfoides innatas, dentro de las cuales predominan las de tipo 3.
Los sitios inductivos son aquellos en los cuales los linfocitos vírgenes se activan, expanden y transforman
en células efectoras o de memoria. En el GALT hay tres, las placas de Peyer, los ganglios mesentéricos
y los folículos aislados presentes en la lámina propia. Los dos primeros son los de mayor importancia. Los
sitios efectores incluyen al epitelio y lamina propia, y es donde se encuentran las células efectoras de la
inmunidad innata y adaptativa.
PLACAS DE PEYER
Los folículos linfáticos presentes en la lámina propia pueden encontrarse aislados o formando parte de
las placas de Peyer. En estas regiones, el epitelio va a estar constituido por células particulares que
constituyen el epitelio asociado a folículos, dentro de las cuales destacan las células M.
Células M
Estas células están especializadas en la translocación de antígenos desde la luz intestinal hacia la lámina
propia y constituyen del 10 al 20% de esta población. Presentan profundas invaginaciones, que les
permiten a las células inmunitarias acceder rápida y eficazmente al material que endocitaron. En íntimo
contacto con estas células hay linfocitos, macrófagos y células dendríticas.
Propiedades:
- A través de los enterocitos: transporte transcelular poco eficaz por tener alta capacidad
degradativa. También pueden ir por vía paracelular, a través de las uniones epiteliales, cuya
eficacia se ve incrementada por citoquinas inflamatorias y lesiones del epitelio.
- A través de las células M: muy eficaz y rápida (10 minutos).
- Siendo capturados por las células dendríticas inmaduras, las cuales emiten sus dendritas y
avanzan entre los enterocitos y acceden a la luz. Van a establecer uniones transitorias con el
epitelio, por lo que la barrera se mantiene intacta.
- Las células caliciformes son una importante vía de ingreso de antígenos solubles (<70 kDa) a
través de la mucosa.
- A través de la fagocitosis de células epiteliales apoptóticas infectadas.
- Los macrófagos pueden transportar antígenos mediante dendritas transepiteliales (sin afectar la
integridad de la barrera epitelial) y transferir esos antígenos a células dendríticas.
Una vez que ingresaron estos van a tener distintos destinos.
- Los capturados por células dendríticas van a ir a las áreas T de las placas de Peyer y a los
ganglios mesentéricos, para activar a los linfocitos T.
- Las más cercanas a las células M permanecerán en las placas, mientras que las más
alejadas irán hacia los ganglios.
- Los antígenos translocados por enterocitos y células M pueden acceder a los folículos linfoides o
ir por vía aferente linfática hacia los ganglios mesentéricos y, en ambos casos, participar en la
activación B. A su vez, pueden ser capturados por células dendríticas.
La activación T ocurre de igual manera en las placas de Peyer y en los ganglios. En ella es donde se va
a imponer el patrón particular de migración que les permitirá a los linfocitos efectores y de memoria que
fueron volcados a la circulación sanguínea ingresar al tubo digestivo. Esto depende de la expresión de
altos niveles de α4β7 y CCR9, los cuales se unen a sus ligandos expresados en las vénulas de la lámina
propia, MadCam-1 y CCL25, respectivamente. El reconocimiento de CCL25 por CCR9 aumenta la afinidad
de α4β7 por su ligando, fundamental para la adherencia estable del linfocito. Además, los linfocitos T
CD8+ activados expresan αEβ7, la cual se une a la E-cadherina de los enterocitos, permitiendo su
adherencia estable. Estos van a constituir a los linfocitos intraepiteliales. Todo esto va a estar
determinado por la producción de ácido retinoico por parte de las células dendríticas durante la activación
de estas células.
Una fracción importante de las IgA viene de la activación de linfocitos B1 por bacterias comensales, los
cuales se diferencian a plasmocitos que se asientan en la lámina propia y secretan IgA dirigida contra
antígenos microbianos expresados por la flora comensal. Para esto es necesaria la presencia de TGF-β,
APRIL, BAFF (enterocitos) e IL-6.
IgA SECRETORIA
La IgA es el anticuerpo predominante en las secreciones mucosas, representando el 80% y teniendo una
concentración de 1mg/ml en las secreciones intestinales. Esta es producida localmente por plasmoblastos
presentes en la lámina propia y se encuentra de forma dimérica, asociada al péptido J y al componente
secretorio.
Funciones
El receptor poliIg de expresa en la membrana basolateral de los epitelios del tubo digestivo y glándulas
secretorias. La IgA se une a este, el complejo es internalizado y transportado en una vacuola hacia la
región apical de la célula, donde es liberada la IgA junto al componente secretorio o porción extracelular
del receptor.
En epitelio intestinal de los neonatos se puede transportar también IgG mediante el FcRn, el cual se une
a la IgG a pH ácidos. La función de esto es el pasaje de IgG presentes en la leche materna hacia la
lámina propia del neonato.
Funciones
La interacción de la flora comensal o de productos derivados de esta con receptores Toll de los enterocitos
es fundamental para el desarrollo y funcionalidad del GALT. Esta respuesta no genera reacción
inflamatoria en individuos sanos. Los enterocitos van a producir sustancias, como la TSLP, que condicionan
el funcionamiento de los distintos tipos celulares.
- Las células dendríticas se diferencian a un perfil tolerogénico, contribuyen TSLP, TGF-β, ácido
retinoico, PgE2, VIP, IL-10 y los ácidos grasos de cadena corta.
- Los linfocitos T específicos para antígenos dietarios y flora comensal se diferencian a un perfil
Treg inducible, esto gracias a la acción de las células dendríticas tolerogénicas en los ganglios
mesentéricos.
- Los plasmocitos secretan IgA.
- Los macrófagos presentan un perfil anti-inflamatorio, alternativo o M2.
- Fagocitan células apoptóticas, contribuyendo a que produzcan TGF-β e IL-10.
- Este perfil es inducido por la presencia del propio TGF-β, componentes dietarios, derivados
de la microbiota e IL-10 producida por las células Treg.
- Las células linfoides innatas de tipo 3 van a producir citoquinas (IL-17 e IL-22) que mantienen
la función de barrera del epitelio y limitan a la flora comensal. Son activadas por citoquinas
(IL-23) producidas por las células dendríticas que capturaron bacterias de la microbiota.
- La IL-17A fortalece las uniones epiteliales, promoviendo la integridad de la barrera.
TSLP
MICROORGANISMOS PATÓGENOS
FLORA COMENSAL
Tanto la flora comensal como los microorganismos patógenos expresan PAMPs capaces de activar a los
TLR de los enterocitos, pero solo los segundos son capaces de hacerlo. Esto está dado por el patrón de
expresión y funcionalidad de los RRPs de estas células.
1. En ausencia de fenómenos inflamatorios, hay baja expresión de TLR, ya que estos están
regulados por citoquinas.
2. Los TLR 4 y 5 tienen una expresión polarizada, predominan en la cara basolateral, por lo que
solo los microorganismos que logren acceder a esa superficie podrían activarlos.
3. La funcionalidad de ciertos TLR tiene un perfil polarizado.
La inmunidad frente a un antígeno puede lograrse de tres formas:
La mayoría de las vacunas se obtienen a partir de los agentes infecciosos contra los cuales está dirigida
o produciendo alguno de sus componentes. Hay distintas formas de clasificarlas.
LIQUIDO DE SUSPENSION
EXCIPIENTES
Son elementos sin capacidad inmunogénica, cuyo fin es prevenir el crecimiento de bacterias o estabilizar
el antígeno, permitiendo preservar las vacunas o producir frascos multidosis. Uno de estos es el timerosal,
un compuesto de mercurio orgánico que se usa en frascos multidosis para inhibir la contaminación de las
vacunas con bacterias y hongos.
ADYUVANTES
Sistemas de entrega/deposito:
Regulan la interacción entre los antígenos y las células del sistema inmune. Dentro de este grupo están
las sales de aluminio, emulsiones y virosomas, los cuales tienen varios mecanismos para facilitar la
interacción antígeno-célula presentadora de antígenos.
Interactúan con receptores para activar, generalmente, a las células presentadoras de antígenos
profesionales. Dentro de este grupo están ligandos de los receptores de las células presentadoras de
antígenos.
- Agonistas TLR: activan el NF-κβ, el MAPKs y otras vías que modulan la respuesta inmune.
- Agonistas NLR: no hay adyuvantes aprobados para el uso humano. Hay estudios que sugieren que
las sales de aluminio pueden activar el NLRP3, directamente o indirectamente, a través de EROs,
de ácido úrico secundario a la generación de necrosis o trioxipurina, consecuencia de la inducción
de la apoptosis.
- Estimulando el reclutamiento de precursores o de células dendríticas al sitio de vacunación.
- Estimulando la maduración de células dendríticas (aumentando su capacidad presentadora) o
aumentando su capacidad de secretar citoquinas
- Activando a linfocitos B.
Según características fisicoquímicas:
- Sales de aluminio: el hidróxido, fosfato y sulfato potásico de aluminio son los más usados. Tienen
efecto de depósito, quimiotaxis y una acción inmunoestimulante. Son bien tolerados, de baja
toxicidad y potencia, e, infrecuentemente, pueden generar reacciones alérgicas. Ocasionalmente
se usan las sales de calcio, de hierro y de zirconio.
