EL ESTOICISMO
INTRODUCCIÓN
Las crisis, la vida cotidiana … el estoicismo se presenta para empresarios de éxito,
entrenadores personales o escritores como la mejor filosofía para ayudar a tener una vida
plena, basada en el valor de la razón y en no intentar dominar aquello que escapa a nuestro
control.
El estoicismo es una escuela filosófica fundada a principios del siglo III a.C por Zenón de
Citio. Este filósofo, nacido en Chipre, sobrevivió a un naufragio, pero perdió en él todo lo
que poseía. Llegó a Atenas, donde ofrecía sus lecciones en público, pero donde, como
extranjero, no podía participar en la política de la ciudad. Precisamente, el nombre de su
filosofía proviene del lugar en el que difundía su pensamiento; una ‘stoa’
El estoicismo fue una de las escuelas filosóficas de la Antigua Grecia, fundada en Atenas
durante el siglo III a. C. por Zenón de Citio (336-264 a. C.), filósofo de origen fenicio a
quien apodaron en su momento como “el estoico”. Entre sus discípulos más famosos
encontramos a Cleantes de Aso (330 a 300-232 a. C.), quien fue su sucesor, y a Crisipo de
Solos (281-208 a. C.), discípulo de Cleantes e importante figura de la escuela estoica.
ESTOICISMO
El estoicismo fue muy exitoso en la antigua Grecia. Generalmente se le reconocen tres
fases: estoicismo antiguo, medio y nuevo. Tras sus inicios en Atenas se extendió hacia otras
poblaciones mediterráneas, especialmente en la República romana. Allí se gestó el llamado
estoicismo romano, cuyos representantes son Panecio, Posidonio, Séneca, Epícteto y Marco
Aurelio. Estos autores fueron incluso más conocidos que los propios estoicos griegos. Del
estoicismo romano se conservan más obras que del griego.
El estoicismo resurgió en el siglo XVI, y su doctrina se conjugó con distintos elementos
del cristianismo, bajo el nombre de neoestoicismo. Su fundador fue el humanista belga
Justo Lipsio (1547-1606). En 1584 publicó su obra más conocida, De constantia, con la que
introdujo las bases de la renovación del estoicismo.
Tanto el estoicismo clásico como el cristiano tuvieron muchísima influencia en el
pensamiento de varios importantes filósofos de la modernidad. Esto puede verse
especialmente en la obra de I. Kant, G. Leibniz, B. Spinoza, A. Smith e incluso J-J.
Rousseau.
El lema principal de los estoicos es que “la virtud es el bien supremo” o “la virtud es el
único bien”. Ello quiere decir que el ser humano debe aspirar a la virtud interior,
comprendiendo que elementos externos como el dinero, el éxito, la salud o el placer no
son ni buenos ni malos en sí mismos, y el ser humano no debe confundirlos con lo
verdaderamente importante: para los estoicos, la sabiduría es la condición fundamental
de todos los bienes. Consideran que la felicidad, el conocimiento y la virtud son una y
la misma cosa. En sentido estricto, los bienes, mal o bien utilizados, deben ser bienes
incondicionales, y solo la virtud, entendida como conocimiento, califica como bien
incondicional.
El espíritu estoico debe ser calmo, autocontrolado y disciplinado, ya sea que haga frente
a la desgracia o a la bonanza. Solo esta actitud de indiferencia puede conducir hacia
la libertad y la tranquilidad. Los estoicos pensaban así alcanzar la imperturbabilidad, o
sea, la ataraxia, el estado máximo buscado.
Según los estoicos, el ser humano debe imitar al universo en su equilibrio, rigiéndose
por su naturaleza interior y no por las distracciones del mundo. Sostenían que ciertos
errores de juicio (o sea, errores de pensamiento) pueden engendrar emociones dañinas,
y por eso el ser humano debe mantener su voluntad lo más acorde a la naturaleza,
aceptando las cosas como se presentan, renunciando al deseo, el miedo y la ambición.
Para los estoicos, la medida de la naturaleza del ser humano puede observarse no en las
cosas que se dicen, sino en la manera en que se actúa. Por lo tanto, los seres humanos
son todos iguales y forman parte de la misma gran familia, como ciudadanos del
mundo. Se trataba, pues, de una escuela filosófica muy cosmopolita.
