Medidas Preventivas vs. Correctivas en Construcción
Medidas Preventivas vs. Correctivas en Construcción
Introducción
Además, durante dicha ejecución es posible que los citados procedimientos se vean alterados
debido a los cambios que pueden producirse en los equipos de trabajo, los materiales, las características
del terreno, la cimentación, la estructura, etc. y que, por ello, aparezcan riesgos laborales no previstos. En
estos supuestos, los mencionados riesgos se deben evaluar y, en su caso, introducir las medidas
preventivas y los procedimientos de trabajo adecuados a las nuevas situaciones.
En las obras con proyecto, los procedimientos que resulten del proceso de identificación, análisis y
control de los riesgos han de ser trasladados al plan de seguridad y salud en el trabajo.
Hay que recordar que los citados estudio o estudio básico de seguridad y salud forman parte del
proyecto de la obra.
Objetivos
• Conocer los aspectos básicos de la gestión preventiva en las obras de construcción, teniendo en
cuenta las diferencias debidas a la existencia o no de proyecto de ejecución.
• Conocer la finalidad y el contenido de los principales instrumentos destinados a la gestión
preventiva de las obras con proyecto de ejecución: estudio o estudio básico de seguridad y salud
y plan de seguridad y salud en el trabajo.
La prevención de riesgos laborales es un aspecto transversal que debe estar presente en todas las
fases de la obra, desde su implantación hasta su finalización. Para ello, en el Real Decreto 1627/1997 se
definen, para las obras que disponen de proyecto, dos documentos que sirven para llevar a cabo las
actuaciones precisas que permitan desarrollar los trabajos y garanticen un control adecuado de los riesgos
generados por estos.
Por un lado, el estudio o estudio básico de seguridad y salud, según corresponda, que es la parte
del proyecto en el que se determinan las medidas preventivas específicas que tendrán que adoptarse
acordes con los recursos y los métodos de trabajo previstos para la ejecución de la obra.
Por otro, la planificación de estas medidas; una vez se han determinado las empresas que
efectivamente intervendrán en la ejecución de la obra así como los recursos y métodos concretos de
trabajo que realmente se pondrán en práctica, quedarán reflejadas en el plan de seguridad y salud en el
trabajo.
En las obras de construcción donde es legalmente exigible un proyecto el promotor está obligado
a que, en la fase de redacción del mismo, se elabore un estudio de seguridad y salud si se da alguno de los
siguientes supuestos:
a) Que el presupuesto de ejecución por contrata (PEC) incluido en el proyecto sea igual o superior
a 450.759,08 €.
El PEC se obtiene sumando al presupuesto de ejecución material (PEM), los gastos generales (GG)
y el beneficio industrial (BI) y aplicando, además, a dicha suma el incremento correspondiente al impuesto
sobre el valor añadido (IVA).
b) Que la duración estimada de la obra sea superior a 30 días laborables, empleándose, en algún
momento, a más de 20 trabajadores simultáneamente.
c) Que el volumen de mano de obra estimada, entendiendo por tal la suma de los días de trabajo
del total de los trabajadores en la obra, sea superior a 500.
Para el resto de obras con proyecto no incluidas en los supuestos anteriores, el promotor está
obligado a que se elabore un estudio básico de seguridad y salud.
El estudio o, en su caso, el estudio básico de seguridad y salud forma parte del proyecto de obra
como un capítulo más del mismo, siendo un requisito necesario para su visado, en su caso, por el colegio
profesional correspondiente así como para la expedición de la licencia municipal y de las demás
autorizaciones y los trámites que requieran las administraciones públicas. Cabe citar, a estos efectos, lo
dispuesto en el Real Decreto 1000/2010 sobre el visado colegial obligatorio.
RECUERDA
En las obras de construcción donde es legalmente exigible un proyecto el promotor está obligado a
que, en la fase de redacción del mismo, se elabore un estudio de seguridad y salud o, en su caso, un estudio
básico.
En aplicación del estudio de seguridad y salud o, en su caso, del estudio básico, cada contratista
debe elaborar un plan de seguridad y salud en el trabajo en el que se analicen, estudien, desarrollen y
complementen las previsiones contenidas en dichos estudio o estudio básico de seguridad y salud, en
función de su propio sistema de ejecución de la obra.
Las posibles medidas de prevención alternativas a las contempladas en el estudio o estudio básico
propuestas por el contratista se han de incluir en el plan con su correspondiente justificación técnica, con
el fin de poner de manifiesto que no implican disminución tanto de los niveles de protección previstos,
como de la valoración económica del importe total del presupuesto de seguridad y salud.
Sin embargo, cabe recordar que cada empresa tiene que realizar una evaluación de los riesgos en
aquellos oficios y actividades que se desarrollarán en la obra, puesto que la sujeción al plan complementa,
pero no elimina ni sustituye la obligación legal de cada empresario de adoptar las medidas preventivas
necesarias para la protección de la seguridad y la salud de sus trabajadores.
Así, cada empresa determina las medidas preventivas que va a aplicar para controlar los riesgos
identificados en su evaluación y que servirán de base para crear los procedimientos de trabajo que habrá
de trasladar al contratista para que, en su caso, los incorpore al plan de seguridad y salud en el trabajo.
De este modo, el contratista reflejará en el citado plan de seguridad y salud en el trabajo la gestión
de la prevención concreta para la obra en cuestión, en el que se incluirá la coordinación de todas y cada
una de las empresas y trabajadores autónomos que dependan de dicho contratista.
