CAPÍTULO I
CONCEPTOS GENERALES
SECCIÓN I
GENERALIDADES
1.001. El objetivo fundamental de este capítulo es enunciar aquellos conceptos que rigen el
planeamiento, ejecución y supervisión de las actividades de enmascaramiento, su importancia
y responsabilidades.
Estos conceptos deberán orientar a todo el personal, tanto en el ejercicio de sus responsa-
bilidades individuales como de comando, cualquiera sea su jerarquía.
1.002. En principio, se deberá tener presente que el concepto de enmascaramiento está re-
ferido a la ocultación artificial, y el concepto de encubrimiento, a la ocultación utilizando los
medios naturales existentes o disponibles.
En ambos casos, la eficacia de una buena ocultación dependerá de la imaginación y creati-
vidad de las tropas y los comandos.
1.003. Importancia. El enmascaramiento es una actividad básica de la guerra. Su correcto
empleo constituye un medio eficaz para:
a. Engañar y desorientar al enemigo.
b. Sustraerse a la observación.
c. Dificultar la obtención de información sobre la propia fuerza.
Se deben tener en consideración todas las posibilidades de enmascararse, las que deben
ser aprovechadas, en concordancia con la situación existente.
1.004. Responsabilidades. En principio existen dos responsabilidades:
a. Individual: cada individuo, cualquiera sea su jerarquía o especialidad es responsable de su
enmascaramiento personal y el de su equipo.
b. De Comando: todo jefe, cualquiera sea su nivel, es responsable del enmascaramiento de su
fracción, de los equipos, instalaciones y actividades que realicen los elementos que le de-
penden.
El ejercicio de esta responsabilidad abarca la instrucción, la determinación, obtención y
abastecimiento de medios y la supervisión de las actividades de enmascaramiento. No obstan-
te lo expresado, se pueden distinguir otros dos tipos de responsabilidades en lo que se refiere
a las capacidades para la ejecución de los trabajos de enmascaramiento.
a. Todas las armas, tropas técnicas, servicios y tropas de operaciones especiales, serán res-
ponsables de la ejecución del enmascaramiento individual, de sus equipos e instalaciones.
b. Los Elementos de Ingenieros tendrán la responsabilidad de ejecutar aquellos trabajos que
escapan a las posibilidades de los elementos mencionados anteriormente, ya sea por la
magnitud, porque requieran máquinas y equipos especiales, o porque por su técnica de
ejecución, resulten complejos o muy específicos.
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1.005. Relación entre el enmascaramiento y las operaciones de velo y engaño. Existe
una estrecha relación entre las operaciones de velo y engaño y las actividades de enmascara-
miento.
a. Con el velo se busca proporcionar seguridad a un plan, operación o tarea. El enmascara-
miento contribuye a ello mediante medidas de ocultación y dispersión.
b. Con el engaño se busca hacer incurrir al enemigo en conclusiones erróneas mediante la
distorsión o falsificación de indicios. El enmascaramiento contribuye mediante medidas de
simulación y desfiguración.
1.006. Relación entre el enmascaramiento, la fortificación de campaña y los trabajos
de organización del terreno. Todos los trabajos que se ejecuten en el terreno para modificar,
adaptar o mejorar su configuración y condiciones en beneficio de las operaciones previstas,
tanto en el concepto de preparación territorial como de organización del terreno, deberán estar
intrínsecamente coordinados en dos actividades: el despejamiento del campo de tiro y el en-
mascaramiento.
Con relación a este último aspecto, las tareas de enmascaramiento comenzarán con el ini-
cio mismo de construcción de las obras, continuarán durante la ejecución de los trabajos, y
luego, durante la ocupación de los mismos y el desarrollo de las operaciones.
Estas tareas deberán contemplar:
a. El enmascaramiento del personal que realiza los trabajos, los equipos y materiales.
b. El enmascaramiento de la tierra removida o extraída.
c. El enmascaramiento de la obra en sí, incluyendo sus vías de acceso o repliegue.
SECCIÓN II
PRINCIPIOS Y FACTORES
1.007. Conceptos generales. Es tarea minuciosa del comando y de las tropas emplear en
las obras de enmascaramiento, la más exacta unidad de criterio, basada en los principios que
la experiencia de guerra ha establecido para esta actividad, cuya importancia crece día a día,
con la aparición de modernos medios de combate, especialmente de observación.
Deberá tenerse en cuenta que el enemigo podrá disponer de medios que le permitan la ob-
servación, aun en la oscuridad o con niebla artificial o natural, así como también podrá obtener
fotografías, y ejecutar tiro apuntado en idénticas circunstancias.
