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Crítica de la religión y la moralidad

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mente la fe en una mejor vida de ultratumba, del mismo cualidad ...

Cuando se toma en serio la moral, se consi-


modo que la impotencia de los salvajes en la lucha con- dera en y por sí misma como un poder divino. No posee
tra la naturaleza hace nacer la fe en los dioses, demonios, la moral ningún fundamento en sí misma, tampoco po-
etc. La religión enseña resignación y paciencia en la vida see una necesidad interior; la moral está, pues, abandonada
terrenal a quienes trabajan y pasan necesidades toda la a la arbitrariedad infundada de la religión. En la relación
vida consolándoles con la esperanza de recibir la recom- de la razón consciente de sí misma con la religión se
pensa en el cielo. Y a quienes viven del trabajo ajeno, trata de la destrucción de una ilusión; pero de una ilusión,
les enseña caridad en la vida terrenal, ofreciéndoles una de ningún modo indiferente, sino que actúa de un modo
absolución muy barata de su existencia de explotadores fundamentalmente pernicioso sobre la humanidad y sobre
y vendiéndoles a precios módicos pasajes al bienestar ce- los hombres, y que los priva de la fuerza de la vida real,
lestial. La religión es el opio del pueblo. La religión es del sentido de la verdad y de la virtud; pues hasta el amor,
una especie de aguardiente espiritual de mala calidad, en el sentimiento más verdadero e íntimo, se convierte me-
el que los esclavos del capital ahogan su figura humana, diante la religiosidad en algo aparente e ilusorio, mientras
hunden sus reivindicaciones de una vida digna del hom- que el amor religioso a los hombres por amor de Dios,
bre. sólo en apariencia ama a los hombres, ama en realidad
Pero el esclavo que adquiere conciencia de su escla- a Dios.
vitud y se alza a la lucha por su manumisión ya no es Nosotros podemos, como hemos demostrado, invertir
más que semiesclavo. El obrero consciente de nuestros las relaciones religiosas; lo que la religión establece como
días, educado por la gran industria fabril e instruido por medio, lo concebimos como fin, lo que para ella es algo
la vida urbana, se sacude con desprecio los prejuicios re- subordinado, secundario, condición, lo elevamos al ran-
ligiosos, deja el cielo a los curas y mojigatos burgueses go de lo principal y causal, de este modo destruimos la ilu-
y lucha por conquistar para sí una vida mejor aquí, en sión y restablecemos la luz transparente de la verdad ante
la tierra. El proletariado moderno se coloca al lado del nuestros ojos. Los sacramentos del bautismo y de la co-
socialismo, que incorpora la ciencia a la lucha contra la munión que constituyen los símbolos característicos y
niebla religiosa y libera al obrero de la fe en la vida de esenciales de la religión cristiana, pueden confirmarnos
ultratumba al unirlo para la verdadera lucha por una e ilustrarnos esta verdad.
vida mejor en la tierra. El agua del bautismo es para la religión sólo el medio
La religión debe ser declarada asunto privado: es por el que el espíritu santo se comunica al hombre. Ahora
costumbre expresar corrientemente con estas palabras la bien, por esta determinación se pone en contradicción
actitud de los socialistas ante la religión. Pero hay que con la razón, con la verdad de la naturaleza de las co-
determinar con exactitud el significado de estas palabras sas. Por un lado, hay algo en la cualidad natural del agua,
para que no puedan dar origen a ninguna confusión. Re por otro lado no hay nada, es un mero instrumento arbitra-
clamamos que la religión sea un asunto privado con res- rio de poder y de la gracia divina. Nos 1iberamos de éstas y
pecto al estado, mas no podemos considerar en modo otras insoportables contradicciones cuando concedemos
alguno la religión un asunto privado con respecto a nues- un significado verdadero al bautismo, considerándolo
tro propio partido. El estado no debe tener nada que como un signo del significado del agua misma. El bautis-
ver con la religión, las asociaciones religiosas no deben mo debe representarnos el maravilloso y, al mismo tiempo,

120 81
EL SOCIALISMO Y LA RELIGION*

natural efecto del agua sobre los hombres. El agua posee, Toda la sociedad moderna se asienta en la explota-
de hecho, no sólo efectos físicos, sino también morales ción de masas inmensas de la clase obrera por una mino-
e intelectuales sobre los hombres. El agua no sólo purifica ría insignificante de la población, perteneciente a las clases
de la suciedad del cuerpo; por el agua también se le caen de los propietarios agrícolas y de los capitalistas. Es una
a los hombres las escamas de los ojos; ve y piensa más sociedad esclavista, pues los obreros «libres», que traba-
claramente, se siente más libre; el agua apaga el ardor de jan toda su vida para los capitalistas, «tienen derecho»
la concupiscencia. ¡Cuántos santos se refugiaron en esta únicamente a los medios de existencia indispensables pa-
cualidad natural del agua para vencer las tentaciones del ra mantener a los esclavos que producen ganancias, para
diablo! Lo que te negaba la gracia, te lo concedía la natu- asegurar y perpetuar la esclavitud capitalista.
raleza. El agua pertenece no sólo a la dialéctica, sino tam- La opresión económica de los obreros suscita y en-
bién a la pedagogía. Limpiarse, bañarse, es la primera gendra inevitablemente todo género de opresión política,
virtud, aunque sea la más ínfima.6 A la vista del agua se de humillación social, de embrutecimiento y embotamien-
apaga el ardor del egoísmo. El agua es el medio primero y to de la vida espiritual y moral de las masas. Los obreros
más próximo para familiarizarse con la naturaleza. El pueden conseguir una mayor o menor libertad política
baño de agua es, en cierto modo, un proceso químico, en para luchar por su emancipación económica, pero ningu-
el que nuestra mismidad se disuelve en la esencia objetiva na libertad les emancipará de la miseria, el paro forzoso
de la naturaleza. El hombre que sale del agua se siente un y la opresión mientras no sea derrocado el poder del ca-
hombre nuevo y renacido. La doctrina de que la moral pital. La religión es uno de los tipos de opresión espiri-
no puede ser nada sin la mediación de la gracia, tiene un tual que cae en todas partes sobre las masas populares,
sentido justo, si en lugar de la imaginada mediación so- aplastadas por el trabajo eterno para otros, por la pobre-
brenatural de la gracia, establecemos mediaciones natura- za y la soledad. La impotencia de las clases explotadas
les. La moral no puede nada sin la naturaleza, debe en la lucha contra los explotadores engendra inevitable-
enlazar con los medios más simples de la naturaleza. Los
_______________
______________ * Artículo aparecido en Nóvaya Zhizn 28, 3 de diciembre
6
El bautismo cristiano por el agua no es más que un ves- de 1905.
tigio de las antiguas religiones naturales, donde, como en los
persas, el agua era un medio religioso de purificación. Cfr. 119
Rhode, Die heilige Sage, t. 30, págs. 426 ss. En este último ca-
so, sin embargo, el bautismo mediante el agua tenía un sentido
más verdadero, por consiguiente más profundo que para los
cristianos, porque se apoyaba en la fuerza y en la significación
naturales del agua. Ciertamente, nuestro sobrenaturalismo tanto
especulativo como teológico, no escucha las representaciones
simples de la naturaleza de las antiguas religiones. Por consi-
guiente, cuando los persas, los hindúes, los egipcios, los hebreos
convertían la limpieza corporal en un deber religioso, eran mu-
cho más razonables que los santos cristianos que afirmaban el
principio sobrenaturalista de su religión por su suciedad corpo-
ral. Lo que es sobrenatural en la teoría, se convierte en la prác-
tica en contra-natural. Uno de ellos no es más que eufemismo
respecto del otro.

