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Sentencia sobre hábeas corpus en Ecuador

La Sentencia 39-21-JH/25 de la Corte Constitucional del Ecuador aborda seis casos de hábeas corpus relacionados con la vulneración del derecho a la integridad de personas privadas de libertad en Centros de Rehabilitación Social. La Corte destaca la crisis del sistema penitenciario y establece parámetros para proteger a los reclusos de amenazas y hostigamiento, recordando la responsabilidad del Estado en el control efectivo de estos centros. Se enfatiza la necesidad de garantizar la rehabilitación y reinserción de los internos como objetivos constitucionales de la pena privativa de libertad.
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Sentencia sobre hábeas corpus en Ecuador

La Sentencia 39-21-JH/25 de la Corte Constitucional del Ecuador aborda seis casos de hábeas corpus relacionados con la vulneración del derecho a la integridad de personas privadas de libertad en Centros de Rehabilitación Social. La Corte destaca la crisis del sistema penitenciario y establece parámetros para proteger a los reclusos de amenazas y hostigamiento, recordando la responsabilidad del Estado en el control efectivo de estos centros. Se enfatiza la necesidad de garantizar la rehabilitación y reinserción de los internos como objetivos constitucionales de la pena privativa de libertad.
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Sentencia 39-21-JH/25

Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

Quito, D.M., 09 de enero de 2025

CASO 39-21-JH y acumulados

EL PLENO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL DEL ECUADOR,


EN EJERCICIO DE SUS ATRIBUCIONES CONSTITUCIONALES Y
LEGALES, EMITE LA SIGUIENTE

SENTENCIA 39-21-JH/25

Resumen: La presente sentencia revisa 6 casos en los cuales, a través de la garantía de hábeas
corpus, se alegó la vulneración al derecho a la integridad de personas privadas de libertad por ser
presuntas víctimas de amenazas y otras formas de hostigamiento al interior de diferentes Centros
de Rehabilitación Social. A partir de estos casos, la Corte contextualiza estos casos en la grave
crisis que atraviesa el Sistema Nacional de Rehabilitación Social y verifica que, dependiendo de
las circunstancias de cada caso, el derecho a la integridad personal de las personas privadas de
libertad puede verse afectado como consecuencia de sufrir amenazas, amedrentamientos y otras
formas hostigamiento durante su encarcelamiento. Por ello, la Corte establece parámetros para
las autoridades que conocen estos hábeas corpus correctivos a fin de que, sin superponerse a los
mecanismos legales ordinarios, se respete la finalidad de la garantía para tutelar el derecho a la
integridad personal de las personas privadas de libertad. Finalmente, recuerda el deber que tiene
el Estado de ejercer el control efectivo de los Centros de Rehabilitación Social, de garantizar
canales de denuncia y comunicación entre los reos y las autoridades y, en definitiva, de atender
la situación del Sistema Nacional de Rehabilitación Social a fin de garantizar la rehabilitación y
reinserción como finalidades constitucionales de la pena privativa de libertad.

Contenido
1. Antecedentes procesales……………………………………………………………...2
1.1. Caso 39-21-JH ................................................................................................... 2
1.2. Caso 125-21-JH ................................................................................................. 3
1.3. Caso 145-21-JH ................................................................................................. 4
1.4. Caso 153-21-JH ................................................................................................. 5
1.5. Caso 165-21-JH ................................................................................................. 6
1.6. Caso 166-21-JH ................................................................................................. 7
2. Competencia……………………………………………………………………..9
3. Objeto de la revisión y planteamiento de los problemas jurídicos………………9
4. Análisis constitucional………………………………………………………….10
4.1 Síntesis del contexto del sistema penitenciario ecuatoriano……………………10
4.2 El hábeas corpus como garantía jurisdiccional para garantizar derechos conexos
de las personas privadas de libertad……………………………………………………13
4.3 ¿El derecho a la integridad personal de las personas privadas de libertad puede ser
vulnerado por amenazas, amedrentamientos y otras formas de hostigamiento y, en esa
medida, puede ser tutelado a través de la acción de hábeas corpus?..............................15

1
Quito: José Tamayo E10-25 y Lizardo García. Tel. (593-2) 394-1800
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email: comunicacion@[Link]
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Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

4.4 ¿Cómo deben proceder las autoridades judiciales que conocen acciones de hábeas
corpus que alegan amenazas, amedrentamientos y otras formas de hostigamiento como
violaciones al derecho a la integridad personal?.............................................................21
5. Consideraciones finales………………………………………………………...31
6. Decisión………………………………………………………………………...31

1. Antecedentes procesales

1.1. Caso 39-21-JH

1. El 9 de noviembre de 2020, Galo Fabricio Vaca Galindo (“Galo Vaca”) presentó una
acción de hábeas corpus en contra del director del Centro de Rehabilitación Social
(“CRS”) de Ibarra.1 En su demanda, Galo Vaca alegó ser víctima de presuntos
maltratos de parte de otros privados de libertad, además que “existe la banda de Los
Choneros [sic] y que le están extorsionando con pagos de dinero y le han amenazado
su vida, de lo cual ya ha hecho conocer mediante denuncia en la Fiscalía”. Como
pretensión solicitó el “cambio de celda”.2

2. El 19 de noviembre de 2020, la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal


Policial y Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de Imbabura (“Corte Provincial
de Imbabura”), negó el hábeas corpus y concedió el recurso de apelación interpuesto
en la audiencia.3 A criterio de la Corte Provincial de Imbabura, Galo Vaca no habría
comunicado de los hechos contenidos en su demanda al director del CRS, por lo que,
si bien:

nos ha dicho que es golpeado alternadamente por sus compañeros de celda, y que existe
la Banda de los Choneros que le extorsiona, lo correcto es hacer conocer a la autoridad
administrativa (Director) o Jurisdiccional (Juez de Garantías Penitenciarias)
correspondientes, para la toma de los correctivos internos que fueren menester, pero,
pretender un cambio de celda por la vía constitucional, no es procedente, porque se
desnaturaliza el objeto de la acción de hábeas corpus para el que fue creada por el
legislador ecuatoriano.

1
Acción de hábeas corpus 10L02-2020-00004.
2
En su demanda, Galo Vaca señaló que se “encuentra cumpliendo la pena privativa de libertad en el Centro
de Rehabilitación Social de Ibarra (sic)”, sin hacer ninguna alusión al proceso penal que habría originado
su condena. Luego de la búsqueda con la herramienta digital “EXPEL” del Consejo de la Judicatura,
tampoco se ha encontrado el proceso penal de origen, por lo que se estima que el mismo guarda alguna
reserva.
3
La Corte Provincial de Imbabura consideró que: “insistimos, esta acción constitucional debe ser
desechada, tanto más que, de la información proporcionada por el director del Centro de Privación de
Libertad de Personas Adultas de Ibarra, se viene en conocimiento del Tribunal de la Sala, que no ha
conocido nada al respecto para tomar las acciones administrativas internas correspondientes, y que es recién
en esta audiencia que se entera de los hechos alegados por la PPL Galo Vaca”.

2
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3. El 21 de diciembre de 2020, la Sala Especializada de lo Civil y Mercantil de la Corte


Nacional de Justicia (“Sala Civil Nacional”) consideró que las alegaciones del CRS
de Imbabura no desvirtuaban las alegaciones de Galo Vaca, por lo que aceptó el
recurso de apelación, revocó la sentencia subida en grado y ordenó al director del CRS
que “disponga la adopción de todas las medidas necesarias a fin de proteger la
integridad física del accionante”, incluyendo las investigaciones correspondientes para
identificar a los responsables y sancionarlos de ser el caso.4 En la misma sentencia, la
Sala Nacional ordenó que se cumpla con “lo dispuesto en el artículo 25.1. de la
[LOGJCC]”.5

1.2. Caso 125-21-JH

4. El 2 marzo de 2021, Neida Georgina Rezabala Veliz presentó una acción hábeas
corpus a favor de su hermano, Roberto Heleodoro Rezabala Veliz (“Roberto
Rezabala”),6 en contra del director del CRS de Turi. En su demanda narró que
Roberto Rezabala habría estado cumpliendo su pena en el CRS de Santo Domingo
pero que posteriormente fue trasladado al CRS de Turi.7 En ese contexto, alegó que
su hermano “es una de las pocas personas que pudo sobrevivir a acontecimientos
ocurridos en Turi”8 y, que tras estos hechos, estaría recibiendo varias amenazas por
lo que temía por su vida. Como pretensión solicitó su traslado al CRS de Santo
Domingo, por la cercanía familiar.9

4
La Sala Civil Nacional razonó que: “la acción de hábeas corpus tiene como fin primordial, la recuperación
de la libertad por parte de quien ha sido privada de ella, en forma ilegal, arbitraria o ilegítima; no obstante,
con la vigencia de la Constitución de la República a partir del año 2008, esta acción además está encaminada
a proteger la vida y la integridad física de las personas que se encuentran privadas de la libertad”; por lo
que consideró que el caso se encontraban en el segundo supuesto.
5
LOGJCC, artículo 25, numeral 1: “1. Todas las sentencias ejecutoriadas de garantías jurisdiccionales serán
remitidas en el término de tres días contados a partir de su ejecutoría a la Corte Constitucional, para su
conocimiento y eventual selección y revisión”.
6
Acción de hábeas corpus 01571-2021-00493.
7
Proceso penal 23281-2016-01396. El 18 de julio de 2018, la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar,
Penal Policial, Tránsito, Corrupción y Crimen Organizado de la Corte Nacional de Justicia inadmitió el
recurso de casación interpuesto por Roberto Heleodoro Rezabala Veliz, confirmando de esta manera la
sentencia condenatoria impuesta en su contra como coautor del delito de asesinato. En dicha sentencia, se
estableció que cumpliría su pena privativa de libertad en el CRS de Santo Domingo. Sin embargo, en el año
2019, fue trasladado al CRS de Turi, en la ciudad de Cuenca, provincia de Azuay por supuesta
“peligrosidad”.
8
Se refiere a los hechos suscitados el 23 de febrero de 2021 al interior del CRS de Turi, en el que 34
personas privadas de libertad resultaron víctimas mortales de los hechos violentos ocurridos al interior del
CRS. Ver: [Link] o
[Link]
9
Tanto de la demanda de hábeas corpus como del acta de la audiencia, se constata que la legitimada activa
alegó que “mi hermano desde hace algún tiempo atrás viene presentando (sic) que lo amenazan, está
intimidado, y como nosotros vivimos lejos, no tiene visitas familiares por eso es la petición para ver su
traslado, corre peligro es una de las víctimas de las personas de la masacre […] No ha tenido visitas, somos
de bajos recursos económicos y como él está bien lejos se nos impide visitarlo”.

3
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Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

5. El 4 de marzo de 2021, la Unidad Judicial Especializada de Violencia contra la Mujer


o Miembros del Núcleo Familiar e Infracciones contra la Integridad Sexual y
Reproductiva de Cuenca (“Unidad Judicial de Cuenca”) aceptó el hábeas corpus y
dispuso el traslado inmediato de Roberto Rezabala al CRS de Santo Domingo, entre
otras medidas de reparación integral.10 Por cuanto el director del CRS de Turi no se
opuso al traslado, no se interpuso recurso de apelación, por lo que la sentencia se
ejecutorió conforme el ministerio de ley.11 Posteriormente, se remitieron las copias
certificadas del expediente a la Corte Constitucional.

1.3. Caso 145-21-JH

6. El 4 de enero de 2021, Lenin Javier Vimos Vimos presentó una acción de hábeas
corpus a favor de Christian Edison Vásquez Andagoya (“Christian Vásquez”) quien,
a la fecha, se encontraba privado de libertad en cumplimiento de una medida cautelar
personal,12 en contra de la directora del CRS de Manabí 4. 13 En su demanda relató
que Christian Vásquez estaría cumpliendo la prisión preventiva ordenada en su contra
en el CRS de Manabí pese a que el proceso penal se encuentra desarrollándose en
una jurisdicción en la ciudad de Quito. Señaló que por el delito por el cual estaría
siendo procesado, habría sido “amenazado de muerte por la banda que lidera este
[CRS]” por lo que solicitó su traslado a “un centro acorde a su situación penitenciaria,
aconsejando pueda ser ubicado en la [sic] el [CRS] Morona Santiago (Macas),
(Archidona) [sic], o alguna casa de seguridad” [mayúsculas de original omitidas].

7. El 8 de enero de 2022, la Sala Especializada de la Familia, Niñez, Adolescencia y


Adolescentes Infractores de la Corte Provincial de Justicia de Manabí (“Corte

10
En total, se ordenaron las siguientes medidas de reparación: 1. El traslado inmediato de Roberto Rezabala
al CRS de Santo Domingo, con el seguimiento y control de la Defensoría del Pueblo; 2. Se remitió la
sentencia a la Fiscalía Provincial de Azuay a fin de que investigue las amenazas a Roberto Rezabala; 3.
Que la Defensoría del Pueblo de Azuay intervenga en el CRS de Turi a fin de que gestione y determine si
existen personas privadas de libertad que han presentado solicitudes de traslado que no han sido atendidas
con excepción de los casos “en que el traslado se deba a circunstancias de seguridad”. Dispuso que la
Defensoría del Pueblo atienda las peticiones y de ser el caso, agote los recursos judiciales necesarios; y 4.
Dispuso de que la Defensoría del Pueblo “realice un control de la ubicación de los privados de libertad al
interior del indicado centro”, por constatar, en audiencia, la presunta situación de una persona privada de
libertad en máxima seguridad sin sentencia condenatoria en el CRS de Turi.
11
Conforme consta la razón sentada el 12 de marzo de 2021, en la acción de hábeas corpus 01571-2021-
00493. El representante del CRS Turi señaló: “el Centro de Rehabilitación Social Regional Sierra Centro
Sur Turi tiene como objetivo cuidar a los privados de libertad, no estar en contra del traslado”.
12
Proceso Penal 17282-2020-00886. El 24 de mayo de 2020, la Unidad Judicial Penal con competencia en
Infracciones Flagrantes, con sede en la parroquia Mariscal Sucre del Distrito Metropolitano de Quito,
calificó la detención flagrante, entre otros, de Christian Vásquez, y dictó la medida de prisión preventiva
en el marco de la formulación de cargos por parte de la Fiscalía General del Estado por el delito de tráfico
ilícito de sustancias sujetas a fiscalización. El 12 de agosto de 2020, la Sala Especializada de lo Penal, Penal
Militar, Penal Policial y Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, al resolver el recurso de
apelación interpuesto, ratificó la medida cautelar.
13
Acción de hábeas corpus 13141-2021-00003.

