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Creencias Erróneas sobre el Amor y la Vida

El documento explora diversas perspectivas sobre el amor, la individualidad y las relaciones humanas, desafiando creencias comunes sobre el 'Gran Amor' y la necesidad de encontrar a alguien que complete nuestras vidas. También narra historias sobre la vida de personajes como doña Celeste, un niño en un concierto, y los 33 mineros atrapados, mostrando la complejidad de las interacciones humanas y las luchas personales. A través de estas narrativas, se plantea la importancia de la autoaceptación y la autenticidad en las relaciones y en la vida misma.

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Creencias Erróneas sobre el Amor y la Vida

El documento explora diversas perspectivas sobre el amor, la individualidad y las relaciones humanas, desafiando creencias comunes sobre el 'Gran Amor' y la necesidad de encontrar a alguien que complete nuestras vidas. También narra historias sobre la vida de personajes como doña Celeste, un niño en un concierto, y los 33 mineros atrapados, mostrando la complejidad de las interacciones humanas y las luchas personales. A través de estas narrativas, se plantea la importancia de la autoaceptación y la autenticidad en las relaciones y en la vida misma.

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NOS HICIERON CREER EN EL AMOR

Nos hicieron creer que el “Gran Amor” solo sucede una vez, generalmente antes
de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un
momento determinado. No saben nada del “Gran amor” los que hablan, yo creo
que “Amor” es ver a esa mujer y querer que sea la madre de mis hijos. Nos
hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida
sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya
nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la
responsabilidad de completar lo que nos falta. Yo a la naranja la quiero al medio
para exprimirla tomarla y luego tirarla. Las personas crecen a través de la gente.

Si estamos en buena compañía es más agradable. Nos hicieron creer en una


formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que
era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: ANULACION.
Solo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación
saludable. Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos
fuera de término deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos/as y
flacos/as son más amados/as y es mentira. Nos hicieron creer que solo hay una
fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están
condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son
equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras
alternativas. Ahhh…tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto. Cada
uno lo va a tener que averiguar solito, y ahí, cuando estés muy “enamorado de
vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a poder enamorar de alguien”.
CONTINÚA TOCANDO…

Deseando encaminar, el progreso de su joven hijo, en el piano, una madre, lo llevó


a un concierto de un pianista famoso. Después de sentarse, la madre, vio a una
amiga en la platea y fue hasta ella, para saludarla y hablar de su vida.
Teniendo la oportunidad, de explorar las maravillas del teatro, el pequeño niño, se
levantó y eventualmente, sus exploraciones, lo llevaron a una puerta, donde
estaba escrito: “PROHIBIDA LA ENTRADA”.
Cuando las luces se fueron apagando, y el concierto estaba listo para comenzar,
la madre retornó a su lugar y descubrió que su hijo no estaba allí.

De repente las cortinas se abrieron y las luces cayeron, sobre un impresionante


piano, en el centro del escenario. Horrorizada, la madre, vió a su hijo, sentado al
teclado, inocentemente, cantando las notas de “Din, don, dan, Din, don, dan”.
En aquel momento, el gran maestro de piano, hizo su entrada, rápidamente, fue al
piano, y susurró en el oído del pequeño: “No pares, continúa tocando”.
Entonces, detrás del niño, estaba el pianista, extendió su mano izquierda y
comenzó a acercarla, hacia la parte de abajo del teclado. Luego, colocó su mano
derecha alrededor del pequeño y acrecentó un bello acompañamiento de melodía.
Juntos, el viejo maestro y el jóven novicio, transformaron una situación
embarazosa, en una experiencia, maravillosamente creativa. El público, estaba
perplejo. Es así, como las cosas son con Dios. Lo que podemos conseguir por
cuenta propia, mal vale mencionar. Hacemos lo mejor posible, más los resultados,
no son exactamente como una música, graciosamente fluida. Más, con las manos
del Maestro, las obras de nuestras vidas, verdaderamente, pueden ser
maravillosamente lindas. La próxima vez, que usted decida, realizar grandes
actos, escuche atentamente. Usted, puede oír la voz del Maestro, susurrando en
su oído: “No pares, continúa tocando”.
LA BRUJA

