(Mat 3:2) y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos (A) se ha acercado.
(B)
(Mat 4:17) Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el
reino de los cielos(J) se ha acercado.(K)
(Mat 4:23) Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el
pueblo.(L)
(Mat 5:3) Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los
cielos.
(Mat 5:10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, (E)
porque de ellos es el reino de los cielos.
(Mat 5:19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy
pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los
cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino
de los cielos.
(Mat 5:20) Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas
y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Jesús y la ira
(Lc. 12.57-59)
(Mat 6:10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la
tierra.
(Mat 6:13) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino,
y el poder, y la gloria,(D) por todos los siglos. Amén.
(Mat 6:33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas
os serán añadidas.
(Mat 7:21) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino
el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
(Mat 8:11) Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con
Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;(B)
(Mat 8:12) mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el
lloro y el crujir de dientes.(C)
(Mat 9:35) Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de
ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en
el pueblo.(E)
(Mat 10:7) Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
(Mat 11:11) De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro
mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que
él.
(Mat 11:12) Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre
violencia, y los violentos lo arrebatan.
(Mat 12:25) Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido
contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no
permanecerá.
(Mat 12:26) Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo,
pues, permanecerá su reino?
(Mat 12:28) Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha
llegado a vosotros el reino de Dios.
(Mat 13:11) El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios
del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
(Mat 13:19) Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y
arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al
camino.
(Mat 13:24) Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un
hombre que sembró buena semilla en su campo;
(Mat 13:31) Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al
grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;
(Mat 13:33) Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que
tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.
El uso que Jesús hace de las parábolas
(Mr. 4.33-34)
(Mat 13:38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña
son los hijos del malo.
(Mat 13:41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos
los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
(Mat 13:43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El
que tiene oídos para oír, oiga.
El tesoro escondido
(Mat 13:44) Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un
campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende
todo lo que tiene, y compra aquel campo.
La perla de gran precio
(Mat 13:45) También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca
buenas perlas,
(Mat 13:47) Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el
mar, recoge de toda clase de peces;
(Mat 13:52) El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante
a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
Jesús en Nazaret
(Mr. 6.1-6; Lc. 4.16-30)
(Mat 16:19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la
tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los
cielos.(I)
(Mat 16:28) De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán
la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
(Mat 18:1)
¿Quién es el mayor?
En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el
reino de los cielos?(A)
(Mat 18:3) y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no
entraréis en el reino de los cielos.(B)
(Mat 18:4) Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el
reino de los cielos.
(Mat 18:23) Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer
cuentas con sus siervos.
(Mat 19:12) Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos
que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron
eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
Jesús bendice a los niños
(Mr. 10.13-16; Lc. 18.15-17)
(Mat 19:14) Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque
de los tales es el reino de los cielos.
(Mat 19:23) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente
entrará un rico en el reino de los cielos.
(Mat 19:24) Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una
aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
(Mat 20:1)
Los obreros de la viña
Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por
la mañana a contratar obreros para su viña.
(Mat 20:21) El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten
estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
(Mat 21:31) ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero.
Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de
vosotros al reino de Dios.
(Mat 21:43) Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será
dado a gente que produzca los frutos de él.
(Mat 22:2) El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su
hijo;
(Mat 23:13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino
de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que
están entrando.
(Mat 24:7) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá
pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
(Mat 24:14) Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
(Mat 25:1)
Parábola de las diez vírgenes
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus
lámparas,(A) salieron a recibir al esposo.
(Mat 25:14) Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a
sus siervos y les entregó sus bienes.
(Mat 25:34) Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre,
heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
(Mat 26:29) Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta
aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mr. 14.26-31; Lc. 22.31-34; Jn. 13.36-38)
(Mar 1:14) Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el
evangelio del reino de Dios,
(Mar 1:15) diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios(E) se ha acercado;
arrepentíos,(F) y creed en el evangelio.
Jesús llama a cuatro pescadores
(Mt. 4.18-22; Lc. 5.1-11)
(Mar 3:24) Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.
(Mar 4:11) Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a
los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
(Mar 4:26) Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla
en la tierra;
(Mar 4:30) Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué
parábola lo compararemos?
(Mar 6:23) Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.
(Mar 9:1) También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí,
que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.
La transfiguración
(Mt. 17.1-13; Lc. 9.28-36)
(Mar 9:47) Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de
Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, (J)
(Mar 10:14) Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se
lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.
(Mar 10:15) De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no
entrará en él.(E)
(Mar 10:23) Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente
entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
(Mar 10:24) Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo,
volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en
las riquezas!
(Mar 10:25) Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en
el reino de Dios.
(Mar 11:10) ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las
alturas!
(Mar 12:34) Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás
lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.
¿De quién es hijo el Cristo?
(Mt. 22.41-46; Lc. 20.41-44)
(Mar 13:8) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá
terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son
estos.