4
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Provincial de Manabí”) negó el hábeas corpus a favor de Christian Vásquez y


concedió el recurso de apelación interpuesto en audiencia. En lo principal, la Corte
Provincial de Manabí señaló que:

el Tribunal no logra verificar que tales amenazas a la vida del accionante sean hechos
comprobables más que meras afirmaciones realizadas por su defensa técnica, no se
demostrado [sic] hechos que se han dado o que sean inminentes que sucedan y para que
se pueda determinar que corre peligro la vida […] Por otra parte, […] existe un
procedimiento para que la persona privada de libertad pueda solicitar el traslado a otro
CRS lo cual no ha sido realizado por la defensa técnica del accionante por lo que no
existen demostrados indicio [sic] alguno de hechos que afirma ni se ha seguido el trámite
previsto en la ley para que pueda ser procedente lo solicitado en el hábeas corpus.14

8. El 12 de marzo de 2021, la Sala Especializada de lo Contencioso Administrativo de


la Corte Nacional de Justicia (“Sala Nacional”) rechazó el recurso de apelación,
confirmó en todas sus partes la sentencia subida en grado y dispuso el envío de la
sentencia, una vez sea ejecutoriada, a la Corte Constitucional. A saber, la Sala
Nacional observó que:

las personas privadas de la libertad, tienen varios mecanismos para solicitar e incluso
impugnar el traslado o en su defecto para solicitar el traslado de un centro de privación
hacia otro, tal como lo consideran los artículos 131, 132 y posteriores, de la resolución
No. SNAI-SNAI-2020-0031-R […] Esto quiere decir que el demandante ha tenido la
oportunidad, tanto por medios administrativos como jurisdiccionales, de impugnar o
modificar su situación carcelaria, tanto así que ha dirigido un oficio al señor Subdirector
Técnico de Protección y Seguridad Penitenciaria, mismo que consta como prueba […].15

1.4. Caso 153-21-JH

9. El 4 de enero de 2021, Lenin Javier Vimos Vimos presentó una acción de hábeas
corpus a favor de Luis Alberto Moreira Oñate (“Luis Moreira”) quien, a la fecha se
encontraba privado de libertad en cumplimiento de una medida cautelar personal,16
en contra de la directora del CRS de Manabí 4.17 En su demanda solicitó que Luis
Moreira sea trasladado “al CRS de la ciudad de Macas en Morona Santiago, al CRS
de la ciudad de Archidona en la provincia del Tena o al CRS en la provincia de
Chimborazo” o en su defecto que poderlo ubicar en “la cárcel número 4 de la ciudad

14
Sin perjuicio de negar la acción, la Corte Provincial de Manabí decidió “sin embargo, hasta que se
resuelva su petición dirigida al señor subdirector técnico de protección y seguridad penitenciaria se dispone
que el Director [sic] de dicho centro disponga las alertas de protocolo de seguridad a través del cuerpo de
seguridad penitenciario para seguir garantizando la seguridad y el derecho a la vida del mencionado
ciudadano”.
15
Al ratificar en todas sus partes la sentencia del juez a quo y al reconocer el oficio dirigido al subdirector
técnico de protección y seguridad penitenciaria, la Sala Nacional ratificó que el CRS debe disponer todas
las medidas para garantizar la seguridad y vida de Christian Vásquez.
16
Luis Moreira fue imputado en el mismo proceso penal que Christian Vásquez (Caso 145-21-JH).
17
Acción de hábeas corpus 13141-2021-00002.

5
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de Quito”, aduciendo que su vida correría peligro por cuanto:

dentro de la denominación de bandas y organizaciones ha comenzado una serie de


amenazas entre cada uno de ellos las personas privadas de libertad y el beneficiado de
esta acción no puede encontrarse en un [CRS] que es liderado por una organización
criminal que se encuentra en contra de diversas personas y que de una u otra forma
ejerce amenaza y ejerce otro tipo de acciones en contra de ellos.

10. El 8 de enero de 2021, la Corte Provincial de Manabí negó el hábeas corpus a favor
de Luis Moreira y concedió su recurso de apelación interpuesto en la audiencia. En
lo principal, la Corte Provincial de Manabí razonó que:

la situación actual que ha hecho conocer el accionante es que sea traslado a centros que
han sido nombrados por él patrocinador de la acción sin que se hubiere activados los
protocolos de seguridad del centro para proteger la vida, por cuanto son los funcionarios
a cargo de este organismo los llamados a velar por esta situación y tomar las acciones
necesarias para proteger de forma mas [sic] adecuada y bajo hechos puntuales la vida de
las personas que están en dicho centro […].18

11. El 16 de marzo de 2021, la Sala Civil Nacional negó el recurso de apelación, empero
modificó la sentencia subida en grado.19 En lo principal, coincidió con el hecho de
que Luis Moreira no habría activado ningún protocolo de seguridad a su disposición
sino que se limitó a señalar otros CRS a los que deseaba ser trasladado. También, una
vez sea ejecutoriada, dispuso el envío de la sentencia a la Corte Constitucional.

1.5. Caso 165-21-JH

12. El 12 de marzo de 2021, Ernesto Francisco Aguirre Chicaiza (“Ernesto Aguirre”)20


presentó una demanda de hábeas corpus en contra del Servicio de Atención Integral
a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores del Ecuador
(“SNAI”) y del director del CRS de Turi.21 En su demanda, señaló ser sobreviviente
de los hechos del 23 de febrero de 2021, que “por falta de acción de parte del Estado
Ecuatoriano (sic) actos reprochables e inhumanos, fue torturado, tratado de forma
cruel, inhumana y degradante dentro de los amotinamientos que se tuvieron lugar, se

18
Sin perjuicio de la negativa, la Corte Provincial de Manabí dispuso que: “el Director de dicho Centro
disponga las alertas y active los Protocolos de Seguridad a través del Cuerpo de Seguridad Penitenciario a
su cargo para seguir garantizando los derechos del indicado ciudadano en el mencionado centro. El señor
Director del Centro de Rehabilitación Social MANABÍ NO. 4 ex El Rodeo, remitirá a este Tribunal a través
de la secretaría, un informe mensual del cumplimiento de lo ordenado”.
19
Adicional a lo dispuesto en la sentencia subida en grado, la Sala Civil Nacional dispuso que: “la
Defensoría del Pueblo conforme las facultades establecidas en el artículo 215 de la Constitución de la
República, ejerza la vigilancia del debido proceso, a favor del legitimado activo, en la causa penal seguida
en su contra, a fin de tutelar sus derechos a la vida e integridad física”.
20
Proceso penal 23281-2018-00379. Ernesto Aguirre se encontraba privado de libertad cumpliendo una
condena por el delito de asesinato.
21
Acción de hábeas corpus 01571-2021-00564.

6
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ha comprometido su integridad personal y han puesto en riesgo su vida”. Por ello,


como pretensión, solicitó ser trasladado al CRS de Santo Domingo, así como se
disponga atención médica y psicológica a su favor.

13. El 17 de marzo de 2021, la jueza de la Unidad Judicial de Violencia contra la Mujer


y Familia de Cuenca declaró con lugar la demanda y dispuso el traslado inmediato de
Ernesto Aguirre al CRS de Santo Domingo.22 El SNAI no interpuso recurso alguno.
Finalmente, la jueza dispuso remitir una copia certificada de la sentencia una vez esta
se encuentre ejecutoriada a la Corte Constitucional.

1.6. Caso 166-21-JH

14. El 15 de marzo de 2021, Ángel Cristian Díaz Ruiloba (“Ángel Díaz”) y Kevin Danilo
Martínez Ochoa (“Kevin Martínez”) presentaron una acción de hábeas corpus en
contra de la jueza de la Unidad Judicial Penal con competencia en Infracciones
Flagrantes con sede en la parroquia Quitumbe del Distrito Metropolitano de Quito,23
quien dispuso la medida de prisión preventiva en el marco de un proceso penal
iniciado en su contra.24 A la fecha de presentación de la demanda, Ángel Díaz y Kevin
Martínez se encontraban privados de libertad en el CRS de Cotopaxi.

15. En su demanda, solicitaron ser trasladados al CRS de Macas al tener su domicilio


civil asentado en Macas, provincia de Morona Santiago, por cuanto alegaron que han
venido:

[…] siendo víctimas constantes de amenazas contra su integridad física y su vida,


amenazas [...] que son supuestamente proferidas por varios reclusos e inclusive otras
organizaciones delictivas por el hecho que los consideran soplones y personas que pueden
delatar a cabecillas de organizaciones delictivas, mismos que se encuentran privados de
la libertad en la misma cárcel de Latacunga […].

22
En su análisis, la jueza consideró que
[…] se colige a todas luces una total falta de políticas públicas que permitan solventar la crisis carcelaria,
y que la falla del Estado Ecuatoriano (sic) a través de los entes rectores que controlan los Centros de
Privación de la Libertad, Servicio de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y
Adolescentes Infractores del Ecuador y sus Direcciones, no puede ser endosada a aquellas personas que
por diferentes circunstancias van a ser huéspedes en estos centros.[…] es evidente que se vulneró el derecho
a la integridad del señor privado de la libertad, la inacción del Estado […] entendida como la falta
de adopción de verdaderas políticas públicas, en lo atinente y hasta en lo más básico como es el diseño de
estos centros. El 25 de marzo de 2021, consta la razón sentada respecto a la ejecutoría de la sentencia de 17
de marzo de 2021.
23
Acción de hábeas corpus 05102-2021-00002.
24
Proceso penal 17283-2020-00916 por el delito de tráfico ilícito de sustancias catalogadas sujetas a
fiscalización, tipificado en el artículo 220 del COIP, inciso 4, literal d. Conforme se desprende del sistema
SATJE, la audiencia de calificación de flagrancia y formulación de cargos en la que se dispuso la prisión
preventiva tuvo lugar el 16 de julio de 2020.

7
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16. El 19 de marzo de 2021, la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal


Policial y Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de Cotopaxi (“Corte Provincial
de Cotopaxi”) declaró improcedente el hábeas corpus por considerar que la orden de
privación de libertad no habría sido ilegal, arbitraria o ilegitima. Además, consideró
que la pretensión de los accionantes parecería responder más a una competencia
administrativa del SNAI el cual no había sido demandado como legitimado pasivo.25
Una vez ejecutoriada la sentencia, dispuso se remitan copias certificadas de la
sentencia a la Corte Constitucional.

1.7. Procedimiento ante la Corte Constitucional

17. Como se observa de los antecedentes procesales, todas las sentencias ejecutoriadas
fueron remitidas a la Corte Constitucional, asignándose a los casos, respectivamente,
los números: 39-21-JH; 125-21-JH; 145-21-JH; 153-21-JH; 165-21-JH; y 166-21-JH.

18. El 18 de noviembre de 2021, la Sala de Selección de la Corte Constitucional


seleccionó y acumuló las causas 39-21-JH; 125-21-JH; 145-21-JH; 153-21-JH; 165-
21-JH y; 166-21-JH para el desarrollo de jurisprudencia vinculante,26 por considerar
que se cumple con el criterio de novedad ya que permitiría “ampliar temas no
desarrollados en la sentencia No. 365-18-JH/21 en el contexto de una situación
sistemática de violencia en contra de las personas privadas de la libertad y de las
víctimas indirectas como son sus familiares”.27 Además, consideró que se cumple el
criterio de gravedad “por cuanto refiere a hechos derivados de la crisis carcelaria a
nivel nacional, en la que, es de conocimiento público, se dan hechos de extorsiones,
agresiones, asesinatos, motines y ataques”. Así mismo, consideró que cumple con, el
criterio de trascendencia nacional ya que “los hechos han ocurrido en distintos centros
de rehabilitación social del territorio ecuatoriano”.

19. En sesión ordinaria del Pleno de la Corte Constitucional de 10 de febrero de 2022, se

25
En lo principal, la Corte Provincial de Cotopaxi resolvió que:
[…] en el presente caso no se puede verificar que la detención de la legitimada activa sea arbitraria ni
ilegítima, peor aún que se la pueda considerar ilegal, pues se ha establecido la existencia de la boleta
constitucional de encarcelamiento dictada por la Jueza que calificó la flagrancia y en tal sentido, se ha
legalizado formalmente la restricción de libertad en esos términos, girando la boleta constitucional de
encarcelamiento […] en cuanto a lo dicho en la audiencia por el defensor técnico, se debe considerar que
se ha realizado una refundición de hechos y que la legitimación pasiva no han sido denunciados ninguna
(sic) otra autoridad, considerando que las actuaciones a las que hace referencia se relaciona con acciones
de carácter administrativa por el SNAI y Director del Centro de Rehabilitación Social Cotopaxi, que no han
sido denunciados, por lo que se ha dicho que se deja a salvo para que pueda presentar las acciones que
creyere pertinente, ya se refiera a garantías penitenciarias o acciones de carácter constitucional. El 26 de
marzo de 2021, consta la razón sentada respecto a la ejecutoría de la sentencia de 19 de marzo de 2021.
26
Conformada por el ex juez constitucional Hernán Salgado Pesantes, la jueza constitucional Karla Andrade
Quevedo y el juez constitucional Alí Lozada Prado.
27
CCE, auto de selección caso 39-21-JH y otros, 18 de noviembre de 2021, párr. 21.

