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Testigos de Jehová en el Perú: Análisis Sociológico

El documento analiza la presencia y crecimiento de los testigos de Jehová en Perú, ofreciendo una etnografía del grupo que incluye sus doctrinas, organización y prácticas. Se exploran aspectos sociológicos de la adhesión a la fe, así como la espiritualidad de sus miembros, caracterizada por un enfoque ético y proselitista. Además, se detalla la estructura organizativa y la importancia de la escatología en su doctrina.

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Testigos de Jehová en el Perú: Análisis Sociológico

El documento analiza la presencia y crecimiento de los testigos de Jehová en Perú, ofreciendo una etnografía del grupo que incluye sus doctrinas, organización y prácticas. Se exploran aspectos sociológicos de la adhesión a la fe, así como la espiritualidad de sus miembros, caracterizada por un enfoque ético y proselitista. Además, se detalla la estructura organizativa y la importancia de la escatología en su doctrina.

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Manuel Marzal, SJ Catalina Romero José Sánchez

editores

LA RELIGION /

EN EL PERU
AL FILO DEL
MILENIO
Pontificia Universidad Católica del Perú
FONDO EDITORIAL 2000
Primera edición: junio del 2000

Lo, religión del Perú al filo del milenio

Carátula: Enrique Ottone

Copyright © 2000 por Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica


del Perú. Av. Universitaria, cuadra 18, San Miguel.
Telefax: 460-0872. Teléfonos: 460-2870, 460-2291, anexos 220 y 356.
E-mail: feditor@[Link]

Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio total o parcial-


mente, sin permiso expreso de los editores.

Hecho el Depósito Legal: 1501052000 - 1732

Derechos reservados
ISBN: 9972-42-348-4

Impreso en Perú - Printed in Peru


iLlaman a la puerta!: Los testigos de Jehová

Harold Hemández Lefranc

Los testigos de Jehová constituyen uno de los grupos religiosos me-


nos estudiados y sobre los cuales hay más prejuicios. En nuestro medio ·
se les conoce casi exclusivamente por su predicación de casa en casa;
pero también cobran notoriedad cada cierto tiempo, cuando acontece
algún escándalo motivado por su negativa a las transfusiones de san-
gre.
El presente artículo, síntesis preliminar de un estudio mayor,
pretende ofrecer un intento de explicación de carácter antropológico
al hecho de la presencia de los testigos de Jehová en el Perú y de su
crecimiento más bien exitoso. En ese sentido, pretende entender
quiénes son aquellos que están al otro lado de la puerta. Desarrollaré
tres puntos: 1) haré una ajustada descripción o etnografía del grupo
en términos de sus doctrinas, formas de organización, reuniones y
ceremonias, actividades proselitistas, y sistema ético, normas y pro-
hibiciones, así como una sucinta historia del grupo. Pero estos aspec-
tos formales de .organización y doctrina no dicen mucho sobre razo-
nes sociológicas que motivan la adhesión y la permanencia.1 Por ello,
2) esbozaré un análisis del grupo con arreglo a las teorías del secta-

De esta limitación adolecen los manuales de sectas, que pretenden explicar la


naturaleza de estos grupos haciendo simples síntesis de aspectos formales de cada
uno e inscribiéndolos en una teoría genérica y en la que se involucran criterios so-
ciológicos y teológicos de modo indiferenciado.
l-IARow HERNÁNDEZ LEFRANC

rismo y del milenarismo, dos características sociológicas muy mar-


cadas en él. Estas teorías generales, sin embargo, no hablan dema-
siado de las particularidades de la vivencia del individuo ni de las
razones más específicas de la conversión y permanencia desde la
perspectiva del fiel. Por ello, también 3) describiré y analizaré lo que
llamo espiritualidad de los testigos: el modo concreto de como se
interpreta y entiende, vive y experimenta la doctrina. Caracterizo la
espiritualidad principalmente como ética, proselitista y docente.

l. Etnografía

Los testigos se consideran «Una sociedad cristiana de alcance mun-


dial de personas que se mantienen activas en dar testimonio con re-
lación a Jehová Dios y a sus propósitos que afectan a la humanidad».
Se asimilan a una línea de seguidores o testigos de Jehová que llega
hasta Abel. 2 Con el mensaje de Cristo, el favor de Jehová pasó del
pueblo de Israel a los seguidores de Jesucristo. Él mismo, primogéni-
to de Dios, es el más prominente testigo. Sin embargo, la congrega-
ción cristiana fue pronto desvirtuada con la introducción de doctrinas
ajenas al cristianismo primitivo. Solo a fines del siglo XIX, con Charles
T. Russell y los Estudiantes de la Biblia, se produce un regreso al Dios
verdadero y a las verdades bíblicas.
La Biblia dice que solo existe una sola fe (Ef 4,5), contenida por
una sola organización de adoradores de Jehová. Estos se identifican
por 1) un auténtico amor entre sí; 2) un profundo respeto a la Biblia,
que significa regir las costumbres exclusivamente por ella; 3) la hon-
ra del nombre de Dios, que es Jehová; 4) la predicación del Reino de
Dios, porque creen que es lo· único que traerá paz y seguridad a la
Tierra; 5) no ser parte de este mundo malvado, pues no se mezclan
en las cuestiones políticas. Los testigos, dentro de un exclusivismo

Antes conocidos como Estudiantes de la Biblia, el nombre de testigos de Jehová


lo adoptan hacia 1931, con arreglo a Isaías 43:12.

286
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE ] EHOVÁ

sectario que explicaré más adelante, consideran que ellos cumplen


perfectamente con estos requisitos o características.

1. 1. Doctrina

La doctrina es bastante enrevesada, eminentemente escatologista y


ha sufrido cierta variación a lo largo de la historia de la organización,
justificada porque en el presente se vive el proceso escatológico y la
revelación es progresiva. Se pueden distinguir tres espacios:
protología, teodicea y escatología. 3 La protología es el entendimiento
de la creación; la teodicea responde a la pregunta de por qué un Dios
bueno y justo permite el mal en el mundo; y la escatología entiende
cómo será el fin de este sistema de cosas, lo que dará sentido a toda la
historia humana.

l. l. l. Protología

Jehová tiene el derecho de ejercer su soberanía universal como prefie-


ra y requerir obediencia y devoción absoluta. Creó a Adán y Eva para
que vivan con su descendencia en la tierra paradisiaca, en paz y felici-
dad para siempre; pero usaron mal su libertad al aceptar la maquina-
ción de Satanás para gobernar a toda la humanidad. Este reto cuestio-
nó el derecho de la posición de Jehová como Soberano Universal: «la
rebelión de Satanás puso en tela de juicio el nombre y la reputación de
Dios».
Ante la desobediencia, Jehová decidió probarles a los hombres
que la rebelión era mala. En el presente el hombre prueba toda forma
de gobierno sin Dios y ninguna trae felicidad absoluta. Una vez pro-
bado esto, Dios hará retornar el estado paradisiaco original. Este re-
torno es inminente. Como Adán transgredió una ley, debe pagar su
descendencia. Dios ofrece pagar con su propio hijo, Jesucristo, para
respetar la ley del talión, «vida por vida» (Ex 21:23). Cristo es el pri-

Estos términos no los utiliza la Sociedad.

