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Componentes y características del Estado

El Estado es una organización jurídica y política compuesta por territorio, población y poder, que ejerce autoridad legítima sobre su territorio. A lo largo de la historia, los Estados modernos se han formado a través de procesos de centralización y secularización, diferenciándose en unitarios y federales, así como en democráticos y autocráticos. El Estado de derecho, que surgió en el siglo XVIII, se basa en la regulación del poder por la ley, la división de poderes y el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos.

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Componentes y características del Estado

El Estado es una organización jurídica y política compuesta por territorio, población y poder, que ejerce autoridad legítima sobre su territorio. A lo largo de la historia, los Estados modernos se han formado a través de procesos de centralización y secularización, diferenciándose en unitarios y federales, así como en democráticos y autocráticos. El Estado de derecho, que surgió en el siglo XVIII, se basa en la regulación del poder por la ley, la división de poderes y el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos.

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Los componentes del Estado

El Estado es la forma de organización jurídica y política de una comunidad. Está


conformado por un conjunto complejo de instituciones que concentran el poder
político de una sociedad y que, por lo tanto, poseen autoridad legítima para
establecer y hacer cumplir las normas que regulan la vida de la población en un
territorio determinado. Así, los elementos fundamentales que componen un Estado
son tres: el territorio, la población y el poder.

El territorio

El territorio es aquella porción del espacio geográfico sobre la cual un Estado se


establece y también ejerce su poder de forma exclusiva. Este se conforma a
través del tiempo por medio de luchas y de acuerdos con otros países. Por ello,
para que un Estado ejerza su autoridad indiscutida sobre una porción territorial,
sus limites deben estar reconocidos por los demás Estados.

La concepción del territorio se ha ido modificando con los distintos avances


tecnológicos. Durante muchos siglos se relacionó solo con el suelo. Sin embargo,
en la actualidad, el territorio se considera un espacio tridimensional: incluye no
solo el suelo sino también el subsuelo, los mares y el espacio aéreo.

El poder y la soberanía

El poder es la potestad del Estado que lo autoriza para imponer decisiones de


carácter general, reguladas por un orden jurídico vigente, sobre su territorio y la
población que lo habita. Se habla de soberanía para indicar que cada Estado tiene
poder exclusivo sobre su territorio, y no puede estar sometido a la autoridad de
ningún otro. El Estado ejerce su poder a través de un conjunto de organismos e
instituciones específicas. Se denomina gobierno a las instituciones encargadas de
tomar las decisiones fundamentales sobre la vida en común, a través de la
elaboración de programas, planes y políticas, y de la implementación de leyes.

Además, el Estado está conformado por un conjunto de instituciones, encargadas


de asegurar el cumplimiento de las normas, organizar los distintos aspectos de la
vida de la población, y ejecutar las políticas públicas diseñadas y establecidas por
el gobierno.

2
La formación de los Estados modernos

A lo largo de la historia, los grupos humanos han coordinado la vida en común de


diversas maneras. Así, por ejemplo, en la Edad Media existían en Europa distintas
formas de organización política como reinos, principados, señoríos y ciudades, en
los que se distribuía el poder político de forma compleja entre los reyes, la Iglesia
y los señores feudales. En este contexto, los señores feudales eran quienes, en la
práctica, dictaban y aplicaban las leyes, imponían y cobraban impuestos, y
formaban ejércitos en los señoríos en los que ejercen su dominio.

La conformación de los Estados modernos fue el resultado de un proceso


complejo que comenzó en los siglos XIV y xv. Y se consolidó a partir del siglo xvm.
Este proceso se caracterizó por: La centralización del poder, por la cual el Estado
fue tomando bajo su órbita el control de todos los aspectos de la vida social de la
población de un territorio determinado. La secularización, a través de la cual la
política y la administración fueron separándose de las creencias religiosas.