1.008. Principios que rigen el planeamiento y la ejecución de las actividades de en-
mascaramiento.
a. Iniciativa: todos los comandos y las tropas tiene la obligación de adoptar las medidas de
enmascaramiento por iniciativa propia, aunque no hayan recibido órdenes de sus superio-
res inmediatos.
b. Previsión: las medidas de enmascaramiento deberán ser tomadas con amplia previsión. El
no poder efectuar el enmascaramiento total de un sector o lugar, no justifica la omisión de
un enmascaramiento parcial. Siempre deberán enmascararse los objetivos particularmente
importantes, ya que el enmascaramiento de un objetivo, que ya hubiere sido reconocido por
el enemigo, perderá eficacia.
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c. Medios disponibles: es innegable que la disposición de medios modernos y económicos de
enmascaramiento artificial (cremas para la piel, redes, guarniciones, pinturas, etc.) y la po-
sibilidad de obtención local de medios naturales, aumenta considerablemente la eficacia de
las medidas y trabajos que se realicen.
d. Dispersión: otro de los principios que regulan la ejecución de un buen enmascaramiento es
la dispersión, siempre y cuando la situación lo aconseje. Al aumentar la distancia, tanto en
frente como en profundidad, torna más difícil la localización, y, lo que es más importante, su
identificación.
1.009. Factores que influyen en la ejecución de las tareas de enmascaramiento.
a. Correcta elección del lugar de emplazamiento de la obra a enmascarar: para que éste favo-
rezca el enmascaramiento de la obra, se tendrá en cuenta que, en lo posible, haya cubier-
tas naturales que permitan el enmascaramiento con un mínimo de trabajos de adaptación.
El emplazamiento deberá permitir desenfilar las obras y estar alejados de aquellos lugares
muy característicos, que faciliten la localización y referencia al enemigo.
b. Selección y empleo apropiado de los medios de enmascaramiento: es condición preliminar
e indispensable el conocimiento preciso de los materiales a emplear. Donde no existan cu-
biertas naturales, o éstas sean insuficientes, deberán emplearse medios naturales o artifi-
ciales para el enmascaramiento. Las cubiertas naturales armonizan en color y apariencia
superficial con los objetos del lugar; empleadas correctamente, son difíciles de descubrir
especialmente por medio de la observación directa; además, se disminuye la cantidad de
materiales que es necesario transportar. Los medios naturales deberán ser semejantes a
los del lugar en color y forma, y los artificiales deberán, además, resistir la acción de los fac-
tores climáticos.
c. Disciplina de enmascaramiento: toda obra de enmascaramiento resulta ineficaz si no se ha
seguido una acertada disciplina de enmascaramiento, la cual exige una ejecución conscien-
te de los trabajos, evitando todo lo que pueda llamar la atención del enemigo sobre el objeto
que se pretende enmascarar. Para que los trabajos de enmascaramiento se encuadren de-
ntro de la más estricta disciplina, deberán ser vigilados constantemente y, una vez termina-
dos, sólo podrán considerarse eficaces cuando la propia aviación así lo consigne en el in-
forme obtenido desde el aire.
Deberán evitarse todos los movimientos innecesarios y la acumulación de elementos que
puedan dar indicios de la ubicación de tropas en el terreno.
d. Condiciones geográficas y meteorológicas: ambos factores son de gran importancia, y de-
berán ser tenidos muy especialmente en cuenta en las medidas a tomar en toda actividad
de enmascaramiento. Las características geográficas de la región influyen en forma espe-
cial, ya sea que se trate de zonas desérticas, selváticas, zonas de montes, bosques y mato-
rrales, o de zonas montañosas, principalmente en los colores, configuración y sombras. Las
condiciones meteorológicas afectan las actividades de enmascaramiento de dos maneras
diferentes: una, debido a las modificaciones y cambios que producen en el terreno (nieve,
lluvia, cambio de vegetación según la estación del año, etc.), la segunda, en las modifica-
ciones que produce en los medios y materiales de enmascaramiento (tierra, redes, pastos,
etc.).
e. Instrucción de enmascaramiento: se deberá instruir en el enmascaramiento desde las pri-
meras instrucciones de combate, para, posteriormente, ir incrementando las exigencias
progresivamente, de tal forma que incluya:
1) La construcción de emplazamiento de armas, vehículos y posiciones.
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2) Construcción de obras simuladas.
3) Enmascaramiento de puestos de comando.