Pueden darse situaciones en las que el promotor contrata la ejecución de la obra con varios
contratistas. En estos casos, cada contratista elabora un plan de seguridad y salud respecto a la parte del
proyecto que le corresponda ejecutar; es decir, cabe la posibilidad de que en una misma obra existan
diversos planes. En esta situación se precisa un especial análisis que detecte y, en su caso, elimine las
posibles contradicciones, interferencias o incompatibilidades entre los citados planes.
RECUERDA
Cada contratista debe elaborar un plan de seguridad y salud en el trabajo en el que se analicen,
estudien, desarrollen y complementen las previsiones contenidas en el estudio de seguridad y salud o, en
su caso, el estudio básico, en función de su propio sistema de ejecución de la obra.
Transcripción del video, Licencia de obra, estudio y plan de seguridad y salud y apertura del centro
de trabajo: Todo proyecto de obra requiere de autorización administrativa denominada licencia, esta debe
ser solicitada por el promotor y es otorgada por la administración publica competente tras verificar que el
proyecto ha sido redactado y firmado por un técnico competente que se ajusta a la normativa de aplicación
y que en su caso cuenta con el receptivo visado del colegio profesional. La concesión de la licencia de obra
implica también el pago de los derechos, tasas y fianzas legalmente establecidas. En las obras de
construcción donde es exigible un proyecto, el promotor esta obligado a que en la fase de redacción del
mismo se elabore un estudio de seguridad y salud o un estudio básico en función de la entidad de la obra,
es decir, según el presupuesto de ejecución material, el volumen de mano de obra, la duración o la
peligrosidad. El estudio o en su caso el estudio básico de seguridad y salud forma parte del proyecto de
obra como un capitulo más del mismo y constituye un requisito necesario para la expedición de la licencia
municipal y de las demás autorizaciones que requieran las administraciones públicas. En aplicación del
estudio de seguridad y salud o en su caso del estudio básico cada contratista debe elaborar un plan de
seguridad y salud en el trabajo acorde con su propio sistema de ejecución de la obra. En este plan el
contratista ha de reflejar cómo se va a gestionar la prevención de riesgos laborales en la obra en cuestión
incluyendo la coordinación de todas las empresas subcontratistas y trabajadores autónomos que
dependen de él. El plan de seguridad y salud en el trabajo constituye la evaluación general de riesgos de
la obra y sirve de instrumento básico para la ordenación de la actividad preventiva. Antes del inicio de los
trabajos de construcción, el contratista tiene la obligación de comunicar la apertura del centro de trabajo
a la autoridad laboral, es decir, de la obra de construcción, esta comunicación se realiza mediante un
impreso previsto al efecto por la administración y ha de estar acompañada del plan de seguridad y salud
en el trabajo.
Las obras que no cuentan con proyecto de ejecución previo pueden clasificarse en:
• Obras en las que el proyecto no es exigible para su tramitación administrativa. Por lo general,
se trata de obras menores en las que la autoridad competente no solicita proyecto como, por
ejemplo, auscultación de puentes, montaje y desmontaje de instalaciones, etc.
• Obras de emergencia. Son aquellas que deben realizarse de manera rápida y urgente, lo que
imposibilita la redacción de un proyecto antes de su inicio, como, por ejemplo, las demoliciones
por peligro inminente.
Dicho lo anterior, es necesario distinguir el plan de prevención de riesgos laborales, al que se hace
referencia en el artículo 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) y en el artículo 2 del RSP,
del antes mencionado plan de seguridad y salud en el trabajo de la obra, que se regula en el artículo 7 del
Real Decreto 1627/1997.
Cabe recordar que el "plan de prevención de riesgos laborales" es la herramienta a través de la cual
se integra la actividad preventiva de la empresa en su sistema general de gestión. Cada empresa que
intervenga en una obra de construcción tendrá su propio plan de prevención que será único para dicha
empresa, independientemente del número de centros de trabajo (ya sean obras de construcción o no) en
los que los trabajadores de esta presten sus servicios. Este plan de prevención de la empresa será el reflejo
de su gestión interna de la prevención de riesgos laborales. En cada obra de construcción en la que
participe, la empresa (ya sea, en su caso, promotor, contratista o subcontratista) ha de gestionar la
seguridad y salud de sus trabajadores, conforme a los principios establecidos en su plan de prevención.
En definitiva, aunque la obra carezca de dicho plan de seguridad y salud en el trabajo, por no estar
obligada a ello, las medidas preventivas deberán estar planificadas de acuerdo con lo establecido en la
LPRL, en el RSP, en el Real Decreto 1627/1997 (salvo lo establecido en el artículo 7) y en el resto de
normativa de prevención de riesgos laborales. Consecuentemente, en este tipo de obras se contará con
la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva de cada una de la empresas que
intervienen en ellas, teniendo en cuenta sus características y riesgos.
RECUERDA
Las disposiciones del Real Decreto 39/1997, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de
Prevención, se aplicarán plenamente al conjunto del ámbito de aplicación del Real Decreto 1627/1997
(obras de construcción), sin perjuicio de las disposiciones específicas previstas en este último.
