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Categorías Gramaticales en Español

El documento aborda las categorías gramaticales en español, incluyendo sustantivos, adjetivos, artículos, pronombres, verbos y adverbios, explicando su función y ejemplos. Se detalla cómo cada categoría contribuye a la estructura de las oraciones y la importancia de la concordancia entre ellas. Además, se presentan clasificaciones específicas y características de cada tipo de palabra.

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Categorías Gramaticales en Español

El documento aborda las categorías gramaticales en español, incluyendo sustantivos, adjetivos, artículos, pronombres, verbos y adverbios, explicando su función y ejemplos. Se detalla cómo cada categoría contribuye a la estructura de las oraciones y la importancia de la concordancia entre ellas. Además, se presentan clasificaciones específicas y características de cada tipo de palabra.

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Universidad Abierta Para Adultos

ESCUELA

General

ASIGNATURA

Español I

FACILITADOR

DR. JOHARI R. ROSARIO P.

PARTICIPANTE

Salatier Batista

MATRICULA

100090431

TEMA

La concordancia

FECHA

16/03/2025
Elementos usados en el documento

Tipo de letra: time new roman


Tamaño letra títulos: 16
Tamaño de letra contenido general: 14
Espaciado: 1.5
Márgenes: justificados
1.¿Qué son categorías gramaticales? Ejemplos y consistencia
de c/u

Las categorías gramaticales son las clases de palabras que se reconocen


comúnmente en el lenguaje. Se trata de una clasificación lingüística más o
menos universal, o sea, común a casi todos los idiomas, que distingue las
palabras en base a la función que cumplen dentro de la oración. Por lo
tanto, a partir de este conjunto de categorías se puede comprender la
totalidad de una oración y separarla en sus componentes morfosintácticos
(forma y estructura).

Las categorías gramaticales en el habla hispana son nueve:

 Sustantivos o nombres  Verbos

 Adjetivos  Adverbios

 Artículos  Interjecciones

 Pronombres  Preposiciones

 Conjunciones

Los sustantivos

Los sustantivos son aquellas palabras que sirven para nombrar los objetos y
los seres que encontramos en el mundo, ya sean reales o ficticios, concretos
o abstractos. Se pueden entender como los nombres de las cosas, ya sean
nombres genéricos (perro, gato, libro, niño, mujer, árbol) o nombres
propios (Bolivia, Europa, Juan, Helena, Google).
Los sustantivos tienen un significado propio, puntual e invariable, aunque
no siempre estrictamente delimitado, es decir, un sustantivo puede tener
diferentes significados dependiendo de su contexto de uso. Aun así, cada
vez que se usa un sustantivo, se lo hace con un único sentido. Dentro de la
oración, los sustantivos pueden jugar el papel de núcleo del sujeto, objeto
directo o indirecto, o ser parte de diferentes complementos verbales.
Además, admiten flexión de número (plural y singular) y de género
(masculino y femenino).

Son ejemplos de sustantivos: lápiz, planetas, automóvil, país, botellas,


religión, libertad, Juana, Rusia, Washington, Popeye, hamburguesa,
alfombra, Atlántico, desierto, teléfono, Quijote, jirafa, cantimplora.

Los adjetivos

Los adjetivos son palabras que se agregan al sustantivo, para complementar


o determinar su significado. Así, cuando un adjetivo se une a un sustantivo,
le atribuye cualidades o características concretas o abstractas. Dependiendo
de la naturaleza de dichas características, podemos hablar de dos tipos de
adjetivos:

Los adjetivos calificativos: que le dicen al lector cómo es el sustantivo al


cual acompañan, por ejemplo: hermoso, grande, azul, barato, fugaz, global,
entre otros. Estos adjetivos pueden clasificarse, a su vez, en dos tipos:

Adjetivos calificativos especificativos o restrictivos, que delimitan o


restringen el significado del sustantivo desde un punto de vista objetivo,
para distinguirlo de otros similares. Se reconocen porque suelen admitir
variaciones de grado. Por ejemplo: perro grandísimo, carro rojo, lente
izquierdo.

Adjetivos calificativos explicativos, que resaltan un sentido ya presente en


el significado del sustantivo, imprimiéndole un matiz personal o subjetivo.
Por ejemplo: cielo azul, dulce miel, fiera salvaje.

