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Ética y precariedad en el periodismo andaluz

El artículo analiza la situación del periodismo en Andalucía a través de entrevistas a 24 periodistas, abordando temas como la precariedad laboral, la ética profesional y la presión de los medios. Se destaca la necesidad de un control independiente de los medios y la importancia de la autorregulación, aunque los periodistas expresan dudas sobre su viabilidad en un contexto de inseguridad laboral. La investigación busca reflexionar sobre la responsabilidad social de los periodistas y la relación entre la ética del periodismo y la ética de los medios de comunicación.
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Ética y precariedad en el periodismo andaluz

El artículo analiza la situación del periodismo en Andalucía a través de entrevistas a 24 periodistas, abordando temas como la precariedad laboral, la ética profesional y la presión de los medios. Se destaca la necesidad de un control independiente de los medios y la importancia de la autorregulación, aunque los periodistas expresan dudas sobre su viabilidad en un contexto de inseguridad laboral. La investigación busca reflexionar sobre la responsabilidad social de los periodistas y la relación entre la ética del periodismo y la ética de los medios de comunicación.
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ÁMBITOS. Nº 18 - Año 2009 (pp. 157-175)

EL PERIODISMO EN EL ESPEJO. LA PROFESIÓN


ANALIZADA POR PERIODISTAS ANDALUCES1

Juan Carlos Suárez Villegas


(Universidad de Sevilla)
jcsuarez@[Link]
Lorena R. Romero Domínguez
(Universidad de Sevilla)
lorenaromero@[Link]
Ana Almansa Martínez
(Universidad de Málaga)
anaalmansa@[Link]

Resumen: La organización profesional, la precariedad laboral, las presiones de los propios medios,
la ética de los profesionales a la hora de elaborar la información o su sensibilidad frente a los pro-
blemas sociales, fueron los ejes de la entrevista en profundidad realizada a veinticuatro periodistas
andaluces para reflexionar en voz alta sobre su propia profesión en nuestra sociedad. En este artículo
explicamos los motivos de nuestra investigación y las cuestiones más relevantes que se pusieron de
manifiesto en sus discursos.

Palabras clave: Ética, periodismo, principio de justicia, principio de independencia, principio de dili-
gencia, principio de responsabilidad.

Abstract: Professional arrangement, job insecurity, media pressure, journalists’ ethic facing and devel-
oping news, their sensitivity to inform, the way to understand social problems, those questions were
starting points to elaborate an interview carried out with 24 Andalucian journalists. This article shows
the reasons which lead us through the investigation and many important questions pointed out by
interviewed people.

Keywords: Ethic, journalism, justice principia, independence principia, diligence principia, responsibility
principia.

1
Este articulo se ha realizado dentro del marco del Proyecto de I+D+I del MEC, convocatoria del 2006,
titulado “Ética y excelencia informativa. La deontología periodística frente a las expectativas de los
ciudadanos” (nº de referencia: SEJ2006-05631-C). En dicho proyecto participaron cuatro Universida-
des Españolas: La Universidad Carlos III, La Universidad de El País Vasco, La Universidad Pompeu
Fabra y la Universidad de Sevilla.
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158 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

1. INTRODUCCIÓN

L
as asociaciones profesionales (Federación Andaluza de Asociaciones de la
Prensa y Sindicato de Periodistas de Andalucía) y periodistas en general
vienen denunciando la situación del periodismo en Andalucía, descubriendo
las situaciones en las que entienden se conculcan los derechos laborales de los
periodistas. La precariedad laboral en el sector está teniendo consecuencias en
la profesión y, aunque existen desde hace años Códigos Deontológicos, en una
situación laboral precaria es muy difícil preocuparse por cumplir lo que estos
marcan. Así lo constatan testimonios de periodistas andaluces, que relacionan
directamente el crecimiento de la precariedad laboral con el auge del sensacio-
nalismo y de comportamientos que no se ajustan a la deontología profesional.
Hoy día el periodismo se ejerce en el seno de la empresa informativa. La
Constitución garantiza el derecho a la información y la libertad de expresión de
todos los ciudadanos. Pero, además de un derecho subjetivo, el derecho a la
información constituye también una institución de la sociedad democrática, el
cual puede ser ejercitado en gran medida gracias a la labor que desempeñan
los medios de comunicación. El derecho a la información en su vertiente pasiva,
es decir, el derecho a ser informado, difícilmente se podría lograr sin el concurso
de unos importantes agentes que cumplen la función institucional de actuar de
correa de transmisión entre los poderes políticos y la ciudadanía. Por otro lado,
la independencia de los medios de comunicación constituye un basamento fun-
damental para garantizar una opinión pública plural dentro de la propia sociedad
civil, concitando acuerdos que puedan actuar como voces críticas y vigilantes
del poder político.
Pero esta libertad de la que gozan los medios de comunicación en la sociedad
democrática no siempre se traslada al seno de las redacciones. No en vano, el
profesor Manuel Núñez Encabo ha reiterado que el gran reto de los denomina-
dos países democráticos no radica tanto en exigir la libertad de expresión de los
medios de comunicación, sino en los medios de comunicación, pues estos actúan
con frecuencia como comparsa de poderes políticos y económicos, exigiendo cri-
terios de autocensuras informativas como condición para conservar el puesto de
trabajo. Por eso, se precisa debatir sobre la ética de los medios de comunicación
como un acuerdo que involucre a todos los agentes que participan en el proceso
informativo. En una sociedad globalizada, en la que la imagen es especialmente
el mensaje, se precisa más una ética de los medios de comunicación, en sus
distintos formatos, que una ética de la profesión como colectivo frente al resto
de agentes implicados.
Por esta razón, quisimos contar para esta investigación con periodistas im-
plicados en distintos niveles de responsabilidad dentro de la profesión, desde
directores de medios, jefe de redacción, simples redactores o becarios. Esta
perspectiva plural podría aportarnos algunas de las claves sobre los obstáculos
que en los distintos escalones de la pirámide profesional podrían obstaculizar el
compromiso de los informadores con la ciudadanía.
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Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 159