8
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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

sorteó la sustanciación de la causa 39-21-JH y acumulados a la jueza constitucional


Alejandra Cárdenas Reyes, quien avocó conocimiento el 20 de julio de 2023 y, en
esa fecha, insistió en el envío de los expedientes completos, así como recordó la
obligación de las partes de señalar casilleros para notificaciones.

20. En sesión de 26 de noviembre de 2024, el Tercer Tribunal de la Sala de Revisión, en


virtud del sorteo automático realizado en sesión ordinaria del Pleno de la Corte
Constitucional de 29 de agosto de 2024, aprobó el proyecto de sentencia presentado
por la jueza sustanciadora, con base en la competencia prevista en el artículo 199 de
la LOGJCC.

2. Competencia

21. De conformidad con el artículo 436, numeral 6, de la Constitución; y, los artículos 3


y 25 de la LOGJCC, el Pleno de la Corte Constitucional es competente para expedir
sentencias que constituyen jurisprudencia vinculante o precedente de carácter erga
omnes, en todos los procesos constitucionales que llegan a su conocimiento a través
del proceso de selección y revisión.

3. Objeto de la revisión y planteamiento de los problemas jurídicos

22. Conforme a los artículos 86 numeral 5 de la CRE y 38 de la LOGJCC, en materia de


garantías jurisdiccionales, todas las sentencias ejecutoriadas y resoluciones de
medidas cautelares deben ser enviadas a la Corte Constitucional para su eventual
selección y revisión.

23. Como quedo señalado supra, el objetivo de la selección de los casos fue ampliar lo
ya abordado en la jurisprudencia de la Corte respecto a los hábeas corpus y desarrollar
nuevos elementos relativos a esta garantía, específicamente: las amenazas como
posibles formas con las que puede vulnerar el derecho a la integridad personal y la
concesión de traslados a través de la garantía del hábeas corpus como mecanismos
para proteger el derecho mencionado. Bajo estas premisas, en razón de las sentencias
159-11-JH/19 y 1178-19-JP/21, esta Corte emitirá una sentencia con efectos
vinculantes para casos análogos a futuro,28 con el fin de determinar el alcance de la
garantía ante amenazas contra la vida de personas privadas de libertad durante su
reclusión, ampliando el contenido de lo abordado en la sentencia 365-18-JH/21 y
desarrollando criterios adicionales para las y los operadores de justicia.

24. Ahora bien, en una sentencia de revisión de garantías jurisdiccionales, la Corte

28
La Corte ha reiterado este criterio en las sentencias recientes. CCE, sentencia 122-22-JC/23, 25 de octubre
de 2023, párr. 6; CCE, sentencia 47-19-JD/22, 21 de diciembre de 2022, párr. 6.

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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

Constitucional desarrolla el contenido de los derechos y las garantías constitucionales


a partir de los hechos del caso revisado, es decir, los problemas jurídicos que resuelve
la Corte en este tipo de sentencias surgen de los hechos del caso concreto objeto de
la revisión.

25. Bajo este marco, esta Corte considera oportuno determinar si las amenazas sufridas
por personas privadas de libertad pueden constituir una forma de vulnerar su derecho
a la integridad personal y, en esa medida, pueden ser tuteladas por la garantía del
hábeas corpus. Por tanto, la Corte atenderá estas cuestiones, a través del siguiente
problema jurídico: ¿El derecho a la integridad personal de las personas privadas
de libertad puede ser vulnerado por amenazas, amedrentamientos y otras
formas de hostigamiento y, en esa medida, puede ser tutelado a través de la
acción de hábeas corpus?

26. Finalmente, en el caso de que la respuesta sea afirmativa, se atenderá el siguiente


planteamiento: ¿Cómo deben proceder las autoridades judiciales que conocen
acciones de hábeas corpus que alegan amenazas, amedrentamientos y otras
formas de hostigamiento como violaciones al derecho a la integridad personal?

27. Para ello, en primer lugar, esta Corte procederá a contextualizar las demandas de
hábeas corpus en revisión en el marco de la situación carcelaria del país para, a
continuación, sintetizar lo que en la jurisprudencia de esta Corte se ha establecido
respecto a la acción de hábeas corpus. Posteriormente, a la luz de estas
consideraciones, se procederá a atender los problemas jurídicos planteados.

4. Análisis constitucional

4.1 Síntesis del contexto del sistema penitenciario ecuatoriano

28. A través de su jurisprudencia, esta Corte ha constatado algunas violaciones de


derechos constitucionales que derivan de diversas problemáticas del sistema
carcelario del Ecuador. Estas problemáticas impactan de forma directa y negativa en
el goce de los derechos de las personas privadas de libertad, 29 principalmente a la
vida, integridad personal y la rehabilitación social.

29. De los antecedentes procesales, esta Corte anota que: i) en los casos 39-21-JH, 145-
21-JH, 153-21-JH y 166-21-JH, los accionantes alegaron recibir amenazas por parte
de bandas o grupos criminales que se encontraban presentes en los CRS o incluso

29
Ver, por ejemplo: CCE, sentencia 365-18-JH/21, 24 de marzo de 2021, párr. 47-62; sentencia 69-21-
IN/23, 13 de septiembre de 2023, párr. 88-93. También: CCE, dictamen 5-21-EE/21, 06 de octubre de 2021,
párr. 24; sentencia 50-21-CN/22, 19 de octubre de 2022, párr. 99.

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“liderándolos”; ii) mientras que en los casos 125-21-JH y 165-21-JH los beneficiarios
del hábeas corpus alegaron, expresamente, ser sobrevivientes de “masacres”
carcelarias y que en razón de ello temían fundadamente por su vida. Dado que los
casos en revisión se circunscriben, nuevamente, en la grave crisis que persiste en el
sistema de rehabilitación social, esta Corte estima conveniente realizar un breve
recuento sobre ese contexto, previo a resolver el fondo de la presente sentencia.

30. Este Organismo ha advertido que el Sistema Nacional de Rehabilitación Social


(“SNRS”) se encuentra atravesado por una crisis estructural provocada, entre otras
cosas, por el hacinamiento, la profundización de la conflictividad y la violencia, la
operación de grupos delincuenciales, el debilitamiento institucional, la falta de
recursos económicos y humanos adecuados y la falta de control por parte de las
autoridades carcelarias.30 Esta Corte ha entendido que la falta de políticas criminales
y de rehabilitación han derivado incluso en muertes masivas y otros episodios de
violencia extrema al interior de los centros de privación de libertad, y que han sido
causa de declaratorias de estados de excepción, cada vez más frecuentes, en un
intento de las autoridades de atender estas problemáticas.31

31. En alcance a lo señalado en la sentencia 365-18-JH/21, este Organismo considera


oportuno destacar el impacto múltiple que la crisis carcelaria genera, como
consecuencia, al país. De esta manera, a criterio de esta Corte, la crisis del SNRS
tiene implicaciones graves no solo para las personas privadas de libertad, sino
también para: i) el Estado, toda vez que los problemas internos de violencia en las
cárceles también han llegado a influir en los problemas de inseguridad que se dan
fuera de los muros; ii) a la sociedad en general, pues al impedir la rehabilitación y
reinserción de las personas, propicia los índices de reincidencia de delitos; y iii) para
los familiares de las personas privadas de libertad.

32. Además, esta Corte ha reconocido que la gravedad de la crisis del SNRS ha escalado
a unas dimensiones de tal envergadura que la misma ha sido objeto de visitas,
informes y pronunciamientos por parte de organismos internacionales. Así, por
ejemplo, entre el año 2021 y el 2022, el Ecuador recibió dos visitas de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (“CIDH”) y una del Subcomité contra la
Tortura de Naciones Unidas, con motivo de la escalada de violencia en los CRSs.32

30
CCE, sentencia 365-18-JH/21, 24 de marzo de 2021, párr. 56.
31
Ver CCE, sentencia 365-18-JH/21, 24 de marzo de 2021, párr. 128; CCE, dictamen 5-23-EE/23, 25 de
agosto de 2023, párr. 43-44; dictamen 6-22-EE/22, 31 de agosto de 2022, párr. 144 y 145; y dictamen 7-
22-EE/22, 29 de septiembre de 2022, párr. 40.
32
Ver: CIDH, Personas privadas de libertad en Ecuador, 21 de febrero de 2022, OEA/Ser.L/V/II, párr. 3 y
28; CIDH, CIDH anuncia cooperación técnica con Ecuador y reconoce avances en la implementación de
las recomendaciones, comunicado de prensa 30 de septiembre de 2022,
[Link] ONU, Subcomité
para la prevención de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, El Órgano de Prevención

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33. Por ejemplo, el informe elaborado por la CIDH a raíz de su visita concluyó, entre
otras cosas, que las condiciones de los centros de privación de la libertad:

se caracterizan –además de sobrepoblación y violencia intracarcelaria– por i) falta de


separación por categorías; ii) deficiente infraestructura; iii) atención médica negligente,
y consecuentes desafíos en la implementación de medidas en el contexto del COVID-19;
iv) alimentación inadecuada; v); obstáculos en el acceso al agua; vi) insuficiente de
personal penitenciario; vii) falta de perspectiva de género en el tratamiento penitenciario,
y; viii) obstáculos para la efectiva reinserción social de la población penitenciaria.33

34. La CIDH, además, identificó que la crisis del SNRS deriva de la “ausencia de control
efectivo por parte del Estado de los centros penitenciarios y sistemas de autogobierno,
corrupción, e insuficiencia de personal de seguridad”34 y es frente a ese escenario
que:

se presentan conflictos entre bandas criminales por el control de pabellones y centros


penitenciarios, motivados principalmente por ganancias económicas que pudieran
obtener a través de negocios ilícitos. Así, los hechos de violencia ocurridos en 2021 en
los diferentes centros no son actos aislados, sino que ocurren en un marco más amplio de
lucha por el control y poder, tanto dentro como fuera de las cárceles.35

35. Además, este Organismo constata que en el marco del último informe elaborado por
el Grupo de Trabajo sobre el Examen Periódico Universal del año 2022 y aprobado
por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Estado ecuatoriano
recibió varias recomendaciones relacionadas con los centros de rehabilitación social.
Así, el informe recomienda: mejorar las condiciones del sistema penitenciario,
reducir los casos de violencia y muerte en las prisiones, mejorar los programas de
rehabilitación y reinserción, realizar los esfuerzos para atender la situación de las
prisiones, entre otros. En definitiva, esto da cuenta no solo la gravedad de la situación
que el SNRS enfrenta, sino también de la preocupación internacional que esta crisis
ha generado.36

de la Tortura de la ONU visitará Ecuador en medio de la crisis carcelaria, comunicado de prensa de 22 de


septiembre de 2022, [Link]
ecuador-amid-prison-crisis.
33
CIDH, Personas privadas de libertad en Ecuador, 21 de febrero de 2022, OEA/Ser.L/V/II, párr. 19.
34
Ibid., párr. 9.
35
Ibid., párr. 10.
36
ONU, Consejo de Derechos Humanos, Informe del Grupo de Trabajo sobre el Examen Periódico
Universal a Ecuador, 22 de diciembre de 2022, párr. 100, A/HRC/52/5. A continuación, se reproducen las
recomendaciones relacionadas respecto del sistema penitenciario: “100.10 Proseguir los esfuerzos para
mejorar la seguridad y las condiciones de vida en las prisiones (Türkiye); adoptar nuevas medidas para
reformar el sistema penitenciario, incluida la mejora de las condiciones de vida de los reclusos, haciendo
hincapié en los programas de rehabilitación y reinserción social (Armenia); seguir adoptando medidas
destinadas a mejorar las condiciones del sistema penitenciario, en particular mediante un enfoque basado
en los derechos humanos y la rehabilitación (Azerbaiyán); 100.11 Seguir avanzando en la aplicación de la
Política Pública de Rehabilitación Social 2022-2025, que permite promover un enfoque basado en los

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36. Es en este contexto en el que se insertan los hábeas corpus objeto de revisión de la
presente sentencia. Situaciones en las cuales las personas privadas de libertad
acudieron a la justicia constitucional como consecuencia de episodios de violencia
extrema suscitada al interior de los CRSs y de sentirse amenazadas y temer por su
vida. Razón por la cual recurrieron al hábeas corpus como mecanismo para
salvaguardar su integridad y a través de esta garantía ser trasladadas a otro CRS.

37. Por ello, la presente sentencia busca fortalecer la jurisprudencia orientada a garantizar
los derechos humanos de las personas que se encuentran privadas de su libertad, en
particular, la integridad personal -observando los preceptos constitucionales y
atendiendo a la complejidad que esta temática exige-. Sin embargo, esta Corte
enfatiza que, por mandato constitucional, le corresponde al Ejecutivo atender la
situación del SNRS, de manera urgente y prioritaria.

