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Encuentro inesperado con Leonard

Aurora y Evangeline conocen a Leonard, un chico misterioso que habla francés y español, lo que provoca nervios en Aurora. Leonard se presenta y, tras un breve encuentro, se ofrece a dormir en el sofá para no incomodarlas. Mientras tanto, Leonard se dirige al palacio donde se encuentra con el príncipe Kaiser, quien le reprocha su tardanza y lo despide tras descubrir que lo estaba espiando.
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Encuentro inesperado con Leonard

Aurora y Evangeline conocen a Leonard, un chico misterioso que habla francés y español, lo que provoca nervios en Aurora. Leonard se presenta y, tras un breve encuentro, se ofrece a dormir en el sofá para no incomodarlas. Mientras tanto, Leonard se dirige al palacio donde se encuentra con el príncipe Kaiser, quien le reprocha su tardanza y lo despide tras descubrir que lo estaba espiando.
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Capítulo 3

Aurora
No podía creer lo que miraban mis ojos, estaban observando a un chico alto,
blanco de aspecto delgado atlético, sus ojos azules combinados con gris podían
hacer que cualquiera persona; se perdieran en ellos. Él nos miraba con
curiosidad y a la vez con una seriedad, que supongo que es normal en él.
Evangeline lo miraba sorprendida, se fijó en su atuendo, un traje negro que
hacia resaltar su cabello rubio, el cual lo tenía desordenado por la brisa de la
noche.

Deslice mis manos de la cintura de Evangeline, el chico solo observaba cada


movimiento, sin ningún tipo de expresión en su rostro. Finalmente carraspea
para luego hablar.

- Désolé pour l'arrivée tardive, mesdames -expresa el chico con un poco de


vergüenza en su voz-,j'étais sur le chemin du retour, mais la pluie m'a pris au
dépourvu, et je n'ai pu aller que chez vous ; car c'était le plus proche.

Al oírlo provoco que mi corazón se acelere por completo, nunca había estado tan
cerca de un chico, y mucho menos de otra época, su voz era ronca pero a la vez
suave, aunque lucia lindo. Su personalidad no iba acorde a su rostro.

De pronto, me di cuenta que el chico hablo en francés, eso provoco que en algo
en mí se preocupara, sin embargo, Evangeline pudo arreglar el asunto.

-Pas de problème, monsieur, entrez –afirmo la pelinegra con una sonrisa.

-Merci –sonrió el rubio y entro cerrando la puerta con delicadeza.

Se puso a recorrer la casa, observando cada cosa con curiosidad, y sin articular
ni una sola palabra. Me acerco rápidamente a Evangeline y le susurro:

-¿Cómo se supone que le voy a hablar si… -exprese en un tono de vergüenza y


frustración-. No se hablar francés?

Evangeline voltea suavemente su rostro hacia mí y me toma de las manos, antes


de decirme lo que estaba esperando oír de ella:
-Te ensañaré unas palabras básicas –me da esa sonrisa cálida que la
caracteriza-, no tienes por qué preocuparte.

Inesperadamente el chico deja de caminar por la casa y voltea su rostro para


mirarnos e empezar ir hacia nosotras. Eso provoca que apriete bruscamente las
manos de Evangeline antes de que el empiece a hablar.

-Perdonen señoritas, no me había presentado –recita el chico en un perfecto


español que hace que mi compañera y yo nos quedemos en shock-. Me llamo
Leonard.

Inmediatamente hace una reverencia, y espera pacientemente a que hablamos.


Sin embargo yo me apresure para hablar.

-Disculpe Leonard, pero… -empecé a decir- ¿Por qué no nos había dicho que
hablaba español?

-Ohh, lo siento mucho –exclamo acercándose a mí para luego darme una


sonrisa de boca cerrada-, pensé que las dos hablaban francés, pero veo que no.

<<Rayos, ¿Cómo lo supo?>> Pensé.

