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Drama en un taller de costura

La obra 'Podrida' de Guillermo Farisco se desarrolla en un taller de costura donde Griselda, una empleada, se encuentra en un estado de desesperación tras arruinar un vestido importante. Violina, la dueña del taller, intenta ayudarla mientras discuten las consecuencias del accidente y la presión de enfrentar a Púrpura, la clienta. La tensión entre las tres mujeres revela sus inseguridades y la lucha por mantener su dignidad en medio de la crisis.

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Drama en un taller de costura

La obra 'Podrida' de Guillermo Farisco se desarrolla en un taller de costura donde Griselda, una empleada, se encuentra en un estado de desesperación tras arruinar un vestido importante. Violina, la dueña del taller, intenta ayudarla mientras discuten las consecuencias del accidente y la presión de enfrentar a Púrpura, la clienta. La tensión entre las tres mujeres revela sus inseguridades y la lucha por mantener su dignidad en medio de la crisis.

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Podrida

de Guillermo Farisco
Podrida
De Guillermo Farisco

Personajes
Griselda
Violina
Púrpura

La acción transcurre en un taller de costura. Si se puede tendrían que estar todos los
elementos que allí se necesitan: máquina de coser, mesa de corte, maniquí, telas, etc.; de lo
contrario acercarse a la idea.
Al comenzar la vemos a Griselda, empleada del taller, llorando desconsoladamente; se
refriega las manos, camina de un lado a otro. Está desesperada. De pronto saca de algún
lado una navaja e intenta cortarse las venas. Se detiene impotente ante la decisión que
acaba de tomar y vuelve a llorar desconsoladamente. Otra vez, más decidida intenta con la
navaja en la muñeca, se nota que no quiere matarse. En eso entra Violina, la dueña del
taller, y al ver lo que sucede, corre a impedir lo que Griselda se propone a hacer.

VIOLINA- Qué hacés? Estás loca? Soltá eso!

GRISELDA- (Forcejeando) Dejame! Dejame querés!

Violina ejerce más fuerza sobre Griselda, esta cede y la navaja cae al piso, Violina la
patea lejos.

VIOLINA- (Acariciándola y besándola, muy contenedora) Qué pasa Gris? Qué pasa? Por
favor!

GRISELDA- Estoy podrida…

VIOLINA- Pero decime qué pasa!

GRISELDA- Estoy podrida! Re podrida! Podrida, podrida, podrida, podrida!!!

VIOLINA- Pero de qué?

GRISELDA- (Calmándose un poco) De todo. De la vida.

VIOLINA- Y por eso te vas a matar?

GRISELDA- Estar podrida de la vida no es una buena justificación para matarse?

VIOLINA- Siempre estás y estuviste podrida por todo, desde que te conozco. Contame lo
que te pasó ahora.

GRISELDA- (Sollozando de nuevo) Me vas a querer matar…

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VIOLINA- Ay! Griselda, por favor!

GRISELDA- El vestido de Púrpura…

VIOLINA- (Cambiando el tono. Alerta) Qué pasó con el vestido de Púrpura?

GRISELDA- Fue sin querer…

VIOLINA- (Más exaltada) Qué pasó con el vestido de Púrpura?!

GRISELDA- (Con un hilo de voz) Lo arruiné.

VIOLINA- (Desorbitada) Qué?!

GRISELDA- Se me pegó un chicle, lo quise sacar con la plancha pero quedó peor.
Entonces le pasé Cif, y ahí…chau.

VIOLINA- Yo te mato! Desgraciada! Es para achurarte! Es para retorcerte el cogote! Es


para reventarte la cabeza! Cómo vas a hacer semejante estupidez?

GRISELDA- Por eso…me quiero matar… (Llora y busca la navaja por el piso hasta que
la encuentra. Violina se la arrebata bruscamente)

VIOLINA- (Nerviosa. Se agarra la cara, el pelo. Va de acá para allá) Yo no puedo creer
que seas tan tarada. Justamente con ese vestido! Cómo le vas a pasar Cif? (Transición) No
se te ocurrió llamar a esos 0800 para preguntar?

GRISELDA- Si, se me ocurrió. Llamé a Ariel, a Gramby, a Ala y a Skip, pero me atendía
la máquina y me tenía: “marque el uno, marque el ocho, será atendido por un operador”.
Nunca pude hablar con una persona, siempre la máquina! Qué querés que le explique a la
máquina?

VIOLINA- Traelo, a ver si lo puedo arreglar yo.

GRISELDA- No tiene arreglo, ya intenté de todo.

VIOLINA- Traelo. A lo mejor cortándolo y agregándole un retazo de tela, zafa.

GRISELDA- Ya lo intenté pero se me desgarró la tela y no sirve más.

VIOLINA- (Acusadora) Es la primera posibilidad que tengo de mostrar mis diseños en una
fiesta como la gente y mirá vos!

GRISELDA- (Siempre en víctima) No lo quise hacer a propósito.

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VIOLINA- No puedo siquiera irme una hora a atender a mis viejos, que hacés cagadas!
(Estallando) Tendría que echarte!

GRISELDA- (En defensiva) Acordate que estoy en negro. Te podría hacer un juicio.

VIOLINA- (Cambiando) Dejate de pavadas y decime qué le decimos a la otra, eh? “Se me
rompió sin querer?” Hoy es miércoles y el sábado tenemos el casamiento. Vos la conocés
tanto como yo. No nos lo va a perdonar nunca! Va a creer que se lo hicimos a propósito, de
puro envidiosas!