Weber señala que para que las normas establecidas por el Estado sean
respetadas, el uso de la violencia física no es suficiente. El monopolio de la fuerza
debe complementarse siempre con su legitimidad.

La creación de una burocracia profesional constituida por funcionarios


especialmente formados para el desempeño de sus tareas, que comenzó a tratar
los asuntos administrativos del Estado sobre la base de códigos y leyes
establecidos.

Los Estados americanos


El proceso de formación de los Estados modernos en América fue diferente al que
sucedió en Europa. Entre los siglos xv y xvi, el territorio americano estaba
constituido, sobre todo por colonias, cuya organización política dependía de los
imperios europeos de España, Portugal, Gran Bretaña, Francia y Holanda. Las
luchas por la independencia que llevaron adelante los habitantes de esta región,
entre fines del siglo XVIII y principios del xix, fueron el punto de partida para la
conformación de buena parte de los Estados americanos que hoy conocemos. Sin
embargo, este no fue un proceso sencillo. En nuestro país, por ejemplo, la
organización del Estado se logró recién a mediados del siglo xix. Luego de
décadas de enfrentamientos entre los distintos territorios que lo conformaron.

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Características del Estado de derecho

El Estado de derecho comenzó a formarse en el siglo XVIII, como consecuencia


de la lucha política contra el modelo de Estado absolutista monar. Quico. Para su
consolidación, fueron importantes las ideas vinculadas a la existencia de derechos
individuales fundamentales (garantizados por ley) y la importancia de la división
del poder público como forma de asegurar su legitimidad. En la actualidad, la
mayoría de los Estados occidentales, como nuestro país, son Estados de derecho.

Los principios fundamentales en los que se basa el Estado de derecho son:

⚫ Imperio de la ley: el ejercicio del poder político está regulado por la ley y
controlado por la justicia. Esto significa que, para tomar decisiones, las personas
que ocupan cargos estatales no pueden seguir su mera voluntad, sino que deben
guiarse por lo que determina la ley. Además, el conjunto de leyes que regulan los
distintos ámbitos de la vida política, social y económica deben ser creadas por
órganos representativos que, a través de mecanismos institucionales establecidos,
expresen la voluntad de todos los ciudadanos.

⚫ División del poder público: la limitación del poder de las autoridades de gobierno
y el respeto de la ley se garantizan por medio de la división de poderes:
Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Esto significa que existe una separación entre
quienes elaboran las leyes, quienes las ejecutan y quienes controlan su

Cumplimiento, lo que permite establecer mecanismos de fiscalización y control de


las autoridades que ocupan cada uno de los poderes de gobierno.

Derechos fundamentales: el Estado de derecho se basa en reconocer que los


ciudadanos tienen una serie de derechos y libertades que se consideran
superiores a la autoridad estatal. Por ello, el Estado debe establecer y respetar el
marco jurídico que garantice el cumplimiento de esos derechos.

Constitución: es la ley máxima o fundamento tal, en la que se fijan por escrito tanto
las normas generales que regulan y estructuran el funcionamiento del Estado
como los derechos que debe proteger y promover.
La libertad de manifestamos en el espacio público y expresar nuestras opiniones
son derechos fundamentales que el Estado debe respetar y garantizar

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Los Estados nacionales

En la actualidad, se encuentra extendida la idea de que todo Estado tiene que ser
un Estado nacional, y que cada nación debe tener un Estado. Sin embargo, la aso-
ciación de estos dos términos es relativamente novedosa. Los Estados nacionales
se fueron conformando en un proceso muy complejo a partir de las
transformaciones económicas producidas por la Revolución Industrial y los
cambios políticos que generó la Revolución Francesa, y se consolidaron a lo largo
de los siglos XIX y XX. La fundación de los Estados nacionales se basó en la
concepción de que cada territorio estaba habitado por un pueblo, con una lengua
común y una única cultura. Esta homogeneidad, sin embargo, no siempre era real.
En gran parte de los territorios sobre los que se asentó la autoridad de cada
Estado conviven grupos provenientes de distintas etnias, con diferentes lenguas, y
costumbres. Así, la unidad nacional de cada Estado fue más un producto de la
propia organización política estatal que su punto de partida. Esto sucedió, por
ejemplo, en nuestro país donde las instituciones educativas cumplieron un rol
fundamental en la construcción de esta unidad cultural, a través de la enseñanza
de una lengua oficial, una historia común y unas tradiciones compartidas.

