EXT.
– FUERA DE LA CASA – NOCHE
JUANA está esperando en su casa mientras lavaba la ropa. Su ESPOSO llegó.
Narrador: Juana y su esposo llevan diez años de casados.
Juana: ¿Dónde estabas? ¿Y qué haces tan tarde aquí?
Esposo: ¿Yo? Tú sabes que hoy llegarían las gallinas para vender.
El esposo intenta entrar, pero JUANA lo evita.
Juana: Eso no dura hasta la tarde.
Esposo: (Quejido) Muero de hambre…
Narrador: Juana, ya sabe a dónde va su esposo todas las noches. Al buri.
Juana: Hoy no cociné, te debiste llenar en la buri.
Esposo: Pues no estoy lleno, trabajo para que vos me des de comer.
Juana: ¿Y de donde voy a sacar plata para la comida? ¡Si vos te lo gastas
bebiendo!
El ESPOSO empuja a JUANA.
Narrador: El esposo de Juana siempre regresa a casa con la misma historia.
El trabajo le exigió tiempo es su más famosa mentira.
INT. – CASA – NOCHE
Juana: Sólo te pido que dejes de beber, sabes que te está haciendo daño…
por favor.
Afirmó con la cabeza y Juana se fue a su habitación más tranquila.
EXT. – AFUERA DE LA CASA – DIA
El ESPOSO de JUAN está saliendo al trabajo.
Juana: ¡Qué te valla bien!
EXT. – CALLE – DIA
PEDRO entra.
Pedro: ¡Qué tal pariente!
Narrador: Pedro, su supuesto amigo con el que bebe hasta la madrugada.
Pedro: ¿Sabes qué día es hoy?
Pedro: ¡Viernes pariente!
Narrador: Viernes. El día en el que beben hasta la madrugada junto con
otros desconocidos del barrio.
Pedro: Y espero que esta vez si te animes con las peladas.
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Esposo: Hoy no bebo.
Pedro lo miró impactado para al rato reir.
Pedro: ¿Y a vos que bicho te picó?
Esposo: Por fin comprendí que lo hago es una pérdida de tiempo.
Pedro: Pucha ¿Otra vez doña Juana?
Esposo: No otra vez, esta vez sí le obedeceré.
Pedro: ¡Pariente! Doña Juana no te entiende.
Esposo: Si me entiende mejor que vos, ella…
Pedro: Hay mejores peladas que ella en la buri pariente y lo mejor es que
hoy van a ver hartas ¡Vas a ver! Entonces ¿Vas a venir? ¿Qué decis?
Esposo: Yo… ¿En verdad hay mejores que Juana?
Pedro: ¡Por supuesto!
Esposo: Está bien.
Pedro: Pero ya es tarde ¡Apurate! ¡Vamos, vamos!
EXT. – AFUERA DE LA CASA - NOCHE
Juana: Ya es tarde (Suspiro) ¿Dónde estará?
JUANA recuerda lo que le dijo la noche anterior.
Aparece Pedro borracho.
Juana: ¡Oye tú!
Voltea asustado y ella se levanta para dirijirse donde Pedro.
Juana: Sos el amigo de Pedro ¿Dónde está mi esposo?
Pedro: (Tambaleando) El pariente está pues en la buri con las peladas.
Juana: ¡¿Qué?! ¿Y quién le dio permiso para ir?
Pedro: ¡Yo!
JUANA lo mira furiosa.
Juana: ¿Dónde está?
INT. – BURI – NOCHE
El ESPOSO de JUANA se encuentra bebiendo.
Juana: ¿Qué haces aquí?
Su ESPOSO voltea, pero la ignora.
2
Juana: ¿Y la conversación que tuvimos? ¡Y sólo porque Pedro te lo rogó!
¡Malagradecido!
Se acerca más a él.
Juana: ¿Me estás escuchando? ¡Respóndeme!
El ESPOSO vuelve a voltear pero se desmaya y JUANA da un grito ahogado.
Las personas de la fiesta se le acercan a ayudar.
Juana: ¡Ayuda!
El BARTENDER se acerca para escuchar sus latidos.
Bartender: Ya no se escuchan sus latidos…
Extra 1: Seguro debe ser por el alcohol.
JUANA llora amargamente.
Narrador: La vida del esposo de Juana acabó, sólo por la presión de un
amigo más adicto que el otro.
EXT. – CEMENTERIO – DIA
La VIUDITA le deja flores a su ESPOSO y camina hasta llegar a las afueras
de la buri, donde la fiesta continúa. PEDRO sigue bailando y la VIUDITA lo
mira fijamente para después desaparecer.
INT. – CASA – DIA
Extra 2: Pobre doña Juana, es increíble que sólo por la desobediencia de
su esposo ahora esté sufriendo.
Pedro llega a su casa donde su esposa lava ropa. Pedro se sienta a leer el
periódico.
Extra 2: ¡Y tú vas a terminar igual!
Pedro: ¡Cállate!
Extra 2: Ahora sólo viste de negro y con un velo que cubre toda su cara
¿La has visto?
Pedro: Ajá.
Extra 2: ¿Dónde?
Pedro: ¿Ah?
Extra 2: ¡A la señora Juana!
Pedro: ¿Quién?
Extra 2: ¡La esposa de tu amigo fallecido!
Pedro: No sé.