GRISELDA- Cómo va a pensar eso?

VIOLINA- Ja! Cómo si nunca pensara esas cosas de los demás.

GRISELDA- Yo no la envidio.

VIOLINA- Yo no lo afirmaría.

GRISELDA- (Cambiando) Por qué no le hablás? A lo mejor lo entiende y no se enoja.

VIOLINA- Y encima me echás el fardo a mi? No querida, vos fuiste la responsable del
hecho, ahora te hacés cargo.

GRISELDA- Vos sos la modista.

VIOLINA- Diseñadora.

GRISELDA- Por eso, tenés más autoridad, más facilidad de palabra. A mi me va querer
matar.

VIOLINA- Y bueno, no querías eso? Te ahorra el trabajo, mirá que bien! Por mi que te
descuartice!

GRISELDA- Algo tenemos que decirle.

VIOLINA- Ya lo creo que algo hay que decirle.

GRISELDA. Se te ocurre algo?

VIOLINA- Si. Que le arruinaste el vestido.

GRISELDA- No.

VIOLINA- Si! (Silencio) Llamala ahora, que venga y le decimos la verdad. Que sea lo que
Dios quiera.

GRISELDA- Qué macana! Faltaba plancharlo, nada más…

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VIOLINA- Basta de lamentarte. Como si tuviera poco para meterme en más embrollos!
(Suena el timbre) Y ahora quién será?

GRISELDA- Será ella?

VIOLINA- Llega a ser ella y me corto las venas. (Incomodidad por el comentario) Andá a
abrir! (Griselda sale)

PÚRPURA- (Entrando con Griselda, viene hablando desde afuera)… entonces me vino
bárbaro este ratito porque Carmín, del jardín se va directo a un cumple… (A Violina
dándole un beso. Esta no dice nada, solo hace una sonrisa particular) Violi! Se te ve
bárbara, qué te hiciste? Vine a traerles las participaciones del casamiento. Perdón por no
avisar antes. Les traje las fotos de semana santa, están preciosas! (Las saca de la cartera)
Ese lugar cada día está más lindo. Tendríamos que arreglar para ir la próxima vez, total,
vamos en el auto las tres, de nafta más el peaje no sale mucho, y allá nos arreglamos. Las
tres solas, se imaginan? Yo le dejo las nenas a mi mamá, porque mi marido con el negocio
no va a poder, y de paso le doy unos días de respiro. Vos Griselda no tenés problema, el
tuyo ya está grande, y vos Violina dejás a tus viejos con la enfermera y chau! (Mostrando
las fotos, las otras dos las miran sin ganas) Mirá, acá me estoy haciendo la loca en la
playa. Tuvimos una suerte…el tiempo fantástico, está bien que generalmente en semana
santa siempre hace buen tiempo, pero vieron como es la costa, no? De todos modos si esta
feo, Pinamar es tan divino que no te da tiempo a aburrirte, y si llueve te quedás en el
departamento. La verdad fue una pegada comprar ese tiempo compartido; mi marido
puteaba al principio, pero menos mal que me hizo caso. Mirá esta, es el dormitorio, vista al
mar, genial, las nenas recién se levantaban. Mirá la cara de Turquesa! Porque no te hacés
unos mates, Violina? Querés que vaya a comprar facturas? En esta Carmín se había volcado
el chocolate, mirá qué chanchada! Que amor!

VIOLINA- (Seca) Griselda poné la pava.

Griselda Sale.

PÚRPURA- No sabés el manicomio que es mi familia esta semana. Imaginate, con


semejante acontecimiento. Se casa mi hermana, de blanco y por iglesia! Viste como fue
siempre ella; la oveja descarriada le decía mi papá, pobre santo… (Mira hacia arriba y se
persigna) Pero bueno, por suerte la gente cambia y para bien, en el caso de Celeste,
encontró un buen muchacho que la supo encaminar.

VIOLINA-(Con un dejo de ironía) Un encanto.

PÚRPURA- Vos lo decís. Un chico de buena familia, gente importante. El sueño de


cualquier mujer.

VIOLINA- Como la Cenicienta.

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PURPURA-(Sin captar la mala intención del comentario) Pero sin madrastra; al contrario
conmigo de madrina!

VIOLINA- (Corrigiendo) Segunda madrina

PÚRPURA- Bueno, el orden de los factores no altera el producto, no? Si vieras los
souveniles, son divinos. Una paloma blanca de yeso que lleva en el pico dos campanitas
transparentes con un moño plateado. Los eligió mi mamá. Es una sorpresa...(Pausa) Y el
vestido?

VIOLINA- (Inventando) Hay que plancharlo nada más… pero primero te quiero medir un
poco la sisa para agregarle por las dudas una sobre tela en la axila, por la transpiración.

PÚRPURA- Vos y tu vocabulario de costurera.

VIOLINA- (Mientras le mide) Diseñadora.

PÚRPURA- Viste que tela preciosa? Acá no se consigue una cosa así.

VIOLINA- Acá adonde?

PÚRPURA- Acá, en el país. Te acordás que les conté que la compré en Roma? Me costó
carísima.

VIOLINA- (Se queda tiesa un segundo) A mi no me dijiste nada.

PÚRPURA- Cómo no te voy a decir nada? A mi esas cosas no se me escapan.

VIOLINA- Ya lo creo. Bueno, se me habrá pasado…

PÚRPURA- (Restando importancia al comentario) Se lo habré contado a Griselda


entonces. Resulta que cuando fuimos, en la época del uno a uno, vi un vestido en la Via
Venetto que casi me desmayo. (Haciéndose la importante) La Via Venetto es una calle re
paqueta con bolichitos re pipí cucú.