(Mar 14:25) De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en
que lo beba nuevo en el reino de Dios.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt. 26.30-35; Lc. 22.31-34; Jn. 13.36-38)
(Mar 15:43) José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el
reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
(Luc 1:33) y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. (G)
(Luc 4:43) Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el
evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.
(Luc 6:20) Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los
pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
(Luc 7:28) Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el
Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
(Luc 8:1)
Mujeres que sirven a Jesús
Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y
anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
(Luc 8:10) Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero
a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. (B)
(Luc 9:2) Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
(Luc 9:11) Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino
de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.
(Luc 9:27) Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no
gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.
La transfiguración
(Mt. 17.1-8; Mr. 9.2-8)
(Luc 9:60) Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y
anuncia el reino de Dios.
(Luc 9:62) Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás,
es apto para el reino de Dios.
(Luc 10:9) y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a
vosotros el reino de Dios.
(Luc 10:11) Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo
sacudimos contra vosotros.(D) Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a
vosotros.(E)
(Luc 11:2) Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así
también en la tierra.
(Luc 11:17) Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido
contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.
(Luc 11:18) Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su
reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios.
(Luc 11:20) Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino
de Dios ha llegado a vosotros.
(Luc 12:31) Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
Tesoro en el cielo
(Mt. 6.19-21)
(Luc 12:32) No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el
reino.
(Luc 13:18) Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?
(Luc 13:20) Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios?
(Luc 13:28) Allí será el llanto y el crujir de dientes,(C) cuando veáis a Abraham, a
Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.
(Luc 13:29) Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se
sentarán a la mesa en el reino de Dios. (D)
(Luc 14:15) Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo:
Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.
(Luc 16:15) Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos
delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los
hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.
La ley y el reino de Dios
(Luc 16:16) La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es
anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. (B)
(Luc 17:19) Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
La venida del Reino
(Mt. 24.23-28,36-41)
(Luc 17:20) Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les
respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
(Luc 17:21) ni dirán: Helo aquí, o helo allí;(C) porque he aquí el reino de Dios está
entre vosotros.
(Luc 18:16) Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo
impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.
(Luc 18:17) De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no
entrará en él.
El joven rico
(Mt. 19.16-30; Mr. 10.17-31)
(Luc 18:24) Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente
entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
(Luc 18:25) Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar
un rico en el reino de Dios.
(Luc 18:29) Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o
padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
(Luc 19:11) Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto
estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría
inmediatamente.
(Luc 19:12) Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y
volver.
(Luc 19:15) Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a
aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado
cada uno.
(Luc 21:10) Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;
(Luc 21:31) Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que
está cerca el reino de Dios.
(Luc 22:16) Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de
Dios.
(Luc 22:18) porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de
Dios venga.
(Luc 22:29) Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
(Luc 22:30) para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos
juzgando a las doce tribus de Israel.(I)
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt. 26.31-35; Mr. 14.27-31; Jn. 13.36-38)
(Luc 23:42) Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
(Luc 23:51) Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el
acuerdo ni en los hechos de ellos,
(Jua 3:3) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere
de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
(Jua 3:5) Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y
del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
(Jua 18:36) Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este
mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi
reino no es de aquí.
(Hch 1:3) a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas
pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del
reino de Dios.
(Hch 1:6) Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor,
¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
(Hch 8:12) Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios
y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
(Hch 14:22) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que
permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas
tribulaciones entremos en el reino de Dios.
(Hch 19:8) Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres
meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.
(Hch 20:25) Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he
pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
(Hch 28:23) Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los
cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde,
persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.
(Hch 28:31) predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo,
abiertamente y sin impedimento.
(Rom 14:17) porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo
en el Espíritu Santo.
(1Co 4:20) Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
(1Co 6:9) ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los
fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con
varones,
(1Co 6:10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los
estafadores, heredarán el reino de Dios.
(1Co 15:24) Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya
suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
(1Co 15:50) Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el
reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
(Gál 5:21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;
acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican
tales cosas no heredarán el reino de Dios.
(Efe 5:5) Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es
idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
(Col 1:13) el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de
su amado Hijo,
(Col 4:11) y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan
en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.
(1Ts 2:12) y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a
su reino y gloria.
(2Ts 1:5) Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por
dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
(2Ti 4:1)
Predica la palabra
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación y en su reino,
(2Ti 4:18) Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino
celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Saludos y bendición final
(Heb 1:8) Mas del Hijo dice:
Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
Cetro de equidad es el cetro de tu reino.
(Heb 12:28) Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y
mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
(Stg 2:5) Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este
mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le
aman?
(2Pe 1:11) Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el
reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
(Apo 1:9) Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino
y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra
de Dios y el testimonio de Jesucristo.
(Apo 12:10) Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la
salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha
sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, (J) el que los acusaba delante de
nuestro Dios día y noche.
(Apo 16:10) El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se
cubrió de tinieblas,(C) y mordían de dolor sus lenguas,
(Apo 17:12) Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, (G) que aún no han
recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la
bestia.
(Apo 17:17) porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso:
ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de
Dios.