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EXPLICA LAS DIFERENCIAS ENTRE LA ECONOMÍA Y LA ORGANIZACION SOCIAL DEL
PALEOLITICO Y EL NEOLITICO, Y LAS CAUSAS DEL CAMBIO.
Las tecnologías más antiguas halladas en la Península se remontan al Paleolítico, etapa que en
la Europa Occidental terminó en torno al 8000 a.C., al final de la última glaciación. Las
características de esta etapa son:
Aparición de los seres humanos que colonizaron Europa y la Península Ibérica. Eran
depredadores, es decir, vivían de la explotación de los recursos naturales a través de la
caza, la pesca, el marisqueo, la recolección y el carroñeo, y no eran capaces de
producir sus propios alimentos.
En esta etapa se perfeccionó el uso del lenguaje hablado, la vida social, la construcción
de viviendas y la producción y el control del fuego, y se desarrollaron, así mismo, el
sentimiento religioso y la sensibilidad artística.
Las técnicas de fabricación de utensilios de piedra consistían en la talla por percusión
o presión de rocas duras pero frágiles (sílex, pedernal, cuarzo, cuarcita), muy
abundantes, especialmente entre los cantos rodados de los ríos. También se utilizaron
otros materiales, como la madera, el asta, el marfil y el hueso. Los utensilios se fueron
perfeccionando y especializando mucho con el paso del tiempo, aunque no siempre
resulta fácil desentrañar la función que desempeñaban.
El Paleolítico se divide, a su vez, en las siguientes fases:
1. Paleolítico Inferior (800.000-250.000 a.C).- Durante este periodo debieron de convivir
distintos tipos de homínidos en el continente europeo.
La industria o cultura lítica más antigua que se conoce es la de cantos y rocas tallados sin una
forma concreta (llamada pebble culture o “cultura de los guijarros”), obtenidos a partir de un
núcleo que se golpeaba para conseguir un filo cortante (por uno o por ambos lados). Las lascas
con filo que saltaban al golpear las piedras se aprovechaban, a su vez, sin retocar. Existen
restos de estos cantos en El Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz).
La industria de los cantos tallados fue seguida por la Achelense, que presenta como elementos
característicos los bifaces, núcleos o lascas tallados por las dos caras (como las hachas de
mano, apuntadas y de bordes convergentes), y los hendedores, con un filo recto en un
extremo. Estos instrumentos, de gran tamaño, servían para cortar carne, preparar pieles y
trabajar la madera y el hueso.
Muestras de esta industria se encuentran en las terrazas de los ríos, por ejemplo, en el valle
del Tajo, en Pinedo (Toledo); en el valle del Jalón, en Torralba-Ambrona (Soria), o en la
depresión Guadix-Baza, en la Solana del Zamborino (Granada). Estos dos últimos parajes
parecen haber sido, a tenor de los fósiles encontrados en ellos, escenario del
descuartizamiento de animales muertos.
2.- Paleolítico Medio (250.000-33.000a.C).- En este periodo los neandertales vivían en
Europa, dominaban el fuego y practicaban ritos funerarios, aún muy sencillos. La industria o
cultura con la que se les asocia es la Musteriense, que se caracteriza por el empleo masivo de
Oxford Educación. Proyecto Exedra.- 2003.- Págs. 5-12.- Maroto Fernández, J. “Historia de
España”. Casals. (Págs. 174-175).
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lascas con las que se hacían instrumentos de tamaño mediano (raederas, buriles, cuchillos) y
la aparición de grandes diferencias regionales.
Aunque siguen existiendo yacimientos peninsulares al aire libre, cerca de los ríos, aparece la
ocupación de cuevas y abrigos, debido probablemente al rigor de las condiciones climáticas de
la última glaciación que estaba viviendo Europa. Se han encontrado restos en:
La cornisa cantábrica: cueva de El Castillo, en Cantabria.
Levante: Cova Negra, en Valencia.
Andalucía oriental: cueva de la Carigüela, en Granada.
Comunidad de Madrid: terrazas de los ríos Jarama y Manzanares.
3.- Paleolítico Superior (33.000-8.000 a.C).- Predomina la subespecie de seres humanos actual
(Homo sapiens sapiens o cromañón). En este periodo se localizan en España, por orden
cronológico, tres culturas: la Auriñaciense, la Solutrense y la Magdaleniense.