VIOLINA- (Interrumpiéndola) Sé lo que es la Via Venetto.

PÚRPURA- Bueno, ese vestido que te digo salía un ojo de la cara, pero yo me había
quedado fascinada; y fijate vos lo que son las cosas, lo que es cuando uno quiere algo, que
al otro día caminando por esa calle, que baja ahí donde están todos los escombros romanos,
cómo se llama? Es un lugar muy turístico…Pero, si tengo el video…

VIOLINA- No sé, Púrpura. Nunca estuve en Roma.

PÚRPURA- Ya sé que nunca fuiste a ningún lado, pero como dijiste que conocías la Via
Venetto…En fin, ahí en una sedería vi la tela y me la compré por más que mi marido

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rezongó de lo lindo. Me dije: esto será para una buena oportunidad. La oportunidad llegó, y
menos mal porque ahora olvidate querida.

VIOLINA- (Nerviosa) No dijiste que ibas a comprar unas facturitas?

PÚRPURA- La mandamos a Griselda.

VIOLINA- Prefiero que vayas vos. Ella tiene que hacer muchas cosas. Esperá que te doy
plata.

PÚRPURA- Pero por favor Violina, faltaba más. Compro en este negocio nuevo que
cobran cinco pesos la docena. Ahora vengo. Me llevo la llave?

VIOLINA- No; cierra sola, dale un golpe fuerte, después te abrimos.

Púrpura sale y simultáneamente entra Griselda con un termo y el mate.

VIOLINA- Se pudre todo.

GRISELDA- Dónde está?

VIOLINA- Fue a comprar facturas. La tela la compró en Italia, así que preparate.

GRISELDA- Ya sé que la compró en Italia.

VIOLINA- Y porqué no me lo dijiste?

GRISELDA- Te lo dijo a vos también.

VIOLINA- Habla tantas pavadas a la vez…Te crees que escucho todo lo que dice?
(Pensando por un segundo) Para colmo vino a traer las invitaciones.

GRISELDA-Le vamos a arruinar la fiesta.

VIOLINA- Se va armar la podrida, acordate de lo que te digo. Para peor ella confió en mí;
no le llevó la tela a Antoine Riviere, como la madre, la suegra y todas las demás. Ella
prefirió que se lo haga yo.

GRISELDA- Porque le convenía traerlo acá. Antoine Riviere le hubiera cobrado.

VIOLINA- Es decisión mía regalárselo. Yo no tengo nada que envidiarle a Antoine


Riviere. Sabés como se llama Antoine Riviere? Antuco Rivero. Dentro de unos años yo
cuelgo un cartel en la puerta que diga “Madame Violine” y vas a ver como les coso a todas
las viejas del barrio.

GRISELDA- Se va a querer morir.

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VIOLINA- Nos va a querer matar que es distinto. Ya tuvieron bastante con la muerte del
padre, encima cuando ella se casaba, acordate.

GRISELDA- Me acuerdo muy bien. Una semana antes.

VIOLINA- Ahora se quieren destapar con todo lo que no pudieron en esa oportunidad.

GRISELDA-Destapar?

VIOLINA- Bueno…festejar.

GRISELDA- Para estas la vida es una fiesta.

VIOLINA- De disfraces.

GRISELDA- Con careta y todo.

VIOLINA- No como una.

GRISELDA- No como yo, que tengo que pelearla día a día para que mi hijo tenga una vida
más o menos digna y no sufra lo que sufrí yo.

VIOLINA- A veces sos patética.

GRISELDA- Ojalá llueva, truene y caigan soretes de punta el sábado. (Suena el timbre)
Ay! Qué hacemos?

VIOLINA- Andá a abrirle. Y cambiá la cara. (Griselda sale y vuelve a entrar con Púrpura
que trae un paquetito)

PÚRPURA-Ché, aumentaron las facturitas estas, ahora están seis con cuarenta. Qué
desgraciados! Traje media docena.

VIOLINA-(Con sorna y restándole importancia al asunto) No hubieras traído nada.

GRISELDA-O te hubieras traído un cuarto de galletitas del mercadito. Digo, para no


gastar.

PÚRPURA-Estoy podrida de las galletitas del Autoservice (Remarcando la diferencia).


Además prefiero no tocarle nada a mi marido. El negocio es el negocio. Me tiene podrida
con esas cosas. Tirso no es como mi papá; él le daba de todo a todo el mundo sin fijarse.
(Griselda reacciona ante este comentario, pero las otras no lo notan) Y sin contar con los
fiados que nunca aparecieron, fiados para siempre. Por eso Tirso hizo bien colgando ese
cartelito: “Hoy no se fía mañana si”.

VIOLINA- (Como una aclaración)Yo jamás les pedí fiado.

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PÚRPURA- No lo digo por vos Es una forma más diplomática de resguardar el negocio.

VIOLINA- Mintiendo. Qué buena filosofía!

PÚRPURA-Y bueno, vieron como es la gente. Tirso es muy buen administrador. Si


hubiera sido por mi papá solo, el almacén se hubiera venido abajo. En cambio mi marido no
solo lo transformó, sino que lo hizo sobrevivir a los coreanos, a los hipermercados, a la
devaluación, a todo.

VIOLINA-Qué lástima, lo que se pierde el gobierno con tu marido…

PÚRPURA- (A Griselda que se quedó callada y con cara larga) Ché, nena qué te pasa que
tenés esa cara de velorio?

