¿Existen animales malos y animales buenos?
Los depredadores hace una década tenían esa mala fama de que los vieran como una amenaza
por el simple hecho de que mataban para sobrevivir, en cambio a los animales herbívoros se
les consideraba “buenos” ya que se alimentaban solamente de plantas.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que no se pueden dar tales conceptos, pues los
animales son seres que no tienen conciencia propia y solo hacen lo necesario para poder
sobrevivir, asimismo, cumplen un rol importante en los eslabones de las cadenas tróficas. Es
por ello que, si algún eslabón faltara en la cadena, traería consecuencias muy desastrosas para
el ecosistema.
El ejemplo perfecto es lo que ocurrió en el parque de Yellowstone, fundado en 1872 en
estados unidos y alberga una gran biodiversidad de flora y fauna.
Las manadas de lobos habitaban allí hace 100 años, pero fueron exterminadas
despiadadamente, por algunos rancheros preocupados por los ataques a su ganado por parte
de estos cánidos.
El exterminio de los lobos tuvo consecuencias catastróficas en el equilibrio medioambiental del
parque. La población de wapitíes empezó a crecer de forma exponencial, en vista de que sus
enemigos naturales ya no estaban, empezaron a devorar los suelos del parque de Yellowstone.
Para solucionar este problema en la década de los 90 el gobierno reintrodujo lobos traídos de
Canadá al parque nacional de Yellowstone.
Los lobos hicieron lo que se esperaba de ellos, cazar wapitíes, pero no solo eso, sino que
también tuvo un impacto positivo en el equilibrio natural del parque. Sin embargo, es
importante destacar que los lobos no fueron los únicos depredadores que contribuyeron a
este equilibrio.
Otras especies depredadoras, como los osos grizzli, los zorros y los coyotes, también jugaron
un papel importante en la regulación de la población de wapitíes y otros herbívoros. De hecho,
los osos grizzli son considerados mejores depredadores que los lobos, y a menudo se les ve
cazando juntos, lo que beneficia a ambos.
La presencia de los lobos no solo se limitó a cazar wapitíes, sino que también los ahuyentó de
ciertas zonas, lo que permitió la regeneración de la vegetación en esas áreas. Esto, a su vez,
permitió el crecimiento de árboles como los álamos y los sauces, que son fundamentales para
la supervivencia de otras especies, como los castores.
La recuperación de los castores y la construcción de pequeñas presas utilizando los árboles de
sauce y álamos, ha tenido un impacto positivo en la expansión de los humedales y la
modificación de los cursos de agua. Esto, a su vez, ha beneficiado a varias especies, como los
patos, el ave cantora y muchos insectos de la zona.
Destaco tres puntos clave para la interpretación de lo sucedido:
1 La reintroducción de especies clave puede ayudar al mejoramiento de los ecosistemas
degradados.
2 La conservación de la biodiversidad de los ecosistemas es fundamental para mantener la
salud y la resiliencia de estos ecosistemas, es por eso que ni la cacería ni el sobre poblamiento
de una sola especie es correcto, es necesario por tanto un debido balance.
3 La colaboración de agencias gubernamentales, organizaciones, comunidades, etc. Son
esenciales para los proyectos de conservación y restauración de especies.
En cuanto a la pregunta inicial sobre si existen animales "buenos" y "malos", este ejemplo
muestra que la naturaleza es más compleja y que las especies no pueden ser clasificadas de
manera simplista. Los lobos, que inicialmente fueron vistos como una amenaza, han
demostrado ser un componente fundamental del ecosistema de Yellowstone, y su
reintroducción ha tenido un impacto positivo en la biodiversidad y la complejidad del parque.