- Emulsiones: combinaciones de lípidos en agua que generan efecto depósito y facilitan la
captación antigénica por las células presentadoras de antígenos. Suelen tener alta toxicidad y
no se usan en humanos, excepto MF59, una emulsión a base de escualeno, su mecanismo de
acción no fue dilucidado.
- Liposomas: esferas sintéticas cuya pared lipídica les permite encapsular antígenos y actuar como
vehículos. Mejoran la respuesta celular y humoral en vacunas polisacáridas. Incluye a los
virosomas y a los liposomas asociados a proteínas de fusión viral.
- Derivados bacterianos: inmunomoduladores generados a partir de distintas moléculas producidas
por bacterias. El único aprobado para el uso en humano es el MPL, el cual actúa activando el
TLR4.
- Otros: agentes tensioactivos, las citoquinas y los agonistas de receptores RIG y lectina tipo C.
SEGURIDAD
Las vacunas se administran a personas sanas, generalmente niños, con el fin de prevenir la enfermedad.
Por esto debe estudiarse la relación riesgo/beneficio de cada vacuna y solo se aprueban las cuales tengan
un beneficio mayor que los riesgos. Las garantías de seguridad deben ser máximas y estas se evalúan
durante todas las fases del desarrollo de las mismas. Algunos efectos adversos solo se ven luego de su
aprobación por su baja incidencia, es por esto que es importante la vigilancia post-comercialización
(farmacovigilancia). La asociación entre la aplicación de una vacuna y un efecto adverso debe quedar
establecida por ensayos clínicos.
ESTABILIDAD
Dentro del costo está la producción, distribución y aplicación. Esta última como política de estado debe
ser más económica que no aplicarla. Esto junto con la estabilidad son determinantes para la accesibilidad
de la vacuna para la población. La cobertura de la misma debe ser lo más amplia posible y es importante
llegar a los sectores más vulnerables de la población.
EFICACIA
Es una medida cuantitativa de su capacidad para generar protección en una población en comparación
con la población no vacunada. Para determinarla se usan ensayos clínicos, en los que se compara la
protección de la vacuna contra un grupo placebo. La efectividad mide el efecto de la vacuna en la
población real y es afectada por el cumplimiento del calendario, enfermedades previas y la variabilidad
genética.
Son aquellas elaboradas con el microorganismo vivo causante de la enfermedad, modificado mediante
distintas técnicas de laboratorio que atenúan sus mecanismos o factores de virulencia principales y
conservan la capacidad de imitar la infección sin causar enfermedad o una forma leve de esta. Tienen
gran efectividad, dada por la actividad sinérgica de los RRPs, su capacidad de replicación y la persistencia
de los antígenos, haciéndola más inmunogénica. Va a inducir entonces una respuesta humoral y celular.
Gracias a su efectividad, en general, requieren menos dosis para alcanzar una respuesta inmune adecuada.
Pueden administrarse por vía parenteral, oral o intranasal, variando entre ellas la respuesta
predominante.
Los métodos clásicos de atenuación se basan en pasajes sucesivos de los preparados en distintos medios
de cultivo. Algunos de los sistemas más usados son:
Están compuestas por microorganismos muertos o inactivados mediante métodos químicos, calor o radiación.
Pueden estar enteros o ser fracciones de ellos. Una ventaja de estas vacunas es que los microorganismos
pierden su capacidad de replicar y producir enfermedad, pero conservan su constitución antigénica,
pudiendo inducir una respuesta inmune. Esto hace que sean mucho más seguras para la inmunización,
pudiendo aplicarse a inmunocomprometidos. Son menos inmunogénicas, desencadenan una respuesta a
humoral, fundamentalmente, y necesitan de múltiples dosis o refuerzos para alcanzar niveles protectores
de anticuerpos, así como el uso de adyuvantes. También, son mucho más estables y pueden almacenarse
y transportarse mediante liofilización.
VACUNAS CON MICROORGANISMOS ENTEROS
Implican la administración de una gran cantidad de antígenos, incluyendo muchos que no participan en la
respuesta protectora, lo que puede interferir en la respuesta frente a los antígenos protectores o llevar
a la generación de reacciones de hipersensibilidad.
VACUNAS FRACCIONADAS
Se identifica al antígeno que actúa como principal determinante inmunogénico y se elaboran preparaciones
purificadas o se los produce de forma sintética. Estos tienen menos reactogenicidad ya que se eliminan
los componentes no deseados presentes en los microorganismos enteros. Hay de distintos tipos:
Vacunas polisacáridas: se usan contra patógenos que presentan una cápsula polisacárida.
- Vacunas de polisacáridos puros: tienen epitopes repetitivos que pueden activar a los linfocitos B
mediante el entrecruzamiento de su BCR. Estas vacunas solo actúan generando respuestas de
linfocitos B1 y BZM, ya que esta es T-independiente. Por lo tanto, no habrá aumento de la
afinidad de los anticuerpos, generación de memoria y no suelen aplicarse en menores de 2 años,
por la inmadurez de estas células en este grupo etario.
- Vacunas conjugadas: son importantes en menores de 2 años y en inmunocomprometidos. Están
formadas por polisacáridos asociados a un antígeno proteico que funciona como un carrier, por lo
que van a generar una respuesta T-dependiente con aumento de la afinidad de los anticuerpos y
generación de memoria inmunológica. Todo esto permitirá la generación de plasmocitos de vida
media larga y anticuerpos de alta afinidad contra estos polisacáridos.
VIA ORAL
Se aplica en forma de gotas en la cavidad oral para su deglución. Estos deben resistir los mecanismos
innatos de la vía digestiva y superar los mecanismos de tolerancia oral, por lo que son vacunas a
microorganismo atenuado, lo que permite su replicación en las mucosas. La respuesta va a producir mayor
proporción de IgA y va a imprimir en los linfocitos el patrón de homing para ingresar al tubo digestivo.
Esta vía además tiene eliminación por vía fecal, generando el fenómeno de inmunización del entorno con
efecto rebaño. Esto implica que los contactos del paciente vacuando también entran en contacto con el
microorganismo atenuado y se amplía el rango de personas protegida. Es por esto que, si dentro del
entorno hay personas inmunocomprometidas, debe evaluarse la aplicación de la vacuna, ya que estas
tienen riesgo de desarrollar la enfermedad.
VIA NASAL
Se aplica mediante un aerosol y genera inmunidad en el sitio de entrada del virus. No hay una clara
diferencia en la protección conferida respecto a la vacuna parenteral. En Argentina no hay ninguna que
se administre por esta vía.
VIA INTRADERMICA
Se usa una aguja para aplicar la vacuna en la dermis. No puede usarse en vacunas que tengan hidróxido
o fosfato de aluminio como adyuvantes, puesto que generan una importante inflamación local como
granulomas y/o necrosis cutánea.
VIA SUBCUTANEA
VIA INTRAMUSCULAR
Se aplica la vacuna en la región muscular, permite el uso de adyuvantes a base de sales de aluminio. Es
la forma en la que se aplican la mayoría de las vacunas. Predomina la producción de IgG. Tiene la
particularidad de que se depositan los antígenos en un tejido altamente vascularizado, pero pobre en
células presentadoras de antígenos profesionales. Es por esto que son necesarios los adyuvantes para
lograr una respuesta inflamatoria local y permitir el depósito y lenta liberación del antígeno, generando
una respuesta inmune adecuada.
La aplicación de vacunas permite la transformación de individuos susceptibles en inmunes sin que sufran
la enfermedad, esto aumenta la proporción de personas inmunes en el grupo social y dificulta la
diseminación. A mayor cobertura, mayor impacto en la salud pública:
La mayoría de los países y estados, tienen programas de vacunación obligatoria y requieren certificación
de la vacunación para el ingreso escolar; esto ha permitido la expansión de la vacunación de manera
considerable pero también la objeción por ciertos grupos resistentes a este tipo de políticas de carácter
mandatario. El carácter obligatorio o requerido de la vacunación por parte de numerosos estados hace
necesaria la continua vigilancia de la seguridad de las vacunas y la aplicación de mejoras constantes en
dicha área que es cada día más exigente.
IMPACTO DE LA NO VACUNACION
La decisión de rehusarse a la vacunación tiene inevitablemente una consecuencia social. En una comunidad
donde la mayoría de sus integrantes están vacunados, el riesgo para la adquisición de la enfermedad en
cuestión es bajo. En este caso la decisión de no vacunarse tiene una implicancia primordial en el beneficio
o ausencia del mismo para ese individuo en particular que no está vacunado, aunque sí se beneficia de la
inmunidad de rebaño, reduciendo sus chances de adquirir la enfermedad sin exponerse a los efectos
adversos posibles de la vacunación, aunque estos sean leves.
Por otro lado, si muchos individuos deciden no vacunarse, la inmunidad de rebaño disminuye y aumenta la
chance de brotes de la enfermedad y entonces todos los integrantes de la comunidad se verán afectados
incluso los vacunados. Estudios evidenciaron que comunidades con menores tasas de vacunación tienen
mayores tasas de infección entre los niños vacunados cuando se los compara con comunidades con alta
tasa de vacunación.
Los defectos de estas pueden ser cuantitativos o funcionales, e involucrar a cualquiera de los componentes
del sistema inmunitario. Estos producen pérdida en la protección o defensa contra agresiones externas y
dan lugar a susceptibilidad exagerada a los procesos infecciosos. La gravedad, recurrencia o cronificación
de estos depende del grado y tipo de defecto.
