Fundamentos de la Lógica Formal
Fundamentos de la Lógica Formal
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La lógica es una rama de la filosofía[1] [2] [3] [4] [5] de carácter interdisciplinario, entendida como la
ciencia formal que estudia los principios de la demostración y la inferencia válida,[6] las falacias, las
paradojas y la noción de verdad.[7]
La lógica se divide en varias categorías según su campo de estudio. La lógica filosófica estudia el
concepto y la definición, la enunciación o proposición y la argumentación utilizando los métodos y
resultados de la lógica moderna para el estudio de problemas filosóficos. La lógica matemática
estudia la inferencia mediante sistemas formales como la lógica proposicional, la lógica de primer
orden y la lógica modal. La lógica informal se enfoca en el desarrollo lingüístico de los
razonamientos y sus falacias. La lógica computacional es la aplicación de la lógica matemática a las
ciencias de la computación.
Los orígenes de la lógica se remontan a la Edad Antigua, con brotes independientes en China, India y
Grecia. Desde entonces, la lógica tradicionalmente se considera una rama de la filosofía, pero en el
siglo xx la lógica ha pasado a ser principalmente la lógica matemática, y por lo tanto ahora también
se considera parte de las matemáticas, e incluso una ciencia formal independiente.
No existe un acuerdo universal sobre la definición exacta o los límites de la lógica.[8] [9] [10] Sin
embargo, el ámbito de la lógica (interpretada en sentido amplio) incluye:
Etimología y acepciones
La palabra «lógica» deriva del griego antiguo λογική logikḗ, que significa «dotada de razón,
intelectual, dialéctica, argumentativa» y que a su vez viene de λόγος (lógos), «palabra, pensamiento,
idea, argumento, razón o principio».[11] [12] [i]
Del mismo modo existe el concepto sociológico y cultural de lógica como por ejemplo «lógica
deportiva», que en general, podríamos considerar como «lógica cotidiana» - también conocida como
«lógica del sentido común».
Un argumento en este sentido tiene su «lógica» cuando resulta convincente, razonable y claro; en
definitiva cuando cumple una función de eficacia. La habilidad de pensar y expresar un argumento
así corresponde a la retórica, cuya relación con la verdad es una relación probable.
La "lógica del sentido común", o lo que a veces se denomina "lógica cotidiana", refleja las
expectativas generales basadas en la experiencia diaria. Conceptos como la "lógica deportiva" suelen
surgir en este ámbito, en el cual las reglas tácitas o evidentes dentro de un contexto específico
forman la base del razonamiento.[14]
En contraposición, la lógica formal se enfoca en reglas estrictas que determinan la validez de los
argumentos independientemente de su contenido. Estas reglas se usan para evaluar si una
conclusión se deriva correctamente de las premisas dadas, sin importar si las premisas son
verdaderas o no. La lógica formal es clave en áreas como las matemáticas y la filosofía analítica.
Siendo así que la lógica pragmática considera cómo se usan los argumentos en contextos reales,
donde la retórica y la persuasión juegan un rol importante. Un argumento es "lógico" en este sentido
cuando resulta razonable y eficaz para el propósito que se busca, más allá de su validez
estrictamente formal, Aquí, la relación entre lógica y verdad es probabilística, lo que significa que un
argumento puede ser más o menos convincente, pero no necesariamente "verdadero" en un sentido
absoluto. [15]
Temas
Inferencia
La inferencia es el objeto de estudio tradicional de la lógica, así como la vida es el objeto de estudio
de la biología. La lógica investiga los fundamentos por los cuales algunas inferencias son
aceptables, y otras no. Cuando una inferencia es aceptable, lo es por su estructura lógica y no por el
contenido específico del argumento o el lenguaje utilizado (retórica). Por esto se construyen
sistemas lógicos que capturan los factores relevantes de las deducciones que aparecen en el
lenguaje natural.[17]
Tradicionalmente, se distinguen tres clases de inferencias: las deducciones, las inducciones y las
abducciones, aunque a veces se cuenta a la abducción como un caso especial de inducción.[18] Las
inducciones se estudian desde la lógica inductiva y el problema de la inducción. Las deducciones, en
cambio, son estudiadas por la mayor parte de la lógica contemporánea.
