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Stiles y el extraño fotógrafo Derek

Stiles espera a Derek Hale en un centro comercial, intrigado por la extraña invitación que recibió. Derek le propone ser su modelo para un proyecto de fotografía, mostrando fotos de Stiles que tomó sin su permiso, lo que genera una mezcla de sorpresa y desconfianza en Stiles. Finalmente, Stiles acepta a regañadientes, estableciendo condiciones sobre el uso de las fotos y comenzando una dinámica peculiar entre ambos.

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Stiles y el extraño fotógrafo Derek

Stiles espera a Derek Hale en un centro comercial, intrigado por la extraña invitación que recibió. Derek le propone ser su modelo para un proyecto de fotografía, mostrando fotos de Stiles que tomó sin su permiso, lo que genera una mezcla de sorpresa y desconfianza en Stiles. Finalmente, Stiles acepta a regañadientes, estableciendo condiciones sobre el uso de las fotos y comenzando una dinámica peculiar entre ambos.

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Stalker

Escrito por: MaileDC

Capítulo: 1

Stiles miró su móvil por tercera vez en el rato que llevaba esperando. Aun no eran
las cinco, lo que explicaba que estuviera solo, fuera del centro comercial, con nada
más que una sudadera delgada cubriéndolo de las corrientes de aire que habían
nacido de la nada. El cielo se estaba llenando de nubes y el señor del clima no dijo
nada sobre tormentas esa mañana. Si lo hubiera hecho Stiles habría tomado un
paraguas o su madre lo habría obligado a tomarlo.

En ese momento ya no importaba, porque estaba cerca de la hora en la que tendría


que verse con Derek Hale y aunque la idea no le gustaba, su madre siempre le dijo
que nunca debía dejar a nadie plantado, incluso si era alguien con quien no tenía
comunicación, al que sólo había visto desde lejos en contadas ocasiones y del que
no sabía nada, absolutamente nada más que su nombre.

Volvió a mirar el móvil, faltaba un minuto para que dieran las cinco y no había
señales de nadie nuevo dentro del aparcamiento. Consideró irse pero se quedó
solamente porque le picaba la curiosidad por saber la razón por la cual lo había
citado en ese lugar de una forma tan extraña.

Porque no se lo dijo de frente, no consiguió su número y le envió un mensaje,


tampoco fue por Facebook. La invitación le llegó en una hoja color café doblada a
la mitad a manos de Erica Reyes. Derek estaba al otro lado de la carreta y se limitó
a hacerle un movimiento con la cabeza, como si eso pudiera evitar que tuviera
alguna duda cuando en realidad le saltaron mucho más.

A las cinco en punto un flamante Camaro se estacionó justo frente a Stiles. El


adolescente metió sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón ante una nueva
corriente de aire.

-¿Qué haces afuera? –Preguntó Derek apenas puso un pie en el asfalto.


-Buenas tardes a ti también –Stiles frunció el ceño – ¿Qué otra podría cosa estar
haciendo a esta hora fuera del centro comercial con este clima? ¿Cazando hadas
madrinas? –Las cejas de Derek se arquearon –Te estaba esperando.

-Sígueme –Ordenó el pelinegro sin esperar ninguna otra respuesta del hijo del
Sheriff.

El centro comercial estaba casi vacío, una sorpresa por la hora pero nada de otro
mundo con el clima que empezaba a desatarse afuera. Algunas gotitas estaban
empezando a estrellarse contra el cristal de los escaparates y Stiles no se había
llevado el jeep.

-¿Para qué me citaste aquí? –Preguntó el más joven tras un extenso minuto de
silencio donde las dudas en lugar de disiparse parecían tornarse en letras negritas
bailando tras sus ojos diciéndole no debía ser nada bueno si estaba tardando tiempo
en decirle, aunque podría ser algo bueno porque de ser algo malo se lo habría
gritado a la cara en cuanto lo vio, porque eso hacen en las series y las películas.
Stiles ha visto muchas veces a Mickey Milkovich atacar a las personas directamente,
además de que Mickey nunca llevaba ningún folder en sus manos y Derek si llevaba
uno, un folder azul para ser más exactos. -¿Y qué es eso? ¿Puedo ver? ¿Es una
demanda? Mi padre tiene un muy buen abogado, para que lo sepas y es amigo de
la familia, tal vez lo conozcas, es el padre de Jackson Whittemore, Jackson, el
capitán del equipo de lacrosse, el chico popular con el que quiere salir media
escuela, aunque creo que eso es mucho decir, porque no es tan guapo, hay chicos
más guapos, como Matt Daehler. No me malinterpretes a mí no me van los hombres
pero tengo ojos y sé quién es guapo y quien es normalito, por ejemplo yo soy
normalito y tú eres guapo. Aunque obviamente lo sabes, digo tienes espejo
¿Verdad? Claro, todos tenemos espejos en nuestras casas...

-Stiles –El adolescente giró su cabeza rápidamente en dirección al moreno –Cállate


–Los dedos de Derek se colocaron sobre su hombro y lo hicieron entrar al único
café con pinta de estar completamente vacío.

-Vale, lo capto –Stiles resopló y quitó la mano del casi desconocido de su hombro –
Pero igual ¿Para qué me quieres aquí?
-Un capuchino –Pidió Derek sin siquiera saludar -¿Tú que quieres?
-Una malteada de chocolate –Stiles sonrió -¿Todavía tienen pastelitos con chispitas
de colores? –La joven señaló el escaparate de mala manera –También uno de esos,
entonces. Él paga –Dijo antes de caminar directamente a una mesa. Una no tan
cerca de la puerta pero tampoco tan alejada, no quería darle ninguna oportunidad
para que lo matara sin testigos.

Dos segundos después de haber encontrado una posición cómoda en su silla, Derek
se sentó frente a él. Tenía el ceño fruncido y las fosas nasales ligeramente dilatadas.
Como si estuviera conteniéndose de decir o hacer algo demasiado malo. La espina
dorsal del adolescente se tensó automáticamente, como si estuviera esperando un
ataque.

-Creo que nunca había venido aquí –Stiles tomó una servilleta y se puso a jugar
haciendo dibujos con sus dedos –O tal vez sí, no lo recuerdo. Normalmente vamos
a los bolos o al cine. A veces nos sentamos en las banquitas de la terraza a comer
helados. Yo siempre pido combinados, es mejor que comer de un solo sabor.
¡Gracias! –Los ojos de Stiles se iluminaron cuando colocaron la malteada y sus
pastelitos frente a él. No supo exactamente que hacer primero así que suspiró y
bebió del líquido café soltando un pequeño ruidito.

-Quiero que seas mi modelo –Dijo entonces Derek, sin ningún tipo de rapport
anterior. Simplemente lo dejó salir porque a fin de cuentas eso era todo lo que quería
decirle al adolescente frente a él.

-¿Tu qué? –Stiles miró a los lados sin saber exactamente qué hacer. Estaba a punto
de tomar su pastelito y ahora el moreno frente a él se lo había amargado antes de
si quiera poder darle la primera mordida.

-Modelo –Derek frunció el ceño –Quiero que me dejes tomarte algunas fotografías...

-Sé lo que es un modelo –Stiles se limpió la boca con la servilleta que estaba usando
antes –Lo que no entiendo es porque yo y ¿Fotografías? ¿Enserio?
-Soy estudiante de fotografía –El folder azul finalmente quedó sobre la mesa, abierto
y despampanante. Casi vomitando el contenido que había estado conteniendo.

En el interior había fotos de Stiles. Pero no cualquier tipo de fotos, no el tipo de fotos
que se tomaba en grupo en alguna foto o las que su madre le tomaba con Scott.
Eran fotos de Stiles, del adolescente, mostrándolo como realmente era, con sus
dedos largos agarrando un libro y la mirada perdida en su interior. Con sus ojos
puestos en nada y su sonrisa radiante en el interior algún establecimiento mientras
Lydia le contaba alguna anécdota. Eran cinco, cinco fotos que mostraban una faceta
del adolescente que ni él mismo conocía porque en ese momento, al ver su rostro
captado por el lente de una cámara, se le antojo que era guapo. Que sus lunares
más que distraer lo hacían atractivo y que sus dedos no eran solamente garras de
gato, eran unos dedos bonitos.

-No –Stiles cerró la boca de golpe y la volvió a abrir para soltar la pregunta que le
vino a la cabeza en cuanto proceso que eran fotos suyas tomadas sin su permiso

–No soy un acosador y no estaba intentando captarte a ti.

-Vale, pues gracias –El plato con pastelitos fueron movidos a un lado cuando dejó
caer el folder sobre la mesa de manera descuidada –Pero eso no me hace sentir
mejor.

-Fueron accidente y a mi profesor le han gustado –Stiles arqueó las cejas –Si fuera
un acosador no te estaría pidiendo permiso para tomarte fotos.

-Lo sé –El adolescente llevó la pajita de la malteada a sus labios y sorbió con fuerza
llenándose las papilas gustativas de su dulce favorito.

-La temática es la espontaneidad –Continuó Derek hablando casi por silabas –Así
que no te voy a pedir que vistas tal ropa, en tal situación, con tal escenario. No es
ese el tipo de fotos que quiero.
-¿Entonces? –Stiles se cruzó de brazos y enderezó su cuerpo en la silla -¿Qué es
lo que quieres que haga?
Derek sonrió. Una sonrisa demasiada pequeña se extendió sobre sus labios.

-Nada.

-¿Nada? –El hijo del Sheriff levantó las manos y las dejó caer casi al mismo tiempo
-¿Entonces qué esperas de mí? ¿Qué salga a la calle como lo haría normalmente
pretendiendo que no estás cerca intentando fotografiarme? Aunque eso ya lo has
hecho.

-Y no te has enterado –Ambos se quedaron en silencio. –Quiero que me des


permiso para seguir tomándote estas fotos.

-¿Me estás pidiendo permiso para acosarme? –Stiles soltó una carcajada un poco
histérica –Ni siquiera te conozco y yo no gano nada.

-Si lo hago bien –Derek respiró profundo –Habrá una exposición con tus fotos, algo
que, si no me equivoco, no iba a pasar en tu vida.

-¿Y así esperas que diga que sí? –El gesto del hijo del sheriff cambió por uno de
fastidio.

-Si dices que no igual lo seguiré haciendo.

Los ojos marrones dejaron de ver a los ojos azules o verdes y se clavaron de nuevo
en sus fotos. Eran buenas fotos, con la iluminación justa y el ángulo perfecto para
esconder su nariz de Quien*. Soltó un suspiró sopesando su respuesta. Tenía un
acosador, porque aunque Derek haya dicho que no lo hizo a propósito, lo hizo, le
tomó fotos sin su consentimiento y lo iba a seguir haciendo con o sin su permiso.

-Te pagaré cincuenta dólares por cada fotografía que quede en la exposición –Stiles
frunció el ceño –Cien dólares –El ceño fruncido del adolescente cambio a una
pequeña sonrisa –Siempre y cuando no intentes sabotearlas.
-¿Sabotearlas? –El gesto le cambió completamente a uno de sorpresa.

-Salir todos los días con la misma ropa, salir en pijama, resfriarte a posta –Derek
levantó la taza de capuchino –Salir desnudo –Ocultó su sonrisa detrás del pequeño
trago que le dio al líquido.

-Salir desnudo. Sobre todo salir desnudo –Stiles resopló –Pero se arruinarán, ahora
que sé que me sigues estaré pendiente de cuando te vas a aparecer para tomarme
foto o estaré mirando a los alrededores...

-¿Habrías preferido que no te lo dijera?

-No lo sé –Stiles pellizco su pastelito de chocolate –Pero yo no soy un modelo,


podrías pedírselo a Jackson Whittemore o a Lydia, a Erica Reyes, a cualquier otra
persona.

-Necesito un sí o un no –Hale frunció el ceño –Para ahora, Stiles.

-Está bien pero me las tienes que enseñar, si alguna no me gusta la vas a quitar y
las vas a retocar, a veces mi nariz es un poco extraña. ¿Lo ves? Como la de un
leprechaun.

-Sólo lo necesario –El hijo del Sheriff sonrió un poco más amplio –Termina eso para
que podamos irnos.

-Y promete que no las mostrarás a nadie, me refiero a subirlas a la red o cualquier


otra cosa, no antes de tu dichosa exposición –Stiles lo apuntó con la pajita de su
malteada.

-Lo prometo –Respondió Derek con aburrimiento.


-No así –Stiles levantó su meñique –Si no es por el meñique no es una promesa
que valga así que promételo por el meñique.

Derek se lo pensó un poco antes de apretar su dedo con el del menor.

-Lo prometo –La sonrisa del adolescente fue genuina y bastante inocente.

-¿Cuándo empiezas? –Stiles subió las piernas sobre la silla y comenzó a comer
más animadamente.

-No te lo diré, pero te aviso que puede ser en cualquier lugar a cualquier hora.

-¿Incluso cuando duermo?

-Incluso cuando duermes.

Las orejas del muchacho más joven se tiñeron un poco de rojo por la vergüenza.
Ahora tendría que fijarse un poco más al dormir, tendría que dejar de babear y
ponerse un mejor pijama que el de Yoda porque no podía salir en fotos de esa
manera.

-No será todos los días, debo volver a la universidad. Ni siquiera notarás que estoy
aquí.

-Te volverás mi stalker personal –El último trozo de pastel se perdió entre los labios
del adolescente. –Nunca he tenido uno, será divertido, aunque no tanto porque sé
que estás ahí.

-Lo olvidarás, créeme –Derek se estiró en su silla tras haber hecho a un lado su
taza.
Fuera del centro comercial había empezado a llover con demasiada fuerza y la
gente comenzaba a irse del centro comercial dejándolos casi solos en el lugar hasta
que la malteada ya se había terminado y el último pastelito no eran nada más que
migajas en el plato.

-¿Me las puedo quedar? –Preguntó Stiles tomando el folder con las cinco fotos –
Prometo cuidarlas y hasta enseñárselas a mi mamá para que las enmarque.

-Sólo no digas que he sido yo –Stiles sonrió, amplio y sincero.

-Como tú digas, Stalker. Como tú digas.

Capítulo: 2

Derek se detuvo frente a la pizarra en su habitación observando lentamente, una


por una, las fotos que tenía de Stiles Stilinski. Todas perfectamente acomodadas en
el orden en que fueron tomadas. Su favorita, hasta ese momento, era una donde se
veía al adolescente sentado en el porche de su casa, con el sol apenas iluminando
su cabello despeinado y una taza de algo que presumía ser café en sus dedos
delgados.
-Creo que te lo estás tomando muy enserio –El cabello rubio del otro estudiante fue
lo único que se reflejó en la ventana –Y a mí no me digas que es tu novio porque sé
que no lo es.
-Pero lo va a ser –Derek acarició el frío papel de una de las fotografías antes de
retirarla y remplazarla por una más reciente.
Isaac negó con la cabeza antes de caminar directamente a la salida de su pequeño
departamento, el cual estaba bastante lleno con fotografías del mismo adolescente,
hechas desde ángulos y en situaciones impensables. Como la captura perfecta de
lo que debía ser un orgasmo dibujado en las facciones ligeramente aniñadas del
adolescente o un enfoque perfecto a sus labios con su lengua asomándose pequeña
y juguetona sin siquiera proponérselo. Imágenes sexuales que cualquier pedófilo
usaría para tocarse durante toda la noche, pero que Derek únicamente usaba para
aprender más sobre la fotografía.
Costaba creerlo un poco, sí, pero así era. Derek Hale no era un acosador, solamente
era un estudiante que tuvo la suerte de encontrar un tipo de belleza demasiado
extraña en un adolescente que ni siquiera sabía que la poseía.
Y aunque acosarlo no había sido su primera intención, le había funcionado
demasiado bien hasta ese punto porque una vez que le pidiera que posara el
encanto se iba a ir, su sonrisa iba a ser más fingida, sus movimientos más
premeditados, su mirada menos inocente y su forma de ser menos abierta. Ahora le
había dicho, le había pedido permiso porque de vez en cuando si lo iba a necesitar
en ciertos lugares, vistiendo ciertas ropas porque había mentido a su profesor, le
había dicho que no lo acosaba, le había dicho que Stiles era su novio y tenía su
completo consentimiento para hacerle ese tipo de fotos.
Fotografías que solamente alguien que realmente tuviera la confianza del
adolescente podría tomar y Derek obviamente no entraba en ese grupo de
personas.
Hasta ese día.

-¿Para qué te quería ese chico? –Preguntó la señora Stilinski a mitad del desayuno.
Mientras su esposo miraba el periódico y Stiles devoraba los hot cakes como si no
hubiera comido en semanas.
-Quería que fuera su modelo –Respondió el adolescente buscando el sirope.
-¿Su modelo? –Claudia soltó su tenedor y miró a su hijo -¿Su modelo para qué?
-Estudia fotografía, quiere hacerme algunas fotografías para su tarea –Respondió
Stiles haciendo una carita en su hot cake con el sirope –Nada del otro mundo,
aunque si algo extraño, ya tenía algunas fotos mías. Bastante buenas, casi ni me
reconozco.
-¿De qué chico estamos hablando? –John Stilinski dobló el periódico y lo dejó sobre
la mesa.
-Derek Hale –Respondieron madre e hijo al mismo tiempo.
-No me agrada.
-No lo conocen –Stiles sonrió un poco –Yo tampoco pero me va a pagar, cien dólares
por cada fotografía mía que quede en su galería.
-¿Y cómo te va a tomar las fotos? ¿Desnudo? Puede ser un pedófilo o un distribuidor
de pornografía infantil –Claudia miró a su esposo y luego a su hijo. Algo de razón
tenía que darle.
No lo es, si lo fuera me habría secuestrado y las fotos son con ropa. Además de que
no soy el tipo de modelo para pornografía infantil –El adolescente suspiró -¿Queda
más café?
-Stiles, es enserio. Ese tal Derek Hale no me da confianza y ¿Qué clase de nombre
es Derek Hale? Parece el nombre de un protagonista de libro –John frunció el ceño
–O el galán de una película para adolescentes.
-Parece sacado de un libro, papá –Confirmó Stiles casi en voz baja –Pero igual no
lo veré muy seguido y tendré cuidado, lo prometo. Ahora ¿Queda más café?
-No para ti –Claudia le sonrió a su hijo –Sube a ducharte o no vas a llegar a tu turno
en la cafetería.
-Café gratis –Canturreó Stiles moviendo sus manos mientras salía de la cocina–
Mucho café gratis.
John puso los ojos en blanco y giró la cabeza para ver a su esposa. La pregunta
estaba claramente marcada en su rostro. ¿Cómo habían logrado tener un hijo así?
-Tu culpa –Respondió Claudia a la pregunta no elaborada y empezó a recoger la
mesa mientras tarareaba una canción.
Stiles no recordó que alguien lo observaba desde la oscuridad hasta que terminó su
turno y afuera el sol ya se había ocultado. Se detuvo frente al enorme ventanal del
café donde trabajaba los fines de semana y observó detenidamente a las personas
que pasaban por el lugar, los pocos autos que casi ni siquiera se detenían en el
semáforo. Sintió los vellos de su nuca erizarse al darse cuenta que había estado
siendo observado por Derek y no lo había notado. Aunque en cierta forma lo
comprendía porque no se consideraba alguien lo suficientemente interesante como
para ir viendo a sus espaldas por si alguien lo seguía. Pero alguien lo había hecho,
alguien había capturado su mejor sonrisa sin siquiera avisarle y le gustó. Le gustó
lo suficiente como para considerarlo algo digno de ser inmortalizado cuando no era
nada más que Stiles Stilinski, otro adolescente más del montón. Sin nada peculiar
más que su hiperactividad, esa enfermedad que había mantenido a sus padres y a
sus profesores con el corazón en las manos hasta que fue diagnosticado.
Si no fuera por su madre aún seguiría consumiendo ese maldito medicamento que
no hacía nada más que dormirle las neuronas, pero era así y aunque aún tenía un
calendario de actividades ya podía centrarse un poco mejor, tan mejor que hasta
tenía buenas calificaciones y un empleo de fin de semana.
Se acomodó la chaqueta sobre los hombros observando la forma en la que la lluvia
empezaba a caer con más fuerza.
-¡Nos vemos, April! –Se despidió de la dueña antes de abrir la puerta haciendo sonar
la campanilla y correr directamente a su jeep. Los asientos estaban fríos y la
calefacción se le había descompuesto, pero podía llegar a casa y no mojarse con el
aguacero que estaba cayendo. Stiles amaba su jeep por eso, porque funcionaba y
era una reliquia familiar.
Cuando llegó a casa la patrulla no estaba estacionada fuera pero si el auto de su
mamá. Stiles sintió un alivio inmenso al correr hasta la puerta y ser recibido
rápidamente por una toalla tibia y la sonrisa de su madre.
-¿Y papá? –Preguntó retirándose las converse mojadas -¿Aún no viene? ¿Va a
tomar doble turno? Hoy dan la primera de Batman en la tele y dijo que la veríamos.
-Y la vamos a ver, Stiles –Claudia le revolvió un poco el cabello sacando gotitas de
agua –Solamente se ha retrasado un poco, tal vez alguien que perdió el control en
el camino o tal vez ya viene.
-No puede llegar tarde para la película –Se quejó el adolescente optando por
retirarse toda la ropa ahí en la entrada de su casa, estaba casi sacándose la
camiseta cuando se dio cuenta que la ventana estaba abierta y cualquier persona
podría verle casi desnudo. Derek podría estar al otro lado de la calle dentro de su
flamante Camaro con su cámara de alta resolución y un zoom inigualable con el que
podría fácilmente capturar el lunar que tenía en su muslo izquierdo. –Iré a ducharme
–Dijo rápidamente mientras se enredaba en la toalla.
Cerró la diminuta ventana y entró bajo el chorro de agua caliente casi sin pensarlo.
Pero Derek no estaba ahí, ni siquiera iba a notar la presencia de Derek, él se lo
había dicho y lo había creído pero hasta cierto punto estaba un poco aterrado por
la presencia de su recién descubierto stalker.