287
[Link] HERNÁNDEZ LEFRANC

mogénito de toda la creación; pero no es Dios. La doctrina puede


calificarse de monarquianismo subordinacionalista o unitarista.
La santificación del nombre de Dios está vinculada con el respe-
to a su gobernación. La venida de Cristo a la tierra y su sacrificio
apuntan a este fin, más importante que la salvación de los hombres:
la vindicación del nombre de Jehová.

1.1.2. Teodicea y escatología

Toda la historia humana, llena de sufrimiento y muerte, ha demostra-


do tres cosas: que Dios no es el causante del sufrimiento; que el
independizarse de Dios no ha logrado un mundo mejor; y que solo el
Creador tiene el derecho de regir a la humanidad. El testimonio de
un testigo entrevistado ayuda a entender esto: toda la historia del
hombre no es sino un hiato, un accidente, en el designio y la voluntad
de Dios; pronto se restablecerá lo decidido por Jehová Dios por cuya
razón fue establecido el Paraíso en la Tierra.
La doctrina supone dos principios clave: Jehová ha empezado a
regir sobre la Tierra desde 1914 y tiene un grupo de hombres llamado
el «esclavo fiel y discreto» (Mat 24:45) que provee alimento espiri-
tual en la Tierra. Parte de este grupo forma la dirigencia de los testigos
que conduce la Sociedad Watch Tower. Son los que al morir resucita-
rán al cielo para cogobernar con Cristo, como los 144 mil (Ap 14:3).
Aún queda, pues, en la Tierra, parte de este grupo «esclavo» (más de
8 mil), todos ellos testigos de Jehová, algunos de los cuales forman la
dirigencia.
La escatología lee todos los hechos históricos del presente como
escritos ya en los libros proféticos, en especial en el Apocalipsis. Des-
taca su «lectura» de los poderes políticos de Inglaterra y los Estados
Unidos (la séptima cabeza de la primera bestia); la Organización de
las Naciones Unidas (ONU), que es la imagen de la bestia de siete
cabezas; todas las demás religiones del mundo, como el «imperio
mundial de la religión falsa» o la ramera que fornica con los reyes de
la Tierra y es aborrecida por la bestia de siete cabezas (la ONU).

288
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE JEHOVÁ

La escatología es muy compleja para ser resumida aquí, pero para


que se observe la lectura sobre la base de la «cronología profética»,
veamos cómo se determina 1914 como el inicio del reino de Dios
sobre la Tierra.
En el Libro de Daniel la figura de un árbol gigantesco representa
al rey Nabucodonosor; pero también a la gobernación suprema de
Dios, la que se había expresado en el reino de la nación de Israel. El
reino de Judá se hizo tan corrupto que Jehová permitió que Nabucodo-
nosor lo destruyera. Esto sucedió supuestamente en el año 607 a.C.
La destrucción de Jerusalén ocurrió realmente en 586 a.C.; pero
se insiste en 607, por la lectura y exégesis tradicional de la Biblia.4 La
gobernación de Dios fue derribada el 607. Así, comenzó un periodo al
cual Jesucristo se refirió como «los tiempos señalados de las nacio-
nes» (Le 21,24). Si podemos descubrir cuándo terminan «los tiempos
señalados», sabremos cuándo Cristo comenzará a regir como rey. Se
asimila esto a Daniel 4: 16,25, en que se dice que luego de siete tiem-
pos se reconocerá que el Altísimo tiene dominio sobre los hombres.
¿cuánto duran estos siete tiempos? Se debe seguir el principio
de que «la Biblia provee su propia explicación»: se asimilan o acomo-
dan como si fueran partes de un mismo y coherente discurso los li-
bros y las distintas figuras de Daniel, Jeremías, 2Crónicas, Ezequiel,
Lucas, Génesis, Números y Apocalipsis.
En Ap 12 se habla de una mujer, que se asimila a la mujer de Gen
3:14,15. 5 Si Cristo se asimila a la descendencia de esta última, se
entiende que la mujer es la organización celestial de donde viene
Cristo: «tal como la descendencia vino de la Mujer, así el Rey, Jesu-
cristo, viene de la organización celestial». ¿pero de dónde se saca una

Los libros de Jeremías y 2 de Crónicas dicen que el pueblo deJudá pasó setenta
años en el exilio luego de la destrucción de Jerusalén; y que pasado ese tiempo
fueron liberados por el rey Ciro el persa, el primer año de su reinado. Si Ciro gober-
nó desde el 537, la destrucción de Jerusalén ocurrió setenta años antes, el 607.
5
«Pondré enemistad entre ti (serpiente satanás) y la mujer, y entre tu simiente
y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar».

289
HARow HERNÁNDEZ LEFRANC

organización celestial? Gálatas 4 habla de una mujer-Sara-, asimi-


lada a «la mujer» de Ap y Gen, que representa la Jerusalén de arriba,
donde gobierna Cristo. La mujer de Ap 12 permanece en el desierto
por 1 260 días o tres tiempos y medio; es decir sin gobernar. Ahora
bien, si 3 Yz son 1 260 días, los 7 tiempos de Daniel o tiempos seña-
lados de las naciones son 2 520 días. Sobre la base de una «regla bíbli-
ca» que dice que para Dios un día es como un año (Num 14,34), siete
(7) periodos es igual a 2 520 años.
Desde que se corta el árbol hasta que se reinstaura el gobierno
de Dios corre desde el 607 a.C. hasta 1914: 2 520 años. La cronología
que divide antes y después de Cristo, no considera año O; por tanto,
el transcurso de estos 2 520 años nos lleva a 1914, como el del inicio
de la reinstauración.
Sobre la resurrección, el juicio y el milenio, habrá una primera
resurrección, que ya empezó en 1914, de los 144 mil. La otra resu-
rrección acontecerá luego del Armagedón, la de justos e injustos,
que vivirán en la Tierra paradisiaca. El juicio no será sobre actos pa-
sados, sino por lo que se haga durante el «Día del Juicio», que durará
mil años. Luego del milenio, una felicidad sin límites reemplazará al
dolor.

