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Reflexiones de un Egresado en Música

El orador expresa su gratitud a las autoridades, maestros y familiares en una ceremonia de graduación, reflexionando sobre su trayectoria de ocho años en la Escuela Superior de Música de la UJED. Destaca la importancia de la música en la humanidad y anima a sus compañeros a perseverar en su camino artístico. Concluye enfatizando que la música es no solo un arte, sino también una forma de identidad y conexión humana.

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Reflexiones de un Egresado en Música

El orador expresa su gratitud a las autoridades, maestros y familiares en una ceremonia de graduación, reflexionando sobre su trayectoria de ocho años en la Escuela Superior de Música de la UJED. Destaca la importancia de la música en la humanidad y anima a sus compañeros a perseverar en su camino artístico. Concluye enfatizando que la música es no solo un arte, sino también una forma de identidad y conexión humana.

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Buenos días a todos.

Es un honor dirigirme a ustedes en este día tan


especial. Quisiera comenzar saludando y agradeciendo la presencia de
nuestras distinguidas autoridades: al Rector de nuestra Universidad, el
Dr. Ramón García y a la directora de nuestra escuela, la Mtra. María
Concepción Flores reciban y extiendan mi profundo agradecimiento a
todo el personal administrativo y de confianza de la UJED, así como a
todos y cada uno de los maestros de nuestra Escuela Superior de
Música; al presidente del comité de Sociedad de Alumnos, César Rivera,
representante de todos mis compañeros y alumnos de esta institución. A
mis padres Salvador Arellano y María Carmina Gutiérrez, quien en su
persona reciban mi más grande admiración y agradecimiento, ellos
representan hoy a todas las personas que nos han apoyado durante esta
etapa. Su apoyo y liderazgo han sido fundamentales para nuestra
formación y crecimiento académico.

Hoy es un día de celebración, de reflexión y de gratitud. Hemos llegado


al final de una etapa llena de esfuerzo, aprendizajes y experiencias que
nos han transformado no solo como estudiantes, sino como personas. Es
un momento para recordar todo lo que hemos superado y también para
mirar con entusiasmo hacia el futuro.

Hace casi ocho años, trabajaba como ingeniero en la ciudad de


Querétaro. Tenía un empleo estable y un salario seguro, pero dentro de
mí seguía latente el deseo de estudiar la licenciatura en música. Contra
todo pronóstico y con la determinación que siempre me ha
caracterizado, renuncié a mi trabajo, dejé atrás mi vida en aquella
ciudad y regresé para perseguir este sueño, aun sin tener asegurado mi
ingreso a la carrera.

Tomar la decisión de dejar un empleo y cambiar de ciudad puede


contarse en pocas palabras; incluso para quienes me rodeaban, quizá
pareció algo sencillo. Pero la realidad es que estos ocho años han estado
llenos de desafíos: tropiezos, esfuerzo, estrés, limitaciones económicas,
ansiedad, entre otras cosas. Sin embargo, también han sido años de
crecimiento, de cumplir sueños y metas, de autoconocimiento y
autoempleo, de aprender y enseñar, de tratar cada día de ser mejor.

Si pudiera volver en el tiempo, a ese momento en el que dudaba si


cambiar mi estilo de vida por la oportunidad de estudiar en esta escuela
—la mejor escuela de la UJED—sin dudarlo, tomaría la misma decisión
una y otra vez. Y lo haría porque a lo largo de este camino he aprendido
que la música nos acerca más a nuestra humanidad, a esa esencia que
en la actualidad parece cada vez más rota o distante.

Recuerdo con gran alegría mis clases de ética con la maestra Conchita,
las reflexiones que nos dejó el maestro Vicente Barrientos cuando nos
pidió analizar qué significa ser un verdadero ser humano, o las
conversaciones con mi hermano sobre lo que implica 'ser' más humano.
Y precisamente, algo que he reafirmado es que, a través de la educación
en el arte, podemos acercarnos a nuestra humanidad plena. La música y
el arte nos ayudan a entendernos a nosotros mismos y a la sociedad. Por
naturaleza, la música nos incita a asociarnos, a empatizar, a ser más
humanos.

Por eso, hoy y siempre celebraré con orgullo a quienes egresamos de


esta escuela, porque nuestra sociedad necesita más músicos y más
maestros de música, pero, sobre todo, el mundo necesita más humanos.

A mis compañeros, a los maestros y a las futuras generaciones que


decidan formar parte de esta hermosa comunidad, les pido: dominen su
área, practiquen, estudien, hagan lo que saben que tienen que hacer,
porque nunca es tarde para querer ser mejores. Y si en el camino
sienten que la vida y sus circunstancias intentan apagar el sueño por el
que decidieron estudiar música, recuerden que está en ustedes no
permitirlo.

Cuiden esa llama, protéjanla. Nunca olviden por qué eligieron este
camino, por qué decidieron estar aquí. Porque la música no solo es arte,
también es identidad y es la forma en que el ser humano se encuentra
consigo mismo y con los demás.

Muchas gracias.

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