Los adjetivos determinativos o determinantes, que aportan un margen de


precisión respecto al significado del sustantivo, es decir, nos permiten
diferenciarlo gramaticalmente de otros posibles sustantivos, por ejemplo:
alguna, mi, nuestro, esos, entre otros. Los adjetivos determinativos se
clasifican de acuerdo al sentido específico que añaden al sustantivo, de la
siguiente manera:

Adjetivos posesivos, que indican a quién pertenece el sustantivo. Por


ejemplo: mi casa, nuestro compromiso, su

Adjetivos demostrativos, que permiten ubicar al sustantivo en un contexto


más próximo o más lejano del hablante. Por ejemplo: ese camello, aquella
edificación, aquellos

Adjetivos numerales, que permiten conocer la cantidad o abundancia de lo


expresado en el sustantivo. Por ejemplo: decenas de amigos, dos luces, una
pregunta, miles de respuestas.

Adjetivos indefinidos, que permiten expresar cierto grado de vaguedad o


desconocimiento respecto a la naturaleza del sustantivo. Por ejemplo:
algunas personas, cualquier médico, demasiados

Adjetivos interrogativos, que permiten formular una pregunta abierta


respecto del sustantivo. Por ejemplo: ¿Cuál perro quieres? o ¿Qué color
prefieren?
Adjetivos exclamativos, que permiten darle énfasis al significado
expresado por el sustantivo en la oración. Por ejemplo: ¡Qué frío hace! o
¡Cuántas mujeres vinieron!

Los adjetivos, al igual que los sustantivos, presentan flexión de género


(masculino y femenino) y número (plural y singular), por lo que deben
siempre presentar concordancia con el sustantivo al cual acompañan.

Son ejemplos de adjetivos: este, aquel, feo, tremendo, marrón, descomunal,


ingenuo, ameno, largo, mi, violeta, compuesto, desequilibrado, libre,
amoroso, poco, muchísimo, real.

Los artículos

Junto a los adjetivos, los artículos son las palabras que acompañan y
caracterizan a un sustantivo, aunque en este caso únicamente para expresar
ciertos sentidos determinados: género (masculino, neutro y femenino),
número (plural y singular) y determinación (determinado e indeterminado).
Se trata de partículas pequeñas que normalmente anteceden al sustantivo y
nos permiten prever sus rasgos gramaticales. En ocasiones, además, pueden
sustantivar, o sea, obligar a actuar como sustantivos a otros tipos de
palabras.

Los artículos en español son:


Articulo Masculino Femenino Masculino Femenino
singular singular plural plural

Determinado El La Los Las

Indeterminado Un Una Unos Unas

También existe un “artículo neutro”, únicamente para uso en singular:


“lo”.

La diferencia entre los artículos determinados y los indeterminados radica


en el grado de certeza que se tiene respecto del sustantivo. Así, por
ejemplo: “el hombre” se refiere a uno en específico, mencionado
previamente; en cambio, “un hombre” se refiere a un hombre desconocido,
cualquiera, que no se diferencia del resto.

Son ejemplos de artículos: el camello, la compasión, lo dicho, un viaje, las


mujeres, unos asaltantes, unas campeonas.

Los pronombres

Los pronombres son palabras que carecen de un referente fijo, pero que
establecen una relación gramatical en ausencia del nombre. Esto significa
que son palabras empleadas para sustituir a un nombre o un sustantivo, y
así no tener que reiterarlo continuamente a lo largo de una oración. Son
piezas cuyo sentido depende siempre del contexto en el que sean utilizadas.

Por ejemplo, el pronombre personal “yo” no siempre se refiere a la misma


persona, es decir, cuando lo dice un niño se refiere a sí mismo, y cuando lo
utiliza su madre se refiere, similarmente, a sí misma. Esto demuestra que
los referentes de los pronombres son cambiantes y que su único sentido
propio es convencional, o sea, una cierta costumbre de emplearlos para no
tener que repetir nombres continuamente. Así, en el ejemplo previo, si el
niño no dispusiera de la palabra “yo”, tendría que repetir continuamente su
nombre.

Los pronombres pueden ser de muchos tipos, dependiendo del tipo de


relación que permiten establecer en ausencia del referente nombrado. Los
principales son:

Pronombres personales, que sirven para sustituir los nombres (propios o


comunes) en la oración, y así poder referirse cómodamente a quienes
intervienen en ella. Estos pronombres son: yo, tú, usted, él, ella, nosotros,
vosotros, ustedes, ellos y ellas. Por ejemplo: “Yo soy uruguayo” o “Ustedes
saben mucho”.