La clase entera empezó a moverse cuando el profesor dijo que habían terminado
por ese día.
-¿No vienes? –Preguntó Isaac mirando a Derek con una ceja arqueada.
-Tengo algo que preguntar –Derek seguía con la mirada fija en su tablet. Más
específicamente en la carpeta llena de fotografías de Stiles.
Esperó a que el aula entera estuviera vacía y entonces bajó los pocos peldaños que
le separaban del escritorio y colocó su Tablet frente al profesor.
-¿Qué opina? –Preguntó de manera directa, con el ceño un poco fruncido y a la vez
toda la disposición del mundo por aceptar cualquier tipo de crítica.
-Primero tengo que verlas, Derek –El hombre de no más de treinta años miró a su
alumno con una sonrisa. De todos Derek era su favorito, tan disciplinado y a la vez
tan rebelde como solamente él podía serlo. –Las que me habías enseñado eran
bastante buenas, debo decirlo. Tu novio realmente es una persona natural.
-Lo es –Respondió de forma seca -¿Qué tal están?
-Tengo una hora libre justo ahora ¿Te molestaría quedarte? –El alumno negó un par
de veces con la cabeza –Bien, vamos a mi oficina.
Derek recibió su Tablet como si fuera lo más sagrado e importante de su vida y casi
la abrazó contra su pecho. Literalmente había escalado árboles para poder hacer
algunas de las fotografías así que por ningún motivo iba a dejar que alguien las viera
más tiempo del necesario.
El recorrido se le antojó aburrido y hasta un poco tedioso ante los intentos inútiles
del profesor por sacarle más información sobre su relación con Stiles. Derek estaba
bastante entrenado en eso de responder dando largas y usando monosílabos. ¿Si
a Stiles le gustaba que lo besara? Obviamente sí, al Stiles de su cabeza le
encantaba que lo empotrara contra cualquier superficie plana y le robara el oxígeno.
¿Si a Stiles le gustaban los videojuegos? Claro, si no fuera así el adolescente no
frecuentara la tienda.
Derek conocía más a Stiles de lo que le gustaría admitir, pero en esos momentos le
venía bastante bien esa información. Nadie tenía que saber que el chico presente
en su exposición no tenía ningún tipo de contacto con él.
El pequeño cubículo de su profesor apenas y daba espacio para tener un escritorio
en medio de dos sillas y una enorme pizarra con fotografías tan hermosas que al
moreno le dio un poco de envidia.
-¿Me dejarías colgar una de tu novio ahí? –Preguntó el hombre tras unos segundos
–Creo que me vendría bien un muchacho en medio de Australia y Francia.
-No creo que le guste –Murmuró Derek desbloqueando su Tablet -¿Me dirá que
piensa?
-Cómo ya te lo dije –El profesor tomó el pequeño aparato electrónico y empezó a
deslizar su índice por todas y cada una de las fotografías –Tu novio es bastante
natural, un muy buen modelo, aunque aquí, por ejemplo –Derek colocó sus codos
sobre el escritorio y se sentó casi al borde de la silla para poder ver que le estaba
señalando –Necesitas un poco más de luz, es bastante buena pero sus ojos, me
gustaría algo parecido donde la luz se pueda reflejar en sus ojos. Que sus ojos sean
los protagonistas.
-Tiene unos ojos bonitos –Aceptó el estudiante.
-Muy bonitos, pero no es sólo la forma de sus ojos o el color, es lo que transmite
con ellos ¿Cuántos años me dijiste que tenía? –Las cejas de Derek se arquearon
por la sorpresa de la pregunta.
-Diecisiete –Respondió rápidamente.
-No, ya es un poco grande para transmitir esa inocencia pero aun así... -El profesor
volvió a mover su índice por las imágenes –Y en esta –Derek se inclinó un poco
más. La fotografía mostraba a un Stiles bastante tranquilo mirando por su ventana
con un par de auriculares puestos, el cabello rebelde, los ojos cerrados y una
pequeña sonrisa a lo largo de sus labios. La imagen perfecta de alguien que
despertó de buenas. –Su postura... Todo él irradia... Pureza, esa es la palabra.
-Oh –Derek apretó un poco los labios sin saber cómo responder.
-Su mejor ángulo es el izquierdo, aunque el derecho también es bastante bueno,
pero su nariz luce algo como...
-La de un leprechaun –Terminó Derek –Él mismo lo dice.
-Sí, creo que sí –El maestro le sonrió –Intenta tomar fotografías en espacios más
abiertos, en los bolos, en el parque, en lugares concurridos. No hagas tanto zoom
cuando quieras que alguna parte de su cuerpo sea el protagonista. Conéctate con
tu cámara, Derek. Si lo sientes, el lente se va a mover de tal manera que casi no
tendrás que preocuparte. –La mirada del profesor viajó desde las fotografías hasta
el muchacho frente a él -E intenta algo donde se vea su piel. La desnudez a veces
es la mejor forma de admirar a una persona.
-No creo que él quiera –Derek estiró su mano para recuperar su Tablet –Pero lo
intentaré, gracias.
-Gracias a ti, Derek y felicidades por tu trabajo –Las orejas del moreno se sonrojaron
un poco a medida que iba registrando el halago.
No volvió a su habitación hasta cinco horas después, cuando estaba empezando a
sentir hambre y cansancio de tanto caminar. Había estado dando vueltas por el
campus tomando fotos a diferentes personas intentando buscar la naturalidad que
tenía Stiles en otras personas, pero no la encontró.
Fue entonces cuando se dio cuenta, que ese adolescente era uno en un millón.

Capítulo: 3

Derek se detuvo frente al café con la cámara en sus manos y la cartera en su


chaqueta diciéndole que tenía dinero suficiente para comprarse algo sin necesidad
de hacer el ridículo pidiendo hablar con Stiles cuando el adolescente tal vez ni
siquiera estaba de turno. Pensó en volver al Camaro y dejar su cámara pero
entonces no tendría con que iniciar una conversación, en caso de tener alguna
oportunidad, porque ni siquiera sabía si Stiles estaba ahí dentro y si estaba ahí
dentro tendría que apañárselas para poder hablar con él de algo que no fuera su
pedido.
La campanilla sonó en cuanto abrió la puerta, sin darle tiempo a decidirse realmente
a entrar. Se vería muy ridículo si salía corriendo en ese momento, así que apretó la
cámara en su mano izquierda y caminó directamente a la mesa más alejada.
Una mesera de ojos azules no tardó en aparecer con la mejor sonrisa que tenía
plantada en su cara y una libretita en sus manos.
-¿Qué vas a pedir? –Preguntó la chica sin mirarlo directamente.
-¿Está Stiles? –Preguntó Derek de vuelta, sin despegar la mirada de la fotografía
recién hecha por su cámara. Era obvio que estaba Stiles, Derek lo había visto desde
el otro lado de la calle, con su sonrisa sincera mientras colocaba un par de tazas de
café frente a dos empresarios que le ignoraban completamente.
-Eh –La chica apretó los labios –Le diré que lo buscas.
Derek movió un poco la cabeza y volvió a fijar su vista en la cámara. No pudo evitar
ponerse a deslizar su índice cambiando las imágenes, en busca de la mejor de la
noche.
Stiles estaba usando una camisa gris que le venía de maravilla y en lugar de llevar
sus converse habituales tenía puestas botas. El delantal no le quitaba ni siquiera un
poco de atractivo para las personas que realmente observaban lo que tenían frente
a ellos. Derek en ese momento deseó ser el único sentado en el local, con su
cámara lista para disparar en cuanto el adolescente se pusiera frente a él.
Pasaron cerca de dos minutos que para el estudiante se tornaron tediosos al sentir
la mirada de la camarera constante sobre su persona, como si intentara buscar
cualquier mal movimiento de su parte para llamar a la policía o para salir huyendo.
Con ese rostro no podía deducir mucho, pero sí que podía prestar atención para
darse cuenta del momento en que Stiles salió de detrás de la barra y caminó hasta
su lugar. Automáticamente su postura se tensó y sus cejas se fruncieron.
Se reprendió mentalmente y trató de relajarse, con sus ojos clavados en la figura
dentro de su cámara y no en el andar descuidado de su recién conocido modelo.
-Hola –Stiles le miró con una sonrisa pequeña y hasta algo contagiosa –Miriam me
ha dicho que me buscas.
-¿A qué hora sales? –Preguntó, en cambio, el moreno, con sus ojos verdes clavados
en los marrones del chico.
-En cuarenta minutos –La sonrisa del adolescente creció -¿Me vas a esperar y luego
llevarme a cenar a algún lugar con mala pinta pero comida deliciosa?
-¿Quieres ir? –Si Derek no hubiera sido tan denso seguramente habría captado el
sarcasmo y la broma en la pregunta de Stiles. Pero no lo era, desde niño siempre
había sido algo asocial y con el paso de los años esa pequeña parte suya no había
hecho nada más que crecer, elevarse tan alto como su ego y crearle una burbuja
impenetrable.
-Oh –Stiles miró a los lados con la libretita moviéndose entre sus dedos de manera
nerviosa –Si tú quieres, si no quieres no es necesario que lo hagas. Podemos
quedarnos aquí o hablar en la banquita, como sea, para mí todo está bien, aunque
en realidad tiene que estar bien para ti porque tú me buscaste y eso...
Derek bajó de nuevo la mirada a la pantallita de su cámara observando el rostro
tranquilo del adolescente mientras leía. Sus mejillas ligeramente sonrojadas por el
calor de ese verano, los labios un poco apretados y las cejas alineadas formando
un pequeño gesto de confusión. Casi la misma expresión que tenía frente a él en
ese momento.
-¿No quieres ir? –Preguntó a cambio, con su ceño fruncido y los labios tensos.
-¿No me vas a secuestrar o sí? Porque le he comentado a mi padre y me ha dicho
que podrías ser un traficante de pornografía infantil, pero no tienes mucha cara de
eso, así que no soy nadie para juzgarte. Sin embargo quiero asegurarme de que no
le causaré diabetes a mi madre por un secuestro o más estrés a mi padre. ¿Sabes
que últimamente la comisaría está bastante liada?
-No –Stiles abrió la boca para responder y la cerró casi al mismo tiempo –No te voy
a secuestrar.
-Vale –El adolescente alargó la a -¿Entonces te sirvo algo mientras esperas? ¿Un
capuchino?
Derek estuvo a un milímetro de dejar escapar una sonrisa, pero se contuvo. Se
contuvo justo a tiempo, porque para su criterio, aún necesitaba más tiempo con
Stiles para darle ese privilegio.
-Sí –Stiles le sonrió un poco más amplio antes de escribir algo en su libretita y
alejarse en dirección a la barra, no sin tomar otros pedidos y darle algunas miradas
al estudiante de fotografía, tal y como lo haría alguien que siente deseos de flirtear
pero que no lo hace.
El capuchino tenía la espuma justa y a su lado había un trozo de pastel de limón
con una carita hecha de mermelada y un par de espesas cejas justo sobre los dos
puntitos que simulaban ser los ojos. De nuevo quiso sonreír pero no lo hizo.
No podía darse el lujo de sonreír frente a algunos desconocidos sin ningún motivo
aparente más que la presencia de una extraña carita que le devolvía la mirada como
lo haría un espejo.
+ +
+
Stiles nunca antes había pisado el lugar al que lo llevó Derek, de hecho ni siquiera
sabía que existía. Pero tampoco se le hacía raro porque estaba bastante escondido
aunque bien iluminado. Era una parte de Beacon Hills al que casi nadie tenía acceso
o por lo menos esa noche casi nadie quiso hacer acto de presencia logrando que la
idea de un inminente secuestro volviera a la cabeza del adolescente.
Porque ¿Para qué podía, Derek Hale, quererlo después de su trabajo en una noche
de otoño? No supo que responderse pero ahí estaba, con los pies colgando al vacío,
su espalda recargada en un muro de concreto y una caja de pizza puesta sobre sus
piernas.
-He seleccionado cinco fotos nuevas –Stiles giró de manera brusca su cabeza
ganándose un golpe contra el concreto.
-¿Me las mostrarás? –El adolescente tomó una de las dos latas de Dr Pepper y la
dejó a su lado. Derek únicamente le arqueó las cejas –Tienes razón, de otra manera
no habrías venido –La caja de cartón dejó escapar el delicioso aroma de la pizza
cuando el moreno la abrió. Completamente de peperoni porque en eso si estaban
de acuerdo -¿Tu maestro te ha dado el visto bueno o has venido primero conmigo
para autorizarte su uso? Porque debería ser así, yo soy tu modelo y ni siquiera me
entero y si las usas así como así parecerá que me acosas aunque digas que no lo
haces.
-En cierta manera si lo hago –Derek tomó el primer trozo y lo puso sobre un plato
de papel –Tengo muchas fotos tuyas, te asustaría si las vieras.
-¿Alguna desnudo? –El queso derretido se detuvo entre los labios del adolescente
invitando a su lengua traviesa a moverse por el lugar dejando un rastro de saliva. -
¿O comprometedora?
-Ninguna de las dos cosas –Mintió el universitario -¿Te gustaría que te tomara fotos
desnudo?
Stiles se quedó serio un rato. El sonido de las latas contra el duro suelo y las
mordidas a la pizza fue lo único que llenó el lugar hasta que la respuesta no se pudo
retrasar más.
-No lo sé –Dijo Stiles y Derek supo que mentía.
Lo vio en sus ojos color bourbon, incluso con la luz de la farola reflejándose en ellos.
Vio el temor que tenía de ser observado pero a la vez lo mucho que le gustaba
sentirse admirado. Porque Derek lo admiraba y en ese punto ya era bastante obvio.
-Entonces lo dejaremos para después –Stiles se limpió las manos en una servilleta
y continuó comiendo mientras pretendía que el corazón no se le quería salir por la
boca.
-¿Trabajas? –Preguntó finalmente mirando de reojo al pelinegro. Derek estaba
mirando de mala manera a la porción de pizza que quedaba en su plato y Stiles
quiso sonreír o decirle lo adorable que lucía intentando decidir si comerlo ya o
esperar un poco más.
-No –La voz dura y seca casi hizo que el adolescente decidiera parar con las
preguntas, pero él también quería estar en la misma posición que Derek, conocerlo
hasta saber si tenía cicatrices en las rodillas como producto de una alocada niñez o
adolescencia.
-Entonces solamente tomas fotografías –_De mi_ terminó en su cabeza evitando a
toda costa decirlo porque no quería que Derek se alejara.
-Y estudiar –Respondió el moreno decidiéndose, al fin, por morder de nuevo su
pizza –Estudiar es importante.
-No lo digas como si yo no estudiara –Stiles frunció el ceño –Lo que pasa es que
soy joven y voy unos cuantos niveles por detrás de ti, pero de verdad que quiero ir
a la universidad. Quiero convertirme en detective y trabajar en la policía, como papá
–La sonrisa del adolescente fue tan genuina en ese momento como pequeña y
Derek se cuestionó cuál era su significado.
-Tu papá es el Sheriff –Derek sonrió un poco también –Creo que nunca le he visto.
-Es el mejor policía del mundo –Stiles sonrió mucho más amplio –Nunca deja ningún
caso sin resolver y quiere a todas las personas del pueblo.
-Suena como Batman –El adolescente asintió rápidamente –Salvo por el hecho de
que tiene familia.
-No somos una familia muy grande, pero somos cuatro –Stiles mostró cuatro de sus
dedos –Mamá, papá, Jordan y yo. Creo que deberías conocerlos, de seguro les
gustarás.
-Les dijiste que te acosaba –Acusó el moreno sin querer hacerlo.
-Pero ahora sé que eres un buen chico y me invitas a ver tus fotografías como
excusa para comer pizza –Derek apretó los labios y también la cámara a su costado
–Venga, Derek. Sé que no soy el mejor modelo pero no tú no eres malo a juzgar por
las anteriores fotografías.
-No le digas a nadie que no sea tu familia –Pidió el moreno antes de entregarle la
cámara –Esta es mi favorita –Señaló mostrando a un Stiles sentado en una banquita
con los pies en forma indio y el móvil en su mano izquierda mientras escuchaba
música o esperaba a que algo sucediera –Creo que luces muy tranquilo.
-Vaya –El adolescente se pegó un poco más al cuerpo del fotógrafo –Casi ni me
reconozco, es decir, sé que soy yo porque tengo esta ropa, es mi camiseta de la
suerte y mi móvil es azul pero a la vez no soy yo.
-Lo eres –Dijo rápidamente Derek –Y aquí también –Pasó rápidamente otras fotos
hasta dar con una de dos semanas atrás, donde Stiles se veía riendo a mitad de la
calle con Scott a su lado y Isaac al otro.
En ese momento el adolescente se sintió realmente atractivo.
-Creo que debería vestir diferente –Murmuró al observar el contraste que hacía
entre sus amigos.
-No lo creo –Respondió Derek más envalentonado –Me gusta como luces así, es
más... ¿Real?
-El fotógrafo decidirá –Stiles le devolvió la cámara –¿No quieres tomarme una foto
justo ahora? Te aseguro que actuaré normal, no fingiré.
-No funciona así –El universitario acarició el lente de su cámara como se haría a un
amante –Pero puedo tomarte un par de fotos, solamente sonríe.
-Oh –Stiles se alisó la camiseta y trató de esconder la caja de pizza sin ningún éxito.
Finalmente Derek movió la caja casi al frente del menor, puso encima las dos latas
de soda y se alejó lo suficiente para poder captar cada detalle del lugar.
-Sonríe –Pidió al arrodillarse unos cuantos metros más lejos intentando hacer útil la
poca iluminación del lugar –No lo fuerces, piensa en ardillas voladoras.
-No me gustan las ardillas –Respondió Stiles frunciendo un poco el ceño –Mejor
cuéntame un chiste. –Derek arqueó su ceja izquierda –Vale, no... eh...
-¿Qué le dijo un huérfano a otro huérfano? –Preguntó el moreno tras carraspear. El
castaño clavó sus ojos en él pensando seriamente en la respuesta –Robin sube al
batimovil.
Stiles abrió un poco la boca, dejando escapar un par de sonidos incongruentes
antes de que la sonrisa creciera por su rostro hasta llegar a sus ojos y convertirse
en una pequeña carcajada que tal vez era demasiado para el intento de chiste de
Derek.
La cámara se disparó un par de veces mientras Stiles reía, mostrando esa parte tan
pequeña que ni siquiera él mismo conocía.
+ +
+
Las luces de la casa Hale estaban completamente apagadas cuando Derek
estacionó el Camaro junto a la camioneta de su padre. No había ningún ruido por si
no era bastante obvio que todos dentro estaban durmiendo. El pequeño cachorro
de la familia le movió la cola cuando le vio acercarse pero tampoco se levantó de
su lugar, simplemente se quedó tirado tan somnoliento como el mismísimo Derek.
-Hoy fue una buena noche –Le dijo al perro mientras acariciaba su cabeza –Stiles
me ha sonreído tantas veces que perdí la cuenta.
-Ten cuidado –El universitario casi cae al suelo ante la repentina aparición de su tío
Peter –Dicen que el primer paso para enamorarte es pensar en la sonrisa de esa
persona.
-¿Y cuál es la siguiente? –Preguntó el menor volviendo a acariciar al perro.
-Descubrir que es la persona más perfecta del mundo y que nadie más lo nota –La
sonrisa del Hale mayor creció en tamaño al ver el ceño fruncido de su sobrino. No
es que se estuviera divirtiendo con su confusión, pero nunca antes lo había visto o
había escuchado que tuviera una cita con alguien y si bien lo de esa noche no era
una cita estuvo bastante cerca.
Derek apretó los labios en una fina línea. Miró su cámara deseando que le dijera
algo a pesar de que ni siquiera él sabía que era exactamente lo que estaba pasando
por su cabeza.
-No estoy enamorado de Stiles –Dijo finalmente –Ni tampoco lo voy a hacer,
simplemente es mi proyecto final y ese niño puede darme una calificación excelente.

