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Aurora y el mundo desconocido

Aurora, una joven que enfrenta la pérdida de sus padres, se prepara para ir a la universidad mientras lidia con su tristeza y la desaprobación de su abuela. A pesar de sus problemas emocionales y la presión académica, intenta seguir adelante con su vida. Al final del capítulo, es absorbida por un libro, llevándola a un mundo desconocido.
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Aurora y el mundo desconocido

Aurora, una joven que enfrenta la pérdida de sus padres, se prepara para ir a la universidad mientras lidia con su tristeza y la desaprobación de su abuela. A pesar de sus problemas emocionales y la presión académica, intenta seguir adelante con su vida. Al final del capítulo, es absorbida por un libro, llevándola a un mundo desconocido.
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Capítulo 1

-¡Aurora! -grita una voz que me suena familiar al igual que desconocida.

De pronto me levanto de mi cama y veo a mi alrededor, la habitación está oscura


como siempre, su oscuridad es igual a un bosque tenebroso, que haría que
cualquiera persona se asustara, pero la verdad; Estoy acostumbrada, me acerco
lentamente a la ventana y veo hacia afuera; ya está amaneciendo y eso significa
que tendré que ir al instituto, (de nuevo).

Me levanto de mi cama con una pereza al igual que un perezoso, pero eso no
impide a que continúe con mi día, voy directo hacia el baño y me miro en el
espejo; mis ojeras son iguales a las de un mapache, y eso hace que me preocupe
por mi aspecto. Mi cabello está desordenado y mi ropa está demasiado sudada.

Al verme así, pienso los momento felices que pase con mis padres, yo era una
niña con buena higiene, que no le gustaba que se ensuciara; y ahora mírenme
estoy muy sucia mi cabello está desordenado y tengo muchas ojeras. Si mis
padres estuvieran aquí, estarían muy decepcionados de mí.

Decidida me quito la ropa que tengo puesta y me meto a la bañera, el agua


caliente invade mi cuerpo y me recuesto en la bañera mientras me empiezo a
enjabonar mis brazos, luego con mis piernas y así con todo el cuerpo. Luego
salgo del baño y me pongo unos monos negros como los cuervos y una camisa
manga larga que me recuerda a las nubes, combinado con unos aretes de perlas.

Me hago una coleta alta y me hecho un poco de perfume. Estaba por agarrar mi
bolso cuando escucho esa voz otra vez.

-¡Aurora! –grita mi abuela desde las escalera-, vas a llegar tarde.

-Ya voy Abui –exclamo y con eso tomo mi bolso y cierro la puerta de mi
habitación.

Velozmente bajo las escaleras y me dirijo hacia la concina, la cual me espera mi


abuela con los brazos cruzados y con mi desayuno en sus manos. Sus ojos azules
me miran seriamente y me lanza una mirada para que me siente en la mesa,
obedezco antes de que se enoje más.

-Toma tu desayuno señorita –habla mi abuela con un tono más serio que
cuando mi papá hablaba mientras me pone el desayuno en la mesa.

-Gracias
-¿Se puede saber por qué usted ahora va tarde a la universidad y ha bajado sus
notas? –pregunta mi abuela enojada mientras se quita el delantal y se peina su
cabello pelirrojo.

-Abuela –respondo con suavidad mientras trato de controlar mis lágrimas-, ya


hablamos sobre eso.

-Quiero saber por qué Aurora –dice mi abuela mientras se sienta a mi lado y me
mira enojada-. No me interesa si ya lo hablamos.

-Es por la muerte de mis padres –afirmo sin más con una sonrisa de triste pero
con un semblante de enojo-, ¿feliz?

Mi abuela se sorprende y me mira con una sonrisa torcida, ella sabe que he
sufrido mucho con la muerte de mis padres, ellos eran todo para mí, y ahora que
ya no están, ya nada tiene sentido. Lagrimas comienzan a salir de mis ojos y
cubro suavemente mi rostro con mis manos, mi abuela se da cuenta de esto y
me abraza por detrás arrepentida por todo lo que me dijo.

-No sabía que la muerte de tus padres –dice mi abuela amablemente con una
sonrisa torcida-, te había afectado demasiado.

Esa respuesta hizo que en mi interior algo se enojara, aparto a mi abuela con
brusquedad y me levanto de la silla limpiando mis ojos hinchados llenos de
lágrimas, mientras la miro con un enojo no antes visto en mí. Mi abuela se
sorprende y espera a que yo diga una palabra.

-¡Claro que me ha afectado abuela! –afirmo con rabia mientras me acerco


lentamente hacia ella-, ¡Eran mis padres!, lo único que tenía en este mundo. Y
me los arrebataron.

Me derrumbo sobre lágrimas y sollozos en el suelo, la muerte de tus seres


queridos puede afectarte demasiado, al punto de caer en depresión, ansiedad, y
en otras enfermedades, pero no me ha pasado ninguna; Por muy dura que he
pasado mi situación, mi abuela se acerca detrás de mí con lágrimas en los ojos,
pero esta vez deja que lloré, ella sabe que necesito llorar.

Llorar no es malo, al contrario, hace que tu cuerpo saque toda esa tristeza que
está en tu interior, después de un rato me tranquilizo y me levanto del suelo con
las manos temblando y secándome mis lágrimas. Decidida me despido de mi
abuela para irme hacia la universidad, a pesar de toda esta situación necesito ir,
no puedo perder más asistencias, y necesito subir mis notas.

En el camino empiezo a observar los paisajes, la brisa me da por detrás y


observo las hojas de los árboles, es otoño mi época favorita del año, pera ya ni
me emociona como antes.

Al llegar me dirijo por los pasillos de la universidad, algunas personas me


miraban mal, otras se reían de mí, pero ya no me afecta nada, cuando entro al
salón mis compañeros se me quedan viendo, los ignoro y estaba a punto de
sentarme cuando alguien me habla en un tono de regaño.
-Llega tarde de nuevo –dice mi profesora Josephine, me doy la vuelta y la
observo, sus ojos hazel me miraban seriamente, su cabello negro estaba atado
en un chongo elegante, lucía una camisa negra con una falda de tubo blanca que
combinaba con sus tacones negros-. Señorita Roosevelt.

-Lo siento –es lo único que salió de mi boca antes de sentarme en mi mesa.

Josephine asiente y sigue con la clase, prestó atención a cada detalle, y anotó
todas las cosas que entendía en una libreta. Al final nos dice que tenemos
examen la semana que viene, salgo de la universidad y me dirijo hacia mi casa.

Al llegar ni siquiera saludo a mi abuela y me voy a mi habitación, me cambio y


me coloco un pijama de seda blanco, decidida agarre mi libro favorito y continúe
leyéndolo, ya estaba por terminarlo y eso me ponía triste.

Estaba leyendo mi libro cuando una luz blanca sobresalía de él, no sabía que
hacer, mi cuerpo estaba completamente congelado ni siquiera podía pensar,
inesperadamente mi cuerpo empezó a desvanecerse y fue entrando al libro. Sin
saber que decir lo único que hice fue soltar un grito, pero ya no hacía caso ya
estaba dentro de un mundo completamente desconocido para mí.

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