1.2. Organización

Los testigos forman una estructura doble: una suma de tres socieda-
des legales que edita y distribuye el material y de las cuales destaca la
Watch Tower Bible and Tract Society ofPennsylvania; y una organización
de congregaciones locales con cierta vinculación formal o legal con
estas sociedades; que obedecen al poder centralizado en Nueva York,
dirigido por un llamado «Cuerpo Gobernante» de unos once indivi-
duos, todos ellos «Con esperanza celeste». Bajo la dirección de este
«Cuerpo Gobernante» hay seis comités: el del Presidente o de Sucur-
sal, de Redacción, de Enseñanza, de Servicio, de Publicación y de Per-
sonal. Este es el orden central. En cada país hay una sucursal o central
que divide el territorio en distritos y circuitos, cada uno con un super-

290
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE]EHOVÁ

inte:µdente, que acude a cada congregación para revisar asuntos


organizativos y progresos de predicación. En el Perú hay tres distritos
y cada circuito comprende no más de veinticinco congregaciones.
La sucursal centraliza el material de enseñanza y da las directri-
ces doctrinales y de organización de eventos para cada una de las
congregaciones locales, que se reúnen en respectivos «Salones del
Reino» y que se encargan de publicar dentro de su respectivo territo-
rio asignado. La congregación la dirige un «Cuerpo de ancianos», cuyo
número puede variar, asistidos por siervos ministeriales, encargados
de asuntos particulares. La administración es absolutamente centra-
lizada y jerarquizada; siguen principios «teocráticos» que parten del
«Siervo fiel y discreto» (Mat 24:45), grupo casi anónimo que dirige la
Sociedad Wath Tower.

1.3. Reuniones y ceremonias

Hay una ausencia de ritual en la congregación; el ritualismo ha sido


abolido, así como lo que Weber (1996) llama efectividad ritual, que
queda compensada por una sistematicidad ética. Las reuniones se
realizan principalmente para aprender las enseñanzas de marcado
sentido escatológico, que privilegian aspectos éticos y morales. El
testigo debe asistir semanalmente a su local de reunión, llamado Sa-
lón del Reino, para la reunión de Escuela del Ministerio Teocrático, la
Reunión de Servicio, la Reunión pública de discurso y al Estudio de
La Atalaya, lo que suma unas cuatro horas de presencia. A ello se
agrega una reunión de Estudio del Libro de Congregación, de alguna
publicación, en casa de algún publicador. Hay reuniones extraordina-
rias, aproximadamente cada dos años, las Asambleas de Distrito, Cir-
cuito y Día Especial de Asamblea, que duran respectivamente tres,
dos y un día, y se realizan en un estadio o su local de reuniones en
Campoy.
Las ceremonias propiamente tales son el Bautismo, simple acto
público que manifiesta la entrega a la predicación y que se realiza
dentro de las asambleas; la Bendición del matrimonio, un simple acto

291
[Link] HERNÁNDEZ LEFRANC

que no tiene carácter ritual; la Oración por el difunto, en que no se


pide especialmente por él, para evitar todo carácter mágico manipu-
latorio sacramental; y la Conmemoración de la muerte del Señor, que
se realiza una vez al año y en que prácticamente nadie bebe ni come
el vino y el pan, ya que representa la cena con el pequeño redil, parte
de los 144 mil, que aún permanece en la Tierra, y de los que solo
quedan en el presente unos 8 mil.

1.4. Proselitismo

El proselitismo de casa en casa o ministerio del campo, es actividad


de todo testigo; pero solo es un aspecto del sistema docente en que
se inscribe el publicador. Consiste en dejar una publicación; si se tie-
ne éxito, quedar con el amo de casa para una revisita. En esta, se
ofrecerá un estudio bíblico con un libro de nombre Conocimiento, de
192 páginas, que puede hacerse en no menos de seis meses con re-
uniones semanales de una hora en casa del amo o del testigo. En este
lapso, se le invitará a las reuniones del Salón del Reino, en especial a
las reuniones públicas. Involucrada la persona con la doctrina y la
socialización, se le invita a la Escuela Teocrática para que diserte
sobre algún tema y logre capacidades docentes y retóricas para el
ministerio del campo.

1.5. Sistema ético

El testigo respeta una ética sistemática, de la cual pueden distinguirse


dos aspectos, el individual moral y el social-político. Sobre el primero,
destacan la moralidad sexual (fornicación, adulterio, homosexualismo
son motivo de expulsión si no hay arrepentimiento); la limitación de
alcohol, y la abstención absoluta de tabaco y drogas (también motivo
de expulsión); evitar prácticas consideradas idolátricas y diabólicas
(celebración del cumpleaños, del Año Nuevo, de la Navidad, etcétera;
ofrecer saludos o regalos a propósito de estos eventos, etcétera). Se
sancionan también severamente la magia, la adivinación y el espiri-

292
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE]EHOVÁ

tismo. El testigo es conocido por su honradez y disposición frente al


trabajo, actitud eventualmente beneficiosa en el campo laboral, en el
comercio y lo empresarial; tienen presente la sanción de 1Tim 5:8:
«si alguno no proveyere para los suyos, y mayormente para los de su
casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo».
Aspecto difundido y tal vez el más polémico es su negativa a las
transfusiones de sangre, con sustento en Hechos 15:28,29. 6 A partir
de 1961 se practicó la expulsión de quienes pasaran por alto este
requisito o manifestaran disconformidad. Al respecto, es evidente lo
indignante que esto puede ser para muchos, pues ha significado la
muerte de algunos testigos, sobre todo niños, hechos por cierto muy
publicitados por la prensa en el ámbito mundial. Sin embargo, más
allá de la validez de las consideraciones desde el punto de vista médi-
co y ético que sustentan esta prohibición, es interesante el sentido
de adscripción e identidad que ofrece esta actitud. Hay que conside-
rar la función de afirmación de la negación, del abstencionismo de
sangre, de lo que Henri Desroche (1976: 46) llamaría «huelga», y que
en el testigo se extiende, como vemos, a otros aspectos.
En el aspecto social y político se caracterizan por su neutralidad
política. La base de esta concepción es una interpretación literal y
absolutizante de citas bíblicas como esta: el Reino de Dios no es de este
mundo Ouan 18,36). Y Satanás el diablo es el príncipe de este mundo
Ouan 14,30). Se manifiesta desde el negarse a saludar a la bandera
o cantar el himno nacional del respectivo país, hasta votar en blanco o
viciado para las elecciones o negarse a hacer el servicio militar. Esta
neutralidad política tiene un carácter bastante conservador, pues no
se insinúa siquiera un espíritu de rebelión o combate frente a injusti-
cias de opresores. La doctrina dice que este mundo es el «sistema de
cosas de Satanás». Esto podría hacer suponer una actitud de nega-

«Porque ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna


carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de cosas sacrificadas a los
ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Si os guardáis de tales cosas,
haréis bien. Que os vaya bien».

