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Importancia de la Tradición en la Fe

El documento explora el concepto de tradición en el contexto bíblico y su importancia en la transmisión de la fe, destacando cómo la tradición oral y escrita han sido fundamentales para la enseñanza cristiana. Se citan múltiples referencias bíblicas que subrayan la relevancia de la tradición en la formación de la doctrina y la práctica de la Iglesia. Además, se mencionan figuras históricas como Papías y San Ireneo, quienes enfatizan la necesidad de la tradición para entender correctamente las Escrituras.

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Importancia de la Tradición en la Fe

El documento explora el concepto de tradición en el contexto bíblico y su importancia en la transmisión de la fe, destacando cómo la tradición oral y escrita han sido fundamentales para la enseñanza cristiana. Se citan múltiples referencias bíblicas que subrayan la relevancia de la tradición en la formación de la doctrina y la práctica de la Iglesia. Además, se mencionan figuras históricas como Papías y San Ireneo, quienes enfatizan la necesidad de la tradición para entender correctamente las Escrituras.

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Tradición

La palabra Tradición proviene del latín traditio y significa literalmente “entrega”


pero entrega de una cosa con la obligación de a su vez entregarla nuevamente.
En griego bíblico la palabra equivalente para tradición es paradosis.
Tradición por lo tanto para los apóstoles no es algo trasmitido hace mucho tiempo sino
simplemente algo “entregado”.

-Números 21, 14 " Por eso dice en el Libro de las guerras de


YAHVEH"
El " Libro de las guerras " no es un libro inspirado según el
canon del Antiguo Testamento, pero en este libro se ve lo que
dice YAHVEH a Moisés como Palabra de DIOS en el Libro del
Éxodo.

-Josué 10,13 “Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que


El pueblo hubo tomado desquite de sus enemigos. Así está
Escrito en el Libro del Justo”.
Todo el famoso episodio de Gabaon aparentemente es
narrado en el Libro del Justo, el cual era parte de la Tradición
de Israel. El Libro de Josué recoge como canónico este hecho.
También en II de Samuel, 118 se toma el cántico fúnebre para
Saúl de este libro y se incluye en las Escrituras y es Aceptado
como Palabra de DIOS hasta el día de hoy.
Para los fariseos la tradición tenía casi tanta importancia
como la Escritura, más tarde el Talmud y la Mishna serán
reverenciados y estudiados tanto como la Escritura hasta el
día de hoy.

-1Reyes 11,41 “Los Hechos de Salomón” ¿Dónde esta este


libro?

-1 Crónicas 29,29-30 “El libro del profeta Natan y el libro del


vidente Gad”
Estos libros que por cierto, no conocemos, son comparados
aquí con el libro de Samuel el cual esta dentro del canon

-2 Crónicas 9,29 Aquí también se habla del reinado de


Salomón, relatado además en otros libros como el de Ajias,
Ido sobre el profeta Jeroboam.
Se los toma como libros en que uno puede acudir y encontrar
hechos verídicos.

-2 Crónicas 12,15 Otra vez se menciona al profeta Ido y


también se menciona a un profeta llamado Semanas, aquí el
autor de Crónicas dice que si uno quiere saber los hechos de
Roboam los podía leer en Ido y Semanas y denota como que
eran libros muy leídos.
-Judas 1,9 "Ni siquiera el Arcángel Miguel, cuando argumentaba con el diablo
disputándole el cuerpo de Moisés..."¿Donde encontramos ésta 'disputa' en las
Sagradas Escrituras? (Claramente Judas aludió a la tradición oral judía sin negar
que este hecho sucedió, Asunción de Moisés 5-5)

-Judas 1,14 "También Enoch, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó,


diciendo, 'Miren, el Señor viene con millares y millares de Sus ángeles.'"¿Dónde se
encuentra esta profecía en la Biblia? Cual es la referencia? (Aludió a un libro
extrabiblico el libro de Henoc 1:9)

-2Timoteo 3,8, "Así como Janes y Jambres se opusieron a


Moisés, también esta gente se opone a la verdad..."¿Quiénes
son Janes y Jambres? ¿Dónde está la referencia?¿ Si usted la
tiene, dónde la encontró y como la encontró?
-Hechos 20,35 “Ha mayor felicidad en dar que en recibir”
¿Dónde esta esto en los evangelios?

- Colosenses 4, 16 “Y consigan por su parte la que ellos


recibieron, para leerla ustedes” ¿Dónde esta aquella carta de
Pablo a la Iglesia de Laodicea?

