El ojo es el órgano de la visión y está formado por el
bulbo ocular y el nervio óptico. La órbita contiene el
ojo y sus estructuras visuales accesorias. La región
orbitaria es el área de la cara superpuesta a la órbita
y al bulbo ocular, e incluye los párpados superior e
inferior y el aparato lagrimal.
Las órbitas son cavidades óseas bilaterales en el esqueleto facial. Su
aspecto es semejante al de pirámides cuadrangulares huecas, con sus
bases dirigidas anterolateralmente y sus vértices
posteromedialmente. Las paredes mediales de ambas órbitas,
separadas por las celdillas etmoidales y las porciones superiores de
la cavidad nasal, son casi paralelas, mien-tras que sus paredes
laterales forman aproximadamente un ángulo recto (90º).
Obsérvese la disposición de las órbitas entre sí y con respecto
a los ejes ópticos (línea de mirada). Las órbitas están separadas
por celdillas etmoidales y la parte superior del septo y la cavidad
nasal.
Paredes óseas de la órbita. La vista anterolateral ofrece una
imagen de la órbita y el vértice, que se encuentran en el plano
Sección sagital de la órbita que muestra su contenido.
Recuadro, sección transversal del nervio óptico (NC II). El
espacio subaracnoideo que rodea al nervio óptico se continúa
con el espacio entre la aracnoides y la piamadre que cubre el
encéfalo. Los números se refieren a las estructuras
identificadas en B.
Resonancia magnética que muestra una sección sagital
similar a A. M, seno maxilar; S, vena oftálmica superior; arco,
conducto óptico.
Detalle del párpado superior. El tarso constituye el
esqueleto del párpado y contiene las glándulas del tarso.
Los párpados y el líquido lagrimal secretado por las
glándulas lagrimales protegen la córnea y los bulbos
oculares frente a los traumatismos y la irritación (ej.
por el polvo y las pequeñas partículas.)
Los párpados son repliegues móviles que cubren el
bulbo ocular anteriormente cuando están cerrados, y
por tanto protegen frente a los traumatismos y la luz
excesiva. También mantienen la córnea húmeda al
extender sobre ella el líquido lagrimal. Los párpados
están cubiertos externamente por una piel delgada, e
internamente por una mucosa transparente, la
conjuntiva palpebral.
Componentes del aparato lagrimal, por los que las lágrimas fluyen
desde la cara superolateral del saco conjuntival (líneas de trazos)
hasta la cavidad nasal.
Anatomía de superficie del ojo. La capa fibrosa externa del bulbo
ocular incluye la firme esclera blanca y la córnea transparente
central, a través de la cual puede apreciarse el iris pigmentado con su
abertura, la pupila. Se ha realizado la eversión del párpado inferior
para mostrar la reflexión de la conjuntiva desde la cara anterior del
bulbo ocular hacia la cara interna del párpado. El pliegue semilunar
es un pliegue vertical de conjuntiva junto al ángulo medial, en la
carúncula lagrimal.
Tarsos superior e inferior con sus inserciones. Los bordes ciliares
están libres, aunque se fijan periféricamente al septo orbitario
(fascia palpebral en el párpado).
En esta disección de la órbita se han retirado los párpados, el
septo orbitario, el elevador del párpado superior y parte del tejido
adiposo. Se observa parte de la glándula lagrimal entre la pared
ósea de la órbita, lateralmente, y el bulbo ocular y el músculo recto
lateral, medialmente. Se observan de forma medial las estructuras
que reciben el drenaje lagrimal desde el saco conjuntival.
El nervio facial (NC VII), el nervio petroso mayor y el nervio
del conducto pterigoideo proporcionan fibras
parasimpáticas presinápticas al ganglio pterigopalatino.
Aquí se producen las sinapsis entre fibras presinápticas y
postsinápticas. Los nervios maxilar, infraorbitario,
cigomático y lagrimal conducen las fibras postsinápticas a la
glándula.
El bulbo ocular contiene el aparato óptico del sistema visual.
Ocupa la mayor parte de la porción anterior de la órbita,
suspendido por seis músculos extrínsecos, que controlan sus
movimientos, y por un aparato suspensor fascial. Mide unos
25 mm de diámetro. Todas las estructuras anatómicas
intraocu-lares adoptan una disposición circular o esférica. El
bulbo ocular propiamente dicho posee tres capas, aunque
existe una capa adicional de tejido conectivo que rodea el
bulbo ocular y lo mantiene dentro de la órbita
Se han añadido por orden las tres capas.