Capítulo: 4

Cinco minutos antes de que el despertador sonara Stiles se levantó por el odioso
sonido de su móvil cantándole Friction a un volumen que debía ser ilegal. Soltó un
quejidito lastimero como el de un gato moribundo antes de sacar su mano por
debajo de la manta y alcanzar el dichoso aparato.
Un mensaje de un número desconocido le estaba mirando desde la pantallita
parpadeante.
-¡Stiles! –La voz de su hermano se escuchó desde la habitación contigua con un
toque adormilado que a Stiles le encantaba de niño. Despertar a Jordan siempre
había sido su pasatiempo favorito, sobre todo porque cuando era más pequeño, y
cabía en la cama, su hermano le abrazaba como osito de peluche y le hacía dormir
un poco más.
Stiles se sentó en su cama a leer el mensaje con tranquilidad intentando imaginar
de quien rayos era ese mensaje.
Buenos días
Era todo lo que citaba. Sin nombre, sin dirección, sin emoticonos.
Pensó en preguntar quién era pero desechó la idea cuando su despertador empezó
a sonar despertándolo completamente. Tomó su toalla y corrió en dirección al baño
casi tropezando con los zapatos que había dejado tirados la tarde anterior al llegar
de clases.
-No, no, no, no –Repitió varias veces antes de estrellarse en la puerta del baño junto
con Jordan. Ya era casi una cabeza más alto que él, pero el rubio tenía esos
músculos envidiables que Stiles tenía ocultos bajo la grasita de todas las comidas
chatarras que se metía a diario –Jordan.
-Tú me despertaste –El rubio hizo más presión intentando entrar al pequeño cuarto
primero.
-No fui yo, fue, fue un mensaje –Stiles apretó su mano en torno al marco de la puerta
evitando que su hermano mayor entrara.
-¿Un mensaje de tu novio Derek? –La mano del adolescente se deslizó sin su
permiso y el rubio aprovechó para entrar, no sin antes sacarle la lengua como buen
hermano.
-¡No es mi novio! –Gritó Stiles sacando el móvil del bolsillo de su pijama para releer
el mensaje.
Al final se decantó por enviar un ¿Derek? Seguido de un pingüino porque él si
usaba emoticonos.
La respuesta le llegó antes de que Jordan saliera del baño, pero no lo abrió por
miedo a que su hermano pensara que Derek enserio era su novio. Derek no era su
novio, ni siquiera era su amigo. Derek era su stalker. Derek era esa persona que le
conocía mejor que él mismo.
No abrió el mensaje ni tampoco vio su móvil hasta que el tonito para llamadas le
interrumpió su delicioso almuerzo lleno de proteínas.
-¿Me estás mirando mientras respondo? –Preguntó apenas aceptó la llamada
dejando a sus compañeros de mesa con una clara mueca de confusión.
No quiso pensar cómo fue que el moreno obtuvo su número ni mucho menos en lo
espeluznante que era eso, pero sí que pensó en lo mucho que latía su corazón al
darse cuenta que el fotógrafo se había tomado la molestia de contactarlo más allá
de sus encuentros furtivos en lugares poco comunes.
-No –Respondió Derek al otro lado de la línea.
Ya habían pasado dos semanas desde la noche de pizza y aún se le hacía bastante
extraño pensar en Derek como la persona que le tomaba fotos solamente porque
sí.
-No sé si creerte –El adolescente dejó la charola junto a las demás y salió del
comedor con rumbo al patio de la escuela -¿Dónde estás? ¿En el parking?
-Estoy en Santa Bárbara –Stiles no podía verle la cara pero por el simple tono de
voz supuso que el moreno estaba frunciendo sus extrañas cejas tupidas.
-Ajá –La risa del adolescente hizo eco por el micrófono del teléfono. –Ya, dime
dónde estás para poder hablarte de frente que esto de los teléfonos no me gusta
demasiado.
-De cada diez fotos, nueve y media sales con el móvil –La voz de Derek sonó
cansada y hasta un poquito burlesca.
-Eso es tu culpa –Stiles se dejó caer bajo la sombra de un árbol con la mochila a
su lado. –Tú eres el que decide cuando tomarme fotografías.
-Si bueno, no es mi culpa que sólo estés tranquilo cuando tengas el móvil en tus
manos –Contraatacó el moreno.
-Ya –El castaño chasqueó la lengua. -¿Qué haces?
-Mirando el hermoso cielo de California desde la soledad de mi edificio –La sonrisa
de Stiles se hizo enorme y genuina rápidamente -¿Tu qué haces?
-Yo observo la hermosura del roble del colegio –El adolescente cerró los ojos –Ahora
estoy imaginando tus oruguitas frunciéndose tan profundamente que casi se tocan.
Poing.
-No son orugas, Stiles. Son cejas. Repítelo después de mí: Cejas –Stiles dejó que
su imaginación viajara hasta quien sabe dónde solamente para poder imaginarse al
moreno sonriendo tal y como lo estaba haciendo él.
-Cejas –Imitó separando las palabras en silabas –Derek Hale tiene cejas.
-Stiles Stilinski tiene lunares –Stiles rio abiertamente sin importarle que un grupito
de chicas lo voltearan a ver -¿Qué clase tienes después?
-Harris –Ambos hicieron un ruidito de disgusto -¿También lo odias?
-Dijo que mi trabajo final era pobre y poco original –Stiles resopló.
-Su cráneo es pobre y poco original –Derek rio bajito cortando el aire que iba
directamente a los pulmones del adolescente.
-Tienes una bonita risa –Dijo tras unos cuantos segundos de silencio –Deberías
hacerlo más seguido.
-¿Lo crees? –Las mejillas del adolescente se tiñeron de rojo –He escogido nuevas
fotos.
-Sí, Derek –Respondió Stiles sin importarle que el moreno hubiera intentando
desviar la conversación –Tienes una risa bastante bonita, sobre todo si te imaginó
con tus dientes de conejo completamente visibles y tu adorable nariz arrugándose.
En cualquier otra situación Stiles jamás lo habría dicho, si Derek hubiera estado
frente se habría mordido la lengua hasta hacerla sangrar para tragarse esas
palabras, pero Derek no estaba ahí así que podía permitirse ser sincero.
-Gracias –El adolescente sintió que los pulmones de nuevo se le llenaban con un
aire desconocido que bajaba directamente a su estómago en forma de maripositas.
–Stiles.
El castaño tuvo que carraspear un par de veces antes de responder adecuadamente
a la mención de su nombre.
-¿Qué haces el próximo fin de semana?
-Trabajar –Respondió bajito, trazando círculos en el basto pasto del lugar. –Pero
puedo cubrir mis horas entre semana para tener libre un día, por si quieres salir o
tomar más fotos, lo que sea.
Si Jordan estuviera ahí seguramente habría reído de la torpeza de su hermano.
-Escuché que va a llegar un circo y quería ir, pero si tú no quieres está bien, le
preguntaré a Scott o a Jackson, aunque lo más seguro es que ambos quieran llevar
a su pareja, así que le diré a mi hermano. Sí, eso, le diré a mi hermano –Se
autocorrigió rápidamente el adolescente.
-Me gusta el circo –Respondió Derek –Serían grandes fotos.
-Sí –Stiles apretó sus dedos en torno a nada –Creo que estoy a punto de entrar a
clase.
-Con Harris –Derek habló bajito.
-¿Te apetece una videollamada donde me veas comer una tarta entera de limón? –
Derek volvió a reír.
-Mejor una videollamada para que veas las fotos que he escogido –Stiles sonrió en
grande.
-Iré a conectar mi ordenador, no te vayas a ir, estaré listo en cinco minutos, siete si
se me atraviesan algunos chocolates –Dijo rápidamente mientras se ponía de pie.
-Yo también iré por unos.
-En cinco minutos –Pidió Stiles.
-En cinco minutos –Repitió el fotógrafo antes de colgar.
Derek miró su reflejó frente al espejo de su habitación intentando descubrir todos
los imperfectos de su persona antes de la videollamada. Se retiró la camiseta de la
universidad y la tiró al rincón más alejado donde no se vería por ningún motivo,
cambió sus pantalones de chándal por un pantalón de mezclilla y finalmente tomó
una camiseta verde que varias veces le habían dicho que resaltaba el color de sus
ojos pero que él no se creía porque él no creía en esas cosas. Así como tampoco
podía creer que su corazón estuviera latiendo a toda prisa mientras se alistaba para
tener una video llamada con un adolescente que nunca en su vida se había
preocupado en el físico de las personas y al que nunca le habían molestado las
camisetas negras que Derek había usado en las escasas ocasiones que se habían
visto.
Se desacomodó el cabello dejándolo desaliñado y tomó una lata de coca cola de la
nevera.
Le quedaban dos minutos y ni siquiera había iniciado sesión. El corazón le latió un
poco más rápido conforme los segundos pasaban y su ordenador no cooperaba con
él.
Finalmente la pantalla azul de Skype apareció y la llamada entrante de Stiles hizo
que su corazón volviera a su ritmo normal. Se miró de nuevo en el espejo y aceptó
la llamada.
-Hola –Stiles le miró desde el otro lado de la pantalla con su sonrisa inigualable y
los ojos castaños brillantes por el sol reflejado en ellos.
-Hola –Derek sonrió de vuelta -¿Quieres ver las fotos?
-Claro –El adolescente se acomodó en la silla –Espero que sean buenas,
-Mi profesor ha dicho que lo son –Derek abrió una carpetita de su escritorio y envió
la primera imagen –Esa ha dicho que le gusta más.
-¿Es mi casa? –Stiles frunció el ceño -¡Es mi ventana! –Miró al moreno con el ceño
fruncido –Y ni siquiera me he dado cuenta. Mira cómo se ven mis costillas. Derek,
te prohíbo que publiques esa.
-Yo creo que te ves bien –Respondió el moreno.
En la imagen se veía a un Stiles sin camiseta mirando por su ventana con los brazos
estirados al cielo, como si se estuviera estirando.
-Vale, la que sigue –Stiles se metió un chocolate a la boca –Espero tener ropa
puesta.
Derek no respondió pero envió la siguiente fotografía.
Stiles estaba de pie, junto a Jackson en un partido de lacrosse del cual no fue parte
pero que vivió como si cada golpe de sus compañeros también hubiera sido para
él. El rostro de Jackson estaba desdibujado, pero el suyo era la cara muestra del
orgullo y la felicidad en una sola persona.
-Esta también –En la siguiente solamente se veían sus labios, un poco abiertos y
demasiado rosas, incluso se apreciaba la pequeña costrita que se había hecho por
morderse tanto durante el examen. –Y hay otras.
-¿Tienes fotos de algo más que no sea yo? –Preguntó el adolescente poniéndose
cada vez más nervioso.
-Tengo algunas de mi perro –La siguiente foto mostró a un can color blanco con
orejas largas y la lengua de fuera. Estaba sentado en el pasto y estaba feliz –Y esta
del amanecer en Beacon Hills. Esa me gusta mucho.

-Es hermosa –El adolescente acarició la imagen con el puntero de su ordenador –


Los colores, el brillo del sol. Pareciera que tiene vida.
-Lo sé, por eso me gusta –Derek carraspeó –Y también me gusta esta.
La siguiente también era Beacon Hills pero de noche, por un lado la ciudad y por el
otro la enorme luna adornando el cielo.
-Si colocas tu pulgar así –Stiles le mostró a Derek su dedo –La luna nunca es más
grande.
-Y es igual desde cualquier punto –Terminó de decir el universitario.
+
+ +
En algún momento de las videollamadas y las llamadas del celular la imagen de
Stiles sobre Derek había cambiado drásticamente. Ya no era el chico rudo y serio
del que no quería saber nada porque le había dicho en su cara que le acosaba y le
tomaba fotografías sin su permiso. Ahora Derek era el chico universitario que era
tan friki como Stiles pero nunca había tenido la oportunidad de revelarlo hasta que
conoció a otra persona un poco más extraña que él.
Se mensajeaban todos los días casi a todas horas manteniendo una conversación
constante sobre nada en particular y si antes Stiles siempre estaba pegado a su
móvil, en esos días era bastante difícil que se le viera despego de él.
Solamente cuando dormía era cuando no lo tenía en las manos y también cuando
se masturbaba.
Derek siempre había tenido esa habilidad de ser silencioso como un hobbit y
solamente Peter Hale podía sorprenderle, pero Peter no estaba ahí, ni nadie más
sabía que podía estar cerca. Nadie salvo el chico de diecisiete años que estaba
acostado en su cama completamente confiado de su privacidad que no le dio miedo
dejar la ventana abierta para que la luz de la lun se filtrara por su ventana hasta
confundirse con la que daba su pequeña lámpara.
Escalar el árbol de siempre no fue tan difícil después de meses de práctica, lo que
si fue difícil fue concentrarse para que sus dedos no temblaran mientras veía al
adolescente acariciarse poco a poco con los ojos cerrados hasta que erección era
bastante visible dentro de su bóxer. Los dedos largos del adolescente se internaron
bajo la tela hasta poder rodear su erección. Sus labios entre abiertos dejaban
escapar jadeos bajitos causados por el placer que él mismo se estaba dando, tal
vez con la imagen mental de alguien más o tal vez no.
Derek no lo quería descubrir.
Se acomodó en la misma rama de siempre, con los pies puestos en el mismo lugar,
apagó el flash de su cámara y con más malabares que precisión comenzó a tomar
fotografías del joven acostado sobre su cama disfrutando de su pequeño momento
de intimidad sin saber que ya había sido violada en más de una ocasión.
Stiles tenía la piel salpicada de lunares y tan pálida que parecía etéreo. Stiles era la
belleza hecha humano en ese preciso momento mientras Derek Hale se corría en
sus pantalones sin siquiera tocarse.
+ +
+
Para Stiles despertar tarde en fin de semana era lo mejor que podía pasarle.
Despertar tarde con la cara de su hermano a centímetros de la suya era como si lo
devolvieran a los cinco años y le pusieran la película de ESO sin su consentimiento.
-¡JODER! –Gritó antes de darle una patada que no llegó a tocarlo porque Jordan
era demasiado rápido y Stiles aún estaba un poco dormido -¡Jordan!

-Buenos días –El rubio se dejó caer en el espacio vacío de la cama –Mamá está
abajo esperando a que despiertes para decirte algo.
-¿El qué? –Stiles se cubrió con almohada.
-Que Derek lleva unos quince minutos esperando por ti –Stiles se retiró rápidamente
la almohada –No es verdad –Jordan sonrió demasiado amplio –Pero esta Isaac
¿Recuerdas a Isaac?
-El hermano de Camden, sí –Jordan le palmeó la pierna –Me da un poco de miedo.
-Es un buen chico –Stiles suspiró –Prefiero que salgas con él antes que con el tal
Hale.
-No voy a salir con nadie –El resopló –Es enserio, solamente iré con Derek al circo
porque me gusta el circo y a él le gustan mis fotos.
-De cualquier manera, vístete, Isaac dijo que quería ir a desayunar contigo –Stiles
frunció el ceño –O comer en este caso.
-¿Por qué?
-Porque puedes gustarle a más de una persona al mismo tiempo, idiota.
La cama chirrió un poco cuando Jordan saltó hacia el suelo tal como lo hacía cuando
estaban más jóvenes, aunque entonces también el perro brincaba con ellos y era
súper divertido. Ahora Jordan estaba viejo y ya no tenían perro.
Stiles se dio una ducha de cinco minutos antes de dignarse a bajar. Isaac estaba en
la cocina platicando animadamente con su madre y Stiles no quiso cuestionarse
demasiado sobre como dio con su dirección y como supo que ese día no trabajaba.
-Hola, Stiles –Isaac le sonrió con esa carita de niño bueno de la que casi todos se
quedaban prendidos, casi todos menos Jackson. Whittemore le odiaba como se
odian las pestes.
-Hola, Isaac –El adolescente le devolvió la sonrisa –No me avisaste que venía.
-Fue una decisión abrupta –El rubio miró hacia la ventana antes de ver los ojos
castaños de Stiles -¿Te apetece ir a comer algo?
-Está bien, pero debo volver temprano he quedado con alguien más tarde –Isaac
bajó la mirada al suelo antes de asentir –Pero podemos ir a comer.
-Claro –Los ojos azules del rubio se movieron hasta la señora Stilinski –Muchas
gracias y fue un placer.
-El placer fue mío –Respondió la mujer –Y espero verte por aquí más seguido.
-Lo intentaré –Stiles apretó los labios porque él no quería tener tan seguido al rubio
y en ese momento tampoco a Derek ni a nadie que no fuera Jackson o Scott y el
último todavía podía llegar a cuestionárselo.
Stiles salió de casa con las manos en los bolsillos y el móvil bien sujeto entre su
índice y su pulgar solamente para tener algo a lo que aferrarse. Isaac iba a su lado,
igual de pálido y pequeño que siempre, porque aunque fuera demasiado alto Isaac
era pequeño de una manera que resultaba muy difícil de explicar. Tenía los ojos
azules perdidos en la nada y a la vez tan fijos en todo que daban escalofríos.
-No tengo auto, lo siento –El rubio apretó los labios -¿Te importa tener que caminar?
-No, para nada –Stiles sonrió rápidamente –Podemos ir en mi Jeep si quieres.
-Claro –El adolescente tanteo sus bolsillos hasta dar con el llaverito de S que
colgaba de sus llaves.
El viaje fue tenso y demasiado estresante incluso para él que estaba acostumbrado
a romper cualquier clase de silencio, incluso esos que iban a favor de la naturaleza.
-¿Qué haces ahora? –Preguntó Stiles intentando relajar el ambiente o iba a terminar
por asfixiarse y aún tenía una cita a la que asistir.
-Estudio psicología –Isaac le sonrió –Aunque no soy muy bueno en ello.
-¿Y entonces que haces ahí?
Isaac miró por la ventana.
-No mucho.
El centro comercial de Beacon Hills era el espacio más recurrido por adolescentes
todos los días de la semana, tenía esos puestos perfectos para comer o para hacer
una pausa mientras ibas de compras. Stiles tenía pensado ir con Isaac a alguno de
esos lugares, pero el rubio no quiso hacerlo, le pidió, específicamente, ir al puesto
de ensaladas que quedaba frente al gimnasio.
Aunque la situación era algo extraña Stiles no se molestó en darle la contraria
porque al final necesitaba comer algo ligero si comería algodón de azúcar y otras
tantas cosas llenas de calorías en la noche durante la función de circo a la que iría
con Derek.
Derek Hale. Su acosador.
Isaac había platicado mucho la vez en la que compartió mesa con él y con Scott
pero en esa ocasión estaba un poco demasiado serio y tan bien extraño, como si
tuviera miedo de ser visto pero a la vez intentara entablar una buena conversación
con Stiles.
-Creo que tengo que irme –Stiles miró la mitad de su ensalada y su botella de agua
intacta.
-¿Quieres que te lleve? –Isaac negó rápidamente –Por lo menos quédate hasta que
termine de comer
-Recordé que tengo un compromiso –Stiles apretó los labios –Nada importante.
¿Está bien si nos vemos otro día?
-Supongo –El adolescente se limpió la boca con una servilleta –Pero podrías
avisarme.
-Claro, te llamo luego.
Cuando Stiles proceso las palabras Isaac ya había dejado el dinero en la mesa y
estaba más cerca de la puerta de lo que esperaba. Pensó en correr tras él y hacerlo
responder todas esas cuestiones que le rondaban por la cabeza, pero no quería
arruinarse más el día y terminó por tapar su ensalada, tomar la botella de agua y
meterse al gimnasio porque Jackson siempre estaba ahí a esa hora y no le
molestaba que Stiles le hiciera compañía mientras hacía pesas, tampoco que
comiera mientras intentaba platicar con él sobre lo emocionado que estaba por salir
con Derek aunque no era una cita.

Capítulo: 5

Derek se sintió bastante orgulloso cuando en clase pasaron la fotografía de Stiles


caminando de espaldas al mundo con su cabello enmarañado escondido bajo un
gorrito azul que en algún momento fue del moreno. Su pecho se hinchó al escuchar
los elogios por su fotografía, por lo que había logrado y lo mucho que decía esa
simple imagen con un simple adolescente que iba caminando por la calle sin
importarle nada.
-¿Has pensado hacerle una sesión en algún escenario? –Preguntó el maestro
minutos más tarde en el interior de su despacho.
-Tengo algunas ideas en la playa o en el gran cañón –Respondió rápidamente.
-Me gusta la playa –El profesor se acomodó los lentes sin dejar de pasar las
fotografías. –Y el bosque.
-Esta semana le tomé algunas en el bosque de Beacon Hills –Derek estiró su mano
pidiendo su Tablet –Creo que son buenas, pero no lo sé. Stiles no paraba de reírse
y creo que me temblaban un poco las manos, estás son en el circo –Dijo mostrando
un recuadro con cuatro fotografías diferentes.
En las cuatro se veía a un Stiles demasiado feliz con un algodón de azúcar en sus
manos y la otra estirada en dirección a la persona que sostenía la cámara, como si
estuviera invitándole a divertirse con él o a formar parte de su vida.
Derek con gusto aceptó ambas opciones.
-¿Son las únicas del circo? –Preguntó el hombre de mayor edad mirando las
fotografías con ojo crítico.
-Sí –El moreno asintió –Después entramos a la función y se me olvidó. Creo que
estaba tan feliz que se me olvidó seguir tomando fotografías.
-Se nota que tu novio te hace feliz –Dijo el profesor antes de voltear la Tablet y
mostrarle al alumno una fotografía tomada por Stiles con la cámara de Derek, en la
que él estaba sacando la lengua mientras el universitario miraba al cielo.
Derek ni siquiera sabía que esa fotografía existía hasta ese momento y él, igual que
Stiles, no se reconoció en la imagen.
-Creo que sí –Respondió el menor sin saber exactamente qué tanta veracidad había
en sus palabras.
-Insistiré en que lo tomes desnudo. No mostrando sus partes íntimas pero a veces
la desnudez es la mejor manera de demostrar que la belleza interna también se
refleja en el exterior –Derek recibió su Tablet y automáticamente la guardó dentro
de su mochila.
-Se lo comentaré esta semana. Gracias.
Isaac tenía más de la mitad de un muffin dentro de su boca cuando Derek lo alcanzó
a mitad del pasillo.
-Creo que estoy enamorado –Dijo rápidamente el moreno pasando un brazo por
encima de los hombros de su mejor amigo.
-AAFIN –Dijo el rubio intentando masticar más deprisa.
Derek frunció el ceño y luego arqueó las cejas.
-Al fin –Repitió Isaac sacando la botella de agua de su mochila –Yo ya lo sabía,
tomas tantas fotos de ese niño que era imposible que no sintieras ni siquiera una
poquita de atracción por él.
-Pero le dije a mi tío que no me enamoraría de él –Derek apretó los labios -¿Crees
que está mal?
-En primera tu tío está loco y en segunda, Stiles casi es tu novio, se llaman todos
los días, se mensajean a todas horas y hacen videollamadas como novios a larga
distancia –Las cejas del rubio se fruncieron –Estás enamorado de él y él de ti,
solamente falta que le des el beso de amor verdadero para que aparezca su hada
madrina y les haga un palacio en el hielo.

-Elsa no es un hada madrina. –Las cejas de Isaac se alzaron tanto que casi
chocaron con su cuero cabelludo -¿Qué? A Stiles le apetecía ir al autocine y dieron
Frozen esa noche.
-Y ahora has dicho más de cinco palabras seguidas sin fruncir el ceño –Isaac sonrió
–Curioso, creo que tengo material para escribir una novela romántica.
-Cállate –Derek golpeó su cabeza con la misma mano que antes estaba sobre su
hombro derecho. –Me voy, tengo clase
-La llamaré Stalker, por si te interesa –Gritó Isaac antes de que el moreno se alejara
completamente.
Derek siguió caminando sin prestarle atención a su amigo. Decir en voz alta que
estaba enamorado no le había sonado tan extraño como habría esperado, a cambio
un peso se había retirado de su espalda. Sintió que podía respirar con naturalidad
cuando ni siquiera se había dado cuenta que había estado batallando todo este
tiempo.
El mensaje de Stiles llegó dos segundos después. Una carita feliz seguida de un
Hola que aceleró el corazón del universitario.
Decidió creerse lo que él mismo había dicho sin darse cuenta.
Stiles lo tenía completamente perdido en un bucle de sensaciones que nunca en su
vida había conocido hasta el momento en que la risa del adolescente desgarbado
se le quedó grabada en el cerebro. Apretó los labios pensando en que hacer.
Finalmente, pulsó la tecla de llamar y esperó tres tonos a que Stiles cogiera el
teléfono.
-Derek –El nombre le salió casi cantadito -¿Qué estás haciendo?
-Caminar a mi dormitorio –Respondió el moreno sin dejar de andar -¿Tu qué haces?
-Nada, bueno, estoy en mi habitación, acostado en mi cama mirando directamente
una foto tuya que robé de Facebook –Las cejas del moreno se fruncieron –Si tú me
acosas yo también te acoso.
-¿Por qué querrías hacerlo? –Un par de chicas se atravesaron en el camino de
Derek haciéndolo fruncir el ceño.
-Para saber más de ti –Stiles se removió en su cama –Por ejemplo ahora sé que
estudias en el Brooks, que tienes dos hermanas y un tío medio extraño o que te
gusta el basquetbol.
-Eso lo saben todos los que me conocen –Derek presionó el botón del ascensor y
se quedó quieto esperando a que bajara.
-Sé que tienes una camiseta que dice Fuck you, you fuckin fuck –El sonido de Stiles
rodando sobre la cama ocultó el pitido del ascensor –Y que te gusta el capuchino,
la pizza de peperoni y tienes un payaso de peluche.
-Tú me diste ese peluche –Murmuró de mala manera –No lo tengo porque quiera.
-Lo tienes porque te recuerda a nuestra salida al circo, lo tienes porque lo ves
cuando me extrañas –Stiles rio al otro lado del teléfono -¿Quieres hacer una
videollamada?
-Err –El universitario se miró a sí mismo en el reflejo del ascensor –Tengo tarea que
hacer.
-Oh, entonces será otro día –Derek se esperó hasta que las puertas se abrieron -
¿Vendrás este fin de semana?
-Iré desde el jueves y tengo algo que decirte –El moreno se mordió el labio inferior
-¿Pasó por ti a la escuela?
-¿Qué me vas a decir? –Preguntó Stiles rápidamente, antes de que la llamada se
cortara.
-Te lo diré el jueves –Respondió Derek rápidamente –Y quiero que pidas una
semana de vacaciones.
-¿Una semana de vacaciones? ¿Qué vas a hacer? ¿Llevarme de viaje?

-Sí –Fue todo lo que dijo el moreno –Te veo el jueves.