Pronombres clíticos (acusativos y dativos), que sirven para indicar sobre


quién recae la acción directa (acusativo) o indirecta (dativo) del verbo.
Estos pronombres son: me, te, se, lo, le, la, nos, os, les, los y las. Por
ejemplo: “Te traje un regalo” o “Les dimos la carta a tus padres”.

Pronombres posesivos, que sirven para expresar una relación de propiedad


o potestad respecto del nombre sustituido. Estos pronombres son: mío, mía,
míos, mías, tuyo, tuya, tuyos, tuyas, suyo, suya, suyos, suyas, nuestro,
nuestra, nuestros, nuestras, vuestro, vuestra, vuestros y vuestras. Por
ejemplo: “Yo tengo la falda de María y ella tiene la mía” o “Ya llegaron
sus colegas, ¿dónde están los nuestros?”.

Pronombres demostrativos, que sirven para expresar una relación de


cercanía o lejanía respecto de lo sustituido. Estos pronombres son: este,
ese, aquel, esta, esa, aquella, estos, esos, aquellos, estas, esas, aquellas. Por
ejemplo: “¿Quieres de este pastel o de ese?” o “Esta es mi taza”.

Pronombres relativos, que sirven para introducir oraciones subordinadas


relativas, vinculadas con un referente previo o antecedente. Estos
pronombres son: que, quien, quienes, el cual, la cual, los cuales, las cuales,
cuyo, cuya, cuyos, cuyas, cuanto, cuanta, cuantos, cuantas. Por ejemplo:
“Hoy viene el primo del cual te hablé” o “¿Esa es la película que vimos
ayer?”.

Pronombres numerales, que sirven para expresar una cantidad específica,


una cadena ordenada o una parte de un conjunto. Estos pronombres son
infinitos (como los números), pero algunos son: uno, tercero, medio, tercio,
miles. Por ejemplo: “Es el tercero que me pregunta eso hoy” o “Un melón
es mucho, prefiero medio”.

Pronombres indefinidos, que sirven para sustituir referentes de los que no


se tiene mucha certeza o con los que se tiene una relación de incertidumbre
o poca precisión. Estos pronombres son: algún, alguno, alguna, algunos,
algunas, otro, otra, otros, otras, poco, poca, pocos, pocas, mucho, mucha,
muchos, muchas, todo, toda, todos, todas, tanto, cierto, cierta, ciertos,
ciertas, bastante, tal, cualquiera, quienquiera, varios, varias, ninguno,
ninguna, ningunos, ningunas, sendos, sendas, alguien, algo, más, menos,
demás, nada y nadie. Por ejemplo: “Estuvimos esperando, pero no vino
nadie” o “Necesito un doctor, espero conseguir alguno”.

Al igual que otras palabras, los pronombres permiten la flexión por género
(masculino y femenino) y número (singular y plural), y en muchos aspectos
son similares a los adjetivos, con la notoria excepción de que los adjetivos
acompañan al sustantivo, mientras que los pronombres lo sustituyen.
Los verbos

Los verbos son palabras que nombran acciones, reales e imaginarias,


realizadas siempre por alguien (persona verbal). Se trata de palabras muy
importantes en la oración, que cumplen el rol de núcleo del predicado y que
pueden aparecer en su forma conjugada o sin conjugar (llamados
verboides).

La conjugación del verbo se refiere a su adecuación o cambio morfológico


para expresar gramaticalmente una información respecto de ciertos
aspectos, que son:

La persona verbal, es decir, quién realiza la acción: una primera persona


(yo/nosotros), una segunda persona (tú/ustedes) o una tercera persona
(él/ella/ellos/ellas). Así, dependiendo de quién realice la acción, el verbo se
conjugará de un modo u otro. Por ejemplo, el verbo amar puede
conjugarse: amo (yo), amas (tú), aman (ellos/ellas), amamos (nosotros).

El tiempo verbal, o sea, el instante en que ocurre la acción, siempre


respecto del emisor: el presente (ocurre mientras habla), el pasado (ocurrió
antes del habla) o el futuro (ocurrirá mientras habla o cuando acabe de
hablar). Los tiempos verbales del español son muchos, clasificados entre
simples (sin auxiliar) y compuestos (con auxiliar “haber”), y expresan una
ubicación cronológica específica del verbo. Por ejemplo, el verbo caminar
puede conjugarse: camino (presente simple), caminaré (futuro simple) o
caminaba (pasado imperfecto), entre otros tiempos verbales específicos.