-Pero no tiene por qué preocuparse Madame –dice Leonard mientras me toma
suavemente de la mano para después plantarle un beso-, sé hablar
perfectamente español.

-E-Está bien –exclame nerviosa y un poco sonrojada.

Sin embargo Evangeline nos separó y dijo que ya teníamos que dormir, Leonard
propuso que podía dormir en el sofá; para así no molestarnos a las dos. Las dos
asentimos y nos despedimos de el para luego encerrarnos en nuestra habitación.

-¿Puedes prestarme ropa para dormir? –rompí el silencio dejando esa pregunta
en el aire.

-Claro -responde y me pasa una bata blanca con lazos rosados.

-Gracias – afirme y me coloque la bata para luego acostarme en la cama y


acobijarme.

-Buenas noches Aurora –habla Evangeline con una sonrisa acostándose a mi


lado.

-Buenas noches.

Y con eso las dos nos quedamos sumergidas en un sueño profundo.

Leonard
Estaba de camino para el palacio, sin antes dejarles una nota a las dos señoritas,
para que no se preocupen por mí. Por fin vi el palacio enfrente de mí, sus
paredes de piedra y rejas doradas, era un privilegio poder entrar ahí, aunque
para mí no tanto.

Me sumergí dentro de sus habitaciones, paredes de mármol, artefactos de oro y


pinturas que simbolizaban a la familia que vivía ahí. Finalmente llegué a la sala
donde pude observar al rey Eliot, de unos 40 años, aunque lucía joven a simple
vista, su cabello castaño liso claro con algunas canas, estaba peinado
perfectamente y sus ojos verdes oscuros estaban concentrados en el juego de
ajedrez.

Pude notar otra persona delante de él, me acerque un poco más para observar
mejor, y me di cuenta que era Kaiser, su hijo, el cual sus ojos del mismo color de
los de su padre, estaban ocupados analizando el juego, de vez en cuando se
llevaba una mano a su cabello ondulado castaño claro. Estaba por irme de ahí, al
ver que los dos estaban ocupados, pero una voz interrumpió mis pasos.

-Llegas tarde Leonard –su voz era de una seriedad que no me sorprendía-, que
decepción.

-Lo siento mi príncipe –exclame haciendo una reverencia sintiéndome culpable.

Kaiser se levanta de su asiento y se acerca a mí, puedo observar su vestimenta,


un traje negro digno de un príncipe, con unas botas altas negras. Sus pasos se
escuchaban pesados hasta que por fin, llega a donde estoy.

-¿Trajiste lo que te pedí? –afirma cruzando sus brazos.

-Sí mi príncipe, tenga – hable sin antes darle el objeto que tenía en mi bolsillo.

-Gracias, ya puedes irte – exclamó secamente dirigiéndose hacia donde su


padre.

-Pero mi príncipe, acabo de llegar –protesté.

-Tengo asuntos que hacer, no me molestes –expresa sin siquiera mirarme.

Sin decir nada más salí de ahí rápidamente. No sin antes escuchar un poco de su
conversación.

-¿Para qué es esta pluma? – exclamó el padre del mencionado anteriormente.

-Para escribir las invitaciones del baile –afirmó sin más el castaño-, en estos
próximos días.

-¿Un baile? –susurre en un tono bajo, pensando que no me escucharía.


Sin embargo, Kaiser volteo su rostro y me pudo observar detrás de la puerta
escuchando en secreto. Se levantó de donde estaba y se dirigió hacia mí, no sin
antes mirarme seriamente.

-Llegas tarde, y aun así…. –Me tomó del mentón pensando en lo próximo por
decir-, ¿Me espías?

Trague en seco al escuchar lo último. Rápidamente me apresuré para responder.

-Lo siento, yo no… -empecé a decir.

-Sal del palacio Leonard –me interrumpió Kaiser-, hablaremos después sobre
esto.

Asentí, no quería más problemas, ya tengo suficientes. Le hice una reverencia a


Kaiser para después marcharme.

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