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Discurso de Graduación Inspirador

En su discurso de graduación, Winifel Robles agradece a Dios, su familia y profesores por el apoyo recibido durante su trayectoria en el Politécnico San Ignacio de Loyola. Reflexiona sobre las lecciones aprendidas, la importancia de la perseverancia y el sacrificio de sus padres, destacando que el diploma obtenido representa no solo su esfuerzo, sino también el de quienes la han apoyado. Concluye enfatizando que este día marca el inicio de nuevas oportunidades y desafíos en su vida.

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Discurso de Graduación Inspirador

En su discurso de graduación, Winifel Robles agradece a Dios, su familia y profesores por el apoyo recibido durante su trayectoria en el Politécnico San Ignacio de Loyola. Reflexiona sobre las lecciones aprendidas, la importancia de la perseverancia y el sacrificio de sus padres, destacando que el diploma obtenido representa no solo su esfuerzo, sino también el de quienes la han apoyado. Concluye enfatizando que este día marca el inicio de nuevas oportunidades y desafíos en su vida.

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Discurso de

GRADUACIÓN
Legua española

Realizado por:
Winifel Robles
Ralph Waldo Emerson, dijo: No vayas por donde guía el camino. Ve, en cambio,
donde no hay camino y deja rastro.

Buenos Días, maestros, compañeros, amigos y familiares presentes, para mí


como alumna del Politécnico San Ignacio de Loyola es un honor estar aquí frente
a todos ustedes.
Primeramente le doy a gracias a Dios y a mi familia por llegar hasta aquí y no
permitir que me desviara del camino, a los profesores que hicieron su mayor
esfuerzo para guiarnos y apoyarnos en todo momento para que nosotros
pudiéramos llegar con éxito y gran alegría hasta donde hoy nos encontramos, a
todos los compañeros que hicieron que este trayecto fuese inolvidable.
Verdaderamente muchas gracias.

Vamos a ser sinceros… si hablamos de recuerdos, hay unos cuantos que


merecen su propio documental entre tareas a último minuto, recreos intensos y
chismes de pasillo, fuimos escribiendo nuestra historia, yo sé que todos tenemos
ese recuerdo que nos hace reír solos… sí, ese mismo o aquella vez que entró el
director al curso y todos actuamos como si estuviéramos estudiando. Son cosas
que siempre se quedarán en nuestros recuerdos.

A veces, entre tanto, uno no se detiene a pensar en lo que ha aprendido… pero


hoy sí quiero hacerlo. Porque no solo aprendimos fórmulas, fechas o conceptos,
también aprendimos a ser pacientes, a trabajar en equipo, a confiar en nosotros
mismos. Cada clase, cada explicación, cada ejercicio, aunque a veces nos
parecieron eternos, dejó algo en nosotros. Y aunque no todas las materias nos
gustarán por igual, eso no significa que no hayamos crecido con ellas. Hoy, al
mirar atrás, me doy cuenta de que cada experiencia dentro del aula nos preparó
para lo que viene después.

Y después de tantas reflexiones profundas… También hay que admitir que, si


sobrevivimos a los exámenes sorpresa, los proyectos grupales donde uno o dos
trabajaban y las presentaciones sin dormir, ya estamos listos para cualquier cosa
que la vida nos tire. Literal, si eso no nos tumbó, nada lo hará.
Todo esto fue un recorrido muy bonito, aunque muy estresante, tanto que a
veces me preguntaba que si nos estaban preparando para la guerra, y digo me
preguntaba porque ahora pensándolo bien la universidad se parece mucho a una
guerra, pero nah, nosotras podemos con todo. Para eso estudiamos en Loyola
NO?
Por otro lado cuando quería tirar la toalla, pensaba en mi mamá/mis padres
diciendo una de las mejores frases que más me han motivamos durante este
trayecto: ‘Tú puedes, tú no te vas a rendir ahora’... y eso bastaba.
Este diploma el cual voy a colgar con mucho orgullo en la sala de mi casa no solo
es mío. Lleva escrito mi nombre pero no dice nada sobre la tinta y la impresora
que lo hicieron, este diploma no solamente se logró mediante tantas cosas que
enseñaban en el aula junto con estudiantes que hicieron lo posible para
finalmente estar hoy en este lugar. Este diploma pertenece a mi madre, la mujer
que siempre estuvo a mi lado apoyándome y dándome aliento. A mi Padre, que
hizo y deshizo con todos sus esfuerzos para darme la mejor educación y a si yo
poderme superar y lograr mis metas a corto plazo que tengo para mi vida.
Pertenece a mis padres quienes sacrificaron tanto para que su hija pudiera tener
éxito en esta etapa de su vida, esto pertenece a muchas personas que han sido de
gran ayuda en mi vida influyendo de gran manera y tratándome de guiar en el
buen camino.

Hoy es el final de una etapa, pero no el final de todo lo que hemos aprendido ni
de todo lo que aún nos queda por descubrir. Este día no solo es un reflejo de
nuestro esfuerzo, sino también de todo el amor y sacrificio de quienes nos
apoyaron a lo largo del camino. A veces, los caminos no son fáciles, pero lo que
importa es que seguimos adelante. Al mirar al futuro, no tengo dudas de que,
pase lo que pase, lo que hemos vivido aquí nos ha preparado para cualquier reto.
Gracias a todos los que hicieron posible que hoy estemos aquí. Este no es el
final, es el comienzo de lo que realmente estamos destinados a ser.

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