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Reinado de Carlos IV: Resumen para Niños

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BIOGRAFÍA DE CARLOS IV

REY DE ESPAÑA

INTRODUCCIÓN

Rey de España (Portici, Nápoles, 1748 - Roma, 1819). Llamado «el Cazador» fue rey de
España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Hijo de Carlos III
y de María Amalia de Sajonia.

Fue un rey poco inclinado a los asuntos de gobierno, que dejó en gran medida en manos
de su esposa María Luisa de Parma y del amante de ésta, Manuel Godoy. Inicialmente
siguió el consejo de su padre de mantener en el poder a Floridablanca, pero en 1792
acabó por sustituirlo, primero por el conde de Aranda y luego por Godoy, que se
mantendría como válido hasta el final del reinado.

Desde el mismo marzo de 1808, los enemigos del monarca fernandinos y liberales
escribirían la Historia de su reinado, insistiendo en esta línea e implantando una imagen
que se antoja inamovible.

Afortunadamente, esta visión estereotipada viene siendo matizada por estudios que
demuestran que Manuel Godoy fue mucho más que un advenedizo, que el reinado de
Carlos IV supuso el culmen de la particular Ilustración española o que el Estado borbónico
de principios del XIX anticipa muchos de las características del Estado liberal en materias
como el fomento o la educación.

En definitiva, se trata de un reinado aún por conocer en muchos aspectos, quizá por su
complejidad, por estar a medio camino entre dos épocas y por presentar características de
ambas. Una dualidad que hace que nos enfrentemos a un periodo fascinante de la Historia
de España, coprotagonizado por un monarca al que se ha rebajado demasiadas veces a la
categoría de secundario o incluso de extra.
DESARROLLO

Comienzos

Nació el 11 de noviembre de 1748 en el Palacio Real de Portici, Portici, durante el reinado


de su padre en las Dos Sicilias. Fue bautizado como Carlos Antonio Pascual Francisco
Javier Juan Nepomuceno José Januario Serafín Diego.

En 1759, tras la muerte sin descendencia de su tío, el rey Fernando VI de España, su


padre pasó a ocupar el Trono español.

El primogénito de Carlos III era Felipe Antonio de Borbón, que fue apartado por su grave
incapacidad, tanto de la sucesión a la Corona de España como a la de las Dos Sicilias.
Así, Carlos, segundo hijo varón, pasó a ser heredero de la monarquía hispánica y fue
jurado como príncipe de Asturias el 19 de julio de 1760.

Sucedió a su padre, Carlos III, al morir este el 14 de diciembre de 1788.

Pasó su infancia y primera juventud en Italia, pues había nacido cuando su padre era rey
de Nápoles. Tenía cuarenta años cuando recibió la corona y su ascensión al trono fue
saludada con esperanzas por los sectores más conservadores de la corte, ya que Carlos
III nunca había gozado de popularidad entre las altas esferas eclesiástica y aristocrática.

La reacción española ante la Revolución Francesa

El reinado de Carlos IV estuvo marcado de forma decisiva por la Revolución Francesa de


1789. Floridablanca contempló con horror la evolución de los acontecimientos en el país
vecino. El ministro trató de mantener una política de paz, escorada por su simpatía hacia
Inglaterra, con el fin de que las monarquías europeas estuvieran preparadas para luchar
en un frente común contra el peligro revolucionario.

España no parecía en condiciones de afrontar una nueva guerra. Por otra parte, Carlos IV
estaba sinceramente preocupado por la suerte de su pariente, Luis XVI y no deseaba
comprometer aún más la suerte del monarca francés. De modo que las relaciones con la
Asamblea Nacional francesa fueron extremadamente ambiguas. La Asamblea propuso a
España el cumplimiento de los Pactos de Familia en el caso, muy probable, de que
estallara una guerra franco-británica. Floridablanca se mantuvo cerrilmente hostil a las
relaciones con el nuevo régimen francés y trató de evitar cualquier muestra de
acercamiento al constitucionalismo revolucionario.