Validez
En lógica, la validez es una propiedad que tienen los argumentos cuando las premisas implican la
conclusión. Si la conclusión es una consecuencia lógica de las premisas, se dice que el argumento
es deductivamente válido.[19] Algunos consideran estas dos nociones idénticas y usan ambos
términos indistintamente. Otros, sin embargo, consideran que puede haber argumentos que no sean
deductivamente válidos, como las inducciones. En cualquier caso, de las inducciones a veces se dice
que son buenas o malas, en vez de válidas o inválidas.
Las expresiones de las que depende la validez de los argumentos se llaman constantes lógicas, y la
lógica las estudia mediante sistemas formales.[20]
Falacias
En lógica, una falacia (del latín fallacia ‘engaño’) es una tesis que parece válida, pero no lo es.[21] [22]
Algunas falacias se cometen intencionadamente para persuadir o manipular a los demás, mientras
que otras se cometen sin intención debido a descuidos o ignorancia. En ocasiones las falacias
pueden ser muy sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención para detectarlas.[23]
Que un argumento sea falaz no implica que sus premisas o su conclusión sean falsas ni que sean
verdaderas. Un argumento puede tener premisas y conclusión verdaderas y aun así ser falaz. Lo que
hace falaz a un argumento es la invalidez del argumento en sí. De hecho, inferir que una proposición
es falsa porque el argumento que la contiene por conclusión es falaz es en sí una falacia conocida
como argumento ad logicam.[24]
El estudio de las falacias se remonta por lo menos hasta Aristóteles, quien en sus Refutaciones
sofísticas identificó y clasificó trece clases de falacias.[21] Desde entonces se han agregado a la lista
cientos de otras falacias y se han propuesto varios sistemas de clasificación.[25]
Las falacias son de interés no solo para la lógica, sino también para la política, la retórica, el derecho,
la ciencia, la religión, el periodismo, la mercadotecnia, el cine y, en general, cualquier área en la cual la
argumentación y la persuasión sean de especial relevancia.
Paradojas
El cubo imposible es un
objeto paradójico.
Una paradoja (del latín paradoxa, ‘lo contrario a la opinión común’) o antilogía es una idea
lógicamente contradictoria u opuesta a lo que se considera verdadero a la opinión general.[26]
También se considera paradoja a una proposición en apariencia falsa o que infringe el sentido
común, pero no conlleva una contradicción lógica, en contraposición a un sofisma, que solo aparenta
ser un razonamiento válido.[27] Algunas paradojas son razonamientos en apariencia válidos, que
parten de premisas en apariencia verdaderas, pero que conducen a contradicciones o situaciones
contrarias al sentido común.[28] En la retórica, es una figura de pensamiento que consiste en
emplear expresiones o frases que implican contradicción. Las paradojas son estímulo para la
reflexión y a menudo los filósofos se sirven de ellas para revelar la complejidad de la realidad. La
paradoja también permite demostrar las limitaciones de la comprensión humana; la identificación de
paradojas basadas en conceptos que a simple vista parecen sencillos y razonables ha impulsado
importantes avances en la ciencia, la filosofía y las matemáticas.[29]
Verdad
El término se usa tanto en un uso vulgar de la lengua como en un sentido técnico en diversos
campos como la filosofía, la lógica, las matemáticas y la ciencia.
Las cosas son verdaderas cuando son «fiables», cuando cumplen lo que ofrecen.[35] [36]
El término no tiene una única definición en la que estén de acuerdo la mayoría de los estudiosos y las
teorías sobre la verdad continúan siendo ampliamente debatidas. Hay posiciones diferentes acerca
de cuestiones como:
Si existen las revelaciones o la verdad puede alcanzarse tan solo mediante la experiencia, el
entendimiento y la razón.