Introducción
Al respecto del estudio y estudio básico de seguridad y salud, la Guía técnica del Real Decreto
1627/1997, en su apéndice 4, indica que en el proyecto, además de definirse el objeto final de la obra, se
establecen los requisitos técnicos necesarios para alcanzarlo. En este sentido, hay que tener en cuenta
que cualquier decisión constructiva reflejada en el citado proyecto ha de materializarse considerando,
simultáneamente, los requisitos productivos y los preventivos. Es decir, los proyectistas han de tomar en
consideración los riesgos implícitos de los trabajos que se tienen que ejecutar para construir lo que
diseñan.
Por ello, se determina que el estudio de seguridad y salud o, en su caso, el estudio básico quede
integrado en el proyecto de tal manera que, formando parte del mismo, garantice un tratamiento
específico de todas las medidas preventivas necesarias para lograr el objetivo final: preservar la seguridad
y salud de los trabajadores que intervienen en la ejecución de la correspondiente obra de construcción.
De igual modo, se han de contemplar los aspectos necesarios para llevar a cabo los previsibles trabajos
posteriores en adecuadas condiciones de seguridad y salud.
RECUERDA
Para alcanzar el objetivo final antes referido, el estudio o estudio básico de seguridad y salud debe,
por un lado, facilitar la integración de los principios de la acción preventiva (artículo 15 de la LPRL) en el
proyecto de obra y, por otro, servir de base efectiva para la elaboración del plan de seguridad y salud en
el trabajo.
En este sentido, cabe señalar que la falta de alcance y contenido del estudio de seguridad y salud
o, en su caso, del estudio básico está tipificada como infracción grave en la Ley sobre Infracciones y
Sanciones en el Orden Social.
Con el fin de poder identificar los riesgos y, en consecuencia, determinar las medidas preventivas
necesarias para su eliminación o control, en el estudio o estudio básico de seguridad y salud se deben
contemplar cada una de las actividades u operaciones de forma independiente, prestando especial
atención a los equipos, medios auxiliares, materiales y elementos que se prevean utilizar.
RECUERDA
Desde el punto de vista formal, la estructura del estudio de seguridad y salud es coincidente con
la del proyecto del que forma parte y contendrá, como mínimo, una memoria descriptiva, un pliego de
condiciones particulares, planos, mediciones y su correspondiente presupuesto.
a. Memoria descriptiva
La memoria del estudio de seguridad y salud, además de recoger una descripción de la obra, debe
redactarse de manera que contemple un análisis detallado de los métodos de ejecución y de los materiales
y equipos a utilizar en el que se identifiquen los riesgos que puedan ser evitados, se relacionen los riesgos
que no puedan eliminarse, y se definan las medidas preventivas que se han de adoptar para la eliminación
o la reducción y el control, según corresponda. Su contenido deberá ser coherente con el resto de
documentos que componen el estudio de seguridad y salud.
• Características de la obra.
• Conjunto de unidades de obra, descritas según los métodos y sistemas de ejecución previstos en
el proyecto. Ello implica analizar, desde el punto de vista preventivo, las tareas y operaciones a
desarrollar durante la realización de dichas unidades de obra.
• Descripción de los procedimientos a aplicar. En esencia, tienen que referirse a los aspectos que
determinen las condiciones de seguridad y salud de la obra. Se debe prestar especial atención a
los trabajos incluidos en el anexo II (riesgos especiales) del Real Decreto 1627/1997.
La memoria puede incluir una referencia a los procedimientos de trabajo que hayan podido
definirse y que pueden presentarse como documentos anejos independientes. Adicionalmente, en el
pliego de condiciones particulares figuran generalmente los requisitos técnicos o referencias normativas
específicas que pueden complementar cada uno de dichos procedimientos.
• Descripción de los equipos técnicos y medios auxiliares a utilizar. Los riesgos derivados de la
utilización de los equipos de trabajo han de ser identificados en relación con el entorno de la obra
en la que se encuentren. Por lo tanto, no se han de considerar los riesgos propios de dichos
equipos que no tengan tal relación para evitar así la redacción de listados genéricos que carecen
de utilidad preventiva.
EJEMPLO
Cuando se consideren los riesgos propios de una grúa torre se identificarán, únicamente, los que se
deriven de su utilización específica en la obra concreta.
No es necesaria la identificación de aquellos riesgos laborales que han sido evitados en el propio
proyecto por la aplicación de decisiones técnicas tomadas por el proyectista, puesto que dichos riesgos ya
no existen. Aquellos riesgos no evitados en el proyecto serán identificados en el estudio:
– Riesgos que puedan ser evitados: aquellos que, mediante la aplicación de medidas técnicas u
organizativas, desaparecen. En la memoria se han de identificar los riesgos laborales que puedan ser
evitados, indicando a tal efecto dichas medidas.
EJEMPLO
Desviar una línea eléctrica de alta tensión, no habilitar puestos de trabajo fijos en áreas afectadas
por desplazamientos de cargas, sustituir pinturas que contengan productos tóxicos y peligrosos por otras
cuya composición no resulte lesiva, etc.
– Riesgos que no puedan eliminarse. Por exclusión, son aquellos que no han podido ser evitados.
Estos riesgos deberán identificarse y se especificarán, en su caso, las medidas preventivas necesarias para
su control o reducción, valorando su eficacia, en especial cuando se propongan medidas alternativas.
En ocasiones puede darse la circunstancia de que existan varias medidas alternativas para el control
de un determinado riesgo. La puesta en práctica de estas alternativas se llevará a efecto teniendo en
cuenta los principios de la acción preventiva determinados en el artículo 15 de la LPRL. En este sentido, se
recuerda que hay que adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
EJEMPLO
• Descripción de los servicios sanitarios y comunes de los que estará dotada la obra, aplicando
las especificaciones contenidas en los puntos 14, 15, 16 y 19 de la parte A del anexo IV del Real
Decreto 1627/1997.