En la casa azul de la esquina, vivía la Bruja, perdón, doña Celeste. Era doña
Celeste una mujer madura, una de las originarias inquilinas que, en un momento
de debilidad mental, nuestros mayores creyeron apacible y honrada. Porque,
como bien pronto se pudo comprobar, doña Celeste era la maldad hecha carne:
hablaba mal de todos, era rencorosa y vengativa, siempre tramaba algo contra los
demás y difundía bulos que acabaron con más de un matrimonio. Ningún vecino
salía a la calle cuando estaba ella en el balcón, no fuera a ser que difundiera en
voz alta un bulo o le tirara una maceta en la cabeza. Infundía el pánico en todos
cuantos la trataban. Pero lo peor no era esto. No. Doña Celeste había enviudado
pronto de su marido, un apocado abogado llamado don Fructuoso. Y contaban las
malas lenguas (malas, pero nunca tanto como la de doña Celeste) que el marido
no murió de muerte natural (como certificó la autopsia) sino que ella lo mató. Y es
más, algunas de esas malas lenguas aseguraban que ella lo apuñaló, lo cual
constituía evidencia palmaria de la maldad de doña Celeste (pues se sabe que,
entre las mujeres, el modus operandi habitual consiste en suministrar veneno) y,
de paso, levantó leve sospecha de la ineptitud del forense. Pero, por lo visto, nadie
se molestó en dar crédito a esos rumores y ella evitó cualquier roce con la justicia.
Además, doña Celeste, siempre muy hábil y astuta, trató de mejorar su imagen
mostrándose como una mujer bondadosa y apesadumbrada durante el tiempo en
que duró el luto. Tenía, además, un niño pequeño al que alimentar, lo cual le sirvió
para redondear su ficción como madre coraje, viuda y abandonada. Pero cuando
pasó el luto, ella volvió a las andadas. Y el niño se hizo grande y demostró tener
los mismos genes de su madre (pues del padre parecía no haber heredado
ninguno): era sanguíneo, violento, irritable y visceral (si que es que el significado
de todos esos adjetivos se puede sumar); amenazaba a los vecinos, amenazaba a
los tenderos para que perdonaran las deudas contraídas por su madre, nos
amenazaba a nosotros.
FILOMENO BARÓN
Otro de los compañeros de los primeros años de Facultad que más
recuerdo ahora era un tal Filomeno Barón. Y si lo recuerdo, fue sobre todo por
el contraste que representaba frente a Angélica Simón.
Filomeno Barón era el hijo menor de una familia acomodada. Había
recibido una educación exquisita, viajaba a Inglaterra todos los veranos, y se
matriculó en Filología porque quería ser un nuevo Lord Byron. Su madre lo
había educado a conciencia para que fuera un señorito, pero algo debió de
salir mal, porque lo que Filomeno ansiaba era llegar a ser una señorita.
Filomeno era enemigo encarnizado de Angélica, o más bien era al revés.
Y eso que, mirándolo bien, tenían algunas coincidencias: ambos tenían
vocación de líder y ambos tenía debilidad por el sexo masculino. Además, a
Filomeno, al igual que a Angélica, no le gustaba su nombre: Filomeno, como
su padre y su abuelo, le parecía un mal nombre, no por piadoso y burgués,
sino por vulgar y poco estético. Por ello, también hizo esfuerzos por
cambiárselo. En un primer momento, lo acortó en Filo (aunque las malas
lenguas, entre ellas la de Angélica, lo llamaban la Filo), pero no quedo
satisfecho. Como resulta que a Filomeno -a diferencia de Angélica- le pirraba
todo lo que fuera anglosajón o grecolatino, encontró un sobrenombre perfecto
en Phyllis, pero pronto tuvo que desistir de llevarlo a la práctica, porque
resultaría a los demás muy difícil de escribir (un líder no puede permitirse
semejantes debilidades) y porque se arriesgaba a que muchos lo pudieran
confundir con un vulgar electrodoméstico.
Como hemos dicho, Filomeno también tenía vocación de líder, pero de
una manera muy distinta a Angélica. Frecuentaba otros ambientes, tenía otro
público, se movía por otros círculos: casi se podría decir que no había punto
de intersección entre ellos. Ahora bien, Angélica detestaba a Filomeno y
aprovechaba la más mínima ocasión para meterse con él: así, en una
asamblea lo llegó a llamar idiota, y a mí me pareció muy cruel que Angélica
acusara a Filomeno de algo tan evidente.
Los 33