VIOLINA- (Metiéndose) Pasa que tenemos que hablar de algo serio con vos.

PÚRPURA- (Seria) Si, chicas; yo me imagino lo que me quieren decir, y en el fondo las
entiendo. (Griselda y Violina se miran)

GRISELDA- Qué?

PÚRPURA- Me pongo de parte de ustedes. Yo ya lo discutí con mi familia, pero bueno la


fiesta es de mi hermana; la que se casa es ella. Qué quieren que haga?

VIOLINA- Que no des tantas vueltas.

PÚRPURA- Esta bien. Pero ellas son así.

VIOLINA- Ellas quienes?

PÚRPURA- Mi hermana, mi mamá, mi suegra, mi cuñada…

GRISELDA- Tus primas…

PÚRPURA- No, callate que mis primas están en la misma situación de ustedes. Ese es otro
lío.

GRISELDA- Ellas también cosen?

PÚRPURA- No, ellas son reposteras.

VIOLINA- (Irónica) Se les debe de haber quemado la torta.

PÚRPURA- Se ofendieron por eso.

GRISELDA- Tus primas hicieron la torta?

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PÚRPURA- No por favor! El servicio es de Le Grand Bonette, una confitería prestigiosa
de la zona norte. Entonces se enojaron porque nos les encargamos la torta a ellas. Ustedes
entienden, no?

VIOLINA- (Molesta) No, Púrpura, no entiendo nada, y menos de repostería. Estamos


hablando de cosas distintas.

PÚRPURA- La fiesta tiene que tener nivel. Ustedes saben que el novio es de Acassusso,
toda gente paqueta, mucho rugbier, mucho polista, profesionales, que se yo… Además no
quisimos ponerlas en el compromiso de comprar un regalo en un negocio de Recoleta,
donde pusieron la lista de casamiento; hacerse un vestido, gastar en remis hasta allá. Es
todo un presupuesto. (Violina y Griselda se miran) Por eso a todos los vecinos de por acá
les dimos solo la participación y chau; y si bien ustedes para mi son como de la familia;
imagínense, tuvimos que tachar gente de la lista…Bueno yo se que tendría que habérselos
dicho antes, pero… (No sabe como salir de la metida de pata)

VIOLINA- (Interrumpiéndola y completando la frase) No estamos al nivel de la demás


gente.

PÚRPURA- Yo no dije eso.

GRISELDA- Qué, te damos vergüenza?

PÚRPURA-Chicas por favor… (Sacando de la cartera dos sobrecitos) Las participaciones


las van a tener igual. Es un lindo recuerdo. Tomen.

VIOLINA- (Sin agarrar nada) Yo ya arreglé con la enfermera para que se quede con mis
viejos.

GRISELDA- Yo tengo turno en la peluquería.

PÚRPURA- Bueno…No nos vamos a enojar por esto, no?

VIOLINA- (Va despacito hasta sulfurarse) No, por esto no. Así que somos la lacra del
barrio? Ahora la señora se codea con la alta sociedad y a nosotras que nos parta un rayo?
Porque no te vas un poco a la mierda, Purpurita?

PÚRPURA- (También colerizándose) Violina, no empieces a gritar por favor! No entendés


nada, yo no soy la que decidió todo esto. Yo que te hice para que me grites así?

VIOLINA- Me pudrís! Vos y todo tu entorno. Y además tenemos para decirte algo que te
va a caer mucho peor!

PÚRPURA- (Casi conventillera, desafiante) Qué cosa? A ver? Con qué me querés herir
ahora? A ver con qué?

VIOLINA- (En el mismo tono que Púrpura) Querés que te diga con qué?

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PÚRPURA- Bueno dale! Herime, si ya te conozco, desde chica siempre fuiste la que tira la
piedra y esconde la mano, la que tiene la última palabra! La sabelotodo!

GRISELDA- (Interviniendo, enérgica) Te arruinamos el vestido! (Breve silencio)

PÚRPURA- Qué?

VIOLINA- Qué?

PÚRPURA- (Remarcando bien las palabras) Cómo “te arruinamos el vestido”?

VIOLINA- (Remarcando “te”) Cómo “te” arruinamos el vestido?

PURPURA- Qué pasó con el vestido? (La zamarrea a Griselda) Decime qué pasó con el
vestido!!

GRISELDA- Está arruinado, no sirve más! Lo arruinamos!

VIOLINA- (La sacude del otro lado) Vos sola se lo arruinaste, hacete cargo! No metas a
todos los gatos en la misma bolsa!

PÚRPURA- Traeme mi vestido ya!

GRISELDA- (Soltándose, de mala manera) Porqué no se van las dos a la mierda! (Breve
silencio)

PÚRPURA- (Horrorizada) Que ordinaria.

GRISELDA- Fui yo. Si, me hago cargo. Obviamente no te lo voy a hacer a propósito.

PÚRPURA- Vos nunca hacés nada a propósito. Todo culpa del destino.

GRISELDA- Si, conmigo es terrible el destino. No como vos que siempre tuviste todo
servido!

PÚRPURA- Qué le hiciste a mi vestido!?

VIOLINA- (Interviniendo) Se arruinó. Es terrible como el destino de esta; pero tu vestido


no sirve más.

PÚRPURA- (Largándose a llorar) Y ahora que hago? No me pueden hacer eso…Es una
noche muy importante. Hay gente muy fina que voy a conocer, tengo que destacarme!…Yo
soy la madrina. Tienen idea de lo que significa ser una madrina de casamiento? Es mejor
que ser la novia. Es más respetable.