293
HARow HERNÁNDEZ LEFRANC

ción de todos los aspectos de la vivencia en sociedad; pero no es así:


hay una actitud por demás pragmática de sobrevivir y mantenerse
laboral, económica y congregacionalmente «en el mundo».
En cuanto a otros aspectos, están abolidos el juego de azar, el
matrimonio con un no testigo, pertenecer a la policía o las fuerzas
armadas, practicar deporte profesionalmente, cazar o pescar por de-
porte, vestir de luto, etcétera.

1.6. Historia

En el siglo XIX renació la congregación cristiana verdadera, opacada


por tanto tiempo por la gran apostasía. El personaje que para este fin
y que con ayuda y guía de Dios aparece es Charles Taze Russell (1852-
1916), quien a pesar de ser un muy exitoso hombre de negocios, se
manifestó siempre interesado por algunos aspectos doctrinales. Se
acercó al adventismo en 1870. En 1876 empezó su interés en las pro-
fecías cronológicas y refiere el año de 1914 como fin del tiempo de los
gentiles. En 1879 empezó a publicar lo que luego se llamaría La Ata-
laya. En 1881 constituyó la Sociedad Watch Tower. Comenzó a escribir
una profusa literatura. La Sociedad de Estudiantes de la Biblia creció
en todo el mundo considerablemente, a partir de su extraordinaria
actividad propagandística. En 1914 sufrió un revés al no evidenciarse
el fin de este mundo. Se reinterpretaron las doctrinas y cronologías;
y a pesar de las contradicciones, azares y polémica doctrina, el creci-
miento siempre se mantiene (véase el cuadro adjunto). En el presen-
te, los testigos de Jehová suman en todo el mundo 5 millones 544 mil
59 publicadores, con 87 mil 644 congregaciones locales (datos de 1998).

294
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE ] EHOVÁ

Cuadro 1
Número de publicadores en el mundo

1914 5 155
1919 5 793
1941 109 371
1952 456 265
1963 1 040 836
1972 2 021 432
1976 2 248 390
1990 4 017 213
1994 4 695 111
1997 5 353 078

La trayectoria en el Perú se inició en 1943, con una misionera.


En 1945 vino Nathan Knorr, presidente de la So~iedad. Se organiza-
ron pequeñas reuniones. Ocho misioneros llegaron al Perú en 1946.
En junio de 1947 empezaron a salir de Lima. En 1949 regresó al Perú
Nathan Knorr, quien anunció la apertura de la sucursal del Perú. En
1952 había 260 publicadores en siete congregaciones; en 1955, eran
460 personas; en 1967, 2 mil 810; en 1971, 5 mil 384. Para 1978, los
testigos sumaban 12 mil 925 proclamadores. En el presente, los tes-
tigos de Jehová suman en el Perú 58 mil 122 publicadores, con 716
congregaciones locales.
De esta breve descripción del grupo surge una pregunta perti-
nente: ¿cómo y por qué razones un individuo puede llegar a hacerse
testigo de Jehová, a pesar de la polémica doctrina milenarista y las
severas exigencias éticas? Pretendo responder esto en lo que sigue.

295
HARow HERNÁNDEZ LEFRANC

2. Teorías para el análisis

Los testigos son un grupo religioso al que la sociología llama secta.


Además, por su doctrina, es un grupo milenarista. Constituyen, pues,
una secta milenarista. En lo que sigue, definiré el concepto de secta;
distinguiré a la secta milenarista de otros tipos de secta; y presentaré
el modelo de privación relativa, con el que se explica la pertenencia a
las sectas; pero advertiré luego los límites de este modelo.
B. Wilson. (Fürstenberg 1976: 257) entiende la secta como un
modelo institucionalizado de conducta, como un tipo de adaptación
social que aparece como un producto de protesta social. E. Troeltsch
(Fürstenberg 1976: 247) encuentra que el fundamento de la secta,
como forma institucional, radica en la específica acentuación e inter-
pretación de los rasgos fundamentales del Evangelio.
La evolución del cristianismo en la historia propendió desde el
modelo secta a un ideal de universalidad, al modelo iglesia. Este se
asentó sobre todo a partir de la doctrina del sacerdocio y los sacra-
mentos. En ellos, la divinidad de la iglesia se conservó en sus bases
objetivas. Es la concepción agustiniana que entiende que la santidad
de la iglesia no depende de la santidad del clero o los fieles; en oposi-
ción del cisma de Donato, que entiende que la gracia queda compro-
metida si peca quien administra los sacramentos (Eliade 1983, III:
60) Así, el carácter divino de la organización se desligó de la vertien-
te subjetiva de los fieles, rescatada por la secta. En esta, se mantiene
o renueva la vertiente que insiste en «el radical individualismo del
evangelio[... ] su comunidad de amor radical[ ... ] su indiferencia he-
roica frente al mundo, al Estado y a la cultura» (Troeltsch, en Fürs-
tenberg 1976: 251) Esta actitud obviamente nunca propende al uni-
versalismo, pues no es capaz de temporizar con otros intereses
propios de las exigencias de la cultura secular (Wilson 1970: 7). La
secta apela a la realización de las experiencias morales; la iglesia ape-
la a la santidad objetiva de la gracia.
La secta es un movimiento de protesta religiosa, de rechazo frente
al mundo; tiene carácter voluntario; por tanto, es una entidad que