Este artículo procura introducir las principales interpretaciones y perspectivas, tanto históricas como
actuales, acerca de este concepto.
La pregunta por la verdad es y ha sido objeto de debate entre teólogos, filósofos y lógicos a lo largo
de los siglos considerándose un tema concerniente al alma y al estudio de una llamada psicología
racional dentro del campo de la filosofía.
Interesa a la antropología filosófica, pues parece evidente que los seres humanos prefieren la
verdad a la falsedad, al error o la mentira y prefieren la certeza a la duda.
Interesa a la historia, por cuanto el aprecio hacia la verdad y la condena de la mentira o del error
varía en intensidad según las épocas y las culturas, pues tanto el concepto de verdad como su
valoración no siempre es el mismo a lo largo de la historia y según las diferentes culturas.
Ramas
Sobre esta primera, y en cierto sentido única, regla de la razón, de que para aprender hay que desear aprender,
y al desearlo no conformarse con lo que ya se inclina a pensar de forma capaz, se desprende un corolario que
merece por sí mismo ser inscrito en cada muro de la ciudad de la filosofía: No bloquees el camino de la
investigación.
—Charles Sanders Peirce, Primera regla de la lógica
Lógica matemática
La lógica matemática, también llamada lógica simbólica, lógica teorética, lógica formal o
logística,[41] es el estudio formal y simbólico de la lógica, y su aplicación a algunas áreas de la
matemática y la ciencia. Comprende la aplicación de las técnicas de la lógica formal a la
construcción y el desarrollo de las matemáticas y el razonamiento matemático, y conversamente la
aplicación de técnicas matemáticas a la representación y el análisis de la lógica formal. La
investigación en lógica matemática ha jugado un papel crucial en el estudio de los fundamentos de
las matemáticas.
La lógica matemática se suele dividir en cuatro áreas: teoría de modelos, teoría de la demostración,
teoría de conjuntos y teoría de la computabilidad. La teoría de la demostración y la teoría de modelos
fueron el fundamento de la lógica matemática. La teoría de conjuntos se originó en el estudio del
infinito por Georg Cantor y ha sido la fuente de muchos de los temas más desafiantes e importantes
de la lógica matemática, desde el teorema de Cantor, el axioma de elección y la cuestión de la
independencia de la hipótesis del continuo, al debate moderno sobre grandes axiomas cardinales. La
lógica matemática tiene estrechas conexiones con las ciencias de la computación. La teoría de la
computabilidad captura la idea de la computación en términos lógicos y aritméticos. Sus logros más
clásicos son la indecidibilidad del Entscheidungsproblem de Alan Turing y su presentación de la tesis
de Church-Turing. Hoy en día, la teoría de la computabilidad se ocupa principalmente del problema
más refinado de las clases de complejidad (¿cuándo es un problema eficientemente solucionable?) y
de la clasificación de los grados de insolubilidad.
La lógica matemática también estudia las definiciones de nociones y objetos matemáticos básicos
como conjuntos, números, demostraciones y algoritmos. La lógica matemática estudia las reglas de
deducción formales, las capacidades expresivas de los diferentes lenguajes formales y las
propiedades metalógicas de los mismos.
Por otra parte, la lógica matemática no estudia el concepto de razonamiento humano general o el
proceso creativo de construcción de demostraciones matemáticas mediante argumentos rigurosos
pero con lenguaje informal con algunos signos o diagramas, sino solo de demostraciones y
razonamientos que se pueden formalizar por completo.
Lógica computacional
La lógica se extiende al corazón de la informática a medida que surge como una disciplina: El trabajo
de Alan Turing sobre el Entscheidungsproblem seguido del trabajo de Kurt Gödel sobre teoremas
incompletos. La noción de la computadora de uso general que surgió de este trabajo fue de gran
importancia para los diseñadores de la maquinaria informática en la década de 1940.