Ana Almansa Martínez

Por una vez, se trataba de la compleja tarea de contar lo que uno hace, que
el sujeto se convierta en objeto de la información y sea él mismo quien interprete
la información a través de las propias condiciones en las que ésta se produce.
Una inversión del espejo, el informador construyendo el relato de su realidad. Una
mirada introspectiva que puede ayudar a repensar la información remitiéndonos
a su auténtica fuente: el periodista. Y de manera más certera, abordando la
profesión como institución social a través de la cual se canaliza la comunicación
pública. Esta doble vertiente, institucional y profesional, puede contribuir a ver de
qué modo la ética del periodista no se puede entender sin la ética del periodismo
y, particularmente, sin una ética de los medios de comunicación. Dicha razón
inspiró el Proyecto de Excelencia “Ética en la comunicación. La expectativa de
la ciudadanía frente a los medios”, en el cual participamos cuatro universidades
españolas, con el afán de poner de manifiesto las percepciones que unos y otros
tienen en la importante tarea de recuperar la dignidad de la información como un
bien fundamental para la pervivencia de la sociedad democrática.
La primera fase de dicha investigación se llevó a cabo durante los meses de
junio y julio de 2008. Se trataba de saber qué pensaban los periodistas sobre su
propia labor y su responsabilidad social. Algunos nos comentaron que la entrevista
le había resultado una experiencia casi psicoanalítica, pues le había hecho pensar
sobre el sentido de su propio trabajo, sobre las causas por las que el periodismo
puede perder la confianza y el afecto de su público. ¿Qué puede fallar? ¿Qué
parte de responsabilidad pueden tener en prácticas informativas viciadas y qué
se asume sin deparar en sus efectos? ¿Cuánto es parte de la presión impuesta
por los medios? ¿Por qué se acepta la precariedad laboral? ¿Qué puede hacer la
profesión para defenderse de esta inercia que contamina la actividad informativa
desde dentro?
La impresión generalizada que obtuvimos de la mayoría de los casos fue una
cierta impotencia, con el consiguiente conformismo de que nada se podía hacer
para afrontar males endémicos que están arraigados tanto en la propia manera
de entender la información como en la carente estructura organizativa de una
profesión en la que los más desaprensivos medran con más rapidez. La ética
queda como un compromiso exclusivamente personal y, en cualquier caso, útil si
no se plantea como una alternativa incompatible con la estabilidad laboral.
La entrevista se realizó a periodistas andaluces de distinta edad, sexo, medio
de comunicación, responsabilidad dentro del medio y secciones informativas. Se
trata de tener una muestra representativa en la que puedan detectarse las dife-
rencias y afinidades en el modo de abordar los problemas los distintos periodistas
andaluces. La edad media de los entrevistados fue de 36 años y se mantuvo
un criterio paritario entre hombres y mujeres. De cada cinco entrevistados, cu-
atro eran redactores y uno tenía responsabilidad directiva dentro del medio. La
mayoría eran licenciados en periodismo, nueve de cada diez, mientras que dos
de cada tres no pertenecen a ninguna asociación de periodistas. El 25% de los
periodistas ejercían su trabajo en gabinetes de comunicación, mientras que el
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160 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

75% restante trabaja en medios de comunicación, manteniendo una posición


muy similar entre televisión, radio, prensa y agencia. También se entrevistaron
freelance o periodistas con experiencia en el ámbito de los periódicos digitales.
La encuesta estaba planteada en cuatro bloques, con los que pretendíamos
cumplir los cuatros pilares básicos de la ética periodística:
1. El principio de justicia. De qué modo se puede organizar la profesión para
garantizar que los derechos y deberes de los periodistas sean iguales para
todos.
2. El principio de independencia. De qué modo el periodista puede reivindicar
su estatus profesional y su compromiso con la ciudadanía por encima de
presiones del propio medio.
3. El principio de diligencia. Qué se entiende por veracidad. De qué modo se
asegura a través del proceso informativo el derecho a la información de
los ciudadanos.
4. El principio de responsabilidad. Qué piensan los periodistas sobre los efec-
tos que tienen sobre la ciudadanía su labor informativa.
Con este modelo de entrevista queríamos saber qué piensan los periodistas
sobre estos cuatro aspectos: ¿cómo debe organizarse la profesión?, ¿cómo
se puede ser independiente?, ¿cómo se puede informar de manera diligente?,
¿cómo se valora la actuación de los medios de comunicación frente a los ciu-
dadanos?
En el apéndice al final de este artículo incluimos el modelo de entrevista que
utilizamos para nuestra investigación. El primer bloque de cuestiones, englobadas
bajo el epígrafe “Organización profesional y mecanismos de regulación”, pretendía
conocer qué modelo consideran los profesionales más adecuados para defender
sus derechos y también de qué modo podrían establecerse mecanismos de
regulación que contaran con la confianza de los propios profesionales. Las pre-
guntas iban dirigidas a averiguar si preferían como modelo de organización los
sindicatos, el colegio profesional o las asociaciones de prensa y, en el caso de
mecanismos de control, su criterio sobre la denominada autorregulación, ejercida
desde instancias profesionales, la corregulación, con la participación de agentes
institucionales, o directamente medidas de heterocontrol, procedentes de la acción
de instituciones independientes que velen por los contenidos y responsabilidades
de los medios de comunicación.
En el segundo bloque, titulado “La independencia del profesional frente a
las presiones externas e internas”, se aludía a cuestiones relativas a la propia
percepción que los periodistas tienen sobre su libertad a la hora de informar.
Cuestiones como las de qué actitud adoptar ante regalos de terceros por la labor
periodística o la compatibilidad entre periodismo y otras actividades, eran algu-
nas de las preguntas que buscaban deslindar la información de otros intereses
adheridos que pueden terminar incluso por suplantarla.
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Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 161