296
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE]EHOVÁ

tiene conciencia de sí misma, y cuya formación y reclutamiento son


procesos conscientes y deliberados. Admite o rechaza a los que pre-
tenden integrarse; y hay un sometimiento pleno y consciente que
hace superar compromisos con otras instituciones o personas. Posee
un fuerte sentido de identidad; y se considera a sí misma como una
élite. Es un movimiento de protesta religiosa; se considera como un
grupo aparte y que la salvación es brindada primeramente a sus inte-
grantes, cuando no de modo exclusivo. Esto supone considerar la
práctica de la Ley como imprescindible para todos sus miembros, con
igual grado de compromiso; lo cual supone la necesaria santidad de
todos sus miembros (Wilson 1970: 26-27).
Todas estas características tipológicas se corroboran en la sínte-
sis etnográfica de la primera parte del texto. Pero debe añadirse que
si la secta es una respuesta de rechazo frente al mundo, la congrega-
ción de los testigos significa una respuesta específica denominada
revolucionista, adventista o transformista (Wilson). La actitud revolu-
cionista se remonta al cristianismo primitivo: «Los primeros cristia-
nos, judíos de Jerusalén, constituían una secta apocalíptica dentro del
judaísmo palestinense. Permanecían en la espera atenta de la segun-
da e inminente venida de Cristo» (Eliade 1979, II: 330). Sin embargo,
con San Agustín se reinterpretó espiritualmente el milenio esperado
y el milenarismo pasó a ser herejía.
La concepción adventista entiende que este mundo es malo y
está gobernado por Satanás. La única solución es «la transformación
del mundo mediante una acción sobrenatural» (Wilson 1970: 38). Por
otro lado, se propende a un alto nivel moral basado en el ejemplo
ético de Jesús; y la admisión en la comunidad solo es posible si se
tiene una comprensión mínima de la doctrina; no hay conversiones
rápidas y se tiene aversión al ritualismo y sentimentalismo. Hay un
especial aborrecimiento a la iglesia oficial (Wilson, en Fürstenberg
1976: 26,2). Por lo común, no piensan que ellos mismos iniciarán o
serán protagonistas de la acción de transformar el mundo; esto los
hace más bien conservadores en el aspecto político, como es el caso
de los testigos.

297
lIAROLD HERNÁNDEZ LEFRANC

Ahora bien: definir lo que es secta y sintetizar sus características


no es explicar por qué razones los individuos se adscriben y se mantie-
nen en ella. En principio son clásicas teorías más bien mecanicistas
para explicar los sectarismos milenaristas (Lanternari, Hobsbawm,
Worsley, Cohn, en cierta medida). Se vincula el milenarismo con secto-
res víctimas de la opresión colonial o de la marginación económica;
desposeídos o minorías oprimidas o perseguidas. Se observa que hay
un condicionamiento económico o político de sectores en crisis. Sin
embargo, esta teoría no es aplicable a los testigos, pues los individuos
que se adscriben no adolecen de ningún tipo de segregación específica,
si bien tienden a provenir de sectores comparativamente bajos. Así, la
privación económica o la opresión no son condiciones que generen una
forma milenarista semejante a la de los testigos.
La teoría de la privación relativa puede ayudar a entender el asun-
to. David Aberle define la privación relativa como «Una discrepancia
negativa entre la expectativa legítima y la realidad» (Aberle, en
O'Leary 1998: 114). Es decir, se sufre o se cree sufrir privación de
ciertas satisfacciones. Ciertos cambios sociales son sufridos por grupos
específicos; y dentro de ellos, por individuos con mayor sensibilidad.
Esto crea sentimientos de inseguridad, insatisfacción y frustración.
La respuesta es una conducta de compensación dirigida hacia una
ideología sectaria. Talmon observa que «no es, en buen número de
casos, la penuria extrema, sino una clara desproporción entre las ex-
pectativas y los medios de satisfacerlas» el factor que predispone al
milenarismo; y agrega que la frustración (fruto de expectativas ambi-
ciosas que no se satisfacen) «puede ser mucho más importante que
la penuria real» (Talmon 1975: 108). Es decir, el hecho sociológico
(frustración) es más importante que el hecho económico (penuria
real). La posibilidad es, pues, acceder a la predicación y el proselitis-
mo de la secta. Se plantea específicamente que las sectas milenaristas
ofrecen una explicación de la crisis a partir de una compensación por
las discrepancias (Wilson 1970: 232).
Esta teoría puede ser interesante y esclarecer parte del asunto;
sin embargo, tiene dos dificultades para explicar a los testigos de

298
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE ] EHOVÁ

Jehová. La primera: el trabajo de campo que realizo en Lima desde


1995 evidencia que el individuo no se convierte fundamentalmente
por la doctrina milenarista. No se convierte porque haya sido con-
vencido de que 1914 inicia el fin de este sistema de cosas. No se
convierte porque se haya convencido de que 144 mil cogobernarán
en el cielo con Cristo sobre la Tierra. No se convierte porque haya
estudiado con prolijidad todo el enrevesado drama escatológico pro-
puesto y lo acepte; y tenga una conciencia de permanente, inquieta,
intranquila e impaciente espera del fin de este mundo. Es más: la
mayoría no conoce con profundidad la doctrina específicamente
milenarista. Si bien los individuos afirman las doctrinas oficiales (so-
bre todo en las formas sectarias) como ideología, estas no necesaria-
mente llegan a imponerse como un bloque en la vivencia religiosa del
fiel en todos los contextos culturales, pese al rigor homogeneizante
de su ortodoxia. El propio Wilson afirma que «Las sectas, al ser sus-
ceptibles de un cambio de lugar, adquieren connotaciones culturales
diferentes en sociedades diferentes» (Wilson 1970: 231).
La segunda dificultad obliga a revisar una teoría de privación re-
lativa aplicada de modo ,simplista. La evidencia indica que en el indi-
viduo testigo hay una espiritualidad más compleja y que va más allá de
una respuesta fruto de un sentimiento de frustración o insatisfacción.
En el siguiente punto presento una perspectiva alternativa para
entender la conversión y la permanencia del individuo donde los tes-
tigos de Jehová; esto, a partir de discernir los rasgos básicos de su
espiritualidad. Advierto que la base empírica de lo que afirmo es la
observación de campo en el espacio limeño. No creo que pueda ex-
tenderse a todo contexto cultural, si bien por lo menos ciertas cons-
tantes de los testigos en México se asemejan de algún modo a lo
observado en Lima.7

Fortuny observa que «en lo que respecta a los testigos mexicanos, la doctrina
milenarista no constituye un atractivo particular para los conversos. Entre mis infor-
mantes, ninguno ha expresado que ese hecho particular lo haya motivado para vincu-
larse a la organización. Al inicio de su proceso de conversión, los individuos por lo
general desconocen esa parte de la doctrina» (Giménez 1996: 202-203).

