Lilith era la primera esposa de Adan, se la menciona en la Biblia (Isaias 34-14) como también en el
Talmud. Pero su referencia más antigua viene del famoso poema épico de Gilgamesh (2000 a.d.c),
donde se la representa como un Poderoso Espíritu femenino del inframundo relacionado con la
oscuridad y con la hechicería. Según diversas fuentes mitológicas Lilith fue creada a partir del barro
como Adan y por ende era su igual. Se narra que era una hermosa mujer de profundos ojos y dulce
sonrisa, delicada en su ser y de pálida tez que contrastaba con su larga y ondulada cabellera
pelirroja. Se dice que tal era su belleza que incluso los mismos Angeles y Serafines la deseaban. Pero
también era una mujer independiente, valiente, fuerte y soberana en sus deciciones que nunca
buscaba aprobación de nadie, ni siquiera de Dios.
Inquieta y curiosa cuestionaba todo mostrándose rebelde y desobediente ante lo establecido
incluso por el mismo creador cuando este como Adan le pedían obediencia y se negaba a ser sumisa
a la voluntad de ellos. Dándose situaciones según su historia, como cuando en el acto sexual Lilith
se rehusaba a yacer debajo de Adan pues aludía que ella al ser creada de la misma sustancia que el,
no tendría por que mostrarse menos en una posición de servilismo. Con su actitud desafiante se
dieron muchos conflictos y discordias en el Eden, no por que fuese malintencionada en su ser, sino
por que su propia esencia le impedía actuar como si fuese un ser inferior como se pretendía. Con el
tiempo su mente curiosa y su espíritu inquieto le mostraban cada vez más limitaciones en el Eden
lo que la descontentó con el supuesto paraíso lo cual la llevó a desafiar y cuestionar a Dios y a su
creación. Hasta que finalmente en un momento de gran exaltación tras ver el verdadero rostro del
creador se dio cuenta de la verdad y pudo despertar del Gran Engaño. En ese momento gritó
enfurecida el nombre prohibido de Dios y según la historia le salieron dos alas con las que escapó
volando del Eden para terminar cayendo en el desierto. Cuenta aquí la leyenda que Lilith se refugio
en unas cuevas en las costas del mar Rojo. Se vio desprovista y sola en medio de un mundo
desconocido, sin embargo, se sentía libre por primera vez en su vida.
El frió y la oscuridad de las largas noches le mostraron una realidad más allá de lo imaginado en el
paraíso, mientras sobrevivía cazando algunos pequeños animales y comiendo las pocas semillas que
encontraba. El problema, sin embargo, era que ella estaba embarazada, y a pesar de que se fue del
paraíso por su propia voluntad y podía volver cuando quisiese, se rehusaba a hacerlo.
Mientras tanto en el Eden, Adan se sentía solo y constantemente le suplicaba a Dios que hiciese que
Lilith volviese, así que Dios envío a sus ángeles a buscarla. Cuando la encontraron viviendo en una
sucia cueva, vistiendo harapos y con el vientre hinchado la tentaron con volver y ser perdonada para
encontrar nuevamente seguridad y calidez, pero altiva y orgullosa se negó. Prefirió continuar
viviendo así antes que volver humillada. Pasaron los meses y una noche tormentosa los dolores de
parto comenzaron. Dio a luz entre grandes dolores y gritos replicados por el eco de una cueva
desprovista y apenas iluminada por la débil luz de una pequeña lumbrera. Al nacer la que fue una
niña, con las fuerzas que aun le quedaban cortó el cordón umbilical con una piedra y quedó dormida
con su hija entre sus brazos a la que llamo Na'amah. (la que otorga consuelo)
En el Paraíso, desconociendo todo esto Adan triste y desconsolado le pidió finalmente a Dios una
nueva compañera, así es que decidió crear a Eva pero esta ves a partir de una costilla de Adan, para
que fuese inferior a él y así sea sumisa y obediente al hombre y al Creador.