A las doce de la mañana del segundo día están dentro del refugio los 33 hombres
cuando Mario Sepúlveda reparte las porciones de la comida diaria. Forman varias
filas con 33 vasos de plástico y echa una cucharada, o cucharadita, de atún en
conserva en cada uno de ellos, añadiendo un poco de agua a modo de caldo. Les
entrega dos galletas y les dice: “Que aproveche. Es delicioso. Que os dure”. Esa
única comida, a mediodía, contendrá unas 300 calorías y tiene que sostenerlos
hasta las doce del día siguiente. Beben el agua de la refrigeración de las
máquinas, turbia de aceite de motor.
Un día normal de trabajo, los hombres se toman el pelo unos a otros sin piedad, y
el recurso de Víctor Zamora para intentar tranquilizar a sus compañeros es
burlarse de Yonni. A Yonni le trae sin cuidado que sus hermanos mineros se
burlen de él. Quiere verlos reír porque, por la noche, los ve serios y desvalidos.
Yonni observa que a uno de sus compañeros le tiembla la mano y que otro sufre
temblores en el tronco. Conoce algo de la vida de esos hombres, y para él es
evidente que les afecta la abstinencia de alcohol. Su ansia de nicotina la han
podido satisfacer a base de colillas de la basura, pero no hay restos de bebida
fuerte.
A José Henríquez, evangélico devoto, sus compañeros le llamarán el Pastor
porque cuando comienza a hablar queda claro que sabe hablar de Dios y a Dios.
Tiene 54 años y es minero desde hace décadas. Ha sobrevivido a cinco
accidentes de mina, incluidos dos en el sur de Chile, en el que fallecieron casi
todos los compañeros de su turno. Henríquez se pone de rodillas e invita a los
mineros a hacer lo propio. “No somos lo mejor de los hombres, Señor, pero ten
piedad de nosotros”, comienza Henríquez, y con esta simple afirmación
impresiona a algunos. Víctor Segovia es consciente de que bebe demasiado;
Víctor Zamora se emborracha fácilmente; Pedro Cortez piensa en lo mal padre
que ha sido con su hija…
PERROS CALLEJEROS

Los perros callejeros son aquellos animales que viven parte del día fuera de su
casa, ya sea por libertad de los dueños, abandono, o porque el perro se perdió o
nació en la calle y se juntan en situaciones para formar colonias. Cual fuera de los
casos viven en la calle, algunos aprenden a producir estrategias de defensa contra
los humanos ya sea atacándolos o simplemente alejándose de ellos y evitando
cualquier tipo de acercamiento, mientras otros conviven con los humanos y actúan
de manera amistosa hacia ellos.
Su fuente de alimento son sobras tiradas por restaurantes, por puestos informales
o por la basura de los ciudadanos, aunque en algunas ocasiones hay personas
que les ofrecen comida, sin embargo, los huesos sobrantes de la comida afecta
negativamente su aparato digestivo o pueden causar ahogamiento, y cuando se
les presenta comida en bolsas plásticas es posible que las ingieran pudiendo
causar su Muerte. Las muertes a causa de infecciones intestinales provocadas por
la ingesta de alimentos en avanzado estado de descomposición son frecuentes en
los perros callejeros.
En el día viven en lugares frescos y durante las noches en un lugar que mantenga
el calor de sus cuerpos; desgraciadamente no siempre encuentran un refugio y
tienen que soportar los cambios de clima, desde el intenso calor a las fuertes
corrientes frías e incluyendo los aguaceros.
Buena parte de los perros que se vuelven callejeros pertenecían a familias
humildes, que optaron por abandonarlos ante la imposibilidad de cumplir los
gastos, pues un perro de tamaño promedio genera un costo aproximado de más
de medio sueldo mínimo, todo depende de la marca de alimento y la zona
económica-social de la ubicación de la mascota, así como la raza. El principal
problema se elimina con campañas para la exterminación de perros esto hace
espacios a huecos que posteriormente se llenaran al doble pues estas hembras y
machos pasan gran porcentaje de su vida preñándose o cruzándose aumentando
así el número de perros

