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Consecuencias del baile en el capítulo 6

Aurora se prepara para un baile en el pueblo, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo, mientras su amiga Evangeline le advierte sobre las posibles consecuencias de asistir. En el baile, Aurora se encuentra con el príncipe Leonard, quien la invita a bailar y muestra interés en ella, pero ella se siente abrumada y decide irse. Leonard, desconcertado por su partida, ordena a sus guardias que la busquen, encontrando una pista en la máscara que ella dejó atrás.
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Consecuencias del baile en el capítulo 6

Aurora se prepara para un baile en el pueblo, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo, mientras su amiga Evangeline le advierte sobre las posibles consecuencias de asistir. En el baile, Aurora se encuentra con el príncipe Leonard, quien la invita a bailar y muestra interés en ella, pero ella se siente abrumada y decide irse. Leonard, desconcertado por su partida, ordena a sus guardias que la busquen, encontrando una pista en la máscara que ella dejó atrás.
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Capítulo 6

. ݁ ˖๋ ࣭ Aurora
«¿U-Un baile?». Pensé sonrojándome de vergüenza.

Compré los alimentos que faltaban para la casa, y salí de ahí, corriendo
apresuradamente y con el corazón acelerado, ¿Será que este príncipe organizó este
baile para verme?, ¿O solo serán ideas mías?

Al llegar, abrí la puerta con una fuerza inexplicable y Evangeline me miraba con el
ceño fruncido, supongo que extrañada de la situación. Observé su vestuario, un
vestido rojo corto con unas medias largas blancas transparentes, y su pelo estaba
amarrado en una coleta alta. Supuse que estaba en pijama.

—¿Se puede saber que te ocurre? —afirmó la pelinegra, cruzando sus brazos sobre su
pecho y acercándose a mí.

—Acabo de llegar del pueblo, y avisaron que iba a ver un baile está noche… —expresé
con la voz cansada y llevando una mano en mi pecho para calmar el cansancio.

—¡¿Un qué?! —exclamó atónita Evangeline.

—Así como lo oyes, tendremos un baile está noche —Me senté en unos de los sofás y
agarré una taza de té, el cual le di un sorbo.

—¿Estás consciente de las consecuencias que pueda ocurrir en ese baile? —Se sentó a
mi lado, mirándome seriamente.

—¿Qué consecuencias?—Alcé una ceja.

—¿Sos tonta o te haces? —habló Evangeline, su enojo era presente en su voz—,


Aurora no eres de este mundo, podría pasar algo que podría alterar la historia.

—Sabes perfectamente que no creo en esas cosas —Entre cerré los ojos —, ni siquiera
sé cómo llegué aquí.

—Por eso mismo te digo que piensas en las consecuencias —aclaró la pelinegra, pero
está vez calmada—, algún día llegará el momento en dónde te tendrás que ir de aquí,
y no vas a poder volver jamás.
—No me recuerdes eso por favor… —Lágrimas empezaron a brotar de mis ojos—,el
mundo en donde vivo es horrible, y no tengo a nadie que me trate, así como me tratas
tú….

—Oye, no llores —Evangeline se acercó a mi preocupada y me abrazó suavemente—,


todo saldrá bien, ¿Sí?, no te preocupes por eso.

Sonríe débilmente y me deje caer en su abrazo, dejando uno que otro sollozo,
Evangeline no dijo más nada, solo dejó que sacará esa herida de mi corazón.

Más tarde Evangeline y yo, empezamos a planear qué vestido íbamos a usar para el
baile, y con quién no íbamos a ir.

Me tome una ducha, al salir, me coloque un vestido rosado largo combinado con mis
tacones grises, me hice dos moños en el cabello, deje que el perfume se impregnara
en mi cuerpo, Y al final complemente el vestido con aretes de oro y collar.

Evangeline quiso ir comoda, escogio un vestido amarillo largo, con sandalias blancas,
se dejo el cabello suelto. A lo último prefirió unos aretes de plata y el collar igual de
plata.

Caminamos lento y preciso hacia el pueblo, el cual había muchas personas, al saber
que hoy tendríamos el baile, era impresionante para mi, poder vivir estas cosas en
vivo y en directo.

Nos dirigimos a una boutique, era humilde, su fachada era de paredes de mármol
rosado, con pequeñas flores blancas y rosadas alrededor, las ventanas resplandecían
por el sol, y los vestidos que habían eran preciosos.

Al llegar, Evangeline se acercó a una de las señoras del lugar, de unos 50 años, blanca
de cabello lacio rubio, con algunas canas, sus ojos hazel me miraron con una gentil
sonrisa, y se aproximó a mi.

—Hola querida, ¿Qué necesitas? –indicó la señora conduciendome, hacia los vestidos
de la boutique.