En los años 50 y 60, investigaciones predijeron que, cuando el conocimiento humano se pudiera
expresar usando la lógica con notaciones matemáticas, sería posible crear una máquina capaz de
razonar o una inteligencia artificial. Esto fue más difícil de lo esperado a causa de la complejidad del
razonamiento humano. En la lógica de programación, un programa consiste en una colección de
axiomas y reglas. Los sistemas de programación lógicos (como Prolog) calculan las consecuencias
de los axiomas y las reglas organizadas para responder a una consulta.
Hoy en día, la lógica es extensamente aplicada en los campos de inteligencia artificial y de ciencias
de computación, y estos campos proporcionan una rica fuente de problemas en la lógica formal e
informal. La teoría de la argumentación es un buen ejemplo de cómo la lógica está siendo aplicada a
la inteligencia artificial. El sistema de clasificación computacional ACM, en particular, considera:
Muchos formalismos lógicos fundamentales son esenciales para la sección I.2 sobre inteligencia
artificial, por ejemplo la lógica modal y la lógica por defecto en los formalismos y métodos de
representación del conocimiento, las cláusulas de Horn en la programación lógica y la lógica de
descripción.
Además, las computadoras se pueden usar como herramientas para los lógicos. Por ejemplo, en
lógica simbólica y lógica matemática, las pruebas de los seres humanos pueden ser asistidas por
computadoras. Usando la prueba automatizada del teorema, las máquinas pueden encontrar y
comprobar pruebas, así como trabajar con las pruebas demasiadas largas como para escribir a
mano.
Lógica filosófica
Entendida en un sentido estricto, la lógica filosófica es el área de la filosofía que estudia la aplicación
de métodos lógicos a problemas filosóficos, a menudo en forma de sistemas lógicos extendidos
como la lógica modal. Algunos teóricos conciben la lógica filosófica en un sentido más amplio como
el estudio del alcance y la naturaleza de la lógica en general. En este sentido, la lógica filosófica
puede considerarse idéntica a la filosofía de la lógica, que incluye temas adicionales como la
definición de la lógica o la discusión de los conceptos fundamentales de la lógica. El presente
artículo trata la lógica filosófica en el sentido estricto, en el que constituye un campo de
investigación dentro de la filosofía de la lógica.
Un tema importante para la lógica filosófica es la cuestión de cómo clasificar la gran variedad de
sistemas lógicos no clásicos, muchos de los cuales son de origen bastante reciente. Una forma de
clasificación que se encuentra a menudo en la literatura es distinguir entre lógicas extendidas y
lógicas desviadas. La lógica misma puede definirse como el estudio de la inferencia válida. La lógica
clásica es la forma dominante de la lógica y articula reglas de inferencia de acuerdo con intuiciones
lógicas compartidas por muchos, como el principio del tercero excluido, la eliminación de la doble
negación y la bivalencia de la verdad.
Las lógicas extendidas son sistemas lógicos que se basan en la lógica clásica y sus reglas de
inferencia, pero la extienden a nuevos campos introduciendo nuevos símbolos lógicos y las
correspondientes reglas de inferencia que rigen estos símbolos. En el caso de la lógica modal alética,
estos nuevos símbolos se utilizan para expresar no solo lo que es verdadero simpliciter, sino también
lo que es posible o necesariamente verdadero. A menudo se combina con la semántica de los
mundos posibles, que sostiene que una proposición es posiblemente verdadera si es verdadera en
algún mundo posible, mientras que es necesariamente verdadera si es verdadera en todos los
mundos posibles. La lógica deóntica pertenece a la ética y proporciona un tratamiento formal de las
nociones éticas, como la obligación y el permiso. La lógica temporal formaliza las relaciones
temporales entre proposiciones. Esto incluye ideas como si algo es verdadero en algún momento o
todo el tiempo y si es verdadero en el futuro o en el pasado. La lógica epistémica pertenece a la
epistemología. Puede usarse para expresar no solo lo que es el caso, sino también lo que alguien
cree o sabe que es el caso. Sus reglas de inferencia articulan lo que se desprende del hecho de que
alguien tiene estos tipos de estados mentales. Las lógicas de orden superior no aplican directamente
la lógica clásica a ciertos subcampos nuevos dentro de la filosofía, sino que la generalizan al permitir
la cuantificación no solo sobre individuos sino también sobre predicados.