4) Enmascaramiento de vivac (cocinas, carpas, huellas, estaciones de radio, etc.).
A los fines de la instrucción, se podrán tomar fotografías o realizar filmaciones, a fin de de-
tectar los errores y aciertos cometidos, para solucionarlos en instrucciones futuras.
Será fundamental conocer los medios de detección con los que cuenta el enemigo, a fin de
implementar medidas para contrarrestarlos.
SECCIÓN III
MEDIOS DE DETECCIÓN MODERNOS
1.010. Se ha definido que la finalidad del enmascaramiento es sustraerse a la observación
del enemigo.
Determinado este propósito, es necesario concretar la amenaza que puede presentar el
enemigo en este aspecto.
1.011. El enemigo se vale de los sentidos y de los aparatos que permiten agudizarlos. En
este orden de ideas, el más importante de los sentidos es el de la vista, al cual le siguen en
importancia el oído y el olfato. En razón de ello, las medidas para un eficaz enmascaramiento
tienden, no sólo a neutralizar la observación del enemigo, sino también a contrarrestar los rui-
dos y olores que puedan delatar la existencia de personal, material, obras y elementos.
No podemos pensar en elegir un enmascaramiento al azar, sin antes conocer los elementos
y/o sistemas de detección con que cuenta el enemigo.
a. En la actualidad, existen importantes y sofisticados medios y/o procedimientos de detec-
ción, por ejemplo:
b. Procedimiento de vigilancia aérea efectuada por aeronaves tripuladas y no tripuladas
(RPV).
c. Satelital.
d. Sensores termográficos y/o infrarrojos.
e. Amplificadores de luz (visores).
f. Videocámaras y cámaras de gran resolución de imágenes.
g. Radares.
Dado el avance de los medios de detección, el combatiente individual se ve cada vez más
afectado por estos novedosos y sofisticados equipos. La detección por medio de estos equipos
de la respiración, calor del cuerpo y de los movimientos delata nuestra posición.
Es evidente que para contrarrestar esto, nosotros debemos llevar a cabo medidas pasivas,
en las que muchas veces el ingenio nos permitirá contrarrestar así la eficacia de los medios del
enemigo. Por ejemplo el uso de “señuelos” y el empleo intensivo de obras y emplazamientos
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“simulados”; logrando el “engaño”, protegiéndonos con pantallas naturales o alterando la fuente
de calor producida y el aprovechamiento intensivo del terreno.
TABLA I
GRAFICO DE IRRADIACIÓN
Nro CAUSANTE IRRADIA – PRODUCE – EMITE MEDIO DE DETECCIÓN
1 Hombre !" Calor !" Equipo termográfico
!" Movimiento !" Radar
!" Sonido !" Escucha
!" Equipo infrarrojo
2 Armamento !" Calor !" Equipo termográfico
!" Sonido !" Radar – Escucha
!" Escucha
!" Equipo infrarrojo
3 Vehículos !" Calor !" Equipo termográfico
!" Movimiento !" Radar
!" Sonido !" Escucha
4 Cocina – Fuegos !" Calor !" Equipo termográfico
en las posiciones
1.012. La observación. Según desde donde la efectúen, puede ser:
a. Terrestre.
b. Aérea.
La terrestre puede efectuarse continuamente durante largos períodos de tiempo, y con dis-
tintas condiciones climáticas.
La observación aérea sólo es factible en cortos períodos de tiempo, y es afectada en mayor
medida por la lluvia, niebla, humo, artillería antiaérea y la aviación enemiga, así como también,
en algunos casos, por la falta de luz solar.
1.013. Tanto la observación aérea como la terrestre, pueden clasificarse, según el medio
empleado, en:
a. Ocular.
b. Por radar.
c. Fotográfica (distintos tipos: directas, indirectas, continuas, panorámicas, color, infrarrojo,
etc).
d. Videos o cámaras de televisión.
e. Satelital.
f. Visores nocturnos.
g. Imágenes térmicas.
1.014. Factores de reconocimiento. Independientemente del método de observación em-
pleado, existen ciertos factores que deben estar siempre presentes para ayudar a la visión.
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a. Posición.
b. Forma.
c. Sombras.
d. Colores.
e. Movimiento.
f. Textura.
1.015. Posición. Un objeto es frecuentemente identificado por su posición relativa o ubica-
ción con relación a otros objetos que lo rodean y que se conocen o sirven de referencia.
1.016. Forma. La experiencia indica que muchos objetos pueden ser reconocidos por su
forma, figura o líneas externas a gran distancia, antes de poder observar o analizar sus deta-
lles.