Capa fibrosa externa.
Capa vascular media.
Capa interna (retina).
La cara interna de la porción óptica de la retina está irrigada por la
arteria central de la retina, mientras que la cara externa, sensible a la
luz, lo está por la lámina de capilares de la [Link] arteria central
discurre por dentro del nervio óptico y se divide en el disco óptico en
ramas superior e inferior. Las ramas de la arteria central son arterias
terminales que no se anastomosan entre sí ni con otros vasos.
Detalles estructurales de la región ciliar. El cuerpo ciliar tiene
componentes musculares y vasculares, al igual que el iris; este último
presenta dos músculos: el esfínter de la pupila y el dilatador de la
pupila. La sangre venosa de esta región y el humor acuoso de la cámara
anterior drenan en el seno venoso de la esclera.
La capa vascular media del bulbo ocular (también
denominada úvea o tracto uveal) se compone de
coroides, cuerpo ciliar e iris. La coroides, una capa
de color marrón rojizo oscuro situada entre la
esclera y la retina, es la parte de mayor tamaño de la
capa vascular del bulbo ocular y tapiza la mayor
parte de la esclera.
Disección in situ. El iris separa las cámaras anterior
y posterior del segmento anterior del bulbo ocular al
rodear la pupila.
Dilatación y constricción de la pupila. Con escasa
luz, las fibras simpáticas estimulan la dilatación de la
pupila. Con luz intensa, las fibras parasimpáticas
estimulan la constricción pupilar.
La capa interna del bulbo ocular es la retina o capa
nerviosa sensorial del bulbo ocular. Grosso modo, la
retina se compone de dos porciones funcionales, con
localizaciones distintas: la porción óptica y la porción
ciega (retina no visual).
Desde el centro del disco óptico, de forma oval,
irradian vénulas (más anchas) y arteriolas (más
estrechas) retinianas. El área oscura lateral al disco
óptico es la mácula. Hacia esta zona se extienden
ramas de los vasos retinianos, aunque no alcanzan
su centro, la fóvea, que es el área de visión más
aguda
En su paso hacia la retina, las ondas luminosas
atraviesan los medios de refracción del bulbo ocular:
córnea, humor acuoso, lente y humor vítreo. La córnea
es el medio de refracción primario del bulbo ocular; es
decir, desvía la luz en grado máximo y la enfoca como
una imagen invertida sobre la retina fotosensible del
fondo del bulbo ocular.
Visión lejana.
Visión cercana.
Los músculos extrínsecos del bulbo ocular son el
elevador del párpado superior, cuatro rectos (superior,
inferior, medial y lateral) y dos oblicuos (superior e
inferior). Estos siete músculos actúan conjuntamente
para mover el párpado superior y el bulbo ocular.
El elevador del párpado superior se ensancha para
constituir una amplia aponeurosis bilaminar al
aproximarse a sus inserciones distales. La lámina
superficial se une a la piel del párpado superior, y la
lámina profunda al tarso superior.
Los movimientos del bulbo ocular se producen por
en torno a tres ejes —
— y se describen según la del
movimiento de la pupila desde la posición primaria, o del
polo superior del bulbo ocular desde la posición neutra. La
del bulbo ocular en torno al eje vertical desplaza la
pupila medialmente (hacia la línea media, ) o
lateralmente (alejándose de la línea media, ). La
rotación en torno al eje transversal mueve la pupila
superiormente ( ) o inferiormente ( ).
) Ejes alrededor de los cuales se producen los movimientos del bulbo ocular.
Posición de los músculos en la órbita derecha. Flechas, movimientos del
bulbo ocular alrededor del eje transverso
Posición de los músculos en las órbitas derecha e izquierda. Flechas a la
izquierda, movimientos del bulbo ocular alrededor del eje anteroposterior;
flechas a la derecha, movimientos del bulbo ocular alrededor del eje vertical.
Para entender las acciones producidas por los músculos empezando desde la
posición primaria, es necesario observar la colocación y la línea de tracción del
músculo con respecto a los ejes sobre los que se produce el movimiento.