Las lógicas desviadas, en contraste con estas formas de lógicas extendidas, rechazan algunos de
los principios fundamentales de la lógica clásica y a menudo son vistas como sus rivales. La lógica
intuicionista se basa en la idea de que la verdad depende de la verificación a través de una prueba.
Esto la lleva a rechazar ciertas reglas de inferencia encontradas en la lógica clásica que no son
compatibles con esta suposición. La lógica libre modifica la lógica clásica para evitar los
presupuestos existenciales asociados al uso de términos singulares posiblemente vacíos, como
nombres y descripciones definidas. Las lógicas plurivalentes permiten valores de verdad adicionales
además de verdadero y falso. Por lo tanto, rechazan el principio de bivalencia de la verdad. Las
lógicas paraconsistentes son sistemas lógicos capaces de lidiar con contradicciones. Lo hacen
evitando el principio de explosión que se encuentra en la lógica clásica. La lógica relevante es una
forma prominente de lógica paraconsistente. Rechaza la interpretación puramente funcional de
verdad del condicional material al introducir el requisito adicional de relevancia: para que el
condicional sea verdadero, su antecedente tiene que ser relevante para su consecuente.
Lógica informal
Lógica silogística
El Organon fue el conjunto de trabajos de Aristóteles sobre lógica, constituyendo los Primeros
analíticos el primer trabajo explícito de lógica formal, introduciendo la silogística.[42] Las partes de la
lógica silogística, también conocida con el nombre de lógica de términos, son el análisis de los
juicios en proposiciones que consisten en dos términos que están relacionados por una de un
número fijo de relaciones, y la expresión de inferencias mediante silogismos que consisten en dos
proposiciones que comparten un término común como premisa, y una conclusión que es una
proposición que involucra los dos términos no relacionados de las premisas.
La obra de Aristóteles fue considerada en la época clásica y a partir de la época medieval en Europa
y Oriente Medio como la imagen misma de un sistema totalmente elaborado. Sin embargo, no fue el
único: los estoicos propusieron un sistema de lógica proposicional que fue estudiado por los lógicos
medievales. También el problema de la generalidad múltiple fue reconocido en la época medieval. No
obstante, no se consideraba que los problemas de la lógica silogística necesitaran soluciones
revolucionarias.
Hoy en día, algunos académicos afirman que el sistema de Aristóteles es generalmente visto como
algo que tiene poco más que valor histórico (aunque hay algún interés actual en la ampliación de la
lógica de términos), considerado como obsoleto por el advenimiento de la lógica proposicional y el
cálculo de predicados. Otros utilizan a Aristóteles en la teoría de la argumentación para ayudar a
desarrollar y cuestionar críticamente los «esquemas de argumentación» que se utilizan en la
inteligencia artificial y en los argumentos legales.
Lógica proposicional
Un cálculo o lógica proposicional (también un cálculo sentencial) es un sistema formal en el que las
fórmulas que representan proposiciones pueden formarse combinando proposiciones atómicas
(normalmente representadas con p, q, etc.) utilizando conectivos lógicos ( etc.);
estas proposiciones y conectivas son los únicos elementos de un cálculo proposicional estándar.[43]
A diferencia de la lógica de predicados o la lógica silogística, donde los sujetos y predicados
individuales (que no tienen valores de verdad) son la unidad más pequeña, la lógica proposicional
toma proposiciones completas con valores de verdad como su componente más básico.[43] Los
cuantificadores (por ejemplo, o ) se incluyen en el cálculo proposicional
extendido, pero solo cuantifican sobre proposiciones completas, no sobre sujetos o predicados
individuales.[43] Una lógica proposicional dada es un sistema de prueba formal con reglas que
establecen qué fórmulas bien formadas de un lenguaje dado son "teoremas" demostrándolos a partir
de axiomas que se asumen sin prueba.[44]
Lógica modal
En el lenguaje, la modalidad se ocupa del fenómeno de que las subpartes de una oración pueden
tener su semántica modificada por verbos especiales o partículas modales. Por ejemplo, "Vamos a
los juegos puede modificarse para dar "Debemos ir a los juegos', y "Podemos ir a los juegos y quizás
"Iremos a los juegos. De forma más abstracta, podríamos decir que la modalidad afecta a las
circunstancias en las que damos por satisfecha una afirmación. La confusión de la modalidad se
conoce como falacia modal.