¿Qué es la nación?

El concepto de nación hace referencia a un conjunto amplio de individuos y grupos


que se sienten parte de una misma comunidad por razones históricas, étnicas,
lingüísticas o religiosas. Esto quiere decir que cada nación está conformada por
aquellas personas que comparten un mismo idioma, una historia común y una
serie de tradiciones y costumbres que la diferencian de otras comunidades, y que
generan un sentimiento de pertenencia. Pero para que exista una nación es
necesario, además, que quienes conforman esa comunidad se reconozcan con
derecho a tener autonomía en la decisión de los asuntos que afectan la vida en
común.

Estado, régimen político y gobierno

Los conceptos de Estado, régimen político y gobierno se encuentran


estrechamente relacionados. El gobierno constituye un aspecto del Estado; se
refiere a aquellos organismos a los que se les confía el ejercicio del poder y que,
por lo tanto, son los encargados de administrar los asuntos públicos y de tomar las
decisiones fundamentales sobre la vida de una comunidad.

El régimen político, por su parte, está conformado por los marcos institucionales
dentro de los cuales funciona la vida política. Por ejemplo, las ideas sobre las que
se fundamentan la autoridad de los gobernantes y la obediencia de los
gobernados, las normas y procedimientos institucionales que regulan la elección
de las autoridades, la estructura que organiza el ejercicio del poder político y
establece las relaciones entre los diferentes órganos del Estado; y la existencia o
no de limitaciones al poder de los gobernan tes, además de los procedimientos
técnicos que permiten garantizarlas.
Las formas de Estado

Los Estados pueden clasificarse en unitarios o federales, según la manera en que


se organiza y se distribuye el poder en su territorio.

En el caso de los Estados unitarios, estos se caracterizan por la centralización del


poder político y la unidad del ordenamiento jurídico en todo su territorio. En ellos,
las distintas regiones que componen el territorio no tienen ningún grado de
autonomía política, y sus ciudadanos están sujetos a una autoridad, a un régimen
constitucional y a un orden jurídico único. En América latina, países como
Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay son estados unitarios.

Un Estado federal, en cambio, está compuesto por diferentes Estados particulares,


con autonomía para administrar su territorio y dictar leyes propias, que se unen
bajo un poder central y un mismo orden constitucional. De esta manera, en los
Estados federales, cada entidad territorial tiene una Constitución propia que, sin
contradecir la Constitución federal, establece su organización institucional y sus
competencias. En ellos, coexisten diferentes ámbitos de gobierno: el federal, el
estatal o provincial, y el municipal. En nuestra región, Brasil, Venezuela, México y
la Argentina son Estados federales.

Regímenes democráticos y autocráticos


Si atendemos a los marcos institucionales que organizan la vida de una
comunidad política, es posible hacer una distinción entre regímenes pluralistas y
democráticos y regímenes autocráticos o no democráticos.

Los regímenes democráticos y pluralistas se caracterizan por tener normas y


procedimientos que posibilitan la participación de todos los ciudadanos en la toma
de decisiones sobre los asuntos públicos, sobre todo a través de la elección de las
autoridades que ocupan el gobierno. Al mismo tiempo, las acciones de gobierno
deben orientarse al beneficio de toda la sociedad. Además, en un régimen
democrático el ejercicio del poder político está distribuido entre distintos
organismos que se controlan mutuamente y evitan que este poder se concentre en
una persona o en un grupo. Finalmente, los valores sobre los que se asienta la
autoridad de los gobernantes son la igualdad de derechos y deberes de todos los
miembros de la comunidad, la libertad de expresión, y el respeto por la diversidad.