-Juan 21,25 dice: "JESÚS hizo muchas otras cosas. Si se


escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para
tantos libros.

-Marcos 16,15. JESÚS no ordenó escribir nada, ningún libro,


ningún discurso. El Señor manda a sus Apóstoles a predicar.

-La palabra “tradición” es en griego es “Paradosis”.


Varias Biblias protestantes la cambian por “instrucciones”,
cuando la palabra para la misma en griego es “Paideia”, o
ponen “doctrina” cuando en griego se escribe “didache”.
Extrañamente cuando Jesus critica las tradiciones de los
judios, en el texto por tradiciones aparece en griego la
palabra “Paradosis”(Mateo 15, 3). La misma usada por Pablo
en sus cartas en algunos de los siguientes ejemplos.

-1Corintios 11,2 dice: Os alabo porque en todas las cosas os


acordáis de mí y conserváis las Tradiciones (Paradosis) tal
como os la he transmitido.

-2 Tesalonicenses 2,15: Así pues, hermanos, manteneos


firmes y conservad las Tradiciones (Paradosis) que habéis
aprendido de nosotros, de viva voz (Tradición Oral) o por
carta (Tradición Escrita o Biblia)

- 2Tesalonicenses 3,6: Hermanos, os mandamos en nombre


del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que
viva desordenadamente y no según la tradición (Paradosis)
que de nosotros recibisteis.

- Colosenses 2,8 “Mirad que nadie os esclavice mediante la


vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones
humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo.”
Es claro que Pablo hace esta distinción entre las tradiciones
"según el mundo", de las tradiciones de la Iglesia que son
“según de Cristo”, y por eso aclara: "y no según Cristo" (Es
muy importante notar esta aclaración porque revela que hay
otro tipo de tradiciones que si son según Cristo)

-1 Corintios, 11,23 donde dice el apóstol: " porque yo recibí


del SEÑOR lo que les he transmitido", esta hablando de la
Eucaristía, así pues el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la
Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito,
sino de palabra escuchada.

- 2 Juan: 12 “Aunque tengo mucho que escribiros, prefiero no


hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a veros y
hablaros de viva voz, para que nuestro gozo sea completo.”
(Hay muchas cosas que el Apóstol debe escribir, es decir son
importantes, pero prefiere decírselos frente a frente)

-2 Timoteo 2,2 “y cuanto me has oído en presencia de muchos


testigos confíalo a hombres fieles, que sean capaces, a su
vez, de instruir a otros.” Pablo aquí claramente le dice a
Timoteo que “confié a hombres fieles” “que sean capaces de
instruir”, lo que oyó decir a Pablo.

- Lucas 1,1-4: “Puesto que muchos han intentado narrar


ordenadamente las cosas que se han verificado entre
nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el
principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra
(La escritura salio de la Tradición, y se habla de esta
transmisión oral como la Palabra), he decidido yo también,
después de haber investigado diligentemente todo desde los
orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que
conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”.
(Pablo decide poner por escrito las enseñanzas trasmitidas de
forma oral por los apóstoles para que Teofilo pueda verificar
más ordenadamente las enseñanzas que ya había recibido).

-1 Corintios 11,23: “Porque yo recibí del Señor lo que os he


transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue
entregado, tomó pan…”

-1Tesalonicenses 2,9: Pues recordáis, hermanos, nuestros


trabajos y fatigas. Trabajando día y noche, para no ser
gravosos a ninguno de vosotros, os proclamamos el Evangelio
de Dios. (Llama Evangelio de Dios a la trasmisión oral de los
apóstoles, como también se reafirma unos versículos mas
adelante)

-1Tesalonicenses 2,13: “De ahí que también por nuestra parte


no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra
de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de
hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios, que
permanece operante en vosotros, los creyentes”. (Palabra de
Dios es igual a tradición oral)

-Esta es la palabra, la buena nueva anunciada a ustedes


(1Pedro 1,22-25)