La lógica de Aristóteles se ocupa en gran parte de la teoría de la lógica no modalizada. Aunque, hay
pasajes en su obra, como el famoso argumento de la batalla naval en Sobre la interpretación § 9, que
ahora se ven como anticipaciones de la lógica modal y su conexión con la potencialidad y el tiempo,
el primer sistema formal de lógica modal fue desarrollado por Avicena, que finalmente desarrolló una
teoría de la "temporal modalizada" silogística.[45]
Aunque el estudio de la necesidad y la posibilidad siguió siendo importante para los filósofos, apenas
se produjeron innovaciones lógicas hasta las históricas investigaciones de C. I. Lewis en 1918, quien
formuló una familia de axiomatizaciones rivales de la modalidades aleatorias. Su trabajo desató un
torrente de nuevos trabajos sobre el tema, ampliando los tipos de modalidad tratados para incluir la
lógica deóntica y la lógica epistémica. El trabajo seminal de Arthur Prior aplicó el mismo lenguaje
formal para tratar la lógica temporal y preparó el camino para la unión de los dos temas. Saul Kripke
descubrió (contemporáneamente con Prior) su teoría de la semántica de Kripke, que revolucionó la
tecnología formal disponible para los lógicos modales y dio una nueva teoría de grafos forma de ver
la modalidad que ha impulsado muchas aplicaciones en lingüística computacional y informática,
como la lógica dinámica.
Lógica de predicados
La lógica de predicados es el término genérico para los sistemas formales simbólicos como la lógica
de primer orden, la lógica de segundo orden, la lógica de muchos órdenes y la lógica infinitaria.
Proporciona una cuenta de cuantificadores lo suficientemente general para expresar un amplio
conjunto de argumentos que ocurren en el lenguaje natural. Por ejemplo, la famosa paradoja del
barbero de Bertrand Russell, "hay un hombre que afeita a todos y sólo a los hombres que no se
afeitan a sí mismos", puede formalizarse mediante la sentencia
, utilizando el
predicado no lógico para indicar que x es un hombre, y la relación no lógica
para indicar que x afeita a y; todos los demás símbolos de las fórmulas son lógicos, y
expresan el cuantificadores universal y existencial, la conjunción, el implicación, la negación y el
bicondicional.
Mientras que la lógica silogística aristotélica especifica un pequeño número de formas que puede
adoptar la parte relevante de los juicios implicados, la lógica de predicados permite analizar las
oraciones en sujeto y argumento de varias formas adicionales, permitiendo a la lógica de predicados
resolver el problema de la generalidad múltiple que había dejado perplejos a los lógicos medievales.
Lógica no clásica
Las lógicas discutidas anteriormente son todas "bivalentes" o "de dos valores"; es decir, se entienden
de forma más natural como la división de las proposiciones en verdaderas y falsas. Los sistemas de
lógica no clásica son aquellos que rechazan varias reglas de la lógica clásica.
Hegel desarrolló su propia lógica dialéctica que amplió la lógica trascendental de Kant pero también
la devolvió a la tierra asegurando que ni en el cielo ni en la tierra, ni en el mundo de la mente ni en el
de la naturaleza, existe en ninguna parte un "o" abstracto como el que sostiene el entendimiento.