—Quisiera un vestido elegante para el baile —hable sonriente—, si no es mucha


molestia por supuesto.

—Oh el baile —alegó buscando entre los percheros—. Muchas personas están
hablando sobre él.

—¿En verdad? —Me sorprendí y ella creo que lo notó


—¿Nunca has ido a un baile? —pregunto, pero esta vez dejo lo que estaba haciendo.

—Señora, no soy de aquí, soy de…. —empecé a decir—, Inglaterra.

—Llamame Adeline querida, ahora ya entiendo tu asombro —Con eso cerró la


conversación, y me recorrió para el fondo de la boutique, pensé que ahí estarían los
vestidos elegantes.

Analice los vestidos, había uno verde corto, otro rojo pero este era largo, hasta que
por fin observe el vestido indicado. Uno morado claro largo, era extremadamente
brillante, y bajé mi mirada para encontrarme con unos tacones lilas brillantes. El
asombro se hizo presente en mi rostro, pero Adeline me sacó de mis pensamientos.

—Asombroso, ¿No crees? —afirmó la rubia y lo sacó del maniquí en que estaba
puesto para pasármelo.

—¡Es muy hermoso!, pero no tengo suficiente dinero para comprarlo …. —dije en
apenas un susurro.

—¿Cómo que no? —Evangeline vino y le pasó los billetes a Adeline, ya ella había
escogido un vestido largo azul oscuro brillante, de mangas largas, y los tacones eran
iguales que el vestido. El cual lo tenía en una bolsa con otra cosa que supuse que es la
máscara.

—Adeline, ¿Tienes una máscara lila? —preguntè, guardando el vestido en una bolsa.

—Por supuesto —Guiño un ojo y me la entregó, para luego despedirnos e ir a casa.

Llegamos a casa, y lo primero que hicimos fue bañarnos, para después vestirnos y al
final peinarnos, yo me hice una coleta alta, con ayuda de Evangeline, ella se hice un
chongo elegante, y al final no pusimos los accesorios, me coloqué unos aretes
morados brillantes, con un collar igual. Evangeline se puso lo mismo pero en azul.
Continuamos con un maquillaje sencillo, y culminamos poniendo nuestros tacones y
nuestras máscaras

Estábamos por salir, ya para irnos cuando el sonido de un caballo nos desconcertó,
alguien se bajó de él, y pudimos observar que era Leonard vestido con un traje negro
con rojo, y su máscara del mismo color. Su cabello rubio estaba perfectamente
peinado, y él silbó, haciendo que el sonido retumbabara por toda la calle. Ahora venía
una carroza dorada, el cual tenían dos caballos blancos y un chófer, del que nos dijo
que subieramos, se subió primero Leonard, después yo y al final se subió Evangeline
dándome una sonrisa, haciéndome saber que estaba emocionada.
Llegamos al palacio, sus paredes de piedra y rejas doradas nos recibieron, habían
muchas carrozas alrededor del palacio, y se podían escuchar los fuegos artificiales y
la música clásica dentro del palacio.

Leonard se bajó de la carroza, y me ofreció su mano para bajarme, la cual acepté


dándole un sonrisa, después, Leonard le ofreció su mano a Evangeline para que se
bajara, está no quiso, pero la aceptó, tratando de ser educada.

Nos aproximamos por los pasillos, paredes doradas, artefactos de plata, y cuadros
muy interesantes, Leonard decidió llevarse a Evangeline a la zona de los aperitivos,
está se negó al principio pero después aceptó, yo continúe observando las cosas con
atención, aunque ya sabía que esto iba a ocurrir en el libro.

Mientras tanto, por otra parte….

—No puedo creer que tú madre me convenciera —habló el rey, sentándose en el trono
que estaba puesto en la baranda, el cuál daba vista a las personas que estaban
hablando y otras comiendo.

—Padre, te lo aseguro que está va a hacer una noche inolvidable —aseguré


observando por la baranda, a las personas buscando desesperado a esa chica
misteriosa.

—Esperemos, ahora vé y escoge a una de las princesas que han venido desde muy
lejos para bailar contigo—afirmó señalandolas abajo de la sala de baile.

—Está bien —susurré para después, bajar las escaleras, buscando con quién bailar,
esperando poder verla.

. ݁ ˖๋ ࣭ Aurora
Recorrí un pasillo el cual daba enfrente una puerta grande de madera, había dos
guardias pendientes de ella, y al verme la abrieron dejandome pasar, a una baranda
del cuál se veía todo el salón del baile, me acerque a ella mirando todo a mi
alrededor. Y por un instante lo ví… Él estaba más lindo de lo normal, su traje era
negro como la noche de hoy, tenía una máscara negra brillante, y está hacía contraste
con su cabello.

