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Cuentos Andinos: El Zorro y el Cuy

El texto narra dos historias: la primera sobre Don Mariano, quien atrapa un cuy que se escapa gracias a un zorro, y la segunda sobre Mama Raywana, quien pierde a su hijo por culpa de las aves, que al desmembrarlo, dan origen a diversas plantas. Ambas historias resaltan la astucia y las consecuencias de las acciones de los personajes. La narrativa refleja elementos culturales y mitológicos relacionados con la naturaleza y la alimentación.
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Cuentos Andinos: El Zorro y el Cuy

El texto narra dos historias: la primera sobre Don Mariano, quien atrapa un cuy que se escapa gracias a un zorro, y la segunda sobre Mama Raywana, quien pierde a su hijo por culpa de las aves, que al desmembrarlo, dan origen a diversas plantas. Ambas historias resaltan la astucia y las consecuencias de las acciones de los personajes. La narrativa refleja elementos culturales y mitológicos relacionados con la naturaleza y la alimentación.
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Lectura N°01

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Sección: _________

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El zorro y el cuy
Don Mariano Huallpa tenía un alfalfar y una casita de paredes encaladas, la
puerta pintada de azul y el techo de tejas. De mañanita se levantaba Don Mariano
sentado en un apoyo miraba gozoso su alfalfa. La alfalfa florece en mayo y da gusto
mirar la tierra llena de flores moradas.

Don Mariano descubrió un día tremendos destrozos en las sementeras, Por


diferentes sitios los tallos aparecían cruelmente destrozados en las sementeras. Por
diferentes sitios los tallos aparecían cruelmente roídos. Puso una trampa y una
madrugada le pareció sentir chilidos. Se levantó aprisa y encontró preso un coroto o
cuy machos. Con gran indignación lo amarro a una estaca y por ser todavía oscuro
volvió a su casa. Pensaba preparar shacta, el rico guiso de papas amarillas y cuy gordo,
¡Cómo se relamía don Mariano?

El coroto estaba a muy triste cuando pasó por allí un zorro.

- Compadre, ¡Que ha sucedido! - dijo.


- Nada compradito – repuso el cuy - . Esta es la casa de tan mentado Don Mariano
que tiene tres hermosas hijas, con una de ellas debo casarme y me tiene
amarrado hasta que aprenda a comer gallina. Estos cristianos sólo comen ave. Si
quisieras cambiar mi suerte.

El zorro en un santiamén desato al cuy y se hizo atar muy ceñido. Feliz se marchó el
coroto.

Cuando despunto el solo, salió de su casa Mariano armado de cuchillo, a fin de


sacrificar al cuy. Su asombro fue grande al encontrar al zorro.

- Indigno, - le dijo- me las va a pagar. ¡Con qué anoche eras cuy y ahora te has
cambiado en zorro!

Armado de un zurriago don al zorro una azotaina soberana.

- ¡Estoy llano a casarme! ¡Estoy dispuesto! – gritaba el zorro.


Don Mariano le dio hasta que se cansó. Como el zorro no detenía sus voces,
pidió que le explicara. Este dio razón de todo y, al saberlo, le bailaba la barriga de
risa a Don Mariano.

Suelto el zorro anduvo buscando por todas partes al coroto, hasta que dio
con él. El cuy apenas se vio descubierto corrió debajo de una piedra inmensa y parado
en dos patitas simulaba sostenerla.

- Compadre, compadrito, que ya me canso – daba voces


- ¿Qué te sucede? – dijo el zorro un poco desconfiado.
- - Que el mundo se viene abajo y hay que sostenerlo.
El zorro entonces lo imitó y sostenía la piedra.
- Que voy por una estaca para apuntalar mejor el cerro – dijo el cuy – Ahora mismo
regreso.

El zorro estuvo esperando al cuy mucho tiempo. No se animaba a soltar la


piedra por temor a morir aplastado. Al fin. Arriesgando todo, dio un gran salto atrás
y, cerró los ojos. No sucedió nada. Entonces, recién, se dio cuenta de la astucia del
cuy.

El zorro no tardó en hallar de nuevo al cuy. En una pampa estaba el astuto.


Al ver al zorro se puso a escarbar en suelo con aire muy atareado.

- ¡Aprisa, aprisa! – gritaba, - El fin del mundo llega. Lloverá fuego.


Al zorro le dio gran pavor y se puso a ayudar al cuy. Cuando estuvo todo
hecho el cuy se metió rápidamente al hueco y pedía plañidero al zorro.

- Tápame, tápame con tierra, hermanito.


- Yo primero. Rogó el zorro.
- Está bien – dijo el cuy
Y mientras lo sepultaba poco a poco le iba diciendo:

- Mira como me sacrifico, mira como me sacrifico.


Lectura N°02
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El origen de los alimentos

Cuando el dios Con Ticsi Viracocha formo la Cordillera de los


Andes, de inmediato lo pobló de toda clase de aves, voladores. Todavía
no existían plantas ni animales terrestres. Las aves de albo plumaje
revoloteaban aras de la tierra formando un blanco manto en busca de
alimentos. El Dios, entonces, envió a Mama Raywana para que viera la
forma de hacer producir la tierra ya que después de las aves vendrían los
hombres que comerían mas que ellas.

Cierta vez, Mama Raywana apareció embarazada. Luego dio a luz


un hermoso niño que era festejado por las aves.

Mama Rawyana bajó un día a una profunda quebrada a lavar la


ropa del niño en sus aguas cristalinas, dejando a su hijo al cuidado de las
aves. Después de un tiempo, el niño comenzó a llorar. Cada vez se
cansaron de escuchar los chillidos. Con el deseo de distraerlo, las aves le
acariciaban con el pico. Poco a poco, sin embargo, las caricias se fueron
transformando en picotazos.

Revoltosas y atolondradas, de tanto picotearlo mataron al niño.


Se asustaron las aves, Llamaron a un consejo para discutir que debían
hacer con el cadáver. Unas opinaban por enterrarlo de inmediato, otras
por conducirlo lejos para que la madre no lo viera. Después de mucho
alboroto, acordaron hacer desaparecer el cadáver. Convinieron en
descuartizar, el cuerpo y llevarlo en pedacitos por todos los lugares de
la tierra. Las aves trasladaron alas. Unas llevaban los ojos, las orejas;
otras, la lengua, los dedos; algunas, el hígado, el corazón; otras, en fin,
los huesos, las uñas…

Mama Rawyana, preocupada, apareció con mucho retraso. Buscó a


su hijo y no lo encontró. Creyendo que las aves lo tendrían escondido,
comenzó a recorrer todo dando gritos. Desesperada quiso morir. Quedo
convertida en piedra en la parte más alta de los Andes.

Pasó el tiempo. En cada lugar donde enteraron las partes del niño
comenzaron a brotar plantas. Donde estaban enterrados los ojos salieron
las arvejas; de las uñas, brotaron las habas; de los dientes, el maíz del
corazón y los riñones, las papas. De los testículos creció el olluco; del
pene, la oca; de los huesos, la yuca; de la carne la fruta.

Las aves alarmadas y confundidas pusieron a revolotearse sobre


las montañas de un lado a otro, Con Ticsi Viracocha las convirtió en nieve.
Desde ese entonces, la nieve eterna cubre las rocas de las cordilleras,
Todavía ahora, muchos llaman a los Andes Cordillera mincuipa maman
Janca.

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