82
más fuertes que los sermones más hermosos. Aquel co- misterios más profundos residen en la vida corriente y
munismo, aquella comunidad de uso pregonada por los trivial que ignoran la religión y la especulación sobrena-
primeros cristianos, no podía sostenerse sin el trabajo tural, que sacrifican los misterios reales a los misterios
común de toda la población en un campo común y en ilusorios, por ejemplo, en este caso, la fuerza prodigiosa
talleres comunes. Pero no era posible introducir entonces del agua a una fuerza milagrosa imaginaria. El agua es
semejante trabajo común con medios de producción co- el medio más simple de la gracia o de la medicina tanto
munes, ya que, como se ha dicho, el trabajo no era cosa contra las enfermedades del alma como contra las del
de hombres libres, sino de esclavos que estaban fuera de cuerpo. Pero el agua actúa solamente si se usa frecuente
la sociedad. El cristianismo no emprendió nada, ni podía y regularmente. El bautismo como acto único es, o caren-
hacerlo, para abolir la desigualdad en el trabajo y en la te totalmente de utilidad y significado, o, si se enlazan con
posesión de los medios de producción. Por ello eran de- él efectos reales, una institución supersticiosa. Por el con-
sesperados sus esfuerzos por eliminar la desigual distribu- trario, es una institución razonable y digna de honra, si
ción de las riquezas. Por ello las voces de los padres de la en ella se celebra y se hace sensible la fuerza de curación
iglesia que instaban a la vuelta al comunismo tuvieron moral y física del agua, de la naturaleza en general.
que quedarse en llamadas del que predica en el desierto. Pero el sacramento del agua necesita un complemento.
Pero no duraron mucho. Incluso esas voces se hicieron El agua, como elemento universal de la vida, nos recuerda
cada vez menos frecuentes, hasta enmudecer totalmente. nuestra procedencia de la naturaleza, que poseemos en
Los mismos padres de la iglesia dejaron de llamar a la común con las plantas y los animales. En el bautismo del
comunidad y al reparto de riquezas, pues, al crecer la so- agua nos inclinamos bajo el poder de la pura fuerza de
ciedad de los creyentes, se modificó también fundamen- la naturaleza; el agua es la materia de la igualdad y liber-
talmente la misma iglesia. tad natural, el espejo de la edad de oro. Pero nosotros,
hombres, nos diferenciamos también del mundo de las
118 plantas y de los animales, que concebimos al lado del
reino inorgánico bajo la común denominación de natura-
leza; nos diferenciamos de la naturaleza. Debemos celebrar
también, por tanto, nuestra distinción, nuestra diferencia
esencial. Los símbolos de esta nuestra diferencia son el
vino y el pan. Estos son, en razón de su materia, produc-
tos de la naturaleza, y en razón de su forma, productos
del hombre. Si nosotros decíamos con ocasión del agua:
el hombre no puede nada sin la naturaleza, para el pan
y el vino decimos: la naturaleza no puede nada, por lo
menos espiritual, sin los hombres; la naturaleza necesita
del hombre, tanto como el hombre necesita de la naturale-
za. En el agua se destruye la actividad humana y espiri-
tual; en el vino y en el pan conquista el disfrute de sí
misma. Vino y pan son productos sobrenaturales, en el

83
único sentido válido y verdadero que no contradice a la dición! Pues si en aquel tiempo, cuando el número de creyentes
razón y a la naturaleza. Si en el agua adoramos la pura era tan reducido __apenas de tres a cinco mil__, si entonces,
fuerza natural, así también en el vino y en el pan adora- cuando el mundo entero nos era hostil, cuando no había con-
suelo en ninguna parte, nuestros predecesores mantuvieron
mos la fuerza sobrenatural del espíritu, de la conciencia
tan firmemente esa forma de vida, ¿cuánta mayor seguridad
y del hombre. Por eso esta fiesta es sólo para los hombres deberíamos tener nosotros habiendo, gracias a Dios, creyentes
que han llegado a edad madura, mientras que el bautismo en todas partes? ¿Quién hubiese querido seguir siendo pagano
se imparte a los niños. Pero en este caso celebramos tam- en aquel tiempo? Supongo que nadie. Hubiésemos atraído a
bién la verdadera relación del espíritu a la naturaleza: la todos y los hubiésemos ganado para nuestra causa.
naturaleza da la materia, el espíritu la forma. La celebra-
ción del bautismo del agua nos inspira agradecimiento Las insistentes exhortaciones y los inflamados sermo-
hacia la naturaleza; la celebración del vino y del pan nes de san Juan Crisóstomo no tuvieron éxito. No se
agradecimiento hacia el hombre. El vino y el pan perte- hizo ningún ensayo para introducir en Constantinopla o
necen a las invenciones más antiguas. El vino y el pan en otro sitio el comunismo. Con la expansión del cris-
nos actualizan y hacen sensible (versinnlichen) la verdad tianismo, que ya a principios del siglo IV era la religión
de que el hombre es el Dios y el salvador del hombre. dominante en Roma, los creyentes no volvieron al ejemplo
Beber y comer es el misterio de la comunión; beber y de los primeros apóstoles, a la propiedad común, sino que
comer es de hecho, en y por sí mismo, un acto religioso; se alejaron cada vez más de aquel ejemplo. La desigualdad
debe serlo por lo menos.7 Piensa en cada bocado de pan entre ricos y pobres dentro de la comunidad de los cre-
que te libra del sufrimiento del hambre, o en cada trago yentes fue creciendo progresivamente.
de vino que alegra tu corazón, da gracias a Dios que te Todavía en el siglo VI, es decir, 500 años después del
ha dispensado sus dones benéficos, da gracias al hombre. nacimiento de Cristo, oímos el llamamiento de Gregorio
Pero que el agradecimiento hacia los hombres, no te haga Magno:
olvidar el agradecimiento hacia la naturaleza. No olvides
que el vino es la sangre y la harina la carne de las plan- No basta no quitar a otros su propiedad. No estáis libres de
tas que son sacrificadas al bienestar de tu existencia. No culpa si conserváis para vosotros unos bienes que Dios ha
olvides que las plantas simbolizan la esencia de la natu- creado para todos. El que no da a otros lo que posee es un
raleza, que se entregan sin egoísmo para placer tuyo. ladrón y un asesino, ya que, al guardar para sí lo que serviría
No olvides los favores que debes a las cualidades natura- de sustento a los pobres, puede decirse que mata cada día un
número de personas igual al que podría vivir de su exuberan-
cia. Cuando repartimos lo nuestro con los que padecen nece-
______________
7 sidad, no les damos lo que nos pertenece, sino lo que les
«Comer y beber es la cosa más fácil, porque a los hom-
pertenece. No es una acción compasiva, sino el pago de una
bres no les gusta ninguna cosa más que ésta: sí, en el mundo
deuda.
no hay acción más alegre que la de comer y beber, de modo
que se dice ordinariamente: 'no hay baile sin comida' y tam-
bién 'estómago lleno, cabeza alegre'. En suma, comer y beber Pero tales llamamientos fueron vanos debido a la du-
representan una agradable necesidad, que se ha aprendido y en- reza de corazón de los cristianos de entonces, que eran
señado pronto a la gente. Es esta misma acción necesaria y seguramente más sensibles que los de hoy a las predica-
agradable de la que se apodera nuestro Señor Jesucristo cuando ciones de los padres de la iglesia. De todos modos, no
dice: he preparado una comida dulce, alegre y agradable, no era la primera vez que se ponía de manifiesto en la histo-
quiero imponeros una obra dura y difícil ... instituiré una ce- ria de la humanidad que las condiciones económicas eran
na, etc.» Lutero, t. XVI, pág. 222.
117
84
Si nosotros obráramos hoy así, viviríamos mucho más felices, les del pan y del vino. Te burlas de que llame al comer y
tanto los ricos como los pobres. Los pobres no ganarían con al beber actos religiosos, porque son actos de la vida
ello más dicha que los ricos, ya que no sólo los mismos do- corriente y trivial y son realizados por innumerables
nantes no serían pobres, sino que harían ricos a éstos últimos. hombres sin espíritu y sin sentimiento; ahora bien, piensa
que también la comunión es un acto para muchos carente
Imaginémonos lo siguiente: todos dan lo que tienen a la pro-
de espíritu y sentimiento, porque se hace frecuentemente;
piedad común. Nadie, ni rico ni pobre, puede inquietarse.
¿Cuánto dinero creéis que se reuniría de este modo? Creo y para comprender el significado religioso del placer del
__ pan y del vino, ponte en la situación en la que este acto
pues no se puede comprobar con seguridad__ que si cada
uno entregara todo su dinero, toda su tierra, su ganado, sus trivial es interrumpido de modo innatural y por la fuerza.
casas (no hablaré de los esclavos, pues los primeros cristianos El hambre y la sed no destruyen solamente las fuerzas
seguramente no tenían ninguno, ya que es probable que los de- físicas del hombre, sino también las morales y espirituales;
jaran libres), se reuníría, con seguridad, un millón de libras privan a la humanidad del entendimiento y de la con-
de oro en total y seguramente incluso dos o tres veces más. ciencia. Cuando experimentes tales carencias y desgra-
Y si no, decidme: ¿Cuántos habitantes hay en nuestra ciudad cias, bendecirás y ponderarás la cualidad natural del pan
(Costantinopla)? ¿Cuántos cristianos? ¿No serán cien mil?
y del vino, que te ha devuelto tu humanidad, tu entendi-
¡Y muchos son paganos y judíos! ¡Cuántos miles de libras
de oro se reunirían! y ¿cuántos pobres tenemos? No creo
miento. Solamente se necesita interrumpir el curso común
que pasen de cincuenta mil. ¿Cuánto exigiría el alimentarlos y acostumbrado de las cosas, para darle a lo común un
diariamente? Si comen en mesa común no serán grandes los significado no común, y a la vida en cuanto tal un signifi-
costos. ¿Qué hacemos, pues, con nuestro gigantesco tesoro? cado religioso en general. Por eso, santo sea el pan, santo
¿Creéis acaso que podría agotarse alguna vez? ¿Y no se de- el vino, pero también sea santa el agua. Amén.
rrama sobre nosotros, mil veces más rica, la bendición divina?
¿No convertiremos la tierra en un paraíso? Si ello quedó tan 85
maravillosamente probado con los cuatro o cinco mil (pri-
meros cristianos) y ninguno de ellos pasaba necesidad, ¿cuán-
to más no se habrá de conseguir con tan gran número de
personas? ¿Acaso no aportará algo cada uno de los que vayan
ingresando?