En la elaboración de la memoria habrán de tenerse en cuenta las condiciones del entorno en que
se realice la obra. Dichas condiciones hacen referencia a los aspectos propios de la ubicación concreta de
la obra que pueden influir en la generación de riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores.
EJEMPLO
• Servidumbres de paso.
Se deberá tener en cuenta que muchas de estas condiciones del entorno pueden ir variando a lo
largo del tiempo y, con ello, las medidas necesarias para controlar los riesgos.
Asimismo, se han de considerar la tipología y las características de los materiales y elementos que
hayan de utilizarse. Es decir, se tiene que tener en cuenta el peso, la forma y el volumen de los materiales
y elementos así como la información sobre los mismos relacionada, esencialmente, con los riesgos
derivados de su utilización y las medidas preventivas a adoptar. Por ejemplo, si se trata de una sustancia o
mezcla peligrosa, la información correspondiente sería, básicamente, la aportada por la ficha de datos de
seguridad exigida en la normativa sobre clasificación, envasado y etiquetado de dichos productos.
En particular, el artículo 10.2 del RD 396/2006, por el que se establecen las disposiciones mínimas
de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, determina la obligación
de reflejar la identificación de los materiales que puedan contener amianto en el estudio o en el estudio
básico de seguridad y salud, según corresponda, o en la evaluación de riesgos en aquellas obras en las que
reglamentariamente no sea exigible la elaboración de dichos estudios.
RECUERDA
Asimismo, se incluirá la descripción de los servicios sanitarios y comunes de que deberá estar dotado
el centro de trabajo de la obra, en función del número de trabajadores que vayan a utilizarlos.
En la elaboración de la memoria habrán de tenerse en cuenta las condiciones del entorno en que se
realice la obra, así como la tipología y las características de los materiales y elementos que hayan de
utilizarse, determinación del proceso constructivo y orden de ejecución de los trabajos.
Dicho lo anterior, y sin perjuicio del contenido específico detallado por el Real Decreto 1627/1997,
en la memoria se puede incluir la descripción de cualquier otro aspecto relevante desde el punto de vista
de la seguridad y salud, como pueden ser: la identificación y previsión de medidas de actuación frente a
las posibles emergencias; la identificación de situaciones que requieran la presencia de un recurso
preventivo; etc.
b. Pliego de condiciones
La Guía técnica para evaluación y prevención de los riesgos relativos a las obras de construcción -
elaborada por el INSST- comenta que en este documento se hará referencia a:
• Normas legales y reglamentarias que puedan afectar a las características de la obra y que
deberán ser tenidas en cuenta durante la ejecución de la misma. Se han de evitar los listados
generales de la normativa vigente.
• Criterios que se tomarán como base para realizar las mediciones, valoraciones, certificaciones,
abonos (incluidas las partidas alzadas de seguridad y salud) de cada una de las unidades de obra,
así como para la aplicación de posibles sanciones.
• Normas que afectan a los medios de protección colectiva que estén certificados y que vayan a
utilizarse en la obra
• Cálculos, prescripciones, pruebas, etc. que sea necesario realizar para el diseño o la adecuación,
instalación, utilización y mantenimiento de los medios de protección colectiva no
normalizados que se prevea que se van a utilizar en la obra.
• Requisitos para la correcta instalación, utilización y mantenimiento de cada uno de los equipos
de trabajo (máquinas, herramientas y medios auxiliares) que se tenga previsto emplear en la
obra.
EJEMPLO
[...] el montacargas de obra, además de estar sometido a los requisitos generales para la
maquinaria establecidos en el presente pliego de condiciones, cumplirá lo dispuesto en la norma UNE-EN
12158-1. Conforme a lo indicado en el artículo 212 del VI Convenio General del Sector de la Construcción,
estarán dotados de un detector de obstáculos situado bajo la plataforma [...].
• Requisitos de los materiales y productos sometidos a reglamentación específica que vayan a ser
utilizados en la obra.
RECUERDA
c. Planos
El Real Decreto 1627/1997, en su artículo 5.2.c, en referencia a los planos del estudio de seguridad
y salud dispone que en ellos: “...se desarrollarán los gráficos y esquemas necesarios para la mejor
definición y comprensión de las medidas preventivas definidas en la memoria, con expresión de las
especificaciones técnicas necesarias”.
Los planos deben contener información y, en su caso, detalles de instalación sobre las medidas
preventivas diseñadas en la memoria, pero ahora expresadas gráficamente. Es decir, han de servir para
facilitar la mejor comprensión de lo expresado en la memoria, indicando la ubicación e incluso secuencias
para la correcta puesta en obra de los elementos que sean relevantes desde el punto de vista preventivo.
EJEMPLO
Como ejemplos de aspectos que pueden figurar en los planos, se pueden citar:
• Vías de circulación.
• Puntos de anclaje necesarios que forman parte de los sistemas de protección individual contra
caídas.
En cualquier caso, se ha de tener en cuenta que:
• Se localicen, de forma expresa, las zonas en las que se desarrollen trabajos con riesgos especiales
(artículo 5.5 y anexo II del Real Decreto 1627/1997).
Entre los diferentes tipos de planos que constituirán parte del estudio de seguridad y salud, se
pueden citar a título ilustrativo los siguientes:
• Plano de situación.