1.017. Sombra. Muchas veces, se puede determinar la existencia de un objeto, antes de
ser éste visto, por la presencia o localización de su sombra. Esto es particularmente aplicable a
la observación aérea (por cualquier método).
1.018. Colores. El color es uno de los aspectos principales para identificar o enmascarar
un objeto.
Es principalmente identificable cuando está en contraste con otros colores.
1.019. Movimiento. El movimiento, o las huellas que deja un elemento cuando cambia de
lugar, es otro de los aspectos que sirven para la localización e identificación de un objeto.
1.020. Textura o configuración de la superficie del objeto. Es la configuración externa o
el grado de rugosidad de la superficie de un cuerpo. Las superficies ejercen una influencia
esencial sobre el grado de luminosidad.
a. Las superficies alisadas o pulidas, las desprovistas de vegetación y las rocas, reflejan casi
íntegramente la luz que reciben. En las fotografías aparecen como parches de color gris,
presentando un aspecto claro y uniforme.
b. Las superficies rugosas arrojan sombras sobre sí mismas. Cuando las superficies son
onduladas, ásperas o cubiertas de pastos, absorben luz, a causa de las infinitas y pequeñas
sombras que producen las distintas sinuosidades, y forman, en proporción, una sombra ge-
neral de color gris oscuro, que puede tomar distintas gradaciones, hasta llegar al negro.
c. El brillo que se produce por el reflejo de la luz en una superficie lisa es de gran valor, tanto
para el observador terrestre, como para el aéreo. Cuando la luz se proyecta sobre venta-
nas, techos, parabrisas o pavimentos hormigonados, se refleja directamente con gran in-
tensidad sobre el ojo del observador, o sobre la lente de la cámara fotográfica (ver Fig. 1).
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1.021. Para lograr un buen y eficiente enmascaramiento, será necesario determinar los
medios y capacidad de detección del enemigo para contrarrestarlos, con los propios medios.
Fuente
de luz
Rayo de luz
Rayo de
refractario
Superficie regular Pavimento – Hielo - Nieve
Fuente
de luz
Rayo de refractario
Rayo de luz
Superficie irregular Piedra partida – Tierra removida
Fuente
de luz Rayo refractario
Rayo de luz
Superficie muy irregular Árboles – Pasto
Fig 1 – Textura o configuración de la superficie
SECCIÓN IV
MEDIOS DE ENMASCARAMIENTO
1.022. Los medios que se utilizan en el enmascaramiento pueden clasificarse en dos gran-
des grupos, según su origen.
a. Medios naturales.
b. Medios artificiales.
1.023. Medios naturales. Son todos los elementos constitutivos del terreno y su configura-
ción, tales como: pendientes, desenfiladas, grietas, sombras, vegetación, considerándose con
análogo criterio las condiciones meteorológicas y atmosféricas: luz, lluvias, nieblas, nevadas,
etc.
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Incluye todas aquellas modificaciones producidas por el hombre pero que no tenían, ini-
cialmente, la finalidad de enmascaramiento (por ejemplo construcciones, edificios, forestación,
cultivos, etc.)
Se consideran dentro de esta clasificación y concepto, aquellos elementos que pueden ser
separados de la superficie terrestre y utilizados en otro lugar. Ejemplo: tepes de césped, ramas,
arbustos, barro.
1.024. Medios artificiales. Son todos aquellos elementos construidos o fabricados por el
hombre, con el único propósito de servir al enmascaramiento. La variedad es enorme, y a mo-
do de ejemplo se pueden mencionar:
a. Pinturas.
b. Toldos y lonas.
c. Todo tipo de redes.
d. Guarniciones.
e. Cremas.
f. Césped, pasto y plantaciones sintéticas.
g. Niebla o humo.
El enmascaramiento con esta clase de medios, requiere mucho trabajo, materiales y habili-
dad.
El aprovechamiento de la vegetación como medio de enmascaramiento impone tener en
cuenta tanto el clima como el tipo de árboles y plantas que se usen, especialmente cuando se
trata de trabajos de enmascaramiento estables.
La vegetación viva o sin cortar se obtiene plantando o trasplantando hierbas, malezas, ar-
bustos, y aun árboles pequeños. El trasplante de árboles relativamente grandes que crecen en
otros lugares se hace con poca frecuencia, por exigir habilidad y equipos especiales.