4.2 El hábeas corpus como garantía jurisdiccional para garantizar derechos


conexos de las personas privadas de libertad

38. El artículo 89 de la Constitución reconoce que la acción de hábeas corpus tiene como
objeto “recuperar la libertad de quien se encuentre privado de ella de forma ilegal,
arbitraria o ilegítima, por orden de autoridad pública o de cualquier persona, así como
proteger la vida y la integridad física de las personas privadas de libertad”. Por su
parte, el artículo 43 de la LOGJCC establece que la acción de hábeas corpus está
concebida para proteger “la libertad, la vida, la integridad física y otros derechos
conexos de la persona privada o restringida de libertad”.

derechos humanos y la rehabilitación social en el sistema penitenciario (Cuba); adoptar nuevas medidas
para mejorar el sistema penitenciario y establecer mecanismos de rehabilitación social (Belarús); seguir
trabajando en la aplicación de la política pública de rehabilitación social, a la luz de la crisis del sistema
penitenciario (Brasil); 100.12 Adoptar medidas adecuadas para reducir los casos de violencia y las muertes
en el sistema penitenciario (Bangladesh); 100.13 Adoptar nuevas medidas para aplicar una política integral
de lucha contra la violencia en las cárceles (Ucrania); 100.14 Proseguir los esfuerzos para mejorar la
situación de las prisiones, combatir la violencia en los centros penitenciarios y rehabilitar a los presos (Iraq);
adoptar medidas adecuadas para reducir la violencia mortal en el sistema penitenciario (Rumania); 100.15
Seguir avanzando hacia una política consolidada para proteger los derechos de las personas privadas de
libertad, en especial en lo que respecta a su integridad personal, y poner fin al hacinamiento en las cárceles
(Chile); 100.16 Seguir intensificando los esfuerzos para lograr una gestión eficaz del sistema penitenciario
(India); 100.17 Poner en marcha iniciativas para hacer frente a los niveles de violencia grave en las
prisiones, entre otras cosas teniendo en cuenta la hoja de ruta elaborada por la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y
el Delito sobre la mejora de la seguridad en las cárceles (Irlanda); 100.18 Reformar el sistema penitenciario,
en particular mediante la aplicación efectiva de políticas de reinserción (Francia); 100.19 Asignar recursos
adicionales para aumentar la seguridad y los servicios sociales en las prisiones (Estados Unidos de
América); 100.20 Seguir formando y fomentando la capacidad de las fuerzas del orden en el ámbito de los
derechos humanos (Egipto); 100.21 Invertir en la formación y capacitación del personal penitenciario, así
como en medidas que reduzcan la prisión preventiva, a fin de disminuir el hacinamiento en las cárceles
(Alemania)”.

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39. Al respecto, esta Corte ha observado que, aun cuando la garantía del hábeas corpus
ha sido concebida fundamentalmente para tutelar el derecho a la libertad, la
Constitución ha ampliado el objeto de la garantía para proteger otros derechos “que
podrían vulnerarse durante la privación de libertad, dentro de la cual se establece que
procede expresamente frente a la tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes, la
incomunicación u otros tratamientos vejatorios que atenten contra la dignidad
humana”.37 De ahí que este Organismo ha señalado que los derechos tutelados por
esta garantía jurisdiccional “no establecen una enumeración taxativa, excluyente y
cerrada, sino que deben ser interpretadas extensivamente con el fin de proteger, cesar
y reparar integralmente vulneraciones a los derechos constitucionales”.38

40. En ese sentido, por cuanto existe una íntima correlación entre el derecho a la vida, la
libertad y la integridad personal, cualquier forma de amenaza o vulneración de uno
de estos puede derivar en la afectación de otro de manera simultánea, por el principio
de interdependencia de derechos.39 Y, por estas razones, la Corte ha entendido que:

si bien el artículo 89 de la Constitución y el 43 de la LOGJCC hace referencia a la


integridad física, debe entenderse que la protección alcanza a la integridad personal
de las personas privadas de su libertad en todas sus dimensiones, las cuales incluyen a
la integridad psíquica, moral y sexual, conforme lo garantiza a todas las personas el
artículo 66, numeral 3, literal a de la Constitución. Además, esta Corte ha señalado que
es objeto de protección mediante hábeas corpus los derechos en la privación de libertad
y en tales casos, el hábeas corpus tiene fines correctivos.40

41. En relación con el hábeas corpus con fines correctivos, este Organismo ha
considerado que esto ocurre cuando la acción no tiene como pretensión la
recuperación de la libertad, sino que se orienta a garantizar los derechos conexos que
pueden verse vulnerados gravemente durante la privación de libertad. 41 Es decir,
cuando una persona está privada de libertad de forma legal y legítima y se producen
restricciones o vulneraciones por las condiciones de privación de libertad, dichas
restricciones son justiciables mediante la garantía de hábeas corpus cuando no fueren
razonables o si producen efectos o daños graves al titular de derechos.42 En su
jurisprudencia, este Organismo ha identificado varios escenarios de hábeas corpus
correctivos y señalado lineamientos a seguir por parte de las autoridades que conocen

37
CCE, sentencia 365-18-JH/21, 24 de marzo de 2021, párr. 170.
38
Ibid., párr. 164.
39
Ibid., párr. 71.
40
Ibid., párr. 166.
41
CCE, sentencia 116-12-JH/21, 21 de diciembre de 2021, párr. 40
42
CCE, sentencia 202-19-JH/21 (Acogimiento institucional y hábeas corpus), 24 de febrero de 2021, párr.
85, 89.

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estos casos de tal manera que la garantía no se desnaturalice.43

42. Ahora bien, se observa que en los 6 casos seleccionados, con motivo de las amenazas
y amedrentamientos, la pretensión de los accionantes no fue la recuperación de
libertad sino el traslado administrativo hacia otro CRS (casos 125-21-JH; 145-21-JH;
153-21-JH; 165-21-JH y; 166-21-JH) o, inclusive, otra celda al interior del mismo
CRS (caso 39-21-JH).

43. Por ello, toda vez que la acción de hábeas corpus es la garantía idónea para tutelar los
derechos conexos de las personas privadas de libertad, corresponde dilucidar si las
amenazas, amedrentamientos y cualquier forma de hostigamiento, pueden tener como
resultado afectaciones al derecho a la integridad personal de las personas privadas de
libertad y, en esa medida, ser tuteladas a través de esta garantía; o, caso contrario,
constituye un abuso de aquella.

4.3 ¿El derecho a la integridad personal de las personas privadas de libertad


puede ser vulnerado por amenazas, amedrentamientos y otras formas de
hostigamiento y, en esa medida, puede ser tutelado a través de la acción de
hábeas corpus?

44. El artículo 66, numeral 3 de la Constitución reconoce el derecho a la integridad


personal en los siguientes términos:

Se reconoce y garantizará a las personas:


3. El derecho a la integridad personal, que incluye:
a) La integridad física, psíquica, moral y sexual [énfasis añadido].
b) b) Una vida libre de violencia en el ámbito público y privado. […]
c) La prohibición de la tortura, la desaparición forzada y los tratos y penas crueles,
inhumanos o degradantes.

45. En la sentencia 385-18-JH/21, esta Magistratura abordó y desarrolló el contenido del


derecho a la integridad personal y la prohibición de tortura, tratos crueles, inhumanos
y degradantes; las obligaciones que le generan los derechos de las personas privadas
de libertad al Estado; y determinó que la acción de hábeas corpus es la garantía idónea
para tutelar el derecho a la integridad personal de las personas privadas de libertad.
En dicha sentencia, la Corte abordó, además de la violencia estructural dentro del
SNRS y del derecho a la integridad personal, en general, de las personas privadas de
libertad, los siguientes aspectos en concreto: el aislamiento de las personas privadas

43
Entre otras, ver CCE, sentencia 205-15-JH/19, 12 de noviembre de 2019, párr. 54; sentencia 202-19-
JH/21 (Acogimiento institucional y hábeas corpus), 24 de febrero de 2021, párr. 120 y siguientes; sentencia
103-19-JH/21 (Hábeas corpus y persona adulta mayor privada de libertad en UVC), párr. 66; sentencia 365-
18-JH/21, 24 de marzo de 2021, párr. 170; sentencia 98-23-JH/23, 13 de diciembre de 2023, párr. 99 y
siguientes; sentencia 1646-23-EP/24, 3 de octubre de 2024, párr. 64-65.

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de la libertad; y la prevención de la violencia y el uso progresivo de la fuerza en


centros de privación de libertad.44 De allí que, como fue señalado supra, en la medida
en que los hábeas corpus objeto de revisión del presente caso tienen como base la
alegada existencia de diferentes formas de amenazas y hostigamiento, en este análisis
este Organismo ampliará lo señalado en su jurisprudencia y tomará especial énfasis
en aquellas consideraciones respecto a la dimensión psicológica de la integridad
personal.

46. En esa línea, en cuanto al derecho a la integridad personal y la prohibición de tortura,


este Organismo reconoció en la sentencia 365-18-JH, entre otras cosas, que:

46.1. Las dimensiones física, psíquica, moral y sexual de la integridad personal


son complementarias e interdependientes entre sí y guardan una conexión
íntima, esencial y necesaria. Por tanto, su protección no puede ser entendida
de manera aislada y la vulneración a una de estas dimensiones podría, en
ciertos casos, resultar en la afectación en mayor o menor grado hacia las
otras.45

46.2. La dimensión psíquica o psicológica comprende “la conservación del


ejercicio autónomo y saludable de las facultades motrices, intelectuales y
emocionales”.46 Además, que la integridad moral faculta a los seres
humanos a proceder conforme las convicciones personales. En esa medida,
reconoció que cualquier forma de hostigamiento, situaciones que generen
trauma, lo que incluye, por ejemplo, forzar a una persona a realizar
actividades que vayan contra su sistema de valores y autonomía individua,
o que impliquen recordar dolor pueden, entre otras, afectar la integridad
personal.

46.3. El derecho a la vida libre de violencia –que forma parte de este derecho- no
solo se protege una dimensión individual de la persona, sino que “busca
erradicar los entornos sociales violentos en los cuales se propician las
vulneraciones a la integridad personal”.47

46.4. Ni la jurisprudencia internacional ni la doctrina distinguen de forma


absoluta entre tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, y tampoco
detallan taxativamente qué acciones u omisiones configuran una u otra
figura, sino que la distinción entre unos y otros viene dado por diversas

44
CCE, sentencia 365-18-JH/21, 24 de marzo de 2021, párr. 92.
45
Ibid., párr. 71.
46
Ibid., párr. 70. ii.
47
Ibid., párr. 69.

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circunstancias particulares de cada caso. No obstante, para efectos de


tutelar el derecho a la integridad personal o, para la adopción de
medidas oportunas y adecuadas para prevenir o hacer cesar las acciones
u omisiones que vulneren este derecho en cualquiera de sus dimensiones en
la vía constitucional, dicha distinción es irrelevante.48

46.5. El marco constitucional interno y el derecho internacional han establecido


que la prohibición de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes
tiene un carácter absoluto. Esto es, que no es susceptible de “suspensión
bajo ninguna circunstancia, así como tampoco se puede suspender o impedir
la posibilidad de presentar la acción de hábeas corpus para proteger este
derecho y hacer efectiva la prohibición de tortura y de los tratos crueles,
inhumanos o degradantes”.49

47. En suma, esta Corte indicó que “toda autoridad pública, administrativa o judicial tiene
la obligación de actuar dentro del ámbito de sus competencias para impedir o hacer
cesar amenazas o vulneraciones a la integridad personal, independientemente de la
caracterización de la vejación”.50

48. Ahora bien, en cuanto al derecho a la integridad personal de las personas privadas de
libertad, esta Corte ha señalado que el marco normativo nacional e internacional
obligan al Estado a garantizar el derecho a la integridad personal todas las personas
privadas de libertad. Por tanto, en virtud de dichas obligaciones, “cuando existen
amenazas o vulneraciones a este derecho las autoridades administrativas y
jurisdiccionales competentes deben adoptar las medidas de protección de los
derechos y de oficio, en forma diligente, imparcial y exhaustiva, deben investigar con
el fin de identificar y sancionar a los responsables”.51

49. Entre las razones que soportan dicha obligación estatal, se encuentra que el
constituyente ecuatoriano reconoció a las personas privadas de libertad como un
grupo de atención prioritaria con derechos específicos52 en razón de su doble
vulnerabilidad. Esto es que, por una parte, se encuentran condicionadas “a las
decisiones de las autoridades encargadas de los centros de rehabilitación social” y,
por otra que “el ejercicio de sus derechos se encuentra condicionado
permanentemente a estas decisiones”.53 En otras palabras, el deber reforzado que

48
Ibid., párr. 76, 83, 86.
49
Ibid., párr. 88.
50
Ibid., párr. 87.
51
Ibid., párr. 104.
52
Constitución, artículo 51.
53
CIDH, Informe sobre los derechos humanos de las personas privadas de libertad en las Américas, 31 de
diciembre de 2011, OEA/Ser.L/V/II. Doc.64, párr. 42.