Todo lo que existe es concreto, con diferencia y oposición en sí mismo.[46]
En 1910, Nicolai A. Vasiliev amplió la ley del medio excluido y la ley de la contradicción y propuso la
ley del cuarto excluido y la lógica tolerante a la contradicción.[47] A principios del siglo xx, Jan
Łukasiewicz investigó la ampliación de los valores tradicionales de verdadero/falso para incluir un
tercer valor, "posible" (o indeterminado, una hipótesis) inventando así la lógica ternaria, la primera
lógica plurivalente de la tradición occidental.[48] Una modificación menor de la lógica ternaria fue
introducida posteriormente en un modelo de lógica ternaria de hermanos propuesto por Stephen
Cole Kleene. El sistema de Kleene difiere de la lógica de Łukasiewicz con respecto a un resultado de
la implicación. El primero supone que el operador de implicación entre dos hipótesis produce una
hipótesis.
Desde entonces se han ideado lógicas como la lógica difusa con un número infinito de "grados de
verdad", representados por un número real entre 0 y 1.[49]
La Lógica intuicionista fue propuesta por L.E.J. Brouwer como la lógica correcta para razonar sobre
las matemáticas, basándose en su rechazo del principio del tercero excluido como parte de su
intuicionismo. Brouwer rechazó la formalización en matemáticas, pero su alumno Arend Heyting
estudió la lógica intuicionista formalmente, al igual que Gerhard Gentzen. La lógica intuicionista es
de gran interés para los informáticos, ya que es una lógica intuicionista y ve muchas aplicaciones,
como la extracción de programas verificados a partir de pruebas y la influencia en el diseño de
lenguajes de programación a través de la correspondencia fórmula-como-tipos.
La lógica modal no es condicional de verdad, por lo que a menudo se ha propuesto como una lógica
no clásica. Sin embargo, la lógica modal se formaliza normalmente con el principio del medio
excluido, y su semántica relacional es bivalente, por lo que esta inclusión es discutible.
Historia
Aunque las dataciones exactas son inciertas, particularmente en el caso de la India, es probable que
la lógica emergiese en las tres sociedades hacia el siglo iv a. C. El tratamiento formalmente
sofisticado de la lógica proviene de la tradición griega, especialmente del Organon aristotélico, cuyos
logros serían desarrollados por los lógicos islámicos y, luego, por los lógicos de la Edad Media
europea. El descubrimiento de la lógica india entre los especialistas británicos en el siglo xviii influyó
también en la lógica moderna.
Controversias
Otro trabajo del mismo nombre de Michael Dummett sostiene que el deseo de realismo de Putnam
exige la ley de la distributividad. La distributividad de la lógica es esencial para que el realista
entienda cómo las proposiciones son verdaderas del mundo de la misma manera que ha
argumentado que lo es el principio de bivalencia. De este modo, la pregunta "¿Es la lógica empírica?"
puede verse como una respuesta natural a la controversia fundamental en metafísica sobre realismo
versus antirrealismo.
La primera clase de paradojas involucra contrafactuales, tales como Si la luna está hecha de queso
verde, entonces 2+2=5, que son desconcertantes porque el lenguaje natural no soporta el principio
de explosión. La eliminación de esta clase de paradojas fue la razón de la formulación de C. I. Lewis
de la implicación estricta, que finalmente condujo a lógicas más radicalmente revisionistas como la
lógica relevante.
Tolerar lo imposible
Georg Wilhelm Friedrich Hegel fue profundamente crítico con cualquier noción simplificada del
Principio de no contradicción. Se basó en la idea de Gottfried Wilhelm Leibniz de que esta ley de la
lógica requiere también un fundamento suficiente para especificar desde qué punto de vista (o
tiempo) se dice que algo no puede contradecirse. Un edificio, por ejemplo, se mueve y no se mueve;
el terreno para lo primero es nuestro sistema solar y para lo segundo la tierra. En la dialéctica
hegeliana, la ley de la no-contradicción, de la identidad, se apoya ella misma en la diferencia y, por
tanto, no es afirmable de forma independiente.