En la actualidad, los regímenes democráticos pueden a su vez dividirse en


regímenes presidenciales o parlamentarios de acuerdo con la manera en que se
distribuyen las funciones de gobierno entre los distintos poderes. En el
parlamentarismo, el Poder Ejecutivo se integra por un presidente o un monarca,
jefe de Estado, con poderes limitados, y un gobierno designado por el Parlamento.
En el presidencialismo, en cambio, la misma persona ejerce como jefe de Estado y
de gobierno, el Poder Legislativo se limita al ámbito de la elaboración de leyes, y
los representantes de ambos poderes son elegidos a través del voto.

A diferencia de lo que ocurre en los regímenes democráticos, en los autocráticos


el gobierno lo puede ocupar tanto un individuo como un grupo, que concentra todo
el poder político sin haber

Sido elegido por la ciudadanía. Estos regímenes políticos no democráticos se


basan en prácticas opresivas que impiden el ejercicio de la libertad y la autonomía,
y que restringen la participación de los ciudadanos en la vida política. Además, se
fundan en el abuso de poder y la arbitrariedad. Por ello, en este tipo de regímenes
los derechos básicos de las personas suelen ser vulnerados.

Distintas modalidades de Estado Entre los siglos XIX y xxi, la organización de las
instituciones estatales y sus funciones se fueron modificando. También cambió la
manera en que las instituciones encaran la gestión del orden social y la regulación
de la economía, y la relación con los derechos fundamentales de las personas.
Esto puede verse reflejado en las distintas modalidades de Estado, dentro de los
cuales se encuentra el Estado liberal, el Estado de bienestar y el Estado
neoliberal. Estas formas tuvieron características distintas en cada país, y no
necesariamente se sucedieron unas a otras.

El Estado liberal

El Estado liberal de derecho es la forma política con la que se gestaron los


Estados nacionales a lo largo del siglo XIX. A diferencia del Estado absolutista,
que concentraba el poder en el mo narca, el Estado liberal se basó en la
instrucción de un orden jurídico y político que sometiera las acciones de las
autoridades públicas y las de los ciudadanos a la Constitución y a la ley. Para
lograr esto, dividió sus funciones y reconoció el carácter fundamental de los
derechos civiles y políticos de los ciudadanos.

Esta forma de organización estatal se basa en una distinción marcada entre lo


público y lo privado, inspirada en las ideas de las revoluciones burguesas. En esa
línea, a principios del siglo XIX, Benjamin Constant sostuvo que para preservar la
libertad, el Estado debía ocuparse de los asuntos públicos y no intervenir en el
ámbito privado. De esta manera, el liberalismo sostiene que la economía
pertenece al ámbito de lo privado y, por lo tanto, debe funcionar en un marco de
libertad. Por eso, defiende la no intromisión del Estado en las relaciones
mercantiles y postula la eficiencia del mercado como mecanismo de asig nación
de recursos.

Desde esta óptica, el Estado debe dedicarse a la administración de justicia y a la


elaboración de leyes que garanticen el derecho a la vida, la propiedad privada y la
libertad de pensamiento y reunión. Sus principales funciones son encargarse de
defender al país de agresiones externas, mantener el orden público, y garantizar la
seguridad dentro de su territorio. Sin embargo, el liberalismo reconoce que hay
asuntos, como la conservación de espacios públicos o la educación de todos, que
el Estado debe asumir porque el mercado no puede resolverlos por sí solo.

El Estado de bienestar

A comienzos de la década de 1930, una gran crisis afectó las economías de todos
los países occidentales. Esto trajo como consecuencia efectos devastadores en la
vida cotidiana de numerosos sectores sociales y, debido a ello, comenzó a
ponerse en duda la creencia en la capacidad del mercado para regular la oferta y
la demanda.