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tiene el Estado para con las personas privadas de libertad se sustenta porque:

[a]l momento de detener a un individuo, el Estado lo introduce en una "institución total",


como es la prisión, en la cual los diversos aspectos de su vida se someten a una regulación
fija, y se produce un alejamiento de su entorno natural y social, un control absoluto, una
pérdida de intimidad, una limitación del espacio vital y, sobre todo, una radical
disminución de las posibilidades de autoprotección. Todo ello hace que el acto de
reclusión implique un compromiso específico y material de proteger la dignidad
humana del recluso mientras esté bajo su custodia, lo que incluye su protección
frente a las posibles circunstancias que puedan poner en peligro su vida, salud e
integridad personal, entre otros derechos.54

50. Esto implica que, frente a cualquier forma de vulneración del derecho a la integridad
personal, el Estado debe implementar medidas adecuadas, eficaces y oportunas de tal
manera que, a través de aquellas, la privación de libertad no suponga la restricción
adicional de otros derechos sino que se aseguren las condiciones más dignas posibles
“durante la permanencia de las personas en los centros de privación de libertad y en
toda circunstancia en que se mantenga bajo la custodia de las autoridades, lo que
incluye los traslados a otros centros de rehabilitación social, diligencias judiciales o
traslados a centros de salud”.55

51. De allí que, para precautelar el derecho a la integridad de las personas privadas de
libertad, cobra especial relevancia el deber del Estado de: i) ejercer el control efectivo
de los CRSs; y que, ii) cuente e implemente un canal de denuncia de fácil acceso,
seguro y discreto, de tal manera que las autoridades puedan tomar medidas frente a
las amenazas.

52. Respecto al control efectivo de los CRSs, la CIDH ha indicado que implica que el
Estado no solo custodie externamente a los centros penitenciarios, sino que, además,
sea capaz de mantener el orden y la seguridad al interior de las cárceles. Es decir, que
debe ser capaz de garantizar en todo momento la seguridad de los reclusos, sus
familiares, las visitas y de las personas que laboran en los centros penitenciarios. Lo
contrario supone colocar a las personas privadas de libertad, guías penitenciarios y
demás personal administrativo en una situación permanente de riesgo, exponiéndolos
a la violencia carcelaria y a los abusos de otros internos más poderosos o de los grupos
delictivos que operan en estos recintos.56

53. En cuanto al canal de denuncia, esto obliga al Estado para que:

54
Ibid., párr. 53.
55
Ibid., párr. 99.
56
CIDH, Informe sobre los derechos humanos de las personas privadas de libertad en las Américas, 31 de
diciembre de 2011, OEA/Ser.L/V/II. Doc.64, párrs. 76, 77 y 78.

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se asegure que éstas tengan acceso real a presentar sus quejas y peticiones, sin sujeción a
la intervención o “filtro” de los propios funcionarios penitenciarios o de otros reclusos;
que existan los sistemas adecuados para manejo, examen y distribución de esta
información; que los funcionarios penitenciarios estén debidamente capacitados en la
recepción y tratamiento de quejas y peticiones; que las personas privadas de libertad que
así lo requieran tengan acceso a asistencia e información legal acerca del ejercicio de este
derecho; y que se procure que ninguna queja podrá ser planteada por el representante
jurídico o por un tercero en nombre [del] recluso si este se opone. Además, las autoridades
penitenciarias y administrativas involucradas en estos procesos deben estar debidamente
capacitadas para poner en conocimiento a las autoridades judiciales y de instrucción
competentes en aquellos casos en los que detecten información relativa a posibles delitos
perseguibles de oficio.57

54. Si no existe un canal de denuncia adecuado y efectivo o, mucho peor, no existe un


control efectivo de los CRSs, el Estado no podrá: i) cumplir con sus obligaciones
reforzadas como custodio y garante de los derechos de las personas privadas de
libertad conforme al marco normativo nacional e internacional; ii) garantizar los
derechos de las personas privadas de la libertad y del personal penitenciario; y, como
consecuencia, tampoco podrá iii) asegurar una rehabilitación y reinserción de las
personas, finalidades últimas de la pena privativa de libertad. Por el contrario,
propiciará la creación de un entorno inseguro y hostil al interior de los CRSs en el
que, a falta de control estatal y canales de comunicación efectivos, el Estado deberá
atender, prevenir, mitigar e investigar diferentes episodios de violencia y
amedrentamiento al interior de los CRSs.

55. Aquello, por ejemplo, se constata de los casos 39-21-JH, 145-21-JH, 153-21-JH y
166-21-JH donde los accionantes alegaron recibir amenazas de las bandas criminales
que liderarían los CRS en los que se encontraban recluidos. Más aún, esta Corte
identifica que como consecuencia de la falta de control efectivo sucedieron los
episodios de violencia extrema que los accionantes refirieron en los casos 125-21-JH
y 165-21-JH y por los cuales alegaron tener un temor fundado por sus vidas.

56. Ahora bien, esta Corte enfatiza que la obligación de garantizar el derecho a la
integridad personal y la prohibición de tortura, tratos crueles, inhumanos o
degradantes no depende de que tan manifiestas pueden -o no- ser las violaciones a la
integridad, sino de demostrar que tales afectaciones son resultado de un acto u
omisión estatal o particular.

57. Así, aun cuando entre las formas de violación a la integridad personal, pueden existir
algunas más o menos intensas o graves que otras (heridas profundas o que
comprometan otros órganos vs lesiones superficiales); o algunas más evidentes

57
Ibid., párr. 254.

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(lesiones físicas) que otras menos evidentes o palpables (trastornos psicológicos),


aquello no obsta ni disminuye la obligación del Estado. Por el contrario, la Corte IDH
ha establecido que “las amenazas y el peligro real de someter a una persona a
lesiones físicas produce, en determinadas circunstancias, una angustia moral de tal
grado que puede ser considerada tortura psicológica”,58 o al menos un trato
inhumano [énfasis añadido]”.59

58. En criterio de esta Corte, para determinar la existencia de un temor fundado de la


concreción real y material de ser víctima de lesiones físicas o incluso muerte sino se
toman medidas oportunas y eficaces, debe ser valorado atendiendo a las
particularidades de cada caso y de acuerdo a la condición individual de la o el
beneficiario del hábeas corpus. Por ejemplo, de los contextos de los casos, tanto de
Roberto Rezabala (125-21-JH),60 como de Ernesto Aguirre (165-21-JH),61 se
demuestra con claridad la existencia de padecimientos intensos como consecuencia
de temores fundados en ser nuevamente víctimas de episodios de masacres o torturas
al interior del CRS de Turi.

59. Por tanto, esta Corte reconoce que los derechos, decisiones y forma de vida en general
de las personas privadas de libertad dependen totalmente de la custodia que les brinda
el Estado. En consecuencia, frente a cualquier acto u omisión que puedan constituir
vulneraciones a su integridad personal en todas sus dimensiones, incluyendo
cualquier forma de amenaza, amedrentamiento u hostigamiento, más aún en
contextos en los que el Estado no ejerce un control efectivo ni garantiza canales de

58
Corte IDH, Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 18 de agosto de 2000. Serie C No.
69, párr. 102. También CIDH, Informe sobre los derechos humanos de las personas privadas de libertad en
las Américas, 31 de diciembre de 2011, OEA/Ser.L/V/II. Doc.64, párr. 339.
59
Corte IDH, Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Fondo.
Sentencia de 19 de noviembre de 1999. Serie C No. 63, párr. 165.
60
Proceso 01571-2021-00493, Extracto de Audiencia. De la transcripción del testimonio de Roberto
Rezabala se desprende que relató que: “Ahorita estoy viviendo una pesadilla, no me siento bien en ese
pabellón, soy el único que vive en ese pabellón de máxima especial, temo por mi vida por eso quería mi
traslado voluntario, tengo cuatro noches que no duermo, temo por mi vida, no me siento bien ahí […]”.
Asimismo, de la transcripción del testimonio de Neida Georgina Rezabala Veliz se lee que presentó la
acción porque: “[…] mi hermano desde hace algún tiempo atrás viene presentando que lo amenazan, esta
intimidado, y como nosotros vivimos lejos, no tiene visitas por eso es la petición para ver su traslado, corre
peligro es una de las víctimas de las personas de la masacre […]”.
61
Proceso 01571-2021-00564. En la sentencia, la jueza de la Unidad Judicial de Violencia contra la Mujer
y Familia de Cuenca tomó en cuenta que la defensa técnica de Ernesto Aguirre relató que el día de los
hechos: “[…] empezaron a escuchar disturbios por parte de otros PPLS, ante esto se encerraron, y a eso de
las 10h30 llegaron PPLs encapuchados, tumbaron la puerta, les atacaron con machetes, cuchillo y armas
sin darles la oportunidad de defenderse, recibió un fuerte golpe en la cabeza, quedó inconscientes, cuando
recuperó la conciencia se percató que sus compañeros de celda estaban siendo agredidos brutalmente, su
reacción fue permanecer en el suelo y hacer pensar que estaba muerto, presenció actos crueles e inhumanos,
durante 15 horas no recibió ningún tipo de atención; por todos estos hechos se encuentra afectado
gravemente y teme que esto se vuelva a repetir”. Por ello, solicitó “el inmediato traslado del señor privado
de la libertadas Ernesto Francisco Aguirre Chicaíza al Centro de Rehabilitación Social de Santo Domingo.
Se disponga atención médica y psicológica a favor del señor privado de la libertad”.

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denuncia adecuados, se puede interponer una acción de hábeas corpus para tutelar
el derecho a la integridad personal.

60. En suma, esta Corte identifica que:

60.1. La acción de hábeas corpus es el mecanismo judicial idóneo y adecuado


para tutelar los derechos conexos de las personas privadas de libertad,
entre ellos, el derecho a la integridad personal en todas sus dimensiones.
Además, se enfatiza que la prohibición de cualquier forma de tortura, tratos
crueles, inhumanos o degradantes no admite excepciones ni gradaciones.

60.2. Como custodio de las y los reclusos, el Estado es el garante de sus derechos
constitucionales. Además, el Estado debe procurar que la privación de
libertad no suponga una restricción adicional de derechos ni exceda el nivel
inevitable de sufrimiento inherente a esta condición.62 De allí que es
importante que el Estado cumpla con su deber de: i) ejercer un control
efectivo de los CRSs y ii) garantizar un canal adecuado y efectivo de
comunicación y denuncia. De incumplir este mandato, garantizar la
rehabilitación y los derechos de los reos se convertirán en objetivos de difícil
o imposible cumplimiento y cuya responsabilidad es exclusiva del Estado.

60.3. Dependiendo de las circunstancias de cada caso y la condición individual de


la persona, las amenazas, amedrentamientos y/o otras formas de
hostigamiento pueden resultar en vulneraciones a la integridad personal en
su dimensión psicológica. En contextos de privación de libertad, cualquier
forma de amenaza cobra especial relevancia por cuanto la garantía de
derechos del recluso depende casi exclusivamente de la custodia del Estado.

4.4 ¿Cómo deben proceder las autoridades judiciales que conocen acciones de
hábeas corpus que alegan amenazas, amedrentamientos y otras formas de
hostigamiento como violaciones al derecho a la integridad personal?

61. Toda vez que se ha determinado que la garantía del hábeas corpus es el mecanismo
judicial idóneo y adecuado para tutelar los derechos conexos de las personas
privadas de libertad, entre ellos, el derecho a la integridad personal en todas sus
dimensiones; y, que este derecho, en su dimensión psicológica, puede ser vulnerado,
dependiendo de las circunstancias de cada caso, como consecuencia de distintas
formas de amenazas en contextos de privación de libertad, esta Corte estima oportuno
establecer lineamientos para resolver hábeas corpus correctivos en los que se analice

62
CCE, sentencia 365-18-JH, 24 de marzo de 2021, párr. 127.

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este escenario. Esto en razón de que, en los casos objeto de la presente sentencia, la
Corte constata criterios disímiles de las judicaturas que resolvieron los casos, a saber:

61.1. En todos los casos, los beneficiarios del hábeas corpus alegaron ser víctimas
de amenazas al interno de los CRSs donde se encontraban recluidos. En
razón de ello, solicitaron como medida de reparación el traslado a otro CRS
de su elección. Así: en el caso 125-21-JH, se solicitó que Roberto Rezabala
sea trasladado al CRS de Santo Domingo; en los casos 145-21-JH y 153-21-
JH, Lenin Javier Vimos Vimos pretendió que Christian Vásquez y Luis
Moreira sean trasladados del CRS de Manabí a otros CRSs de Morona
Santiago, Archidona o la cárcel 4 en la ciudad de Quito; en el caso 165-21-
JH Ernesto Aguirre solicitó ser trasladado al CRS de Santo Domingo
específicamente; y en el caso 166-21-JH Ángel Díaz y Kevin Martínez
solicitaron ser trasladados al CRS de Macas. Solo en el caso 39-21-JH, no
se solicitó el traslado a otro CRS sino que se pretendió un “cambio de celda”
en el mismo CRS de Ibarra.

61.2. La acción solo fue concedida en los casos 39-21-JH, 125-21-JH y 165-21-
JH. Respecto a estos últimos, esta Corte observa, además, que comparten
ciertas similitudes fácticas pues ambos beneficiarios se encontraban
recluidos en el CRS de Turi y sustentaron que las amenazas y temores se
basaban al ser “sobrevivientes” de la “masacre” sucedida en dicho CRS en
febrero de 2021. Además, en estos casos, las autoridades accionadas no
demostraron mayor oposición al traslado pues no se impugnó la decisión de
primera instancia. De hecho, en el caso 125-21-JH, el CRS de Turi señaló
expresamente que “tiene como objetivo cuidar a los privados de libertad, no
estar en contra del traslado”. Por último, cabe señalar que en los tres casos,
las judicaturas identificaron no solo la existencia de alguna forma de
vulneración del derecho a la integridad de los beneficiarios sino que la
entidad accionante no había desvirtuado las afirmaciones de que los
accionantes tenían traumas (125-21-JH y 165-21-JH) o que temían
fundadamente por su vida como consecuencia de las amenazas (39-21-JH).