-Juan 20,30-31 “Jesús realizó en presencia de los discípulos


otras muchas señales que no están escritas en este libro.
Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo
(Las cosas escritas en este libro fueron redactadas para que
crean en Jesús), el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis
vida en su nombre.” El pasaje anterior es utilizado con cierta
frecuencia para afirmar que si bien es cierto que en la Biblia
no sale todo, si está todo lo necesario para la salvación. Ante
todo hay que notar que el pasaje habla de "este libro", el
evangelio de Juan, por lo que interpretar el pasaje de este
modo, significaría dejar fuera enseñanzas importantes como
el Padre Nuestro (Mateo y Lucas), la infancia de Jesús (Mateo
y Lucas), la última cena (Mateo, Marcos y Lucas), etc. Este
pasaje no está indicando que solo lo que esté allí nos sirva
para hacer tratados doctrinales sobre religión, sino solamente
mostrarles a los judíos que Jesús es el Mesías. Como también
dice en (Juan 5,39)
-1Timoteo 6,20 “Timoteo, guarda el depósito. Evita las
palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa
ciencia” (Pablo le pide que guarde lo que le fue trasmitido)

-2Timoteo 1,14 Conserva el buen depósito mediante el


Espíritu Santo que habita en nosotros.

Padres

Papías, Año 69 - 150


Sorprendentemente Papías nos deja un testimonio de no ser
solo Escriturista, sino de haber dado preferencia a la tradición
oral:

“Junto con las interpretaciones, no vacilaré en añadir todo lo que


aprendí y recordé cuidadosamente de los ancianos, porque
estoy seguro de la veracidad de ello. A diferencia de la mayoría,
no me deleité en aquellos que decían mucho, sino en los que enseñan
la verdad; no en los que recitan los mandamientos de otros, sino en
los que repetían los mandamientos dados por el Señor. Y siempre que
alguien venía que había sido un seguidor de los ancianos, les
preguntaba por sus palabras: que habían dicho Andrés o Pedro, o
Felipe, o Tomás, o Jacobo, o Juan, o Mateo o cualquiera otro de los
discípulos del Señor, y lo que Aristión y el anciano Juan, discípulos del
Señor, estaban aún diciendo. Porque no creía que la información
de libros pudiera ayudarme tanto como la palabra de una voz
viva, sobreviviente” (Fragmentos en Eusebio, Historia
eclesiástica III, 39)

San Ireneo, Año 130-202


San Ireneo explica como la Iglesia combate a los herejes por
medio de la Tradición custodiada por medio de la sucesión
apostólica. Inclusive teniendo las Escrituras –afirma-, no se
puede en ella descubrir la verdad sino se conoce la tradición.
Objeta también que los herejes no pueden probar que han
sido instituidos por los apóstoles y al rechazar la Tradición
terminan contradiciendo no solo la Tradición sino también las
Escrituras.

“Porque al usar las Escrituras para argumentar, la convierten


en fiscal de las Escrituras mismas, acusándolas o de no decir las
cosas rectamente o de no tener autoridad, y de narrar las cosas de
diversos modos: no se puede en ellas descubrir la verdad si no
se conoce la Tradición. Porque, según dicen, no se trasmitiría (la
verdad) por ellas sino de viva voz, por lo cual Pablo habría dicho:
«Hablamos de la sabiduría entre los perfectos, sabiduría que no es de
este mundo». Y cada uno de ellos pretende que esta sabiduría es la
que él ha encontrado, es decir una ficción, de modo que la verdad se
hallaría dignamente unas veces en Valentín, otras en Marción, otras
en Cerinto, finalmente estaría en Basílides o en quien disputa contra
él, que nada [847] pudo decir de salvífico. Pues cada uno de éstos
está tan pervertido que no se avergüenza de predicarse a sí mismo
depravando la Regla de la Verdad.
Cuando nosotros los atacamos con la Tradición que la Iglesia
custodia a partir de los Apóstoles por la sucesión de los
presbíteros, se ponen contra la Tradición diciendo que tienen no
sólo presbíteros sino también apóstoles más sabios que han
encontrado la verdad sincera: porque los Apóstoles «habrían
mezclado lo que pertenece a la Ley con las palabras del Salvador»; y
no solamente los Apóstoles, sino «el mismo Señor habría predicado
cosas que provenían a veces del Demiurgo, a veces del Intermediario,
a veces de la Suma Potencia»; en cambio ellos conocerían «el
misterio escondido», indubitable, incontaminado y sincero: esto no es
sino blasfemar contra su Creador. Y terminan por no estar de
acuerdo ni con la Tradición ni con las Escrituras”. (Contra las
herejías III, 2,1-2)