En ese contexto, las ideas del economista John Maynard Keynes influyeron en la
conformación de lo que se conoció como Estado de bienestar. Según Keynes, el
Estado debía tener un papel económico central distribuyendo las inversiones en
beneficio de la sociedad, garantizando el empleo y promoviendo el consumo en
todas sus capas. Así, se planteaba la necesidad de una intervención sistemática
del Estado que permitiera combinar el crecimiento económico con un reparto
equitativo de los resultados de ese crecimiento.

Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el Estado de bienestar


se estableció como forma de organización política en la mayor parte de los países
capitalistas occidentales. Aun cuando su implementación fue distinta en cada país,
es posible destacar algunas características comunes:

. El Estado se convirtió en motor de la economía a través de la

Realización de grandes obras públicas (puentes, caminos, etcétera), que


generaron numerosos puestos de trabajo. También, A <en muchos casos, tomó a
su cargo el manejo de las empresas de

Servicios básicos, como los transportes, las comunicaciones, la provisión de agua,


electricidad y gas.

. La idea de ciudadanía social ocupó un lugar central, y se comenzó a afirmar que


el Estado no solo debía garantizar los derechos civiles y políticos, sino que
también debía asegurar a todos los ciudadanos el cumplimiento de derechos
económicos y sociales como la salud, la educación, la vivienda, la seguridad social
y la protección de las condiciones laborales.

. Las políticas y los programas destinados a garantizar la seguridad económica y


social se complementaron con la implementación de impuestos que afectan, sobre
todo, a los sectores con ingresos más altos de la población. Mediante estos
impuestos, el Estado obtenía los recursos necesarios para sostener las
prestaciones sociales y contribuía a reducir las desigualdades económicas.

• Los valores fundamentales sobre los que se asentó el Estado de bienestar fueron
la igualdad de oportunidades, la reducción de las desigualdades, la
democratización de distintos ámbitos de la vida y la extensión de la seguridad
social.

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El Estado neoliberal

A finales de la década de 1970, un nuevo consenso respecto del papel del Estado
comenzó a tomar forma en distintas partes del mundo. Nuevas crisis económicas
generan inflación y estancamiento en la economía mundial, y muchos
especialistas vinculan estos problemas con el tamaño del Estado y el exceso de
sus funciones. En una gran cantidad de países se comenzaron a implementar
reformas que apuntaban a modificar el papel del Estado, tanto en la producción
como en su rol de garante de derechos sociales, económicos y laborales. Estas
medidas estaban orientadas a disminuir el gasto público, y a favorecer tanto la
desregulación de la economía como las relaciones laborales, con el fin de alentar
las inversiones privadas.

De esta manera, la mayoría de las empresas estatales, consideradas burocráticas


e ineficientes, se transfirieron a manos privadas, y muchas de las conquistas
económicas y sociales del período anterior se revirtieron.

Estas reformas se basaron en las ideas de economistas como Friedrich von Hayek
y Milton Friedman, quienes consideraban a la competencia como una virtud
esencial que tiende tanto a incrementar la eficiencia y la productividad como a
mejorar la calidad de las mercancías y reducir sus costos.

Desde este punto de vista, la competencia se presentaba también como el mejor


modo de

Asegurar la eliminación de la pobreza, ya que, al incrementar la producción,


conferirá niveles de vida más elevados para todo el mundo.

El Estado neoliberal postula como sus funciones principales asegurar el imperio de


la ley. Proteger el derecho de propiedad individual y fortalecer el juego de la
competencia de intereses privados, para garantizar así el libre comercio y el libre
mercado.

A diferencia del liberalismo económico, que confiaba en la adecuación natural de


la oferta y la demanda, el neoliberalismo admite la necesidad de una intervención
activa del Estado en la creación de marcos jurídicos que permitan establecer
condiciones óptimas para el desarrollo de la competencia en los diferentes
ámbitos de la vida social.

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