La dispersión de las riquezas ocasiona más gastos y, por ello


mismo, pobreza. Veamos, por ejemplo, una casa con mari-
do y mujer y diez hijos. La mujer se ocupa de tejer. El marido
busca su sustento en el mercado. ¿Necesitarán más si viven
juntos en una casa o si viven cada uno por su lado? Si vi-
ven separados, naturalmente. Cuando los diez hijos se van en
direcciones distintas, necesitan diez casas, diez mesas, diez
criados y todo lo demás aumentado en la misma proporción.
Pero, ¿qué ocurre con el número de esclavos? ¿No se les da de
comer a todos en una mesa para ahorrar gastos? La parce-
lación conlleva normalmente despilfarro, la concentración, en
cambio, ahorra fortuna y bienes. Así se vive hoy en los con-
ventos y así vivían aquellos creyentes. ¿Quién moría de hambre
entonces? ¿Quién no quedaba holgadamente satisfecho? y, sin
embargo, los hombres temen semejante orden más que saltar
al mar abierto. Hagamos, pues, una prueba y pongamos ma-
nos a la obra con audacia.. ¡Qué grande sería entonces la ben-
116
por una minoría de ricos. Los padres de la iglesia siguie-
ron luchando durante muchos años, con palabras inflama-
das, contra este arraigamiento de la desigualdad social
dentro de la comunidad cristiana, fustigando a los ricos
e instándoles constantemente a volver al comienzo de
los primeros apóstoles.
En el siglo IV después de Cristo, san Basilio, por
ejemplo, amenazaba así a los ricos:

Vosotros, miserables, ¿cómo queréis justificaros ante el juez


celestial? Me responderéis: ¿qué culpa recae sobre nosotros
si sólo guardamos lo que nos pertenece? Pero yo os pregunto:
¿a qué llamáis vuestra pertenencia? ¿De quién lo habéis reci-
bido? ...¿Cómo se enriquecen los ricos si no es acaparando lo
que pertenece a todos? Si nadie tuviera para sí más de
lo que necesita para el mantenimiento propio y diera el resto
a los demás, no habría ricos ni pobres.

San Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla,


nacido en Antioquía el año 347 y muerto el año 407
en el destierro, en Armenia, fue quien más instó a los
cristianos a volver al comunismo de los orígenes, el de
los apóstoles. En su undécimo sermón sobre los Hechos
de los apóstoles decía este célebre predicador:

Gran misericordia había entre ellos (los apóstoles) y no había


ninguno de los que dependían de ellos que hubiese pasado
necesidad. Esto deriva de que nadie decía que su propiedad
le perteneciera, sino que entre ellos todo pertenecía a todos
en común. Había misericordia entre los miembros del grupo
porque nadie padecía necesidad, es decir, porque daban con
tal solicitud, que nadie era ya pobre. Pues no entregaban sólo
una parte y se reservaban la otra, ni consideraban lo que
daban como propiedad suya. Suprimieron la desigualdad y
vivieron magníficamente y lo hicieron de la forma más hon-
rosa. No se atrevían a poner la ofrenda en manos de los
necesitados ni la regalaban por una deferencia arrogante, sino
que la depositaban a los pies de los apóstoles y les hacían
dueños y distribuidores de sus dones. Se tomaba de las pro-
visiones de la comunidad y de la propiedad privada de los
particulares lo que se necesitaba. De este modo se consiguió
evitar que los donantes sucumbieran al orgullo.

115
no sólo no era capaz de modificar las relaciones sociales, 3. KARL MARX (1818-1883)
sino que ni siquera podía sostenerse a sí mismo por mucho
tiempo. Mientras fueron pocos, inicialmente, los creyentes 3.1 MANUSCRITO III (1844)*
del nuevo evangelio y formaron sólo una pequeña secta
de entusiastas dentro de la sociedad romana, fue posible Un ser sólo se considera independiente en cuanto es
aportar la posesión para distribuirla en común, celebrar dueño de sí y sólo es dueño de sí en cuanto se debe
las comidas juntos e incluso vivir a menudo bajo el mismo a sí mismo su existencia. Un hombre que vive por gracia
techo. de otro se considera a sí mismo un ser dependiente. Vivo,
Pero al incorporarse al cristianismo cada vez más sin embargo, totalmente por gracia de otro cuando le
personas, al extenderse las comunidades por todo el im- debo no sólo el mantenimiento de mi vida, sino que él
perio, los creyentes tuvieron cada vez más dificultades pa- además ha creado mi vida, es la fuente de mi vida; y
ra vivir en común. Pronto desapareció por completo la mi vida tiene necesariamente fuera de ella el fundamento
costumbre de comer juntos todos los días, a la vez que cuando no es mi propia creación. La creación es, por
la entrega de los bienes propios cobraba un carácter ello, una representación muy difícilmente eliminable de
nuevo. Como ahora los cristianos ya no vivían en común la conciencia del pueblo. El ser por sí mismo de la na-
en el seno de una familia, sino que cada uno tenía que turaleza y del hombre le resulta inconcebible porque con-
preocuparse por sí mismo de los suyos, tampoco se entre- tradice todos los hechos tangibles de la vida práctica.
gó ya cuanto se poseía para ser usado en común, sino lo La creación de la tierra ha recibido un potente golpe
que sobraba, una vez cubiertas las necesidades de la propia por parte de la Geognosia, es decir, de la ciencia que
familia. Lo que daban ahora los pudientes a la comunidad explica la constitución de la tierra, su desarrollo, como
cristiana no era ya una colaboración a la convivencia un proceso, como autogénesis. La generatio aequivoca es
comunista, sino una ofrenda destinada a otros hermanos la única refutación práctica de la teoría de la creación.
no pudientes: era beneficencia, limosna. Ahora bien, cuan- Ahora bien, es realmente fácil decirle al individuo ais-
do los mismos ricos dejaron de emplear la propiedad lado la que ya Aristóteles dice: Has sido engendrado por
común y dieron sólo una parte para otros, esta parte ofre- tu padre y tu madre, es decir, ha sido el coito de dos
cida para los hermanos pobres resultó ser mayor o menor, seres humanos, un acto genérico de los hombres, lo que
según la voluntad o el carácter de cada creyente. De en ti ha producido al hombre. Ves, pues, que incluso
esta forma fue surgiendo en el seno de la comunidad cris-
tiana una diferencia entre rico y pobre igual a la existente ________________
en la sociedad romana circundante, una diferencia contra * Algunos textos tomados de los manuscritos mencionados.
la cual habían luchado los primeros cristianos. Sólo los
cristianos pobres, los proletarios, mantenían las comidas 87
en común. Los ricos, por su parte, mantenían las distan-
cias respecto de esas comidas y ofrecían para ellas una
parte de sus obras. Se repetían, pues, entre los cristianos,
las mismas relaciones que dominaban en la sociedad
romana: el pueblo vivía de limosnas, que eran repartidas