299
HARow HERNÁNDEZ LEFRANC

3. El análisis : la espiritualidad de los testigos

La doctrina milenarista y apocalíptica de los testigos ha variado con-


siderablemente a lo largo de su historia -la última profecía, llamémos-
le hipotética, no cumplida ha sido 1975 (ejecución de los inicuos e
inicio del milenio)-. Sin embargo, poco les ha importado a sus fieles,
a los que han seguido siendo testigos. Les preocupa muy poco cuán-
do exactamente ocurra el fin del mundo. Lo que les importa es que
tienen la promesa de que va a acontecer. Pero más allá de eso, aunque
ha podido haber un exceso en la expectativa por parte de la Sociedad,
eso se compensa absolutamente por todo lo aprendido en la congrega-
ción. Dentro de su espiritualidad, este aprendizaje refiere dos asuntos
fundamentales: lo ético-moral -que ha permitido mejorar la calidad
humana y moral del individuo-; y lo intelectual -que ha permitido
ilustrar al individuo, desde enseñarle a leer y escribir si no lo sabía,
hasta darle una instrucción mínima en lo que podemos llamar huma-
nidades- .
He mencionado el término espiritualidad. Llamo espiritualidad
al modo concreto de como se interpreta y entiende, vive y experi-
menta la doctrina; es no solo el modo formal de pensar y creer, sino
también el correlato en el espacio diario y ante las contingencias de
la vida cotidiana. El trabajo de campo me ha permitido observar una
espiritualidad muy propia del testigo, que puede caracterizarse, pues,
como ética, proselitista y docente. Estos elementos provienen de su
específico milenarismo: la ética sistemática es la condición para la
salvación milenarista; lo proselitista docente permite la satisfacción
de recibir y luego dar instrucción y conocimiento de lo escatológico.
Pero esto ya no constituye milenarismo.
Sobre lo ético: en el testigo, la ética supone una ascesis sistemá-
tica. Pero la razón de ella no solo apunta a la esperanza escatológica,
sino también a la subsistencia moral y económica en el presente. En
ese sentido, la ética tiene un carácter racional y pragmático ante la
vida cotidiana. Cada prohibición y regla, además de su sustento bíbli-
co, tiene un sustento práctico, desde lo sexual, el aseo y la limpieza

300
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE]EHOVÁ

personal, hasta las finanzas. Por otra parte,·el abstencionismo social


y político y la crítica al mundo, si bien apuntan al inminente fin de
este «sistema de cosas», logra cierto equilibrio de compromiso a par-
tir de la actitud conservadora de la lectura de Romanos 13. 8 Su crítica
del mundo es por demás ambivalente. A modo de ejemplo, presenta-
mos la interpretación controversia! respecto de una institución como
la ONU: si bien la doctrina asimila a esta institución a la bestia apoca-
líptica de siete cabezas y diez cuernos de Ap 17:3, por otra parte es
fuente científica y de estadísticas y aun de recomendaciones prácti-
cas de salud: entre otras cosas se recogen recomendaciones de un
manual de diarrea de la Organización Mundial de la Salud con res-
pecto a países de condiciones sanitarias precarias, que se leen y co-
mentan dentro de las reuniones de Estudio del Libro de Congrega-
ción.
Por otra parte, debe observarse que la ascesis sistemática, ade-
más de vincularse con la típica actitud sectaria, es un proceso previ-
sible ante la ausencia de ritual y específicamente de lo que se deno-
mina efectividad ritual. Al igual que en la ética protestante calvinista,
en el testigo hay un apartamiento absoluto de toda confianza en la
«magia» sacramental. Se ha visto en la etnografía que no hay culto
propiamente, que el ritualismo ha sido abolido, y que se ignora toda ten-
dencia a la entrega mística de lo sagrado. Y si el objetivo de toda espiri-
tualidad es la salvación, pues esta no se logra ton la «magia» que
supone la salvación eclesiástico-sacramental. Si bien la salvación se
logra a partir de pertenecer a la congregación de los testigos de Jehová
(«extra ecclesia nulla salus» ), el pertenecer a ella no la garantiza. La
alternativa a la «magia» sacramental es la sistematicidad ética. En-
tonces, si el fundamento de la salvación deja de encontrarse en la

«Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad


que no provenga de Dios; y las que hay, por Dios han sido constituidas. Así que, el
que se opone a la autoridad, se opone a lo constituido por Dios; y los que se oponen
recibirán condenación para sí mismos» (Rom 13: 1,2).

301
HARow HERNÁNDEZ LEFRANC

«magia» sacramental y la efectividad ritual, se hallará, por el contra-


rio, en la abstención del mundo.
El segundo elemento de esta espiritualidad lo encuentro en la
predicación o el proselitismo. La predicación sistemática llega a cons-
tituir una suerte de ascesis mediante la cual el testigo se convence
de lo que predica. Es interesante que los desaires y las burlas que
reciben en la predicación de casa en casa lo único que hacen es fo-
mentar su confianza en lo que predican y desarrollar lo que Weber
llamaría «religiosidad paria» o «religiosidad de retribución» (Weber
1996: 394, 395). En ese sentido, los testigos rescatan la figura
paradigmática de Noé, cuyos tiempos se consideran similares a los
tiempos presentes. Sin embargo, pese a que los testigos son un «mo-
vimiento de campaña proselitista en los días inmediatos a la batalla
de Armagedón» (Wilson 1970: 238), hay «Un desplazamiento de obje-
tivos», de esperar el inminente fin del mundo y predicarlo, a «Un ata-
rearse en el mundo para la promoción de las publicaciones» (Weber
1996: 239).
Entonces, si bien a la letra se predica el «fin del mundo», hay
también una práctica tenaz que «permite ocupar el tiempo y energías
de los miembros y sostener su entusiasmo» (Weber 1996: 239). Por
lo demás, observo la predicación como un aspecto de lo docente edu-
cativo, que es el tercer elemento que observo en la espiritualidad.
El conocimiento hace referencia privilegiada a la voluntad de Dios
para con el destino del hombre; es el medio que permite lograr la
felicidad indefinida: el paraíso en la tierra. Pero por esto, el hombre
debe tender a sistematizar su intelecto, su capacidad de razonar. Y
para ello es importante la educación, que es al mismo tiempo moral,
intelectual, práctica y espiritual. Moral, porque supone un actuar
ético; intelectual, porque hay una actividad que sistematiza racional-
mente ese conocimiento; práctica, porque la moral tiene consecuen-
cias en el actuar diario; espiritual, porque finalmente ese conocimiento
se sostiene en Dios y pretende un fin soteriológico, escatológico, el
paraíso en la Tierra. La educación, pues, tiene como virtu.d el ofrecer al
hombre el conocimiento del sentido de su existencia.