Cuando se utilizan vegetales cortados como medio de enmascaramiento, deberá recordar-
se que se marchitan en tiempo breve, tomando entonces tonalidades de colores distintos a los
originales, lo cual puede producir efectos contraproducentes. En consecuencia, cuando el en-
mascaramiento se realice con suficiente tiempo, convendrá reflexionar si no es más convenien-
te recurrir a los vegetales vivos. En todo caso, deberá preverse el cambio del colorido de
acuerdo con la naturaleza de las plantas. Las ramas de las coníferas se conservan verdes
durante largo tiempo en terrenos cubiertos de nieve, pero las de los otros árboles pueden mar-
chitarse en menos de un día. Los árboles, arbustos espinosos, cactus y otros vegetales propios
de zonas desérticas, conservan su aspecto natural durante mucho tiempo después de corta-
dos.
La naturaleza, en todos sus aspectos, adopta formas irregulares y alejadas de toda sime-
tría. Este factor deberá considerarse como de suma importancia para el empleo de las cubier-
tas de enmascaramiento artificiales, debiendo apartarlas siempre de toda simetría en su cons-
trucción.
El barro es un buen material para mitigar el brillo de los objetos. En el combate, la tropa
deberá aprovecharlo para ocultar todas aquellas partes de su equipo y vehículos que tengan
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brillo. En ciertas regiones, y en circunstancias especiales, se lo utiliza para cubrirse la cara y
las manos.
Todas estas obras de enmascaramiento y cubiertas artificiales adquieren una mayor efica-
cia cuando se complementan empleando pinturas, redes, sustancias adhesivas, paños de car-
pas y niebla artificial. Representan un valor sumamente eficaz a condición de que, conjunta-
mente con esos medios, se empleen elementos naturales de la zona en que se opera.
Los trabajos de enmascaramiento a efectuar mediante la aplicación de pinturas deberán ser
hechos con precaución; para ello, será necesario emplear personal bien instruido y asesorado
por especialistas.
Con la pintura, se consigue desfigurar los objetos de forma regular, lográndose de esta ma-
nera, contornos irregulares. La elección de la pintura para un determinado trabajo se establece-
rá de acuerdo con los siguientes puntos de vista:
a. El color que se desea obtener.
b. La superficie sobre la que ha de ser aplicada.
c. El resultado (mate o brillante).
d. Las condiciones climáticas (temperatura, precipitación pluvial y la luz solar) que influyen
sobre la rapidez con que se pierde la tonalidad.
e. Las posibilidades de obtención.
f. La duración requerida.
Cuando se pinten figuras en un objeto para disimularlo, se deberán emplear dos o tres colo-
res que contrasten, dándole, además, formas irregulares. Los colores a utilizar deberán ser
semejantes a los que predominen en el lugar. Por otra parte, dichos colores deberán ser más
oscuros en la parte superior del objeto que en la inferior, ya que la primera recibe y refleja más
luz que la segunda. Esto adquiere gran importancia en la pintura de los vehículos, en los cuales
debe extenderse hasta doblar los cantos y cubrir los puntos vulnerables.
No se puede dar una regla fija en lo que respecta al tamaño de las figuras, ya que éstas
dependen de las dimensiones del objeto y de la naturaleza de los que lo rodean, como así
también del carácter y alcance de la observación enemiga. En principio, deben hacerse lo más
grandes posible, ya que las figuras pequeñas, vistas desde lejos, se confunden en un solo color
uniforme, y no alcanzan a desfigurar el objeto; hay que tener en cuenta que el observador aé-
reo no alcanza a percibir ligeras diferencias de color.
En general, por las características normales de nuestros terrenos con vegetación de pasto
natural, si se desea obtener un excelente efecto de colores por medio del pintado de grandes
manchas, es necesario que se emplee una composición del sepia claro, verde claro y gris claro.
Las distintas proporciones y tonos de los colores, variarán según la zona y época del año en
que se opere; en la montaña, sin vegetación, por ejemplo, deberá preponderar el siena y el gris
claro o blanco, cuando el terreno esté cubierto de nieve. A medida que las manchas aumenten
su irregularidad y que los contrastes de los colores se hagan más fuertes, aumentará también
el efecto deseado. Hay que tener suma precaución de que las manchas claras no queden en
los bordes de los objetivos a cubrir; cuando esto ocurra, será necesario prolongarlas más allá
de los bordes.
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Cuando se empleen los colores reglamentarios para el enmascaramiento, se ajustarán a las
especificaciones técnicas del Comando de Arsenales.