En estrecha relación con las cuestiones que surgen de las paradojas de la implicación está la
sugerencia de que la lógica debe tolerar la inconsistencia. La Lógica relevante y la Lógica
paraconsistente son los enfoques más importantes aquí, aunque las preocupaciones son diferentes:
una consecuencia clave de la Lógica clásica y de algunos de sus rivales, como la Lógica intuicionista,
es que respetan el principio de explosión, lo que significa que la lógica colapsa si es capaz de derivar
una contradicción. Graham Priest, el principal defensor del dialeteismo, ha argumentado a favor de la
paraconsistencia sobre la base de que existen, de hecho, contradicciones verdaderas.
La vena filosófica de varios tipos de escepticismo contiene muchos tipos de duda y rechazo de las
diversas bases sobre las que descansa la lógica, como la idea de forma lógica, la inferencia correcta
o el significado, lo que a veces lleva a la conclusión de que no hay verdades lógicas. Esto contrasta
con los puntos de vista más habituales en el escepticismo filosófico, donde la lógica dirige la
indagación escéptica para dudar de los saberes recibidos, como en la obra de Sexto Empírico.
Friedrich Nietzsche proporciona un fuerte ejemplo del rechazo de la base habitual de la lógica: su
rechazo radical de la idealización le llevó a rechazar la verdad como un "... ejército móvil de
metáforas, metonimias y antropomorfismos-en resumen ... metáforas que están desgastadas y sin
poder sensual; monedas que han perdido sus imágenes y ahora importan sólo como metal, ya no
como monedas". Su rechazo de la verdad no le llevó a rechazar por completo la idea de la inferencia
o la lógica, sino que sugirió que "la lógica [llegó] a existir en la cabeza del hombre [a partir] de la
ilógica, cuyo reino originalmente debe haber sido inmenso [ver voluntarismo]. Innumerables seres
que hicieron inferencias de una manera diferente a la nuestra perecieron". Así, existe la idea de que la
inferencia lógica tiene una utilidad como herramienta para la supervivencia humana, pero que su
existencia no respalda la existencia de la verdad, ni tiene una realidad más allá de lo instrumental:
"También la lógica se apoya en supuestos que no se corresponden con nada del mundo real".
Esta posición sostenida por Nietzsche, sin embargo, ha sido sometida a un escrutinio extremo por
varias razones. Algunos filósofos, como Jürgen Habermas, afirman que su posición es
autorrefutante y acusan a Nietzsche de no tener siquiera una perspectiva coherente, y mucho menos
una teoría del conocimiento [ver perspectivismo]. Georg Lukács, en su libro La destrucción de la
razón, afirma que, "Si estudiáramos las afirmaciones de Nietzsche en este ámbito desde un ángulo
lógico-filosófico, nos encontraríamos con un caos vertiginoso de las afirmaciones más escabrosas,
arbitrarias y violentamente incompatibles. " Bertrand Russell describió las afirmaciones irracionales
de Nietzsche con "Es aficionado a expresarse de forma paradójica y con vistas a escandalizar a los
lectores convencionales" en su libro A History of Western Philosophy.[53]
Este rechazo nietzscheano de la base tradicional de la lógica es consistente con el radical rechazo
nietzscheano en general del antropomorfismo filosófico, procedente de tradiciones filosóficas tales
como el platonismo, el cristianismo y, por extensión de estos, todas las formas del realismo
científico, que tradicionalmente han considerado que el hombre tiene algún tipo de facultad(es), casi
mágicas, que lo hacen capaz de discernir lo que se ha llamado "la verdad" (o el mundo verdadero) de
la ilusión o falsedad (o el mundo aparente) (en la tradición judeocristiana, la concepción del ser
humano como hecho "a imagen y semejanza" de Dios). De ahí que, así como Nietzsche llamaba
platonismo para el pueblo al cristianismo, llamara también cristianismo sin Dios a la Ilustración y sus
ídolos (la ciencia, el realismo científico, la democracia, la idea de progreso, etc.).
Véase también
Referencias
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