Las IDP se diagnostican mediante distintas técnicas de laboratorio, las cuales permiten identificar los
genes que las causan. Esto es importante para el diagnóstico de portadores asintomáticos o nonatos,
permitiendo el asesoramiento genético prenatal y preconcepcional. Al ser tan infrecuentes, deben tenerse
en cuenta otras causas predisponentes al desarrollo de infecciones recidivantes o recurrentes.
Para el estudio de las IDP se debe evaluar de forma cuantitativa y funcional a las distintas áreas del
sistema inmune.
Fagocitos
Conforman un grupo de enfermedades caracterizadas por alteraciones cuantitativas y/o cualitativas que
comprometen, de forma individual o combinada, a los componentes del sistema inmune.
- Deficiencias humorales 65%.
- Deficiencias celulares 5%.
- Deficiencias combinadas 15%.
- Deficiencias de las células fagocíticas 10%.
- Deficiencias del complemento 5%.
Son enfermedades congénitas que se suelen manifestar temprano durante la infancia. El 40% se
diagnostica durante el primer año de vida, el 95% ya se estableció a los 6 años. El 5% se manifiesta
recién en la edad adulta. Un grupo de estas están ligadas al cromosoma X, por lo que tienen mayor
incidencia en varones.
Su manifestación clínica fundamental son las infecciones, generalmente, graves y complicadas, que se
presentan de forma recidivante y prolongada. Además, suelen haber infecciones por microorganismos
usualmente no patógenos. Las infecciones suelen ser diseminadas.
Se las va a clasificar en IDP de la respuesta adaptativa y de la respuesta innata, las cuales a su vez se
subdividen en más categorías. Por separado se describen a las inmunodeficiencias asociadas o secundarias
a otros síndromes congénitos, o aquellas que confieren susceptibilidad a microorganismos particulares.
1. Síndrome de Wiskott-Aldrich.
2. Ataxia telangiectasia.
3. Anomalía de DiGeorge.
4. Inmunodeficiencias con síndrome linfoproliferativo (p. ej., ALPS: deficiencias en la vía Fas).
DEFICIENCIAS DE LA RESPUESTA INNATA
Se incluyen en este apartado las deficiencias de C1q. C1r C4, C2, C3, CS, Co, C7, C8, C9, C1 inhibidor,
factor I, factor H factor D y properdina.
El ALX o enfermedad de Bruton es un defecto congénito causante de mutaciones en el gen BTK, presente
en el brazo largo del cromosoma X. Este se expresa en todas las células mieloides y del linaje B, está
regulado negativamente en las células T y NK.
BTK es una proteína con actividad enzimática, miembro de la familia de receptores tirosincinasa. Las
células B necesitan de esta proteína para la activación de vías de señalización que conducen a la
activación de factores de transcripción, como el NFκB, los cuales regulan un programa de transcripción
necesario para la supervivencia celular y la progresión del ciclo celular. Además, tiene un papel regulador
en la apoptosis y coopera con genes supresores de tumores.
Esta enzima participa en la vía de transducción de señales del TLR 8, receptor involucrado en la inmunidad
innata, encargado de la defensa frente a los virus. La activación de esta vía culmina en la transcripción
de NFκB y la consiguiente síntesis de IL-6 y TNF-α, entre otras. Todo esto explica la susceptibilidad a
infecciones por enterovirus que presentan los pacientes aun recibiendo el tratamiento adecuado.
Manifestación clínica
Se ve solo en varones y las manifestaciones clínicas empiezan a evidenciarse a los 9-12 meses de vida.
Esto gracias a que, durante la gestación y lactancia, la IgG materna le confiere protección al niño. Hay
distintas formas de presentación clínica y severidad según la localización de la mutación, pudiéndose
encontrar en la misma familia individuos con cuadros severos y otros con escasos síntomas (heterogeneidad
fenotípica).
El freno en la médula ósea genera una depleción de los folículos linfoides y centros germinativos,
determinando ausencia de ganglios palpables o de amígdalas palatinas visibles. Además, hay deficiencia
de todos los isotipos de inmunoglobulinas. Los pacientes son susceptibles a infecciones, casi siempre,
bacterianas y a padecer diarreas, particularmente por Giardia. Mientras que las virales son bien toleradas,
excepto las producidas por enterovirus. Carecer de linfocitos B los vuelve refractarios a las infecciones
por el virus de Epstein-Barr, puesto que estas son sus células blanco.
Otras agammaglobulinemias
Emparentadas con la ALX están formas autosómicas recesivas de agammaglobulinemias, las cuales son
producidas por mutaciones en la cadena pesada µ, en la Igα, Igβ, en la cadena liviana sustituta o en
BLNK. Todas estas son constitutivas del pre-BCR, y están implicadas en la señalización del BCR o son
factores de transcripción. Como en estas se afecta el paso al pre-B o la diferenciación al linfocito B, se
generan fenotipos indistinguibles del ALX.
La IDCV es la patología de presentación más frecuente en edades no pediátricas. Suele aparecer en
ambos sexos con la pubertad, y el pico de mayor incidencia es entre la segunda y tercera década. Es de
aparición esporádica, pero en un 10% de los pacientes se vio agregación familiar con un patrón de
herencia autosómico dominante en la mayoría de estos.
Tiene una presentación clínica muy heterogénea y se caracteriza por infecciones bacterianas recurrentes
de los sistemas respiratorio y digestivo, bajos niveles de inmunoglobulinas totales, hipertrofia del tejido
linfoide e hipogammaglobulinemia de al menos dos isotipos y alteración en la capacidad de articular
respuestas humorales adecuadas frente a antígenos específicos. En el 20% de los pacientes se ven también
complicaciones autoinmunes y linfoproliferación con esplenomegalia.
Se identificaron 5 genes cuya mutación se asocia al IDCV, los cuales codifican para moléculas implicadas
en la biología de los linfocitos B o en la colaboración T-B.
ICOS
Es un coestimulador inducible en los linfocitos T, familia del CD28, que media la producción de un conjunto
de citoquinas, particularmente IL-10, la cual favorece la diferenciación final de los linfocitos B. El déficit
de esta molécula determina un número reducido de células B de memoria y vírgenes. Esta mutación tiene
una incidencia del 5%.
TACI
Pertenece a la superfamilia del receptor de TNF-α, expresado en la superficie de los linfocitos B, el cual
tiene un rol importante en la supervivencia, desarrollo y producción de anticuerpos. La unión de sus
ligandos, BAFF y APRIL, genera su trimerización y activa vías de señalización mediante factores asociados
a TNF, los cuales determinan la activación de NFκB. Esta señalización también ocurre a través del ligando
ciclofilina y modulador de calcio, CAML, activando el factor de transcripción de células T (NF-AT). Se
expresa en células B transicionales tardías y marginales del bazo.
Los pacientes con déficit de esta molécula tienen bajos niveles de células B de memoria. Las mutaciones
del mismo pueden ser homo y heterocigotas, y están presentes en un 8 al 10% de los pacientes con IDCV.
Además, hay una tendencia a la autoinmunidad y a la enfermedad linfoproliferativa, esplenomegalia,
hiperplasia adenoidea e hiperplasia nodular benigna, pero estos no son exclusivos de esta variante.
CD19
Es parte del correceptor de las células B y tiene como función disminuir el umbral de respuesta del BCR
ante la unión antigénica. Se describió una deficiencia autosómica recesiva de esta molécula. Los pacientes
presentaron numero normal de células B en sangre, con disminución de células CD5+ y de memoria. Se ve
una alteración en la mediación de la respuesta humoral.
BAFF-R
Receptor del factor activador de células B, importante en la supervivencia de estas células. Esta mutación
se vio en un solo paciente, el cual presentaba un bloqueo en el estadio de linfocitos B transicionales.
Las células inmunocompetentes
maternas son transferidas al niño
durante el parto y reconocen a
Las formas severas constituyen un conjunto de síndromes de
este como extraño, reaccionando
transmisión genética autosómica recesiva o ligada al sexo, que se
contra sus moléculas de
presenta en los primeros años de vida y que, de no ser tratadas,
histocompatibilidad. Para que esto
llevan a la muerte del paciente. A las IDCS se las clasifica en:
ocurra debe haber un donante
- Clásicas o típicas: linfopenia T marcada, inmunocompetente, un receptor
agammaglobulinemia y ausencia de función inmunitaria inmunodeficiente y diferencias en
celular y humoral. las moléculas de HLA entre ellos.
- No clásicas o atípicas: deficiencia de función inmunitaria
celular y humoral. Portadores de la misma mutación en la misma familia pueden presentar
fenotipos distintos.
Manifestaciones clínicas: Inician precozmente, antes de los 6 meses de vida generalmente. Presentan
candidiasis oral recurrente, diarreas, detención del crecimiento
El 50% de los casos son causados por mutaciones de la cadena gamma común (γc), la cual es parte de
una familia de receptores de citoquinas. Forma parte del receptor de IL-2, IL-4, IL-7, IL-9, IL-15 e IL-
21. Las mutaciones en la cadena Jak3, asociada a la γc y encargada de la transducción de señales,
comparte el mismo fenotipo.
La deficiencia de la expresión de CMH II tiene un cuadro similar a las formas clásicas. Los valores de
linfocitos T totales en estos pacientes son normales, con CD4+ bajos, pero no ausentes, esto porque falla
la selección positiva de los mismos. Sus linfocitos pueden mediar una respuesta proliferativa frente a
mitógenos, pero no frente a antígenos. El defecto molecular está en las proteínas que regulan la
transcripción del gen, como CIITA, RFX5, RFAP y RFXANK.