61.3. Por otra parte, en los casos 145-21-JH y 153-21-JH se observa que la acción
fue negada en razón de que las amenazas no “son hechos comprobables”
sino parecían ser meras afirmaciones de los accionantes. En ambos casos se
resaltó que existirían “varios mecanismos para solicitar e incluso impugnar
el traslado o en su defecto para solicitar el traslado de un centro de privación

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hacia otro”, en referencia al Reglamento del SNRS (“Reglamento”);63 o,


por cuanto el reo no habría activado “los protocolos de seguridad del centro
para proteger la vida” previo a accionar la garantía de hábeas corpus. De
alguna forma, aquello también se señaló en el caso 166-21-JH cuando la
Corte Provincial consideró que la pretensión de los accionantes se refería
más a una competencia administrativa del SNAI. Además, se observa que
un argumento similar fue utilizado por la Corte Provincial de Imbabura al
resolver el caso 39-21-JH en primera instancia. De hecho, consideró que la
pretensión de requerir un traslado, desnaturaliza el objeto del hábeas corpus.

61.4. Salvo el caso 166-21-JH, el legitimado pasivo fue, o el CRS custodio del
beneficiario del hábeas corpus, o el SNAI. En el caso 166-21-JH en
específico, la demanda fue rechazada porque, además de considerar que era
un trámite administrativo, se sostuvo que se demandó a un legitimado pasivo
aparentemente incorrecto (la jueza que dispuso la prisión preventiva).

62. En primer lugar, es preciso recordar que la Corte ya ha establecido cómo las
autoridades judiciales deben motivar las resoluciones de hábeas corpus, esto es, que al
momento de resolver deben, al menos: 1) realizar un análisis integral, que incluye:
cuando sea alegado o las circunstancias lo requieran, las autoridades judiciales deben
pronunciarse sobre (i) la totalidad de la detención; (ii) las condiciones actuales en las
cuales se encuentra la persona privada de libertad y (iii) y el contexto de la
persona, en relación a si la persona pertenece a un grupo de atención prioritaria.64

63. Ahora bien, sin perjuicio de que, de conformidad a lo dispuesto en la LOGJCC, se


presuman ciertos los hechos que se aleguen en la demanda,65 no es suficiente que el

63
Reglamento del Sistema de Rehabilitación Social, Registro Oficial 958 edición especial, 4 de septiembre
de 2020, capítulo IV Traslados de Personas Privadas de Libertad. El artículo 131 del Reglamento,
específicamente señala:
Traslado. - El traslado es una acción administrativa de la entidad encargada del Sistema Nacional de
Rehabilitación Social realizada en el ámbito exclusivo de la administración de los centros de privación
de libertad otorgada constitucional y legalmente al Organismo Técnico del Sistema. Las autorizaciones
o negativas de traslados corresponden a valoraciones técnicas relacionadas a las personas privadas de
libertad y a aspectos de seguridad penitenciaria que vulneren el Sistema Nacional de Rehabilitación Social.
Los pedidos de traslados solicitados por las personas privadas de libertad no son vinculantes para el Sistema
Nacional de Rehabilitación Social; sin perjuicio, se analizará el contexto de la privación de libertad y la
seguridad en los respectivos informes para la decisión administrativa correspondiente. Los traslados de las
personas privadas de libertad se realizarán únicamente a centros de privación de libertad de mismo tipo
[énfasis añadido].
64
CCE, sentencias 2533-16-EP/21, 28 de julio de 2021, párr. 52; sentencia 2583-19-EP/23, 20 de
septiembre de 2023, párr. 26-27; y sentencia 554-20-EP/24, 12 de septiembre de 2024, párr. 46-47.
65
LOGJCC, artículo 16.4: “Se presumirán ciertos los hechos de la demanda cuando la entidad pública
accionada no demuestre lo contrario o no suministre la información solicitada, siempre que de otros
elementos de convicción no resulte una conclusión contraria. En los casos en que la persona accionada sea
un particular, se presumirán ciertos los hechos cuando se trate de discriminación o violaciones a los
derechos del ambiente o de la naturaleza”.

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accionante alegue y que se presuma como cierto –cuando la entidad pública accionada
no demostró lo contrario- que ha sido amenazado. Como quedó señalado con
anterioridad, las amenazas, amedrentamiento y otras formas de hostigamiento pueden
–no siempre- ser una forma de tortura psicológica o un trato cruel o inhumano, pero
aquello depende de ciertos contextos y del análisis integral que las autoridades
judiciales deben realizar caso a caso. Es decir, para la concesión de un hábeas corpus
que pretende tutelar el derecho a la integridad personal como consecuencia de sufrir
amenazas, amedrentamientos y otras formas de hostigamiento, es necesario que se
pruebe cómo dichas amenazas, en el caso en concreto, habrían ocasionado una
vulneración de este derecho.

64. No obstante, aquello no contradice la obligación de las y los juzgadores de realizar un


análisis integral de la privación de libertad, lo que implica que deben valorar: el
contexto en el que las presuntas amenazas se habrían producido, el grado, intensidad
o frecuencia de las amenazas, en qué nivel de seguridad del CRS se encuentra
cumpliendo la pena el reo, si se encuentra privado de libertad preventivamente o
cumpliendo una sentencia ejecutoriada,66 valoraciones o informes sobre el perfil
criminológico de la o el beneficiario, informes o alertas de seguridad de la Policía
Nacional; así como qué medidas se han tomado para precautelar la seguridad de la o
el beneficiario y si las mismas han sido suficientes o eficaces, etc.

65. Para cumplir con dicha obligación judicial, esta Corte considera que las autoridades
judiciales deben tomar en cuenta, entre otras cosas: i) la desigualdad de armas entre
las partes procesales, esto es, entre las personas privadas de libertad y las autoridades
accionadas;67 ii) la facultad de disponer la práctica de prueba de oficio que se
estime necesaria, ya sea en primera o segunda instancia, con la finalidad de esclarecer
los hechos,68 así como su obligación de verificar directamente la integridad
personal del accionante y las condiciones de privación de libertad en la que se
encuentra;69 iii) que es el Estado quien ostenta la responsabilidad y carga probatoria
al tener a las personas bajo su custodia;70 y iv) que en atención a los elementos
fácticos de cada caso y ante la duda de si la amenaza, amedrentamiento u
hostigamiento constituyó o no una vulneración del derecho a la integridad, la
ponderación del caso siempre será en favor de la víctima.71

66
Para ello, las autoridades judiciales pueden hacer uso del sistema SATJE para revisar integralmente las
causas penales por las que la/el beneficiario se encuentre privado de libertad.
67
CCE, sentencia 365-18-JH, 24 de marzo de 2021, párr. 188.
68
Ibid., párr. 299.5.
69
Ibid.
70
Ibid., párr. 299.4 y 299.6
71
Ibid., párr. 299.6.

24
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66. En definitiva, para conceder o negar un hábeas corpus que pretenda tutelar el derecho
a la integridad personal como consecuencia de amenazas u hostigamientos, las
autoridades judiciales deben tomar en cuenta lo señalado por este Organismo tanto
respecto a la valoración de la prueba en garantías jurisdiccionales,72 como lo atinente
a acciones de hábeas corpus planteadas por personas privadas de libertad.73 Esto
implica considerar que:

66.1. Las personas privadas de libertad se encuentran bajo total custodia del
Estado lo que implica considerar que existe una desigualdad de armas entre
las partes. En ese sentido, si bien no basta con que el reo alegue haber sido
amenazado, corresponde a la entidad accionada demostrar o, que dicha
amenaza no existe o, que ha tomado medidas adecuadas y pertinentes para
proteger a la persona privada de libertad respecto a aquellas.

66.2. El estándar probatorio en garantías, en general, es el de mayor probabilidad:


Si a partir del acervo probatorio se puede concluir que es razonablemente
más probable que un hecho haya ocurrido, el estándar se encuentra
satisfecho. Además, las pruebas admitidas en el proceso de forma conjunta,
bajo las reglas de la sana crítica.

66.3. Debe probarse que las amenazas, amedrentamientos u otras formas de


hostigamiento trajeron como consecuencia una afectación al derecho a la
integridad personal, la misma que puede ser a su dimensión psicológica. La
conexión entre la amenaza y la vulneración a la integridad debe ser
valorada caso a caso.

66.4. Toda vez que el contexto es decidor para determinar si las amenazas,
amedrentamientos u otras formas de hostigamiento son o no formas de
tortura psicológica o al menos, un trato cruel o inhumano, las autoridades
judiciales no deben escatimar esfuerzos para valorar los hechos y el contexto
integral de la privación de la libertad en el que las amenazas,
amedrentamientos u otras formas de hostigamiento se habrían producido
caso a caso.

67. De los casos en revisión, por ejemplo, este Organismo valora que en los casos 39-21-
JH, 125-21-JH y 165-21-JH, las judicaturas tomaron en cuenta las condiciones de
detención y el contexto de las presuntas amenazas. Así, para esta Corte, en el caso 39-
21-JH, la Sala Civil Nacional valoró la intensidad de las amenazas al constatar que el
accionante había presentado una denuncia como consecuencia del temor fundado

72
CCE, sentencia 1095-20-EP/22, 24 de agosto de 2022, párr. 70.1 – 70.5.
73
CCE, sentencia 365-18-JH, 24 de marzo de 2021, párr. 195-197.

25
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generado por aquellas. Además, consideró que el canal de denuncia no había sido
efectivo pues evidenció que no hubo acción alguna por parte del CRS. Mientras tanto,
en los casos 125-21-JH y 165-21-JH, al valorar el contexto de la detención, las
judicaturas consideraron como un peligro real las amenazas alegadas por los
accionantes dado el episodio de violencia extrema que se había suscitado en el CRS
de Turi en aquel año. También se observa que se tomó en cuenta que el propio CRS
no se oponía a que se adopten medidas para precautelar la seguridad de los accionantes.

68. Por otra parte, por ejemplo, en los casos 145-21-JH y 153-21-JH, aun cuando parecería
que la pretensión de los accionantes fue utilizar la garantía de hábeas corpus para ser
trasladados a otros CRSs de su elección, siendo especialmente llamativo la
identificación clara de algunas opciones en el CRS de destino, esta Corte observa que
las judicaturas rechazaron la acción, es decir, no consideraron las amenazas como un
peligro real que pueda ocasionar una vulneración al derecho a la integridad personal,
de todas maneras, dispusieron que se activen los protocolos de seguridad necesarios.
A criterio de esta Corte, aquello resulta contradictorio pues, a pesar de considerar como
“meras afirmaciones” lo alegado por los accionantes, aun así, dispusieron medidas de
seguridad a su favor, es decir, sí dieron cierto grado de credibilidad a la existencia de
las amenazas y a la alegación de que bandas controlarían el CRS de Manabí.

69. Igualmente, no se observa que en los casos 145-21-JH, 153-21-JH y 166-21-JH las
judicaturas hayan agotado todos los esfuerzos por valorar y examinar a profundidad
los contextos en los que las amenazas se habrían producido, los potenciales efectos
que estas habrían tenido en los accionantes,74 o los alegatos de que los CRS estarían
liderados por bandas criminales, cuando correspondía que sea el Estado y no los
accionantes desvirtuar dichas afirmaciones.

70. Continuando con el análisis, esta Magistratura ha determinado que, además de valorar
la totalidad de la detención, en una sentencia de hábeas corpus se deben 2) responder
a las pretensiones relevantes que,75 en el caso de amenazas, intimidaciones u otras
formas de hostigamiento, incluirá responder a la petición de que se dicten medidas
para salvaguardar la vida e integridad de las personas privadas de libertad, la solicitud
del traslado y/o, en general, que el SNAI revise las condiciones de seguridad del
centro.

74
A saber, de la revisión de los procesos de los casos 145-21-JH y 153-21-JH, si bien las autoridades
judiciales concedieron la palabra a los reos para ser escuchados en audiencia y a partir de dichas
declaraciones consideraron que los relatos eran imprecisos, se observa que en ambos casos no dieron trámite
a una solicitud de valoración psicológica requerida en la demanda de hábeas corpus, lo que debió ser un
elemento importante a valorar para conceder o negar las acciones. Por otra parte, en el caso 166-21-JH, la
Corte Provincial de Cotopaxi se limitó a analizar la legalidad de la detención, sin considerar ni el contexto
en el que se habrían dado las amenazas, ni las condiciones de detención alegadas por los accionantes.
75
CCE, sentencia 2533-16-EP/21, 28 de julio de 2021, párr. 52.

26
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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

71. Ahora bien, en cuanto a las pretensiones de traslado a otro CRS, esta Corte anota que
en las reformas al COIP de marzo del año 2023 se introdujeron disposiciones
específicas respecto a los traslados de personas privadas de libertad,76 las cuales
establecieron un mecanismo de impugnación a dicho traslado ante el juez de garantías
penitenciarias del sitio al que el reo fue trasladado,77 e inclusive, contempla una
prohibición específica respecto a la utilización de garantías jurisdiccionales para
que sea utilizada como una nueva instancia para discutir o pretender solicitar un
traslado.78

72. Por su parte, el Reglamento contempla las circunstancias en las que se deben dar
los traslados; señala parámetros para los mismos; y establece procedimientos
diferenciados para ejecutarlos, ya sea un: i) traslado ordinario; ii) traslado de
mujeres privadas de libertad que conviven con hijas e hijos; iii) traslado de personas
privadas de libertad protegidas; iv) traslado por acercamiento familiar; v) traslado por
padecimiento de enfermedad catastrófica, que implique peligro para su vida o
incapacidad permanente; y, tratamiento psiquiátrico; vi) traslado por cuestiones de
seguridad.79 Por ello, con la finalidad de que la naturaleza de la garantía jurisdiccional
no reemplace ni se superponga a estos mecanismos ordinarios,80 se recuerda que no se
pueden disponer traslados a otros CRSs a través de una acción de hábeas corpus,
mucho menos, disponer el traslado a un CRS de elección del beneficiario, pues la
autoridad del SNRS es la única que podrá realizar dicha determinación.