VIOLINA- Segunda madrina.

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PÚRPURA- (Gritando) Lo hicieron por envidia! Porque no se bancan que mi vida sea
exitosa y ustedes sean unas fracasadas!

VIOLINA- (A Griselda) Qué te dije. L o piensa o no lo piensa?

PÚRPURA- Me las van a pagar, van a ver. A vos Violina te voy a hacer un juicio, y a vos
te voy a reventar, Griselda!

VIOLINA- Porqué a mi un juicio y a ella la vas a reventar?

GRISELDA- Ves como hace diferencias! Claro, como yo soy pobre qué me va a sacar? A
vos si te puede hacer un juicio.

VIOLINA- Qué me va a sacar a mi? Si no puedo con mi vida!

PÚRPURA- A las dos las voy a reventar! Ayyyy!!!!(Empieza a gritar, entra en un shock
nervioso)

VIOLINA- Lo único que nos faltaba. (A Griselda que mira todo pasmada) Ayudame,
querés! No te quedes parada ahí como una marmota!

GRISELDA- Llamo a la ambulancia?

VIOLINA- No llames a nadie si es más teatro que otra cosa. (Entre las dos la sujetan y la
sientan) Púrpura ponete bien, por favor…Púrpura! Púrpura!

GRISELDA- Dale un cachetazo.

VIOLINA- Cómo le voy a dar un cachetazo?

GRISELDA- Así. (Le da flor de cachetazo. Púrpura se calma) Viste? De chica siempre
tenía estos berrinches y el padre la calmaba de un sopapo. No te acordás? A mi me
encantaba.

VIOLINA- Púrpura estás mejor?

PÚRPURA- (Casi como una nena) Qué hago ahora sin mi vestido?

VIOLINA- Está lo más bien.

Se hace un silencio. Cada una está consigo misma. Violina. Se pasea. Púrpura, enrosca y
desenrosca un hilo o dobla y desdobla un papel, automáticamente. Griselda se sienta y se
agarra la cara.

VIOLINA- (Mirando su reloj) Es la hora de la pastilla de mi viejo. Ya vengo. (Sale)

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GRISELDA- (Después de unos segundos) Púrpura, fui yo la que te arruinó el vestido,
Violina no tiene nada que ver; por favor no te la agarres con ella. Elegite el vestido que
quieras, en el lugar que quieras, que vamos lo compramos con su tarjeta y después me lo
descuenta por mes.

PÚRPURA- Cuánto tiempo vas a trabajar gratis para pagarlo?

GRISELDA- (Con bronca, pero contenida) Eso es problema mío. Trato de darle una
solución a la cagada que me mandé.

PÚRPURA- (Desconsolada) Yo no me conformo con cualquier cosa; y no es por la plata


el asunto. Este vestido era como un sueño. Me destruyeron una ilusión.

GRISELDA- (Indignada) Cómo se ve que nunca pasaste por situaciones de mierda, eh?

PÚRPURA- (Comiéndosela con la mirada) Ah, no? Se me murió mi viejo, te parece poco?
Una semana antes de mi casamiento! Tuve que suspender la fiesta, guardar el vestido en un
ropero y meterme el servicio de confitería en el culo, o no te acordás? Ni fotos, ni luna de
miel, ni un corno! Es la primera vez que hacemos una fiesta en mi familia después de eso!
Fiesta que pensaba que iba a ser inolvidable y mirá vos lo que me hacen!

GRISELDA- Sé perfectamente lo que significó la muerte de Don Abel. Y también sé lo


que es quedarse sin padre.

PÚRPURA- Es distinto, el tuyo no se murió.

GRISELDA- Nos abandonó cuando yo tenía seis años y mi hermano ocho. Andá a hacerle
entender a dos criaturas chiquitas la diferencia entre la muerte y el abandono, cuando tu
madre tiene que salir a limpiar casas para poder darles de comer! Y mandar a la hija (Se
señala a ella misma) a pedir fiado en el almacén, y a veces no poder devolverlo más aunque
se le caiga la cara de vergüenza! (Haciendo tapa con una mano sobre la otra) Tomá, te la
devolví!

PÚRPURA- Por lo que dije antes? Tendrías que ser más agradecida, porque comiste
muchas veces de arriba gracias a mi viejo!

GRISELDA- (Poniéndose de pié, muy nerviosa) Muchas veces, muchísimas! Y no soy una
desagradecida, todo lo contrario! Porque hay un montón de cosas que vos no sabés que te
harían cerrar el pico de cotorra venenosa que tenés!

PÚRPURA- (Tranquila) Qué es lo que no sé?...A ver, dale, animate a decirme lo que no
sé! (Silencio) No me vas a ofender con toda esa sarta de pavadas que decís, cuando tenemos
un tema importante que solucionar.

GRISELDA- (Indignada) Pavadas? Pero claro, me olvidaba que para vos es más
importante un vestidito que la vida de los que te rodean.

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PÚRPURA- (Parándose también) No es un vestidito! (Cambiando y volviéndose a sentar)
Bah!, Me estoy poniendo a tu altura, qué boluda que soy! (Transición) Y para que veas que
soy buena, te doy una solución.

GRISELDA- Justo vos me das la solución a mi?

PÚRPURA- Dejame que arregle todo esto con Violina, y vos si querés andate a tu casa a
tomar mate.

GRISELDA- Primero: no puedo irme a mi casa a tomar mate porque estoy en mi trabajo y
todavía no es el horario de salida. Segundo: te dije que no metas a Violina en esto porque
no tiene nada que ver.