En la Península Ibérica destaca el hábitat en cuevas, en las que han aparecido instrumentos y
muestras artísticas; su tecnología se caracteriza por el tallado de hojas o láminas de piedra, en
lugar de lascas; los instrumentos líticos reducen su tamaño y aumentan su variedad. Se
utilizan otros materiales, como el hueso, el asta y el marfil; la industria ósea se estandariza y
se extiende de forma notable. Aparecen nuevos utensilios relacionados con la caza y la pesca a
distancia (arpones, azagayas, puntas de flecha, propulsores) y la elaboración de tejidos (agujas
de hueso) y objetos rituales (bastones perforados) o de adorno (collares de conchas).
Aunque hay excepciones, los yacimientos más importantes se ubican en la cornisa cantábrica y
en la costa mediterránea. Sobresalen el arte mueble o mobiliar realizado sobre asta, hueso y
piedra, y el arte rupestre o parietal, elaborado sobre una pared rocosa. Ambos representan
animales, signos o figuras antropomorfas, aunque estas últimas son bastante infrecuentes.
Las técnicas utilizadas en el arte rupestre son el grabado y la pintura en tonos rojos y negros,
combinándose en algún caso con el ocre, como las pinturas de la cueva de Altamira
(Cantabria), donde aparecen figuras policromas. Los animales más representados son el
ciervo, el caballo, el toro, la cabra y el bisonte. Aunque el arte mueble es más abundante en la
zona cantábrica, destacan poderosamente las placas grabadas y pintadas en la cueva del
Parpalló, en Valencia. El arte rupestre se localiza en cuevas asturianas de El Pindal, el Buxu o
Tito Bustillo y en las cántabras de Altamira, El Castillo y La Pasiega. Otros ejemplos se
encuentran en la zona costera de Málaga y Cádiz. Estas manifestaciones artísticas pueden estar
relacionadas con prácticas religiosas y mágicas, con la caza o con la delimitación de territorios
y con cierto significado totémico que identifica a una tribu o clan con un santuario o un animal.
En este periodo se realizaron también las primeras prácticas funerarias sofisticadas, como
demuestran los restos encontrados en Cueva Morín (Cantabria).
Tras el fin de la última glaciación, el clima se suavizó, las temperaturas se elevaron, el nivel de
las aguas subió con el deshielo, se modificaron las líneas de costa, aumentó el número de
especies vegetales y desaparecieron de la península especies propias de la fauna adaptada al
frio (reno, mamut, rinoceronte lanudo).Los seres humanos se vieron obligados a readaptar su
economía a las nuevas condiciones ambientales, lo que desembocó en la adopción de la
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agricultura y la ganadería. La etapa que trascurre entre el final de la última glaciación
(8.000a.C) y la aparición de la agricultura y la ganadería en Europa Occidental (5500 a.C) se
denomina Epipaleolítico o Mesolítico.
Los principales yacimientos correspondientes a esta etapa se localizan en la región cantábrica,
en la franja mediterránea y en la costa atlántica portuguesa. Se han hallado microlitos
geométricos, pequeñas piezas de piedra que se colocaban en un mango mucho mayor,
generalmente de madera. Estas culturas eran aun cazadoras y recolectoras; existen indicios
(depósitos de conchas o concheros) de una explotación más intensa de los recursos marinos y
de vida al aire libre. Desaparecieron los santuarios y el arte rupestre, mientras persistieron el
arte mueble de tipo geométrico y los enterramientos rituales, como el hallado en Los Azules
(Asturias).
EL NEOLITICO
El Neolítico, término que significa “piedra nueva”, es la época de la piedra pulimentada. La
característica más importante de este período prehistórico es que el ser humano deja de ser
un mero depredador de su entorno y produce sus propios alimentos gracias al cultivo de
plantas y la domesticación de animales, es decir, a la agricultura y a la ganadería. Estas
actividades, que se originaron en el Próximo Oriente entre 10000 y el 8000 a.C., provocaron la
aparición masiva de instrumentos de piedra pulimentada, como hachas y azuelas (idóneas
para los trabajos agrícolas), hojas dentadas de sílex en forma de hoz y con un mango, molinos
de mano y morteros para triturar el grano…La invención de la cerámica permitió, además,
elaborar recipientes tanto para almacenar y conservar los alimentos no consumibles de
inmediato y que ahora sobraban (excedentes) como para cocinarlos. Como consecuencia, el
ser humano se hizo sedentario y comenzó a vivir en poblados y sociedades más complejas;
aumentó la población, mejor alimentada que antaño, y mejoraron los intercambios con otras
culturas.