73. Sin embargo, aquello tampoco puede trastocar la finalidad de la garantía de tutelar los
derechos conexos de las personas privadas de libertad. Al respecto, si bien es cierto
que a través de la acción de hábeas corpus no se puede disponer ni impugnar el traslado
de la persona privada de libertad, esta Corte recuerda que, al amparo del artículo 18 de
la LOGJCC, las autoridades judiciales cuentan con una amplísima facultad de disponer
medidas de reparación integral para reparar y garantizar el derecho a la integridad y
seguridad de la persona privada de libertad beneficiaria. Como se ha señalado, incluso

76
Código Orgánico Integral Penal, Registro Oficial Suplemento de 10 de febrero 2014, reforma de 29 de
marzo de 2023, artículo 668.1.- “Traslado”.
77
Código Orgánico Integral Penal, Registro Oficial Suplemento de 10 de febrero 2014, reforma de 29 de
marzo de 2023, artículo 668.2.- “Apelación judicial del Traslado”.
78
Código Orgánico Integral Penal, Registro Oficial Suplemento de 10 de febrero 2014, reforma de 29 de
marzo de 2023, artículo 668.- “Apelación judicial del Traslado”: “[…] Las apelaciones de traslados se
realizan vía judicial ante jueces de garantías penitenciarias, y no se podrá utilizar las garantías
jurisdiccionales de hábeas corpus, de acción de protección ni las medidas cautelares constitucionales
para apelar traslados, ni para pretender ordenar traslados de personas privadas de libertad [énfasis
añadido]”.
79
Reglamento del Sistema de Rehabilitación Social, Registro Oficial 958 edición especial, 4 de septiembre
de 2020, artículos 132, 133, 134, 136, 137, 139, 141 y 142, respectivamente.
80
CCE, sentencia 1706-13-EP/19, 26 de noviembre de 2019, párr. 22 y 23; sentencia 189-19-JH/21, 8 de
diciembre de 2021, párr. 58; y sentencia 2536-17-EP/23, 1 de febrero de 2023, párr. 30.

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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

en los casos 145-21-JH y 153-21-JH en los que se negó el hábeas corpus, las
judicaturas de todas maneras dispusieron a las autoridades penitenciarias que “activen
los Protocolos de Seguridad” o que se “garantice la seguridad y el derecho a la vida”.
También, en el caso 39-21-JH, la Sala Civil Nacional dispuso, además del cambio de
celda, que se adopten todas las medidas necesarias para proteger la integridad física
del beneficiario e iniciar las investigaciones correspondientes. En los casos 125-21-JH
y 165-21-JH, además de los traslados, se ordenó que la Defensoría del Pueblo
intervenga en el CRS accionado o que se brinden atenciones psicológicas al
beneficiario. Por último, cabe señalar que, a la fecha de presentación de los hábeas
corpus de los casos en revisión, estas disposiciones normativas no se encontraban
vigentes.

74. En definitiva, el hecho de que el legislador haya incluido una prohibición expresa para
impugnar o disponer traslados de personas privadas de libertad, no puede ni debe
repercutir de ninguna manera en la efectividad de la acción de hábeas corpus para
tutelar el derecho a la integridad personal de la persona privada de libertad que haya
sido vulnerado como consecuencia de amenazas, amedrentamientos o cualquier forma
de hostigamiento. Así, partiendo de lo resuelto en los casos en revisión, se observa que
al conceder estos hábeas corpus correctivos se puede disponer, entre otras cosas:
cambio de celda o de pabellón al beneficiario, denunciar el hecho a la Fiscalía General
del Estado y, dependiendo del caso, recomendar el ingreso del beneficiario al Sistema
de Protección de Víctimas y Testigos. También, se puede poner en conocimiento sobre
el particular al ente rector del SNRS con la finalidad de active los protocolos de
seguridad pertinentes; se brinde atención o contención psicológica, o, en definitiva,
cualquier medida que se considere pertinente, prudente y adecuada para garantizar la
integridad de la persona privada de libertad, sin contravenir ni las prohibiciones
establecidas en la ley ni los excesos u abusos de esta garantía identificados en la
jurisprudencia de esta Corte.81

75. Igualmente, se puede nombrar una comisión unipersonal o pluripersonal para recabar
pruebas,82 para lo cual se puede requerir el apoyo del Ministerio del Interior y la Policía
Nacional para el ingreso al CRS accionado. También, como medidas de no repetición,
se puede disponer el seguimiento y monitoreo de las condiciones del CRS accionado
a la Defensoría del Pueblo a través del Mecanismo de Prevención contra la tortura y
otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, de tal manera de verificar si las
condiciones e infraestructura del CRS accionado ha mejorado acorde a lo dispuesto.

81
Ver, por ejemplo, las desnaturalizaciones y abusos identificados en las sentencias: 98-23-JH/23 y 2701-
21-EP/23.
82
LOGJCC, artículo 16, inciso 3

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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

76. En segundo lugar, es importante determinar que entre los legitimados pasivos en estos
escenarios, siempre se deberá contar con el ente rector en rehabilitación social, a
través de los directores de los centros que formen parte del SNRS autorizados para
mantener a personas privadas de la libertad. Toda vez que la pretensión no es recuperar
la libertad de movilidad sino tutelar el derecho a la integridad personal como
consecuencia de cualquier forma de amenaza, estos casos se enmarcan en el escenario
de un hábeas corpus correctivo, es decir, está encaminado verificar y de ser el caso
mejorar las condiciones frente a las cuales el reo se encuentra en el CRS, sin perjuicio
de que las autoridades judiciales realicen, motivadamente, un análisis integral de la
detención (párr. 62 supra).

77. De allí que, para evitar que la garantía resulte inefectiva para analizar amenazas,
amedrentamientos u otras formas de hostigamiento que podrían resultar en
vulneraciones al derecho a la integridad personal de personas privadas de libertad
como consecuencia de que se habría accionado en contra de la autoridad judicial que
dictó la orden de privación de libertad -caso 166-21-JH-, se recuerda que se pueden
subsanar estos errores. Así, en virtud del principio de formalidad condicionada que
rige a las garantías jurisdiccionales y especialmente al hábeas corpus,83 las autoridades
judiciales pueden disponer, tras identificar este error, que se corra traslado de la
demanda y se convoque a la audiencia a la autoridad pertinente del SNRS.

78. En tercer lugar, y en línea con lo anterior, cobra especial relevancia determinar que
el juez competente siempre será aquel que ejerza de juez de garantías penitenciarias
del lugar en donde la o el beneficiario se encuentre privado de libertad. En esa
medida, las autoridades judiciales también deben seguir los lineamientos establecidos
por esta Corte,84 esto es que:

78.1. Será competente la o el juez de garantías penitenciarias –o quien haga de


sus veces- del lugar donde se encuentre cumpliendo la condena la persona
accionante y/o el beneficiario.

78.2. Las y los jueces de garantías penitenciarias o quienes se encuentren


ejerciendo tales funciones, deberán verificar si efectivamente son
competentes para tramitar un hábeas corpus en razón del territorio.

83
LOGJCC, artículo 4, numeral 7: “Principios procesales. - La justicia constitucional se sustenta en los
siguientes principios procesales: La jueza o juez tiene el deber de adecuar las formalidades previstas en
el sistema jurídico al logro de los fines de los procesos constitucionales. No se podrá sacrificar la
justicia constitucional por la mera omisión de formalidades”.
84
CCE, sentencia 98-23-JH/23, 13 de diciembre de 2023, párr. 64.1-64.3.

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78.3. De tener dudas respecto al lugar de internamiento de la persona privada de


libertad que solicite el hábeas corpus, porque la demanda no especificó el
lugar de la privación de libertad del beneficiario, o porque no se cuenta con
la boleta de encarcelamiento del accionante o beneficiario, deberán avocar
conocimiento de la causa y requerir al SNAI la información que identifique
el lugar donde el accionante se encuentra cumpliendo su condena.

79. A modo de síntesis, esta Corte concluye que:

79.1. El hábeas corpus es es el mecanismo judicial idóneo y adecuado para tutelar


los derechos conexos de las personas privadas de libertad. Por ello, las
prohibiciones legales para impugnar o solicitar traslados no son un
impedimento para conocer acciones de hábeas corpus que pretendan tutelar
el derecho a la integridad personal potencialmente vulnerado como
consecuencia de amenazas, intimidaciones u otras formas de hostigamiento.
Al respecto, cabe señalar que, por cuanto las prohibiciones fueron
introducidas en el año 2023, ninguno de los traslados ordenados en los casos
en revisión contravino el ordenamiento legal, pues dicha prohibición no
existía al momento en que se presentaron los hábeas corpus en revisión.

79.2. En casos de hábeas corpus correctivos, se deberá contar con el ente rector
en rehabilitación social entre los legitimados pasivos, a través de los
directores de los centros de privación de libertad. De darse el supuesto en
que en la demanda no se haya identificado como legitimado pasivo a la
autoridad competente del SNRS como legitimado pasivo, las autoridades
judiciales pueden disponer que se corra traslado de la demanda a dicha
autoridad y convocarla a la audiencia a efectos de garantizar la efectividad
de la garantía de hábeas corpus.

79.3. Para conceder hábeas corpus que pretendan tutelar el derecho a la integridad
frente a amenazas, intimidaciones u otras formas de hostigamiento, es
necesario: i) que se respeten los lineamientos de competencia establecidos
en el derecho; ii) probar, de acuerdo a las reglas de la LOGJCC y la
jurisprudencia constitucional, cómo las amenazas produjeron una afectación
a la integridad personal del accionante. No basta con que el accionante
alegue que está siendo víctima de amenazas. iii) Las autoridades judiciales
deben valorar el contexto de las amenazas y la condición individual de la
persona. Aquello puede implicar considerar el grado, intensidad, frecuencia
y peligro real de concreción de las amenazas, informes o alertas de
seguridad, entre otras; y responder a las pretensiones relevantes. iv) Las
autoridades judiciales cuentan con una amplia gama de medidas de

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reparación distintas al traslado para reparar y garantizar el derecho a la


integridad personal de las personas privadas de libertad.

5. Consideraciones finales

80. Este Organismo no puede dejar de advertir que las solicitudes de traslados
administrativos a través de acciones de hábeas corpus, objeto de los casos de revisión
de la presente sentencia, se encuentran profundamente vinculadas con los problemas
estructurales que atraviesa el SNRS. A través de su jurisprudencia, esta Corte ha
evidenciado no solo el creciente abandono del SNRS sino que, además, los esfuerzos
destinados, hasta ahora, han sido insuficientes y se han limitado a decretar estados de
emergencia para atender la crisis a través de regímenes de excepcionalidad.85

81. Frente a este escenario, independientemente de los mecanismos ordinarios


contemplados en la ley o en el acceso a la justicia constitucional a través de las
garantías jurisdiccionales, es indispensable que el Estado brinde la atención necesaria
y urgente al SNRS, no solo porque si se garantiza el control efectivo de los CRSs, las
autoridades estatales podrán prevenir y atender cualquier situación vulneradora de
derechos de las personas privadas de libertad de manera efectiva, sin la necesidad de
la intervención de la función judicial, sino porque sobre y ante todo, el Estado tiene un
deber reforzado ante las personas privadas de libertad.

82. En ese estado de cosas, esta Corte reitera e insiste a las diferentes autoridades de la
Función Ejecutiva en la imperiosa necesidad de adoptar y ejecutar con urgencia
políticas públicas de rehabilitación y reinserción social y de seguridad penitenciaria de
tal manera que el Estado pueda retomar, a la mayor brevedad posible, el control
efectivo de los CRSs a escala nacional.

6. Decisión

En mérito de lo expuesto, administrando justicia constitucional y por mandato de la


Constitución de la República del Ecuador, el Pleno de la Corte Constitucional resuelve:

1. Declarar que la presente sentencia no tiene efectos para los casos en concreto.
Los precedentes contenidos en esta sentencia tienen efectos vinculantes y
deben ser observados por los jueces y juezas constitucionales en la resolución
de las causas bajo su conocimiento, en el marco de la aplicación del artículo 23
de la LOGJCC.

85
Ver cfr. nota 28 supra.

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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

2. Disponer que el Consejo de la Judicatura, a través de su representante legal,


publique esta sentencia en la parte principal de su página web institucional y
difunda la misma a través del correo institucional o a través de otros medios
adecuados y disponibles a todos los operadores de justicia del país. En el
término máximo de 20 días, el Consejo de la Judicatura deberá informar a la
Corte Constitucional sobre el cumplimiento de esta medida.

3. Disponer al Consejo de la Judicatura que la presente sentencia se incluya como


parte del contenido de los programas de formación de la Escuela de la Función
Judicial. En el término máximo de 20 días, el representante de la Escuela de la
Función Judicial deberá informar a la Corte Constitucional sobre el
cumplimiento de esta medida

4. Disponer que el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas


Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores, la Defensoría Pública, la
Defensoría del Pueblo y el Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos, a
través de sus representantes legales, difunda la presente sentencia a través del
correo institucional o a través de otros medios adecuados y disponibles, entre
sus funcionarios con particular énfasis en las áreas que se encargan de la
atención a personas privadas de libertad. En el término máximo de 20 días,
dichas instituciones deberán informar a la Corte Constitucional sobre el
cumplimiento de esta medida.