Otra version
"Pero cuando nosotros los desafiamos (a los Gnósticos) en
una apelación a nuestra tradición Apostólica, que esta
preservada en la Iglesia por sucesión de presbíteros,
entonces oponen la tradición, pensando a ellos mismos mas
sabios, no solo de los presbíteros, sino también de los
Apóstoles; y se piensan descubridores de una verdad pura…
Esta tradición recibió la Iglesia por los Apóstoles y esta fe se
a proclamada a todos hombres, y viene a nuestras manos por
la sucesión de obispos." (Contra Herejías III 2:2, 3:2)

San Ireneo a continuación afirma que la unidad doctrinal que


existe en las Iglesias no se debe solo a las Escrituras, sino a la
sucesión apostólica que garantiza la ortodoxia y de
salvaguardar la Tradición sin “recortarla”.

"Como antes hemos dicho, la Iglesia recibió esta predicación y esta


fe, y, extendida por toda la tierra, con cuidado la custodia como si
habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese
una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con
una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente
son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza
de la Tradición es una y la misma. Las iglesias de la Germania
no creen de manera diversa ni transmiten otra doctrina
diferente de la que predican las de Iberia o de los Celtas, o las
del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco de las
iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol,
que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así
también la luz, que es la predicación de la verdad, brilla en todas
partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al
conocimiento de la verdad. Y ni aquel que sobresale por su
elocuencia entre los jefes de la Iglesia predica cosas
diferentes de éstas -porque ningún discípulo está sobre su
Maestro -, ni el más débil en la palabra recorta la Tradición:
siendo una y la misma fe, ni el que mucho puede explicar sobre
ella la aumenta, ni el que menos puede la disminuye". (Contra las
herejías 1, 10,2)

Afirma de forma tajante que la verdad hay que buscarla en la


Iglesia, ya que los apóstoles la depositaron en ella la cual
mantiene la tradición apostólica.

“Siendo, pues, tantos los testimonios, ya no es preciso buscar en


otros la verdad que tan fácil es recibir de la Iglesia, ya que los
Apóstoles depositaron en ella, como en un rico almacén, todo lo
referente a la verdad, a fin de que «cuantos lo quieran saquen de ella
el agua de la vida». Esta es la entrada a la vida. «Todos los demás
son ladrones y bandidos». Por eso es necesario evitarlos, y en
cambio amar con todo afecto cuanto pertenece a la Iglesia y
mantener la Tradición de la verdad. Entonces, si se halla alguna
divergencia aun en alguna cosa mínima, ¿no sería conveniente
volver los ojos a las Iglesias más antiguas, en las cuales los
Apóstoles vivieron, a fin de tomar de ellas la doctrina para
resolver la cuestión, lo que es más claro y seguro? Incluso si
los Apóstoles no nos hubiesen dejado sus escritos, ¿no
hubiera sido necesario seguir el orden de la Tradición que
ellos legaron a aquellos a quienes confiaron las Iglesias?
(Contra las herejías 3,4, 1)

Según San Ireneo, la Tradición recibida de los apóstoles


permite que inclusive los bárbaros cristianos que han recibido
el evangelio “sin papel y tinta” puedan reconocer una
doctrina herética de una ortodoxa gracias a que guardan la
Tradición que han recibido de forma oral.

"Muchos pueblos bárbaros dan su asentimiento a esta ordenación, y


creen en Cristo, sin papel ni tinta en su corazón tienen escrita la
salvación por el Espíritu Santo, los cuales con cuidado guardan la
vieja Tradición, creyendo en un solo Dios Demiurgo del cielo y de la
tierra y de todo cuanto se encuentra en ellos, y en Jesucristo su Hijo,
el cual, movido por su eminentísimo amor por la obra que fabricó, se
sometió a ser concebido de una Virgen, uniendo en sí mismo al
hombre y a Dios. Sufrió bajo Poncio Pilato, resucitó y fue recibido en
la luz. De nuevo vendrá en la gloria como Salvador de todos los que
se salvan y como Juez de los que son juzgados, para enviar al fuego
eterno a quienes desfiguran su verdad y desprecian a su Padre y su
venida. Cuantos sin letras creyeron en esta fe, son bárbaros según
nuestro modo de hablar; pero en cuanto a su juicio, costumbres y
modo de vivir, son por la fe sapientísimos y agradan a Dios, al vivir
con toda justicia, castidad y sabiduría. Si alguien se atreviese a
predicarles lo que los herejes han inventado, hablándoles en su
propia lengua, ellos de inmediato cerrarían los oídos y huirían muy
lejos, pues ni siquiera se atreverían a oír la predicación blasfema. De
este modo, debido a la antigua Tradición apostólica, ni
siquiera les viene en mente admitir razonamientos tan
monstruosos. El hecho es que, entre ellos (los herejes) no se
encuentra ni iglesia ni doctrina instituida". (Contra las herejías 3,4,
2)