El modo verbal, esto es, el grado de realidad que hay detrás de la acción
del verbo: si acontece en el plano real (indicativo), en el plano de los
deseos y esperanzas (subjuntivo) o si se trata de una orden para ser
realizada por otro (imperativo). Por ejemplo, el verbo comer puede
conjugarse: comen (indicativo), comieran (subjuntivo) o come
(imperativo). Cada modo verbal contempla ciertos tiempos y personas.

En la oración, los verbos conjugados siempre deben presentar concordancia


con el sujeto que realiza la acción. En cambio, las formas no conjugadas
(verboides) no varían su forma. Dichos verboides son:

El infinitivo, reconocible porque presenta la terminación verbal -ar, -er o -


ir, es aquel que opera como el nombre genérico de la acción o un
sustantivo. De hecho, puede ir acompañado de artículos o adjetivos. Por
ejemplo: caminar, beber, vivir.

El gerundio, reconocible porque presenta la terminación -ando o -endo, es


aquel que opera como un adverbio, o sea, como un caracterizador de otros
verbos. Además, transmite la sensación de una acción incompleta, que
acontece mientras se habla. Por ejemplo: caminando, bebiendo, viviendo.

El participio, reconocible porque presenta la terminación -ado o -ido, es


aquel que opera como un adjetivo, pudiendo incluso acompañar a un
sustantivo. Por ejemplo: caminado, bebido, vivido.

Son algunos ejemplos de verbos: conspirar, desechado, rindiendo,


imaginaría, comeremos, importarán, consumían, aparezcas, cállate,
soportaré, obligar, han venido, habríamos dicho, habremos, advertido.
Los adverbios

Los adverbios son partículas caracterizadoras cuyo rol es comparable con


el de los adjetivos, excepto que acompañan al verbo, a los adjetivos o a
otros adverbios, y aportan o modifican cierta información respecto del
significado de cada uno. En general, dicha información tiene que ver con
determinados aspectos, que permiten clasificar a los adverbios de la
siguiente manera:

Adverbios de cantidad, que expresan cantidades o grados vinculados a la


acción realizada en el verbo. Por ejemplo: comer bastante, beber mucho,
pensar demasiado, hacer nada, lograr menos, vivir suficiente.

Adverbios de lugar, que expresan con qué orientación o en dónde ocurre la


acción descrita por el verbo. Por ejemplo: caer encima, arrastrarse debajo,
moverse adelante, caminar arriba.

Adverbios de tiempo, que expresan cuándo ocurre la acción descrita por el


verbo. Por ejemplo: salir mañana, verse hoy, sufrir antiguamente, comprar
semanalmente, trabajar siempre.

Adverbios de modo, que expresan de qué manera se ejecuta la acción


indicada en el verbo. Por ejemplo: hacerlo bien, caerle mal, reptar
lentamente, hablar deprisa.

Adverbios de afirmación o negación, que expresan la conformidad o no


conformidad del hablante respecto de la acción del verbo. Por ejemplo: sí
estás, no llamaste, tampoco

Adverbios de duda, que expresan la incerteza del hablante respecto de la


acción contenida en el verbo. Por ejemplo: quizá lleguemos,
probablemente.
Las interjecciones

Las interjecciones son palabras que no forman realmente parte de las


oraciones, sino que constituyen oraciones en sí mismas, dado que cumplen
con una función expresiva que carece de organización gramatical. Es decir,
son palabras que no tienen un rol gramatical propiamente dicho, sino que
permiten expresar un sentimiento, una llamada de atención a otra persona,
o incluso transmitir la impresión subjetiva de una acción.

Por ejemplo, la interjección “ojalá” (herencia del árabe law sha’a Allah, “si
dios quisiera”) se utiliza para expresar deseo o esperanza de que algo
ocurra, mientras que “ajá” se utiliza para confirmarle a la otra persona que
la comunicación es efectiva, que se están entendiendo.

De esta manera, las interjecciones son piezas fijas del lenguaje, poco
cambiantes, que no requieren de ningún tipo de coordinación o
concatenación con el resto de la oración, aunque perfectamente pueden
aparecer antes, en medio o después de ella. Muchas de estas interjecciones
tuvieron origen en lenguas muertas o en usos extraviados en el tiempo, y
permanecen como piezas únicas en el idioma.

Son ejemplo de interjecciones: chao, uy, órale, hala, epa, hola, ojalá, olé,
ay, alto, psé, brrr, puaj, uf, uau, eh, arre, zape, aló, entre otras.