Ana Almansa Martínez

En el tercer bloque incluimos todas las cuestiones relativas a lo que podríamos


denominar el paradigma de diligencia profesional, “La diligencia en el proceso
informativo”. Qué tratamiento dar a la fuente, si se debe utilizar o no cámaras
ocultas para conseguir cierta información, cómo garantizar la verdad informativa
o cuál debe ser la posición del periodista en relación a posibles rectificaciones
de sus noticias, etc., fueron algunos de los aspectos planteados a los entrevis-
tados.
Por último, el cuarto bloque recogía las denominadas cuestiones acerca de “La
responsabilidad de los medios de comunicación frente a la ciudadanía”. ¿Están
los medios pensando en los efectos de sus opciones informativas? ¿Se plantea
el periodista si su actividad repercute de algún modo en la ciudadanía? En este
bloque se pregunta por el tratamiento de los menores en la programación, el honor
de las personas afectadas por la información o asuntos relativos a las posibles
consideraciones sobre la denomina prensa rosa.

2. LOS RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD


2.1. Organización profesional y mecanismos de autorregulación
Más de la mitad de los entrevistados (66,8%) cree que los medios de comu-
nicación deben ser controlados por una instancia independiente que vele por el
pluralismo informativo y por la protección de los derechos de los ciudadanos.
Según las opiniones manifestadas, una instancia reguladora independiente es
fundamental para respetar la ética y las buenas prácticas periodísticas en aspec-
tos relativos a la veracidad, la pluralidad y la calidad de los contenidos. Para los
periodistas, dicho organismo, según los datos extraídos, debe velar por la calidad
de la información y no por el control, ya que esto último suscita ciertas reminis-
cencias negativas entre los profesionales, al poder equipararse a una estrategia
censora. Se ratifica, en todo caso, entre los encuestados que tiene que haber
“control y no controladores” y, en cuanto a su composición, debería estar formado
por profesionales de la comunicación, sin injerencias de figuras políticas u otro
tipo de agentes sociales. En el apartado referido a los Consejos Audiovisuales
los encuestados opinan que tiene que concebirse y actuar como “un observatorio
crítico de los medios, no de control”.
Prácticamente la totalidad de los entrevistados sostiene que la autorregulación
es fundamental, pero ello no significa que los profesionales consideren que es
posible su implantación en la sociedad, citando los casos de la publicidad y los
códigos de autorregulación en las televisiones en horario infantil. Un incumpli-
miento que, en su opinión, emana tanto desde el sector de las empresas como
de los propios profesionales. Sobre este aspecto la reflexión se plantea sobre si
debería darse una corregulación, dado que muchas empresas disponen de un
marco para la regulación, aunque no lo cumplan. Para los encuestados el pro-
blema se plantea en los obstáculos que tiene el periodista para autorregularse
como consecuencia de la precariedad laboral existente y apuntan como solución
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162 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

“el modelo de quejas norteamericano”, donde los problemas de carácter ético se


resuelven en la propia redacción. Se habla, en definitiva de una autorregulación
con límites, emanada del compromiso de todos los periodistas, sin necesidad
de disponer de códigos éticos morales. Para los encuestados que no comparten
esta opinión, la necesidad de autorregularse no es tal, ya que basta con fijar los
límites de un derecho (el de la información), en otro derecho (el de la intimidad,
por ejemplo).
Cuando se les pregunta por las asociaciones, los encuestados reconocen
su importancia (indistintamente de su forma: sindical, asociaciones de prensa,
colegios), aunque matizan que entre la profesión el grado de asociacionismo
es bastante bajo y los periodistas “van por libre”. Con respecto a la fórmula de
las Asociaciones de Prensa en la Comunidad Autónoma andaluza hay quienes
les demandan un mayor activismo a la hora de velar por el ejercicio del perio-
dismo evitando las malas prácticas y las presiones políticas y sociales sobre
la profesión. Considerada como una fórmula de asociacionismo obsoleta (tan
sólo el 4,3% considera este tipo de organización como el más conveniente), el
resto de los encuestados apuesta por una fórmula mixta, con organizaciones
profesionales y sindicatos interrelacionados; las primeras velarían por el buen
ejercicio profesional; los segundos, por la precariedad laboral. Más de la mitad
de los encuestados (56,6%) apoya la creación de un colegio profesional, “la
asignatura pendiente del periodismo” en la comunidad, ya que gracias a él se
evitaría el intrusismo, se dignificaría el trabajo, y se integraría a todos los pro-
fesionales, unas tareas que no pueden aunar ni sindicatos ni las organizaciones
existentes en la actualidad.
La mención en el párrafo anterior del intrusismo, nos lleva a abordar este
problema entre los encuestados. Aunque la mayoría piensa que “no hay forma
de acabar con el intrusismo [puesto que] es la lacra actual”, a la hora de mencio-
nar medidas concretas muchos recurren al colegio profesional, al objeto de que
desde esta instancia se incapacite para ejercer la profesión a quienes no lo son
(restringiendo, por ejemplo, el acceso a los no licenciados a las redacciones de
los medios). No obstante, se observa como un problema de carácter empresarial,
más que del periodista, porque los empresarios tienen libertad para contratar a
no licenciados. Y las repercusiones de estas políticas de contratación afectan
directamente a la ciudadanía ya que genera entre las audiencias cierta confusión
al no saber quiénes son periodistas.
Para el 91,6% de los encuestados el periodista debe tener una cualificación
específica para poder ejercer la profesión, ya que la información es algo tan
transcendente como para que la ejerza quien no esté formado. Curiosamente son
algunos de los licenciados en Periodismo (8,4%) los que creen que no es nece-
saria una formación específica, mientras que licenciados en otras materias como
Teología o Matemáticas, que ejercen de periodistas, son los que más inciden en
la formación específica. A pesar de ello, muchos apuntan que el “título no te hace
periodista… te haces periodista en la calle y no al salir de la facultad”. Además,
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Ana Almansa Martínez