114
físicamente el hombre debe al hombre su existencia. Por exclusiva todo el campo, los bosques, los pastos, todos
esto no debes fijarte tan sólo en un aspecto, el progreso los rebaños y los edificios de explotación, todos los ta-
infinito; y preguntar sucesivamente: ¿Quién engendró a lleres, instrumentos y materiales de producción, mientras
mi padre? ¿Quién engendró a su abuelo?, etc. Debes los otros __la gran mayoría del pueblo__-no poseen ab-
fijarte también en el movimiento circular, sensiblemente solutamente nada con que trabajar para sí mismos, es
visible en aquel progreso, en el cual el hombre se repi- imposible que surja la igualdad entre ellos. Mientras sos-
te a sí mismo en la procreación, es decir, el hombre se tengan tales relaciones, tiene que haber ricos y pobres,
mantiene siempre como sujeto. Tú contestarás, sin em- exceso y miseria. Supongamos que esos ricos propietarios,
bargo: le concedo este movimiento circular, concédeme movidos por las enseñanzas cristianas, entregan hoy, para
tú el progreso que me empuja cada vez más lejos, hasta uso común del pueblo y para ser distribuido entre todos
que pregunto: ¿quién ha engendrado el primer hombre los necesitados, todo su dinero y todos los bienes muebles
y la naturaleza en general? Sólo puedo responder: tu que poseen en trigo, fruta, vestidos, reses. ¿Qué se sigue de
pregunta misma es un, producto de la abstracción. Pre- este hecho? Simplemente que desaparece por algún tiempo
gúntate cómo has llegado a esa pregunta: pregúntate si la miseria y el pueblo, mal que bien, se alimenta y se viste.
tu pregunta no proviene de un punto de vista al que no Pero esos medios se consumen rápidamente. Tras breví-
puedo responder porque es absurdo. Pregúntate si ese simo tiempo, el pueblo habrá agotado las riquezas dis-
progreso existe como tal para un pensamiento racional. tribuidas y se habrá quedado de nuevo con las manos
Cuando preguntas por la creación del hombre y de la vacías. Por el contrario, los propietarios del campo y de
naturaleza haces abstracción del hombre y de la natura- los instrumentos de trabajo. podrán seguir produciendo
leza. Los supones como no existentes y quieres que te cuanto deseen con ayuda de los trabajadores, que enton-
los pruebe como existentes. Ahora te digo, prescinde de ces eran los esclavos. Todo sigue, pues, igual que estaba
tu abstracción y así prescindirás de tu pregunta, o si antes. Precisamente por ello, los socialdemócratas se
quieres aferrarte a tu abstracción, sé consecuente, y plantean la cuestión de modo distinto que los comunistas
si aunque pensando al hombre y a la naturaleza como cristianos. Los primeros dicen: no queremos ni misericor-
no existente piensas, piénsate a ti mismo como no exis- dia ni limosna, ya que no eliminan la desigualdad entre los
tente, pues tú también eres naturaleza y hombre. No hombres. No queremos que los ricos compartan con los po-
pienses, no me preguntes, pues en cuanto piensas y pre- bres. Queremos que no haya ni ricos ni pobres. Pero
guntas pierde todo sentido tu abstracción del ser de la esto sólo será posible si la fuente de toda riqueza __la
naturaleza y el hombre. ¿O eres tan egoísta que supones tierra y todos los demás medios de trabajo__ pertene-
todo como nada y quieres ser sólo tú? cen en común al pueblo que trabaja, el cual producirá
Puedes replicarme: no supongo la nada de la natura- por sí mismo los bienes que hacen falta, de acuerdo con
leza, etc.: te pregunto por su acto de nacimiento, como las necesidades de todos. Los primeros cristianos querían
pregunto al anatomista por la formación de los hue- cubrir el déficit de un inmenso proletariado que no traba-
sos, etc. jaba mediante la distribución permanente de unas riquezas
Sin embargo, como para el hombre socialista toda la que eran entregadas por los ricos. Pero esto es como sacar
llamada historia universal no es otra cosa que la produc- agua con un cedazo.
ción del hombre por el trabajo humano, el devenir de la Sin embargo, hay más todavía. El comunismo cristiano

88 113
Pero esto no era todo. La comunidad de uso se llevó naturaleza para el hombre tiene así la prueba evidente,
tan lejos, que en las primeras comunidades cristianas se irrefutable, de su nacimiento de sí mismo, de su pro-
comía, normalmente, en mesas comunes, según describen ceso de originación, Al haberse hecho evidente de una
los Hechos de los apóstoles. Con ello quedó realmente manera práctica y sensible la esencialidad del hombre en
destruida la vida familiar de los primeros cristianos y la naturalezaa; al haberse evidenciado, práctica y sen-
las distintas familias de una ciudad vivían como una gran siblemente, el hombre para el hombre como existencia
familia. Finalmente, hay que añadir todavía que lo que de la naturaleza y la naturaleza para el hombre como
algunos curas, por estupidez o por malicia, pretenden existencia del hombre, se ha hecho prácticamente impo-
atribuir a los socialdemócratas, a saber, el deseo de in- sible la pregunta por un ser extraño, por un ser situado
troducir la comunidad de mujeres (cosa que, naturalmen- por encima de la naturaleza y del hombre (una pregunta
te, no se les ocurre a los socialdemócratas ni en sueños, y que encierra el reconocimiento de la no esencialidad de
que consideran tal comunidad como una vergonzosa y la naturaleza y del hombre). El ateísmo, en cuanto nega-
animal perversión de las relaciones matrimoniales) se ción de esta carencia de esencialidad, carece ya totalmente
practicó de hecho, en parte, entre los primeros cristianos. de sentido, pues el ateísmo es una negación de Dios y
La idea de la propiedad común, del comunismo, tan es- afirma, mediante esta negación, la existencia del hom-
candalosa y repugnante para el clero actual, era tan queri- bre; pero el socialismo, en cuanto socialismo, no nece-
da entre los primeros cristianos, que algunas sectas, por sita ya de tal mediación; él comienza con la conciencia
ejemplo los gnósticos, conocidos bajo el nombre de ada- sensible, teórica y práctica, del hombre y la naturaleza
mitas, pregonaban en el siglo segundo después de Cristo como esencia. Es autoconciencia positiva del hombre, no
que todos los hombres y mujeres debían unirse entre sí mediada ya por la superación de la Religión, del mismo
en comunidad, sin diferencia, y vivían de acuerdo con modo que la vida real es la realidad positiva del hombre,
esta doctrina. no mediada ya por la superación de la propiedad pri-
Así, pues, en los siglos primero y segundo después de vada, el comunismo. El comunismo es la posición como
Cristo los cristianos eran apasionados partidiarios del negación de la negación, y por eso el momento real ne-
comunismo. Pero este comunismo en el uso de productos cesario, en la evolución histórica inmediata, de la eman-
elaborados, no basado en el comunismo del trabajo, era cipación y recuperación humana. El comunismo es la
totalmente incapaz de corregir la situación social de en- forma necesaria y el principio dinámico del próximo fu-
tonces. No podía eliminar la desigualdad entre los hombres turo, pero el comunismo en sí no es la finalidad del desa-
ni el abismo entre el pueblo rico y el pobre. Al seguir rrollo humano, la forma de la sociedad humana [ ...].
siendo propiedad privada los medios de producción, es- Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida huma-
pecialmente el suelo; al continuar basándose en la escla-. na, que liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza
vitud el trabajo en favor de la sociedad, las riquezas y con el hombre, ¿no es el dinero el vínculo de todos los
obtenidas de ese trabajo siguieron yendo a parar a las vínculos? ¿No puede él atar y desatar todas las atadu-
manos de unos pocos propietarios. El pueblo quedaba ras? ¿No es también por esto el medio general de se-
privado de los medios de vida, medios que, como pueblo
mendigo, recibía de la misericordia de los ricos. ________________
Cuando los unos __un puñado relativamente pequeño a
MEGA, Dietz y Thier dicen des Menschen und der Natur
de personas, por cierto__ poseen como propiedad privada (del hombre y de la naturaleza); Hillman, in der Natur, que es
la versión que seguimos.
112
89
paración? Es la verdadera moneda divisoria, así como el viven apartados en una ciudad especial, sino que tienen sus
verdadero medio de unión, la fuerza galvanoquímica de la casas en cada una y, cuando les visitan gentes pertenecientes
sociedad. a su religión, comparten con éstas sus bienes. Los visitan-
tes pueden disponer de tales bienes como propios. Estas gentes
Shakespeare destaca especialmente dos propiedades en
se consideran invitadas entre sí, aunque jamás se hayan visto
el dinero: antes, y se tratan mutuamente como si hubiesen sido amigos
toda la vida. Cuando viajan por el país no toman más equi-
1. Es la divinidad visible, la transmutación de todas paje que armas contra los ladrones. En cada ciudad tienen
las propiedades humanas y naturales en su contrario, la un mayordomo que reparte vestidos y alimentos a los recién
confusión e inversión universal de todas las cosas; her- llegados. No comercian entre sí, sino que, cuando uno da a
mana las imposibilidades; otro algo que éste necesita, el donante recibe, a su vez, lo que
precisa. Incluso en el caso de que alguien no pueda ofrecer
2. Es la puta universal, el universal alcahuete de los nada a cambio, puede, no obstante, pedir libremente a cual-
hombres y de los pueblos. quiera lo que le haga falta.