IDCS T (-) y B (-)
CUANTITATIVAS
Las más frecuentes son las neutropenias, pueden ser de dos tipos.
Síndromes causados por la alteración en distintos componentes, ya sea en la movilidad y adherencia por
no responder adecuadamente a quimiocinas, en el ingreso de los microorganismos o en los mecanismos de
destrucción de los mismos.
Es la más representativa de las deficiencias funcionales y está causada por una incapacidad en la
generación de EROs, por deficiencias en el sistema de la NADPH oxidasa. Esta entidad puede estar
causada por la mutación de 4 genes distintos, los cuales causan el mismo fenómeno.
Defectos en la migración
LAD-1:
- Mutaciones en β2 integrinas (son heterodímeros formados por una subunidad β y otra α).
- Migración defectiva de neutrófilos a tejidos infectados, con neutrofilia en sangre periférica.
- Infecciones bacterianas recurrentes, lesiones sin pus, de aspecto necrótico por ausencia de
neutrófilos.
- Diagnóstico: citometría de flujo.
LAD-2:
- Mutaciones en SLC35C1: Este gen que codifica un transportador de GDP-fucosa que se localiza
en la membrana de Golgi y trasloca la GDP-fucosa del citosol al lumen del Golgi, donde sirve de
donante de fucosa para reacciones catalizadas por la fucosiltransferasa enzima que interviene
en la síntesis de los motivos reconocidos por las selectinas sobre sus ligandos.
- Rolling y migración de neutrófilos a tejidos infectados defectiva.
- Infecciones bacterianas recurrentes similar a LAD-1.
- Diagnóstico: citometría de flujo.
LAD-3:
- Mutaciones en FERMT3, gen que codifica para la proteína Kindlin-3 en todas las células
sanguíneas, molécula involucrada en la activación de las integrinas.
- Defectos en la adhesión estable y migración leucocitaria.
Todas estas se transmiten de forma autosómica recesiva, excepto el déficit de properdina (ligada al X) y
del C1 inhibidor (autosómica dominante). Esto permite identificar al portador por poseer un 50% de los
niveles normales del componente deficiente (haploinsuficiencia).
Se caracterizan por presentar niveles normales o elevados de IgM, acompañados de bajos niveles de los
otros isotipos. Esta entidad está definida dentro de las alteraciones asociadas defectos del cambio de
isotipo. Se deben a mutaciones en distintas moléculas.
CD40L y CD40
El déficit de CD40L es una enfermedad ligada al cromosoma X, mientras que la de CD40 tiene herencia
autosómica recesiva. La interacción de CD40L con CD40 en los linfocitos B, promueve su proliferación e
induce la expresión de moléculas activadoras y genes que promueven el cambio de isotipo y la
hipermutación somática. Algunos tienen valores normales de IgA, la cual es producida por linfocitos B1 y
BZM, cuyo cambio de isotipo es independiente de CD40-CD40L.
Laboratorio:
- Defecto de funcionalidad B.
- Número normal de linfocitos B, pero número
notablemente reducido de células B de memoria y
ausencia de células B de memoria switcheadas.
- Defecto en funcionalidad T.
- Muy bajos niveles de IgG, IgA e IgE y niveles normales o altos de IgM
- Carencia de respuesta a antígenos proteicos.
- Neutropenia.
Clínica:
Esta deficiencia de herencia autosómica recesiva es la más frecuente. Esta enzima se expresa en linfocitos
B activados y es fundamental para el cambio de isotipo y la hipermutación somática. No todos los pacientes
presentan ambos procesos afectados, las mutaciones del extremo C-terminal afectan al cambio de isotipo,
mientras que las del N-terminal, se asocian a defectos autosómicos dominantes, implicados en la
multimerización de la enzima. Los pacientes presentan hiperplasia del tejido linfoide, los cuales tienen
centros germinales están llenos de linfocitos B CD38+, IgM+ e IgD+. Un 20% de ellos tienen fenómenos
de autoinmunidad mediados por IgM contra los eritrocitos, plaquetas o hepatocitos. Se los trata con
gammaglobulina intravenosa para disminuir la susceptibilidad a las infecciones.
UNG
Esta molécula se encarga de desglucosilar y eliminar residuos de uracilo de ADN. Tiene dos isoformas
UNG1, mitocondrial, y UNG2, nuclear en células en proliferación. Las mutaciones de estas son de herencia
autosómica recesiva y derivan en la ausencia de la proteína o en un cambio aminoacídico. En el último
caso, UNG2 se localiza en la mitocondria, interfiriendo con su funcionamiento normal. Clínicamente se
asemeja al defecto de AID, pero solo afecta al cambio de isotipo.
- Hiperplasia del tejido linfoide por estimulación antigénica de los linfocitos B productores de IgM.
- Infecciones sinopulmonares por bacterias capsuladas.
- Fenómenos de autoinmunidad (citopenias, hepatitis, enfermedad inflamatoria intestinal y artritis).
PMS2
Implican mutaciones autosómicas recesivas. Esta molécula es parte de la maquinaria de reparación del
ADN con apareamientos erróneos durante el cambio de isotipo. Estos pacientes presentan defectos en la
generación de escisiones en el ADN bicaternario en las regiones los genes de las inmunoglobulinas,
afectando el cambio de isotipo.
NEMO
Un 15% de los pacientes tienen manifestaciones compatibles con este síndrome. Los defectos de esta
molécula impiden la degradación de IκB-α mediada por la activación de CD40L. Esto impide la correcta
translocación nuclear de NF-κB, limitando la transcripción de genes asociados al cambio de isotipo y a la
hipermutación somática, lo que determina un cuadro similar al déficit de CD40L. Solamente las mutaciones
en el dominio dedos de zinc desarrollan estos fenotipos.
ATM
Se puede incluir a la ataxia-telangiectasia, producida por mutaciones en el gen ATM y caracterizada por
anormalidades neurológicas progresivas, telangiectasias oculocutáneas e inmunodeficiencia. Un 10% de los
pacientes tienen la clínica del síndrome híper-IgM, aun antes de las manifestaciones neurológicas y
dermatológicas, dificultando el diagnóstico. La afectación inmune más frecuente es linfopenia, bajos
niveles de IgG e IgA y niveles normales o altos de IgM.
Las rupturas del ADN bicaternario llevan a la muerte celular o, si no son controladas correctamente, a
la aparición de tumores. La principal herramienta para evitar la aparición de neoplasias en la maquinaria
involucrada en la reparación de los extremos no homólogos. Una vez generadas las ADN-DSB, el complejo
MRN se encarga de detectar el daño y la proteína ATM se activa rápidamente, siendo crítica para el
inicio y reparación del daño.
ATM media la activación inicial de proteínas implicadas en el freno del ciclo celular, que darán paso a los
mecanismos de reparación del ADN. El complejo ADN-PK recluta a las enzimas involucradas en la
reparación y reunión del ADN doble cadena escindido, Artemis, XRCCA, ADN ligasa IV, ADN polimerasa λ
y µ, y Cernunnos-XLF. Los pacientes con mutaciones en alguna de estas moléculas presentan distintas
variantes de inmunocompromiso primario, con o sin afectación del cambio de isotipo y alta susceptibilidad
al cáncer.
particulares
SUSCEPTIBILIDAD A LAS MICOBACTERIAS
Pacientes con deficiencias en el IFNγR1 presentan mutaciones autosómicas recesivas y dominantes. Las
primeras producto de la pérdida completa de la expresión de la molécula o de su capacidad de unión a
IFN-γ, llevando a pérdida de la respuesta. Hubieron algunos casos de deficiencias recesivas parciales con
expresión normal de una proteína disfuncional. En la deficiencia dominante, las mutaciones dejan trunco
el dominio intracelular, determinando la sobreacumulación de moléculas disfuncionales en la superficie
celular. Estas mutaciones privan al receptor de sitios claves para su funcionamiento. El receptor puede
unirse a IFN-γ, pero es incapaz de transducir señales, por lo que no puede ser endocitado para su
degradación o reciclaje. En estos pacientes se ve osteomielitis multifocal por micobacterias no
tuberculosas (M. avium).
Las mutaciones en IFNγR2 son raras, frecuentemente se dan por mutaciones autosómicas recesivas
completas, dadas por deleciones, duplicaciones y sustituciones, y hay total ausencia de respuesta a IFN-
γ. En las parciales suelen haber sustituciones. Los pacientes con déficit completo tienen manifestaciones
más graves y peor pronóstico, suelen haber infecciones graves, diseminadas o mortales por M. bovis BCG,
M. abscessus, M. avium, M fortuitum, CMV y S. marsescens.
STAT-1 es una molécula crítica para la transducción de señales de IFN-γ e IFN-I. Hay mutaciones en
hotspots que afectan la fosforilación normal, impidiendo la formación de GAF, pero no de ISGF3, por lo
que no se afecta la indemnidad frente a los virus. En el caso de las mutaciones recesivas se ven infecciones
por la BCG, esto por la incapacidad de generar los factores de transcripción que incluyeran STAT1 (GAF
o ISGF3), por lo que no se logra articular una respuesta frente a micobacterias y virus.
Defectos en la vía del IL-12
La deficiente producción o respuesta de IL-12 impide que los linfocitos T y las células NK tengan un
estímulo adecuado para la producción de IFN-γ.