PÚRPURA- Cómo que no tiene nada que ver? Ella es la patrona. Es responsable.

GRISELDA- Es mi amiga!

PÚRPURA- Estás en horario de trabajo, es tu patrona y yo clienta de ella. Así que como tal
lo voy a arreglar con Violina. Ves que te hago un favor?. Tan bien te paga para salir a dar la
cara por ella?

GRISELDA- Es problema mío. Además bastante tiene la pobre con todo, como para
acarrearse otro kilombo más.

PÚRPURA- Qué kilombo?

GRISELDA- Tratar de sacar este negocio sola para mantener a los dos viejos enfermos. Te
parece poco?

PÚRPURA- Como si fuera una novedad que Violina está sola para todo. Siempre lo
estuvo. Y me hablás como si no supiera lo que es tener un negocio.

GRISELDA- No, no sabés nada. Sos una mantenida!

PÚRPURA- (Empiezan de nuevo) Ah, no sé nada, no sé nada? Preguntame, a ver si no sé


nada! Preguntame qué diferencia hay entre el queso reggianito y el parmesano! Preguntame
cómo se cortan las fetas del jamón cocido para que queden bien presentadas! Y sí, sí! Soy
una mantenida! Y qué? Qué es mejor, laburar como una burra para mantener un hijo sin
padre y que no te alcance ni para comprarte una bombacha, como vos?

GRISELDA- Sos un sorete! (Se le tira encima y empiezan a forcejear)

Entra Violina. Las mira azorada, pero las deja unos segundos y luego se mete en el medio
para separarlas.

VIOLINA- Pueden dejarse de joder! (Logra separarlas) Qué bárbaro, parecen dos
pendejas! (Cada una por su lado llora) Y lloren! Lloren todo lo que quieran, desahóguense.

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(Pausa) Y lloran sin problemas…Qué facilidad! Como cuando éramos chicas, esos veranos
al pedo, tiradas, mirando las novelas de Verónica Castro. Kilos de Merengadas, mate y
Verónica Castro. Qué boludas! Los ojos hinchados de tanto llorar; yo las miraba y no lo
podía entender. Como ese verano, me acuerdo, con esta (Por Griselda) con la panza así, a
punto de estallar…(Como en una reflexión) Claro, dieciséis años, embarazada y sola…Pero
esta lloraba de tarada (Por Púrpura) se identificaba con la novela, ella era Verónica Castro!
Los ricos también lloran. Cómo no iba a llorar la señorita? Pero fíjense que distintas
maneras de llorar. Llorar por amargura, por despecho, por emoción, por alegría, por
víctima, por remordimiento, por rencor, por envidia, por amor, por dolor, por tarada! Pero
al menos pueden llorar. Háganlo por mi también, que nunca puedo llorar, aunque tenga la
angustia atragantada en la garganta. Lloren!.

Al finalizar este monólogo las otras dos están calmas y la miran atentas.

PÚRPURA- Ustedes tienen un concepto muy equivocado de mí. Yo soy la frívola, la que
nunca piensa, la que todo lo logra fácil. La que tiene la vida solucionada. Pero no es así. Yo
también tengo una frustración. Yo también tengo algo acá adentro guardado, que nunca
pude exteriorizar.

GRISELDA- (En tono peyorativo) Qué?

PÚRPURA-Siempre quise cantar!

Griselda larga una carcajada exagerada y provocativa.

VIOLINA- Y cantá!

PÚRPURA- Claro, para ustedes es una pavada, pero para mi no!

VIOLINA- Y ya te lo dije cantá.

PÚRPURA- Ahora no tengo ganas. Estoy muy amargada.

VIOLINA- Probá. En una de esas se te calman los nervios. Cantar calma los nervios.

PÚRPURA- (Un poco entusiasmada) No creo que sea el momento (Las otras la miran sin
decir nada) Bueno, si. Se creen que no puedo? (Se pone de pié. Primero lo hace tensa
desafiando a las otras dos, luego se va aflojando) “Un día de San Eugenio yendo hacia el
Paso le conocí, era el torero de más tronío y más castizo de tó Madrid. Iba en Calesa,
pidiendo guerra, y yo al mirarle me estremecí. (Las mira por segundo buscando
aprobación) El al notarlo bajó del coche y muy garboso vino hacia mi, tiró la capa con
gesto altivo y descubriéndose dijo así…

VIOLINA- (Con las palmas en alto e imitando el acento español) Ala! vamos chavala!
Canta, canta y ponle tronío!

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PÚRPURA- (En el éxtasis del entusiasmo) Pisa morena, pisa con garbo, que un relicario,
que un relicario me voy a hacer, con el trocito de mi capote que haya pisado, que haya
pisado tan lindo pié!

VIOLINA- (Sumándose a Púrpura y haciendo algunos pasos de baile español) Pisa


morena, pisa con garbo que un relicario, que un relicario me voy a hacer…

GRISELDA- (Cortándolas) Termínenla por favor!

VIOLINA- Eh, ché!

PÚRPURA- (Sentándose, ofendida como una nena) Viste como me frustran?

GRISELDA- Me trae malos recuerdos esa canción.

PÚRPURA-(Recriminándole) Me la enseño mi abuela cuando yo era chica.

GRISELDA- Si. Te ponían una mantilla y unas castañuelas y te paraban arriba de la mesa.
Todos se reían y vos eras la estrella.

VIOLINA- Siempre fuiste muy detallista.

GRISELDA- Ellos eran felices mientras que mi vieja les limpiaba la casa. Yo observaba
todo. No tenía con quien dejarme y me llevaba.