Se deberá tener siempre presente que las pinturas de enmascaramiento no solucionan to-
dos los problemas; su efecto como auxiliar de las obras de enmascaramiento y cubiertas artifi-
ciales es, simplemente, dificultar al enemigo la localización de las mismas, y confundirlo con los
otros elementos del terreno.
1.025. Redes y guarniciones.
TABLA I
Características de la
red para:
A I C / I Mec Ing
Constitución
Dimensiones 8m x 12m 4m x 4m 11m x 13m 4m x 5m
Superficie 96m² 16m² 143m² 20m²
Red 2,5mm diámetro 2,5mm diámetro 2,5mm diámetro 4mm diámetro
5cm x 5cm de 10cm x 10cm de
Malla 4cm x 4cm de lado 5cm x 5cm de lado
lado lado
Las redes de enmascaramiento (de provisión reglamentaria y de circunstancias) son de rá-
pida aplicación sobre el objeto a enmascarar. Ellas pueden estar constituidas por tramas gran-
des o pequeñas. Las redes de trama grande se emplean como techos rígidos, como cubiertas
o como cortinas, pero en todos los casos requieren el uso de guarniciones. Las redes de trama
pequeña, cuando se usan como cubiertas, proporcionan suficiente enmascaramiento contra la
observación aérea sin necesidad del uso de guarniciones, este tipo de red, por lo general, no
se emplea como techo rígido.
Características
de la red
para: A I C / I Mec Ing
Constitución
2 diagonales y 9 de cáñamo
6 paralelos al
Refuerzos 2 paralelos al paralelos al rebor- 2 diagonales
borde
reborde de
Color Verde Verde Verde Verde
Parantes de made-
2 largos 4 cortos 8 15 14
ra o caña
Longitud 1,30m 2m 3,45m 2m
Vientos de 3m de
16 16 30 14
largo y 8mm de Ø
!+ "
TABLA II
Zona de llanura y monte Zona nevada Zona desértica
70% verde obscuro 60% pardo obscuro 70% color arena
15% verde claro 30% verde amarillento 15% pardo amarillento
15% pardo amarillento 10% pardo rojizo 15% pardo rojizo
Estos porcentajes deberán realizarse de acuerdo con el colorido local
(Ver Fig. 2)
Red trama grande mayor 20 cm Red trama chica menor 20 cm
Guarniciones
En y A en forma de hojas
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Llave griega y tipo moño o mariposa Tira de género y giratoria sobre su eje
Fig. 2 – Redes y guarniciones
1.026. Pantallas de humo (niebla artificial). Las pantallas de humo tienen por finalidad:
a. Dificultar la observación aérea y terrestre del enemigo.
b. Disminuir la eficacia de sus fuegos.
c. Obstaculizar y dificultar sus movimientos.
d. Encubrir y ocultar las propias instalaciones y efectivos.
1.027. Puede ser producida por:
a. Aparatos generadores de humo.
b. Cilindros fumígenos (manuales o proyectables).
c. Bombas de humo.
1.028. Ubicación de los aparatos generadores en el terreno. El lugar recibe el nombre
de base de emisión, y con relación a la dirección del viento, su ubicación puede ser:
a. Contra el viento.
b. A favor del viento.
c. Oblicuo.
d. De plano (ver Fig. 3).
1.029. Densidad de la base. La densidad de la base se obtiene dividiendo el número de
aparatos que simultáneamente son puestos en acción, por el frente de la misma; así, la densi-
dad 1/10 significa que por cada 10 m de frente se ha colocado un aparato.
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La mayor o menor distancia que debe existir entre cada uno de los aparatos dependerá de
sus características o tipo, de la densidad de la sustancia química utilizada, y de la velocidad del
viento.
1.030. Tipos de pantalla. Los tipos de pantalla de humo que se podrán formar, son (ver
Fig. 4):
a. Manto de humo: consistirá en una densa concentración de humo horizontal sobre zonas
ocupadas por las propias tropas, para impedir o dificultar la observación aérea y terrestre
del enemigo, y disminuir la precisión de sus fuegos.
Se empleará, generalmente, para ocultar zonas o instalaciones de importancia, y exigirá la
reunión de medios significativos.
b. Niebla de humo: será una concentración de humo horizontal relativamente densa, que se
empleará, principalmente, en la zona de combate, para ocultar a las propias tropas e insta-
laciones, a fin de impedir o dificultar la observación y el fuego terrestre del enemigo. La visi-
bilidad bajo estas condiciones se extenderá hasta, aproximadamente, 150m.
d. Cortina de humo: será una pantalla vertical de humo establecida entre el enemigo y las
propias tropas para impedir o restringir la observación terrestre sobre la ubicación, activida-
des y movimientos de las propias tropas. No dificultará la observación aérea.