-No, Derek...
El aludido colgó el teléfono antes de que el adolescente siguiera hablando o
terminaría por contarle su reciente descubrimiento por teléfono y esa sería la peor
declaración de amor que podría ser hecha y eso Derek lo sabía a pesar de que
nunca había tenido que hacer ninguna declaración de amor en su vida.
Se sentó en su cama a penas entrar al dormitorio, frente a él quedó su pizarra llena
de fotografías de Stiles. Una cadena del tiempo mostrando la evolución semanal
que Stiles había tenido desde el momento en comenzó a tomarle las fotografías.
La primera era tomada desde la distancia, solamente la entrada antigua de una
librería antigua y en el interior un adolescente desconocido sosteniendo dos libros
en sus largos dedos. Llevaba una camiseta de Batman y unos timbaland que le
venían de maravilla al agregar un centímetro a su estatura. Derek se puso de pie
para poder mirar más de cerca la imagen. Un Stiles bastante normalito continuó en
la misma posición dentro de la fotografía.
La última fotografía era Stiles con los brazos abiertos parado al borde del acantilado
con una sonrisa genuina y a la vez actuada porque Derek le pidió que posara para
él, que se detuviera cerca del borde dejando que la luz de la luna iluminara su figura
completa.
Las fotografías más privadas las tenía escondidas en archivo RAR dentro de su
ordenador con el nombre Música para que a nadie se le ocurriera descomprimir el
archivo. Así se aseguraba de que Stiles estaba protegido y nadie más que el moreno
podía tener acceso a esos momentos tan privados que ni siquiera habían sido
contaminados por su presencia.
Derek encendió el ordenador, descomprimió rápidamente el archivo y extrajo un par
de imágenes de Stiles.
El adolescente con los ojos cerrados acostado en su cama fue todo lo que ocupó la
pantalla a medida que el universitario llevaba una mano directamente a sus
pantalones. Se imaginó los dedos largos de Stiles puestos sobre sus hombros o en
su espalda arañándole despacio mientras Derek le penetraba con tres dedos
preparando su esfínter para recibirlo.
El adolescente seguramente jadearía sin siquiera ser consciente de ello a medida
que la profundidad se hacía más palpable hasta el punto en que tocar su próstata
ya no era trabajo difícil. Los dedos del moreno se crisparon en torno a su erección,
a medida que su imaginación le daba movimientos al cuerpo del adolescente
desnudo en su pantalla.
Stiles de pronto estaba completamente desnudo debajo de su cuerpo, con sus
muslos tibios en torno a la cadera del moreno y sus labios acariciando su cuello con
cada jadeo que dejaba escapar. Derek se imaginó sus uñas enterrándose en sus
hombros al penetrarlo lentamente porque Stiles seguramente es virgen y tan
sensible que cualquier lugar que tocara demostraría al día siguiente lo que habían
hecho durante todas las noches.
La respiración del moreno se hizo bastante errática conforme su orgasmo se
acercaba, un orgasmo realmente placentero, uno de los mejores que había tenido
desde que perdió castidad al lado de Kate Argent.
El nombre del adolescente se escapó de sus labios rápidamente como un llamado
silencioso para pedirle que apareciera a su lado y no se retirara por mucho que le
costara quedarse a su lado.
+ +
+
Stiles se subió a la cama de su hermano mayor teniendo cuidado de no subirse con
zapatos o sería lanzado hacia el pasillo sin ser avisado. Jordan era todo un friki de
la limpieza y Stiles era desordenado por naturaleza.

-¿Tu novio Derek te envió mensaje tan temprano? –Preguntó el rubio terminando
de abrocharse los botones de la camisa.
-No dormí hablando con él –Stiles le sacó la lengua –Solamente quería ver al nuevo
policía de Beacon Hills.
-¿Ya no niegas que Derek es tu novio? –Preguntó Jordan girándose para ver a su
hermano menor. El adolescente se quedó en silencio con la vista fija en las
estampitas de Yoda que Jordan juntaba cuando era más joven -¿Te gusta? –El rubio
frunció el ceño -¿Stiles te gusta Derek Hale?
El silencio dentro de la habitación comenzó a extenderse lentamente hasta que casi
llegó a la puerta de la habitación.
-Un poquito –Dijo finalmente el adolescente.
-Tú sí que estás loco –Jordan se giró para tomar sus zapatos –Si yo estuviera en tu
lugar le habría puesto una orden de restricción. Jackson es tu amigo ¿No? Y su
papá es abogado y el nuestro Sheriff. Todo habría sido tan fácil y ese pedófilo no
estaría llamándote tan seguido.
-No es un pedófilo –Respondió Stiles sacándose los zapatos para poder
acomodarse mejor en la cama –Y no estoy loco.
-¿Entonces cuál es tu excusa? –Preguntó el nuevo policía mirando a su hermano
con los brazos cruzados.
-Es que es tan alto y guapo como el infierno –El menor de los Stilinski se dejó caer
en la cama –Y parece un chico malo pero no lo es... Es tan... joven.
-¿Joven? –Jordan se dejó caer al lado de su hermano.
-Sí –Stiles estiró los brazos en dirección al techo –Es como si nunca hubiera tenido
una cita antes, como si fuera la primera vez que convive tanto con alguien que no
es de su familia y me hace sentir bien, no solamente porque crea que soy guapo y
eso, sino porque de todas las personas de Beacon Hills Derek me escogió a mí para
que pudiera conocerlo realmente. Para conocer el temor que le tiene a perder a su
familia y su color favorito, que no es el negro como todo el mundo diría y que si usa
la chaqueta de cuero es porque su padre se la regaló cuando tenía diecisiete.
-¿Y si él planeó decirte todo eso para embaucarte y luego robarte? –Stiles se quedó
serio mirando al techo como si pudiera resolverle todas las preguntas.
-Derek podría ser el amor de mi vida y tú lo has arruinado –Jordan sonrió.
-¿Ya estás saliendo con Derek? –Preguntó optando por sentarse en la cama para
poder ver el rostro de su hermanito y asegurarse de que no le mentía.
-No, pero hablamos y me dijo que este jueves me va a decir algo –Las mejillas del
adolescente se tiñeron de rojo conforme hablaba. –Y que me pidiera una semana
de vacaciones por que vamos a viajar.
-¿A dónde?
-No lo sé pero no me importa. Me gusta Derek y quiero pasar una semana con él.
-¿Con quién? –Los dos Stilinski miraron directamente a la puerta -¿Con quién
quieres salir, Stiles?
-Con Jackson –Respondió Jordan rápidamente –Lo invitó a irse de acampada y
quiere ir.
-Cuando me lo pida Stiles le digo si le doy permiso –John miró a sus hijos con los
ojos entrecerrados –Y tú vas a llegar tarde a tu primer día.
Jordan le guiñó un ojo antes de salir por la puerta de su habitación asegurándose
de estar perfectamente fajado y guapo como su padre.
Stiles se quedó en el interior de la habitación de su hermano durante otra media
hora pensando realmente en lo que haría si Derek le decía que también le gustaba,
aunque en realidad no pensaba que fuera a ser eso, porque Derek era uno de los
chicos más misteriosos de todo Beacon Hills y era casi imposible que sintiera algo
por Stiles, pero la espinita se quedó perfectamente clavada en el interior de su
conciencia cuando recibió un seco y a la vez cálido Buenos días de parte del mismo
chico que se le había metido en la cabeza sin casi avisar.
+ +
+
Isaac, igual que todos los estudiantes de fotografía tenía una pizarra llena de
fotografías tomadas por él, aunque las suyas no eran de un adolescente en
específico. Sus fotografías eran de muchedumbres.
Derek se cruzó de brazos y frunció el ceño prestando atención a cada uno de los
pequeños detalles que su amigo había capturado con su cámara y la iluminación
natural de los lugares.
-¿Qué opinas? –Preguntó Isaac parándose justo al lado de Derek.
La luz mortecina del atardecer estaba empapando todo el edifico y con eso la
espalda de los dos estudiantes, uno más alto que el otro y también más nervioso.
-Casi no se nota –Derek utilizó su pulgar para tocar una de las imágenes –Pero no
entiendo porque él.
-¿Y porque no? –Isaac frunció el ceño poniéndose rápido a la defensiva –Es peor
lo que tu hiciste.
-Stiles está a un paso de ser mi novio –Respondió Derek –Y es diferente yo se lo
dije.
-Yo no tengo porque decirle son sólo personas del mismo pueblo –Isaac tomó una
botella de agua vacía y le dio un largo trago. Derek se quedó observando el
movimiento de su nuez y como el rubio finalmente abría los ojos para verlo de una
manera demasiado acusadora y nada normal en él o por lo menos no en el Isaac
que había conocido antes.
-Tú sabes que no son sólo personas –El rubio dio un paso hacia el frente –Pero es
tu problema.
-Gracias –Isaac se dejó caer sobre su cama –Aunque no esperaba menos de ti,
digo, tienes fotos de Stiles desnudo en tu ordenador y en tu móvil. ¿Cómo es que
no se lo has dicho?
-¿Cómo sabes que tengo fotos de él desnudo? –Preguntó Derek caminando los tres
pasos que le separaban de su amigo para poder hacerle frente.
-Las tienes en el tablero –El rubio sonrió –Es obvio que también las tienes en tu
ordenador.
A Derek se le erizaron los vellos del cuerpo al sentir como el sol le recorría la espalda
y finalmente se perdía en Santa Mónica igual que ellos dentro de esa habitación.
Isaac no parecía el mismo pero Derek no podía juzgarlo porque desde Stiles él
tampoco era el mismo y justo en ese momento se le estaba antojando tomar su
móvil y llamar al adolescente o mejor abrazarlo y besarle los lunares uno a uno
deseando que nadie más lo fuera a ver cuando en realidad todo el mundo conocería
a Stiles Stilinski realmente y no solamente por él.

Capítulo:6

De todas las cosas que Stiles hacía, trabajar en el Carls era lo que mejor se le daba.
El café del lugar era cremoso y las tartas siempre dejaban a la gente deseando
probar un poquito más sin importar las raciones que hubiera comido. Además de
que la paga era bastante buena para solamente trabajar los fines de semanas y
algunos días durante las tardes. Lo único malo que tenía trabajar ahí eran esos
clientes pesados que a veces le trataban mal o no le dejaban propina como si
hubiera hecho mal su trabajo cuando Stiles realmente se esforzaba por poner una
buena sonrisa y servir las cantidades justas de sirope para esos clientes a los que
les gustaba demasiado lo dulce.
Esa tarde, como cualquier otra, se colocó el delantal y apretó la libretita amarilla en
sus manos, revisó tener la pluma en una bolsa y el mechero en otra, que no es que
él fumara pero a veces los clientes le pedían fuego para prender su cigarrillo antes
de salir y Stiles con gusto lo hacía. El lugar no era el mejor de Beacon Hills, pero si
no te pasabas por ahí de vez en cuando era como si no conocieras el placer de
tener un paladar. Stiles tomó la cafetera y se acercó a una de sus mesas a rellenar
la taza del hombre que estaba sentado ahí. Caminó entre los comensales tomando
órdenes y rellenando tarritos de aderezos que muchos le pedían, incluso tomó un
par de números de teléfono y se los metió en la bolsita del delantal.
Prometía ser una hermosa noche y también una bastante productiva porque las
personas se estaban portando bastante bien, incluso las que no eran de su mesa.
-Disculpa –Una muchacha un poco mayor que Stiles de cabello negro y cara
cuadrada le tocó el hombro -¿Eres tú?
-¿Disculpa? –Stiles la miró con el ceño fruncido. La chica sonrió poco a poco y luego
bajó su cabeza directamente a su Tablet
–No lo niegues, eres tú. –La chica movió algunas cosas y finalmente giró la pantalla
en dirección a Stiles –Las he estado viendo desde hace algunos días y me encantan
–Stiles se sentó frente a la extraña y tomó el aparato en sus manos.
En la pantalla un Stiles le miraba sentado en la acera con el cabello perfectamente
peinado hacia atrás y una sonrisa cómplice en sus labios. Una fotografía que Derek
le había tomado la última vez que se vieron.
-¿Las toma tu novio? –Preguntó la joven sin retirar su mirada mientras Stiles seguía
pasando alrededor de las diversas fotografías –Son bastante buenas.
-¿Cómo las encontraste? –Stiles dejó la Tablet sobre la mesa y miró a la chica
esperando pro alguna respuesta.
-En la web todo se encuentra –La chica sonrió mucho más amplio –Soy Allison por
cierto y tú debes ser Stiles –El adolescente movió la cabeza afirmativamente -¿No
me vas a decir quien las toma? –Lejos de todo pronóstico el hijo del Sheriff se quedó
en silencio –Bien, no me digas, pero sin duda me gustaría lucir así.
Stiles se vio a si mismo nuevamente en la pantalla del aparato y suspiró.
-No sé quién las hace –Mintió poniéndose de pie –Pero gracias por decirme.
Allison le sonrió un poco más amplio antes de llevar la taza de café a sus labios y
volver a observar las fotografías que Derek había tomado y había jurado mantener
ocultas en su ordenador hasta que fuera la exposición.
Stiles se sintió desnudo y traicionado al mismo tiempo.
Apretó de nuevo la libretita en sus manos y continuó recorriendo las mesas sirviendo
a los clientes e intentando lucir normal cuando por dentro tenía bastantes ganas de
mirar al chico del que se estaba enamorando y reclamarle por haberle hecho eso.
La tarde no fue ni por asomo tan genial como había prometido ser cuando llegó al
trabajo. Cualquier intento de hacerle sonreír había terminado en un fracaso tan
garrafal que hasta sintió que empezaría a hacer pucheros si su turno no se
terminaba rápidamente.
Pensó en las palabras de su hermano y la razón que tenían. Derek tal vez solo lo
había embaucado para hacerse famoso y luego desecharlo como un pañuelo sucio.
-Toc toc –Horas después Stiles solamente quería refugiarse dentro de su cama pero
Jordan no lo iba a dejar -¿No bajas a cenar?
Stiles le miró desde la silla de su ordenador, con uno de sus pies tocando el suelo y
el otro sosteniendo su barbilla.
-¿Sti? –El rubio caminó al interior de la habitación recogiendo a su paso las
pantuflas de pato que su padre le había dado en Navidad y que solamente usaba
los días más fríos del invierno.
-Derek ha publicado mis fotos –Murmuró Stiles pasando el puntero sobre una de las
imágenes –Y prometió no hacerlo –Jordan se detuvo tras su hermano a observar
con lentitud lo perfecto que se veía en cada una de las capturas –Lo prometió por
el meñique.
El nuevo policía jaló un banquito que no usaban desde que Stiles cumplió los doce
y se sentó en él. A esa altura era mucho más bajito que su hermano pero podía ver
a la perfección cada una de sus facciones. Sus ojos dorados luchando por no
llenarse de lágrimas y a la vez sus mejillas sonrojadas por la tristeza.
-No debería estar diciendo esto pero... ¿Le has preguntado si él lo hizo? –Jordan
apretó los dedos de su hermano dentro de sus dos manos –Porque las promesas
por el meñique son bastante serias y el Derek del que me has hablado no suena
como alguien que rompería una promesa por el meñique.
-¿Crees que debería llamarlo? –Preguntó el de ojos castaños mirando a su hermano
como quien mira el último trozo de pastel y no quiere comerlo por culpabilidad.
-Hazlo –Jordan cerró la pestaña donde estaba Stiles mirándole desde su ventana
con el torso desnudo y abrió Skype –Llámale a tu chicho y reclámale por haberlo
hecho, pero nunca dejes las cosas sin concluir o puedes arrepentirte.
-¿Tú te arrepientes de algo así? –Preguntó Stiles mientras esperaba a que el
ordenador iniciara sesión.
-No, pero te lo digo porque el abuelo nos lo decía cuando eras un bebé –Los dedos
del rubio acomodaron el cabello de su hermano –Yo te aparto la cena.
+ +
+
Derek no aceptó la llamada de Stiles hasta haberse cambiado de camiseta cinco
veces y corrido a Isaac de su habitación, aunque el rubio no se fue.
-Stiles –El moreno sonrió en cuanto el rostro pálido y lleno de lunares del
adolescente apareció en la pantalla. Inmediatamente la estampita de un muñeco
molesto llenó la pantalla -¿Qué ocurre?
-He descubierto tu página, no intentes negarlo porque he recorrido varias veces las
fotografías desde que llegué del trabajo y soy yo y eres tú el que las ha tomado
porque nadie más que tú a violado mi privacidad porque me tomaste fotos
masturbándome, Derek. Eres un salido –Isaac abrió una bolsa de Doritos y se
acomodó mejor en su cama.
-¿Qué página? –Preguntó Derek desmenuzando la frase entera del adolescente
para ir por puntos.
-Donde subes mis fotografías ¡Subiste mis fotos desnudo! No del todo, pero un
poquito desnudo –Stiles se cruzó de brazos.
-Stiles yo no he subido nada a ningún lado, no tengo ninguna página –El ceño del
adolescente se frunció –Te lo juro... Por el meñique.
-¿Entonces cómo fue que un extraño consiguió mis fotografías y las subió a una
web donde todo el mundo puede verme? –Derek apretó los labios y frunció el ceño
–Derek responde.

-No lo sé –Stiles resopló con obvia molesta –Realmente no lo sé, no dejo que nadie
toque mi ordenador y no las tengo en la nube precisamente para que nadie pueda
descargarlas. Te prometí cuidarlas y lo he hecho. No tengo ni la menor idea de cómo
fue que llegaron a esa página.
-Mientes –El adolescente se dejó caer en su silla –Confié en ti y me has traicionado,
ya no quiero que seas mi Stalker.
-No te estoy diciendo mentiras, Stiles y tampoco quiero ser tu stalker –Derek apretó
los labios aún más molesto que antes –Dime el nombre de la página.
-Stiles in paper –Murmuró bajito el adolescente –Rastrearé el ordenador desde
donde se han subido y luego...
-Te juro que no he sido yo.
-¡No ha sido él! –Gritó Isaac sin moverse de la cama –Vivo con Derek y aunque es
medio rarito te juro que no ha sido él. Puede que se haya masturbado en algunas
ocasiones viendo tus fotos pero no las ha subido para que otros se pajeen. Es algo
posesivo.
-Lahey –El de rizos dejó de ver la pantalla para mirar a Derek –Largo.
-Nos vemos, Stiles –Los pasos de alguien alejándose hasta desaparecer tras la
puerta del dormitorio fue todo lo que llenó el silencio durante unos segundos.
-¿De verdad no has sido tú? –Derek negó con la cabeza.
-Pero descubriremos quien ha sido -El adolescente asintió un par de veces con la
cabeza.
-Perdón por llamarte mentiroso.
-Perdón por pajearme con tus fotos –Las mejillas de Stiles adoptaron un tono rojizo
bastante notorio aun con la poca iluminación de su habitación –Te aseguro que no
planeaba hacerlo.
-¿Pajearte?
-Decírtelo.
Stiles terminó sonriendo un poco pequeño y hasta bastante nervioso.
-¿Te gusto? –Preguntó finalmente haciendo uso de todas sus fuerzas para poder
mirar a Derek a través de la pantalla.
-Sí –El moreno se dejó caer en la silla –Pero no pensaba decírtelo hasta este fin de
semana, ya sabes, cuando pudiéramos estar comiendo alitas de pollo que pensaba
llevar de aquí porque son deliciosas y una Dr Peper para recordar nuestra primera
no-cita.
-Eres un cursi –El adolescente se impulsó con un pie haciendo que la silla se
moviera un poco –Pero te habría dicho que sí.
-¿Te gusto? –Derek arqueó su ceja izquierda.
-Un poco, aún no del todo porque no sé si confiar en ti o no. A fin de cuentas eres
mi Stalker.
-Tengo una idea –Derek abandonó su antigua posición y se acercó un poco más a
la pantalla, como si con eso pudiera estar más cerca del adolescente –Ven al
Brooks.
-¿Qué? –Las cejas del castaño se elevaron de incredulidad y sorpresa.
-Ven al Brooks a pasar el fin de semana conmigo –Dijo Derek despacio –Desde aquí
la playa está más cerca y podríamos ir.
-¿Piensas contentarme llevándome a la playa?
-Ya tenía pensado llevarte a la playa, de hecho te pedí una semana entera en la
playa –Stiles resopló -¿Te apuntas?
-¿Y no me vas violar?
-No sin tu consentimiento –La risa estruendosa del adolescente llenó por completo
la soledad del dormitorio del moreno.
-Vale, pero tienes que ir a recibirme a la parada del bus porque si no me voy a perder
–Apuntó Stiles –Y enserio tienes que llevarme a comer esas alitas de las que tanto
hablas porque me niego a quedarme con ganas y deberás prestarme tu cama para
dormir porque me niego a dormir en el sillón.

-No tengo un sillón.


-Pues compartiremos cama –La sonrisa de Derek creció conforme escuchaba cada
una de las pautas del adolescente –Y deja de verme así.
-¿Así como? –Preguntó el fotógrafo haciendo grande la pantalla para poder ver
mejor al que estaba a punto de convertirse en su novio.
-Como si fuera lo más fascinante del planeta –Se quejó Stiles haciendo un ademán
bastante marcado.
-Es que –Derek respiró profundo –Mejor te lo diré el jueves que te vea.
-¿Qué? –Stiles abrió la boca en una O perfecta –No, dímelo ahora. Merezco que
me lo digas ahora.
-El jueves te diré todo lo que quieras escuchar –Derek sonrió –Siempre y cuando
sea de frente ¿Está bien?
El puchero del adolescente no se hizo esperar.
-Bien –Stiles suspiró –Te veré el jueves en la noche así que asegúrate de ir por mí.
-Estaré ahí cuando llegues y no te olvides de avisar donde estás. No quiero que
realmente crean que te estoy robando.
-Lo gritaré desde el edificio más alto de Beacon Hills porque Derek Hale me ha
invitado a dormir en su mini apartamento con su mejor amigo de testigo y a comer
alitas deliciosas de Santa Bárbara y me cantará una canción.
-Eso último yo no lo dije –El adolescente se encogió de hombros –Yo no canto.
-Yo Ho, Piratas siempre ser –Derek rio bajito sin retirar la mirada de la pantalla –
Vale no me cantarás pero si me declararás tu amor incondicional ¿Verdad?
-Justo ahora lo estoy dudando –De la boca del castaño escapó un ruido molesto –
No es verdad.
-Bueno, pues, te veré el jueves pero cuida mejor mis fotografías ¿Sí? No quiero que
nadie más se pajee viendo mi cuerpo huesudo –Stiles soltó un suspiro derrotado.
-Tu cuerpo no es huesudo –El adolescente puso los ojos en blanco –Yo sé lo que te
digo. Estás bastante bien formado.
-Y tú eres todo un salido. –Derek se encogió de hombros.
-Buenas noches, Stiles.
-Buenas noches, Derek.
-¿Todo bien? –El rostro de Jordan apareció en la puerta de la habitación con un
plato enorme de espagueti a la boloñesa.
-Creo –Stiles apretó los labios –Acabamos de tener una mini video llamada y estaba
su amigo ahí y no sé porque su voz me sonó conocida.
-Seguramente la escuchaste en otra video llamada –Jordan se sentó de nuevo en
el banquito -¿Qué fue lo que te dijo?
-Que él no rompió nuestra promesa y que vaya a verlo al Brooks –Jordan dudo un
poco antes de meter el tenedor entre los espaguetis –Y dijo que le gusto.
-Pero eso ya lo sabías –Jordan se llevó a la boca lo que había logrado agarrar –Y
eso de ir al Brooks como que no me gusta ¿Y si te roba?
-Si me roba tu sabes dónde voy a estar con quien y porque, eres un policía –Las
mejillas del rubio se tiñeron un poco de rojo. -¿A que vino eso?
-Nada –Jordan volvió a refugiarse en la comida que era para su hermano.
-Jordan dime –Stiles le jaló la manga de su sudadera –Los hermanos se cuentan
todo, así que empieza y deja de comerte mi comida –Jordan frunció el ceño y a
regañadientes le entregó el plato.
-Hoy fue un chico a la comisaría –Empezó el rubio limpiándose la boca con un
kleenex.
-¿Te gustan los chicos? –Preguntó Stiles con el ceño fruncido.
-Tú estás a esto –Jordan unió su pulgar y su índice –De volverte el novio de un
chico, de un acosador.
-Ya, lo siento, no lo estaba viendo así –Stiles se llevó el tenedor a la boca y le hizo
un gesto a su hermano para que continuara.
-No sé cuál es su nombre, usa lentes y es algo joven pero no sé, quiero hablar con
él –Stiles clavó sus ojos en el rostro de su hermano –Pedirle una cita o algo así pero
ni siquiera me volteó a ver –Jordan suspiró –Da igual fue sólo una idea.
-¿Alguna característica más? –Preguntó Stiles –Algo que puedas decirme, la forma
en la que se vestía, el color de cabello, de ojos, alto, bajito de piel blanca, morena,
amarilla, tiene pinta de asiático, de brasileño, se ve inteligente, torpe... yo que sé.
-Me escupiste –Stiles le sacó la lengua antes de llevarse un poco más de spaghetti
a la boca –Es un poco más no sé... si lo vieras dirías que es insignificante pero tiene
algo.
-Creo que lo capto –Jordan miró a su hermano con el ceño fruncido. –Derek
seguramente diría lo mismo de mí si alguien se lo pregunta.
-Nunca he entendido de donde viene tu baja autoestima –Murmuró Jordan –Pero
ahora es turno de tu novio para que te diga lo guapo que eres.
-No es mi novio –Stiles apretó los labios en un puchero –Todavía.
La sonrisa que creció en el menor de los Stilinski terminó contagiando al mayor
hasta el momento en que ambos se estaban riendo y burlándose de cosas que
habían hecho antes o que dijeron porque siempre hacían y decían cosas.
Al final de la noche ambos se durmieron en la misma cama tras largas horas de
platicar sobre nada.