SANTIAGO NASAR

El día que mataron a Santiago Nasar, se levantó a las 5:30 de la mañana,


después de haber asistido el día anterior a la boda de Ángela Vicario. Se dirigía al
puerto para recibir al obispo que venía en barco a darle la bendición al pueblo.
Santiago era el hijo único de un matrimonio por conveniencia, era rico, su padre
era árabe, tenía una hacienda y le gustaban las armas, mientras que su madre era
sensible y sólo amaba a su hijo.
Esa mañana, Santiago sentía un dolor de cabeza y había tenido sueños extraños
la noche anterior, pero ni él ni su madre, Plácida Linero, previeron el peligro que le
esperaba. Salió vestido de lino blanco después de haber desayunado. Victoria
Guzmán, la cocinera, estaba enterada de que iban a matar a Santiago, pero no le
dijeron nada porque en el fondo, Victoria Guzmán deseaba que lo mataran. En el
suelo, había una carta de advertencia para Santiago en donde le especificaban
quiénes lo matarían, por qué razones y a qué hora lo harían, pero cuando
Santiago salió, ni él ni nadie la vio hasta después del asesinato.
Santiago Nasar salió por la puerta principal y se dirigió rumbo al puerto. Al pasar
cerca de la tienda de Clotilde Armenta, Pedro y Pablo Vicario, gemelos de 24
años, ya estaban esperando a Santiago para matarlo, sin embargo, Clotilde les
pidió que dejaran sus asuntos para después por respeto al obispo. El obispo no
bajó del barco y desde allí dio la bendición. Santiago se sentía decepcionado,
pues esperaba besarle la mano. De regreso se encontró con Margot, la hermana
del narrador, quien invitó a Santiago a la casa a desayunar, pero éste prometió
regresar en cuanto se cambiará de vestimenta. Muchos de los que estaban en el
puerto sabían que a Santiago Nasar lo iban a matar
AURA

Felipe Montero está leyendo el periódico en una cafetería minutos antes de tomar
el camión que lo llevará a la escuela privada en donde es maestro. En el periódico
encuentra un anuncio: Se solicita Historiador joven. Felipe no lo puede creer, el
cumple con todos los requisitos y el salario de cuatro mil pesos es casi cinco
veces mayor de lo que ahora recibe.
Felipe está buscando la dirección, Donceles 815, por fin llega a la casa, pero nadie
le responde a la puerta. Empuja levemente la puerta, el lugar está oscuro y tiene
un fuerte olor a humedad. Una voz de mujer le indica que no encienda las luces y
que camine contando los pasos. El joven entra a una habitación iluminada por
velas. En la cama está una anciana. Ella le cuenta que el trabajo consiste en
escribir las memorias de su marido, muerto hace 60 años, y que la condición es
que se quede a vivir en la casa. Sorpresivamente entra una joven a la habitación,
Aura, es la sobrina de la anciana. Felipe se queda encantado con la joven, con su
belleza y con esos ojos verdes como mares. En ese instante acepta quedarse a
vivir allí.
La anciana está feliz por la respuesta del joven y le pide a Aura que le indiqué a
Felipe su habitación. El joven va detrás de Aura y deseoso de volver a ver esos
hermosos ojos verdes. Aura lo deja en su recámara y le dice que en una hora
estará la cena. Felipe revisa su recámara y se sorprende de ver objetos tan
antiguos y, además, de que su habitación esté tan iluminada. Es la hora de la
cena. En el comedor solo está Aura y dice que Consuelo, la vieja, está indispuesta
y lo espera en su recámara después de la cena.
Felipe empuja levemente la puerta y encuentra a la vieja de rodillas frente a los
Santos. Ella se percata de la presencia del joven y se disculpa. Consuelo le pide a
Felipe empezar a trabajar lo más pronto posible y le da los primeros manuscritos.
EL SÍ DE LAS NIÑAS