La inversión y confusión de todas las cualidades hu- En los Hechos de los apóstoles leemos una descripción
manas y naturales, la conjugación de las imposibilidades; similar de la primera comunidad cristiana en Jerusalén:
la fuerza divina del dinero radica en su esencia en tanto
que esencia genérica extrañada, enajenante y autoenaje- Nadie decía que sus bienes eran propios, sino que lo tenían
todo en común. Ninguno entre ellos padecía necesidad, pues
nante del hombre. Es el poder enajenado de la huma-
cuantos eran dueños de haciendas o casas las vendían y lleva-
nidad.
ban el dinero obtenido y lo depositaban a los pies de los
Lo que como hombre no puedo, lo que no pueden apóstoles. Y a cada uno se le daba según su necesidad (Hech.
mis fuerzas individuales, lo puedo mediante el dinero. El 4, 32.34.35) .
dinero convierte así cada una de estas fuerzas esenciales
en lo que en sí no son, es decir, en su contrario. Si Un historiador alemán, Vogel, escribe igualmente en
ansío un manjar o quiero tomar la posta porque no soy 1780 sobre los primeros cristianos:
suficientemente fuerte para hacer el camino a pie, el di-
nero me procura el manjar y la posta, es decir, transus- De acuerdo con el vínculo fraternal, todo cristiano tenía de-
tancia mis deseos, que son meras representaciones; los recho a los bienes de todos los miembros de la comunidad
traduce de su existencia pensada, representada, querida, entera. En caso de indigencia podía exigir que los miembros
a su existencia sensible, real; de la representación a la acomodados le suministraran de las riquezas poseídas lo que
vida, del ser representado al ser real. El dinero es, al su necesidad requería. Todo cristiano podía servirse de los
hacer esta mediación, la verdadera fuerza creadora. bienes de sus hermanos y los cristianos que poseían algo no
podían negar a sus hermanos necesitados que lo aprovecharan
y utilizaran. Por ejemplo, un cristiano que no tenía casa podía
90
pedir a otro cristiano poseedor de dos o tres casas que le
diera una, a pesar de lo cual el propietario seguía siendo el
dueño de la casa. Pero, dada la comunidad de uso, una de las
casas debía ser dejada al otro para que la habitara.

Los bienes muebles y el dinero se reunían en una caja


común y un empleado especialmente elegido entre la co-
munidad cristiana distribuía los bienes entre todos.

111
ranza de mejor suerte en la tierra, los desventurados 3.2 CONTRIBUCION A LA CRITICA DE LA
comenzaron a buscar esa esperanza en el cielo. La religión FILOSOFIA DEL DERECHO DE HEGEL* (1844)1
cristiana fue para los despreciados y miserables una tabla
de salvación, un consuelo y un alivio, y se convirtió, desde Para Alemania la crítica de la religión está en lo esen-
el primer momento, en la religión del proletariado roma- cial completada, y la crítica de la religión es la premisa
no. En consonancia con la situación material de esta de toda la crítica.
clase popular, los primeros cristianos comenzaron a pre- La existencia profana del error ha quedado desacredi-
gonar la exigencia de la propiedad en común, el comunis- tada después que se rechazó su celestial «oratio pro aris
mo. Naturalmente, el pueblo no tenía medios de vida, sino et focis»2. El hombre, que buscaba un superhombre en
que perecía en la miseria. De ahí que la religión defendida la realidad fantástica del cielo encontró en él el reflejo de
por él invitara a los ricos a compartir sus bienes con los po- sí mismo, no se sentirá ya inclinado a encontrar solamente
bres, a que las riquezas pertenecieran a todos y no a un la apariencia de sí mismo, el no-hombre (Unmensch) , allí
puñado de privilegiados, a que reinara la igualdad entre donde lo que busca y debe buscar es su verdadera realidad.
los hombres. No se trataba, sin embargo, de lo que exigen El fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre
hoy los socialdemócratas, es decir, que los instrumentos hace la religión; la religión no hace al hombre. En otras
y medios de producción en general pertenezcan a todos palabras, la religión es la conciencia de sí mismo y el
por igual, a fin de que todos puedan trabajar en común y sentimiento de sí mismo del hombre que aún no se ha
vivir del trabajo de sus manos. El proletariado de aquel encontrado o que ya ha vuelto a perderse. Pero el hombre
entonces no vivía de su trabajo, según hemos visto, sino no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El
de las limosnas del gobierno. Por ello los cristianos no hombre es el mundo de los hombres, el estado, la sociedad.
exigían la propiedad común de los medios de producción, Este estado, esta sociedad, producen la religión, una con-
sino la de los medios de vida, es decir, no exigían que ciencia invertida del mundo, porque son un mundo inver-
las propiedades rurales, los talleres, los instrumentos de tido. La religión es la teoría general de este mundo, su
trabajo en general, pertenecieran a todos en común, sino compendio enciclopédico, su lógica con formas populares,
que todos compartieran la casa, el vestido, la comida y su point d'honneur espiritualista, su entusiasmo, su sanción
demás artículos de uso ya elaborados. A los cristianos no moral, su solemne consumación, su razón universal de
les importaba de dónde procedían tales riquezas. El traba- consuelo y justificación. Es la realización fantástica de la
jo seguía siendo cosa de los esclavos. El pueblo cristiano esencia humana, porque la esencia humana carece de rea-
sólo exigía que quienes tuvieran riquezas las entregaran, lidad verdadera. La lucha contra la religión es, por tanto,
al ingresar en la religión cristiana, a la propiedad común en forma mediata, la lucha contra el otro mundo, del cual
y que todos vivieran de ésta en igualdad fraternal. la religión es el aroma espiritual.