5. Disponer la devolución de los expedientes a las judicaturas de origen.

6. Notifíquese, publíquese y cúmplase.

ALI VICENTE Firmado digitalmente


por ALI VICENTE
LOZADA PRADO LOZADA PRADO
Alí Lozada Prado
PRESIDENTE

32
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Sentencia 39-21-JH/25
Jueza ponente: Alejandra Cárdenas Reyes

Razón: Siento por tal, que la sentencia que antecede fue aprobada por el Pleno de la Corte
Constitucional con ocho votos a favor de los jueces constitucionales Karla Andrade
Quevedo, Alejandra Cárdenas Reyes, Carmen Corral Ponce, Jhoel Escudero Soliz, Alí
Lozada Prado (voto concurrente), Teresa Nuques Martínez, Richard Ortiz Ortiz y Daniela
Salazar Marín; y, un voto salvado del juez constitucional Enrique Herrería Bonnet, en
sesión jurisdiccional ordinaria de jueves 09 de enero del 2025.- Lo certifico.

Firmado electrónicamente
Aída García Berni
SECRETARIA GENERAL

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Voto concurrente
Juez: Alí Lozada Prado

SENTENCIA 39-21-JH/25

VOTO CONCURRENTE

Juez constitucional Alí Lozada Prado

1. Formulo este voto concurrente porque estoy de acuerdo con la decisión contenida en
el voto de mayoría; no obstante, disiento en su forma de justificación y argumentación.
A continuación, sintetizo la razón de mi discrepancia, expuesta en las deliberaciones
del Pleno de la Corte Constitucional.

2. Estoy de acuerdo con el voto de mayoría en que no se debe cambiar la situación


jurídica de los accionantes por medio de los efectos que podría generar la sentencia de
revisión en los casos concretos. Asimismo, concuerdo con los lineamientos
formulados en el voto de mayoría. Sin embargo, discrepo con la forma en que se los
justificó, ya que no se aprecia que se haya resuelto los casos concretos sujetos de
revisión.

3. En primer lugar, es importante mencionar que los efectos jurídicos que se otorgue a la
sentencia de revisión, no limitan la forma de argumentación que se debe seguir en este
tipo de sentencias. Es decir, en caso de considerar que la sentencia de revisión no
genera efectos concretos en los casos revisados, esto no obsta a que la Corte
Constitucional deba resolver los casos de revisión como si fuera el juez de origen.
Motivo por el cual, es necesario que su argumentación se encamine a resolver los casos
concretos, y no limitarse exclusivamente a formular consideraciones abstractas: se
trata de una sentencia judicial y no de un documento doctrinario, legislativo o de guías
para la práctica. Una sentencia de revisión, en suma, es estrictamente el producto del
ejercicio de la jurisdicción por parte de la Corte Constitucional: consiste, como toda
sentencia, en resolver los problemas jurídicos planteados por la pretensión de las partes
en un caso concreto.

4. En segundo lugar, si examinamos la evolución argumentativa en las sentencias de


revisión dentro de la Corte, se verifica que, en un primer momento, su argumentación
era esencialmente genérica al establecer criterios en abstracto desvinculados de los
casos concretos bajo juzgamiento. No obstante, en las recientes sentencias de revisión,1
la Corte ha desarrollado una argumentación encaminada a resolver los casos concretos,
con el afán de otorgar pautas claras para los jueces de origen y así, limitar cualquier
consideración establecida de forma general. Por lo tanto, bajo mi punto de vista las

1
Por ejemplo. CCE, sentencia 2231-22-JP/23, 07 de junio de 2023; sentencia 98-23-JH/23 y acumulado,
13 de diciembre de 2023; sentencia 878-20-JP/24, 11 de enero de 2024; sentencia 224-23-JP/24, 31 de
enero de 2024 y sentencia 151-21-JD/24, 04 de abril de 2024, entre otras.
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Voto concurrente
Juez: Alí Lozada Prado

sentencias de revisión deben obligatoriamente circunscribirse a los hechos que


originaron la presentación de la acción constitucional y las alegaciones de las partes
promovidas en su acción, con el afán de demostrar con claridad cómo se debían
resolver los casos concretos por parte de los jueces de instancia que conocieron en un
primer momento la garantía constitucional. Caso contrario, los lineamientos fijados
por la Corte pueden resultar confusos para los jueces de instancia que conocen casos
similares a los revisados y para la comunidad jurídica en general.

5. Finalmente, cabe reiterar que esta diferencia no afecta a mi acuerdo con la decisión
adoptada en el presente caso, por lo que mi voto es concurrente. Las anteriores no son
más que opiniones que aspiran a contribuir metodológicamente en la construcción
institucional de la revisión de sentencias por parte de la Corte Constitucional.

ALI VICENTE Firmado digitalmente


por ALI VICENTE
LOZADA PRADO LOZADA PRADO

Alí Lozada Prado


JUEZ CONSTITUCIONAL

Razón: Siento por tal, que el voto concurrente del juez constitucional Alí Lozada Prado,
anunciado en la sentencia de la causa 39-21-JH y acumulados, fue presentado en
Secretaría General el 23 de enero de 2025, mediante correo electrónico a las 11:13; y, ha
sido procesado conjuntamente con la sentencia.- Lo certifico.

Firmado electrónicamente
Aída García Berni
SECRETARIA GENERAL

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Voto salvado
Juez: Enrique Herrería Bonnet

SENTENCIA 39-21-JH/25

VOTO SALVADO

Juez constitucional Enrique Herrería Bonnet

1)Antecedente

1. El Pleno de la Corte Constitucional, en sesión de 9 de enero de 2025 aprobó la


sentencia 39-21-JH/25 (“decisión de mayoría”). La decisión de mayoría emitió
precedentes aplicables a la acción de hábeas corpus a partir de la revisión de varios
casos concretos.

2)Consideración previa

2. La decisión de mayoría, en lo principal, concluye que la acción de hábeas corpus es la


garantía idónea para tutelar el derecho a la integridad de las personas privadas de la
libertad frente a amenazas, intimidaciones u otras formas de hostigamiento. En este
contexto, afirma que la pretensión en este tipo de demandas no podrá ser el traslado a
otro Centro de Rehabilitación Social. Si bien respeto esta conclusión disiento de la
misma porque considero que el mecanismo idóneo para solventar una pretensión de
tal naturaleza es la vía administrativa.

3) Análisis

3. A mi criterio, la vía para sustentar alegaciones referentes a amenazas, hostigamiento o


intimidaciones en el contexto de privación de libertad es la vía administrativa. La
Resolución SNA-SNAI-2020-0031-R de 30 de julio de 2020 (“Resolución”) prevé
una serie de disposiciones relacionadas a la protección de las personas privadas de la
libertad. En este sentido, el artículo 7 refiere que para precautelar la vida e integridad
de las personas privadas de la libertad el Cuerpo de Seguridad y Vigilancia
Penitenciaria separará temporalmente a las personas violentas. Además, reconoce el
derecho de las personas privadas de la libertad a presentar quejas respecto a tratos
crueles, inhumanos y degradantes, lo que incluye circunstancias de amenaza,
hostigamiento y amedrentamiento.

4. En este orden de ideas, la Resolución prevé la figura del traslado como una acción
administrativa a cargo de la entidad del Sistema Nacional de Rehabilitación Social que
procederá previo a valoraciones técnicas relacionadas a las personas privadas de la
libertad. Así, determina como una circunstancia de procedencia del traslado a la
seguridad de la persona privada de la libertad. Del procedimiento establecido en la

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Voto salvado
Juez: Enrique Herrería Bonnet

Resolución, se desprenden una serie de requisitos técnicos a cargo de la máxima


autoridad del Centro de Rehabilitación Social que permitirá conocer de forma objetiva
en que grado de riesgo se encuentra la persona y si procede o no su traslado para
proteger sus derechos. Dicho esto, concluyo que, la vía administrativa ha previsto un
medio de protección para las personas privadas de la libertad cuando su seguridad se
encuentre en riesgo.

5. De modo que, evaluar una situación que implique amenazas, hostigamiento,


amedrentamiento entre otras circunstancias difícilmente podría ser solventado a través
de una garantía jurisdiccional -hábeas corpus- que se caracteriza por ser célere y
sencilla. Por estas consideraciones, no me encuentro de acuerdo con la decisión de
mayoría.
PABLO Firmado
digitalmente por
ENRIQUE PABLO ENRIQUE
HERRERIA HERRERIA BONNET
Fecha: 2025.01.27
BONNET 09:18:25 -05'00'
Enrique Herrería Bonnet
JUEZ CONSTITUCIONAL

Razón: Siento por tal que el voto salvado del juez constitucional Enrique Herrería
Bonnet, anunciado en la sentencia de la causa 39-21-JH y acumulados fue presentado en
Secretaría General el 22 de enero de 2025, mediante correo electrónico a las 11h48; y, ha
sido procesado conjuntamente con la sentencia.- Lo certifico.

Firmado electrónicamente
Aída García Berni
SECRETARIA GENERAL

Firmado electrónicamente por:


AIDA SOLEDAD GARCIA BERNI

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Common questions

Con tecnología de IA

La acción de hábeas corpus se utiliza para proteger derechos de integridad personal cuando existen amenazas, intimidaciones o tratos que comprometan física, psíquica, moral o sexualmente a los presos. Circunstancias específicas donde es aplicable incluyen maltratos, amenazas de muerte y condiciones penitenciarias inhumanas. La Corte Constitucional de Ecuador ha establecido que cuando las condiciones de privación vulneran gravemente los derechos de integridad, el hábeas corpus es el mecanismo adecuado para corregir la situación y garantizar esos derechos .

El sistema carcelario ecuatoriano sufre una crisis estructural caracterizada por violencia, sobrepoblación, y falta de seguridad, lo que afecta gravemente los derechos de los presos a la integridad personal y la rehabilitación social. Las solicitudes de hábeas corpus están relacionadas con este contexto ya que se utilizan como un mecanismo para pedir traslados y garantizar la seguridad de los internos, cuando las condiciones carcelarias violan sus derechos humanos fundamentales .

El hábeas corpus se otorgó debido a que varias personas privadas de libertad en Ecuador, como Roberto Rezabala y Christian Vásquez, alegaron amenazas de muerte y condiciones que comprometían su integridad personal en los centros de rehabilitación social. Se dispusieron medidas de reparación que incluyeron el traslado inmediato a otros centros penitenciarios, seguimientos de la Defensoría del Pueblo, investigaciones de amenazas, y el control y supervisión de las condiciones de seguridad en los CRS .

Los jueces han argumentado en contra de ciertas demandas de hábeas corpus afirmando la falta de evidencia concreta de amenazas o hostigamiento declaradas por los demandantes. En casos como el de Christian Vásquez, el tribunal señaló que las amenazas no eran demostrables más allá de las afirmaciones de su defensa técnica, y no había evidencias de peligro inminente para su vida. Esto refleja la necesidad de pruebas contundentes para sostener las afirmaciones de amenazas en estas demandas .

La Corte Constitucional considera que las amenazas y formas de hostigamiento en los centros penitenciarios pueden constituir violaciones al derecho a la integridad personal y por lo tanto pueden ser tuteladas mediante la acción de hábeas corpus. La Corte atiende la cuestión considerando la gravedad de las amenazas y el impacto sobre los derechos a la integridad física, psíquica, moral y sexual de los presos, determinando que el hábeas corpus es la garantía idónea para proteger estos derechos en contextos penitenciarios .

La protección de la integridad personal de los presos se aborda como esencial en la salvaguardia de sus derechos humanos, tomando en cuenta su dimensión física, psíquica, moral y sexual. La Corte Constitucional enfatiza que el derecho a la integridad personal es indivisible y que la acción de hábeas corpus debe ser utilizada para corregir condiciones que vulneren severamente estos derechos, asegurando que los presos sean tratados de acuerdo a estándares que respeten su dignidad humana, independientemente de su situación de detención .

Se requerirían pruebas específicas y concretas que demuestren las amenazas o el riesgo inminente a la vida del demandante. Estos podrían incluir testimonios confiables, registros o evidencias documentales que respalden las alegaciones de peligro o hostigamiento dentro del centro penitenciario. Meras afirmaciones sin evidencia tangible son insuficientes para que una demanda de hábeas corpus sea aceptada .

La Corte Constitucional describe las dimensiones física, psíquica, moral y sexual de la integridad personal como complementarias e interdependientes, manteniendo una conexión íntima y esencial entre sí. Reconoce que estas dimensiones son vulnerables en contextos de privación de libertad, lo que justifica la aplicación del hábeas corpus para proteger la integridad personal de los internos .

La Corte Constitucional distingue entre hábeas corpus correctivo, que no busca la liberación del individuo sino garantizar derechos conexos que podrían ser vulnerados durante la detención, y hábeas corpus para recuperación de libertad, que busca liberar a una persona detenida ilegalmente. El primero se usa cuando la detención es legal pero existen violaciones graves a los derechos debido a las condiciones de detención, mientras el segundo se centra en liberación por detención ilegal .

La Defensoría del Pueblo jugó un rol de supervisión y control en la ejecución de medidas de reparación para personas privadas de libertad. Esto incluyó el seguimiento de traslados, la intervención en centros de rehabilitación para gestionar y determinar el cumplimiento de solicitudes de traslado no atendidas, y asegurar que se respeten los derechos de los detenidos en lo concerniente a su ubicación dentro de los CRS .

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