302
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE JEHOVÁ

Pero si bien este conocimiento se dirige fundamentalmente a lo


escatológico, también tiende a generar cierta actitud intelectualista
que se aplica a otros espacios, al presente, y no solo al futuro escato-
lógico. Este intelectualismo se satisface con publicaciones propias
(la prolífica edición de libros y la publicación quincenal de las revistas
La Atalaya y iDespertad!), en donde encuentra gran cantidad de infor-
mación y conocimientos respecto de las distintas realidades (ciencia,
técnica, arte, historia, med1cina, botánica, arquitectura, actualidad
política mundial, datos prácticos, etcétera). Es decir, supone un aba-
nico de información que llega a ser una suerte de instrumento o ayu-
da de ilustración cultural y educativa.
Este intelectualismo genera un verdadero sistema educativo, que
se basa fundamentalmente en dos métodos de enseñanza y aprendi-
zaje, siempre presentes en todas las publicaciones: a) las ilustracio-
nes, y b) las preguntas y respuestas.
Las ilustraciones se rescatan como método usado con frecuencia
por el propio Jesús; y se considera que estimulan el pensamiento y
hacen más fácil captar nuevas ideas. No hay libro que no utilice
sistemáticamente este método de enseñanza y aprendizaje. A modo
de ejemplo presentamos una ilustración que aparece en el libro El
Secreto de la Felicidad Familiar (1996: 13-14):

La construcción de un edificio requiere preparación cuidadosa. An-


tes de colocar el fundamento, debe adquirirse el terreno y trazarse
los planos. Sin embargo, no puede pasarse por alto otro elemento
[Link]ús dijo: «¿Quién de ustedes que quiere edificar una
torre no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo sufi-
ciente para completarla?». (Lucas 14:28)
Lo que es cierto en la construcción de un edificio lo es también en la
formación de un matrimonio de éxito ... los que están contemplando
el matrimonio deben tener una visión realista tanto de las bendicio-
nes como del costo que comporta.

Las preguntas y respuestas constituyen el método más frecuen-


te de los testigos. Cuando se sigue un texto, suelen usarse las pre-

303
[Link] HERNÁNDEZ LEFRANC

guntas a pie de página. Es lo que se hace en las reuniones de Estudio


de La Atalaya, en el Estudio del Libro de Congregación y el Estudio
bíblico, principalmente. Se lee un párrafo, a cuyo número correspon-
de una pregunta a pie de página. Un lector termina de leer el párrafo
y el conductor de la reunión lee la pregunta. El auditorio levanta la
mano para contestar la pregunta casi siempre repitiendo lo que se
acaba de leer, pero a veces con sus propias palabras.
Ahora, si bien este tipo de aprendizaje puede parecer sencillo y
hasta burdo para el academicismo universitario, logra tres objetivos:
1) satisface las expectativas intelectuales de los fieles: aprenden co-
nocimientos (muchas veces inaccesibles por otras vías, por ejemplo
las académicas) y así compensan sus posibles deficiencias intelectua-
les; 2) ya que se trata de un proceso ordenado, se evidencian los pro-
gresos: saben que aprenden conocimientos importantes; y 3) involucra
doctrinal e ideológicamente a los fieles con la congregación, pues asu-
men ese conocimiento y lo enseñan (proselitismo).
De esta manera, aunque la docencia y el interés intelectual en
principio tengan como fin aprender la doctrina milenarista, se torna
en una actitud ante otros espacios de conocimiento y genera una es-
piritualidad intelectualista, por cierto típica de los sectores sociales
donde arraiga la predicación de los testigos.
Respecto del intelectualismo, rescato una idea de Max Weber:

La necesidad de salvación y la religiosidad ética tienen todavía otra


fuente que la situación social de los negativamente privilegiados
[...] el puro intelectualismo, especialmente las necesidades metafí-
sicas del espíritu, que no es llevado a meditar sobre cuestiones éti-
cas y religiosas por ninguna penuria material, sino por una fuerza
interior que le empuja a comprender el mundo como un cosmos con
sentido, y a tomar posición frente a él. (Weber 1996: 399)

Es decir, cierta concepción de la salvación vinculada por necesi-


dad a cierto sentido ético, no es condicionada por factores socio-
económicos. Pero además, la vincula con la búsqueda de sentido:

304
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE]EHOVÁ

El intelectual busca por-caminos cuya casuística llega al infinito, dar


un «sentido» único a su vida; busca «unidad» consigo mismo, con
los hombres, con el cosmos. Él es quien inventa la concepción del
«mundo» como un problema de «sentido». (Weber 1996: 403)

Weber habla de capas intelectuales de sectores privilegiados o


aristócratas. Sin embargo, añade que desde el punto de vista religioso,
el intelectualismo (que tiene necesidad de salvación y de religiosidad
ética) de tipo filosófico, propio de aristócratas, no es el único ni el
más importante. Incluso formula otro término: el intelectualismo
proletaroide; y encuentra que forman este grupo «los que se encuen-
tran en el límite de la existencia mínima» (Weber 1996: 404). Men-
ciona los sectores típicos en que se cobija esta concepción intelec-
tualista: modestos funcionarios y beneficiarios de todos los tiempos,
dotados solo con una educación que se considera subalterna, los que
no pertenecen a las clases privilegiadas de los «escribas», los maes-
tros elementales de todas clases, lectores, cuentistas y análogas pro-
fesiones libres proletaroides. Pero sobre todo, intelectuales
autodidactos de las capas negativamente privilegiadas (Weber 1996:
404).
De esta síntesis de lo expuesto por Weber se puede entender
que hay un intelectualismo religioso definido por la necesidad de salva-
ción y de marcado sentido ético y de búsqueda_de sentido, que no
necesariamente está condicionado por una situación propia de los
negativamente privilegiados, pero que eventualmente sí puede estarlo.
Y cuando lo está, lo llama intelectualismo proletaroide, el de los que
están en el límite de la existencia mínima, pero que no llegan a la
miseria extrema; y sobre todo intelectuales autodidactos de capas
negativamente privilegiadas.
Observo que la espiritualidad de los testigos obedece a esta ca-
tegoría sociológica que presenta Weber: intelectualismo proletaroide.
Lo afirmo porque observo que su espiritualidad es en primer lugar
intelectualista: hay una concepción salvacionista (específicamente
milenarista, como se vio en la parte de Doctrina), al tiempo que
marcadamente ética (como se evidenció párrafos antes). Pero tam-