La riqueza __escribe un autor de la época__ no significa nada. _______________


Aprecian mucho, en cambio, la propiedad común y ninguno * Introducción a la citada obra.
de entre ellos se distingue por su mayor riqueza. Se atiende al 1
Escrito entre finales de 1843 y enero de 1844. Apareció
principio de que los que quieren entrar en su comunidad, han en los Deutsch-Französische Jahrbücher (Anales franco-alema-
de entregar sus bienes a la posesión común de todos. Por nes) (1ª y 2ª entregas), París, 1844. Publicado posteriormente
eso no hay entre ellos ni miseria ni excesiva abundanca, si- en K. Marx-F. Engels, Werke I, Berlín, 1958, págs. 378 a 391.
no que todos son comunitariamente propietarios de todo... No 2
«Oración por los altares y los hogares», es decir, alegato
en su propia defensa.
110
91
La miseria religiosa es, por una parte, la expresión tante peligro que representaba para el gobierno y para
de la miseria real y por otra, la protesta contra la miseria los ricos dominantes esta masa de gente que, sin pan ni
real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el techo donde guarecerse, llenaba los suburbios, las calles
corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu y las plazas de Roma, el estado tenía que mitigar de al-
de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo. guna forma la miseria de dichas masas. Por ello se les
La abolición de la religión en cuanto dicha ilusoria entregaba de cuando en cuando trigo de los graneros del
del pueblo es necesaria para su dicha real. La exigencia estado o alimentos, a fin de aplacar por algún tiempo sus
de abandonar sus ilusiones sobre su situación es la exi- amenazadoras quejas. Igualmente se organizaban jue-
gencia de que se abandone una situación que necesita gos gratuitos en el circo para distraer el pensamiento y los
de ilusiones. La crítica de la religión es, por tanto, en sentimientos del pueblo irritado. En realidad todo el in-
embrión, la crítica del valle de lágrimas que la religión gente proletariado romano vivía, pues, de la limosna. No
rodea de un halo de santidad. como ahora, que es el proletariado el que sostiene con
La crítica no arranca de las cadenas las flores imagi- su trabajo a toda la sociedad. En la Roma de entonces
narias para que el hombre soporte las cadenas sin fanta- todo el trabajo recaía sobre las espaldas de los desventu-
sías ni consuelos, sino para que se despoje de ellas y rados esclavos, que eran tratados como animales de tiro.
pueda recoger las flores vivas. La crítica de la religión Y en ese mar de miseria y humillación humana había
desengaña al hombre para que piense, para que actúe y un reducido número de magnates romanos que celebraban
modele su realidad como un hombre desengañado y que salvajes orgías de lujo y de vicio.
ha entrado en razón, para que gire en torno de sí mismo No había modo de salir de estas monstruosas relacio-
y por tanto en torno de su sol real. La religión es sola- nes sociales. Aunque el proletariado se quejaba y amena-
mente el sol ilusorio que gira alrededor del hombre mien- zaba de vez en cuando con rebelarse, la clase mendiga,
tras éste no gira en derredor de sí mismo. que no trabajaba y vivía de los huesos que se le echaban
La tarea de la historia consiste, pues, una vez que ha desde las mesas de los ricos y del estado, era incapaz de
desaparecido el más allá de la verdad, en averiguar la crear un nuevo orden social. Por otra parte, los esclavos
__
verdad del más acá. Y la tarea inmediata de la filosofía, la clase que sostenía con su trabajo a toda la socie-
que se encuentra al servicio de la historia, consiste __una dad__ estaban demasiado degradados, demasiado derro-
vez que se ha desenmascarado la forma de santidad de la tados, demasiado uncidos al yugo; estaban excesivamente
autoenajenación humana__ en desenmascarar la autoena- fuera de la sociedad, separados de ésta al modo de los
jenación en sus formas no santas. De tal modo la crítica actuales animales de tiro, como para poder llevar a cabo
del cielo se convierte en la crítica de la tierra, la crítica de una reforma de toda la sociedad. Aunque los esclavos
la religión en la crítica del derecho y la crítica de la teo- intentaron de tiempo en tiempo liberarse del yugo con
logía en la crítica de la política. todos los medios a su alcance, el ejército romano reprimía
al fin sus rebeliones y los crucificaba en masa o los pa-
92 saba a cuchillo.
Bajo estas espantosas condiciones de la sociedad de-
cadente, condiciones que no dejaban vislumbrar a las
ingentes masas del pueblo ninguna salida, ninguna espe-

109
pueblo todo cuanto éste poseyera. La descomposición se 3.3 TESIS SOBRE FEUERBACH (1845)*
extendía por todo el reino; los enemigos exteriores ame-
nazaban al estado desde distintos lugares; la soldadesca
trataba al pobre pueblo con una arrogancia feroz; había I
pueblos incultos y abandonados, con un suelo cada vez
más árido. Pero la ciudad, es decir, Roma capital, se El defecto fundamental de todo el materialismo ante-
hallaba repleta de gente extenuada agitándose llena de rior __incluyendo el de Feuerbach__ es que sólo concibe
odio ante los palacios de los ricos, de gente sin pan, sin la cosa (Gegenstand), la realidad, la sensoriedad, bajo la
casa, sin vestido, sin esperanza de poder salir de alguna forma de objeto (Objekt) o de contemplación (Anschau-
forma de la miseria. ung), pero no como actividad sensorial humana, como
Sólo hay un aspecto en el que se diferencian notable- práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado
mente la Roma decadente y el imperio actual de los activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición
zares: en Roma no había capitalismo, es decir, no había al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que
una industria fabril que produjera mercancías destinadas el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real,
a la venta mediante el trabajo asalariado. Por entonces sensorial, como tal. Feuerbach quiere objetos sensibles,
dominaba en Roma la esclavitud. Tanto las familias no- realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tam-
bles como los ricos y financieros satisfacían todas sus poco él concibe la actividad humana como una activi-
necesidades por medio del trabajo de los esclavos traídos dad objetiva (gegenständliche). Por eso, en La esencia
de la guerra. Estos ricos fueron acaparando poco a poco del cristianismo sólo considera la actitud teórica como la
casi todo el suelo de Italia a base de arrebatar la tierra auténticamente humana, mientras que concibe y plasma
a los campesinos romanos. Dado que los cereales se ob- la práctica sólo en su forma suciamente judaica de mani-
tenían gratis como tributo de las provincias someti- festarse. Por tanto, no comprende la importancia de la
das, transformaron sus propias tierras en plantaciones gi- actuación «revolucionaria», «práctico-crítica» [ ...]
gantescas, en huertas, viñedos, prados, jardines de recreo, y
todo ello atendido por un gran ejército de esclavos que III
eran empujados al trabajo por el palo del guarda. La po-
blación campesina, privada de tierra y de pan, acudía en La doctrina materialista de que los hombres son pro-
masa a Roma desde toda la provincia, pero no encontraba ducto de las circunstancias y de la educación, y de que,
trabajo alguno, ya que los esclavos ocupaban también los por tanto, los hombres modificados son producto de cir-
oficios en su totalidad. De esta forma se fue concentran- cunstancias distintas y de una educación distinta, olvida
do en Roma una enorme masa de gente sin la menor que las circunstancias se hacen cambiar precisamente por
posesión, un proletariado que, sin embargo, ni siquiera los hombres y que el propio educador necesita ser edu-
podía vender su fuerza de trabajo, ya que nadie la nece- cado. Conduce, pues, forzosamente a la división de la
sitaba. Al contrario de lo que hoy ocurre, ese proletariado sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima
venido del campo no fue absorbido por la industria fabril de la sociedad (así por ejemplo en Robert Owen).
de las ciudades, sino que se vio obligado a permanecer, sin La coincidencia de la modificación de las circunstan-
esperanza, en la miseria y la mendicidad. Ante el cons-
_______________
108 * Algunos textos tomados de la obra mencionada.

93
cias y de la actividad humana sólo puede concebirse y 5. ROSA LUXEMBURGO (1870-1919)
entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.
IGLESIA Y SOCIALISMO*
IV
Uno de los reproches más duros que hace el clero a
Feuerbach arranca del hecho de la autoenajenación los socialdemócratas consiste en decir que éstos quieren
religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo re- introducir el comunismo, es decir, la propiedad común
ligioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en de todos los bienes de la tierra. Tiene un interés primor-
disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terre- dial el comprobar, a este respecto, que cuando los actua-
nal. No ve que, después de realizada esta labor, falta por les sacerdotes lanzan pestes contra el comunismo, las
hacer lo principial. En efecto, el hecho de que la base lanzan en realidad contra los primeros apóstoles de la
terrenal consigo misma. Por tanto, lo primero que hay cristiandad. Efectivamente, éstos fueron los más fervoro-
como reino independiente, sólo puede explicarse por el sos comunistas.
propio desgarramiento y la contradicción de esta base Como es sabido, la religión cristiana surgió en la
terrenal consigo misma. Por tanto, lo primero que hay antigua Roma, en el momento de la mayor decadencia
que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego de este imperio, que fue poderoso y fuerte en el pasado
revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. y que abarcaba entonces todo lo que es hoy Italia, España,
Por consiguiente, después de descubrir, verbigracia, en parte de Francia, parte de Turquía, Palestina y otros
la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay muchos países. La situación imperante en Roma al nacer
que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente Cristo era muy similar a la de la Rusia actual. Había,
aquélla [ ...] por una parte, un puñado de ricos que, en su ociosidad,
disfrutaban de un lujo y de una abundancia sin mesura.
VI Por otra, se hallaba la gran masa que perecía en una
miseria espantosa. Y, por encima de todo, había un go-
Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia bierno de déspotas que, apoyado en la fuerza y la co-
humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto rrupción, ejercía una opresión indecible y extraía del
inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto
de las relaciones sociales. ______________
Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esen- * Tomado de lnternationalismus und Klassenkampt. Luchter-
cia real, se ve, por tanto, obligado: hand, Neuwid-Berlín, 1971, págs. 48 ss.

1. A hacer caso omiso de la trayectoria histórica, en- 107


focando de por sí el sentimiento religioso (Gemüt) y pre-
suponiendo un individuo humano abstracto, aislado.

2. En él, la esencia humana sólo puede concebirse


como «género», como una generalidad interna, muda,
que se limita a unir naturalmente los muchos individuos.