Las deficiencias de IL-12Rβ1 tienen presentación clínica muy variable. Algunos presentan dos alelos
mutados y exposición a micobacterias, pero tuvieron una vida normal y sin infecciones, mientras otros
fallecieron a edades tempranas por infecciones micobacterianas descontroladas. Esto sugiere que la
penetración de estas mutaciones no es completa, por lo que solo poseer la mutación no es condición
suficiente para que se manifieste la enfermedad. En el caso de las deficiencias de IL-12p40, solo se
encontraron 2 mutaciones y se las relacionó con un “efecto fundador”, es decir, mutaciones altamente
prevalentes en grupos cerrados o mantenidas por endogamia. Junto con estas se notificaron infecciones
por Nocardia y Salmonella.
La deficiencia de Tyk2, molécula implicada en la señalización posreceptor de las vías de IFN-γ, IFN-α e
IL-12, se relacionan a mutaciones homocigotas que generan un codón de terminación prematuro, impidiendo
su expresión. Se vio un defecto en la diferenciación de los linfocitos Th1 y Th2, con un claro desequilibrio
a favor de los Th2. Clínicamente presentan los mismos criterios para el síndrome híper-IgE, con
susceptibilidad a las infecciones por bacterias extracelulares, dermatitis atópica, IgE elevada e
infecciones por microorganismos no habituales.
Tres grupos de proteínas regulan esta vía, los NF-κB (factores de transcripción), los IκB (regulan la
translocación nuclear de NF-κB) y el complejo IκK (fosforila IκB permitiendo su posterior degradación)
formado por dos subunidades catalíticas, IKKα e IKKβ, y una estructural, NEMO.
Las mutaciones en NEMO generan incapacidad para producir IL-12 y TNF-α en las células presentadoras
de antígenos, en respuesta a CD40L, favoreciendo la aparición de infecciones micobacterianas. Las células
B no lograrían realizar el cambio de isotipo, desarrollando un síndrome de híper-IgM. Se ve una
susceptibilidad aumentada a infecciones por gérmenes pirógenos, virus y micobacterias.
SUSCEPTIBILIDAD A S. PNEUMONIAE
- La pérdida de función de STAT-1 altera la respuesta a IFN-I e IFN-γ, haciendo a los pacientes
susceptibles a infecciones por micobacterias y virus, incluyendo a la encefalitis por HSV.
- Las mutaciones germinales homocigotas en UNC93B1 impiden la respuesta ante la estimulación
del TLR 7, 8 y 9, lo que impide la producción de IFN-I.
- La mutación germinal de TLR3, altera la señalización a través de este, lo que determina una
producción anormal y débil de IFN-I, una mayor replicación viral y falla en el control de la
infección.
SUSCEPTIBILIDAD AL VIRUS EPSTEIN-BARR
El cuadro clínico se manifiesta con respuesta descontrolada frente a EBV, linfoproliferación, aplasia
medular, inmunodeficiencia, desarrollo de linfomas o muerte por mononucleosis infecciosa.
Las mutaciones en el gen AIRE se asocian a un síndrome clínico caracterizado por poliendocrinopatía
autoinmune, candidiasis y distrofia ectodérmica. El déficit de su expresión, lleva a la falla en la normal
expresión tímica de los antígenos, impidiendo la deleción clonal de linfocitos autorreactivos y permite la
producción de autoanticuerpos. Además, AIRE se expresa en las células dendríticas y parece modular su
maduración y capacidad de producir ciertas citoquinas.
SÍNDROME DE DIGEORGE
Es causado por una deleción en el brazo largo del cromosoma 22, afectando a varios genes
simultáneamente, lo que altera la embriogénesis.
Es una rara IDP caracterizada por altos niveles de IgE, dermatitis e infecciones recurrentes cutáneas y
pulmonares. Hay dos tipos de herencia, autosómica dominante y autosómica recesiva.
Mutaciones heterocigotas de STAT3, originan SHIE AD. Esta molécula está implicada en la señalización
de citoquinas como las que usan la cadena gamma común, la cadena gp130, el factor neurotrópico ciliar,
oncostatina M, el factor inhibidor de leucemia, IL-10, I-12, IL-23, G-CSF, M-CSF, leptina y la hormona
del crecimiento. Además de las infecciones recurrentes, los pacientes pueden presentar eccema,
eosinofilia, neumatoceles, retención de la dentición primaria, hiperlaxitud ligamentaria, escoliosis,
fracturas ante mínimos traumatismos, craniosinostosis y aneurismas arteriales. La predilección de las
infecciones cutáneas y pulmonares está relacionada con la menor secreción de defensinas y péptidos
antimicrobianos. Suelen presentar trastornos en el manejo de la inflamación y abscesos por S. aureus.
Las formas AR de SHIE presentan IgE elevada, eosinofilia, eccema e infecciones recurrentes cutáneas y
pulmonares, así como alta susceptibilidad a infecciones virales graves. Los pacientes no sufren alteraciones
esquelético-articulares, neumatoceles o alteración del recambio dentario. La única mutación conocida
está dada en TYK2.
SÍNDROME DE WISKOTT-ALDRICH
Tres diferentes cuadros clínicos se asocian con mutaciones en el gen que mapea para la proteína WASP,
el WAS, la trombocitopenia ligada al cromosoma X (XLT) y la neutropenia ligada al cromosoma X (XLN).
Las personas que tienen mutaciones que les permiten la expresión de la proteína completa tienen XLT y
los que presentan una proteína ausente o truncada WAS. Para XLN lo que sucede es una mutación
particular que lleva a la activación constitutiva y permanente de WASP, por alteración del dominio
autoinhibitorio, determinando un freno madurativo mieloide en los estadios promielocito/mielocito. El
tratamiento se hace con trasplante de precursores hematopoyéticos.
Se produce por mutaciones en FOXP3, llevando a la aparición temprana de diabetes tipo I, hipotiroidismo,
diarrea incoercible y eccema, así como fenómenos autoinmunes que comprometen a linajes
hematopoyéticos u otros órganos. Suelen haber infecciones de la piel y tubo digestivo, así como IgE e
IgA muy elevadas. El 50% de las mutaciones están en FOXP3 y el resto en factores reguladores de su
transcripción o estabilidad.
Mutaciones en distintos genes relacionados a la inmunidad innata que generan inflamación estéril. En
algunas de estas enfermedades se reconoce periodicidad de los ataques.
Clínica:
Es beneficioso para los pacientes con deficiencia de la inmunidad humoral. Se intenta reponer con la
infusión de la gammaglobulina la función de los anticuerpos, no la cantidad de los mismos. Las dosis
requeridas son elevadas y se dan por vía intravenosa, de aplicación mensual, o subcutánea, de aplicación
semanal. Los efectos adversos son reacciones anafilactoides, cuyo riesgo es menor con la infusión lenta.
TRASPLANTE DE PRECURSORES HEMATOPOYÉTICOS Y OTRAS OPCIONES TERAPEUTICAS
Para otras inmunodeficiencias celulares o las que afectan fagocitos, el tratamiento con interleuquinas y
otros inmunomoduladores puede ser muy eficaz.
Este término refiere a una situación de reactividad anómala en la cual el organismo reacciona con una
respuesta inmune exagerada o inapropiada frente a algo que percibe como una sustancia extraña. Estas
subyacen a las respuestas inmunitarias que conducen al daño tisular. Un mismo antígeno puede
desencadenar diferentes mecanismos de hipersensibilidad.
Gell y Coombs clasificaron a estas reacciones en cuatro categorías. Las primeras tres se encuentran
mediadas por anticuerpos, por lo que se las denomina reacciones de hipersensibilidad inmediata, puesto
que el individuo sensibilizado, ante una reexposición, presenta manifestaciones observables a los minutos
y horas. La cuarta categoría está mediada por células T, por lo que se las conoce como reacciones
retardadas, ya que la reexposición causa manifestaciones que se ven luego de 18-72 horas.
Alérgenos
Son antígenos ambientales inocuos que, selectivamente evocan una respuesta inmune Th2 en individuos
atópicos, conduciendo a la producción de IgE. En personas no atópicas, la exposición a estos genera la
producción de bajos niveles de IgG que no tienen manifestación patológica.
Propiedades:
La IgE es producida principalmente por plasmocitos presentes en las mucosas. El cambio de isotipo está
estimulado por la IL-4 e IL-13 producida por las Th2. Este anticuerpo tiene una vida media de 2 días y
una concentración sérica de 0,1 a 0,5 µg/mL en personas no atópicas, mientras que en las atópicas esta
aumenta hasta 10 veces, esto dado por la mayor proporción de plasmocitos.
RFcεI:
El desarrollo de las enfermedades alérgicas está mediado por tres tipos celulares, los linfocitos Th2, los
mastocitos y los eosinófilos.
Mastocitos:
Estas células derivan de precursores hematopoyéticos CD34+, y es fundamental el SCF o ligando de c-kit
para su expansión y diferenciación. Se localizan en diferentes órganos y tejidos, principalmente en la
piel y mucosas, cercanos a los vasos sanguíneos y a las células epiteliales, formado una población estable
con una vida media de semanas o meses.
Son células monomorfonucleares con numerosos gránulos que contienen mediadores biológicos, como la
histamina, serotonina, proteasas, proteoglucanos y peroxidasa. La histamina es una bioamina y es el
mediador de mayor relevancia, el cual media efectos notables que promueven el desarrollo de los procesos
alérgicos.