Las preposiciones

Las preposiciones son piezas del lenguaje que tienen únicamente


significado gramatical, es decir, no cuentan con un sentido léxico propio,
por fuera de la lengua. Esto significa que tienen sentido única y
exclusivamente dentro del contexto de la frase, puesto que expresan algún
tipo de relación entre los demás referentes de la oración.

Entre sus funciones están la de expresar relaciones, pero también la de


introducir adjuntos (sintagmas preposicionales), y por ese motivo no
pueden variar, ni conjugarse, ni utilizarse de manera indistinta. Las
preposiciones tienen usos muy específicos, a pesar de que aparezcan
comúnmente en el idioma, y en español se distinguen principalmente las
siguientes: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre,
hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus, vía.

Cada preposición tiene su sentido relacional específico. Por ejemplo, en la


frase “entre el muro y la pared”, la preposición “entre” indica que el sujeto
oracional se halla en el medio de las dos cosas referidas. En cambio,
cuando se dice que un obsequio navideño es “para mamá” y “de papá”, se
indica con ambas preposiciones a quién está dirigido el obsequio y de parte
de quién es.

Las conjunciones

Las conjunciones son palabras que permiten enlazar otras palabras, frases u
oraciones, por lo que constituyen un tipo de nexo gramatical. En sí mismas
no tienen un significado propio, pero sí aportan un sentido específico
respecto de los términos que enlazan, que permite clasificarlas de la
siguiente manera:

Conjunciones coordinantes o propias, aquellas que vinculan dos


elementos a un nivel de igualdad, esto es, sin que ninguno esté
sintácticamente por encima del otro. Para comprobarlo, basta con
intercambiar los términos enlazados de lugar. Por ejemplo: “triste y vacía”
significa lo mismo que “vacía y triste”, por lo que la conjunción y es de
tipo coordinante. Estas conjunciones a su vez se clasifican en:

Conjunciones copulativas, que reúnen en una misma estructura dos o más


elementos expresando un sentido de adición o suma. Por ejemplo: “María y
Juan están juntos” o “No tiene casa ni trabajo”.

Conjunciones disyuntivas, que reúnen en una misma estructura dos o más


elementos expresando un sentido de alternativa o elección entre ambos. Por
ejemplo: “¿Vienes o te quedas?” o “Uno u otro”.

Conjunciones adversativas, que reúnen en una misma estructura dos o


más elementos contrapuestos, o sea, que uno corrige al otro o lo modifica.
Por ejemplo: “No vino María sino Julia” o “No tengo dinero, pero sí mi
bicicleta”.

Conjunciones explicativas, que reúnen en una misma estructura dos o más


elementos similares, que dicen lo mismo, de manera tal que uno explique
mejor el sentido del otro. Por ejemplo: “El señor lo lamenta, es decir, se
disculpa” o “El chofer ya no te espera, o sea, se cansó”.

Conjunciones distributivas, que reúnen en una misma estructura dos o


más elementos similares, de manera tal que a cada uno se le asigne una
porción o un extremo de la oración, de manera simétrica. Por ejemplo:
“Salga sapo, salga rana irás al médico” o “Sean hombres o sean mujeres,
déjalos pasar”.

Conjunciones subordinantes o impropias, aquellas que vinculan dos


elementos de manera asimétrica, o sea, subordinando sintácticamente uno
al otro, de modo que no pueden intercambiarse de lugar y que, sin el
primero, el segundo carece de sentido. Por ejemplo: “Lo hice porque me
apetece” no equivale a “me apetece porque lo hice”, ya que la conjunción
porque introduce un sentido de causalidad. Estas conjunciones pueden ser
de varios tipos:

Conjunciones sustantivas, que introducen subordinadas que cumplen en la


oración funciones de un sustantivo o sintagma nominal (sujeto, objeto
directo, objeto indirecto, suplemento o complemento del nombre). Por
ejemplo: “Me dijo que no lo haría” o “Le molestó que dijeras eso”.

Conjunciones adjetivas, que introducen subordinadas que cumplen en la


oración funciones de un adjetivo o sintagma adjetival. Por ejemplo: “La
peli que me recomendaste me encantó” o “Se me perdió el libro que me
diste”.

Conjunciones adverbiales, que introducen subordinadas que cumplen en


la oración funciones de un adverbio. Por ejemplo: “Se lo entregamos para
que lo usara” o “No vino porque está de luto”.

Son ejemplos de conjunciones: y, o, porque, para, que, o sea, ni, u, si no,


entre otras.