94
vida orgánica, por más innumerables que sean los seres VII
orgánicos, que deban surgir y perecer antes de que se
desarrollen de su medio animales con un cerebro ca- Feuerbach no ve, por tanto, que el «sentimiento reli-
paz de pensar y que encuentren por un breve plazo con- gioso» es también un producto social y que el individuo
diciones favorables para su vida, para ser luego también abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una de-
aniquilados sin piedad, tenemos la certeza de que la ma- terminada forma de sociedad.
teria será eternamente la misma en todas sus transfor-
maciones, de que ninguno de sus atributos puede jamás VIII
perderse y que por ello, con la misma necesidad férrea
con que ha de exterminar en la tierra su creación supe- La vida social es esencialmente práctica. Todos los
rior, la mente pensante, ha de volver a crearla en algún misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, en-
otro sitio. cuentran su solución racional en la práctica humana y
en la comprensión de esta práctica [ ...]
106
95
3.4 EL SECRETO DE LA ACUMULACION modo u otro __llegará un tiempo en que las ciencias
ORIGINARIA* naturales se impongan la tarea de averiguarlo__, conver-
tirse en otra forma del movimiento en la que tenga la
Hemos visto cómo se convierte el dinero en capital, posibilidad de concentrarse una vez más y funcionar acti-
cómo sale de éste la plusvalía y cómo la plusvalía engen- vamente. Con ello desaparece el principal obstáculo que
dra nuevo capital. Sin embargo, la acumulación de capital hoy existe para el conocimiento de la reconversión de los
presupone la plusvalía, la plusvalía la producción capi- soles extintos en nebulosas incandescentes.
talista y ésta la existencia en manos de los productores Además, la sucesión eternamente reiterada de los mun-
de mercancías de grandes masas de capital y fuerza de dos en el tiempo infinito es únicamente un complemento
trabajo. Todo este proceso parece moverse dentro de un lógico a la coexistencia de innumerables mundos en el
círculo vicioso, del que sólo podemos salir dando por espacio infinito. Este es un principio cuya necesidad in-
supuesta una acumulación “originaria” anterior a la acu- discutible se ha visto forzado a reconocer incluso el ce-.
mulación capitalista (“previous accumulation”, la deno- rebro antiteórico del yanqui Draper.1
mina Adam Smith); una acumulación que no es resultado, Este es el ciclo eterno en que se mueve la materia, un
sino punto de partida del régimen capitalista de produc- ciclo que únicamente cierra su trayectoria en períodos pa-
ción. ra los que nuestro año terrestre no puede servir de uni-
Esta acumulación originaria viene a desempeñar en dad de medida, un ciclo en el cual el tiempo de máximo
economía política el mismo papel que desempeña en teo- desarrollo, el tiempo de la vida orgánica y el tiempo de
logía el pecado original. Al morder la manzana, Adán la vida de los seres concientes de sí mismos y de la natu-
engendró el pecado y lo transmitió a toda la humanidad. raleza es tan parcamente medido como el espacio en que
Los orígenes de la primitiva acumulación pretenden existen la vida y la autoconciencia; un ciclo en el que ca-
explicarse relatándolos como una anécdota del pasado. En da forma finita de existencia de la materia __lo mismo si
tiempos muy remotos __se nos dice__, había, de una es un sol que una nebulosa, un individuo animal o una
parte, una minoría trabajadora, inteligente y sobre todo especie de animales, la combinación química o la diso-
ahorrativa, y de la otra un tropel de descamisados, hara- ciación__ es igualmente pasajera y en el que no hay
ganes, que derrochaban cuanto tenían y aún más. Es cierto nada eterno, de no ser la materia en eterno movimiento
que la leyenda del pecado original teológico nos dice que y transformación y las leyes según las cuales se mue-
el hombre fue condenado a ganar el pan con el sudor de ve y se transforma. Pero por más frecuente e inflexible
su frente; pero la historia del pecado original económico que este ciclo se opere en el tiempo y en el espacio, por
no nos revela por qué hay gente que no necesita sudar para más millones de soles y tierras que nazcan y mueran,
comer. No importa. Así se explica que mientras los prime- por más que puedan tardar en crearse en un sistema so-
ros acumulaban riqueza, los segundos acabaron por no lar e incluso en un solo planeta las condiciones para la
tener ya nada que vender más que su pellejo. De este
pecado original arranca la pobreza de la gran mayoría, _______________
que todavía hoy, a pesar de lo mucho que trabajan, no 1
«La multiplicidad de los mundos en el espacio infinito
lleva a la concepción de una sucesión de muchos en el tiempo
_______________ infinito»: J. W. Draper, History of the lntellectual Development
* Textos tomados de los §§ 1 y 6 del capitulo XXIV de of Europe (Historia del desarrollo intelectual de Europa), t. II,
Das Kapital, t. I. pág. 325 (Nota de Engels).

96 105
destino final de los cuerpos celestes es caer unos en otros tienen nada que vender más que sus personas, y la riqueza
y se calcula incluso la cantidad de calor que debe desarro- de una minoría, riqueza que no cesa de crecer, aunque
llarse en tales colisiones. La aparición repentina de nue- haga ya muchísimo tiempo que sus propietarios han dejado
vas estrellas y el no menos repentino aumento del brillo de trabajar. Estas niñerías insustanciales son las que M.
de estrellas hace mucho conocidas __de lo cual nos in- Thiers, por ejemplo, sirve todavía con el empaque y la
forma la astronomía__, pueden ser fácilmente explicados seriedad de un hombre de Estado, a los franceses, en
por semejantes colisiones. Además, debe tenerse en cuen- otro tiempo tan ingeniosos, en defensa de la propriété. Tan
ta que no sólo nuestros planetas giran alrededor del sol pronto como se plantea el problema de la propiedad, se
y que no sólo nuestro sol se mueve dentro de nuestra isla convierte en un deber sacrosanto abrazar el punto de
cósmica, sino que toda esta última se mueve en el espa- vista de la cartilla infantil, como el único que caudra a
cio cósmico, hallándose en equilibrio temporal relativo con todas las edades ya todos los períodos. Sabido es que en
las otras islas cósmicas, pues incluso el equilibrio relativo la historia real desempeñan un gran papel la conquista, la
de los cuerpos que flotan libremente puede existir única- esclavización, el robo y el asesinato; la violencia, en una
mente allí donde el movimiento está recíprocamente con- palabra [ ...]
dicionado; además, algunos admiten que la temperatura En las plantaciones destinadas exclusivamente al co-
en el espacio cósmico no es en todas partes la misma. mercio de exportación, como en las Indias Occidentales, y
Finalmente, sabemos que, excepción hecha de una por- en los países ricos y densamente poblados, entregados al
ción infinitesimal, el calor de los innumerables soles de pillaje y a la matanza, como México y las Indias Orien-
nuestra isla cósmica desaparece en el espacio cósmico, tales, era naturalmente, donde el trato dado a los indíge-
tratando en vano de elevar su temperatura aunque sea nas revestía las formas más crueles. Pero tampoco en las
nada más que en una millonésima de grado centígrado. verdaderas colonias se desmentía el carácter cristiano de
¿Qué se hace de toda esa enorme cantidad de calor? ¿Se la acumulación originaria. Aquellos hombres, virtuosos
pierde para siempre en su intento de calentar el espacio intachables del protestantismo, los puritanos de la Nueva
cósmico, cesa de existir prácticamente y continúa exis- Inglaterra, otorgaron en 1703, por acuerdo de su Assem-
tiendo sólo teóricamente en el hecho de que el espacio bly, un premio de 40 libras esterlinas por cada escalpo
cósmico se ha calentado en una fracción decimal de gra- de indio y por cada piel roja apresado; en 1720, el pre-
do, que comienza con diez o más ceros? Esta suposición mio era de 100 libras por escalpo; en 1744, después
niega la indestructibilidad del movimiento; admite la posi- de declarar en rebeldía a la rama de Massachusetts-Bay,
bilidad de que por la caída sucesiva de los cuerpos celestes los premios eran los siguientes: por los escalpos de va-
unos sobre otros, todo el movimiento mecánico existente rón, desde doce años para arriba, 100 libras esterlinas
se convertirá en calor irradiado al espacio cósmico, mer- de nuevo cuño; por cada hombre apresado, 105 libras; por
ced a lo cual, a despecho de toda la «indestructibilidad cada mujer y cada niño, 55 libras; ¡por cada escalpo de
de toda la fuerza», cesaría, en general, todo movimiento. mujer o niño, 50 libras! Algunos decenios más tarde, el
(Por cierto, aquí se ve cuán poco acertada es la expre- sistema colonial inglés había de vengarse en los descen-
sión indestructibilidad de la fuerza en lugar de indestruc- dientes rebeldes de los devotos pilgrim fathers que caye-
tibilidad del movimiento). Llegamos así a la conclusión ron tomahawkeados bajo la dirección y a sueldo de
de que el calor irradiado al espacio cósmico debe, de un Inglaterra. El parlamento británico declaró que la caza