• Plano indicativo del itinerario al centro de asistencia sanitaria más próximo a la obra.
• Planos de replanteo de los anclajes para arneses anticaídas, para soportes de barandillas, etc.
RECUERDA
Los planos deben ser descriptivos y coherentes con el proyecto de ejecución así como con el resto
de los documentos que conforman el estudio de seguridad y salud, de tal modo que se facilite la localización
y, en su caso, medición de aquellos elementos que puedan ser ubicados en la obra y sean relevantes desde
el punto de vista de la seguridad y salud de los trabajadores.
d. Mediciones
Por otro lado, aquellas unidades o elementos ligados a la correcta ejecución de los trabajos cuya
finalidad no sea exclusivamente la de proteger la seguridad y salud de los trabajadores, han de estar
definidas y medidas en otros capítulos del proyecto. Sirva como ejemplo el caso de la entibación de una
zanja, donde su definición y medición podrían formar parte del capítulo correspondiente a su ejecución.
RECUERDA
La Guía técnica del Real Decreto 1627/1997 ofrece, a modo orientativo, un listado no exhaustivo
sobre lo que debe ser medido en el estudio de seguridad y salud para su posterior valoración, que
comprende:
• Dispositivos asociados a máquinas, equipos y medios auxiliares que requieran ser incorporados
a los mismos por circunstancias específicas de la obra (exceptuando aquellos que deben tener
agregados para cumplir con la reglamentación en materia de seguridad y salud y demás normas
que les sean de aplicación).
• Medios de delimitación física de la obra: vallado, barreras de seguridad rígidas o portátiles, etc.
• Señalización y balizamiento.
• Iluminación de emergencia.
En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que en el plan de seguridad y salud en el trabajo,
elaborado con posterioridad al estudio, se ha de reflejar el conjunto de medidas preventivas necesarias
para controlar los riesgos en la obra, ya pertenezcan al capítulo del estudio de seguridad y salud o a
cualquier otro del proyecto.
e. Presupuesto
El presupuesto del estudio de seguridad y salud ha de formar parte del presupuesto del proyecto
como un capítulo más del mismo. Consecuentemente, como criterio general, todo aquello que se ha
valorado en un capítulo del proyecto no debe ser cuantificado nuevamente en el capítulo correspondiente
al estudio de seguridad y salud, y viceversa.
Asimismo, no se han de incluir en el presupuesto del estudio de seguridad y salud los costes
exigidos por la correcta ejecución profesional de los trabajos, conforme a las normas reglamentarias en
vigor y los criterios técnicos generalmente admitidos, emanados de organismos especializados.
EJEMPLO
Los medios auxiliares y los equipos de trabajo, cuya utilización se prevea para la correcta ejecución
de la obra, estarán incluidos en las correspondientes unidades del proyecto. El presupuesto de cada una
de estas unidades de obra tendría que contener, por lo tanto, el coste de los mencionados medios y equipos.
No obstante, cuando sea necesario incorporar al medio auxiliar o equipo de trabajo correspondiente
uno o varios elementos de seguridad específicos para prevenir riesgos que no pueden eliminarse o
reducirse con los elementos intrínsecos que dicho medio o equipo deben poseer para el cumplimiento de
la normativa, el coste de estos elementos se podrían incorporar al presupuesto del estudio de seguridad y
salud.
En cualquier caso, toda unidad o elemento de seguridad y salud que sea necesaria en la obra debe
ser presupuestada.
Las bases de precios y criterios de referencia que se establezcan en el presupuesto del estudio de
seguridad y salud tienen que ser coherentes con las empleadas para la elaboración del proyecto.
Asimismo, es conveniente contemplar aquellos precios unitarios que sirvan para presupuestar
cualquier medida de seguridad alternativa que se haya podido proponer en la memoria del estudio.
RECUERDA
El presupuesto para la aplicación y ejecución del estudio de seguridad y salud deberá cuantificar el
conjunto de gastos previstos, tanto por lo que se refiere a la suma total como a la valoración unitaria de
elementos, con referencia al cuadro de precios sobre el que se calcula. Solo podrán figurar partidas alzadas
en los casos de elementos u operaciones de difícil previsión (artículo 5.4, RD 1627/1997).
Por último, cabe tener en cuenta que una modificación del proyecto podría, en su caso, suponer
una modificación de su estudio de seguridad y salud y, con ello, del correspondiente capítulo de su
presupuesto.
En todas aquellas obras con proyecto en las que no concurra ninguno de los supuestos para los
cuales es exigible la redacción de un estudio de seguridad y salud, el promotor puede optar por encargar
la elaboración de un estudio básico de seguridad y salud.
Para ello, en el proyecto han de incluirse los datos necesarios (presupuesto de ejecución, duración
y volumen de la mano de obra) que permitan verificar que puede elaborarse un estudio básico.
En el caso en el que se decidiera elaborar un estudio básico, la Guía técnica del Real Decreto
1627/1997, elaborada por el INSST, recomienda que se justifique tal decisión y recoge fórmulas que sirven
para verificar que la obra no se encuentra entre los supuestos contemplados por el real decreto que
obligarían a la elaboración de un estudio de seguridad y salud (además de que no se trate de un túnel,
galería subterránea o presa, o que su duración estimada sea igual o inferior a 30 días laborables):
• Para determinar que el presupuesto de ejecución por contrata es inferior a 450.759,08 euros:
Donde:
BI es el Beneficio Industrial.