Densidad: 3/50
Frente: 50 m
Eno Eno Viento
Viento
Contra el viento A favor del viento
Eno
Eno
Viento
Oblicua De plano Viento
Fig. 3 - Uso del humo
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Manto de humo
Niebla de humo
Cortina de humo
Fig. 4– Tipos de pantalla de humo
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SECCIÓN V
EL ENMASCARAMIENTO EN AMBIENTES GEOGRÁFICOS PARTICULARES
1.031. Las fuerzas terrestres son aquellas equipadas e instruidas para ejecutar operaciones
en ambiente terrestre, entendiéndose como tal la superficie terrestre, las áreas fluviales y lacus-
tres interiores, y el espacio aéreo que las cubre.
Los ambientes geográficos tienen particularidades que los caracterizan, distinguen y dife-
rencian.
Consecuentemente, las fuerzas que operan en dichos ambientes, para sustraerse de la ob-
servación terrestre y aérea del enemigo, deberán confundirse y adaptarse a dichas particulari-
dades, lo cual determinará aspectos específicos a tener en cuenta en cada uno de ellos, y que
serán diferentes a los otros ambientes geográficos.
1.032. Enmascaramiento en llanura. La llanura presenta gran diversidad de colores, tex-
tura y formas. Asimismo, debido a las características de su clima, es donde se encuentran los
mayores asentamientos humanos, el mayor desarrollo de vías de comunicaciones, y donde se
presentan los espacios más amplios para la concentración, movimientos y maniobras de las
fuerzas.
1.033. El aprovechamiento de la vegetación como medio de enmascaramiento impone te-
ner en cuenta tanto el clima como el carácter de los árboles y plantas que se utilicen, especial-
mente cuando se trata de trabajos de enmascaramiento estables.
El arreglo de las ramas cortadas es muy importante. Las que se utilicen para el enmasca-
ramiento deben armonizar con la vegetación natural del terreno circundante. Cuando se usen
ramas para desfigurar el contorno de un objeto, no deben emplearse más que las necesarias
para tal fin, pues no hay necesidad de cubrirlo totalmente. Es conveniente que estos elementos
no sean obtenidos en las inmediaciones de la obra que se quiere enmascarar.
Un terreno de cultivo forrajero de color verde oscuro, en las fotografías, puede aparecer de
color claro, si el ángulo de incidencia de los rayos del sol, al reflejarse sobre las hojas, produce
un efecto luminoso.
Un campo de centeno color amarillo claro, también en las fotografías, puede aparecer de un
color subido oscuro, porque los innumerables tallos verticales producen infinitas pequeñas
sombras que reflejan esta tonalidad.
La naturaleza en todos sus aspectos, adopta formas irregulares y alejadas de toda simetría.
Este factor deberá considerarse como de suma importancia para el empleo de las cubiertas de
enmascaramiento artificiales, debiendo apartarlas siempre de toda simetría en su construcción.
Únicamente se empleará la regularidad de las formas cuando las obras se empleen en sec-
tores en los cuales la naturaleza hubiere sido modificada por la mano del hombre, por ejemplo:
en terrenos cultivados o en proximidades de edificaciones.
Cuando se desee sustraer de las vistas piezas de artillería, posiciones u otros objetivos mili-
tares, de nada valdrá enmascararlos recubriéndolos totalmente, si su aspecto exterior permite
conocerlos. Es necesario que la forma exterior de estos objetivos quede completamente disi-
mulada con el terreno vecino, de manera que su configuración general no sobresalga de los
elementos que posee el terreno.
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Entre los elementos inertes que están sobre la superficie del suelo y que pueden ser utiliza-
dos para la construcción de cubiertas de enmascaramiento artificial, se tienen: el canto rodado,
fragmentos de rocas, escombros, tierra, arena, etc., los cuales, a veces, pueden emplearse tal
cual están. Tienen la ventaja de que su conservación no exige mucho trabajo. La tierra, la are-
na y el cascajo, se emplean para dar color o bien cambiarlo, dar textura a la superficie, simular
lugares pisoteados, impactos de bombas, y formar objetos que llamen la atención y arrojen
sombras.
Todas estas medidas de enmascaramiento y cubiertas artificiales adquieren una mayor efi-
cacia cuando se complementan con redes de enmascaramiento, sustancias adhesivas, paños
de carpa y niebla artificial. Representan un valor sumamente eficaz a condición de que, conjun-
tamente con esos medios, se empleen elementos naturales de la zona en que se opera.