La prueba de que esta tradición ha sido conservada en la


Iglesia -afirma- es que ellos pueden enumerar a quienes han
sido constituidos obispos y sucesores de los apóstoles hasta
ellos.
3,1. Para todos aquellos que quieran ver la verdad, la
Tradición de los Apóstoles ha sido manifestada al universo
mundo en toda la Iglesia, y podemos enumerar a aquellos que
en la Iglesia han sido constituidos obispos y sucesores de los
Apóstoles hasta nosotros, los cuales ni enseñaron ni conocieron
las cosas que aquéllos deliran. Pues, si los Apóstoles hubiesen
conocido desde arriba «misterios recónditos», en oculto se los
hubiesen enseñado a los perfectos, sobre todo los habrían confiado a
aquellos a quienes encargaban las Iglesias mismas. Porque querían
que aquellos a quienes dejaban como sucesores fuesen en todo
«perfectos e irreprochables», para encomendarles el magisterio en
lugar suyo: si obraban correctamente se seguiría grande utilidad,
pero, si hubiesen caído, la mayor calamidad. (Contra las herejías
3,3 ,1)

Y como en su tratado considera demasiado largo enumerar la


sucesión de todas las Iglesias, se limita a enumerar la
sucesión apostólica de la Iglesia de Roma, a la cual llama “las
más antiguas”. Enumera así a la Iglesia de Roma fundada por
Pedro y Pablo.

"Pero como sería demasiado largo enumerar las sucesiones de


todas las Iglesias en este volumen, indicaremos sobre todo
las de las más antiguas y de todos conocidas, la de la Iglesia
fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos
Apóstoles Pedro y Pablo, la que desde los Apóstoles conserva
la Tradición y la fe anunciada a los hombres por los sucesores
de los Apóstoles que llegan hasta nosotros. Así confundimos a
todos aquellos que de un modo o de otro, o por agradarse a sí
mismos o por vanagloria o por ceguera o por una falsa opinión,
acumulan falsos conocimientos. Es necesario que cualquier
Iglesia esté en armonía con esta Iglesia, cuya fundación es la
más garantizada -me refiero a todos los fieles de cualquier
lugar-, porque en ella todos los que se encuentran en todas
partes han conservado la Tradición apostólica" (Contra las
herejías III,3, 2)

Más adelante en el quinto libro de la misma obra refiriéndose


a los herejes escribe:

"Porque todos éstos vinieron mucho después de los obispos, a


los cuales los Apóstoles encomendaron las Iglesias; y esto lo
hemos expuesto con todo cuidado en el tercer libro. Todos los
predichos herejes tienen pues necesidad, por su ceguera acerca de la
verdad, de caminar por otros y otros atajos, y por eso las huellas de
su doctrina se dispersan de modo desacorde e inconsecuente. Mas el
camino de los que pertenecen a la Iglesia recorre el mundo
entero, porque posee la firme Tradición que viene de los
Apóstoles, y al verla nos ofrece una y la misma fe de todos...”
(Contra las herejías 5,20, 1)
Clemente de Alejandría, Año 200
Clemente también enfatiza la importancia de preservar la
tradición para que no se pierda:

“Bien, ellos preservaban la tradición de la bendita doctrina


derivada directamente de los santos apóstoles, Pedro, Santiago,
Juan, y Pablo, los hijos que la recibían del padre (pero pocos fueron
como los padres), vino por la voluntad de Dios a nosotros también
para depositar aquellas ancestrales y apostólicas semillas. Y bien sé
que se exultarán; No quiero decir encantado con este tributo, sino
solamente a causa de la preservación de la verdad, según como la
entregaron. Para un bosquejo como este, bien, pienso, sean
conforme a un alma deseosa de preservar de perderse la
bendita tradición” (Stromata I)

Tertuliano de Cartago, Año 160-220


“1. Por lo demás, si algunas [herejías] se atreven a insertarse
en la edad apostólica para parecer transmitidas por los Apóstoles
por cuanto existieron en tiempo de los Apóstoles, nosotros
podemos decir: publiquen, entonces, los orígenes de sus
iglesias, desplieguen la lista de sus obispos, de modo que, a
través de la sucesión que discurre desde el principio, aquel
primer obispo haya tenido como garante y antecesor a alguno
de los Apóstoles o a alguno de los varones apostólicos, pero
que haya perseverado con los Apóstoles.