Durante los procesos alérgicos, estas células son activadas por el alérgeno, el cual induce el
entrecruzamiento de la IgE unida al RFcεI. Dada la gran cantidad de estas células en la piel y mucosas
respiratoria y digestiva, y por su gran capacidad para producir estos mediadores, tienen un rol principal
en la aparición de estos fenómenos alérgicos.
Eosinófilos:
Las moléculas GM-CSF, IL-3 e IL-5 estimulan producción, supervivencia y la producción de mediadores
inflamatorios. La IL-5 actúa selectivamente en la producción de los eosinófilos. Estas células se localizan
principalmente en las mucosas. Sus gránulos contienen proteínas catiónicas, las cuales inducen efectos
citotóxicos, modulan la fisiología de las células musculares lisas y afectan a la fisiología epitelial. Además,
median importantes efectos inmunorreguladores.
- La proteína básica mayor (MBP), peroxidasa del eosinófilo (EPO) y proteína catiónica del
eosinófilo (ECP) tienen efectos citotóxicos sobre las células epiteliales.
- La ECP y MBP, en bajas concentraciones, inducen la activación y desgranulación de mastocitos, y
estimulan la producción de secreciones mucosas.
- La EPO cataliza la formación de EROs e intermediarios reactivos del nitrógeno.
- También tienen la neurotoxina derivada del eosinófilo.
La activación celular conduce a la desgranulación, producción de leucotrieno, PAF, quimiocinas y
citoquinas. Estas células deben ser reclutadas constantemente, ya que tienen una vida media corta, de
48-72 horas, la cual puede extenderse a 1 semana en el curso de procesos inflamatorios.
En condiciones normales, la mayoría están en la lámina propia del tubo digestivo, siendo reclutadas a este
por la producción constitutiva de eotaxina o CCL11, la cual es reconocida por el CCR3 del eosinófilo.
Durante los procesos alérgicos, hay una infiltración de enormes cantidades de estas células, gracias a las
citoquinas secretadas por las Th2, eotaxina 1, 2 y 3, y RANTES, así como por la presencia de IL-5 y
leucotrienos.
El conjunto de enfermedades alérgicas tiene un origen común, la activación de los mastocitos inducida
por los alérgenos, que entrecruzan a las IgE unidas a los RFcεI. En estas se distinguen tres etapas.
1. Sensibilización: exposición del individuo atópico al alérgeno, lo que conduce al desarrollo de una
respuesta Th2 y la producción de IgE específicos para el alérgeno, los cuales se unirán a los
RFcεI de los mastocitos. Estos acceden a las células dendríticas aun en ausencia de daño.
Gracias a la memoria inmunitaria, los plasmocitos productores de IgE, seguirán produciendo estos
anticuerpos alérgeno-específicos por meses y años, los cuales se unirán a RFcεI una vez que la
IgE que estaba unida previamente se degrade.
2. Respuesta temprana: ocurre pocos minutos después de la reexposición del individuo sensibilizado
al alérgeno. Al ser reconocido por la IgE unida a la superficie del mastocito, se induce el
entrecruzamiento del RFcεI, y la consiguiente activación y desgranulación celular.
3. Respuesta tardía: ocurre horas o días luego de la reexposición, está mediada por las citoquinas y
quimiocinas liberadas por el mastocito. Lo que desencadena en el desarrollo de una respuesta
inflamatoria local que implica la activación de las células locales y el reclutamiento de otros
tipos celulares.
La diferenciación entre lo “temprano” y lo “tardío” se confunden al examinar la patogenia de
enfermedades alérgicas, más que nada en las de curso crónico. Una dificultad similar está en la definición
de la participación de cada uno de los mediadores biológicos, ya que tienen acciones similares.
ASMA ALÉRGICA
El asma es una enfermedad heterogénea caracterizada por la inflamación crónica de la vía aérea,
hiperreactividad bronquial y un conjunto de síntomas, como sibilancias recurrentes, tos y dificultad
respiratoria, que suelen exacerbarse en la noche o primeras horas de la mañana. Es inducida por la
activación de las Th2, la producción de IgE, activación de mastocitos, infiltración masiva de la vía aérea
por eosinófilos, estimulación de la producción de moco e hipertrofia del epitelio, lamina propia y músculo
liso, en un proceso denominado “remodelación de la vía aérea”. Esta es parcialmente reversible en el asma
moderada, mientras que, en el asma severa y crónica, se vuelve irreversible. Hay fibrosis subepitelial,
aumento de la masa muscular lisa, reducción de la separación del epitelio con el músculo, hiperplasia
glandular y de las células caliciformes, edema y angiogénesis. Todo esto es mediado por distintas citoquinas
y quimiocinas, IL-4, IL-6, IL-9, IL-11, IL-13, PDGF, VEGF, TGF-β, TNF-α y metaloproteasas.
DERMATITIS ATÓPICA
Es una inflamación crónica y recidivante de la piel, caracterizada por erupciones pruriginosas, sequedad
(xerosis), eritema, descamación y formación de costras. Suele presentarse en personas con antecedentes
familiares de enfermedades alérgicas. Además, los pacientes suelen tener otras afecciones alérgicas. Esta
patología puede o no (variante intrínseca) asociarse a altos niveles de IgE. En esta última, los pacientes
comenzaran a producirla luego de un tiempo, transformándose en una dermatitis “realmente atópica”.
El 15% de la población la padece o la padeció, y es muy prevalente en niños. Las lesiones suelen ubicarse
en mejillas, codos y rodillas, y tiene diversas manifestaciones, observándose expresiones leves y severas.
Su etiopatogenia resulta de la confluencia de dos problemáticas.
RINITIS ALÉRGICA
Suele asociarse a otras enfermedades alérgicas y se caracteriza por prurito, congestión nasal, rinorrea
y paroxismos de estornudos. La mucosa nasal se ve edematosa e inflamada, y, en los casos más severos,
pálida o azulada por la congestión venosa. Generalmente, hay antecedentes familiares de enfermedades
alérgicas. Es desencadenada por la exposición a alérgenos ambientales en forma permanente y produce
una rinitis perenne, o en ciertas épocas del año, y produce una rinitis estacional. Los sensibilizados con
alérgenos estacionales pueden padecer episodios todo el año, pero los sensibilizados frente a alérgenos
perenne suelen tener periodos de actividad y otros de remisión.
ALERGIAS ALIMENTARIAS
Son enfermedades causadas por una reacción inmunitaria dirigida contra proteínas contenidas en los
alimentos. Tienen una prevalencia del 5% en niños y del 3% en adultos. Las fuentes de alérgenos más
importantes son la leche de vaca, el huevo, el maní, los pescados, los mariscos y los vegetales. Las
manifestaciones clínicas varían desde leves y localizadas, urticaria y prurito, hasta sistémicas que pueden
comprometer la vida del paciente, como el shock anafiláctico.
- Aftas bucales, edema labial y lingual, prurito peribucal.
- Náuseas, vómitos, dolor abdominal, alteración en el tránsito intestinal.
- Rinitis, asma, eccema, urticaria, shock anafiláctico.
- Jaquecas.
Los sitios mayormente afectados son la piel, tubo digestivo y aparato respiratorio. Las manifestaciones
se producen por el pasaje de los alérgenos a la circulación general y devienen de una falla en los
mecanismos tolerogénicos frente a los antígenos de la dieta, es decir, falla la tolerancia oral. Hay varios
mecanismos involucrados, lo que permite clasificarlas en tres categorías.
Es una reacción alérgica sistémica y grave ocasionada por la liberación de histamina y otros mediadores
biológicos por parte de los mastocitos y basófilos. Esta suele ser inducida por un mecanismo de
hipersensibilidad de tipo I. Los principales órganos diana son la piel, vías respiratorias, corazón, vasos y
SNC. Los desencadenantes más frecuentes son:
El shock anafiláctico es una forma particularmente grave que puede conducir a la muerte del paciente.
Se caracteriza por una profunda reducción del tono vascular y una masiva extravasación del líquido
vascular.
Detección mediante las técnicas de PRIST (IgE total) y RAST (IgE para un alérgeno en particular).
Son mediadas por anticuerpos IgG o IgM que reconocen antígenos presentes
en la superficie celular o en la matriz extracelular. Estos pueden mediar
diferentes mecanismos comprendidos en las reacciones de hipersensibilidad
de tipo II.
¿Cómo es inducida?
Durante el trabajo de parto, cierto volumen de sangre pasa de la circulación fetal hacia la materna, por
lo que si el bebé es Rh+ y la madre Rh-, esta se sensibilizará y desarrollará anticuerpos contra el
antígeno D. En un embarazo posterior, si el feto es Rh+, las IgG de la madre podrán atravesar la placenta
y opsonizar a los eritrocitos del feto, los cuáles serán captados y destruidos por macrófagos.
Diagnóstico
Los anticuerpos anti-Rh no son capaces de aglutinar in-vitro los eritrocitos Rh+ dada la baja densidad de
antígeno D presente en estos. La aglutinación de los eritrocitos recubiertos por IgG puede inducirse
mediante el suero de Coombs, el cual tiene anticuerpos anti-IgG humana. Hay dos tipos de ensayos
diagnósticos.
- Prueba directa: detecta la IgG materna unida a la superficie de los eritrocitos fetales o del
neonato. Se añade el suero de Coombs a los eritrocitos y la aglutinación ocurre solo si estos se
encuentran opsonizados por la IgG.