una vez fuera, se debe hacer una formación continuada, aunque reconocen que
ni existen planes de formación ni disponen de tiempo para hacerlos.
Esta ausencia de tiempo nos remite a las condiciones laborales de los perio-
distas, aspecto en el que muchos consideran que hay graves problemas pues no
se cubren las necesidades básicas de contrato, horario y salario. La precariedad
laboral afecta a la calidad de la información, como muchos encuestados apuntan,
pues “al final se copia y se pega”. No sólo la calidad de la información se ve
perjudicada por estas circunstancias laborales, sino que también la ética de los
periodistas, como apuntan los encuestados, se deteriora. Es opinión generalizada
entre los encuestados que un periodista precario es más dócil, y que entre estos
profesionales peor pagados muchos pierden su vocación.
Si las condiciones laborales no son las mejores, tampoco se sienten los pe-
riodistas muy respaldados a la hora de ejercer sus derechos como profesionales.
Entre ellos, el más cuestionado es la cláusula de conciencia, donde un 35% de
los encuestados coinciden en señalar que ni se puede plantear debido a la pre-
cariedad laboral que existe, además de por las presiones políticas y económicas.
Con respecto al derecho de autor un 25% apunta que no se reconoce (sobre
todo con la irrupción de Internet) y que, cuando existe, no se respeta, aunque es
más preocupante la lesión intelectual que la económica. De todos los derechos de
los periodistas el que mejor parado sale es el secreto profesional por el respeto
hacia la fuente y la pérdida de la misma al vulnerar esta relación de confianza.
Para los encuestados, el secreto profesional debe estar por encima de cualquier
tipo de presión, siendo necesario preservarlo siempre si el periodista quiere
conservar su independencia. La única excepción hecha entre los encuestados a
este derecho es la posibilidad de que se ponga en peligro la seguridad de terce-
ras personas o se viole algún derecho fundamental de las mismas. Aunque, en
general, se piensa que en ningún caso se puede dejar de preservar ya que “el
periodismo para ser útil, necesita de este tipo de privilegios, crear supuestos en
los que desaparezcan es propiciar la pérdida del derecho cuando a determinados
poderes sociales les interese”.
Para la defensa de estos derechos, los periodistas pueden recurrir al Comité
Deontológico de la FAPE, un organismo que, no obstante, es desconocido para el
61,9% de los encuestados. Quienes sí saben de la existencia de este organismo
consideran que es una herramienta importante, aunque debe difundir más entre
los profesionales sus resoluciones.
2.2. Independencia del profesional frente a las presiones externas e in-
ternas
Ante determinados regalos y beneficios que puedan ofertarle otras empresas,
instituciones o particulares que puedan ser objeto de su actividad periodística, el
profesional debe actuar con honestidad y sentido común. Es opinión generalizada
entre los encuestados que “no hay nadie que no haya aceptado un detalle de
empresas o instituciones”, pero al mismo tiempo señalan que aceptar determina-
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164 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

dos tipos de regalos “es un soborno sutil”, y siempre que se entienda como un
trato de favor hay que rechazarlo. La solución propuesta es la regulación desde
la propia empresa de comunicación y del periodista, ya que “se han dado casos
en que no se da una determinada información si la empresa o la institución no
paga el viaje al periodista para que cubra dicha información”. En este sentido
se ve condicionada la independencia, aunque hay también quienes opinan que
la ética del periodista no se compra con un regalo y que la asistencia a viajes
pagados puede suponer una vía de formación para el profesional, no viéndose
condicionada la información.
A la hora de abordar la compatibilidad del periodismo con otras actividades
laborales como la publicidad o la política, hay claras diferencias entre quienes
piensan que no lo hacen justificando que “todo el periodismo hace propaganda
de valores políticos como la democracia o el liberalismo, o comerciales como
el consumo”. En el extremo opuesto se encuentran quienes afirman que son
incompatibles, porque condicionan la información: “no se puede ser notario y
protagonista de la noticia”, “no se puede dar un informativo y anunciar productos,
se pierde credibilidad y objetividad”, apuntan algunos, pero en la práctica no se
puede exigir que no sea incompatible hacer cuñas que complementan el “ridículo
sueldo del periodista”. Además, en los medios pequeños hay que hacer cuñas
por “supervivencia”, en los grandes no se debe porque luego es difícil informar
sobre esa empresa.
Sin embargo, todos apuntan que es muy complicado separar la función in-
formativa del medio de comunicación de las presiones que pueda ejercer la
empresa para favorecer sus intereses económicos o afinidades políticas. “Hay
casos evidentes de censura”, porque los medios están mediatizados por las
empresas y los partidos políticos. En esta línea, el límite entre una noticia que
contenga una información pertinente para los intereses del público y la simple
intención de utilizarla como promoción comercial está en el “interés público por
encima de todo”. El periodista debe juzgar si es de interés general sin valorar si
la fuente tiene intereses económicos. Otra forma de verlo es que el límite está
en el beneficio del servicio; por ejemplo, en la vacuna contra el cáncer de útero
se beneficia una empresa farmacéutica aunque es un bien social.
Aunque, el periodista tiene el derecho y la obligación de saber qué empresa
le contrata y aunque la cláusula de conciencia es la que le permitiría que, si la
empresa cambia de objetivos o principios, pueda acogerse a ella, la mayoría
de los entrevistados afirma que en la práctica esto no se hace y se demanda
la mediación de los organismo de regulación para establecer unos mínimos
claros.
La inmensa mayoría de profesionales consideran que se está perdiendo “a
pasos agigantados” el poder crítico del periodismo para convertirse en un esca-
parate de los intereses económicos y políticos dominantes en la sociedad. “La
pérdida de este carácter crítico del periodismo se debe, entre otras cosas, a la
comodidad de recibir las noticias desde los gabinetes de prensa, y al aporte
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Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 165