Fuente:
Farías, G. (2024, 25 octubre). Categorías gramaticales - Lista,
características y ejemplos. Concepto.
[Link]
2- ¿Cuáles son las partes variables e invariables en las
categorías gramaticales? Ejemplificar

¿Qué son las categorías gramaticales variables?

Las categorías gramaticales variables son aquellas palabras que pueden


cambiar su forma para indicar diferentes informaciones gramaticales. Estos
cambios se conocen como flexiones.

Categorías gramaticales variables:

 Sustantivos (o nombres): Indican personas, animales, cosas o ideas.


Pueden variar en género (masculino o femenino) y número (singular
o plural).

Ejemplos: niño, niña, niños, niñas.

 Adjetivos: Describen o califican a los sustantivos. También varían


en género y número.

Ejemplos: cansado, cansada, cansados, cansadas.

 Determinantes: Acompañan a los sustantivos y precisan su


significado. Varían en género y número.

Ejemplos: el, la, los, las.

 Pronombres: Sustituyen a los sustantivos. Pueden variar en género,


número y persona.
Ejemplos: él, ella, ellos, ellas.

 Verbos: Indican acciones, estados o procesos. Varían en tiempo,


modo, aspecto, persona y número.

Ejemplos: canto, cantabas, cantaremos.

Características principales:

 Las palabras variables poseen flexión, que es la propiedad de


manifestar diversas informaciones gramaticales sin alterar su clase
gramatical.
 Estas variaciones permiten que las palabras se adapten al contexto de
la oración y expresen con precisión las relaciones gramaticales.
¿Qué son las categorías gramaticales invariables?

Las categorías gramaticales invariables son aquellas palabras que no


cambian su forma, independientemente del género, número, tiempo u otras
variaciones gramaticales.

Categorías gramaticales invariables:

 Adverbios: Modifican verbos, adjetivos u otros adverbios.

Indican circunstancias de modo, tiempo, lugar, cantidad, etc.

Ejemplos: "lentamente", "siempre", "aquí", "mucho".

 Preposiciones: Enlazan palabras o grupos de palabras, estableciendo


relaciones de dependencia.

Ejemplos: "a", "de", "en", "para", "por".

 Conjunciones: Unen palabras, frases o proposiciones.

Establecen relaciones de coordinación o subordinación.

Ejemplos: "y", "o", "pero", "porque".

 Interjecciones: Expresan emociones, sentimientos o reacciones.

No tienen función sintáctica dentro de la oración.


Ejemplos: "¡ay!", "¡oh!", "¡uf!".

Características principales:

No poseen flexión, es decir, no varían en género, número, tiempo, etc.

Su función principal es establecer relaciones o expresar emociones dentro


de la oración.

Diferencia con las categorías gramaticales invariables:

Es importante diferenciar las categorías gramaticales variables de las


invariables. Las invariables, como los adverbios, las preposiciones, las
conjunciones y las interjecciones, no cambian su forma.

3- ¿Qué es la concordancia? Casos especiales. Ejemplificar


por cada tipología

Concepto de concordancia, Cuando se descubren los fenómenos


lingüísticos que tienen lugar en algunas lenguas, entre ellas la española,
siempre se menciona la concordancia.

El término concordancia se refiere al hecho de que, es una situación


determinada, dos o más elementos que forman parte de una oración
comparten algunos de sus rasgos. En este contexto, nos estamos refiriendo
al género (masculino y femenino) y al número (singular y plural),
principalmente.

Con respecto al género basta con señalar que todos los sustantivos de la
lengua española tienen un género gramatical. Género es una noción
gramatical, mientras que sexo es un concepto biológico. Por lo tanto, no
deben confundir.

Este concepto se puede estudiar distinguiendo un género real y un género


arbitrario. El género real es una distinción de orden sexual, que diferencia
masculino y femenino y también macho y hembra. Por ejemplo: cuando
digo gato-gata, vemos que ocurre un cambio de sexo y de género, la o y la
a finales no se refieren a sexo sino a género. Éste es el género arbitrario.

La categoría del número pertenece al sustantivo y se refiere a la oposición


singular/plural. Sin embargo, ésta se proyecta en sus modificadores
directos, que reciben de él el género y número, y en el núcleo del predicado
en las oraciones.

¿Cómo se realiza la concordancia?