2. En efecto, de esa manera dan a conocer sus orígenes las


iglesias apostólicas: como la iglesia de los esmiornitas cuenta que
Policarpo fue puesto por Juan, como la de los romanos que
Clemente fue ordenado por Pedro. 3. De igual modo, ciertamente,
también las otras iglesias muestran que vástagos de semilla
apostólica poseen destinados al episcopado por los apóstoles.
4. Inventen algo semejante los herejes. Pues, luego de tanta
blasfemia ¿qué es ilícito para ellos?” (Prescripciones contra
todas las herejías. Capítulo XXXII)

Obsérvese que al igual que otros padres y escritores


eclesiásticos, no se considera válida que cualquiera basado en
solo la Escritura intente imponer su interpretación de ella
sobre la de la Iglesia. Tertuliano ante el hecho de que los
herejes suelen cubrir sus doctrinas en una amalgama de
textos bíblicos, les rechaza de plano escribiendo:

“2. Ellos [los herejes] ponen por delante las Escrituras y, con
semejante audacia, inmediatamente impresionan a algunos. Pero en
el debate mismo fatigan, ciertamente, a los fuertes, captan a los
débiles, dejan llenos de escrúpulos a los de condición intermedia. 3.
Por eso los atajamos adoptando esta posición, la mejor: no
admitirlos a ninguna discusión sobre las Escrituras. 4. Si éstas
son sus fuerzas, para que ellos puedan usarlas, primero debe ser
discernido a quién corresponde la posesión de las Escrituras,
a fin de que no sea admitido a ellas aquél a quien de ningún modo
corresponde. XVI. 1. Podría haber introducido este planteamiento por
desconfianza o por gusto de acometer de otro modo la cuestión, sino
existiesen razones. En primer lugar, la de que nuestra fe debe
obediencia al apóstol, que prohíbe emprender discusiones,
prestar oídos a palabras nuevas, visitar al hereje luego de una
corrección…” (Prescripciones contra todas las herejías.
Capítulo XVss.)

Otro punto importante es que Tertuliano hace referencia en


numerosas ocasiones a la Regla de fe (la cual era una
tradición oral que mantenía la Iglesia que resumía las
principales doctrinas de la fe cristiana), y como esta regla
permitía identificar cuando un hereje torcía las Escrituras
para apoyar sus doctrinas heréticas.

1“Si las cosas están de forma que la verdad se nos adjudica a


nosotros, a cuantos caminamos por esa regla que las iglesias
han transmitido de parte de los apóstoles, los apóstoles de
parte de Cristo, Cristo de parte de Dios, entonces permanece
firme la razón de nuestra resolución, que establece que no deben ser
admitidos los herejes para emprender un desafío sobre las Escrituras,
pues sin las Escrituras probamos que ellos no tienen nada que ver con
ellas” (Prescripciones contra todas las herejías. Capítulo
XXXVII)

Inmediatamente critica la actitud de los herejes en cuanto a


su uso de la Escritura, donde admiten algunas, o no las
admiten enteras, sino que las deforman para apoyar sus
posturas.

1. “Esta herejía no admite ciertas Escrituras, y si admite


algunas, no las admite íntegras, las cambia, sin embargo,
componiendo interpretaciones contrarias a la fe cristiana. 2.
Tanto se opone a la verdad una inteligencia falsificadora como una
pluma corruptora. Sus vanas conjeturas necesariamente se niegan a
reconocer aquellos pasajes mediante los cuales son refutadas; 3. se
apoyan en aquellos que han retocado fraudulentamente y en los que
han elegido por razón de su ambigüedad.” (Prescripciones contra
todas las herejías. Capítulo XVII)

Orígenes de Alejandría, Año 185- 254


Orígenes mantiene la misma idea que Ireneo, la cual expone
que la enseñanza de la iglesia ha sido salvaguardada por la
sucesión apostólica. No niega tampoco la importancia de lo
que llama “la tradición eclesial y apostólica"