La suerte y la casualidad no existen, sino la causalidad: todo es consecuencia de algo
más, incluso si no sabemos de qué o no podemos comprenderlo.
Las cuatro grandes virtudes de los estoicos
Los estoicos consideraban como grandes virtudes los siguientes puntos:
El conocimiento práctico, que permite manejar situaciones retadoras con una cabeza
tranquila.
La templanza, para moderar y controlar la seducción de los placeres cotidianos.
La justicia, que debe ejercerse incluso en el caso de recibir injusticia de los demás.
El coraje, tanto en situaciones extremas como en la vida cotidiana, para conservar la
claridad y la integridad.
Ética estoica
La ética fue uno de los grandes problemas filosóficos tratados por los estoicos. La
relevancia de los temas y problemas éticos estaba en diálogo casi directo con lo dicho por
Sócrates, Platón e incluso Aristóteles.
Algunos de estos problemas éticos son:
La explicación de la irracionalidad interna de la acción.
Los problemas que acompañan a una falta de educación en las disposiciones del
carácter.
La virtud, el progreso moral y la responsabilidad individual.
Los actos debidos y los verdaderamente correctos según una estricta moral.
La felicidad como fin último de la vida humana.
Los estados emocionales y las consecuencias de llevar a cabo un curso determinado de
acción estando en cierto estado emocional.
El lugar que deberíamos dar a los estados emocionales en el plan de una vida buena,
etc.
EL ESTOICISMO: VIRTUD, TRANQUILIDAD Y FELICIDAD
El objetivo de los estoicos no era otro que alcanzar la felicidad o la autorrealización, un
concepto al que se referían como eudaimonia. A ella se llega a través de la virtud moral (o
areté) y de la serenidad (o ataraxia).
La virtud en los estoicos tiene que ver con la excelencia y con alcanzar el potencial al que
se está destinado. Para ello, hay cuatro cualidades que destacan: la sabiduría, la justicia, el
coraje y la disciplina. Todas ellas tamizadas siempre por la razón que llevaría a buscar la
sabiduría, actuar con justicia, emplear el coraje y alimentar la disciplina.
Si la virtud es uno de los ángulos del triángulo que encumbra la felicidad, el otro es
la serenidad o ataraxia. Se trata de una suerte de serenidad mental que permite que las
emociones negativas no dominen y de esta forma sea más fácil actuar con virtud. Y es que,
según los estoicos, son precisamente las reacciones emocionales a situaciones negativas las
que provocan que se tenga una percepción distorsionada de la realidad, ya que se tiende a
confundir pensamientos con hechos. Esto, según esta escuela filosófica, es inevitable que
termine llevando a la agitación mental.
La llamada dicotomía del control.
Se trata de conocer qué cosas están dentro del control de cada uno y cuáles no lo están. En
palabras de Séneca: “El hombre sabio se preocupa por la intención de sus acciones, no por
sus resultados”.
El estoicismo moderno propone que esta dicotomía se convierta en una tricotomía y se
añada una tercera opción que serian las cosas sobre las que se tienen un control parcial.
Un ejemplo sería un partido de tenis en el que el resultado no está bajo un control total ya
que influyen variables como la habilidad del contrario, las condiciones atmosféricas o la
pericia del árbitro. Por ello, en este ejemplo, el objetivo no debería ser ganar el partido sino
jugar de la mejor manera posible ya que eso sí se puede controlar.
el estoicismo tiene un carácter práctico, Por ello, y asumiendo que el verdadero estoico es
un ideal al que dirigirse, no una meta, algunas de esas herramientas son las siguientes:
Identificar qué es lo que se puede controlar y que no
Lidiar con las emociones negativas y analizarlas usando la razón
Concentrarse en el momento actual y evitar el sufrimiento emocional por el
pasado o el futuro
Preocuparse por los pensamientos, evitando depender de cosas externas
Escribir un diario estoico donde apuntar las cosas importantes de cada día para
analizar cuáles se hicieron bien, cuáles mal y qué queda por hacer.
bibliografía
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