Demostración unilateral y bilateral de las acciones de los músculos
extrínsecos, empezando desde la posición primaria. En los
movimientos de cualquiera de las seis direcciones cardinales (flechas
grandes), el músculo indicado es el principal motor. Los movimientos
en las direcciones situadas entre las flechas grandes necesitan la
acción sinérgica de los músculos adyacentes. Por ejemplo, la elevación
directa necesita las acciones sinérgicas del oblicuo inferior y el recto
superior; el descenso directo necesita la acción sinérgica del oblicuo
superior y el recto inferior. Flechas pequeñas, músculos que producen
movimientos de rotación alrededor del eje anteroposterior. Para
dirigir la mirada se necesita la acción coordinada de músculos
contralaterales emparejados. Por ejemplo, para dirigir la mirada a la
derecha, se emparejan los músculos recto lateral derecho y recto
medial izquierdo.
Los cuatro músculos rectos discurren anteriormente al
bulbo ocular; se originan en un manguito fibroso, el
anillo tendinoso común, que rodea el conducto óptico
y parte de la fisura orbitaria superior en el vértice de la
órbita.
El anillo tendinoso común se forma por el origen de los
cuatro músculos rectos y envuelve la vaina óptica del NC II, las
divisiones superior e inferior del NC III, el nervio nasociliar (NC
V1) y el NC VI. Los nervios que inervan los músculos
extrínsecos del bulbo ocular entran en la órbita a través de la
fisura orbitaria superior: oculomotor (NC III), troclear (NC IV) y
abducens (NC VI).
Estructuras (menos la fascia membranosa y el tejido
adiposo) tras la enucleación del bulbo ocular.
Cuando el recto lateral (RL) aduce el ojo, sólo los
músculos rectos pueden producir elevación y depresión. C y
D) Cuando el recto medial (RM) abduce el ojo, sólo los
músculos oblicuos pueden producir elevación y depresión. E)
Siguiendo los movimientos del dedo del examinador, la pupila
se desplaza según un patrón en H ampliada, para aislar y
comprobar los músculos extrínsecos individuales y la
integridad de sus nervios.
La vaina fascial del bulbo ocular lo envuelve, se
extiende posteriormente desde los fórnix conjuntivales
hasta el nervio óptico y forma un verdadero cuenco
para el bulbo ocular.
Los grandes nervios ópticos son nervios puramente
sensoriales que transmiten los impulsos generados
por los estímulos ópticos.
Los siete músculos extrínsecos del bulbo ocular
voluntarios están inervados por tres nervios craneales
(NC III, IV y VI). El NC IV inerva el oblicuo superior, el NC
VI inerva el recto lateral y el NC III inerva los cinco
músculos restantes. El NC III también proporciona fibras
parasimpáticas presinápticas al ganglio ciliar. El nervio
trigémino (NC V) proporciona fibras sensitivas a la
órbita, la región orbitaria y el bulbo ocular.
El ganglio ciliar recibe tres tipos de fibras nerviosas de
tres orígenes diferentes. Toda la inervación
parasimpática y sólo parte de la inervación sensitiva y
simpática del bulbo ocular atraviesa el ganglio. Fibras
simpáticas y sensitivas del nervio ciliar largo evitan el
ganglio ciliar.
. Todos los movimientos se inician desde
la posición primaria.
En esta vista superior se ha retirado la porción orbitaria
del hueso frontal. En el lado derecho se observan tres
nervios destinados a la raíz de la órbita (troclear,
frontal y lagrimal). En el lado izquierdo se han
seccionado y reflejado el elevador del párpado superior
y el recto superior, y se ha retirado grasa orbitaria para
mostrar los nervios que atraviesan el tejido adiposo
intraconal.
Se muestra la arteria que irriga la parte interna de la retina (arteria
central de la retina) y la coroides, que a su vez nutre la capa no
vascular externa de la retina. La coroides se dispone de forma que los
vasos que la irrigan y los vasos coroideos mayores se sitúan
externamente, y los vasos menores (lámina coroidocapilar) son más
internos, adyacentes a la capa no vascular de la retina. La vena
vorticosa (una de cuatro o cinco) drena sangre venosa desde la
coroides a las venas ciliar posterior y oftálmica. El seno venoso de la
esclera retorna el humor acuoso, secretado en la cámara anterior por
los procesos ciliares, a la circulación venosa.
La vena oftálmica superior drena en el seno cavernoso,
y la vena oftálmica inferior lo hace en el plexo venoso
pterigoideo. Se comunican anteriormente con las venas
facial y supraorbitaria, y entre sí posteriormente. La
vena oftálmica superior acompaña a la arteria oftálmica
y sus ramas.
Bibliografía
Moore, K. L. Dalley II, A. F. & Agur, A. M. R. (2015). Moore. Fundamentos de anatomía con orientación clínica: (5 ed.). Wolters
Kluwer Health.
[Link]