El Neolítico abarca, en la península, desde el año 5.500 a.C. hasta la aparición de los primeros
metales, en torno al 3.000 a.C.
Estos cambios económicos y sociales se difundieron por Occidente a través del continente
europeo, pero también por el Mediterráneo, que comenzó a navegarse tímidamente. Este
proceso duró milenios y alcanzó las costas mediterráneas españolas, donde se encuentran los
yacimientos neolíticos más antiguos de la península, hacia el 5500 a.C. Fuera de la franja
costera mediterránea y de la franja meridional del litoral atlántico portugués, el resto de la
península tardó mucho más tiempo en abrazar los nuevos modos de vida, inaugurándose así
una tradición cultural que será persistente en la historia de España: la costa mediterránea
como primera receptora de los cambios y novedades. Es en esta época cuando se produce la
llegada de los primeros pobladores a las Islas Baleares.
Los yacimientos neolíticos más abundantes y representativos se hallan en las cuevas como la
de Montserrat (Barcelona), de L´Or (Alicante), de la Sarsa (Valencia), Nerja (Málaga) y La
Carigüela (Granada).
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La cerámica, que es muy variada, especialmente en sus elementos decorativos, constituye el
elemento (fósil-guía) que ha servido para clasificar los conjuntos culturales y regionales del
Neolítico. Destaca la cerámica cardial, con decoraciones impresas realizadas con la concha de
un molusco. A este tipo le siguieron otras modalidades decoradas geométricamente con
punzones, espátulas, cordones, instrumentos con púas y coloraciones rojas de óxido de hierro.
En estos yacimientos se han encontrado, además, restos fósiles de cereales, silos para
almacenar grano y objetos decorativos realizados en piedra, concha y hueso, como brazaletes,
anillos o cuentas de collar.
En Cataluña se han encontrado también enterramientos. Sepulcros de fosa agrupados en
necrópolis (cementerios organizados). Junto a los cadáveres, enterrados individualmente y
casi siempre en posición fetal, hay un ajuar funerario, formado por numerosos instrumentos,
ornamentos y vasijas, lo que revela la existencia de algún tipo de creencia en el más allá o de
culto a los muertos.
La manifestación artística característica de esta etapa es el arte rupestre levantino, que se
localiza a lo largo de toda la fachada mediterránea y provincias colindantes. Sus rasgos
principales son los siguientes:
Las pinturas se encuentran en lugares inaccesibles poco protegidos, a veces al aire
libre y en sierras apartadas de la costa. Representan escenas completas con muchos
personajes y emplean, sobre todo, pintura monocroma y, en menor medida, la técnica
del grabado.
Se centran principalmente en la figura humana, dibujada de una manera bastante
esquemática y poco realista. Los animales (jabalíes, cabras monteses, toros y ciervos)
aparecen como figuras secundarias y, generalmente, como víctimas de una cacería.
Abundan las escenas de la vida cotidiana: varones en actitudes belicosas, mujeres
realizando tareas de recolección, danzas y ceremonias rituales. Estas pinturas podían
recordar hechos significativos para la comunidad o bien tener un sentido mágico o
religioso.
Entre los numerosos ejemplos del arte rupestre levantino se pueden señalar las cuevas de La
Araña (Valencia), del barranco de La Valltorta (Castellón) o el abrigo de Cogull (Lleida).
RESUMEN
Economía
- Paleolítico. Caza y recolección economía depredadora
- Neolítico. Agricultura y domesticación de animales economía de producción
Organización social
- Paleolítico. Nomadismo e inexistencia de diferencias sociales (división del trabajo por sexo o edad)
- Neolítico. Sedentarismo y progresiva diferenciación social por división social del trabajo
Causas del cambio
- Aumento de la población, consecuencia de un crecimiento lento pero constante.
- Disminución de la caza por un cambio climático durante el mesolítico, que provocó la retirada de la fauna de clima frío.
- Por tanto, presión demográfica, que obligó a adoptar la agricultura como nueva fuente de recursos para alimentarse
capaz de mantener a poblaciones más densas y en crecimiento.
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España”. Casals. (Págs. 174-175).
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