“Aunque haya muchos que creen que ellos mismos mantienen las
enseñanzas de Cristo, hay todavía algunos entre ellos que piensan
diferente de sus predecesores. La enseñanza de la iglesia se ha
impuesto de hecho con una orden la sucesión de los apóstoles
y de los restos en las iglesias incluso al tiempo actual. Ese solo debe
ser creído como la verdad que está de ninguna manera en
desacuerdo con la tradición eclesial y apostólica" (Las
doctrinas fundamentales 1,2)

Cipriano de Cartago, Año 200 – 258


San Cipriano tampoco era solo escriturista, por el contrario,
manda con toda diligencia a guardar la tradición divina y
prácticas apostólicas:

“Con toda diligencia hay que guardar la tradición divina y las


prácticas apostólicas, y hay que atenerse a lo que se hace entre
nosotros que es lo que se hace casi en todas las provincias del
mundo...” (Epist. 67, 5)

Rechaza también que cualquiera ostente autoridad en la


Iglesia sin tener sucesión apostólica, a lo que llama un
desprecio a la tradición evangélica, al surgir por su propia
cuenta:

“La Iglesia es una sola, y así como ella es una, no se puede estar a la
vez dentro y fuera de la Iglesia. Porque si la Iglesia está con doctrina
del (hereje) Novaciano, entonces está en contra del (Papa) Cornelio.
Pero si la Iglesia está con Cornelio, el cual sucedió en su oficio al
obispo (de Roma) Fabián mediante una ordenación legítima, y al cual
el Señor, además del honor del sacerdocio concedió el honor del
martirio, entonces Novaciano está fuera de la Iglesia; ni siquiera
puede ser considerado como obispo, ya que no sucedió a
ninguno, y despreciando la tradición evangélica y apostólica,
surgió por su propia cuenta. Porque ya sabemos que quien no fue
ordenado en la Iglesia no pertenece a ella de ningún modo”. (Ep
75,3)

Eusebio de Cesarea, Año 260 - 340


Entre los que florecieron en la iglesia en este tiempo estuvieron
Hegesipo, a quien hemos visto antes. El obispo Dionisio de Corinto, el
obispo Pinito de Creta Felipe, Apolinar, Melintón, Musano, Modesto y,
sobre todos, Ireneo. Su ortodoxia y fervor por la tradición
apostólica nos han llegado en forma escrita. (Historia
Eclesiástica IV, 21)

Atanasio, Año 295-373


La siguiente carta no es trabajo exclusivo de San Atanasio,
sino de noventa obispos de Egipto y Libia reunidos en un
sínodo en Alejandría en el 369, lo que la hace más relevante
como testimonio de cuan importantes y autoritativos eran los
concilios ecuménicos para la Iglesia:

Carta sinodal para los obispos de África [inter A.D. 368/372]

Pero las palabras del Señor las cuales vinieron a través del
concilio ecuménico de Nicea permanecerán por siempre. (The
Faith of the Early Fathers, Vol 1, William A. Jurgens. Pág 343)

En su carta referente a los decretos del concilio de Nicea, pide


a los arrianos que prueben de donde han sacado sus
opiniones (maestro o tradición) acerca de la creación del
Verbo.

“Déjenlos decirnos de que maestro, o de que tradición, ellos


derivaron esas nociones referentes al Salvador” (De Decretis
Nicaenae sysynodi 13)

"Notemos que la verdadera tradición, enseñanza y fe de la


Iglesia Católica desde el principio –lo que el Señor dio–, fue
predicado por los Apóstoles, y fue preservado por los Padres.
Sobre esto fue fundada la Iglesia; y si alguno se separa de
esto, ni es, ni debe ser llamado Cristiano ". (Carta a Serapión
de Thmuis, 1, 28)

San Basilio el Grande, Año 330 - 379


San Basilio afirma que los dogmas y mensajes preservados en
la Iglesia han sido recibidos tanto por medios orales como por
medios escritos, y rechaza la idea de abandonar las
costumbres no escritas:

“De los dogmas y de los mensajes preservados en la iglesia,


algunos los tenemos de la enseñanza escrita y otros
recibimos de la tradición de los apóstoles...Por lo que se refiere
a la piedad, ambas tienen la misma fuerza. Nadie contradirá
ninguno de estos, nadie, que sea inclusive moderadamente versado
en materias eclesiásticas. De hecho, si rechazáramos costumbres
no escritas como si no tuvieran gran autoridad, podríamos
dañar involuntariamente el evangelio en su vitalidad; o peor,
podríamos reducir el mensaje a un mero término” (El Espíritu Santo
27,66)