No pude esperar más y bajé las escaleras acercándome a él, me observaba anhelando
poder estar cerca de mí, al llegar hice una reverencia, y él me recibió mirándome
fijamente, como si quisiera guardar ese recuerdo para siempre en su mente.
—¿Quieres tomar está pieza conmigo? —habló en apenas un susurro, para que fuera
audible solamente para mí.

—Claro —sonreí está vez.

Sin previo aviso él me tomó de la cintura, y empezó a moverse, haciendo pequeños


movimientos, lo seguí mirándolo fijamente, dió una vuelta, todavía agarrándome de
la cintura.

—Todos nos están observando —susurre un poco apenada de lo que estaba


sucediendo.

—Creo que te están observando a ti —continuó bailando conmigo, está vez tomo mi
mano y me tomó de la cintura, está vez dando una vuelta completa —, y ya entiendo
el porqué.

Alzó mi mano con la suya, y empezó a levantarla de arriba hacía abajo, dí una vuelta
haciendo otro movimiento, consistente en tomar su mano y dar una vuelta, y después
tomar su mano contraria y hacer lo mismo, está vez tomé su brazo, dando vueltas por
todo el salón, y hice lo mismo que el anterior movimiento.

De imprevisto, él me tomó de la cintura acercándome más a él, y luego sujeto de los


brazos, haciendo un movimiento de hacia los lados, impulsando mis vestido a los
lados del salón. Ahora sujetó mi mano con la suya, llevándome de un lado a otro, y
después suelta mi mano, agarrando la otra, para hacer lo mismo.

Ahora sujetó mi cintura, dándome vueltas alrededor del salón, con la mirada de
todos fija en nosotros. Inmediatamente agarro mis brazos, y alzo mi cintura hacia él,
dando vueltas hacia los lados.

Al final sujeto mi cintura, dándome vueltas por los aires, para después bajarme y
quedar cerca de su rostro, el cual lo miraba, como si estuviera admirando a una obra
de arte, me dió una última vuelta hacia bajo. Y culminamos con una reverencia.

Aplausos empezaban a sonar al rededor nuestro, y el solo me miraba, todavía


sorprendido que bailo conmigo.

—¿Quién es esa chica? —preguntó el rey a su esposa que tenía al lado.

—No tengo idea, cariño —afirmó la reina, que iba vestida con un vestido negro
elegante brillante, y su cabello está peinado perfectamente en una coleta alta.

Las personas empezaron a bailar, pero el príncipe no les prestó atención, lo que hizo
fue conducirme hacia una de las habitaciones, cerrando la puerta detrás de él. Me
miró, analizando cada parte de mi rostro, se acercó a mí, está vez sentándose en una
cama, ví al mi alrededor y pude ver retratos de él y su familia.

«Así que me, ¿Había llevado a su habitación?» pensé.

—Al fin puedo hablar contigo —expresó tomando mi mano y entrelazandola con la
suya.

—¿Querías hablar conmigo? —pregunté, para después sentarme al lado de él.

—Me pareciste preciosa, cuando te ví en el pueblo —comentó sonriendo como


recordando la escena —, nunca había visto una chica como tú.

—A-Ah gracias —confesé un poco nerviosa de la situación.

—No tienes porque agradecerme —me dio un pequeño beso en la mano—, ¿Podrías
decirme cómo te llamas?

—Claro mi nombre es… —empecé a decir, pero un recuerdo de lo que me dijo


Evangeline, vino a mi mente.

“—Por eso mismo te digo que pienses en las consecuencias —aclaró la pelinegra, pero está vez calmada—, algún día
llegará el momento en dónde te tendrás que ir de aquí, y no vas a poder volver jamás.”

—Lo siento, me tengo que ir —exclamé nerviosa, soltando mi mano de la suya y


levantándome de la cama

—¿Por qué? —Él también se levantó desconcertado—,¿Te incomode?, si es así lo


siento.

—N-No, no es eso, es algo… —busqué las palabras adecuadas para decirle—.


Complicado.

Y con eso, sali de la habitación, sosteniendo mi vestido para correr más rápido, él me
siguió tratando de alcanzarme pero no lo logró, ví a Evangeline afuera y le dije que
nos fuéramos, ella frunció el ceño, pero después asintió, subiéndose a la carroza y
que está arrancará.

Kaiser
Llegué hacia afuera, pero no hubo caso, ya ella se había ido, entonces un poco triste y
desconcertado, llamé a los guardias.
—Necesito que me busquen, a una chica pelirroja —comenté, serio está vez —, de ojos
azules claros, busquenla por todo el reino, ¿Está claro?

Ellos asintieron ,y se fueron, dirigiendose a afuera, estaba por irme al palacio,


caminando con mis manos en los bolsillos, cuando sentí algo en uno de ellos. Y al ver
lo que tenía me sorprendí, era su máscara, con eso tendría una pista.

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