Capítulo: 7

-Necesito un favor –Stiles se sentó frente a Jackson y le quitó su libro de Dickens


para asegurarse de que lo veía –Necesito que me cubras frente a mi padre desde
el jueves y hasta el lunes.
-¿Y que gano yo? –Preguntó el rubio cruzando sus brazos por encima de la mesa.
-¿Qué quieres? –Stiles le arqueó las cejas sin flaquear su expresión altanera por
ningún motivo.
Jackson se inclinó un poco por encima de la mesa de la biblioteca y miró fijamente
a los ojos del castaño.
-Quítame a Lydia de encima para antes del baile de invierno –Stiles frunció las cejas
conforme el rubio iba soltando cada palabra hasta que terminó la frase –Si lo haces
te cubro.
-Bien, pero no esperes que lo haga entre hoy y mañana –Stiles miró el reloj –Es
martes y quiero irme el jueves temprano para llegar a Santa Bárbara antes de que
sea demasiado tarde.
-¿A qué vas a Santa Bárbara? –Cuestionó el rubio volviendo a acomodarse en la
silla –No me respondas no me importa sólo asegúrame de que me vas a conseguir
otra pareja para el baile.
-¿Chico o chica? –El hijo del Sheriff también clavó sus orbes castañas en las de su
amigo.
-Creo que esta vez quiero un chico.
-Bien –Stiles le devolvió el libro y se puso de pie –La siguiente semana tendrás un
nuevo novio siempre y cuando le digas a todos que nos vamos de acampada.
-¿Tengo que saltarme clases? –El adolescente asintió. -¿Cuándo nos vamos a
Santa Bárbara?
Stiles miró al rubio no muy seguro de si creerle o no hasta que el gesto impaciente
de Jackson le sacó la duda.
-El jueves en el camión de las diez de la mañana –Respondió Stiles.
-¿Quieres que viaje en camión?
-Ni siquiera te estaba invitando –Stiles se cruzó de brazos.
-Nos vamos a las once, después de desayunar, en mi auto –Jackson abrió
nuevamente su libro –Y puedes ir pensando en buscarme un novio que sea tan
guapo como yo.
-Que sea tan guapo como yo –Imitó Stiles haciendo la voz demasiado aguda –Para
que sepas que Derek solamente tiene una cama y ya la he apartado yo y no te
vamos a llevar a la playa conmigo.
-¿Crees que quiero ir a la playa?
-Sólo te aviso –Stiles se puso de pie –Y ahí viene Lydia.
-El trato empieza ahora, Stilinski.
-¡Lydia! –Stiles le pasó el brazo por los hombros a la rubia –Necesito que me ayudes
a gastarme mis ahorros en ropa y sé que lo harás porque soy tu Ken favorito.
Jackson sonrió detrás de su libro al ver al pequeño Stilinski llevarse lejos a su
exnovia manteniéndola alejado de él. Lydia Martin era una chica guapa, el tipo de
chica que todos querían menos Jackson porque ya se había cansado de pretender
que era feliz cuando no lo era porque con Lydia tenía que ver El diario de Noah en
lugar de verse la nueva película sangrienta y verlas con Stiles no era lo mismo
porque eran amigos y abrazarse o acurrucarse era demasiado incómodo para
siquiera pensarlo.
Jackson, en ese momento, necesitaba alguien que lo viera realmente. Alguien que
conociera sus manías, sus malos ratos y no lo abandonara cuando más necesitara
un abrazo aunque lo negara.
Alguien como Stiles pero que también tuviera ganas de besarlo y de tener sexo,
mucho sexo.
El rubio apretó los labios y volvió a su libro. Tener como mejor amigo a ese chico
extraño le hacía divagar demasiado y aceptar cosas como que comieran en su
espacio privado o que se sentara en una banquita a escuchar música mientras él
se duchaba.

No quiso preguntarse cómo sería si no tuviera a Stiles.


+ +
+
Convencer a sus padres de dejarlo ir de acampada solamente con Jackson habría
sido completamente difícil si no hubiera sido por la presencia de Jordan a su lado y
esa sonrisa pequeñísima e inocente que no se quitaba nunca, menos ahora que era
policía, pero finalmente, tras una extensa media hora logró obtener un permiso para
volver el lunes en la tarde, no sin llamar todos los días antes de irse a dormir y
responder todos y cada uno de los mensajes que le enviaran.
-Prometido –Fue todo lo que dijo el adolescente.
-Por el meñique, Stiles –Dijo Claudia mirando a su hijo menor.
-Por el meñique –Respondió rápidamente el adolescente mostrando su dedo a los
tres integrantes de la familia.
Para Jackson, por el contrario, debió ser muy fácil porque a la hora justa estaba
estacionado frente a la casa Stilinski en su flamante camioneta blanca y las gafas
puestas.
-¿Listo, Stilinski? –Preguntó el rubio bajando el vidrio de su auto.
-Presumido –Murmuró Stiles antes de subir su maleta y despedirse de sus padres
porque se iba de acampada con Jackson.
Ni siquiera él mismo se creía esa mentira pero igual se propuso disfrutar ese viaje
a Santa Bárbara donde iba a conocer a otro Derek, uno más real y más íntimo. Uno
que sin duda le gustaba más que nadie.
-Deja de vibrar –Se quejó Jackson en los primeros cinco minutos de camino –Y de
pensar, me aturdes.
-No conozco otra forma de exteriorizar mi emoción –El adolescente se colocó unas
gafas de plástico, nada ostentosas como las de su amigo –Es eso o hablar y si hablo
me callas.
-Obviamente –Jackson resopló -¿Tengo que prepararme para algo en específico?
-Bueno, como no vas a la playa con nosotros –Jackson puso los ojos en blanco –Te
vas a quedar con su amigo y compañero de habitación, no sé cómo se llama pero
Derek dice que es muy buena persona y sabe cocinar y conoce los mejores lugares
de Santa Bárbara así que la vas a pasar bien.
-Me vas a dejar con un desconocido en un pueblo desconocido –Stiles asintió -¿No
te has puesto a pensar en que tal vez terminemos siendo un caso de no sé, las mil
maneras de morir?
-Es una probabilidad, digamos cincuenta, cincuenta –Jackson miró de reojo a su
amigo –Pero creo que vale la pena.
-Recuérdame porque soy tu amigo.
-Nadie más que yo te soporta –Stiles le guiñó un ojo –Y porque me amas, Jackson.
–El castaño se quedó en silencio esperando una respuesta que no llegó –O me
odias un poquito menos que al resto del mundo.
-Tal vez
Stiles se decidió por prender el estéreo y dejar que fuera la música la que hablara
por ellos mientras él se imaginaba distintos escenarios donde al llegar Derek le
abrazaba, le besaba y le decía que estaba completamente enamorado de él y de
nadie más que él porque encajaban como piezas de rompecabezas y el destino
había hecho todas esas jugadas para que ellos pudieran estar juntos, ser felices y
comer perdices.
-Wow –Jackson bajó la ventanilla y apagó la música en cuanto llegaron a Santa
Bárbara –Así que aquí estudia tu novio.
-Tal vez no te dejemos sólo con su compañero –Stiles también bajó su ventanilla –
Me gusta, quiero vivir aquí.

-Demasiado sol –Jackson se acomodó las gafas -¿Nos bajamos?


-Obvio –Stiles casi brincó del auto en cuanto Jackson se estacionó. –No siempre
tenemos la oportunidad de detenernos en una playa usando ropa de bosque los dos
juntos.
La playa les recibió hermosa y presumida. Todo el lugar era como sacado de una
de esas películas donde el protagonista conocía a una estrella de cine y se volvían
almas gemelas.
Jackson quería su alma gemela.
-¿Me tomas una foto? –Preguntó Stiles sacando su móvil.
-Que te la tome tu novio –El adolescente entrecerró los ojos antes de quitarse las
gafas y correr tras su amigo intentando atraparlo a pesar de que la arena de la playa
les hacía demasiado difícil moverse correctamente.
Derek no le dijo a Stiles que llegara al pueblo con ropa de playa y él iba con sus
vans grises porque esos servían para caminar en el asfalto, no en la arena.
Pero le gustaba. Le gustaba tanto que al escuchar su móvil sonar no se molestó en
fijarse quien era y respondió a pesar de que Jackson estaba casi montado en su
espalda porque él también podía ser de esa clase de amigo.
_-¿Debo ponerme celoso de tu amigo? –_Stiles se enderezó casi ocasionando que
Jackson cayera al suelo.
-¿Por qué no me dijiste que la playa estaba aquí, aquí, aquí? –Derek sonrió al otro
lado del teléfono –Creí que iríamos más lejos.
-No lejos pero si vamos a estar fuera todo el día y no sé si quiero volver al Brooks
en las noches con Isaac y tu amigo –Stiles hizo un puchero.
-Se llama Jackson y le gusta la playa de niños fuimos juntos e hicimos un castillo de
arena muy mono –Jackson lo miró con el ceño fruncido -¿Ya nos estás esperando?
-_Si _–Derek carraspeó un par de veces _-¿Van llegando?_
-Ya vamos para allá, según mi gps estamos a ocho minutos y medio así que espera
paciente.
El ceño de Jackson no se relajó para nada cuando Stiles le jaló de la mano
pidiéndole de manera silenciosa que lo siguiera. De ser otra persona lo habría
ignorado pero era su amigo y a los amigos no se les ignora.
-No me cuelgues por si nos perdemos –Stiles se subió al asiento y le sonrió a
Jackson. El rubio sólo rodo los ojos. –Y cuéntame algo, ¿Tu amigo Isaac es guapo?
_-¿De verdad me preguntas eso?_ –La voz de Derek se escuchó un poco más ronca
de lo normal.
-Es que... ya sabes –Stiles movió su dedo por el borde de la ventana –Jackson
solamente se lleva bien con la gente que es atractiva y conmigo.
-_Tu eres atractivo_ –Derek apretó los labios –_No tienes ni idea de que tan
atractivo puedes llegar a ser, según las visitas de tu página eres el ser más atractivo
del planeta. _
-No me lo recuerdes, Danny nos ha dicho que al volver va a ayudarnos a rastrear el
ordenador. Él y su amigo Jared así que si eres tú te voy a hacer trocitos y te voy a
licuar –Jackson hizo un sonido de disgusto –Y Jackson te va a beber.
-_Eso último ha sido perturbador_ –Derek apretó el teléfono en su mano _–¿Cómo
es el auto en el que vienen?_
-Avalanch blanca –Dijo Jackson en voz alta.
-Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas.
-Pues no lo pongas en altavoz.
-Es que sino no oigo

-¿Estás haciendo pucheros?_ –Preguntó Derek al otro lado.


-No.
-_Creo que ya los vi, dile a tu amigo._
-¡Jackson!
-_Dile a Jackson que de vuelta en la izquierda y se estacione._
-¿Qué dijo?
-Que aparques cuando des vuelta en la izquierda.
-¿Y dónde doy vuelta?
-Yo que sé, yo no voy conduciendo.
-Stiles.
-No digas Stiles como si estuvieras diciendo un insulto.
-Es que te estoy insultando.
-Da vuelta aquí.
-¿Seguro?
-No, pero Derek vendrá a buscarnos lo sé.
_-¿Sabes que te sigo escuchando? _
Stiles miró a su amigo con una sonrisa culpable y luego miró al móvil como si Derek
también pudiera verlo.
_-Voy detrás de ustedes –_Stiles miró hacia atrás por el retrovisor y encontró el
camaro un par de autos por detrás de ellos.
Después de diez minutos donde Jackson le reclamó a Stiles todo lo malo que le
pasaba finalmente aparcaron en el estacionamiento del Instituto Brooks, uno de los
mejores a nivel mundial.
Stiles no quería estudiar en un lugar como ese, tan de príncipes y niños bien, él
quería ser criminólogo y luego volver a Beacon Hills para ser feliz con sus padres,
su hermano mayor y su recién descubierto cuñado que, aunque no sabía quién era,
ya quería.
-¿Cómo me veo? –Jackson miró a su amigo con la palabra ridículo en la punta de
la lengua pero la verdad era que Stiles no se veía ridículo, tal vez un poco porque
se veía casi eufórico pero a la vez era exactamente eso lo que hacía que luciera
bastante bien.
-Bien –Fue todo lo que dijo antes de bajar del auto. Stiles lo hizo justo después que
él. Sus pies tocaron el suelo y cerró la puerta de la camioneta.
Derek salió casi al mismo tiempo del Camaro, con una camiseta blanca simple, un
pantalón de mezclilla y zapatos de playa. Se veía increíble y Stiles seguía siendo
Stiles.
Tres centímetros más bajo que Derek, delgado, pálido. Una alucinación bajo el sol
de Santa Bárbara y Derek sólo se enamoró un poquito más.
Se detuvo a un paso de él, miró directamente a sus ojos color whisky, su nariz recta
y parecida a la que tendría un duende, su labio superior con forma de arco de
cupido, los lunares que le salpicaban la piel como chispitas de chocolate y la
suavidad de su cabello a pesar de llevar horas bajo el hechizo del viento.
Quiso decirle cuan perfecto era pero no lo hizo, en lugar de eso, solamente lo besó.
Despacio. Stiles tenía los labios más suaves que Derek había probado y también
los más inexpertos, pero esa pequeña característica era lo que terminaba de
convencer a Derek que Stiles era perfecto.
-¿No te sientes como un intruso? –Jackson dio un respingo al sentir la voz
demasiado cerca de él para su gusto. –Porque luces como uno.
El rubio giró suavemente su cabeza esperando encontrar a alguien a quien pudiera
seguir ignorando durante todo el tiempo que fuera necesario.
-¿Isaac? –El ceño del mayor se frunció ligeramente antes de pasar a una mueca
completa de sorpresa -¿Qué haces aquí?
-Estudio aquí.
-Tu padre...
-Gracias por eso –Los rizos de Isaac se movieron un poco con la brisa de la playa.
-¿Se conocen? –Preguntó Derek sacando a Jackson de su estupor momentáneo.
-Yo sí –Stiles apuntó a Isaac con su dedo –Salió conmigo y con Scott y le cae bien
a Scott, son amigos. Me dijo que estudiaba piscología el otro día.
-¿Qué otro día? –Derek miró a su recién decidido novio.
-El día del circo, él me fue a buscar a mi casa y fuimos a comer ensalada pero se
fue –Isaac sonrió pequeño.
-Quería asegurarme de que no le ibas a hacer daño a mi amigo –Sus dedos
delgados y fríos rozaron suavemente el antebrazo de Jackson al pasar a su lado –
Y no me arrepiento de nada.
Derek optó por tomar la mano de Stiles y caminar tras Isaac directamente a su
habitación, pero Stiles lo detuvo de la manera más gentil que pudo y se detuvo frente
a su mejor amigo.
-Podemos volver a casa –Dijo bajito –O dormir en un hotel.
-No –Jackson respiró profundo y sonrió, esa sonrisa que ponía cada vez que tenía
que fingir y que Stiles odiaba –No estoy dispuesto a escucharte hablar todo el
camino de vuelta pero debes llevarme a la playa contigo y tu novio, recuerda que
me has prometido uno para mí también.
-Y te lo voy a conseguir –Derek no empezó a caminar hasta que vio a los dos
adolescente andar tras él. Stiles hablando y Jackson mirando al vacío, no como si
hubiera visto una aparición, sino como si de pronto toda la vergüenza del mundo se
hubiera instalado en sus delgados y pecosos hombros.

Capítulo: 8

Santa Barbara probablemente no era el lugar en el que Jackson había esperado


encontrar al chico al que de una forma bastante lejana terminó de arruinarle la vida
porque nadie en su sano juicio quiere que su padre vaya a la cárcel, incluso cuando
es un delincuente. Siempre existe una parte de cada persona, más pequeña que el
cariño, que te incita a no querer que nada malo les pase a las personas cercanas a
ti, tal vez por amor o tal vez por miedo a no saber cómo reaccionar ante una
situación de ese tipo.
Jackson no sabía en qué onda se encontraba Isaac pero seguramente muy en su
interior no quería quedarse huérfano, tampoco Camden lo deseaba y aun así
Jackson tuvo el valor de tomar el teléfono y avisar a la policía del ataque violento
que estaban sufriendo los Lahey al otro lado de la calle. Deslizó un poco la cortina
y por ese pedacito de espacio libre observó la llegada de las patrullas con las
torretas encendidas, la ambulancia, las esposas que se aferraron a las muñecas del
señor Lahey, los ojos llenos de lágrimas de Isaac antes de que se llevaran a su
hermano en una ambulancia con una herida sangrante en su costado.
Días después fue toda una noticia en todo Beacon Hills y meses, semanas, tal vez
sólo horas más tarde, desaparecieron los dos últimos miembros de la familia y con
eso cualquier esperanza de Jackson de decirles que sentía mucho no haber dado
aviso antes.
Y ahora ahí estaba, de pie frente a Isaac Lahey, usando ropa de viaje y con el
aroma de carretera aun impregnado en su piel, se sentía sucio, patético y culpable,
sobre todo culpable.
-¿Son tuyas? –Preguntó al detenerse frente a la enorme pizarra del lado izquierdo
llena de fotografías de muchedumbres.
-Completamente –Isaac jaló la silla del ordenador y se sentó sobre ella con los
hombros recargados en el respaldo.
-Son buenas –Respondió Jackson justo cuando la puerta de la habitación, que dio
por hecho era de Derek, se cerró no dejándole más opción que la de hacer frente a
la situación.
-Gracias –Isaac le dedico una media sonrisa desde el asiento. Tenía los ojos igual
de grandes que los que Jackson dibujaba de vez en cuando en su cabeza y los
mismos rizos alborotados. -¿Quieres tomar algo?
-Lo siento –Jackson apretó los dedos hasta no sentirlos y luego los relajó –Y no
quiero tomar nada.
En ese momento deseó salir corriendo, bajar al estacionamiento, montarse en auto
y volver a la seguridad de Beacon Hills.
-No pensaba culparte –Isaac se pellizcó el puente de la nariz –Ni tampoco
recordártelo.
-Pues que bien –El corazón del estudiante de preparatoria se desaceleró en ese
momento -¿No tienes nada para comer?
-Crema de cacahuate –Isaac sonrió un poco más amplio -¡Derek, deja eso para más
tarde!
La puerta de la habitación se abrió automáticamente mostrando a un Derek bastante
confundido y un Stiles muy sonrojado. Jackson no creía poder sobrevivir ahí más
tiempo del requerido pero de alguna forma esperaba con ansias lo que pudiera
pasar.

Stiles nunca había visto una universidad más que en fotografías porque la academia
de policías no contaba mucho como universidad y solamente había ido unas cinco
veces en todo el tiempo que Parrish estuvo encerrado así que cuando Derek les
ofreció dar un mini tour por el campus no pudo negarse, se montó en el Camaro
únicamente para volver a bajarse y deslizar el asiento hacia adelante para que
Jackson y Isaac pudieran ir atrás.

-Te odio, Stilinski –Murmuró Jackson casi sobre su oído antes de darle un golpe en
la nuca e intentar no tocar a Isaac en el reducido espacio trasero del auto.
-¿No podríamos ir a comer primero? –Preguntó Isaac recargando su brazo en la
ventanita del auto –Tal vez los chicos tienen hambre.
-Pero podemos esperar ¿Verdad, Jackson? –
-No –Stiles frunció el ceño ante la escueta respuesta de su mejor amigo.
-Entonces a comer –Jackson hubiera rebotado en asiento de alegría como un
poddle si no hubiera sido Jackson Whittemore.
El restaurante no tan caro de Santa Bárbara era mejor de lo que Stiles esperaba,
con los menús dentro de carpetas blancas con relieves marinos y mesas bastante
cómodas.
Su corazón se detuvo un poco cuando sintió los dedos de Derek buscar los suyos
por encima de la mesa hasta que estuvieron un poco entrelazados, su estómago
tenia de pronto un peso extraño en la boca de su estómago que se convertía poco
a poco en cosquillas hasta que explotaba en una sonrisa demasiado visible para su
gusto.
Sonrisa que se mantuvo durante toda la hora de comida, la plática sobre las nuevas
películas y los lugares que habían visitado durante toda su vida.
Fue así como Jackson se enteró que Isaac estuvo un tiempo en Inglaterra junto con
su hermano exactamente el mismo año en el que él conoció el lugar.
El ambiente tranquilo de la comida y del viaje se acabó cuando volvieron al
dormitorio y tuvieron que ducharse. Stiles estuvo tentado a decirle a Jackson que
entrara con él al baño pero no lo hizo porque ya no tenían ocho años ni tampoco
creían en fantasmas.
Y aun así, cuando estaban todos duchados, sentados en el único sofá del lugar
mirando la última película de la saga Crepúsculo ante nada mejor que ver, no podían
relajarse porque Jackson no estaba relajado, estaba tenso al lado de Stiles con las
piernas al estilo indio y el único cojín presionado contra su estómago.
-¿Les molesta dormir juntos? –Preguntó Derek cuando escuchó el tercer bostezo
de Stiles. –Pueden dormir en mi habitación y yo aquí.
-Yo me quedó en el sofá –Alegó Isaac doblando las bolsas vacías de nachos y
cheetos.
-Tú tienes tu cama, yo me quedó en el sofá, no hay problema –Derek se estiró
haciendo que Stiles se pusiera de pie.
-Yo puedo quedarme en el sofá –Stiles se recargó en el hombro de Jackson –Tu y
Isaac duermen juntos y Jackson que se quede con una cama.
Jackson se mordió el labio inferior sintiéndose demasiado presionado ante la
situación.
-Yo puedo dormir donde sea –Miró mal a Stiles y luego estiró sus piernas.
-Stiles se puede quedar conmigo y tú puedes quedarte con Isaac –El bostezo del
pequeño Stilinski quedó a la mitad en cuanto escuchó la propuesta de Derek.
-Por mí no hay problema –Jackson le guiñó un ojo a Stiles antes de acomodarse en
el sofá y abrir los brazos como si estuviera completamente relajado.
-Entonces ya está y nadie se queda en el sofá.
Stiles no pensó en lo estaba haciendo hasta la mañana siguiente cuando se
despertó gracias a los pequeños círculos que Derek estaba haciendo en su cadera,
en el pequeño hueco libre de ropa que le permitía fácil acceso a su piel. Tenía su
respiración en su nuca y los nervios bastante dormidos.
-¿Estás listo?
-¿La playa? –Derek únicamente hizo un sonido afirmativo antes de besarle el
hombro y levantarse para empezar a arreglar todo antes de irse dejando únicamente
una nota como aviso de su ausencia porque ni Jackson ni Isaac estaban despiertos.