La invasión napoleónica y el final del reinado de Carlos IV

Godoy, aunque sin atreverse a romper su desigual alianza con Francia, desconfiaba de
Napoleón. Creyendo que pronto sería vencido y derrocado, en octubre de 1806 y por
sorpresa, Godoy lanzó una proclama dirigida al pueblo en la que invitaba a la rebelión
contra el tirano de Europa. Esta proclama, que no rubricó Carlos IV, fue increíblemente
inoportuna al producirse pocos días después la victoria francesa en la batalla de Jena, por
la que Napoleón doblegó a Prusia.

El odio popular hacia la reina y Godoy y la escasa popularidad de Carlos IV concitaron el


apoyo general hacia el príncipe de Asturias, mientras continuaba el avance de las tropas
napoleónicas. La presencia de un ejército extranjero hacía crecer el desasosiego popular.
Carlos IV deseaba ardientemente huir de España, marchar a América como habían hecho
los Braganza portugueses. Sin embargo, el 16 de marzo de 1808 emitió una proclama en
la que tranquilizaba a sus súbditos acerca de las intenciones de Napoleón. La toma de
Pamplona y Barcelona, y el rápido avance de las tropas francesas hacia Madrid,
desmintieron al rey.

El estallido del movimiento de rebelión impulsó a Napoleón a exigir la renuncia a la corona


de España, tanto al príncipe Fernando y como a Carlos IV. Ambos hicieron gala de
mezquindad y servilismo en aquellas jornadas de Bayona. Napoleón consiguió fácilmente
la renuncia a la corona con dos condiciones: que respetase la integridad territorial de
España y el imperio del catolicismo. Napoleón entregó el trono español a su hermano,
José Bonaparte, ahora José I. Mientras tanto la insurrección contra la ocupación francesa
se extendía a toda España con inusitada fuerza y el gobierno efectivo quedaba en manos
de una Junta Central.
CONCLUSIÓN

Napoleón dispuso el traslado de Carlos al palacio de Compiégne, a 80 km al norte de


París. Nunca regresó a España. Al poco tiempo, el rey solicitó poder establecerse en Niza,
pues el clima de la Picardía acentuaba los sufrimientos causados por la gota que le
aquejaba desde hacía años. El emperador acepta el traslado, aclarando que el mismo se
produce por propia cuenta del rey, incumpliendo las promesas de compensaciones
económicas hechas al monarca. No encontraron los reyes españoles acomodo en Niza, y
agobiados por las deudas, se establecen en Marsella. Pero no pasará mucho tiempo hasta
que Napoleón mande a Carlos, su esposa y su corte, al palacio Borghese de Roma, en
donde se instalarán en el verano de 1812.

Al caer Napoleón en 1814, Carlos y María Luisa se trasladan al palacio Barberini, también
en Roma, donde permanecerán casi cuatro años viviendo de la pensión que les enviaba
su hijo Fernando, quien ya repuesto en el trono de España, negó a sus padres el retorno.
Carlos viajó a Nápoles para visitar a su hermano Fernando I de las Dos Sicilias y encontrar
alivio a la gota que le atormentaba, dejando en Roma a su esposa postrada en la cama
con las dos piernas rotas y un estado de salud extremadamente deteriorada. Tras haber
recibido la extremaunción el uno de enero de 1819, muere al día siguiente María Luisa de
Parma.

Cuando Carlos, informado del fallecimiento de su esposa, se disponía a volver a Roma el


13 de enero, se vio acometido por un ataque de gota con fiebre del que no se recuperaría,
muriendo apenas seis días después, el 19 de enero de 1819.
Anexos

CARLOS IV
REY DE ESPAÑA

España contra la revolución Francesa


La Revolución Francesa

María Luisa de Parma esposa de Carlos IV

El infa me rey español que traicionó a su pueblo y pidió ser hijo adoptivo de
Napoleón

Invasión Napoleónica
Muerte de Carlos IV

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