- Prueba indirecta: permite detectar IgG anti-Rh en el suero materno, con el fin de determinar si
la madre se ha sensibilizado frente al antígeno D. Se realiza incubando eritrocitos Rh+ con el
suero sospechoso, si este presenta las IgGs, estas se unirán a los glóbulos rojos. Luego, esto se
incuba con el suero de Coombs, si aglutina, el suero tiene los anticuerpos, los cuales luego deben
ser titulados.
Prevención
Se realiza mediante la inmunización pasiva de la madre con un concentrado de IgG que reaccionan con el
antígeno D. Las mujeres Rh- deben recibir esto en la semana 28 y dentro de las 72 horas post-parto. La
inmunoglobulina administrada promoverá la eliminación de los eritrocitos Rh+ fetales de la circulación
materna, previniendo la sensibilización.
Los anticuerpos IgM e IgG que reconocen antígenos expresados en la superficie celular o en la MEC
pueden activar la vía clásica, con la producción de C5a y el reclutamiento masivo de neutrófilos, monocitos
y macrófagos. El desarrollo del foco inflamatorio, llevará a la producción de quimioatractantes que
contribuirán al reclutamiento. Las células que lleguen encontraran diversas moléculas capaces de
activarlas. La activación de neutrófilos y macrófagos pondrá en marcha mecanismos citotóxicos, que
llevaran a mayor lesión tisular y compromiso de la funcionalidad tisular.
PATOLOGÍAS
vasculares que irrigan el tejido. Donde mayormente ocurre esto es en los pequeños vasos y los capilares
glomerulares y sinoviales.
Tanto la IgG como la IgM pueden formar los complejos que medien estas reacciones y el origen del
antígeno puede ser microbiano o propio. Se pueden distinguir tres etapas en la génesis de las enfermedades
por depósito de complejos inmunes circulantes.
FENÓMENO DE ARTHUS
PATOLOGÍAS
Son mediadas por linfocitos T y se las clasifica en dos grupos, según el mecanismo efector involucrado.
Representan una patología inflamatoria de la piel muy frecuente mediada, principalmente, por células T
CD8+ citotóxicas. Se ven afectadas las manos y cara, puede expresar distintos grados de severidad. Suele
observarse eritema, edema, formación de vesículas, secreción serosa, xerosis, descamación y fisuras. Son
inducidas por la reexposición a háptenos que se unen a proteínas para adquirir inmunogenicidad. Esto
desencadenará una respuesta T CD8+ dada por linfocitos
efectores que infiltraran la piel, mediando la fase temprana.
- Aloantígenos: aquellos antígenos que son reconocidos como extraños durante el rechazo y para
las cuales el sistema inmune monta una respuesta inmune.
- Aloreconocimiento: al reconocimiento de los aloantígenos, los que pueden ser mediados por
anticuerpos, denominados aloanticuerpos, y/o por linfocitos denominados linfocitos aloreactivos.
- Alorreactividad: respuesta inmune dirigida contra los aloantígenos.
Tipos de trasplantes
- Órganos sólidos vascularizados: riñón, hígado, corazón, pulmones, páncreas, intestino, útero.
- Células: hematopoyéticas, de los islotes de Langerhans.
- Tejidos: cornea, piel, sangre, óseo.
- Materiales inertes.
- Tejido compuesto: mano, cara, laringe, tráquea, cuero cabelludo, pene.
- Materia fecal: se usa como terapia para el tratamiento de enfermedades, como en casos
refractarios de diarrea por infecciones con Clostridium difficile.
Clasificación
Según el grado de similitud entre los antígenos de histocompatibilidad entre el donante y el receptor.
El CMH tiene un gran polimorfismo, lo que implica que las moléculas alogénicas diferirán de las propias
en múltiples residuos de aminoácidos, un cambio en uno solo de estos puede resultar inmunogénico. Cada
residuo puede contribuir al reconocimiento por las células T. Además, todos los complejos formados por
las células presentadoras de antígenos alogénicas serán extraños para el huésped. Durante la ontogenia
T, no hay tolerancia frente a los antígenos del HLA extraño, es decir, no hubo selección negativa para
los HLA del donante. Es por esto que vamos a tener linfocitos T capaces de reconocerlos y activarse en
consecuencia. La respuesta inmune del receptor contra el órgano trasplantado estará dirigida
mayoritariamente contra las moléculas del CMH de clases I y II y, en segundo lugar, contra los antígenos
menores de histocompatibilidad (codificados en el cromosoma Y, proteínas polimórficas).
¿Cómo ocurren?
Se desarrolla una respuesta inmune alogénica, la cual está dirigida contra los aloantígenos expresados
por el órgano trasplantado. El 50% de la alorreactividad está dada por los linfocitos T naive y el otro
50% por los de memoria. Dependiendo el tipo de paciente que tengamos, esta respuesta se va a desarrollar
de manera distinta.
- Pacientes no sensibilizados: el rechazo del injerto se produce siempre y cuando se genere una
respuesta inmune alogénica primaria.
- Pacientes previamente sensibilizados: se producirán complejos inmunes aloantígenos-
aloanticuerpos que activarán la vía clásica del complemento y, también, se podrán activar
células de memoria.
- Causas de la sensibilización: transfusiones de sangre y plaquetas, embarazos múltiples,
retrasplantes y predisposición a infecciones (desarrollo de memoria inmune).
- Inmunidad heteróloga: fenómeno inmunológico por el cual la exposición a algunos organismos
puede alterar la respuesta del huésped a la posterior exposición a antígenos no
relacionados. Se basa en el mimetismo molecular y la plasticidad del repertorio T.
- Mimetismo molecular: capacidad que tiene un TCR específico para un péptido antigénico
microbiano de reconocer la misma secuencia en proteínas propias del huésped.
- Plasticidad del TCR: capacidad que tienen algunos TCR
de moldear sus sitios de anclaje de tal manera de
poder interactuar con distintos puntos de unión para
reconocer CMH alogénicas-péptido endógeno y CMH
singeneico-péptidos virales.
Respuesta aloinmune
Los aloantígenos del donante serán procesados y presentados por células presentadoras de antígenos
profesionales del receptor en el contexto de las moléculas de histocompatibilidad del receptor a los
linfocitos T pertenecientes al receptor del trasplante. Es similar al proceso de presentación antigénica
que se da ante infecciones. Esta vía generará activación de linfocitos B2, puesto que se generarán
linfocitos Tfh capaces de colaborar en su activación.
Vía directa:
Las células presentadoras de antígenos profesionales del donante maduran y migran hacia los órganos
linfáticos secundarios. A pesar de que el antígeno está presentado en el contexto de moléculas CMH no
propias, los linfocitos T pueden reconocerlas debido a una complementariedad estructural entre el TCR
del receptor y las moléculas del CMH alogénicas. Se caracteriza por ser de alta intensidad ya que hay
alta frecuencia de linfocitos T respondedores (1/100 comparado con 1/10 5-106 de células T antígeno
específicas). Esta vía no puede colaborar en la activación de linfocitos B2, ya que por más que los
linfocitos T CD4+ se diferencien en un linfocito Tfh, éste no expresará un TCR con capacidad de reconocer
al aloantígeno procesado y presentado por los linfocitos B en el contexto de las CMH del receptor.
Vía semidirecta:
Refiere al proceso por el cual las células presentadoras de antígenos del receptor adquieren moléculas
de CMH del donante a través de un proceso denominado cross-dressing. En este proceso, el contacto
célula a célula entre las células presentadoras de antígenos del donante y el receptor puede permitir la
transferencia de componentes de la membrana incluyendo CMH intactos del donante a las células
presentadoras de antígenos del receptor. Las células presentadoras de antígenos del donante pueden
liberar vesículas, exosomas, conteniendo CMH y estas pueden fusionarse con la membrana de las células
presentadoras de antígenos del receptor, formando una célula presentadora de antígenos quimérica que
puede estimular a los linfocitos T por vía directa e indirecta. Esta vía tampoco es capaz de conducir a la
activación de las células B2.
2. Activación y generación de una respuesta inmune efectora alorreactiva humoral y/o celular.
- Células T CD8 alorreactivas (efectoras y memoria).
- Células T CD4 alorreactivas (efectoras y memoria). Lesión del
- Plasmoblastos, plasmocitos y linfocitos B de memoria. parénquima
- Anticuerpos.
3. Daño agudo y crónico.
- Si hay anticuerpos preformados se produce la formación de complejos inmunes aloantígeno-
aloanticuerpos y activación de la vía clásica del complemento.
- Si hay células alorreactivas CD8+, hay citotoxicidad.
- Si hay células alorreactivas CD4+, se produce una respuesta celular y humoral.
- Situaciones mixtas.
Tipos de rechazos (Ejemplo, rechazo renal)
Rechazo hiperagudo:
Puede manifestarse unos pocos minutos después del desclampeo y la revascularización del injerto y hasta
1 semana tras el trasplante del tejido. Sus causas son siempre humorales y puede prevenirse mediante
la realización del “cross-match” previo a la realización del trasplante, con el fin de detectar anticuerpos
alorreactivos preformados.
1. Aloanticuerpos preformados dirigidos contra antígenos ABO o moléculas del CMH expresados por
el endotelio.