Epifanio de Salamina, Año 310 – 403


“Es necesario también hacer uso de la Tradición, porque no
todo se puede conseguir en las Sagradas Escrituras. Los
santos apóstoles dejaron algunas cosas en las Escrituras,
otras cosas en la Tradición” (Medicina contra todas las
herejías 61,6)

San Gregorio de Nisa, Año 330 - 394


“Si es que nuestro razonamiento no está a la altura del problema,
hemos de mantener siempre firme e inmóvil la tradición que
hemos recibido de los Padres por sucesión” (Quod non sint
tres dii: PG 45.117)

Agustín de Hipona, Año 354 - 430


“No creería en el Evangelio, si a ello no me moviera la
autoridad de la Iglesia católica” (C. ep. Man. 5,6; cf. C.
Faustum 28,2)

El texto que cito a continuación es particularmente revelador,


porque tenemos nada menos que a San Agustín predicando
de forma completamente normal, como en la Iglesia se debe
guardar todo lo que provenga de la tradición, aunque no se
halle escrito.

“...Todo lo que observamos por tradición, aunque no se halle


escrito; todo lo que observa la Iglesia en todo el orbe, se
sobreentiende que se guarda por recomendación o precepto
de los apóstoles o de los concilios plenarios, cuya autoridad
es indiscutible en la Iglesia. Por ejemplo, la pasión del Señor, su
resurrección, ascención a los cielos y venida del Espíritu santo desde
el cielo, se celebran cada año. Lo mismo diremos de cualquier
otra práctica semejante que se observe en toda la Iglesia
universal. (Carta a Jenaro o Januarius (Ep 54,1-2))

Para San Agustín la autoridad de los concilios y del obispo de


Roma es indiscutible. Fue él quien en la controversia
pelagiana dio la causa por finalizada cuando el Papa Inocencio
emitió un edicto aprobando los concilios de Cartago y Milevis.

“Los que no están en la comunión católica y se glorían, sin embargo,


del nombre cristiano, se ven obligados a oponerse a los creyentes;
osan engañar a los indoctos como si se valiesen de la razón, siendo
así, que el Señor vino cabalmente a traer esta medicina de la fe
impuesta a los pueblos. Pero los herejes se ven obligados a hacer eso,
como he dicho, porque sienten que serían repudiados con desdén si
comparasen su autoridad con la de la Iglesia Católica. Tratan, pues,
de superar la autoridad de la Iglesia inconmovible con el
nombre y promesa de la razón. Esta temeridad es normal en todos los
herejes. Pero aquel emperador clementísimo de la fe, nos dotó
también a nosotros del magnífico aparato de la invicta razón,
valiéndose de selectos varones y piadosos y doctos y
verdaderamente espirituales. Y al mismo tiempo fortificó la
Iglesia con la ciudadela de la autoridad, valiéndose de
concilios famosos de todos los pueblos y gentes y de las mismas
sedes apostólicas.” (Carta a Dióscoro (Ep 118,32))

En Sobre el bautismo, Contra los donatistas, escribe


comentando la posición del Papa respecto al rebautizo de los
conversos:

"Los apóstoles, de hecho, no dieron instrucciones en este punto, pero


la costumbre que se opone a Cipriano, puede suponerse tuvo su
origen en la tradición apostólica, así como hay muchas cosas que
son observadas por toda la Iglesia, y por lo tanto son
firmemente sostenidas por haber sido impuestas por los
apóstoles, y que no se mencionan en sus escritos. (Sobre el
bautismo, contra los donatistas V, 23, 31)

San Juan Crisóstomo, Año 354 - 407


San Juan Crisóstomo nos deja una excelente evidencia de
como la Iglesia hace más de 1600 años se interpretaba 2
Tesalonicenses 2,15 tal cual como lo hacemos los católicos
hoy (como un rechazo bíblico a la doctrina de la Sola
Scriptura):

“'Por lo tanto, los hermanos, permanezcan firmes y


mantengan las tradiciones que han recibido de nosotros por
palabra o por carta'. De esto está claro que no dejaron todo
escrito, sino que hay mucho también que no fue escrito. Como
lo que fue escrito, lo que no quedó escrito es también digno
de creerse. Así, miremos la tradición de la iglesia también
como digna de creencia. ¿Es una tradición? No busquemos
mas” (Homilía sobre la segunda epístola a los tesalonicenses
4:2)

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