Ana Almansa Martínez

económico imprescindible de la publicidad institucional, que resta credibilidad a


los mensajes. Los encuestados reconocen que estas informaciones institucionales
no se comprueban “por las malas condiciones laborales y económicas”, por las
rutinas productivas impuestas en las empresas mediáticas, que impiden tener el
tiempo suficiente para poder investigar. Además, los encuestados también critican
la tendencia implantada en algunas ruedas de prensa de no permitir preguntar
al periodista.
Ante el fenómeno de las informaciones institucionales, un 61,9% de los encues-
tados reconoce que los gabinetes de prensa, responsables de dichas noticias, sí
hacen información, cribando lo que quieren que transcienda a los medios igual
que los medios lo hacen con la información que quieren que transcienda a la
sociedad. Son facilitadores de información, aunque es el periodista en la redacción
quien debe decidir si esa información interesa. La mayoría coincide en reseñar
que los gabinetes son un medio de comunicación más con una serie de carac-
terísticas peculiares, ya que necesita de otros medios para llegar al público.
2.3. La diligencia en el proceso informativo
A la hora de obtener información, los periodistas creen que no se deben utili-
zar cámaras ocultas porque las fuentes deben saber qué medios se utilizan y el
periodista debe estar identificado para ofrecer a la fuente el derecho a decidir si
facilita o se niega a dar información. A pesar de reconocer que “es delito”, “un
atentado contra la libertad de expresión para ganar audiencia”, que se ha puesto
“de moda y se hace sin escrúpulos”, en ocasiones “la cámara es la fuente que
informa sin querer hacerlo y hace de fuente no oficial”, siendo “la única forma
de enseñar la verdad en su estado más puro”. El uso de cámaras ocultas, sin
embargo, “es más creíble, sobre todo en televisión; aunque el periodista como
profesional, debe ser capaz de conseguir información y venderla como creíble sin
el uso de ciertos instrumentos”. En su uso deben tenerse en cuenta los criterios
éticos profesionales; criterios que todavía no están regulados en el panorama que
han traído las nuevas tecnologías.
Las informaciones hay que contrastarlas siempre ya que hay “un periodismo
interpretativo y de declaraciones y hay que recurrir a las fuentes originales”. Sin
embargo, la realidad es que se contrastan en función del tipo de información y
de la fuente de donde proceda. Si la fuente es de confianza, si es institucional,
si tiene mucho peso, o hay “mucha prisa” no se contrastan. No hay que con-
fundir contrastar la noticia con pedir la opinión a los afectados. Contrastar es
tener seguridad de que es la verdad. Al hilo de lo anterior, si la fuente es oficial,
no es suficiente para dar por válida una noticia: la fuente oficial es una fuente
más y hay que actuar como con cualquier otra referencia, siempre que se tenga
tiempo y medios, algo de lo que carece la mayoría de los profesionales. Aunque
algunos de los encuestados tienen sus dudas al respecto y manifiestan que “si
no se pone en duda a las agencias de noticias, no tenemos por qué poner en
duda la fuente oficial”.
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166 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

El off de record hay que respetarlo siempre, si no es así “es una traición a la
fuente”, excepto cuando atente a los derechos fundamentales, cuando la fuente ha
mentido, o la información se utiliza con un fin malévolo o ilícito. El off de record
blinda a la fuente, no la información, no el que se dé la noticia. Además hay que
respetarlo porque el periodista tiene que “ser respetado y hacerse respetar ante
sus fuentes y ante la opinión pública.
En cuanto a si los medios rectifican cuando se equivocan, en general los en-
trevistados consideran que no lo hacen porque “no somos críticos con nosotros,
siempre nos cuesta rectificar” pero reconocen “el daño que se puede hacer al no
rectificar dando el mismo tiempo y espacio que se dio a la noticia”. El correcto
ejercicio del derecho de rectificación se apunta, pues, como una de las asigna-
turas pendientes de los periodistas. Otro de los problemas mencionados es la
difícil separación entre información y opinión, que no siempre se produce ni en
todos los medios: “en todas las informaciones hay parte de valoración, estamos
sometidos a presiones sociales, educacionales, etc., y cada uno pone su énfasis
en la elaboración de las noticias”. Ante el reconocimiento de que “la objetividad
no existe”, sí apuntan que en medios escritos es más fácil separar información de
opinión, más que en medios como la radio y la televisión, donde se encuentran
géneros híbridos como las tertulias, los informativos de autor, etc. En este sentido,
los encuestados valoran positivamente los informativos de autor como recurso
comunicativo, siempre que se distinga que es opinión, “que no se disfrace de
informativo normal”. En este punto el ejemplo más citado es el de Iñaki Gabilondo,
que “tiene gran credibilidad”, aunque también señalan que “es una moda y se ve
más el informativo por el presentador que por la información misma”. Para otros,
“se ha convertido en un periodista de autor con licencia para matar, es un error
apostillarlo todo”. Por el contrario, muchos señalan el modelo de La 2 de TVE,
que ha conseguido hacer un informativo de autor sin opinión. Ante este tipo de
formatos la duda que se plantea es si el ciudadano está preparado para analizar
y valorar estas opiniones que se vierten con las informaciones.
2.4. La responsabilidad de los medios de comunicación frente a la ciu-
dadanía
Los medios de comunicación y, en concreto, los periodistas, a la hora de tratar
informaciones sobre el honor de las personas involucradas en procesos judiciales,
reconocen que se utiliza la “presunción” o el “supuesto” como “fórmula mágica”
que en ocasiones vulnera la presunción de inocencia y esto sucede por falta de
formación y de conciencia. Aseguran que “se les trata de presuntos delincuentes y
no de presuntos inocentes y esto puede durar años por la lentitud de la justicia”.
En este punto manifiestan que “la formación judicial del periodista es bastante
defectuosa y se nota en el día a día”. Es más, a veces con ciertas imágenes
se hace una clara intromisión en la intimidad, por ejemplo, utilizando imágenes
de fuentes policiales que ellos utilizan como parte de la investigación y que no
aportan nada a la función informativa de los medios. En este punto reconocen
que “nos dejamos arrastrar por la ola sensacionalista de las televisiones”.
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Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 167