Santa Bárbara a las siete de la mañana con un termo de café entre sus manos era
mucho más bonito de lo que Stiles esperaba, tan libre de gente, con tantas palmeras
y el aroma a sal que invadía sus pulmones y le daba vuelta a su organismo. Se
sentía libre y a la vez tan rebelde que estuvo a punto de no responder ante la
llamada entrante de Jordan.
-_Dime que no te han secuestrado_ –Habló el rubio al otro lado del teléfono.
-No me han secuestrado –Stiles tamborileo los dedos por la ventana con una sonrisa
–Tienes que conocer este lugar, Jordan.
-_Un día iré_ –Afirmó el Stilinski mayor _–¿Recuerdas el chico del que te hablé? _
-El no bonito pero interesante, sí.
_-Vino ayer a la comisaria y creo que le gusto, se puso muy nervioso. _
-Bien por ti. Ya tienes que empezar con los planes de boda –Jordan rio bajito al otro
lado del teléfono.
-_Me alegra que estés bien_ –Stiles soltó un suspiro –_Me voy, papá quiere que
vaya a hacer ronda. _
-Te llamaré en cuanto pueda.
-_Hoy en la noche_ –Ordenó el policía antes de colgar.
-¿Tu hermano? –Preguntó Derek dejando el termo en un portavasos.
-Mi hermano –Stiles guardó el móvil –Ha conocido un chico y está muy emocionado
con él.
-Suele suceder –Derek carraspeó –Conoces a alguien y te dan ganas de volver a
verlo.
-¿Experiencia propia?
-Exactamente. Hace poco conocí a un chico, bastante bonito e interesante y de
pronto estaba pensando en su sonrisa... Tengo más de veinte fotos de su sonrisa.
-Debe tener una sonrisa bonita.
-La tienes.
Como si de un tambor se tratara el corazón de Stiles se estrelló contra sus oídos,
rebotando una y otra vez sin detenerse hasta que se le hizo imposible no reírse de
lo nervioso y alagado que estaba porque en toda su vida nunca nadie le había dicho
cosas tan bonitas, mucho menos lo llevaron a la playa y le prepararon café.
Cinco minutos después bajó del auto con el mar frente a sus ojos. Tan enorme que
recordó que no era nada más que polvo de estrellas y a la vez tan hermoso que se
sintió feliz. No fue consciente del tiempo que había perdido hasta que escuchó el
flash de la cámara accionarse.
-¿Ya empezaste? –Preguntó antes de girarse hacia Derek. El moreno no estaba
muy lejos de él, tal vez unos cinco metros que no tardó en recorrer hasta estar frente
a él con la cámara en una mano y la otra rodeando la muñeca de Stiles.
-Eres alguien que merece ser inmortalizado –Susurró Derek presionando sus labios
en su frente –Por los siglos de los siglos y hasta la extinción de la humanidad.
-¿Y tú no? –Stiles se inclinó un poco hacia el frente hasta estar recargado en el
cuerpo de Derek –Eres tan guapo que deberías ser modelo.
-¿Has visto mis cejas? –Preguntó el más grande como quien está hablando de su
mayor defecto. -¿Mis dientes?
-Me gustan tus cejas y tus dientes –Y para darle más énfasis a sus palabras le dio
un beso en la punta de su nariz.
Se detuvieron un momento frente al mar compartiendo los besos más lentos y
sinceros de su vida con nada más que los dedos de sus manos entrelazadas y
algunas sonrisas ocasionadas por el exceso de felicidad que estaban viviendo en
ese momento hasta que el sol comenzó a calarles sobre el cráneo y no tuvieron
mayor opción que la de caminar hacia una de las pocas cabañas lejos de la
civilización.

-¿Qué se supone que debo hacer? –Preguntó Stiles cuando se encontró sentado
en los escalones del lugar mirando a Derek colocar una manta color café con
barbitas del mismo color en el suelo de madera.
-Quítate la ropa –Ordenó el moreno con el ceño fruncido y el atril de la cámara a
medio instalar.
-¿Así? ¿Sin una cita? –Stiles frunció los labios tragándose el comentario que estaba
a punto de soltar –Creí que tenías más aire de romántico.
-¿Necesitas que te traiga unas rosas y una botella de champagne? Puedo hacerlo
–Derek se sentó al lado de Stiles dejando la cámara olvidada –Enserio pudo.
-Me imagino –El adolescente buscó su mano intentando darse el apoyo que
necesitaba -¿Después de esto aún vas a querer seguir siendo mi novio?
-Después de esto y hasta que tu decidas que no –El mayor rodeó sus hombros con
uno de sus brazos –Si no quieres hacerlo no lo hagas, puedo hacer una donde estés
completamente vestido, serán igual de buenas.
-¿Podemos empezar por las fotos donde estoy vestido?
-Por supuesto –La sonrisa del más joven murió en la barbilla del moreno antes de
ponerse de pie y caminar directamente al mar con el pantalón de mezclilla doblado,
descalzo y nada más que una camiseta sin mangas en la parte superior.
Poco a poco empezó a perder el miedo a olvidarse de lo que realmente estaba
haciendo, sobre todo porque la mayoría de sus acciones terminaban en un abrazo
o un beso por parte de su novio. Era como un juego que estaba quedando grabado
en la memoria de la cámara de Derek hasta que no lo fue y el beso que se estaba
dando con el moreno acabó con el enredando sus piernas alrededor de su cadera
y sus manos abarcando la mayor cantidad de piel posible.
No se preguntó cómo fue que llegaron al interior de la cabaña hasta que ya sintió el
colchón a su espalda y la cadera de Derek recargándose sobre la suya. Pudo
haberse detenido a pensar si eso estaba bien pero no lo hizo porque si lo hacía se
iba a negar y por primera vez en su corta vida quería tener sexo con alguien, quería
que le vieran completamente desnudo y le acariciaran como si pudiera ocasionar la
lujuria suficiente para que lograrle un orgasmo a alguien más. Y Derek cumplió todas
sus expectativas, le hizo sentirse deseable y aún más que eso, perfecto.
Derek le acaricio y se dejó acariciar enseñándole cada movimiento a detalle,
deteniéndose en los puntos más sensibles y se tomó el tiempo necesario para que
su cuerpo se acostumbrara a esas nuevas sensaciones hasta el punto en que le
hizo tener dos orgasmos en lugar de uno o ninguno.
-Mañana te va a doler –Murmuró el moreno al acostarse a su lado.
-Creo que vale la pena –Derek pasó su brazo por debajo de su cuello y le ayudó a
acomodarse.
-Te aseguro que sí –La siguiente media hora se quedó lo más quieto que pudo
mientras escuchaba la historia de Derek, como fue que descubrió su amor por la
fotografía, como fue que le rompieron el corazón cuando aún era un adolescente y
como realmente deseaba que todo saliera bien con Stiles porque lo quería y también
porque no iba a borrar las fotografías de su ordenador.
-¿Esto nos convierte en novios? –Preguntó el de lunares cuando Derek se levantó
de la cama.
-Eres mi novio desde que comencé a tomarte fotografías –La reacción del más joven
quedó plasmada en el interior de la cámara del fotógrafo y las siguientes fueron más
fáciles, únicamente interrumpidas por frases como Relájate o No mires a la cámara,
mírame a mí
A Stiles no le gustaba estar desnudo, no le gustaba tener que verse en el espejo
mientras se vestía ni mucho menos le gustaba que otras personas lo vieran pero
con Derek frente a él, acariciando un poco sus pantorrillas mientras acomodaba la
manta para que no saliera sus partes íntimas, sintió que su autoestima se elevaba
hasta el punto en que ya no tuvo que recibir indicaciones, ni siquiera cuando camino
hasta los escalones de la pequeña cabaña únicamente envuelto en la sabana del
colchón y dejó que su novio lo fotografiara completamente desnudo sobre la
superficie de madera con nada más que una manta café separando su piel de la
dura superficie.

-Ahora solamente sonríeme –Derek le acaricio un poco la barbilla mientras le


acomodaba la manta sobre los hombros cubriendo su desnudes. –Exacto –Le peinó
un poco el cabello y se alejó lo suficiente para hacerle otro par de fotografías –Ahora
mira a la playa. Bien. Ahora ven aquí y dame un beso.
Stiles obedeció y justo después de eso volvió a vestirse completamente. Caminaron
juntos tomados de la mano hasta el Camaro con más hambre de la que habían
creído tener en todas esas horas.
-¡Que la lasaña no se hace así! –Fue lo que recibió a Stiles cuando Derek le abrió
la puerta del dormitorio –Hazte a un lado, Isaac.
Y ni Stiles ni Isaac hicieron ningún comentario sobre la forma en la que Jackson
había dicho Isaac después de siempre haberlo llamado Lahey porque cuando él lo
dijo sonó como si dijera Cariño con unos bordes tan afilados que no debían estar
presentes en una palabra tan suave como esa pero que estaban ahí y solo faltaban
ser pulidos un poco para que sonara casi de la misma manera en la que Isaac
siempre deseó que alguien dijera su nombre.
Jackson solamente había compartido cama con Stiles cuando eran niños y algunas
veces después de los quince pero siempre fue un accidente completo o una flojera
infinita de levantar su trasero de la cómoda cama de su amigo e irse a la habitación
de invitados, así que se quedaba ahí, quieto como espía y se quedaba dormido,
siempre con mantas separadas, cada quien en su lado y dándose la espalda.
Dormir con Isaac no era nada parecido. Isaac era demasiado largo y demasiado
ancho para compartir cama y Jackson no era nada delgado, al contrario, se ocupaba
bastante de mantener su cuerpo en forma y por eso mismo no pudo meterse en la
cama sin tocar a Isaac.
Su cuerpo tibio entró rápidamente en contacto con el cuerpo frío de Isaac, sus
brazos puestos detrás de su cabeza mientras miraba al techo y sus piernas
demasiado relajadas sin ninguna sábana encima.
-¿Te molestaría hacerme espacio? –Preguntó cruzándose de brazos a pesar de que
tenía la mitad de la cama para él.
-Ya hay espacio –Isaac movió un poco su cuerpo solamente para quedar
exactamente en el mismo lugar. Jackson dejó escapar el aire por en medio de sus
dientes y levantó la manta antes de meterse debajo de ella. –No muerdo.
Jackson no respondió, solamente se acomodó dándole la espalda y se quedó quieto
mirando el único portarretratos del lugar, una fotografía de la familia Lahey, cuando
todavía eran una familia. Se quedó mirando a las cuatro personas durante una
cantidad infinita de tiempo y finalmente, cuando escuchó la respiración constante
de Isaac, decidió acomodarse para dormir.
Gran error. Isaac estaba en su lado de su cama, igual de relajado que antes, con
uno de sus brazos debajo de su cabeza y el otro encima de su vientre. Tenía el
rostro relajado y el cabello esparcido de mala manera. Jackson nunca se había
considerado un observador, pero en ese momento se quedó mirando el rostro del
rubio porque no era nada dañino para sus ojos, al contrario, era el tipo de rostro que
se antoja mirar de vez en cuando. Quedarse a observar sus cejas arqueadas por
naturaleza, su nariz demasiado recta, las mejillas ahuecadas y de color rosa.
Sonrió sin planearlo antes de deslizar su índice izquierdo por encima de los pómulos
del castaño, de un lado a otro, atravesando su nariz hasta detenerse en su barbilla.
En ese momento se dio cuenta de que le hubiera gustado conocerlo en otro lugar o
no haberlo conocido antes, no sentirse culpable cada vez que lo veía a los ojos.
Suspiró por enésima vez y se levantó de la cama, todo rastro de sueño se le había
escapado.
Salió de la habitación cuidando de no chocar con nada y se detuvo frente a la pizarra
de Isaac. Todas estaban hechas en Beacon Hills y algunas en Santa Bárbara,
incluso en el Brooks, pero la mayoría eran del pueblo.
-¿No puedes dormir? –Jackson casi dio un brinco al escuchar la voz de Stiles desde
el sofá.
-No –Stiles le sonrió, no lo vio, pero intuyó que eso hizo –Tengo muchas cosas en
la cabeza.
-Papá dice que a esta edad no sabemos lo que es tener cosas en la cabeza –
Jackson se dejó caer al lado de Stiles –Dice Derek que mañana puedes ir con
nosotros en la playa.
-Lahey quiere enseñarme los lugares turísticos –Jackson cerró los ojos –Y no quiero
estar de sujeta velas entre tú y tu novio.
-Mi novio –Stiles se abrazó las piernas y recargó su cabeza sobre sus rodillas. –No
me lo creo.
-Que no se te olvide que me debes uno a mi –Stiles rio bajito.
Se quedaron en silencio hasta que sintieron que el sueño se estaba apoderando de
cada uno de sus sentidos.
-Hay un recurrente en todas las fotos de Isaac –Stiles se estiró en el sofá –Deberías
prestar más atención.
-Duérmete, Stilinski –Fue todo lo que dijo Jackson antes de perderse en el interior
de la habitación de Isaac.
Si al día siguiente despertó con lo mitad de su cuerpo encima del de Isaac nadie
tenía derecho a decir nada porque él le advirtió a Isaac sobre el poco espacio que
le estaba dejando para dormir.

Capítulo: 9

Stiles siempre había odiado las despedidas, la voz de personas a las que no iba a
ver en un tiempo diciéndole que se cuidara y que iban a estar en contacto. Derek
no le dijo nada de eso, Derek le besó la frente y le dijo que lo quería, que lo iba a
llamar todas las noches y que le iba a decir todos los comentarios que sus
profesores le dieran sobre las fotos. El rostro del adolescente se tiñó ligeramente de
rojo al recordar lo desnudo que se sentía cuando las veía y no únicamente en lo
físico, sino también en el interior. Sentía que cuando lo vieran las personas se iban
a dar cuenta de sus miedos y sus debilidades.
-Tranquilo, va a estar bien –Derek volvió a abrazarlo y se sentía tan bien que por un
momento quiso creer que siempre estuvo destinado a eso, que las sonrisas que le
arrancó no tenían nada que ver entre lo que habían hecho o no en el tiempo que
duraron sin conocerse. -Me avisas cuando llegues.
-¿Stilinski? -Jackson era otra historia completamente diferente. Él estaba
acostumbrado a las despedidas, la gente se iba de su vida de la misma manera en
la que él decidía dejar de usar un par de zapatos. La única persona que se había
quedado era Stiles. No importaba la cantidad de razones que Jackson le diera para
tomar sus cosas y salir de su vida, el chico de lunares no lo hacía; solamente
respiraba profundo, le decía unas cuantas verdades y bajaba a la cocina a servirse
un vaso de leche. -Vamos.
-También te voy a extrañar, Whittemore -Derek rodó los ojos apenas lo dijo.
-Lo mismo digo, Hale -Jackson se bajó las gafas y subió los vidrios del auto mientras
Stiles se colocaba el cinturón -No vayas a llorar -Ordenó sin miramientos antes de
ver por el espejo retrovisor y salir a la carretera.
La escuela de fotografía se fue quedando atrás y con ella lo que había parecido una
vida. Parecía un sueño muy vivido o una realidad alterna, una ligera degustación de
lo que podría ser la vida de Stiles si realmente fuera uno de esos chicos de Tumblr
que salen perfectos en sus fotografías sin importar nada.
Jackson no le dijo nada cuando se quedó dormido. Solamente subió a la música y
dejó que la radio lo distrajera de los escasos sentimientos que estaba comenzando
a sentir. Había un solo pensamiento en su cabeza que daba vueltas como un
carrusel siempre mostrándole los mismos relieves una y otra vez, pero nunca
llevándolo a un lugar en específico.

Danny podía parecer un experto en informática, un maestro del hackeo o un nerd.


Cualquier mote le parecía perfecto porque realmente no le interesaba lo que el resto
del mundo pudiera decir de él, al final nadie sabía perfectamente lo que pasaba por
su cabeza, además de las fotografías de chicos con cuerpos perfectos que
guardaba en su ordenador. El resto nadie lo sabía y la única persona que podía ser
capaz de averiguarlo tampoco quería ser descubierto. Danny lo tenía sentado justo
al lado secándose las manos una y otra vez mientras tecleaba rápidamente en el
ordenador destrozando algoritmos e intentando mantener su respiración constante.
-¿Estás bien? -Stiles le colocó una botella de agua justo al lado y Jared la bebió casi
de un trago, Jackson se aguantó la mueca de disgusto.
-Gracias -Jared se acomodó los lentes sin despegar la vista de la pantalla.
-No nos llevará mucho tiempo -Danny se metió una palomita sin mantequilla a la
boca -Pero pónganse cómodos.
-Gracias -Jordan se acomodó las mangas de su camisa color caqui. Cuando Stiles
le dijo que esa tarde iban a casa de Danny decidió que pasar a casa para cambiarse
era perder demasiado tiempo cuando podía mostrarse como un oficial e intentar
sacarle información al chico de lentes que no le había dirigido ni una sola mirada en
todo lo que llevaban de tiempo. -Entonces -El rubio carraspeó y se cruzó de brazos
mostrando los músculos de su padre. Cada mañana hacía doscientas flexiones
antes de iniciar el día -¿Ambos van a la secundaria?

Danny y Jackson le dieron esa mirada venenosa que decía Tu voz me molesta tanto
como una mosca pero no le importó. Ese par tenía esa mirada programa de la
misma manera en la que Stiles estaba programado para decir por favor y gracias
tantas veces como le fuera posible. De niño llegó a pensar que podía
descomponerse si no lo hacía cierta cantidad de veces.
-Ambos -Respondió Stiles sin dejar de moverse por toda la habitación de Danny, a
ese punto ya se había terminado con todas sus uñas y parecía a punto de comenzar
a mordisquearse los dedos -No juntos, vamos en diferentes clases, pero los veo de
vez en cuando. Los cuatro estamos en secundaria ¿Por qué? ¿Crees que podía ser
alguno de nosotros? ¿Crees que deba ver al psicólogo para saber si no tengo una
doble personalidad que sea ciega, hacker y suba mis fotografías para que yo no
esté con Derek?
Jackson lo ignoró. Danny resopló y Jordan compartió una mirada con el chico de
lentes. Su padre una vez le había dicho que si se enamoraba de alguien a primera
vista era porque había sido el amor de su vida en otra vida. Jordan no sabía en
cuantas vidas había sido Jared el amor de su vida, pero estaba seguro que no eran
suficientes.
-¿Tomas clases avanzadas? -Preguntó optando por ponerse de pie y recargarse en
el escritorio junto a Jared. El chico comenzó a hiperventilar en el mismo instante en
que se refirió específicamente a él dejando a los otros tres fuera de la conversación
-Oh por Dios -Jordan extendió las manos lo miró a la cara e intentó controlar su
propio pulso -Lo siento mucho, a veces tiendo a ser un poco idiota al hablar -Jordan
giró la silla con sus manos y se puso de cuclillas frente al chico -Es porque luzco
joven, intento que no se note que soy mayor que Stiles ¿Sabes? Aunque supongo
que los genes me ayudan y la buena alimentación, siempre he comido mis
zanahorias -Jared dejó de respirar durante tres segundos que fueron críticos para
el policía, estaba a punto de llamar al 911 cuando Jared respiró de nuevo y no
solamente eso, también le sonrió.
-¡Bingo! -Danny aplaudió -Tengo el ordenador -Jared se giró rápidamente al
ordenador de Danny y observó detenidamente el punto rojo parpadeante que
empezaba a brillar en toda la pantalla, se fue moviendo poco a poco, acercándose
cada vez hasta que se detuvo en una colonia que parecía como la zona diamante
de una ciudad costera.
-¿Es Santa Barbara? -Preguntó Stiles con los ojos entrecerrados y los brazos
cruzados de manera protectora sobre él mismo.
-Sí -Jackson también se acercó a la pantalla -¿Podemos saber quien vive ahí?
-Eso va a llevar más tiempo -Danny frunció los labios -Y esta persona es lista.
-Podemos -Dijo Jared antes de volver a su propio ordenador para comenzar a
romper todas las barreras que tenía el dueño de esa computadora protegiendo su
contenido de posibles hackers. A Jared le gustó sentirse como un chico malo
violando las reglas.
Stiles estuvo respondiendo mensajes de Derek durante el tiempo que les llevó. Su
novio le estaba preguntando sobre cualquier avance mientras retocaba las
fotografías de Stiles.
-¿Tan mal salieron? -Stiles se mordió el pulgar.
-_No es a ti a quien estoy _retocando -Derek sonrió a pesar de que no podía verlo
-_Creo que opacaste un poco el paisaje._
-Derek -Stiles resopló -No seas idiota.
-_Demasiado tarde_ -El mayor no dejó de mover el lápiz por encima de la pantalla
arreglando un poco los colores para que los lunares en la espalda de su novio
resaltaran mucho más. Todo Santa Bárbara lo iba a envidiar cuando presentara las
fotografías, pero se iban a morir cuando llegara tomando su mano diciéndoles que
no solamente era su modelo, sino su novio.
Derek no era del tipo de persona que ponía una relación en Facebook o que
guardaba a la otra persona con el emoticón de corazón al lado del nombre, pero con
Stiles le daban ganas de publicar una foto juntos en la playa y escribirle algún
fragmento de Neruda o de Becker. Quería decirle a todo el mundo que lo había
besado mientras las olas morían a sus pies y el viento le acariciaba el cabello.

-¿Sigues ahí? -Preguntó Stiles con lo que sonaba como un tono de reproche.
-_Sí_ -Derek carraspeó -_Estaba pensando._
-Oh -Derek sonrió al escuchar a su novio.
-_¿Vendrás a la galería? _-Preguntó deteniendo el movimiento de su mano sobre la
imagen.
-¿Quieres que vaya? -Stiles ignoró el gesto hastiado de Jackson.
-_Quiero que vengas._
-Entonces sí.
A ese punto Jordan también sintió que su hermano daba un poco de ganas de ir a
beber agua para bajarse lo dulce de la garganta.
-Tenemos una dirección IP -Danny apuntó a la pantalla -También tengo la de tu novio
-Jared apuntó a su ordenador -Y no coinciden así que felicidades, tu novio no es un
traficante de pornografía infantil.
-Qué alivio -Jackson resopló -¿Qué hay de su compañero? ¿Lahey?
-Aquí -Susurró Jared limpiándose nuevamente las manos. -Esta es la pantalla de
su ordenador, tampoco coincide.
Jackson se acercó a la pantalla de Jared. El fondo de Isaac era una imagen de lo
que parecía un parque de Beacon Hills con personas pasando un buen rato, pero
había algo que le atraía, algo que lo hacía quedarse más tiempo intentando descifrar
el mensaje subliminal entre todas esas personas.
-¿Puedo tener una copia de la imagen? -Pregunto fingiendo desinterés.
-Dame tu correo -Jackson tecleó rápidamente y se alejó del lugar.
-Finalmente puedo respirar -Stiles se tocó el pecho -Ahora no tienes razones para
decirme que no debo ir a la galería de Derek -Stiles casi brincó sobre su hermano -
Tengo que comprarme un traje, hacerme un nuevo corte de pelo y planear una forma
de escapar de casa -Jackson no dijo nada cuando su amigo lo miró -¿Por favor?
-Largo -Jackson sonrió cuando Stiles dio un paso lejos de él.
-Esto es todo por hoy, chicos -Danny se impulsó con los pies para mover la silla -
Todavía tengo dos ordenadores que arreglar.
-Yo también -Jared cerró su ordenador y tomó su mochila -Debo irme.
-¿Te llevo? -Jordan fracasó intentando no sonar desesperado.
-Tengo mi bici -Jared le dirigió una pequeña sonrisa.
-Y yo una camioneta -Jordan también sonrió -Podemos poner tu bici en la cajuela.
Jackson estuvo a punto de soltar algo como No le dejan hablar con extraños cuando
Jared asintió.
La sonrisa en el rostro de Parrish era tan grande como sus dientes de conejo antes
de que le pusieran el aparato de ortodoncia que le creó la sonrisa perfecta que lucía
todos los días. Jackson se burló del policía cuando él y Stiles podían comer elotitos
y Jordan únicamente los miraba con el ceño fruncido porque le dolían los dientes.
Fueron buenos tiempos hasta que su padre le obligó a usar paladar en los dientes
inferiores y los puestos se invirtieron. Jordan también se burló de él cuando no podía
comer.
Para Derek los días sin Stiles se habían pasado con una lentitud abrumadora. Era
difícil, luego de conocerlo, volver a la rutina normal sin pensar en él de vez en
cuando.
Al principio, cuando Derek lo vio por primera vez, pensó que sería exactamente
como esos niños pijos que tienen todos y se creen merecedores del mundo. Cuánta
razón había tenido siempre su madre al decirle que no juzgara a las personas por
su apariencia. El niño de largos dedos y piel perfecta había resultado ser mucho
más humilde que él. Sus gestos, sus palabras, todo en él gritaba inocencia y por
eso mismo Derek lo escogió.