VIOLINA- Que tiene que ver la limpieza con la felicidad? Querida, vos también sos…

GRISELDA- Yo también soy! Vos lo dijiste, yo también soy! Pero para muchos nunca fui,
ni seré, y estoy podrida de eso! Estoy podrida!

VIOLINA- Querés que te enumere todas las cosas por las que estoy podrida yo?
Repodrida, mejor dicho?

PÚRPURA- No, mejor dejala hablar a ella, porque parece que está podrida por culpa mía.

GRISELDA- Sí, por culpa tuya!

PÚRPURA- (A Violina) Pero mirá vos! Yo tengo la culpa de su vida. Yo tengo la culpa de
que no haya terminado el secundario, de que no le alcance la plata. Por poco me va a echar
la culpa de que haya tenido un hijo de soltera.

GRISELDA- Sí! Vos tenés la culpa!

PÚRPURA- Esta está completamente chiflada.

GRISELDA- El padre de mi hijo fue tu viejo! (Se corta el aire. Las otras dos quedan
pasmadas) Si, Don Abel! Abelito fue el único hijo varón que tanto soñó, y se murió con ese

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secreto encima porque no quería arruinarles la vida de cuentos a vos, a tu vieja y a tu
hermana!

PÚRPURA- (Desconcertada) Don Abel mi abuelo, Abel mi papá…Abelito…Cómo nadie


se dio cuenta nunca?

GRISELDA- Fue un secreto muy íntimo. Le echamos el fardo a un novio inventado. Salvo
mi mamá que lo supo de entrada. Gracias a esa relación teníamos la heladera bien llena y a
partir de ahí no volvimos a pasar necesidad. Claro, hasta que tu marido agarró las riendas
del negocio.

PÚRPURA- (Casi intimista) Sos una degenerada.

GRISELDA-(Sin escucharla) Empezó desde que yo tenía nueve o diez años. Ya nos
mirábamos de forma especial. Yo no tuve padre prácticamente y él me despertaba
sentimientos confusos. Me acuerdo cuando cortaba las fetas de jamón y te la daba a probar
directamente en la boca. Es como si lo estuviera viviendo, se me pone la carne de gallina.

VIOLINA- A todas nos daba de probar.

GRISELDA- Yo sacaba la lengua disimuladamente para chuparle el dedo. Me daba


cosquilleos. El se daba cuenta y me lo hacía a propósito. Hasta que un día no pudimos
ocultar más lo nuestro. Mi mamá me mandó a comprar justo cuando estaba por cerrar, me
atendió con la cortina baja, y ahí en la penumbra del almacén empezó todo. Me volvía loca
sentir su cara sin afeitar raspándome y sentirle olor a galletitas, a aceitunas…Pero ahí
quedó todo siempre, en la penumbra, a escondidas, en silencio.

PÚRPURA- O sea que tu hijo vendría a ser… mi hermano? El hijo varón que siempre
quiso mi viejo. El hijo varón que yo no tuve. (Empieza a reírse) Y después llorábamos por
Verónica Castro. Qué pelotudas! Cómo lo pudiste guardar tantos años?

GRISELDA- Dieciséis años, la edad de mi hijo. Qué querés, que estallara la guerra civil en
el barrio? Cómo no me lo iba a guardar? Por eso lo elegí de padrino de Abelito, esa fue la
excusa para que nos veamos y visite mi casa. Nunca pude decir nada. Me lo guardé como a
mi propia vida, como a las ganas de hacer todo lo que no pude. Por eso estoy podrida…

VIOLINA- Yo lo supe desde el principio.

PÚRPURA- Sos cómplice!

VIOLINA- Todo el barrio lo supo siempre. Había que ser muy boludo para no darse
cuenta.

PÚRPURA- Pobre mi mamá. Cómo le pudieron hacer eso?

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VIOLINA- Qué pobre! Ella también lo supo. En estos casos lo mejor es hacer la vista
gorda. Y a tu hermana nunca le importó, como creo que tampoco le importa nada de todo el
circo que están armando.

PÚRPURA- La única boluda soy yo.

VIOLINA-No te hagas la artista, siempre lo supiste. Pero a todas les convenía hacerse la
sota y no perder el reino. Sobre todo vos que fuiste muy viva y tu marido agarró el trono.

PÚRPURA- (Gritando) Yo nunca supe nada!

VIOLINA- Todos sabemos todo siempre! También que tu viejo se suicidó, aunque lo
hayan ocultado.

PÚRPURA- No te lo permito! Papá murió de un ataque al corazón!

VIOLINA- Con las venas cortadas.

GRISELDA- El día antes de matarse me confesó que no soportaba la idea de que el


almacén fuera un día totalmente de tu marido, que el heredero en realidad tendría que haber
sido mi hijo! Y por lo tanto yo estar en tu lugar ahora! Me lo dijo con lágrimas en los ojos
con la culpa y el arrepentimiento de María Magdalena, pero ya no se podía volver atrás. Te
casabas en una semana.

VIOLINA- Y vos juraste vengarte (Silencio) Decilo, Griselda, largá todo.

GRISELDA- No. Sentí lástima por él.

PÚRPURA-No te bastó con arruinarme el vestido. Porqué esperaste justo esta oportunidad
para descolgarte con esto?

GRISELDA- Alguna vez tenía que ser. No sé que decirte.