• Para determinar que el volumen de mano de obra es inferior a las 500 jornadas:
Σ Ti x Di > 500
i=1
Donde:
“El estudio básico deberá precisar las normas de seguridad y salud aplicables a la obra. A tal efecto,
ha de contemplar la identificación de los riesgos laborales que puedan ser evitados, indicando las medidas
técnicas necesarias para ello; relación de los riesgos laborales que no puedan eliminarse conforme a lo
señalado anteriormente, especificando las medidas preventivas y protecciones técnicas tendentes a
controlar y reducir dichos riesgos y valorando su eficacia, en especial cuando se propongan medidas
alternativas. En su caso, tendrá en cuenta cualquier otro tipo de actividad que se lleve a cabo en la obra,
y contendrá medidas específicas relativas a los trabajos incluidos en uno o varios de los apartados del
anexo II”.
No obstante, es conveniente que la redacción del estudio básico sea lo suficientemente detallada
para que permita la elaboración del plan de seguridad y salud en el trabajo. Ello significa que, si el redactor
del estudio básico lo considera oportuno, puede anexar documentación gráfica complementaria.
Al efecto de precisar las normas de seguridad y salud aplicables a la obra, el mencionado estudio
básico, tiene, como mínimo, que:
• Contemplar la identificación de los riesgos laborales que puedan ser evitados indicando las
medidas técnicas necesarias para ello.
• Especificar las medidas preventivas y protecciones técnicas tendentes a controlar y reducir los
riesgos señalados en el punto anterior.
• Contener medidas específicas relativas a los trabajos con riesgos de especial gravedad.
• Contemplar las previsiones y las informaciones útiles para efectuar en su día, en las debidas
condiciones de seguridad y salud, los previsibles trabajos posteriores.
RECUERDA
El estudio básico debe permitir la elaboración, por parte del contratista, del
correspondiente plan de seguridad y salud en el trabajo, por lo que su redacción tiene que ser lo
suficientemente detallada.
Tanto el estudio de seguridad y salud, como el estudio básico, han de contener las medidas
específicas relativas a los trabajos incluidos en la relación no exhaustiva del anexo II del Real Decreto
1627/1997:
1. Trabajos con riesgos especialmente graves de sepultamiento, hundimiento o caída de altura, por
las particulares características de la actividad desarrollada, los procedimientos aplicados, o el entorno del
puesto de trabajo.
2. Trabajos en los que la exposición a agentes químicos o biológicos suponga un riesgo de especial
gravedad, o para los que la vigilancia específica de la salud de los trabajadores sea legalmente exigible.
3. Trabajos con exposición a radiaciones ionizantes para los que la normativa específica obliga a la
delimitación de zonas controladas o vigiladas.
6. Obras de excavación de túneles, pozos y otros trabajos que supongan movimientos de tierra
subterráneos.
En todo caso, en el estudio de seguridad y salud (artículo 5.6 del RD 1627/1997) o, en su caso, en
el estudio básico (artículo 6.3 del RD 1627/1997) se han de contemplar también las previsiones (elementos
de seguridad y salud: pasarelas, plataformas, barandillas, puntos de anclaje, etc.) y las informaciones útiles
(instrucciones de uso y mantenimiento de los equipos e instalaciones, cargas máximas sobre los elementos
constructivos, localización de conducciones, etc.) para efectuar en su día, en las debidas condiciones de
seguridad y salud, los previsibles trabajos posteriores.
Es decir, dicha previsión que ha de contemplar el estudio o estudio básico se refiere a aquellos
trabajos de reparación, conservación y mantenimiento que habrán de realizarse una vez concluida la obra,
momento en el que, muy posiblemente, si no han sido previstas con antelación la adopción de las medidas
de seguridad necesarias conllevarán un coste muy superior a la propia ejecución material de dichos
trabajos. Lo que puede acarrear que, de manera imprudente, dichas medidas de seguridad no sean
adoptadas.
Hay que resaltar que todas estas previsiones e informaciones para efectuar los trabajos posteriores
han de quedar en poder del promotor, con el fin de que este proceda a su posterior traslado al futuro
usuario o usuarios de la obra. A estos efectos, en el caso de la edificación, el “Libro del Edificio” al que
hace referencia el artículo 7 de la Ley de Ordenación de la Edificación ha de incluir “las instrucciones de
uso y mantenimiento del edificio y sus instalaciones de conformidad con la normativa que le sea de
aplicación”. Esta información debe ser facilitada al promotor por el director de obra. Por su parte, será el
proyectista el encargado de contemplar las “previsiones” a las que se ha hecho referencia.
En cualquier caso, cabe precisar que para llevar a cabo estos trabajos posteriores se tienen que
tomar como referente la tecnología existente en ese momento. Llegado el caso concreto, si la evolución
de la técnica permitiera utilizar otros equipos de trabajo que proporcionen un mayor nivel de seguridad y
salud, han de ser estos últimos los que deben emplearse, independientemente de lo previsto en el estudio
o estudio básico de seguridad y salud.
RECUERDA
Introducción:
En primer lugar, cabe recordar que cada contratista debe elaborar un plan de seguridad y salud en
el trabajo (PSST) en el que se analicen, estudien, desarrollen y complementen las previsiones contenidas
en el estudio de seguridad y salud o, en su caso, el estudio básico, en función de su propio sistema de
ejecución de la obra.