El niño juega con la pelota.

niño: tercera persona de singular;

juega: tercera persona de singular

En toda oración el núcleo del sujeto debe concordar en número y persona


con el núcleo del predicado. Se entiende que ésa es una característica
fundamental de la lengua española.
Ejemplos:

Papá camina lento

Concuerda porque tanto papá como camina están en tercera persona del
singular.

Nosotros somos grandes amigos

Concuerdan porque tanto el núcleo del sujeto (nosotros) como el núcleo del
predicado (somos) coinciden en primera persona del plural. (Grandes
amigos también concuerdan con ambos núcleos).

Ellos llegarán mañana

Concuerda porque tanto el núcleo del sujeto (ellos) como el núcleo del
predicado (llegarán) corresponden a la tercera persona del plural.

Casos espaciales de concordancia:

A pesar de que en las oraciones del español ha de darse concordancia entre


el núcleo del sujeto y el núcleo del predicado, nos encontramos con algunos
casos especiales que consideramos oportuno comentar:
Oraciones con el verbo “haber”

El verbo “haber” puede ser utilizado como verbo auxiliar y como verbo
principal.

 Como verbo auxiliar  Como verbo principal

Los rosales han florecido. Hay gente interesante

Los deportistas habían hecho su Había situaciones enojosas


último esfuerzo.
Habrá que resolver los
A tu regreso, mis padres habrán imprevistos
terminado este proyecto.

Como verbo auxiliar, En el predicado de estas oraciones, como puedes


apreciar, el significado que domina es el de florecer, hacer y terminar.

Las formas han, había, habrán no tienen otra función que le da indicar los
accidentes gramaticales que acompañan al verbo principal. Desde este
punto de vista se trata de una función secundaria.

verbos principales, No hay ningún otro verbo en esas oraciones. La idea


que prevalece en esas oraciones es la de existencia, de presencia, que es
propia del verbo haber.

La norma en estos casos es la siguiente:


Cuando haber se utiliza como verbo auxiliar, puede expresar cualquier
persona gramatical, singular o plural.

Cuando haber se usa como verbo principal, sólo puede utilizarse en tercera
persona de singular.

Oraciones con el verbo hacer

El verbo hacer puede usarse en dos sentidos:

 Como construir o causar  Como introducción a una


referencia temporal o
Ejemplos:
meteorológica

El obrero hace camisas


Ejemplos:

La sequía hizo estragos


Hace meses que no vienes a

Los sonidos muy altos hacen daño visitarme.

Hacía mucho calor esa noche

Hará unos cinco años que no lo


veo

La norma en estos casos es la siguiente:

En el sentido de construir o causar el verbo “hacer”, se comporta con


absoluta normalidad.

Ahora bien, en el segundo caso no. Se le considera como impersonal o


unipersonal. Por lo tanto, solamente debe utilizarse en tercera persona de
singular.
Colectivos

Hay palabras denominadas colectivas. Se les suele definir como voces que,
por su contenido, se refieren a una pluralidad de seres en número
indeterminado. Son palabras como la muchedumbre, la multitud, el grupo,

Esta condición de tener forma singular y significado plural, junto a otras


variantes contextuales, ha generado una diversidad de situaciones que
conviene comentar en sus puntos principales.

Vamos a centrar nuestras consideraciones en los casos que tiene mayor


potencial para confundir:

Cuando el colectivo es sujeto de la oración y no lleva modificación directa


alguna, ha de concordar con el verbo en singular.

Ejemplos:

La muchedumbre avanzaba lentamente.

El grupo respondió admirablemente a las demandas del instructor.

La manada desapareció como por encanto


Cuando el colectivo va seguido de un modificador del tipo “de…”, puede
admitirse como correcta la concordancia en plural o en singular.

Ejemplos:

La muchedumbre de peregrinos avanzaba(n) lentamente.

El grupo de militares enfurecidos voceaba(n) consignas impublicables.

La manda de gaviotas volaba(n) sin mostrar cansancio.

Cuando se está utilizando como sujeto un colectivo y entre él y el verbo


hay una gran cantidad de elementos, tiende a prevalecer la idea del plural.

Ejemplos:

La muchedumbre, después de escuchar los discursos con que los


arengaban, se dispersaron en la oscuridad.

El grupo de militares, que luchó sin medir los riesgos que sus acciones
entrañaban, se retiraron de la política.