104 97
de hombres y el escalpar eran “recursos que Dios y la 4. FRIEDRICH ENGELS (1820-1895)
naturaleza habían puesto en sus manos”.
Bajo el sistema colonial, prosperaban como planta en DIALECTICA DE LA NATURALEZA (1873-1886)*
estufa el comercio y la navegación. Las “Sociedades Mo-
nopolia” (Lutero) eran poderosas palancas de concentra- En todo caso, es indudable que hubo un tiempo en
ción de capitales. Las colonias brindaban a las nuevas que la materia de nuestra isla cósmica convertía en calor
manufacturas que brotaban por todas partes mercado para una cantidad tan enorme de movimiento __hasta hoy no
sus productos y una acumulación de capital intensificada sabemos de qué género__, que de él pudieron desarrollar-
gracias al régimen de monopolio. El botín conquistado se los sistemas solares pertenecientes (según Mädler)
fuera de Europa mediante el saqueo descarado, la escla- por lo menos a veinte millones de estrellas y cuya extinción
vización y la matanza, refluía a la metrópoli para con- gradual es igualmente indudable. ¿Cómo se operó esta
vertirse aquí en capital. Holanda, primer país en que se trasformación? De ello sabemos tan poco como sabe el
desarrolló plenamente el sistema colonial, había llegado padre Secchi si el futuro caput mortuum de nuestro siste-
ya en 1648 al apogeo de su grandeza mercantil. Se hallaba ma solar se convertirá de nuevo, alguna vez, en materia
“en posesión casi exclusiva del comercio de las Indias prima para nuevos sistemas solares. Pero aquí nos vemos
Orientales y del tráfico entre el suroeste y el nordeste de obligados a recurrir a la ayuda del creador o a concluir
Europa. Sus pesquerías, su marina, sus manufacturas, so- que la materia prima incandescente que dio origen a los
brepujaban a los de todos los demás países. Los capitales sistemas solares de nuestra isla cósmica se produjo de
de esta república superaban tal vez a los del resto de forma natural, por trasformaciones del movimiento que
Europa junto”. Gülich se olvida de añadir que la masa son inherentes por naturaleza a la materia en movimiento
del pueblo holandés se hallaba ya en 1648 más agotada y cuyas condiciones deben, por consiguiente, ser repro-
por el trabajo, más empobrecida y más brutalmente opri- ducidas por la materia, aunque sea después de miles de
mida que la del resto de Europa junto. millones de años, más o menos accidentalmente, pero con
Hoy, la supremacía industrial lleva consigo la supre- la necesidad que es también inherente a la casualidad.
macía comercial. En el verdadero período manufacturero Ahora se admite cada vez más la posibilidad de seme-
sucedía lo contrario: era la supremacía comercial la que jante trasformación. Se llega a la convicción de que el
daba el predominio en el campo de la industria. De aquí
el papel predominante que en aquellos tiempos desempe- ______________
ñaba el sistema colonial. Era el “dios extranjero” que * Texto de Dialektik der Natur, Dietz Verlag, Berlín, 1971,
venía a entronizarse en el altar junto a los viejos ídolos págs. 26 a 28.
de Europa y que un buen día los echaría a todos a
rodar de un empellón. Este dios proclamaba la acumu- 103
lación de plusvalía como el fin último y único de la huma-
nidad.
El sistema del crédito público, es decir, de la deuda
del estado, cuyos orígenes descubríamos ya en Géno-
va y en Venecia en la Edad Media, se adueñó de toda Eu-

98
ropa durante el período manufacturero. El sistema colo-
nial, con su comercio marítimo y sus guerras comerciales,
le sirvió de acicate. Por eso fue Holanda el primer país en
que arraigó. La deuda pública, o sea, la enajenación del
estado __absoluto, constitucional o republicano__, impri-
me su sello a la era capitalista. La única parte de la llama-
da riqueza nacional que entra real y verdaderamente en
posesión colectiva de los pueblos modernos es... la
deuda pública1 Por eso es perfectamente consecuente esa
teoría moderna, según la cual un pueblo es tanto más rico
cuanto más se carga de deudas. El crédito público se
convierte en credo del capitalista. Y al surgir las deudas
del estado, el pecado contra el Espíritu Santo, para el que
no hay remisión, cede el puesto al perjurio contra la deuda
pública.

_______________
1
William Cobbett observa que en Inglaterra todos los es-
tablecimientos públicos se denominan “reales”. En justa com-
pensación, tenemos la deuda “nacional” (national debt).

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3.5 EL CARACTER FETICHISTA DE LA los hombres, día a día, relaciones diáfanamente raciona-
MERCANCIA Y SU SECRETO* les, entre ellos y con la naturaleza. La figura del proceso
social de vida, esto es, del proceso material de producción,
[ ...] Para una sociedad de productores de mercan- sólo perderá su místico velo neblinoso cuando, como
cías, cuya relación social general de producción consiste producto de hombres libremente asociados, éstos la ha-
en comportarse frente a sus productos como ante mer- yan sometido a su control planificado y consciente. Para
cancías, o sea valores, y en relacionar entre sí sus trabajos ello, sin embargo, se requiere una base material de la
privados, bajo esta forma de cosas, como trabajo humano sociedad o una serie de condiciones materiales de existen-
indiferenciado, la forma de religión más adecuada es el cia, que son a su vez, ellas mismas, el producto natural de
cristianismo, con su culto del hombre abstracto, y sobre una prolongada y penosa historia evolutiva.
todo en su desenvolvimiento burgués, en el protestantis- Ahora bien, es indudable que la economía política
mo, deísmo, etc. En los modos de producción paleoasiá- ha analizado, aunque de manera incompleta, el valor y
tico, antiguo, etc., la transformación de los productos en la magnitud de valor y descubierto el contenido oculto en
mercancía y por tanto la existencia de los hombres como esas formas. Sólo que nunca llegó siquiera a plantear la
productores de mercancías, desempeña un papel subordi- pregunta de por qué ese contenido adopta dicha forma;
nado, que empero se vuelve tanto más relevante cuanto de por qué, pues, el trabajo se representa en el valor, de a
más entran las entidades comunitarias en la fase de su qué se debe que la medida del trabajo conforme a su
decadencia. Verdaderos pueblos mercantiles sólo existían duración se represente en la magnitud del valor alcanzada
en los intermundos del orbe antiguo, cual los dioses de por el producto del trabajo. A formas que llevan escrita
Epicuro, o como los judíos en los poros de la sociedad en la frente su pertenencia a una formación social donde
polaca. Esos antiguos organismos sociales de producción el proceso de producción domina al hombre, en vez de
son muchísimo más sencillos y trasparentes que los bur- dominar el hombre a ese proceso, la conciencia burguesa
gueses, pero o se fundan en la inmadurez del hombre de esa economía las tiene por una necesidad natural tan
individual, aún no liberado del cordón umbilical de su manifiestamente evidente como el trabajo productivo mis-
conexión natural con otros integrantes del género, o en mo. De ahí que, poco más o menos, trate a las formas
relaciones directas de dominación y servidumbre. Están preburguesas del organismo social de producción como
condicionados por un bajo nivel de desarrollo de las fuer- los Padres de la Iglesia a las religiones precristianas.
zas productivas del trabajo y por las relaciones correspon-
dientemente restringidas de los hombres dentro del proceso 101
material de producción de su vida, y por tanto entre sí y
con la naturaleza. Esta restricción real se refleja de un
modo ideal en el culto a la naturaleza y en las religiones
populares de la Antigüedad. El reflejo religioso del mundo
real únicamente podrá desvanecerse cuando las circuns-
tancias de la vida práctica, cotidiana, representen para

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* Parágrafo 4 del capítulo I, tomo I de Das Kapital (1867).
Sería conveniente leer íntegramente este parágrafo.

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