EXTINCIÓN.
La extinción es un principio básico de la conducta cuya
definición conductual se cumple cuando se dan los
siguientes elementos:
1. Un comportamiento ha sido previamente reforzado.
2. Ya no se producen las consecuencias que reforzaban
las conductas.
3. Y, por tanto, la conducta deja de producirse en el
futuro.
Numerosas investigaciones han demostrado el principio de
extinción con el comportamiento humano (véase Lerman y
Iwata, 1996). Williams (1959) en uno de los primeros
estudios sobre el uso de extinción en la disminución de los
problemas de comportamiento humano, ilustra la eficacia
de la extinción en la disminución de las rabietas nocturnas
de un niño pequeño.
Debido a que Williams había determinado que las rabietas
del niño eran reforzadas por la atención de los padres, el
procedimiento de extinción consistió en que los padres se
abstuvieran de darle atención cuando su hijo presentaba
dicho comportamiento por las noches.
Ejemplo: el caso de Amanda
Amanda, una niña de 4 años, gritaba cada noche antes
de irse a dormir durante 10-15 minutos. Cada vez que
la niña tenía este comportamiento, sus padres acudían
a su habitación para hablar con ella hasta que se
durmiera. Después de hablar con el pediatra, los
padres decidieron no ir a la habitación y no hablar con
ella cuando lloraba antes de acostarse. La primera
noche Amanda lloró durante 25 minutos antes de
dormirse, ella lloraba más y más fuerte, al mismo
tiempo que gritaba y golpeaba la almohada. Al final de
la semana dejó de llorar al ir a dormirse.
Una de las características del proceso de extinción es
que, una vez que el comportamiento ya no es
reforzado, a menudo aumenta la frecuencia, la
duración o la intensidad de ese comportamiento que se
pretende eliminar antes de que disminuya y
finalmente se detenga (Lerman y Iwata, 1995).
Esto se denomina se denomina incremento de respuesta
asociado a la extinción.
Otra característica de este incremento de respuesta es
que cuando un comportamiento ya no es reforzado
pueden ocurrir comportamientos nuevos
(comportamientos que suelen producirse en una
situación particular) durante un breve período de
tiempo (Bijou, 1958; Lalli, Zanolli y Wohn, 1994).
Azrin, Hutchinson y Hake (1966) manifestaron que el
comportamiento agresivo con frecuencia se observa
cuando se utiliza extinción.
El incremento de respuesta asociado a la extinción, que
implica un aumento en la conducta no reforzada o la
aparición de una nueva conducta (a veces emocional)
durante un breve período de tiempo, es una reacción
natural a la terminación del reforzador.
El aumento de la frecuencia, la duración o la intensidad de
la conducta no reforzada o de los comportamientos nuevos
que se producen durante la extinción pueden ser
reforzados, por lo que el incremento de respuesta asociado
a la extinción sirve como un propósito útil.
Lerman, Iwata y Wallace (1999) encontraron evidencia
del incremento de respuesta asociado a la extinción
(aumento inicial en el comportamiento) en el 39 por
100 de los casos y un aumento en el comportamiento
agresivo en el 22 por 100 de los casos.
Curiosamente, el incremento de respuesta asociado a
la extinción se daba con más probabilidad cuando se
extinguía una conducta mantenida por reforzamiento
negativo que en la extinción de una conducta
mantenida por un reforzamiento positivo.
Otra característica de la extinción es que el
comportamiento puede volver a ocurrir incluso
después de que no se haya producido durante algún
tiempo.
Esto se llama recuperación espontánea. La
recuperación espontánea es la tendencia natural de la
conducta a producirse de nuevo en situaciones que son
similares a aquellas en las que se produjo antes de la
extinción (Chance, 1988; Lerman, Kelly, van Camp
y Roane, 1999; Zeiler, 1971).
VARIACIONES EN EL PROCEDIMIENTO
DE EXTINCIÓN
La investigación realizada por Brian Iwata y colaboradores ha
demostrado que la extinción procede de manera diferente cuando una
conducta ha sido mantenida por reforzamiento positivo que por
reforzamiento negativo.
1. Si una conducta está reforzada positivamente, aparece una
consecuencia después del comportamiento; por tanto, la extinción
de una conducta reforzada positivamente implica la omisión de la
consecuencia que se daba después de la conducta.
2. Si el comportamiento se refuerza negativamente, lo que se consigue
con el comportamiento es eliminar o evitar estímulos aversivos. La
extinción de una conducta reforzada negativamente implica
eliminar el escape o la evitación como consecuencia de la conducta
que estaba siendo reforzada. Cuando el comportamiento ya no da
lugar al escape o a la evitación de un estímulo aversivo, el
comportamiento se detiene.
MALENTENDIDOS FRECUENTES
RELATIVOS A LA EXTINCIÓN
Un error común es pensar que la extinción consiste en
ignorar la conducta.
Esto no es correcto en la mayoría de los casos. La
extinción implica la eliminación del reforzador de un
comportamiento.
Ignorar el problema de conducta funciona como
extinción solamente cuando la atención es el
reforzador.
FACTORES QUE INFLUYEN
EN LA EXTINCIÓN
Dos factores importantes influyen en el proceso de
extinción: el programa de reforzamiento antes de la
extinción y la ocurrencia del reforzamiento después de
la extinción.
El reforzamiento intermitente antes de la extinción
produce resistencia a la extinción, es decir, el
comportamiento persiste una vez que se lleva a cabo la
extinción. El reforzamiento continuo antes de la
extinción produce mucha menos resistencia a la
extinción (la persistencia del comportamiento es
menor). Al aplicar extinción, debemos tener presente
el programa de reforzamiento previo, ya que éste
mediará la resistencia de la conducta a la extinción y,
por tanto, el éxito de la aplicación
Un segundo factor que influye en la extinción es la
aparición del reforzador después de la extinción. Si se
produce reforzamiento al mismo tiempo en el que se está
aplicando extinción, el comportamiento tardará más en
desaparecer. Ello se debe a que el reforzamiento de la
conducta, una vez que se ha iniciado el proceso de
extinción, supone un reforzamiento intermitente, lo que
hace al comportamiento más resistente a la extinción.
Además, si el comportamiento se refuerza durante un
episodio de recuperación espontánea, éste puede aumentar
al nivel que tenía antes de la extinción.