Don Diego, un acaudalado caballero de unos 60 años de edad, espera en una


posada de Alcalá de Henares la llegada de dos damas, doña Irene y su hija
Paquita, hermosa joven de 16 años, procedentes de Guadalajara.
Doña Irene, viuda y pobre, ha ido allá para sacar a Paquita del convento donde
estaba educándose pues, contra la voluntad de la joven, aunque no lo manifieste
por respeto hacia su madre, la ha destinado ya a don Diego, quien según su
opinión y debido a sus virtudes, -es el hombre ideal para su hija, además de que
tal matrimonio solucionaría sus apuros económicos.
Pero Carlos, sobrino de don Diego, oficial culto, valiente y caballeroso, sin que su
tío lo supiese y sin que él conociera los planes de su tío, también se ha
enamorado de Paquita desde tiempo atrás, por lo que se habían seguido viendo
por las noches en el jardín del convento, con la complicidad de la criada de la
joven, quedando el secreto sólo entre ellos.
Por una carta de Paquita, Carlos se entera de las pretensiones de doña Irene y se
presenta en la posada para rescatar a la muchacha de tan desagradable situación.
De pronto, tío y sobrino se encuentran y se reconocen. Ninguno de los dos
confiesa al otro los motivos de su estancia en Alcalá. Don Diego se enfada y
ordena a su sobrino que se marche a cumplir con sus obligaciones militares.
Carlos, por respeto, obedece; pero, en medio de la noche, una carta de Carlos
dirigida a Paquita llega por equivocación a manos de don Diego y éste, al
enterarse de todo, exige sinceridad a la joven quien le confiesa haber aceptado
casarse con él sólo porque se había resignado a obedecer a su madre.
Don Diego ordena a Carlos que regrese y más tarde le expone los hechos a doña
Irene. Ésta se indigna y recrimina a su hija, pero don Diego comprende la pasión
de los jóvenes y, al darse cuenta de lo ridículo de sus pretensiones ante la
juventud de los enamorados, renuncia a sus aspiraciones, une las manos de
Carlos y Paquita, y abraza como padre a la que quería hacer su esposa.

EL AGUA

El agua es uno de los elementos más importantes de la Tierra: de hecho, cubre las
tres cuartas partes de nuestro planeta y, sin agua, ningún ser vivo podría vivir.
La cantidad total de agua en la Tierra es, más o menos, siempre la misma, pero no
está siempre en el mismo sitio. La mayor parte del agua está en los mares y
océanos, en los ríos y los lagos, pero también hay agua por debajo del suelo: de
allí la sacamos los hombres, cavando agujeros que llamamos pozos. Con el calor
del sol, el agua se evapora y asciende por la atmósfera: al llegar a cierta altura,
con el frío, el vapor se vuelve a condensar en gotitas de agua, formando así las
nubes.
Esas nubes se desplazan, empujadas por el viento. Si llegan a algún lugar más
frío (por ejemplo, si una montaña les obliga a subir aún más alto) o si las gotitas, al
juntarse, aumentan demasiado su volumen, se produce la lluvia: las gotas caen al
suelo. Si la capa de aire donde llega la nube es muy fría, las gotitas de agua se
cristalizan en copos de nieve. A veces, entre la nube y el suelo se cuela una capa
de aire helado: las gotas de agua que caen de la nube, al cruzar ese aire tan frío,
se congelan y caen en forma de granizo. Al caer al suelo, el agua de la lluvia o de
la nieve, cuando ésta se derrite, va resbalando o se filtra dentro del suelo, siempre
hacia abajo. De esta forma, a través de los ríos el agua vuelve al mar y el ciclo
vuelve a empezar. Las mayores precipitaciones se producen en torno al Ecuador y
en las zonas templadas cercanas a los océanos, pero hay zonas donde apenas
llueve: son zonas áridas. No siempre llueve de la misma forma: hay lloviznas,
chubascos, aguaceros, trombas de agua y tampoco llueve igual todos los años: a
veces pasan varios meses sin llover, es la sequía. Otras veces llueve tanto que los
ríos se desbordan y provocan inundaciones.

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