Antes del inicio de la obra, el referido plan de seguridad y salud ha de ser aprobado por el
coordinador en materia de seguridad y salud durante la ejecución de la misma o, en el caso de no ser
necesaria su designación, por la dirección facultativa. En las obras de carácter público es la administración
que adjudica la obra la que aprueba el plan, previo informe favorable del coordinador o de la dirección
facultativa. En ambos casos, dicha aprobación debe quedar documentada.
3.1 Autor
La obligación de elaborar el PSST le corresponde a cada contratista. Por otro lado, según lo
estipulado en el artículo 7.3 de este Real Decreto 1627/1997, dicho plan de seguridad y salud constituye,
en su caso, el instrumento básico de evaluación de riesgos y planificación de la actividad preventiva de la
obra a las que se refiere el Reglamento de los Servicios de Prevención. Como consecuencia de ello, para
su elaboración, el contratista tendrá que contar con el asesoramiento y asistencia de su servicio de
prevención en los términos señalados en el artículo 31.3 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
El PSST es el documento en el cual el contratista planifica, organiza y controla cada una de las
actividades con relevancia desde el punto de vista de la seguridad y salud de los trabajadores que llevará
a cabo en la obra.
Por lo tanto, el PSST es el documento que ha de permitir al contratista la gestión del conjunto de
sus actuaciones en la obra en las que los aspectos preventivos han de quedar integrados junto con los
productivos.
Dado que el estudio de seguridad y salud o, en su caso, el estudio básico es el punto de partida
para la redacción del PSST, es preciso comenzar con un análisis previo del mencionado estudio o estudio
básico, que ha de ser contrastado con la información que posee el contratista sobre los medios y métodos
de trabajo que, efectivamente, serán utilizados en la obra. Es decir, para redactar un PSST verdaderamente
útil el contenido del mismo ha de ajustarse perfectamente a la realidad de la obra.
De ahí que el PSST no puede limitarse, en ningún caso, a ser una mera copia del estudio o estudio
básico de seguridad y salud, sino que ha de analizar, estudiar, desarrollar y complementar sus previsiones.
RECUERDA
En relación con los puestos de trabajo en la obra, el PSST constituye el instrumento básico de
ordenación de las actividades de identificación y, en su caso, evaluación de los riesgos y planificación de
la actividad preventiva (artículo 7.3 del RD 1627/1997).
A este respecto, la Guía técnica del Real Decreto 1627/1997, elaborada por el INSST, comenta que
es evidente que en las obras de construcción es difícil realizar la evaluación de riesgos por cada puesto de
trabajo, dadas las características de movilidad, entorno cambiante y realización de tareas diversas.
En este sentido, cada empresa deberá realizar una evaluación inicial, basada en las actividades y
oficios que realiza, determinando las medidas preventivas que vaya a aplicar para controlar los riesgos
identificados en cada una de ellas. Dichas medidas servirán de base para crear los procedimientos de
trabajo que la empresa aplicará en sus obras, y que trasladará a los planes de seguridad y salud de las
mismas. Consecuentemente, el plan o planes de seguridad y salud en el trabajo de una obra constituirán
la evaluación general de riesgos y servirán de instrumento básico para la ordenación de la actividad
preventiva en ella.
Al PSST se incorporarán todas aquellas medidas preventivas que resulten de las evaluaciones de
riesgos que deban realizarse. Los contratistas, subcontratistas y trabajadores autónomos tienen que
ajustarse a lo dispuesto en el plan y realizar o proponer las revisiones del mismo que sean necesarias. El
plan no es ni puede ser, sin embargo, un compendio detallado e instantáneamente actualizado de todas y
cada una de las actividades preventivas que hayan de realizarse en la obra en cualquier lugar y momento.
Por ello, la obligación de sujeción al plan complementa, pero no elimina ni sustituye, la que corresponde
a cada empresario (contratista y subcontratista) de adoptar las medidas preventivas necesarias para la
protección de la seguridad y salud de sus trabajadores. En todo caso, el PSST debe adaptarse a cada una
de las fases en las que se encuentre la obra.
3.3 Contenido
La normativa no determina obligación alguna en relación con la estructura del PSST, sino
únicamente su función y alcance. Es decir, los documentos que conforman el plan no tienen por qué
coincidir con aquellos propios del estudio de seguridad y salud (esto es: memoria, pliego de
condiciones, etc.).
Al respecto del PSST, la Guía técnica del Real Decreto 1627/1997, en su apéndice 4, señala que lo
que sí parece lógico es que su estructura coincida con la programación general de la obra, con el fin de
facilitar una gestión integral de la actividad en la que coexisten las directrices técnico-constructivas y las
preventivas. En todo caso, su estructura ha de facilitar su implementación en la obra.
En este sentido, es conveniente que el contratista tenga en cuenta que el contenido del PSST ha de:
• Plasmar todos los aspectos organizativos que permitan implementar las medidas necesarias
para controlar los riesgos en todas las fases constructivas de la misma.
En el PSST han de estar claramente descritos aspectos organizativos, tales como: la definición de
las obligaciones preventivas para cada una de las empresas que intervienen en el obra, la forma de llevar
a cabo el control de las medidas preventivas, los cauces de comunicación entre empresas y trabajadores
autónomos o cualquier otra cuestión que pueda tener una repercusión en la seguridad y salud de los
trabajadores.
RECUERDA
• Reflejar las aportaciones de las diferentes empresas subcontratistas relativas a los riesgos y a
las medidas preventivas propias de las actividades que cada una de ellas desempeñe en la obra.