PÚRPURA- Claro, no sabés que decir. (Transición) Vos te arruinaste la vida sola. Mi viejo
fue un caballero procediendo como procedió. A mi mamá, a mi hermana y a mi nos hizo
vivir como a una reina y dos princesas; y su honor no le permitió revelar semejante bajeza.
Vos fuiste la hija de una sirvienta, resentida, envidiosa, y ahora seguís envenenada por
todo; pero yo tengo un marido que me adora, dos hijas divinas, que van a un colegio
carísimo, y mi vida no se va a arruinar por todo esto. Ninguna de las dos me va a podrir mi
mundo. Entendieron?

VIOLINA- Tu marido te engaña.

GRISELDA- Qué?

PÚRPURA- Qué?

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VIOLINA- Lo que oíste. Sos una cornuda. La princesa cornuda.

PÚRPURA- Y vos que sabés?

VIOLINA- Sé porque tu marido te mete los cuernos conmigo.

GRISELDA- Violina!

PÚRPURA- No puede ser…Decime que es mentira! Qué más me van a decir esta tarde
para cagarme la vida?

VIOLINA- Nadie te va a cagar la vida. Acaso no vivís en un cuento de hadas? Los cuentos
de hadas siempre terminan bien.

PÚRPURA- Desde cuando andás con mi marido, turra!

VIOLINA- Desde siempre. Desde que éramos compañeros en la secundaria. Pero prefirió
casarse con la hija del almacenero para asegurarse el futuro.(A Griselda) Y lo logró, no?

PÚRPURA- Sos de lo peor!

VIOLINA- Lo peor sos vos Púrpura; que te importó más no poder ponerte el vestido de
novia que la muerte de tu viejo.

PÚRPURA- Ustedes tampoco pudieron ponerse un vestido de novia. Envidiosas!

VIOLINA- Andate, Púrpura. Andate a tu palacio del jamón y el queso parmesano con tus
príncipe grasiento y tus hadas madrinas ridículas y dejá que los plebeyos sigamos haciendo
lo que podamos. (Púrpura la mira pasmada) Andate!

PÚRPURA- Por lo menos devolveme el vestido, esté como esté. La tela es mía.

VIOLINA- Andá, andá a la Via Venetto, a la misma mierda a comprarte la tela y dejanos
de joder!

PÚRPURA- Una amistad podrida por un vestido.

GRISELDA- No entendés nada Púrpura.

VIOLINA- Podrida!

PÚRPURA- Podridas!

GRISELDA- Podridas.

PÚRPURA- Lo qué es la envidia... (Se da media vuelta y se va. Se escucha un portazo)

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Violina y Griselda se abrazan como dos nenas perdidas en un bosque. Luego de unos
segundos se sueltan.

GRISELDA- Cómo pudiste hacerle eso?

VIOLINA- Yo qué le hice? (Larga una carcajada)

GRISELDA- Estas loca Violina. Te lo tenías bien callado.

VIOLINA- Te lo creíste? Lo inventé. Se me ocurrió de golpe. Mirá que yo me voy a fijar


en ese gordo grasa.

GRISELDA- Pero…Andá! Corré a decirle que es mentira!

VIOLINA- Vos te creés que en el fondo le importa? Es como la madre. Que no se le vaya a
caer el imperio…

GRISELDA-Se te puede armar un lío bárbaro.

VIOLINA- Y qué? Ojalá! No me vendría mal que me pase algo un poco entretenido. Vos
sufrís, ella en su burbuja. Yo que?

GRISELDA- Vos? Mirate, vas a ver.

VIOLINA- Te miro a vos, es lo mismo.

GRISELDA- Qué locas que estamos…

VIOLINA- Tres locas. Tres tristes locas se refriegan el trigo en la cara… (Se ríe)

GRISELDA- Una de estas tres tristes locas ya no da más.

Va a hasta algún lugar y saca el vestido de Púrpura, prolijo y sin ninguna mancha ni
rotura. Violina se lo arrebata de las manos y lo da vueltas, revisándolo por todos lados.

GRISELDA- Nunca se rompió. Ni se me pegó un chicle. Siempre estuvo divino, como la


vida de ella.

VIOLINA- Estás loca.

GRISELDA- Triste y loca.

VIOLINA- Vos sos consciente del kilombo que armaste? (Indignada) Cómo fuiste capaz?
Me hiciste creer que te ibas a suicidar! Hiciste que nos quedemos sin fiesta!

GRISELDA- Igual nos íbamos a quedar sin fiesta.

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VIOLINA- Tenés la cabeza podrida.

GRISELDA- Tenés razón, tengo la cabeza podrida. Tuve todo planeado, todo lo que pasó
hasta ahora; y pensaba aparecerme el día del casamiento con el vestido puesto, para hacerla
reventar. Con mi Abelito de la mano para que todos sepan la mierda que son y en la mierda
que vivieron siempre. Pero después me sentí muy mal por haber planeado todo eso.

VIOLINA- Andate Griselda. Dejame sola. Por hoy es suficiente. Basta de teleteatro.

GRISELDA- Vuelvo mañana, o esto se acabó?

VIOLINA- Se acabó? Esto no se acaba más.

GRISELDA- Vos lo dijiste antes; se va a armar la podrida.

VIOLINA- Tres tristes podridas.

GRISELDA- Ya no hay más nada que ocultar, ni que envidiar, ni que podrir.

VIOLINA- Dejate de joder y andate.

Griselda se acerca a darle un beso y Violina le da vuelta la cara. Griselda se va. Violina
queda mirando el vestido un momento. Se lo prueba por encima de la ropa, se mira en el
espejo. Finalmente lo destruye con furia. Apagón.

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