305
HARorn HERNÁNDEZ LEFRANC

bién observo que esta salvación del intelectual no necesariamente


está condicionada por lo que Weber llama necesidad exterior que ca-
racteriza a las capas no privilegiadas (Weber 1996: 403). Lo digo en el
sentido en que la adscripción al salvacionismo milenarista por parte
del individuo no se vive como una necesidad imperiosa fruto de una
pobreza extrema o de una miseria de la cual urge salir.
El individuo típico que accede a los testigos puede encontrase en
el límite de la existencia mínima y considerársele perteneciente a
capas hasta cierto punto negativamente privilegiadas; pero difícilmen-
te será un individuo que viva continuamente en alguna «penuria ma-
terial». Las razones de esta escasa acogida en grupos desposeídos
obviamente se encuentra en el hecho de que el discurso de los testi-
gos no apunta a solucionar la pobreza de nadie, pues la injusticia con
el pobre no es el leit motiv de la doctrina, sino la injusticia con los
cristianos, los individuos en cuanto testigos de Jehová. 9 A ello hay
que sumar la consideración de que el testigo debe dedicar muchas
horas a la semana a recibir instrucción y predicar, tiempo y energía
que al individuo le serían imprescindibles para dedicarlos a solucio-
nar su indigencia o pobreza extrema si adoleciese de ellas. Esta «pe-
nuria material» puede constituir un factor fundamental para otro tipo
de salvacionismo milenarista; pero no tenderá este otro a ser nunca
de carácter iritelectualista ni instará al individuo a meditar y estudiar
el sentido del cosmos.
La típica extracción social genérica de los testigos se puede cons-
tatar por información adicional al presente estudio: L. Hurbon, en un
estudio hecho en el Caribe, halla que

[...] los testigos encuentran su apoyo más fuerte entre artesanos,


pequeños comerciantes, empleados secundarios del gobierno, pe-

A este respecto es interesante la siguiente observación de Wilson: «La secta


puede estimular o inducir de por sí unos sentimientos de privación relativa [en nuestro
caso, la conciencia de ser perseguidos como testigos][ ... ] puede legitimarlos y per-
petuarlos, como hacen las ideologías de tipo revolucionista» (Wilson 1970: 233).

306
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE]EHOVÁ

queños y medianos hombres de negocios, empleados de casas pri-


vadas, almacenes y bancos, campesinos pobres y marginados sin
tierras y afectados por crecientes problemas económicos. (Hurbon
1987:43)

Gouvea Mendon~a (1988: 88), para el caso del Brasil, encuentra


que esta doctrina atrae a individuos de clase media baja compuesta
por operarios especializados, pequeños funcionarios y comerciantes.
Los testigos de Jehová participan de este intelectualismo prole-
taroide. Y si tienden a encontrarse en «el límite de la existencia míni-
ma» o pertenecer a capas negativamente privilegiadas, esto los empuja a
adscribirse a una doctrina milenarista, pero no una espiritualidad
milenarista en el sentido de un vivir en la cotidiana e impaciente espe-
ra del Armagedón.
Todo esto me lleva a ampliar el sentido de milenarismo, por lo
menos en la forma que adquiere en la espiritualidad del testigo de
Jehová. Hay que entender el milenarismo no solo como una doctrina
escrita que explica el fin de los tiempos y que se acepta o no porque
convenza o no. Debe caracterizarse el milenarismo no solo en su
desarrollo escatológico (drama apocalíptico), en lo que formalmente
se cree (que aparece en el acápite sobre Escatología), sino en las
consecuencias particulares del actuar diario, en la práctica ética y en
la satisfacción intelectual de ilustrarse sobre el sentido de lo humano
y de la historia.
Así, el escatologismo milenarista no es importante únicamente
porque explique el futuro, sino también y sobre todo porque explica el
presente contingente; porque ofrece un entendimiento teodiceico que
satisface la necesidad de ciertos sectores que buscan en la religión
una respuesta sistemática y global a interrogantes más bien intelec-
tualizadas sobre la existencia. El milenarismo ofrece, pues, una
teodicea.
Respecto a esto, y a contrapelo de las teorías clásicas del milena-
rismo, hay un investigador (Beckford 1976, citado en Campiche 1987:
14) respecto al cual Campiche afirma que

307
lIAROLD HERNÁNDEZ LEFRANC

[...]ha mostrado que el argumento de la compensación a la frustra-


ción social no era válido para los testigos deJehovah, mientras que
las explicaciones que se fundan sobre la oferta de una concepción del
mundo plausible y de una modalidad de integración social, se revela-
ban pertinentes. (Campiche 1987: 14, cursivas mías)

Esta idea me parece interesante, porque si bien lo milenarista


puede estar implícito, lo importante no es la doctrina en sí o una
supuesta función de compensación, sino una verdadera explicación
del mundo, que tiende a satisfacer a sectores que buscan una respues-
ta convincente, racional y con «visos de científica», criterios valorados
en estos sectores (pequeña burguesía, clase media baja, intelectuales
autodidactos, modestos funcionarios o empleados, etcétera).
O'Leary rescata también esta (yo le llamaría) función del
milenarismo; el asimila apocalipticismo a este término. Encuentra
que el apocalipticismo ha tenido una presencia vital en las tradicio-
nes religiosas «porque el principal problema que se esfuerza en re-
solver es, precisamente, el principal problema religioso: la teodicea,
o la necesidad de ofrecer una afirmación coherente de sentido ante la
muerte y el sufrimiento». Pero agrega que «el sufrimiento no solo lo
experimentan los oprimidos», sino que la sensación de sufrimiento
es una incomodidad intensa «originada al tomar conciencia del des-
ajuste entre el mundo tal como es y el mundo tal como debería ser»
(O'Leary 1998: 120) En ese sentido, una teodicea «ilustrada» como la
de los testigos no es posible para sectores en estado de pobreza ex-
trema. Estos no podrían acceder al tiempo, el interés intelectual y la
sistematicidad propios de una actitud como la que a un testigo se le
exige. He ahí el condicionamiento social de la adscripción a los testi-
gos.
Lo apocalíptico y milenarista, si bien explica el presente en fun-
ción del futuro escatológico, también constituye una respuesta
teodiceica que satisface o aun provoca una necesidad intelectualista
de un esquema interpretativo de la existencia individual -su contin-
gencia: injusticias, sufrimientos, enfermedad y muerte- y del senti-
do del mundo --cosmovisión- , más allá del específico drama apoca-

308
iLLAMAN A LA PUERTA!: Los TESTIGOS DE}EHOVÁ

líptico que se presente y aunque no se entienda muy bien en sus


particularidades. El milenarismo, por eso, observo que ofrece al indi-
viduo «ordenar» y «explicar». Ordenar la vida del individuo; el aspecto
de la espiritualidad ética moral. Y explicar la historia del hombre, la
sociedad y el universo; el aspecto de la espiritualidad intelectual do-
cente.
La función ética ordena la vida individual (la cotidianidad). La
función intelectual-docente explica, instruye y da al individuo lasa-
tisfacción de instruir él mismo (proselitismo) sobre la existencia (la
absolutidad, la salvación).
La razón de la presencia y el crecimiento de los testigos debe
empezar a buscarse en los aspectos más antropológicos de oferta de
una espiritualidad convincente para ciertos sectores socioculturales,
y menos en aspectos estrictamente doctrinales.

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