RECUERDA
Todo empresario debe garantizar la protección eficaz de la seguridad y salud de sus trabajadores.
Las empresas contratistas y subcontratistas son responsables de la gestión de las actividades
desempeñadas por sus trabajadores en la obra.
- Identificar todas las figuras que tengan alguna implicación concreta en esta materia, con sus
obligaciones correspondientes (incluidas las relativas a la formación de que deban disponer).
- Precisar la actuación del recurso preventivo en cada caso, delimitando el lugar y tiempo donde
sea precisa su presencia.
• Dejar constancia, de forma clara e inequívoca (para facilitar su implantación y control), de las
medidas concretas a implantar para controlar los riesgos derivados de la concurrencia de
empresas y trabajadores autónomos en la obra de construcción.
El contratista es el único que conocerá, a priori, la información relativa a los riesgos generados por
la concurrencia de empresas y trabajadores autónomos que dependan de él. A estos efectos, y tomando
como base la información recabada de los subcontratistas y trabajadores autónomos, aquél será el único
capaz de definir las medidas que permitan controlar los riesgos derivados de tal concurrencia.
• Recoger, dentro de cada fase de obra, los procedimientos de trabajo para cada actuación que
tenga una entidad propia desde el punto de vista de la seguridad y salud.
- La identificación de cada una de las empresas que intervengan y las obligaciones para las mismas.
Es recomendable que cada procedimiento esté firmado por todas las partes (empresas) que tengan
definidas obligaciones concretas para su ejecución.
La especificación de cada una de las operaciones ha de incluir, cuando corresponda, las medidas
concretas de prevención de riesgos que sean de aplicación.
Esto implica la necesidad de contemplar, cuando sea preciso, la formación o información que han
de disponer los trabajadores que intervengan en la ejecución de la correspondiente actividad.
En este sentido, se han de establecer las fechas de implantación y retirada de los medios de
protección colectiva, de la señalización, de las instalaciones o locales provisionales, etc.
De este modo, la gestión de las actividades en una obra de construcción puede quedar definida en
el PSST.
RECUERDA
3.4 Modificaciones
El PSST puede ser modificado por el contratista en función del proceso de ejecución de la obra, de
la evolución de los trabajos y de las posibles incidencias o variaciones que puedan surgir a lo largo de la
obra, pero siempre con la aprobación expresa del coordinador en materia de seguridad y salud durante la
ejecución de la obra o, en su caso, de la dirección facultativa.
Cuando en el proceso de ejecución de la obra el contratista altere los procedimientos, previamente
establecidos en el PSST redactado por él, se ha de proceder a la modificación de dicho plan. Tales
modificaciones pueden surgir como consecuencia de cambios, entre
otros, en: materiales, diseño, organización de la prevención, cimentación, estructura, características del
terreno, equipos, medios auxiliares o métodos de trabajo. Por otro
lado, determinadas circunstancias, tales como incidentes o accidentes de trabajo ocurridos durante la
ejecución de la obra, podrían conllevar la necesidad de revisar y, en su caso, modificar determinadas
partes del citado plan.
También hay que considerar la situación que surge cuando se produce un cambio de contratista. En
este supuesto, el contratista “entrante” está obligado a elaborar su propio PSST, que será presentado para
su aprobación al coordinador o, en su caso, a la dirección facultativa.
No obstante, puede darse la circunstancia de que este contratista “entrante” asuma el plan
precedente (el elaborado por el contratista sustituido) como suyo, en su totalidad o en parte. En ambos
casos se ha de documentar la opción elegida, sometiéndose, igualmente, al proceso de aprobación.
RECUERDA
El plan de seguridad y salud en el trabajo tiene que estar en la obra a disposición permanente de la
dirección facultativa y de cuantas personas intervengan en la ejecución de la obra o tengan capacidad
para plantear sugerencias o alternativas al mismo.
Resumen
• Muchos de los riesgos presentes, tanto durante la ejecución de una obra de construcción como
en su posterior utilización, pueden y deben ser eliminados o minimizados en el momento de su
concepción. Ello únicamente es posible si el proyecto contempla los aspectos técnico-
constructivos y preventivos simultáneamente.
• El proyectista ha de tomar cada una de las decisiones constructivas optando siempre por aquella
que, acorde con el objeto proyectado, garantice un control efectivo de los riesgos que puedan
surgir, tanto durante su ejecución como en su posterior utilización.
• En las obras de construcción donde es exigible un proyecto, el promotor está obligado a que, en
la fase de redacción del mismo, se elabore un estudio de seguridad y salud o, en su caso,
un estudio básico.
• El estudio de seguridad y salud estará constituido, como mínimo, por memoria descriptiva, pliego
de condiciones particulares, planos, mediciones y presupuesto.
• Cada empresa que interviene durante la ejecución de la obra debe realizar una evaluación basada
en las actividades y oficios que realiza, determinando las medidas preventivas que se hayan de
aplicar para controlar los riesgos que se identifiquen. Dichas medidas servirán de base para crear
los procedimientos de trabajo que la empresa aplicará en cada uno de dichos oficios y
actividades y que, en el caso de obras con proyecto, trasladará a los planes de seguridad y salud
en el trabajo de las mismas.
• En las obras en las que no sea obligatoria la redacción de un plan de seguridad y salud en el
trabajo, se contará con las correspondientes evaluaciones de riesgos de las empresas
intervinientes.