Ana Almansa Martínez

Los límites entre el derecho a la intimidad y a la propia imagen de personajes


famosos o de los que desempeñan un cargo público tampoco están claros. El
derecho a la intimidad debe estar más ligado al concepto original de intimidad
y no tanto al de privacidad. En general, los límites que se reconocen son los
puramente legales y, ante la difusión de la legislación, se reconoce que la clave
está en la profesionalidad del periodista y el sentido común, excluyendo toda
información que no tenga un interés público. Sin embargo, no es necesario ser
famoso para que se vulneren la intimidad y la imagen, citándose como ejemplo los
testimonios de familiares de personas asesinadas. La difusión de esos momentos
trágicos es también una intromisión en la intimidad.
Siendo coherentes con lo anterior, la mayoría no considera periodismo la pren-
sa rosa porque no hacen una buena práctica informativa, se ve más como un
espectáculo, un entretenimiento en el cual se vulneran los principios deontológicos
de los códigos de la profesión. Aunque se reconoce que para la audiencia puede
resultar atractiva al tratar del “factor humano”, este tipo de prensa se termina
degenerando porque es un mercado que da mucho dinero y, además, consigue
devaluar la información “normal”, llegando a pedir dinero por hacer declaraciones
de cualquier tema. Aunque hay quien opina que “el que no nos gusten los valo-
res que trasmite no quiere decir que no sea periodismo, además su ejercicio, a
menudo, es más riguroso que el periodismo serio”. Se cita la revista Hola como
ejemplo de información seria de crónica social, que no hay que confundir con
prensa rosa.
A los colectivos minoritarios se recurre siempre que se puede para “trasmitir y
legitimar diversas opciones” porque esto “hace más tolerantes a los receptores.”
En cuanto a si estos colectivos históricamente desfavorecidos deben ser com-
pensados, se responde que no especialmente, ya que “sería un gravísimo error”.
Hay que escucharlos, no hacerlos invisibles, pero no hacer compensaciones, así
“se habla de ellos cuando es noticia”.
En el tema de la violencia contra las mujeres y su tratamiento por los medios
de comunicación es unánime la opinión de que se está mejorando mucho, se
aplica la “tolerancia cero” y hay códigos éticos, manuales de estilo, colectivos y
profesionales que están aportando indicaciones para que el tratamiento mejore.
Además, se indica que si no fuera por los medios de comunicación no se estaría
haciendo el trabajo judicial ni policial actual, aunque también se reconoce que
se está haciendo mal “porque nos hemos criado en un ambiente machista”, ante
un asesinato se sigue sacando a los vecinos diciendo que “era un chico majo”,
“parecían una pareja normal”, “era alcohólico”, algo que no aporta ninguna in-
formación sin tener en cuenta que se ha cometido un asesinato. El tratamiento
de la violencia se ha convertido en una cuestión de números, “no es necesario
contar muertes” “ni el número de puñaladas”, incluso se habla de “moda” y no
se enfoca el problema social, siendo necesario informar de cada caso sin gene-
ralizar para poder llegar a las causas. En general se reconoce que se contribuye
a visibilizar la violencia y esto es positivo, aunque hay que seguir unas pautas
[Link]

168 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

informativas claras que eviten el sensacionalismo porque se dedican muchos


minutos al morbo.
Los periodistas no estiman que se deba optar por una discriminación positiva
de la mujer en el tratamiento informativo. Lo que es noticia es noticia, y hacer de
algo noticia para compensar la invisibilidad sufrida por las mujeres puede conducir
a una distorsión informativa. No parece sensato “caer en una parcialidad mediáti-
ca, se debe integrar a todos en la comunicación para intensificar el diálogo social
con todo criterio”, como declara alguno de los entrevistados. Tampoco en relación
con la participación de la mujer en los medios de comunicación consideran que
se deba asumir criterios de un trato de favor a las mujeres. Se trata de mantener
una igualdad basada en la capacidad y no en el género. En cambio, los partida-
rios de la conveniencia de la discriminación positiva sostienen que las mujeres
no tienen las mismas oportunidades ni condiciones laborales, para aspirar en la
profesión ha de demostrar lo que vale y para ello se le pone en la tesitura de
asumir roles masculinos. Por otro lado, también se señaló por parte de algunos
de los entrevistados la necesidad de visibilizarla como articulistas, como fuentes,
como protagonistas, etc., porque forman parte de la sociedad.
Con la presencia de los niños en los programas de televisión son rotundos:
esos programas deben desaparecer. Se cuida de ellos en la información, pero
en los programas de ocio no se les respeta, “se utilizan sin pudor”, aunque la
responsabilidad final recae en los padres, al ser ellos los que deciden si los me-
nores deben salir en televisión. En definitiva se reconoce que “los niños son niños
y no pueden formar parte de espectáculos ni informaciones” porque “se crean
grandes monstruos que quieren ser famosos”. La opinión es unánime: “habría que
prohibirlos tajantemente, es utilizar la infancia con fines comerciales”.
La programación infantil es un tema preocupante, por su escasez, por los
valores que transmiten programas no infantiles que se programan en ese horario,
por la publicidad que se inserta, dada la ausencia de función formativa y educativa
que tienen los medios, que no aplican el Código de Autorregulación en lo que a
televisiones se refiere.
En otro orden de cosas, el que los medios de comunicación reproduzcan
idearios, proclamas o reivindicaciones de grupos terroristas dependerá del interés
informativo que haya sido valorado por el periodista. Se reconoce que silenciarlo
no es una solución porque “hay libertad de expresión y la justicia es la que tiene
que poner los límites a esta libertad”. “Informar es también decir qué pretenden y
eso no es reproducir el ideario”, es informar en su justa medida para no difundir
el terror.
El tratamiento de las imágenes en contextos de tragedias personales, catás-
trofes o guerras es una “cuestión de sensibilidad”. A veces, “la crudeza de las
imágenes es útil para poner de manifiesto las barbaridades que la humanidad
consiente”, “para golpear las conciencias”, pero nunca hay que emitirlas fuera de
contexto para no caer en el morbo fácil. Se nombra el caso del 11M y se apunta
[Link]

Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 169


Ana Almansa Martínez

que “era necesario que salieran imágenes para ver la magnitud de la tragedia”.
Pasado este primer momento, se censuraron para no causar más dolor, ponién-
dose en el papel de las víctimas y las familias. Por otra parte, se denuncia que
se emitan imágenes escabrosas de Irak o de otros conflictos bélicos alejados de
España, que deberían ser tratados con la misma sensibilidad que los ocurridos
en territorio nacional.
En cuanto a si la libertad de expresión debe quedar condicionada por el res-
peto a las ideas religiosas hay unanimidad en que nunca debe producirse esta
situación. Las ideas religiosas y políticas deben ser respetadas pero no pueden
condicionar la libertad de expresión. “La religión forma parte de la intimidad de
la persona y no debería importar la opinión sobre el aborto de la Conferencia
Episcopal en una sociedad laica”.
Los encuestados coinciden en señalar que los medios de comunicación trans-
miten acertadamente el ideario a los receptores, aunque no está lo suficientemen-
te explicado el entramado económico que sustenta a las empresas informativas
y condiciona su línea editorial. Los encuestados coinciden en señalar que el
transmitirlo es un derecho y un deber de los medios, es ir “con la verdad por
delante”. Igual que se conoce la ideología política de los partidos, hay que conocer
quiénes están detrás de los medios para conocer mejor la línea editorial y cómo
suele haber cambios a lo largo de la vida empresarial.
En cuanto al grado de conocimiento que tienen de la opinión de los ciuda-
danos (participación a través de la página web, cartas al director, llamadas a la
radio y televisión, envío de SMS), la mayoría reconoce que “la comunicación es
bidireccional” y que este tipo de información “es importante para el profesional”.

3. CONCLUSIÓN
Lo que más preocupa a los periodistas andaluces entrevistados es lo que
califican como “pésima” situación laboral de los profesionales porque entienden
que esta realidad condiciona la información. Aseguran que no sólo la calidad
de la información se ve perjudicada por estas circunstancias laborales, sino que
también la ética de los periodistas se deteriora. En la misma línea, la inmensa
mayoría de profesionales consideran que se está perdiendo el poder crítico del
periodismo para convertirse en un escaparate de los intereses económicos y
políticos dominantes.
Sin embargo, ningún entrevistado comenta su situación personal o la del medio
en el que trabaja. Y es que los entrevistados, en general, no critican ni a sus me-
dios ni a otros profesionales. Escasamente comentan experiencias propias. Más
bien se limitan a cuestiones generales. Tampoco entran en cuestiones políticas,
ni dejan traslucir su ideología.
Más de la mitad de los entrevistados cree que los medios de comuni-
cación deben de ser controlados por una instancia independiente que vele
[Link]

170 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

por el pluralismo informativo y por la protección de los derechos de los


ciudadanos.
Prácticamente la totalidad de los entrevistados sostiene que la autorregulación
es fundamental, pero ello no significa que los profesionales consideren que es
posible su implantación en la sociedad. La reflexión se plantea sobre si debería
darse una corregulación, dado que muchas empresas disponen de un marco
para la regulación, aunque no lo cumplan. Para los encuestados, el problema
se plantea en los obstáculos que tiene el periodista para autorregularse como
consecuencia de la precariedad laboral existente y apuntan como solución “el
modelo de quejas norteamericano”, donde los problemas de carácter ético se
resuelven en la propia redacción.
Para más del 90% de los encuestados el periodista debe tener una cualifi-
cación específica para poder ejercer la profesión, ya que la información es algo
demasiado importante como para que la ejerza quien no esté formado. En este
sentido, se reconoce el intrusismo como una de las grandes lacras de la profesión
y los encuestados se muestran pesimistas a la hora de encontrar soluciones a
esta situación.
Por último, debemos destacar que no hay diferencias importantes de las opi-
niones de los entrevistados ni por sexo ni por edades, salvo en algunas ocasiones
puntuales, ya que las respuestas son bastante homogéneas y no hay claras dife-
rencias a la hora de contestar según sea hombre o mujer, más joven o mayor.

APÉNDICE: CUESTIONARIO DE LA ENTREVISTA EN PROFUNDIDAD A


LOS PERIODISTAS ANDALUCES
Ficha técnica del entrevistado/a:
Nombre y apellidos:
Género:
Edad:
Medio:
Posición profesional que desempeña en el medio de comunicación:
Si tiene una licenciatura específica en Periodismo (u otros estudios):
Si está integrado en alguna asociación periodística, sindicato o cualquier forma
de organización de la profesión:
I. Organización profesional y mecanismos de regulación
1. ¿Considera que los medios de comunicación deben ser controlados por
una instancia independiente que vele por el pluralismo informativo y la
protección de los derechos del público?
[Link]

Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 171


Ana Almansa Martínez

2. ¿Qué opinión te merece la autorregulación de la profesión para establecer


límites éticos en el ejercicio del periodismo?
3. ¿Qué organización profesional estimas más conveniente para los periodis-
tas? (sindicatos, colegios, asociaciones, etc.)
4. ¿Crees que debería exigirse una formación específica para ejercer como
periodista?
5. ¿Qué medidas concretas crees que pueden tomarse para actuar contra el
intrusismo profesional?
6. ¿Consideras que la precariedad laboral afecta al deterioro del ejercicio del
periodismo?
7. ¿Cuáles son los derechos de los periodistas que consideras más cuestiona-
dos en la práctica profesional? (secreto profesional, cláusula de conciencia,
derecho de autor, derecho a un comportamiento ético frente a exigencias
contrarias a la deontología profesional, etc.)
8. ¿En qué casos crees que el secreto profesional del periodista podría dejar
de ser preservado?
9. ¿Conoces el comité deontológico de la FAPE? ¿Qué opinión te merece?