El grupo de recién llegados, cargados con un enorme fardo de ilusiones y


sueños, se lanzaron sin rubor a buscar trabajo que les dieran con qué
comprar la comida.
Adverbio / Adjetivos

En español identificamos el adverbio y el adjetivo como dos clases de


palabras diferentes, pero muy cercanas e igualmente útiles. Nos estamos
refiriendo a palabras del tipo poco, mucho, demasiado, bastante,…

la diferencia entre ambos es por definición, los adverbios no varían en lo


que se refiere al número.

El adjetivo toma su género y número del sustantivo que le sirve de núcleo.

Es importante tomar nota de este hecho. Son muchas las personas que
confunden los usos correctos.

 Adjetivo:

Vinieron bastantes invitados

Dijo bastantes verdades

Son pocos días…

Se puede observar que: bastantes se refiere a invitados. Si cambias


bastantes por la palabra poco o mucho, tendrías que decir: vinieron pocos
invitados. (Nunca dirías: “poco invitados”.
 Adverbios:

Las calles estaban bastante congestionadas.

Sus palabras son poco convincentes

En este caso bastante no se pluraliza, por ser adverbio. Éste se refiere a


congestionadas que es un adjetivo. Bastante no se refiere a las calles, sino
que nos habla de una condición del congestionamiento.

La calle estaba bastante congestionada. (El adverbio no varía, se queda


siempre igual).

Fuente:

Del Jesús, E. (2020, 13 enero). Ortografía y Redacción: Casos


especiales de concordancia. [Link].
[Link]
especiales-de-concordancia/
4- Redacta un texto de tu interés haciendo uso correcto de
mayúsculas, los signos de puntuación, significado contextual
de las palabras.

En la República Dominicana, actualmente, el órgano encargado de los


conflictos por terrenos es el Tribunal de Tierras, que se basa en la Ley 108-
05 de Registro Inmobiliario. Desde mi punto de vista, una de las leyes que
deberían ser modificadas en el nuevo Código Procesal Penal, el cual, según
mi opinión, en el año 2025 habrá cumplido cerca de 25 años debatiéndose
en el Congreso. Mientras tanto, mientras se aprueba un nuevo código,
personas desaprensivas seguirán aprovechando los vacíos legales de una
ley que data del segundo gobierno del Dr. Leonel Fernández.

5- Redacta un texto de por lo menos tres párrafos haciendo


uso correcto de las categorías gramaticales y su concordancia
en cada oración.

Veo en cada dificultad que se me presenta la oportunidad de demostrarle al


mundo y a mí mismo que puedo superar cada reto que se me presenta en el
camino.

Pretendo ser un ejemplo para mis hijos y para mis allegados de cuando se
quiere se puede, eso sí poniendo la milla extra cada día.

Dejando de lado las quejas y lamentaciones siempre “cuando se quiere se


puede”. Estoy dedicando mis domingos completos a hacer tareas para
completar los trabajos de la universidad pero que sepáis todos que habrá
tiempos más fáciles y cada día es un día menos antes de graduarme.

6- Cambia a plural la palabra destacada en cada una de las


siguientes oraciones y realiza los cambios necesarios para
mantener la concordancia

 El hombre trabaja la tierra de sol a sol.


Los hombres trabajan la tierra de sol a sol

 Me contentó verte.

Me contento verlos

 El niño juega a la pelota con sus compañeros.

Los niños juegan a la pelota con sus compañeros

 En ese preciso momento mi madre me anunció su partida.

En esos precisos momentos, mi madre me anuncio su partida.

 En la compañía el director eligió un nuevo empleado.

En la compañía los directores eligieron los nuevos empleados.

7- Selecciona del texto las palabras para completar el cuadro


según la categoría gramatical a la que pertenece.

Recobrándose un tanto, tomó una pluma y, después de varias pausas y


abstraídas contemplaciones, llenó y firmó un cheque por cincuenta mil
francos, extendiéndolo por encima de la mesa a Dupin. Este lo examinó
cuidadosamente y lo guardó en su cartera; luego, abriendo un escritorio,
sacó una carta y la entregó al prefecto. Nuestro funcionario la tomó en una
convulsión de alegría, la abrió con manos trémulas, lanzó una ojeada a su
contenido y luego, lanzándose vacilante hacia la puerta, desapareció
bruscamente del cuarto y de la casa, sin haber pronunciado una sílaba desde
el momento en que Dupin le pidió que llenara el cheque.

Sustantivos Adjetivos Verbos Adverbios Conjunciones

Pluma Abstraídas Tomó Tanto y

Mesa Nuestro Llenó Encima Por

Carta Trémulas Firmó Cuidadosament luego


e

Dupin Vacilante Examinó Bruscamente Sin

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