2. Activación del complemento.
3. Marginación y activación de neutrófilos.
4. Desarrollo de una respuesta inflamatoria y trombótica.
5. Oclusión del vaso.
Rechazo agudo:
Rechazo crónico:
Todos estos afectan al funcionamiento del órgano a corto y largo plazo, lo que tiene impacto directo en
la sobrevida del injerto y del paciente.
1. Incompatibilidad HLA/ABO.
2. Factores intrínsecos del donante: edad, sexo, comorbilidades, tipo de donante y causa de muerte.
3. Eventos perioperatorios: tiempo prolongado de isquemia fría y caliente, tiempo de sutura.
4. Factores intrínsecos del receptor: edad, comorbilidades, sexo, tabaquismo, estado de
sensibilización frente a los antígenos del donante.
5. Inmunosupresión: Hay diferentes protocolos de inmunosupresión que varían según el riesgo
inmunológico y el centro de trasplante. Algunos tienen efectos nefrotóxicos y hepatotóxicos.
Tipos de donantes
Donante vivo:
Son aquellos que pueden realizan la donación de un órgano y sobrevivir luego del procedimiento. Existen
dos tipos, los relacionados (vinculo parenteral hasta 4º grado con el receptor) y los no relacionados. En
Argentina este último está prohibido por ley, a menos que haya una autorización judicial que asegure los
recaudos y medidas necesarias para que se garantiza que se trate de un acto de carácter voluntario,
altruista, desinteresado y solidario. Hay un tipo particular de donante vivo no relacionado, en el cual dos
o más receptores tienen donantes relacionados que son medicamente incompatibles con ellos por lo que
intercambian a los donantes, se lo llama donante vivo cruzado.
Donante cadavérico:
- Con muerte encefálica o a corazón latente: no tienen actividad cerebral y van a sufrir paro
cardiaco una vez que se les quite la asistencia médica. Solo se usan estos en Argentina.
- Con criterio óptimo (SCD): los requisitos para que un individuo pueda considerarse un donante
potencial son bastante estrictos, y se tiene en cuenta la edad y la existencia de
comorbilidades.
- Con criterio extendido (ECD): con la necesidad de aumentar el número de donantes, se
reevaluaron los criterios y en algunos centros se empezaron a usar donantes con criterios
expandidos. A pesar de haberse demostrado que los pacientes trasplantados con ECD tienen
una menor sobrevida del injerto, frente a la falta de órganos ideales es preferible el
trasplante por sobre continuar en lista de espera.
- En ella se liberan cantidades masivas de citoquinas, factores de crecimiento y activa el
complemento afectando todos los órganos y sistemas del donante. El impacto de esta
respuesta inflamatoria no regulada repercute de manera negativa en la sobrevida de los
órganos, sugiriendo que el fenómeno inflamatorio comienza previo al proceso de ablación.
- En asistolia o a corazón parado.
Factores perioperatorios
Isquemia caliente: ocurre en dos momentos. El primero cuando los vasos del donante son pinzados y
termina cuando se perfunde el órgano con la solución de preservación fría. El segundo ocurre al colocar
el órgano en el receptor hasta completar la anastomosis vascular e iniciar la perfusión por parte del
receptor.
Isquemia fría: desde que el órgano es ablacionado y perfundido con solución de preservación fría hasta
que es colocado en el receptor. El tiempo total debería ser menos a 24 horas y el órgano es almacenado
a 4ºC.
Condición patológica inevitable caracterizada por la restricción inicial del suministro de sangre al injerto,
seguido de la posterior restauración de la perfusión con la re-oxigenación concomitante.
Los DAMPs activan vías de señalización al unirse a los TLR, lo que induce el reclutamiento y activación
de células del sistema innato y adaptativo, así como
la activación del complemento.
Antes de hacer el trasplante se debe valorar la compatibilidad antigénica entre el receptor y el donante,
con el fin de optimizar la sobreviva del injerto y minimizar las posibles reacciones inmunológicas.
Tipificación:
- Prueba contra panel (PRA): se detecta el porcentaje de reactividad del suero del paciente
frente a un panel de células o antígenos y una medida del grado de sensibilización. Se identifica
la reactividad del suero del paciente que está en lista de espera para ser trasplantado contra
los antígenos del HLA más frecuentes en la población.
- Prueba contra donante: se hace una vez que el paciente tiene un posible donante.
- CDC: se incuba el suero del receptor con linfocitos del donante en presencia de
complemento. Si hay lisis celular, se interpreta como que el receptor está sensibilizado
hacia el donante con un riesgo muy elevado de presentar un rechazo hiperagudo en caso de
llevarse a cabo el trasplante.
- Citometría de flujo: detecta bajas cantidades de anticuerpos preformados fijadores o no de
complemento, por lo tanto, es cien veces más sensible que el CDC, y permite identificar
anticuerpos IgG de IgM.
Inmunosupresión:
El tratamiento será necesario mientras el paciente posea el injerto ya que el objetivo es prevenir y
controlar la respuesta inmune del receptor. Tiene dos etapas, una inicial de inducción, potente e intensa
la cual previene el rechazo en las primeras semanas post-trasplante, y otra de mantenimiento, la cual
intenta conseguir a largo plazo una buena función del injerto con máxima supervivencia y calidad de vida
del receptor.
A los inmunosupresores se los clasifica en:
- De inducción:
- Depletantes: anticuerpos policlonales
(globulina anti-timocítica, ATG).
- No depletantes: anticuerpos
monoclonales (basiliximab).
- De mantenimiento:
- Corticoides.
- Inhibidores de la calcineurina
(ciclosporina, tacrolimus).
- Inhibidores de mTOR (rapamicina).
- Inhibidores de la síntesis de nucleótidos (azatioprina, micofenolatos, leflunomida).
- Bloqueantes de la coestimulación (belatacept).
Terapias de desensibilización
Su objetivo es proveer células progenitoras hematopoyéticas (CPH) como tratamiento para diversas
patologías, tales como fallos medulares y metabólicos, inmunodeficiencias, ciertos tumores sólidos y
enfermedades malignas hematológicas, entre otras.
- Células CD34+, CD38- y negativas para la expresión de los marcadores propios a los diferentes
linajes hematopoyéticos.
- Representan el 1% de las células de la médula ósea y del 0,1 al 0,01% de los leucocitos totales
en sangre periférica.
- Pueden obtenerse de cordón umbilical, médula ósea o sangre periférica (donantes pre-tratados
con agentes que las movilizan hacia la circulación).
¿Cómo se obtienen desde la sangre periférica?
Al ser transferidas por vía parenteral las CPH se asientan en la médula ósea. En pacientes sometidos a
quimioterapia o radioterapia mieloablativa, la administración de CPH es capaz de regenerar un sistema
hematopoyético completo que incluye glóbulos rojos, plaquetas, leucocitos, macrófagos alveolares,
células de Kupffer, microglía, osteoclastos y células de Langerhans.
TIPOS DE TCPH
Según la fuente
Autólogo: las CPH son del propio paciente, obtenidas antes de administrar las altas dosis de
quimio/radioterapia.
- Una vez administradas en el paciente, las CPH se asientan en la médula ósea y las progenies
comienzan a desarrollarse.
- Para los trasplantes alogénicos, a fin de determinar si las células circulantes en el paciente
trasplantado son del paciente, del donante o de ambos, se realiza el…
Estudio de quimerismo post-TCPH:
- El objetivo del estudio de quimerismo es detectar el origen (propio, del donante o mixto) de las
células circulantes en una muestra de sangre periférica post trasplante del paciente.
- Se analizan regiones polimórficas del ADN.
- Se necesita una muestra del donante, una muestra pre-trasplante del paciente y la muestra de
control de seguimiento post-trasplante.
El éxito en el engrafment y la aparición de las distintas progenies dependen de numerosas variables entre
las cuales se incluyen la edad del paciente, el tipo de trasplante (autólogo, alogénico, relacionado, no-
relacionado), la fuente de CPH, el régimen de preacondicionamiento e inmunosupresión, entre otros.
- Los primeros linfocitos T que se encuentran en circulación post TCPH provienen principalmente
de la vía timo independiente (proliferación de linfocitos T maduros del injerto y/o del huésped).
- La timopoyesis y aparición de linfocitos T vírgenes se pone en marcha (si es posible) más
tardíamente.
Enfermedad de injerto contra huésped (EICH o GVHD)
EICH Crónica: piel (escleroderma), pulmón (bronquiolitis obliterativa), articulaciones, hígado (colestasis),
mucosas (Lichen planus).
- La presencia de linfocitos T maduros en el TCPH alogénico permite que estas células reconozcan
aloantígenos en las células leucémicas residuales, eliminándolas.
- Este efecto es de crucial importancia a fin de erradicar la leucemia en el paciente trasplantado.
- Los linfocitos T vírgenes del dador post-timopoyesis son tolerantes para los aloantígenos y no
pueden mediar el efecto de ICL.
- La infusión de linfocitos del dador (DLI) le ofrece al paciente linfocitos T del dador, capaces de
reconocer los aloantígenos presentes en las células tumorales.
Preacondicionamiento del paciente y regímenes de inmunosupresión
Trasplante alogénico:
- Para los trasplantes no-relacionados, se pueden depletar las células T in vitro o in vivo, a fin de
prevenir la EICH. Sin embargo, esto se asocia con menor engrafment y menor efecto ICL.
- Para los trasplantes haploidénticos, hoy en día se administra post-trasplante ciclofosfamida a
fin de eliminar in vivo a las células alorreactivas que proliferan activamente.
Infecciones en el paciente trasplantado