II. La independencia del profesional frente a las presiones externas e


internas
1. ¿Cómo crees que debe actuar el profesional ante ciertos regalos o be-
neficios que puedan ofrecerle empresas, instituciones o particulares que
puedan ser objeto de su actividad informativa?
2. ¿Cree que el ejercicio del periodismo informativo resulta incompatible con
otras actividades laborales: la publicidad, la política, etc.?
3. ¿Se puede separar la función informativa del medio de comunicación de
las presiones que pueda ejercer la empresa para favorecer sus intereses
económicos o afinidades políticas?
4. ¿Dónde crees que está el límite entre una noticia que contenga una infor-
mación pertinente para los intereses del público y la simple intención de
utilizarla como promoción comercial?
5. ¿Consideras que el periodismo ha perdido su poder crítico y se ha con-
vertido en escaparate de los intereses económicos y políticos dominantes
en la sociedad?
6. ¿Consideras información la actividad realizada por un gabinete de comuni-
cación de una empresa o institución?
[Link]

172 El periodismo en el espejo.


La profesión analizada por periodistas andaluces

III. La diligencia en el proceso informativo


1. ¿Qué piensas de la creciente utilización de cámaras ocultas? ¿Crees que es
prioritaria la obtención de cierta información sobre los medios empleados?
2. ¿Publicarías una noticia si no has llegado a contrastarla con las otras partes
implicadas?
3. ¿Considerarías suficiente que la noticia te haya sido facilitada por alguna
fuente oficial?
4. ¿Admitirías alguna posibilidad de que la fuente pudiera poner condiciones
para facilitarte la información?
5. ¿Cuándo considerarías que el off the record puede dejar de ser respeta-
do?
6. ¿Consideras que los medios ofrecen rectificaciones cuando se equivocan
y aceptan el ejercicio del derecho de réplica de los afectados a ofrecer su
versión de los acontecimientos?
7. ¿Crees que se cuida en la labor informativa la separación entre la infor-
mación y la opinión?
8. ¿Qué valoración realizarías de los informativos de autor, aquellos en los
que su conductor imprime un sello personal a la actualidad a través de sus
comentarios y observaciones?

IV. La responsabilidad de los medios de comunicación frente a la ciu-


dadanía
1. ¿Cómo crees que tratan los medios de comunicación el honor de las per-
sonas involucradas en procesos judiciales?
3. ¿Cuáles consideras que son los límites del derecho a la intimidad y a la
propia imagen de los personajes famosos y de aquellos que desempeñan
un cargo público?
4. ¿Consideras “periodismo” la denomina prensa rosa?
5. ¿Cómo consideras que se debe tratar los acontecimientos en los que existe
un fuerte dolor familiar por la muerte de un ser querido? ¿Dónde está el
límite ante la muerte de una persona?
6. ¿Recurres a la voz de los colectivos minoritarios cuando se ven implicados
en alguna noticia?
7. ¿Crees que grupos históricamente desfavorecidos deben ser compensados
de alguna manera en los medios?
8. ¿Cómo valoras el tratamiento de la violencia contra las mujeres por parte
de los medios de comunicación?
[Link]

Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 173


Ana Almansa Martínez

9. ¿Crees que se debe hacer una discriminación positiva de la mujer en la


comunicación?
10. ¿Qué piensas sobre la utilización de los niños en los programas de te-
levisión?
11. ¿Cómo valorarías la programación televisiva dirigida al público infantil?
12. ¿Cómo valoras que un medio de comunicación reproduzca los idearios,
proclamas o reivindicaciones de un grupo terrorista como ETA, Al Qaeda,
Hamás o las FARC?
13. ¿Crees que se debería tener especial cuidado en el tratamiento de las imá-
genes en los contextos de tragedias personales, catástrofes o guerras?
14. ¿Consideras que la libertad de expresión debe quedar condicionada por
el respeto a las ideas religiosas?
15. ¿Existe alguna situación, imagen o idea que creas que no se debería
publicar por el simple motivo de que sea de mal gusto?
16. ¿Estimas que los ciudadanos tienen derecho a conocer de manera clara
la ideología de los medios de comunicación? ¿Cómo crees que deberían
explicitarla?
17. ¿Conoces si el medio en el cual trabajas tiene mecanismos establecidos
para conocer la opinión de los ciudadanos? ¿Te muestras receptivo a sus
sugerencias o críticas?

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Madrid: Fragua.

Breve semblanza biográfica de los autores


Juan Carlos Suárez Villegas es Profesor Titular de la Universidad de Sevilla, donde
imparte docencia en la Facultad de Comunicación en las materias relacionadas con la ética
de los medios de comunicación. Es autor de varias monografías sobre distintos aspectos
relacionados con la responsabilidad social de los medios, entre las que podemos destacar:
Principios de ética profesional. A propósito de la actividad informativa, La Mujer Construida.
Comunicación e identidad femenina, Los límites éticos del espectáculo televisivo.

Lorena R. Romero Domínguez es Doctora en Periodismo y profesora ayudante en


la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Miembro del Grupo de In-
vestigación Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación, de la Asociación de
Historiadores de la Comunicación, y tesorera de la Asociación Internacional de Jóvenes
Investigadores en Comunicación (AIJIC).
[Link]

Juan Carlos Suárez Villegas, Lorena R. Romero Domínguez, 175


Ana Almansa Martínez

Ana Almansa es profesora en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Uni-


versidad de Málaga, donde imparte las asignaturas Gabinetes de Comunicación, Comuni-
cación Política y Relaciones Públicas Especializadas. Asimismo, es docente en postgrados
de las universidades de Almería, Extremadura, Murcia y de la Universidad de Málaga, en
la que también coordina el doctorado “Nuevas Tecnologías en Comunicación”.

(Recibido el 21-09-2008, aceptado el 06-03-2009)

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