Su inocencia era perfecta para ser retratada al mismo tiempo en que podía lucir
como el dueño de todo el maldito mundo. Stiles no solamente escogía un libro de la
estantería; Stiles hacía suyo al libro, lo tomaba entre sus manos, le acariciaba las
hojas y lo hacía parte de su persona. Stiles le hacía el amor a todo lo que tocaba y
Derek quiso ser suyo.
Una mañana se despertó deseando que el adolescente le enviara un mensaje de
buenos días que lo pusiera de buen humor, que le llamara para decirle me he corrido
en la ducha pensando en ti pero que también le hablara en medio de un estornudo
para pedirle que se quedara despierto con él.
-¿Todavía despierto? -Isaac se pasó una mano por el cabello dejando los rizos en
distintas direcciones.
-Debo tener esto listo para mañana -Derek pasó el lápiz por una esquina para
ampliar la imagen.
-¿No le estás dando mucha importancia? -Isaac se dejó caer en el sofá más
cercano.
-¿No lo estás haciendo tú? -El rubio chasqueó la lengua -No me dijiste que lo
conocías.
-Jamás lo preguntaste -Isaac se encogió de hombros -No es que interese
demasiado, obtendré mi calificación, me graduaré e iré a viajar por el mundo
tomando fotografías para revistas de mala pinta hasta que un día gane el premio a
la mejor fotografía del mundo y entonces -Isaac le apuntó con un dedo -Entonces
estaré sobre un pódium.
-No necesitas un pódium -Derek resopló -Solamente hablarle.
-Y eso lo dices tú -Isaac sonrió -¿No acosas a Stiles?
-Es diferente -Derek volvió a girarse a la pantalla. Su novio no lo estaba mirando a
él, estaba mirando al vacío completamente desnudo con una pierna flexionada
ocultando su virilidad.
-¿Por qué ahora te acuestas con él? -Isaac miró al techo -¿Cuánto tiempo va a
durar?
-El que vaya a durar -Derek frunció el ceño -Si no tienes nada interesante que decir
ya puedes volver a tu habitación.
-Como quieras.
Cuando Isaac se retiró se detuvo unos instantes a observar la imagen junto a la
puerta de su habitación. Una intersección entre la zona centro y el fraccionamiento
donde él vivía, pero justo al otro lado del semáforo en amarillo estaba el Porsche
detenido con un adolescente de dieciséis años apretando el volante en sus dos
manos. Parecía que tenía miedo de que si lo soltaba pudiera tomar vida propia y
terminar con la suya al estrellarse con un árbol de más diez años. Isaac conocía a
ese chico, lo había conocido desde que se aguantaba las lágrimas cuando se caía
de la bicicleta y debía volver a intentarlo porque nadie estaba ahí para ayudarle.
En ese entonces Isaac todavía tenía a su familia. Camden lo había empujado en su
propia bici mientras su madre tomaba video y su padre le decía que lo iba a lograr,
que no tuviera miedo.
Los recuerdos ya le parecían como una mentira, tan lejanos que nunca llegaba a
tocarlos, por lo menos no los que se referían a él.
-Deberías decirle -Isaac sintió un escalofrío recorrerle por la sorpresa -Tal vez salga
bien, tal vez no. Pero no te quedes con la duda.
Derek le apretó el hombro antes de girar sobre sus talones e irse a su habitación
apagando las luces en el proceso. Isaac se descubrió en su cama al día siguiente y
no idea del momento en que había decidido dormirse.

-Stiles -Stiles abrió los ojos despacio. Todavía no había sol entrando por su ventana,
pero Jordan ya estaba sentado sobre su estómago moviéndolo con sus manos -
Stiles -Repitió apretándole las mejillas -Stiles despiértate.

-¿Qué mierda, Parrish? -Stiles intentó girarse para seguir durmiendo.


-Me debes un dólar -Murmuró el rubio -Tengo una pregunta.
-Eso del dólar quedó olvidado cuando cumplí quince -Stiles jaló la colcha hasta
poder cubrirse la cabeza -Ya podemos decir malas palabras en la casa.
-Como sea -Jordan lo movió nuevamente -¿Cuándo es el baile de invierno?
-En otoño -Respondió el adolescente moviendo sus pies en un intento de tirar a su
hermano de la cama -Largo de aquí.
-Stiles -Jordan le retiró la colcha del rostro -Quiero invitar a Jared.
Hubo un silencio de diez segundos en la habitación del Stilinski más joven.
-¿Qué? -Stiles abrió los ojos y miró a su hermano -¿Lo dices enserio?
-¿Me vas a decir que no es guapo? -Jordan se cruzó de brazo -Porque si es así
ahora tu puedes irte a la mierda, crio superficial.
-¿Sabes que le puedes dar un paro respiratorio cuando se lo preguntes? -Murmuró
Stiles ignorando rotundamente los insultos de su hermano -Puedes matar al pobre
chico.
-Lo tengo solucionado -Jordan sonrió como cuando tenía ocho e invitaba a las niñas
de su curso a conocer a su mascota. Ninguna le volvió a hablar luego de ver su
iguana. -Se lo pediré en el hospital.
-¿Qué? -Stiles no supo si estar sorprendido o comenzar a reírse.
-Bueno, escuché por ahí que tiene chequeó medico en un par de semanas -Jordan
sonrió un poco más pequeño -Ordenaré un gran arreglo de rosas artificiales porque
las naturales le dan alergia, compraré un peluche enorme de panda, que apenas le
quepa en los brazos y se lo pediré mientras todavía esté dentro, así pueden
intervenirlo rápidamente.
-¿Tienes fiebre? -Stiles acercó su rostro al de su hermano. -Porque si tienes fiebre
debo decirle a mamá para que te revise y te prepare sopa de pollito.
-Estoy hablando enserio, Stiles -Jordan se cruzó de brazos -Me gusta Jared, quiero
llevarlo al baile y luego a cenar. Quiero hacer cosas bonitas para él ¿Sabes que
tiene una sonrisa muy bonita? -Jordan frunció el ceño -Claro que no, tu solamente
piensas en los dientes de conejo de tu moreno novio.
-No es cierto -Jordan le arqueó la ceja -Discúlpame, es la primera vez que tengo
novio.
-Pues también es la mía.
-Todavía no es tu novio.
-Pero lo va a ser -Jordan volvió a sonreír -¿Crees que deba hacer ya la reservación
el restaurante?
-El trece de diciembre -Stiles se acomodó en su cama -El trece de diciembre es el
baile de invierno, ahora déjame dormir.
-Hazme espacio -Jordan le jaloneó la colcha hasta que finalmente pudo meterse
debajo -Tengo flojera de volver a mi cama.
-Si roncas te voy a patear.
Jordan ya estaba dormido, una de sus piernas fuera de la colcha y la otra sobre las
de Stiles.

John Stilinski había accedido a que Stiles fuera a la galería de Derek en Santa
Bárbara cuando Peter Hale se plantó en su casa con una canasta de carne lista
para asar y un vino añejado durante el tiempo suficiente.
-Mi sobrino es alguien especial para mí -Dijo Peter humedeciendo sus labios con el
líquido rojo -La presencia de Stiles le va a ser muy feliz.
John había mirado a Stiles y a Jordan al mismo tiempo. El primero estaba tomando
jugo de uva y el segundo solamente miraba al reloj esperando a que dieran el
veredicto antes de que tuviera que irse a la comisaria para cubrir su turno.

-¿Me garantizas que vas a cuidar de mi hijo? -Preguntó John ignorando


olímpicamente el vino.
-Complemente -Claudia si levantó su copa y bebió un poco.
-Jordan también va -El rubio dejó de mover su pierna y ladeó el rostro de la misma
manera en la que Stiles lo hacía, como un zorrito confundido. En gestos como esos
John se daba cuenta de que realmente ambos eran suyos.
-Jordan también va -Peter le sonrió al rubio más joven.
Jordan le sonrió ligeramente forzado. Había algo en ese hombre que le ponía los
pelos de punta y le hacía sentirse desprotegido, aunque fuera el único con un arma
a la mano en la habitación.
-Bien -John levantó su copa y bebió un poco, solamente para probarlo.
Stiles se estuvo preguntando si era una buena idea viajar con Peter durante el
tiempo que faltaba para la galería de Derek. El tío de su novio lo ponía nervioso y
siempre encontraba la oportunidad parar llevarlo a un callejón sin salida con sus
palabras hasta que Stiles se quedaba con la garganta seca y optaba por retirarse.
Peter parecía creer que el resto del mundo eran sus marionetas, siempre estaba
sonriendo sardónicamente y todos sus comentarios te llevaban al punto en el que
él te quería. Por más que quisieras no podías evitar verte manipulado por él y eso
se lo hizo saber Stiles a Derek cuando estuvo nuevamente en Santa Barbara.
Jordan estaba como niño en feria hablando por teléfono con Jared mientras le
describía todo lo que estaba viendo.
Haberle propuesto ser su pareja para el baile en un hospital no había sido mala
idea, pero tampoco lo fueron los consejos que su madre le dio para que el chico se
lo viera venir y no reaccionara tan dramáticamente cuando se lo pidiera. Jared había
usado su inhalador antes de decirle que si quería que Jordan lo acompañara al baile.
No hubo necesidad de una camilla, ni oxigeno artificial.
-¿Te da miedo? -Derek se estaba acomodando la corbata mientras lo decía.
-Un poco -Stiles se paró entre Derek y el espejo, sus manos fueron mucho más
ágiles al momento de hacer el nudo.
-Él así es -Derek se detuvo unos segundos para observar a su novio. Había gastado
cientos en su traje y otros cientos en el traje de Stiles porque quería que todo el
mundo lo mirara, que giraran su cabeza y vieran una nueva faceta del niño que
estaba retratado en todas sus fotografías -Estarás conmigo casi toda la noche, así
que no te preocupes por él.
-El otro resto de la noche lo pasaré con Jackson -Derek apretó los labios -¿Qué?
-Jackson no va a la galería -Dijo el universitario –¿No te lo dijo?
-No -Stiles frunció el ceño -¿A dónde va?
Derek desvió la mirada nuevamente a su reflejo en el espejo. -Isaac y él tienen
cosas que hablar -Derek se cubrió la boca al carraspear.
-Me siento algo perdido por aquí -Stiles frunció el ceño.
-Lo sabrás a su tiempo.
Stiles se olvidó un poco de su mejor amigo cuando les avisaron que ya era hora de
irse. Todo su cuerpo estaba vibrando en anticipación, sus manos estaban
apretándose entre ellas intentando encontrar una estabilidad que no tenía porque él
no era una celebridad, él solamente era novio de un fotógrafo que lo consideraba
una obra maestra.
-Todos nos están mirando -Murmuró pasando su lengua por sus labios. Su mano
estaba aferrada a la de Derek y giraba cada cierto tiempo para asegurarse de que
su hermano estaba con él.
El lugar entero era un hotel de ensueño. Una escena sacada de Pretty Woman y él
sin duda era Julia Roberts.
-Todos te están mirando -Le murmuró Derek cerca del oído -Sonríe.

Jackson se había sentido un poco traidor cuando viajó con Stiles a Santa Bárbara
sin decirle su motivo real. Una mañana simplemente tenía un nuevo mensaje con
un pequeño Hola. A Danny le tomó media hora decirle de quien era el número. Hola
había respondido sin esperar que eso desencadenara tantos sentimientos
encontrados como los que estaba sintiendo en ese momento.
La playa siempre le había resultado algo bonito y fuera de su alcance. La única vez
que había ido fue porque los Stilinski lo invitaron. Claudia le puso protector solar de
la misma manera en la que lo hizo con Jordan y Stiles, le ayudó a ducharse en las
regaderas y lo arropó en la habitación del hotel. La siguiente vez que lo invitaron
sus padres ya no lo dejaron ir prometiéndole que ellos irían una semana más tarde
y lo hicieron, pero no lo dejaron entrar al mar. Durante horas Jackson estuvo debajo
de la sombrilla sentado sobre una toalla observando las olas bañar al resto de los
turistas. Su madre lo esperó afuera de las duchas y volvieron a Beacon ese mismo
día porque su padre tenía un viaje de negocios.
-¿Te gusta? -Isaac no había preparado nada, solamente se había sentado sobre
una de las rocas y había invitado a Jackson a hacer lo mismo.
-Es bonito -Jackson se inclinó un poco para ver el agua.
-¿Quieres entrar? -Jackson estuvo a punto de preguntarle si era seguro -Vamos -
Isaac le apretó la rodilla desnuda. -No dejaré que te ahogues
-Por supuesto -Jackson se retiró la ropa frente al rubio sin importarle que lo estuviera
viendo. A él le gustaba que lo vieran.
Durante una hora estuvo nadado alrededor de las piedras jugando con Isaac para
saber quién llegaba más lejos o quien duraba más tiempo bajo el agua. La sal le
estaba comenzando a calar en los labios, pero era demasiado rápido para salirse
así que solamente se subió a una piedra dejando la mitad de su cuerpo dentro del
agua. La luna se veía muy bonita esa noche.
-Te tomaría una foto así -Comentó Isaac antes de dar una pirueta bajo el agua.
-Me tomarías fotos de cualquier manera -Respondió Jackson cerrando los ojos -
Stalker.
A Isaac se le subieron los colores al rostro. Su espalda se tensó y las manos le
temblaron.
-¿Lo sabes? -Preguntó optando por salirse también. Su camiseta y su shorts estaba
demasiado lejos para intentar alcanzarlos en ese momento cuando más necesitaba
estar vestido.
-Me llevó un tiempo, pero sí -Jackson se encogió de hombros. Había comenzado a
creer que Isaac lo había dejado solo cuando el de rizos dejó escapar una risa
amarga y hasta un poco dolorosa.
-Por supuesto -Isaac soltó un suspiro -¿Por qué te molestarías en decirme? -
Jackson abrió los ojos -¿Qué es más importante para Jackson Whittemore que él
mismo?
Isaac se pasó las manos por el cabello.
-No es mi culpa -Jackson también se puso de pie -Yo no te dije que lo hicieras.
-Porque sabes que lo haría, que todo el mundo está dispuesto a alabarte -Isaac
volvió a reír -Te gusta ¿No es así? Saber que yo estaba comiéndome el cerebro
intentando encontrar una manera de decírtelo mientras tú ya lo sabías te divierte.
Jackson simplemente lo miró.
-¿Sabes? Durante años me estuve repitiendo que si no levantaste el teléfono antes
fue porque tenías miedo. Ahora creo que es porque nunca te interesó.
Jackson observó como el más alto se movió por entre las piedras hasta llegar a su
ropa, se vistió casi a golpes y luego lo miró.
-Vamos -Jackson sintió frío en ese momento. Los ojos azules de Isaac le estaban
culpando de algo que no era realidad y él no tenía palabras para negarlo, para
decirle que, si le interesaba, pero era un cobarde.

Stiles se había negado a comer o tomar nada dentro de la fiesta por que su padre y
Jordan así se lo habían dicho, además de que Derek le había llenado una copa con
soda de fresa y eso era lo que estaba fingiendo tomar mientras saludaba a gente
que no conocía pero que le hablaban como si lo hubieran visto crecer.
-Así que eres tú -Stiles se dio rápidamente la vuelta para ver a la persona que le
estaba hablando -Soy profesor de Derek.
-Stiles Stilinski -Stiles dejó la copa a un lado y le ofreció la mano -Muchas gracias
por venir esta noche.
-En realidad yo debería agradecerte a ti -El hombre le sonrió, tenía hoyuelos en las
mejillas y un mal gusto para las corbatas. -Has sido de mucha ayuda para Derek.
-En realidad todo ha sido su idea -Stiles buscó a su novio con la mirada y sonrió -
No estaba planeado, solamente sucedió.
-Sí -El profesor sonrió -Me di cuenta. Derek es muy celoso con tus fotografías, casi
tanto como con sus sonrisas.
-Tiene una bonita sonrisa.
-No lo sé, casi nunca lo he visto sonreír.
-¿De qué hablan? -Derek colocó una mano en la espalda baja de su novio.
-Del buen gusto que tienes -El profesor levantó un poco su copa -Tienes un futuro
por delante.
-Gracias profesor -Derek bajó su mano hasta entrelazar sus dedos con los de Stiles
-Debo responder unas preguntas ¿Estás bien durante unos minutos?
-Claro -Stiles le sonrió -Mucha suerte -El movimiento de su mano al acomodar el
cuello de su camisa fue por inercia. Sin darse cuenta se estaba comportando como
un adolescente posesivo que no quería que nadie tocara a su novio, pero al mismo
tiempo que todos lo vieran.
-Ten cuidado -Murmuró Derek sobre su frente antes de irse.
-Sobreprotector ¿Cierto? -El profesor le sonrió -Nunca lo había visto así.
-Puede llegar a ser muy cariñoso.
Stiles tuvo que soportar que le preguntaran si era él quien estaba en las fotografías,
hubo quienes le hicieron pararse junto a una de ellas y lo compararon durante largos
minutos solamente para decirle que era idéntico, sin ningún retoque facial o
corporal, también posó con algunas personas y otras tantas le coquetearon. Lo
único que le ayudo a sobrevivir fue la presencia de Jordan a su lado, aunque su
hermano pasaba más tiempo pegado al móvil respondiendo mensajes de Jared.
-Iré a tomar aire -Jordan rápidamente se pegó a sus talones -Puedo estar solo unos
segundos, Parrish.
-Que bueno porque me estoy orinando -Stiles acomodó el móvil en el bolsillo de su
pantalón y caminó hacia afuera.
La vista desde el segundo piso del hotel no era la gran cosa, pero la carita molesta
que Jackson le envió fue lo que le hizo sonreír y preocuparse al mismo tiempo. El
móvil de su amigo solamente había sonado dos veces cuando Stiles dejó caer el
teléfono.
Lo único que supo fue que una mano grande le cubrió la boca y la nariz mientras
presionaba cierta zona en su cuello que lo dejó imposibilitado antes de si quiera
pensar en gritar.

Derek notó la ausencia de Stiles casi al instante. Había estado respondiendo


preguntas e intentando ver a su novio en todo momento, no porque tuviera miedo
de que le pasara algo, sino porque sabía que a Stiles no le gustaba demasiada
atención.

Ese era el problema de las personas sencillas y Stiles lo tenía. No le gustaba que lo
vieran demasiado porque sentía que cuando lo hacían era porque había hecho algo
mal. A Derek le había llevado horas llegar hasta esa conclusión. Su novio intentaba
no llamar demasiado la atención, aunque siempre le resultara lo opuesto. Fue por
eso que se dio cuenta de que faltaba.
-Con permiso -Derek se movió despacio entre las personas, intentando no ser
agresivo ni tampoco alarmarlos. Stiles fácilmente pudo haber optado por
esconderse tras unas cortinas para evitar ser visto. -Buenas noches, gracias -Fue
todo lo que repitió hasta el lugar donde Jordan miraba a los lados intentando
encontrar algo.
-¿Has visto a Stiles? -Preguntó Jordan dejando el móvil en segundo plano -Fui al
baño y ya no está.
-Lo sé -Derek frunció el ceño -Lo dejé de ver hace un minuto.
Cualquier habría dicho que era algo exagerado creer que algo malo le pudo haber
pasado en un minuto, pero Derek sabía que quien fuera que estuvo subiendo
fotografías inéditas de Stiles quería hacerle daño.
-Buscaré afuera, tu intenta llamarlo. -Jordan se movió por entre la entre la gente con
el móvil en la oreja rogando que su hermano le respondiera de un momento a otro
para decirle que estaba caminando fuera o bebiendo un poco de agua.
No obtuvo ninguna respuesta.

-No estoy de humor, Danny -Fue todo lo que dijo Jackson. Estaba exprimiendo
limones en un vaso mientras escuchaba alguna película que Isaac puso en su
habitación arruinarle los oídos.
-_El ordenador que sube las fotos de Stiles está en el hotel -_La voz de Danny
sonaba agitada -_Tienen que sacar a Stiles de ahí. _
Jackson no le dijo nada antes de colgar. El número de Jordan estaba entre sus
marcaciones rápidas a pesar de que no se llevaban tan bien.
-¡Isaac! -Jackson le golpeó la puerta con fuerza -¡Isaac!
-¿Qué quieres?
-Llévame al hotel -Isaac pensó en decirle que llegara al hotel como pudiera, pero no
podía. -¿Jordan?
-_No sabemos de Stiles, Jackson -_Jordan sonaba demasiado como Jared en ese
momento. Su voz estaba agitada, casi al borde del colapso nervioso.
-Está ahí -Jackson no se esperó al elevador, bajó las escaleras corriendo con Isaac
pisándole los talones y el sonido de las llaves tintineando ante cada pasó -Búscalo
en el hotel, está ahí.
-_No lo encuentro. _
-Sigue buscando -Ordenó Jackson antes de colgarle.
-¿Qué sucede? -Preguntó Isaac mientras salían del estacionamiento.
-Quien sea que estuvo subiendo las fotografías de Stiles está en el hotel -Jackson
respiró profundo -Y tiene a Stiles.

Pudieron haber sido cinco minutos o tal vez cinco años lo que pasó Stiles
inconsciente. Lo único que supo al despertar era que quien lo llevó al sótano del
hotel tenía fuerza y realmente lo odiaba.
-Finalmente -El adolescente reconoció la voz en el preciso instante en que abrió la
boca, minutos atrás le había hablado maravillas de su novio -¿Sabes lo que me
gusto de tus fotografías? -Preguntó mientras se colocaba un par de guantes en sus
ásperas manos -No eras tú, claro que no -El hombre sonrió -Tú eres un chico
normal, no tienes nada de especial.