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Extra 2: Tal vez no la reconociste, ahora está vestida de negro y un velo
que le cubre toda la cara.
Pedro: Ajá… creo que la vi en el bar.
Extra 2: ¿Y qué te dijo?
Se va molesto pero al momento regresa para irse a la buri.
Extra 2: ¿A dónde vas?
Pedro: A trabajar.
Extra 2: Hoy es sábado…
Pedro: ¡Cómo si tú trabajaras!
Sale para irse a la buri.
INT. – BURI – DIA
Pedro se pone a beber más de lo normal.
Narrador: A pesar de la muerte de su mejor amigo, Pedro sólo quiere a lo
que a él le parece vivir la vida y no le importa los problemas o la propia
muerte.
INT. – BURI – NOCHE
Pedro se queda dormido por beber. Pero el BARTENDER lo interrumpe.
Bartender: ¡Ey, ey! ¡Levanta flojo!
Pedro: ¿Ah? Si ahorita te pago…
Bartender: ¡No quiero que me pagues! Mi esposa va a llegar y dijo que hoy
no tenía que hacer fiesta en la casa.
Pedro: Pera… dame una cerveza.
Bartender: ¡Ya no hay más te digo! ¡Salí, apurate!
Pedro: No.
Bartender: ¡Ahorita vas a ver! ¡Si no te levantas ya no te voy a dejar
venir a la próxima buri!
Pedro: ¡Ya pela’o! Ahorita me voy perate.
Pedro se va furioso y sale.
EXT. – CALLE – NOCHE
Pedro: Por lo menos no me pidió pagarle el pesao. ¡Encima que llego y otra
vez la jefa me va a reclamar de llegar tarde! Cómo si ella pagara los
tragos ¡Los dos son unos flojos!
Va a la esquina de la calle y aparece la VIUDITA.
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Pedro: Buenas noches señora. ¡Buenas noches dije maleducada!
La VIUDITA no le responde.
Pedro: ¿Hola? Usted debe ser la esposa de mi amigo ese ¿Cómo le va señora?
Imagino que la vida le debe ir mucho mejor ahora viuda ¿No?
La VIUDITA sigue sin responder.
Pedro: ¿Y por qué no se saca el velo? Imagino que debe de tener unos ojos
boningos ¿No? ¡Qué no le de vergüenza! Yo la conozco y usted siempre fue
buena persona.
La VIUDITA sigue ignorándolo.
Pedro: No se preocupe, yo se lo puedo sacar si gusta.
Intenta quitárselo, pero ella se aleja.
Pedro: No se preocupe, cuando usted quiera. Tengo toda la noche ¿No tiene
pretendientes después de la muerte de su esposo?
La VIUDITA lleva su mano lentamente para quitarse el velo
Pedro: ¡Ya era hora que se lo quite! Pero de una vez doña Juana.
La VIUDITA lo hace cada vez más lento, pero Pedro se desespera.
Pedro: ¡De una vez!
Le quita el velo a la fuerza, pero al ver su cara de calavera se desmaya.
EXT. – CALLE – DIA
Pedro sigue desmayado en el suelo y su esposa caminando con su amiga.
Extra 1: ¿Y su esposo?
Extra 2: ¡En la buri de seguro! ¡Todos los días va y me engañó diciendo
que se iba a trabajar!
Extra 1: Pero allí dueño de la casa donde está la buri.
Extra 2: ¿Eh?
Extra 1: ¡Buenos días señor! ¿Cómo está?
Bartender: Bien y…
Extra 2: ¿Y qué pasó con la buri? ¿Acaso la fiesta no es en su casa?
Bartender: Sí, pero mi esposa pues… tuve que votar a todos de la buri.
Extra 2: ¿Y mi esposo?
Bartender: También, ese sí que se fue enoja’o.
Extra 2: Pero… pero ¡No llegó a mi casa! ¿Dónde puede estar?
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Su amiga mira a ambos lados y ve a Pedro desmayado.
Extra 1: Señora…
Extra 2: ¡Pedro! ¿Pedro estás bien?
Va donde Pedro tirado en el piso alarmada.
Bartender: ¡Debe estar ebrio!
Extra 2: No, él no está borracho.
Pedro: ¿YA SE FUE?
Extra 2: ¡Pedro!
Pedro: ¿Ella ya se fue?
Extra 1: ¿Quién?
Pedro: ¡La viudita! Hable con ella… tenía un velo en la cara…
TODOS: ¿Y cómo era?
Pedro: No lo sé… sólo recuerdo que me desmayé al verla. Lo siento, en
verdad lo siento por todo el daño que te he hecho…
Extra 2: Eso no importa, lo importante es que estás bien.
Pedro: Si importa ¡Perdóname!
Narrador: Así termina esta historia, Pedro el que al principio destruye un
matrimonio luego recibe su lección gracias a la aterradora aparición de la
viudita. Pero fue para bien, ya que así ahora él no vivió la misma
historia que su amigo. Pedro vivió en un legítimo matrimonio con
principios cristianos junto a su esposa. No pudo disculparse doña Juana,
la viudita, ya que ella seguiría restaurando matrimonios por sus
tenebrosas apariciones, pero en fin todo fue para bien. Ahora sólo queda
recordar que la Viudita en lugar de ser un ser malvado, evita que las
mujeres tengan el mismo dolor que ella. FIN.