El tiempo trascurrió y Lilith crió a su hija sonriendo calidamente de nuevo libre y plena. Sin embargo,
Dios que nunca la perdió de vista envió a sus Angeles para castigar su desobediencia y rebeldía. Ante
ella a las orillas del mar rojo los Angeles le dijeron que; si se arrepentía de corazón y pedía perdón
al Padre Supremo la aceptarían de nuevo en el Eden, pero sincera y solemne prefirió la liberta junto
a su niña. Estos enfurecidos y cumpliendo el mandato que les fue dado le arrebataron a su hija y le
dijeron que la sacrificarían para que renazca en la descendencia de Adan y así nunca más la vería a
no ser que volviera al Eden. Impotente, desesperada y abatida le arrebataron a su hija entre sollozos
y lamentos. Así que Lilith vagó por las montañas enmudecida por el dolor y la perdida, caminó
solitaria por un mundo desconocido hasta que llegó quizás por casualidad, quizás por un llamado
silencioso, a una gran montaña en la que en sus profundidades oscuras se encontró con unos
Demonios (Del latín Daimon-Genios-) y con Luzbel (El portador de la luz). Quienes la orientaron y le
enseñaron el camino de la auto deificación, de la trascendencia de la ilusión y de la liberación
espiritual. De esta manera Lilith emergió de las profundidades renacida como soberana Diosa de la
Noche.
Un solo propósito tenía ahora como un ser omnipotente y era rescatar a su hija por lo cual volvió al
Eden, donde tuvo que robar, matar y seducir a ángeles y gigantes de quienes obtuvo el secreto con
el cual podría recuperar a su hija, y para poder hacer esto tenía primero que liberar a Adan y a Eva
en cuya descendencia ella renacería. Así que se convirtió en una serpiente y se escabulló en el jardín
del Eden para tentar a Eva con el fruto del conocimiento, y al despertar ella le ofreció el fruto a Adan
y ambos se vieron a si mismos desnudos (ignorantes de la verdad) Fueron expulsados del paraíso y
comenzó su propio peregrinaje. Finalmente, tras una larga historia en la que también estuvo
involucrado Cain pudo recuperar a su hija Na'amah. Desde entonces ambas Diosas son las que
inician al buscador que empieza su camino hacia la autodeificacion en el camino de la noche.
Esta mítica historia, intrigante y reveladora, es importante pues refleja en el fondo, como en el
inconsciente colectivo de las mujeres existen dos arquetipos. Uno es el de la mujer Eva; pasiva y
sumisa, celosa y carente de voluntad. Y el otro es el de la mujer Lilith; fuerte, independiente, y que
guiada por una nostalgia mística, busca, critica y se revela ante lo establecido.
Aunque todas las religiones nacidas del judeo cristianismo, como también muchas otras corrientes
culturales y filosóficas han disminuido a la mujer y la han tratado de someter creando una sociedad
falocentrica, donde las mujeres solo se las considera a partir de su belleza, donde solo son un trofeo
y no la culminación de nuestra virtud, donde son abusadas y sometidas, ignorando que son, en
realidad, la clave y la base de un mundo nuevo y libre.
Largo es el camino a desandar, pero este arquetipo se lo puede ver reflejado a través de la historia:
Una mujer Lilith era la Reina Boudica, líder de los Icenos que heredó el reino de su fallecido esposo
y fue súbdita de Roma, pero al ser mujer era menospreciada y para humillarla la azotaron en publico
y violaron a sus hijas delante de ella, en consecuencia se reveló y lideró un gran ejercito que hizo
temblar a todo un imperio!
Una mujer Lilith era Artemisia, gobernante de Halicarnaso, temida y respetada marinera, que fue la
única mujer comandante en el ejército de Jerjes quien dijo sobre ella que era realmente su único
guerrero entre todos sus hombres.
Una mujer Lilith era Nakano Takeko, una hábil joven del clan Aizu, que aunque no se le permitió
formar parte oficialmente del ejército en el asedio a su castillo, reunió una tropa de mujeres y lidero
un heroico ataque ante una muerte segura. Como dejó escrito en su poema mortuorio antes de la
batalla: “Aunque no osaría contarme entre los grandes guerreros, comparto el mismo corazón
valeroso”
Lilith eran las llamadas Mujeres Perfectas de la occitania, de las cuales los trovadores cantaban
exaltando su nobleza y el valor de sus espíritus. Mujeres quienes afrontaron sin doblegarse el fuego
de la inquisición.
Una mujer Lilith era Elisa Lynch, Inglesa y primera dama quien cabalgó al lado de su esposo en la
guerra de la Triple Alianza en el Paraguay, luchando en medio del lodo y las explosiones como una
mas, aun siendo aristócrata. Llegó incluso a dar a luz a su hijo en el campo de batalla. Al final de la
guerra enterró a su esposo y a su hijo con sus propias manos sin pedir perdón o clemencia a los
vencedores.
Aunque en la modernidad, el influjo de este arquetipo se ha visto transfigurado por el feminismo de
la tercera ola, late en el inconsciente, desorientado pero vivo, el Recuerdo del verdadero poder
femenino, que, de revelarse, podría cambiar el mundo como despertar al hombre del gran engaño