A Stiles le ardieron los ojos en lágrimas. Sentía que iba a devolver la cena que no
ingirió de tener la boca libre.
-No eres la única persona con lunares o pálida o con una nariz bonita, tampoco con
ojos grandes -El profesor se acercó a Stiles -No eres nadie. Pero Derek -Sus ojos
parecieron brillar durante unos segundos -Derek si lo es. Él te hizo especial a ti, sus
manos te convirtieron en una obra de arte, pero no lo mereces.
El profesor pasó su pulgar por el labio inferior de Stiles -Le gustas demasiado
porque él te ve como alguien especial, así que le voy a demostrar que no lo eres.
Stiles intentó mover las manos, los pies, lo que fuera que pudiera darle una pequeña
esperanza de que ese no iba a ser su fin.
-Empezaremos por esos ojos que tanto le gustan -El hombre sonrió tan amplio que
las arrugas en su piel parecieron agrietarse -Después continuaré con tus dedos. Él
dice que tienes bonitas manos, yo digo que estarán mejor en un frasco.
Llegado a ese punto al adolescente no le interesó comenzar a llorar e intentar rogar
por su vida.
-O disecadas, creo que le gustará recibirlas en Navidad -Stiles sintió que la vida se
le escapaba a medida que el hombre le tocaba el cuerpo evaluando cuales eran sus
mejores partes, así como lo haría al escoger cerdo para el matadero.
Su padre siempre le había dicho que anduviera con cuidado, que había gente mala
en ese planeta. Por cada Stiles o cada Jordan decía Hay diez Hitler. Stiles abrazaba
fuerte a su peluche antes de prometer nunca confiar de nadie porque podían hacerle
daño y le había fallado. Su madre seguramente iba a llorar en su habitación mientras
abrazaba su almohada, le iba a gritar a la vida porque a ella si siempre lo había
cuidado como su tesoro más preciado. Y Jordan, Jordan seguramente no iría al baile
con Jared por su culpa. Jackson se quedaría solo y era tan injusto que le sucediera
precisamente a él que siempre abría la puerta para la persona que iba tras él, que
repartía botellas para indigentes y ayudaba en el refugio de animales.
-¿Sabes que le enviaré en su cumpleaños? -El hombre estaba observando algo
parecido a un picahielo -Tu corazón.

Derek se había reusado a dejar que la policía trabajara por su cuenta. Stiles era su
novio y si algo le pasaba, literalmente, él moriría. No era solamente un decir, Derek
realmente no concebía un mundo sin Stiles en él, incluso si terminaban podría vivir
sabiendo que estaba rondando en el mundo siendo feliz, pero no tenerlo lo mataría
poco a poco.
Le entregó su saco a Jackson y emprendió la búsqueda por su cuenta con Peter y
Jordan siguiéndole de cerca. No se negó a su ayuda, pero tampoco la recibió del
todo bien pensando que podrían estorbarle en lugar de ser ayuda.
Estuvo feliz de haberse equivocado.
Jordan tenía una mente para el crimen. Fue él quien le dijo que no fueran hacia
arriba, sino hacia abajo y solamente por eso llegaron hasta Stiles a tiempo.
El corazón de Derek estaba latiendo como loco a medida que corrían por el pasillo
lleno de tuberías envejecidas buscando cualquier abertura que pudiera resultar
como un posible escondite. Todo parecía sospechoso ante sus ojos y en alguna
ocasión pensó que estaba tarde, pero Peter no lo dejó detenerse, su tío le empujó
con el hombro ordenándole sin palabras que siguiera.
La familia Stilinski tenía la habilidad de ser unos grandes conversadores, pero los
Hale podían hablar sin palabras.
-¡Stiles! -Derek tuvo un momento de conmoción cuando vio a su profesor a
centímetros de extraer un ojo de Stiles. Su novio tenía algo parecido a agujas
encajadas entre las uñas de tres de sus dedos y las lágrimas le habían bañado el
rostro y parte del cuello.
En el reporte policiaco Peter y Jordan declararon que el hombre peleó contra Derek
y no que el universitario se detuvo hasta que su tío le obligó a hacerlo.
-Derek -Jordan le movió el hombro -Vamos -El rubio su subió primero a la
ambulancia y luego le tendió la mano para ayudarle a subir -Peter cuida de Jackson.
El rubio más joven parecía al borde de una pataleta, pero también lucía como un
cachorro al que habían abandonado a la orilla de la carretera.
-Gracias -Stiles movió su mano buena hacia Derek, la otra estaba sangrando a
través de la venda.
-No hables -Derek le acarició la piel irritada alrededor de su boca -Ya estás a salvo.
-Sabía que ibas a llegar -Stiles tosió un par de veces -Eres mi Stalker, siempre sabes
dónde estoy.
Derek le sonrió antes de apretarle la mano buena y comenzar a llorar sin importarle
que el paramédico y su cuñado le estuvieran viendo.

Capítulo: 10

Derek ya estaba sentado en la primera planta cuando Jordan salió de su habitación


usando su perfecto traje negro y una mentita por si acaso las tres veces que se lavó
los dientes no fueron suficientes.
-¿Llevas condones? -Preguntó John Stilinski al verlo meterse a la cocina por un
vaso de agua.
-¿También le vas a ofrecer a Stiles? -Jordan le dio un traguito y respiró profundo.
-Claro que no -John frunció el ceño -Tu hermano aún no tiene los dieciocho.
-Jared tampoco -Jordan dejó el vaso en lavatrastos y respiró profundo. En muchas
ocasiones había escuchado a gente diciéndole que era guapo, que era el sueño
húmedo de cualquier persona o que estaba para comerse, pero eso no era
suficiente como para sentirse atractivo, no para alguien cuyos nervios eran tan
volátiles como el metano.
No podía considerarse bueno para Jared si Jared estaba cerca de un colapso cada
vez que tenían una cita y aun así no podía evitar tratar de infundirle calma, enseñarle
que él estaba listo para darle un abrazo tranquilizador y murmurarle que seguía
siendo el chico más perfecto de Beacon. Porque para él lo era, un cerebro
monumental, una sonrisa hermosa, unos ojitos preciosos que debían ser
resguardados bajo un par de vidrios. Estaba enamorado de Jared y realmente
esperaba que Jared estuviera enamorado de él.
-Te veo en el baile, Hale -Jordan le dejó caer un condón directamente sobre su mano
cuando pasó junto a él -Cuidas de mi hermano.
-Claro -Derek guardó rápidamente el preservativo en la bolsa de su pantalón y le
sonrió a su cuñado.
Meses atrás Jordan no era nada más que otra persona caminando por Beacon Hills,
ahora era su cuñado, era el cómplice de su novio para escaparse de vez en cuando,
era otro joven de Beacon Hills también enamorado. Al final no eran tan diferentes.
-¡Estoy listo! -Stiles estaba perfecto en su traje gris, su cabello era más largo y la
piel de su barbilla olía a crema de afeitar. Técnicamente su adolescente estaba a
nada de convertirse en un guapo jovencito que debía estar en la portada de la
Rolling Stone.
-¿No le vas a tomar una foto? -Preguntó John Stilinski parándose junto a Derek.
-No -Derek sonrió -No quiero que nadie más lo vea así.
Durante un par de segundos John sonrió y asintió completamente feliz. Luego
comenzó a cuestionarse que tan posesivo era el fotógrafo con su hijo y si eso era
bueno para Stiles.
-Vuelven temprano -Claudia Stilinski bajó justo detrás de Stiles -Lo cuidas mucho,
Derek, por favor.
-No se preocupe, señora Stilinski. No me voy a separar de él por nada -Derek le
extendió una mano a Stiles y automáticamente su novio colocó sus dedos sobre los
suyos.
Esa sensación era una de las mejores que podía experimentar, cinco dedos, que a
pesar de haber sido maltratados, seguían confiando en los suyos para que los
sostuvieran.
-Tranquilos, no va a pasar nada -Stiles se pegó un poco más a Derek -¿Nos vamos?
-Vamos -Derek entrelazó sus dedos y les dio un apretoncito.
+
Jackson llevaba su propia botella de Whisky y su propia música para no tener que
sufrir bajo el efecto del ponche de frutas y las canciones lentas. Solamente estaba
ahí por Stiles, porque cuando tenían trece se prometieron ir al baile de graduación
y se iban a saludar.
Le llevó dos semanas enterarse que Stiles creía que cuando tuvieran diecisiete no
iban a seguir siendo amigos, pero cuando el ascenso a la popularidad de Jackson
llegó, se llevó a Stiles con él, porque Stiles había estado con él cuando nadie más
quería ser amigo del huérfano Jackson. Ni siquiera supo cómo se corrió la noticia,
simplemente un día llegó, era de dominio público y lo único que pudo hacer fue
plantar la cara y aceptar que era adoptado.

-Hola -Su corazón sufrió un pequeño paro cuando la cabeza de Stiles se pegó al
vidrio de la ventana, su nariz completamente deforme.
-¿Qué quieres? -Stiles estaba haciendo caras raras cuando Jackson bajó del auto.
Su amigo parecía el mismo niño que revolvía las cajas de regalos intentando
descifrar lo había en su interior.
-¿Cómo estás? -Stiles le colocó una mano en el hombro.
-Bien -Jackson metió la mitad del cuerpo por la ventana y alcanzó la botella de
whisky -¿Quieres un poco?
-No -Stiles le arrebató la botella -Y tú tampoco -Jackson arrugó la nariz al ver su
botella ser lanzada lo más lejos que pudo. -Por aquí tengo una mentita -Stiles se
tocó todos los bolsillos hasta que dio con una pastillita blanca. -No la mastiques, la
chupas y dejas que se disuelva.
-Sé cómo se come una menta -Jackson se metió la pastilla a la boca dudando entre
hacerlo o no -¿Y tu novio?
-Por allá -Stiles apuntó en dirección al Camaro -Con tu cita.
-Yo no tengo una cita, no me la conseguiste -Jackson se metió las manos a los
bolsillos del pantalón. Una parte de él quería creer que Stiles si le tenía una cita,
pero sabía que era un señuelo para intentar convertir la cita en una salida de grupo.
-Si lo hice -Stiles le guiñó un ojo -Vamos, tal vez no te encante, pero solamente por
hoy disfrútalo.
Jackson tuvo que morderse la lengua para no preguntar quién era. No quería
demostrar curiosidad ni mucho menos emocionarse, no importaba si Stiles lo hacía
de todo corazón, jamás acertaría con la persona a la que Jackson quería esa noche
o cualquier otra, solamente para demostrar que era mucho más que un niño pijo.
-¿Ya te terminaste la mentita? -Jackson resopló y Stiles comenzó a caminar.
El estacionamiento del gimnasio del BHHS estaba lleno de carros, muchos
adolescentes caminando con sus mejores galas y muchos riendo, irradiando
felicidad ante cada pasito que daban al interior del gimnasio para festejar que
finalmente habían terminado esa etapa de su vida. Su felicidad ponía de mal humor
a Jackson.
-Jackson Whittemore -Stiles le apretó un poco el brazo -Te presento a Isaac Lahey.
Pásenlo bien.
El cerebro de Jackson sufrió un cortocircuito, algún cable chocó con alguna batería
y desconectó su lengua. Tal vez alguna neurona tropezó y eso ocasionó una
reacción en cadena como las del Dominó. No estaba muy seguro de la razón, pero
durante algunos segundos no pudo hablar, simplemente miró a Isaac, estaba igual
de alto que la última vez que lo había visto, llevaba un corte de cabello diferente y
estaba usando traje.
Era un nuevo adonis en Beacon Hills, como si el pueblo no tuviera suficientes chicos
guapos.
Jackson no se dio cuenta del momento en que Stiles se fue con Derek, solamente
podía ver a Isaac y recordar todo lo que habían pasado sin necesidad de dirigirse ni
una sola palabra, sin tener una conversación real donde ambos participaran. Eso lo
tenía harto, lo tenía tan cansado que si en ese momento se repetía terminaría por
beberse todo el alcohol que fuera posible hasta acabar en un coma etílico y con
suerte tal vez ni siquiera volviera a despertar.
-¿Podemos simplemente bailar un par de canciones antes de todo? -Isaac era más
alto que él y levantar la cabeza para mirarlo hacia que Jackson se enojara todavía
más.
-¿Realmente viniste solamente para bailar un par de canciones? -Jackson frunció
el ceño -¿O estás aquí para decirme que soy un egoísta que no piensa en los
demás?
-Tenía pensado bailar un par de canciones y beber un poco de ponche antes de que
me preguntaras eso -Isaac usó su pulgar para rascarse el entrecejo -Pero supongo
que podemos pasar a la parte caliente ya.

-La parte caliente -Jackson resopló -¿Te parece bien dejarme tirado en una playa,
semidesnudo, sin oportunidad de hablar y luego presentarte en mi Instituto como
sin nada?
-No te dejé tirado -Isaac movió varias veces la cabeza -Y te dejé vestirte.
-Tú sabes a lo que me refiero -Jackson jaló aire con fuerza. Casi podía sentir como
sus orejas se tornaban rojas y sus pecas adquirían ese tonó mostaza que tanto
odiaba. -Te pusiste a culparme de cosas que nunca pensé y lo entiendo, no es mi
padre el que me encerraba en una nevera, pero yo también era un niño -Jackson
empujó al más alto con sus dos manos -¿Cómo podía tomar una decisión tan
importante si apenas estaba aprendiendo a cepillarme correctamente?
-No podías -Isaac respiró profundo -Ni tampoco debías hacerlo, pero cuando lo
hiciste solamente podía pensar ¿Por qué no lo hizo antes?
Jackson se sentó sobre la cuneta. Su pantalón de doscientos dólares iba a terminar
en la lavandería cuando acabara la noche. Isaac se sentó junto a él, sus hombros
rozándose un poco cuando estuvieron uno al lado del otro.
-No sabía si iban a estar mejor o peor -Jackson se miró las manos -Por eso no llamé
antes, aunque debí haberlo hecho.
Para el momento en que Isaac se dio cuenta que había algunas lágrimas en los ojos
de Jackson, el más joven ya había levantado su barrera y ocultado todo lo que sentía
dentro de la misma fría caja de cristal que llevaba en el pecho.
La idea de estar ahí en ese momento había sido de Derek. El moreno había visto
sus fotografías, había buscado a Jackson en cada una de ellas y lo había rodeado
con un círculo rojo, de tal manera que se volvió imposible no mirarlo, se volvió
imposible no pensar en él.
-Sólo díselo, Isaac -Fue todo lo que tuvo que decir Derek y al día siguiente Isaac
tomó su tarjeta de crédito estudiantil para ir a comprarse el traje más barato y bonito
que pudiera encontrar.
-Realmente tenía ganas de bailar un par de canciones contigo -Isaac recargó sus
codos sobre sus rodillas -En realidad todavía quiero. Eres algo así como la chica
guapa y popular que le cae mal a todos porque todos quieren ser como ella y todos
los chicos están detrás de ella, pero nadie se atreve a pedírselo porque saben que
va a decir que no, que solamente sale con chicos que tengan un buen auto y puedan
llevarla a comer a lugares donde se usen tacones y vestidos. -Isaac sonrió -Y yo
soy el chico que también está detrás de la chica guapa, pero no por guapa, sino
porque la he visto sentarse a comer nueces en el techo de su casa, la he visto
invitarle la comida a un indigente o pasar horas separando la basura, usando
guantes obviamente.
-Son bellotas -Isaac arqueó una ceja -No son nueces, son bellotas lo que como
cuando subo al techo -Ambos asintieron como si de eso se tratara toda la
conversación, como si las nueces y las bellotas fueran tan importantes -La chica
guapa está segura que en algún momento alguien la va a querer y la va a invitar a
bailar dos canciones.
-Yo no me canso rápido.
-La chica guapa tampoco.
Jackson empezó a sonreír despacio. Primero las esquinitas de su boca, luego las
arruguitas en sus ojos y finalmente las pestañas moviéndose despacio en un
parpadeo rápido.
-Pero antes de ir -Jackson suspiró -No te dije antes lo de las fotografías porque no
me había dado cuenta, tuve que observarlas por horas hasta que reconocí mi
chaqueta verde, luego fue fácil encontrar las demás. Pero no soy tan listo como
crees y tú eres mejor de lo que te imaginas.
-Tal vez debí guardar eso para el futuro -Isaac recargó su frente sobre la de Jackson.
-Tal vez.
Cuando finalmente entraron al gimnasio Jordan estaba bailando con Jared. Por
primera vez el chico insignificante de todo su curso estaba siendo el centro de
atención por haberse conseguido al sueño erótico de la mitad de los estudiantes y
Jared ni siquiera estaba enterado porque sus ojos seguían a los de Jordan en todo
momento, como si él fuera la luna y el rubio su Tierra.
-Empalagoso -Stiles ya no tenía saco y parecía listo para irse con su novio a hacer
cosas poco decentes -¿Van a bailar?
-Iré por ponche -Isaac le rozó la oreja con sus labios al decirlo y Stiles abrió grandes
los ojos, como si fuera la primera vez que veía algo parecido.
-¿Tú y Isaac? -El de lunares se pegó completamente a su cuerpo -Pero si se
llevaban mal.
-No es lo que parece -Jackson carraspeó.
-¿Entonces no están realmente en plan cita? Porque le aposté a Derek que ustedes
no tienen nada y no quiero perder -Stiles suspiró -Aunque tampoco me molesta
mucho perder.
-No quiero saber qué apostaste -Jackson sonrió, igual que todas las personas
normales, cuando Jordan le acomodó los lentes a su novio y luego le besó la frente.
Ese chico debía estar realmente alucinado con su nuevo novio.
-Isaac es buen chico -Stiles suspiró -Y tú también lo eres. Tal vez se merezcan el
uno al otro.
-Stiles -Derek le extendió la mano y Stiles automáticamente se agarró de su novio
para volver a la pista de baile dejando a Jackson nuevamente solo. Todos sus
compañeros estaban disfrutando de la música y los aperitivos alrededor de él, todos
parecían tener vidas comunes y aburridas donde sus mejores amigos no habían
estado en el hospital ni habían enviado al padre de su cita a la cárcel.
Todos ellos se irían a la universidad y dejarían de hablarse, eran personas normales.
Jackson no era una persona normal.
-¿Una moneda por tus pensamientos? -Isaac le entregó un vaso de ponche.
-Espero que no esté adulterado -Ambos rieron despacio -¿Qué vas a hacer luego
de graduarte?
-Buscar trabajo -Isaac se encogió de hombros -Intentar trabajar para la National
Geographic o History o la Runway o Playboy.
-¿Modelo o fotógrafo de la Playboy? -Isaac le respondió dándole un empujoncito
con su codo -¿Me vas a invitar a tu graduación?
-Considerate mi primera opción.
+
SIETE AÑOS DESPUÉS
-No lo sé, Jackson -Stiles tenía el ceño fruncido, sus cejas casi se tocaban y sus
labios parecían un puchero deforme -No se ven tanto tus pecas.
-¿De verdad? -La voz de Jackson emergió por la bocina -A mí me dijeron que estaba
bien.
-Pero no lo sé -Stiles ladeó ligeramente la cabeza -Tu peinado opaca un poco tus
ojos.
-¿Qué? -En ese punto Jackson sonaba como si estuviera listo para destripar a
alguien.
-¿Por qué Armani tenía que usar una botella tan llamativa para su nueva fragancia?
Hace que te veas como otro modelo más y creo que eres muy guapo -Stiles pasó
de ver el enorme cartel de Jackson en la parada del Bus a asomarse para ver si de
casualidad ya llegaba su auto. Tenía tres minutos esperando ahí, el vuelo de Derek
aterrizaría en una hora y él solamente podía estar mirando la cara de Jackson
estampada en un anuncio promocionando la nueva loción Armani, como si alguien
además del mismo Jackson la usara.
-Es lo mismo que yo dije -Jackson sonó un poco más relajado -La siguiente vez, ya
lo dije, si no es Isaac quien me toma las fotos, no va a ser nadie más.
-Isaac trabaja para la ESPN, Jackbobo -Stiles rodó los ojos -¿Cómo va a dejar un
trabajo de la ESPN para ir a tomarte una fotografía?
-Tiene una razón de treinta kilates en mi dedo anular -Jackson resopló -¿Entonces
me veo feo?
-Yo no dije eso -Stiles sonrió aliviado cuando el auto se estacionó frente a él y pudo
subirse a la parte trasera -Finalmente, ¿Puedes llevarme al aeropuerto? Mi novio
está por llegar.
-Dijiste que mis ojos no resaltan y mis pecas no se ven -Jackson parecía a punto el
colapso -¿Crees que hayan usado Photoshop? ¿Y si creen que me hice alguna
cirugía?
-Está bien, Jackson -Stiles respiró profundo -Es sólo un anuncio, no pasa nada con
un -Las palabras murieron en su boca al encontrarse con un enorme Jackson
Whittemore vistiendo el nuevo traje de algún diseñador cuyo nombre no podía
pronunciar correctamente -anuncio.
-¿Stiles que fue eso? ¿Stiles? ¿Qué viste? ¿Qué pasó?
-¿Qué tal los planes de la boda? -Stiles intentó sonreír al decirlo.
-Bien ¿Qué viste? -Incluso a través de una bocina Jackson podía escucharse
amenazante.
-Creo que te estás haciendo popular -Durante un segundo Stiles calibró sus
palabras -Me alegro por ti, Jackson.
-No fui yo -Jackson suspiró -Isaac me posteó en su cuenta y el empleo llegó solo.
Yo solamente me estaba tomando un año sabático con él.
-Si necesitas ayuda con la boda me avisas -Stiles sonrió mucho más amplio -Haré
lo que me pidas.
-No consigas ninguna enfermedad extraña -Jackson sonó realmente cansado -Y
cuídate.
-Son sólo tres meses y Derek ya tiene todo listo.
-No me interesa -Stiles recargó su cabeza en la ventana -No sé porque tienes que
ir a bucear a Rusia para hacer un artículo.
-Exactamente por eso -Stiles continuó mirando todos los letreros de la ciudad -
Necesito meterme al agua para hacer un artículo sobre ello, lo entenderías si no
hubieras abandonado la universidad.
El rubio fingió una risa.
-Dile a Derek que te cuide.
-Se lo recordaré.
Cuando llegaron al aeropuerto Stiles estaba mentalmente preparado para ver a su
novio luego de que se lo llevaran a la India durante un mes. No sabía cómo iba a
volver, pero estaba seguro que de igual manera se iba a emocionar al verlo. Un mes
sin ver sus ojos más que por la pantalla del ordenador era algo triste, pero finalmente
iba a tenerlo frente a él, lo iba a poder tocar, abrazar, mimar y escuchar. Con lo que
le gustaba escucharlo hablar, todas esas palabras sacadas con gancho que
formaban frases perfectas para sus oídos.
Derek siempre había sido la obra de arte perfecta y nadie lo había notado más que
él.
Su móvil sonó con una notificación, el aviso de una nueva fotografía posteada en la
cuenta de Derek Hale, estuvo confundido durante el tiempo que le llevó a su móvil
abrir la nueva fotografía. Era él, sentado en su misma banca, vistiendo esa misma
ropa, mirando hacia la entrada con tanta esperanza que se escapaba por sus poros.
-Lo siento, hay costumbres que no se van -Stiles cerró los ojos al escuchar la voz
de Derek en su oído. -¿Me dejas continuar siendo tu acosador? -Cuando los volvió
a abrir se encontró con Derek arrodillado frente a él sosteniendo un anillo perfecto
para su dedo anular. Porque como todo buen acosador Derek conocía cada
centímetro de su cuerpo.
Fin

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