¿Ah, sí? ¿El gaucho, ponele?
Por supuesto.
Villarruel te parece progresista entonces.
¿Porque se disfraza de gaucha?
No se disfraza, tiene relación con el sector.
¿El sector gaucho? ¿Cuál sería? ¿Participa de arreos? ¿Marca animales? ¿Sabe echar un pial?
¿Vos no te disfrazás de gaucho pero ella sí?
Yo no me disfrazo de gaucho. Me limito a comprar mis bombachas de campo en Aux Charpentiers y a
ponérmelas cuando algún amigo me invita, como corresponde a un caballero porteño. He ahí una buena
tradición criolla.
Ahora no estás vestido de gaucho.
Porque estamos en Tabac.
¿Y ella cuando está en el campo?
¿Villarruel? ¿Ahora te obsesionaste con ella? Tu dramatis personae es de lo más sorprendente. Para serte
sincero, no la veo tan criolla como le gustaría. Ella es hija de un milico, ¿no? Los milicos no van al campo,
están encerrados en los cuarteles jugando a la canasta.
¿De dónde viene tu pasión por salvaguardar objetos del pasado?
No tengo ninguna pasión por salvaguardar nada. Esta entrevista entró en su Decline and fall.
¿Y para qué hacés las películas?
Son películas, ¿o pensás que es una especie de museo de la pampa?
Bueno, ponés un glosario pampeano para explicarle al espectador qué es un ombú, un rancho,
etc.
Eso es puro gusto formal. Es poner en juego los elementos históricamente unidos a la tradición y mezclarlos
con elementos que proceden de otras tradiciones. Es el gesto americano.
¿Cuál es el gesto americano? ¿Mezclar road trip con chajás?
El road trip, la guitarra eléctrica (que a vos no te gustó), la voluntad de discusión política, la distancia
autogestiva, la gente reunida en torno a un fogón, que en este caso es una casa, la amistad como la describe
Borges, los pueblos de provincia imaginados como una extraña rémora de otras épocas, los poetas evocados
por los carteles de las calles de un pueblo de campo, una canción que es a la vez una biografía.
Una textura nacionalista.
Es antinacionalista. Precisamente de eso se trata. ¿Cuál sería la nación?
¿No tenés amor por el chajá y por el ombú?
Sí, un gran amor.
¿Eso no es nacionalista?
No, son un pájaro y una planta.
¿No representan nada en la cultura de nuestro país?
Sí, pero no tienen nada que ver con la evocación nacionalista del fascismo.
¿Qué significa la palabra patria para vos?
Buena pregunta. No están dadas las condiciones para que yo te conteste en serio, pero te digo que son
preguntas lindas. Yo soy cineasta. Mi patria es el cine, sobre todo; más que el territorio.
¿No es “el otro”?
[Ríe] Supongo que no, me temo que no es “el otro”.
¿Te sentís porteño o argentino?
Las dos cosas. Me gusta este ping-pong.
¿Existe la tradición argentina?
No una sola.
¿Cuál es la que más te gusta?
Es que hay infinidad de tradiciones: por ejemplo, hay una que une a la Argentina con Escocia. Es una
tradición extrañísima que va desde los libros de Don Roberto Cunninghame Graham hasta la canción “Crua
Chan”, de Sumo, que habla de la rebelión jacobita de 1745, pasando por la insistente devoción de Borges por
Stevenson, a quien es evidente que quiere de un modo más íntimo que a cualquier otro de sus autores
admirados. Después está el apellido de mis queridas amigas Agustina y Matilde: Llambí Campbell. Siento que
ese apellido