"Galletas y Estrellas"
Personajes:
● Carlos (nervioso y pragmático)
● Santiago (relajado y divertido)
● Laura (extrovertida y soñadora)
Escena única: (La escena transcurre en el salón de un departamento. El ambiente está
relajado, con luces suaves y música suave de fondo. En una mesa, se pueden ver restos de
galletas de marihuana. Los tres amigos están sentados en un sofá, riendo y visiblemente
drogados. Laura está en el centro, con una expresión de entusiasmo mientras habla.
Santiago está tumbado hacia atrás, disfrutando, y Carlos parece más incómodo, mirando a
su alrededor nervioso.)
Laura:
(riendo ligeramente)
¡Chicos, chicos, no puedo dejar de pensar en el sueño que tuve anoche! ¡Era tan loco!
Estaba en una nave espacial con unos aliens… y, en serio, ¡eran como el cruce entre el
diseño de un perro y una sandía! ¡Totalmente surrealistas!
Santiago:
(riendo fuerte)
¡Qué loco! Yo quiero soñar con aliens. Seguro que me invitaban a una fiesta intergaláctica,
con música electrónica y todo eso. (hace un gesto exagerado con las manos)
Carlos:
(riendo de manera nerviosa, frotándose las manos)
Espera, espera… ¿en serio los aliens eran como… sandías? O sea… ¿cómo caminaban?
Porque… ¿no es raro que se vean como frutas?
Laura:
¡Sí! O sea, era tan raro… y además, me hablaban con telepatía, pero lo mejor fue cuando
uno de ellos me dijo que las estrellas no eran más que luces que ponen los humanos en el
cielo para que no se sientan tan solos. ¡¿Te imaginas?! ¡Las estrellas no son estrellas! (ríe
fuertemente)
Santiago:
(también riendo mucho)
¡No mames! Deberíamos hacer nuestra propia nave espacial, llena de luces de neón y
sandías alienígenas. ¡La fiesta intergaláctica sería increíble!
Carlos:
(empezando a sentirse incómodo, mirando fijamente sus manos)
Yo… no sé… me siento raro… como que todo da vueltas.
Laura:
(todavía en su mundo, sin darse cuenta del cambio en Carlos)
Y luego, el alien que se parecía a un perro me dio un abrazo y me dijo que no tuviera miedo
de ser quien soy. ¡Y me sentí tan... tan libre! (se queda pensativa por un momento)
Santiago:
(con los ojos entrecerrados, disfrutando cada momento)
Eso suena como lo mejor que le puede pasar a cualquiera. Imagínate abrazar a un alien
que te diga algo así, debe ser lo más liberador del universo.
Carlos:
(agarrándose el pecho, respirando rápido)
Chicos… siento que mi corazón late... demasiado rápido... ¿Lo escuchan? ¿Qué pasa con
mi corazón?
Laura:
(voltea a verlo por fin, notando que algo está mal)
Carlos, ¿estás bien? Estás… pálido. ¡Amigo, qué raro estás!
Carlos:
(agachándose, sujetándose del sofá, respirando agitado)
Creo que… me voy a morir. Mi corazón está… ¡late tan rápido! No sé qué hacer, no sé qué
hacer… ¡¿por qué siento que me voy a morir?! (empieza a sudar)
Santiago:
(sentándose rápidamente, preocupado, pero tratando de mantener la calma)
¡No, no! ¡Amigo, tranquilo! Es solo la marihuana, no te va a pasar nada. Solo tienes que
relajarte. Respira, por favor, respira.
Laura:
(rápidamente acercándose a él)
Carlos, cálmate, lo que estás sintiendo es normal, de verdad. Es solo la marihuana, el
cuerpo reacciona así a veces. ¡Vamos a ayudarte! ¡Respira profundamente!
Carlos:
(con los ojos abiertos de par en par, su respiración acelerada y agitada)
No sé, no sé… ¿y si me muero aquí? ¡Voy a morir, chicos! ¡Voy a morir! (comienza a
hiperventilar)
Santiago:
(tomando sus hombros con firmeza y mirándolo a los ojos)
Carlos, escúchame. ¡No te vas a morir! Esto es solo el efecto, ¿sí? Lo que tienes que hacer
es… respirar profundamente, vamos a calmarnos. ¡Nada malo va a pasar! Solo tienes que...
(con calma, guiándolo), respira con nosotros.
(Carlos sigue respirando con dificultad. Laura va rápidamente a la cocina y regresa con un
vaso de agua.)
Laura:
(dándole el agua)
Toma esto, amigo. Solo bebe un poco y trata de relajarte. Vamos, Carlitos. Es solo un susto.
Carlos:
(tomando el vaso, respirando un poco más lento)
Creo que… me siento un poco mejor. Mi corazón… ya no está latiendo tan rápido, creo.
(bebe un poco de agua y comienza a calmarse)
Santiago:
(con una sonrisa aliviada)
¡Eso es! Ya está, amigo, ya está. Verás que en unos minutos te vas a sentir mejor. Solo
recuerda, nunca más comas tantas galletas de una sola vez. ¡El universo no está listo para
ti todavía, hermano!
Laura:
(riendo suavemente)
¡Sí! Y si sigues comiendo galletas de marihuana, lo próximo serán sueños con elefantes
bailando flamenco o algo aún más raro. (mira a Carlos, sonriendo)
Carlos:
(suspira aliviado, sonriendo débilmente)
Nunca más… prometo que nunca más.
Santiago:
(levantándose, con tono bromista)
¡Eso, amigo! Y la próxima vez, mejor que el alien sea el que te diga que respires. (hace un
gesto cómico con las manos como si fuera un extraterrestre)
Laura:
(sonriendo, mirando a ambos)
Ok, chicos, les cuento otro sueño, pero con menos alienígenas… ¡O tal vez con más, no sé!
(La escena se va desvaneciendo mientras los tres siguen charlando, más relajados, y la risa
vuelve a llenar el aire.)
Fin.