1.034. Enmascaramiento en el monte. Dentro de esta clasificación consideramos los dife-
rentes tipos de mantos arbóreos. (Ver Fig 5)
a. Monte.
b. Selva.
c. Bosques.
d. Altos - Medianos - Bajos - En galería.
e. Hojas perennes - No perennes.
f. Denso - Semidenso o ralo.
El monte afecta y/o favorece en distinta forma la ejecución de operaciones militares. Afecta
desplazamientos, la observación, el campo de tiro, etc., pero favorece adecuadamente el en-
mascaramiento y ocultamiento de pequeñas fracciones, armas y obstáculos.
1.035. El armamento, el equipo, el vestuario y la piel, deberán ser enmascarados teniendo
en cuenta:
a. Colores predominantes: verde claro, oscuro y negro.
b. Forma: tipo de hojas, trazos pequeños o rayas alargadas.
1.036. El monte, de por sí, proporciona un medio natural capaz de ser utilizado para sus-
traerse a la observación del enemigo.
También, proporciona abundante material para ser utilizado en lugares próximos o dentro
del mismo monte.
1.037. El empleo de redes de enmascaramiento se verá facilitado, tanto para su instalación,
como para su cubrimiento, por medio de guarniciones, o ramas, hojas o pastos.
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Fig. 5– Tirador enmascarado en el monte
1.038. Enmascaramiento de la nieve. Esta particularidad se presenta en nuestro país en
tres amplias regiones bien diferenciadas: (Ver Fig 6 y Fig 7).
a. La montaña.
b. La patagonia.
c. La región austral.
1.039. El aspecto del terreno varía fundamentalmente. Su principal característica está dada
por la circunstancia de que, al cubrirse de nieve, se torna difícil percibir sus formas, los caminos
o sendas, pudiendo llegar en algunas zonas, a cubrir totalmente los edificios y obras existentes.
Con relación a la ocultación se deberá utilizar los perfiles estables, como ser malezas, árbo-
les, desniveles, puentes, y especialmente lugares con sombras.
1.040. Sobre la nieve se destacan con particular claridad la tierra excavada y las huellas.
Para enmascarar la tierra excavada, será conveniente:
a. Diseminarla, si hubiere, entre la vegetación del lugar (mallines en la Patagonia, bosques en
la montaña), en especial del lado de la sombra a la tarde.
b. Cubrirla con nieve.
c. Taparla, si es poca cantidad, con sábanas o paños blancos.
d. Salpicarla con cal.
Las huellas son más visibles que en otros tipos de terreno, en razón de que producen som-
bras que presentan el aspecto de vetas o rayas oscuras. Para evitar esto, se podrá:
a. Cuando la nieve está blanda, tratar de borrarlas.
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b. Como en muchos casos esto será difícil de ejecutar, convendrá trazar gran número de ellas.
1.041. Enmascaramiento del personal, instalaciones, equipos y armas.
a. El uniforme, buzo o rompeviento blanco que se provee a las tropas de montaña es un me-
dio eficaz para enmascararlos en la nieve.
b. Los vehículos, piezas de artillería y armamento individual pueden enmascararse pintándo-
los de color blanco, o cubriéndolos con una funda, toldo o red del mismo color.
c. Para las instalaciones (carpas, cocinas, tambores de combustible, etc.), rige el mismo con-
cepto anterior.
d. Un aspecto que delata, o permite la identificación de las tropas, en mayor medida que en
otros ambientes geográficos, es el reflejo que se produce durante las horas de luz en las
antiparras.
Cuando las mismas no se lleven colocadas, será conveniente guardarlas en la mochila o
bolsa de completamiento, o bien confeccionar y colocarles una funda de género.
Fig 6 – Tropas de montaña enmascaradas para la nieve
Fig 7 – Tropas de montaña enmascaradas para la
nieve
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1.042. Enmascaramiento en zonas desérticas. (Ver Fig 8). El enmascaramiento en este
ambiente geográfico particular será una de las actividades más difíciles de ejecutar. Podrán
afectarlo diversos factores, a saber:
a. Falta de vías de comunicación, lo cual obligará, en muchos casos, al desplazamiento a
campo traviesa, con el consiguiente marcado de huellas y/o levantamiento de nubes de pol-
vo.
b. Falta de poblaciones de importancia y de actividad humana.
c. Falta de vegetación y medios naturales de enmascaramiento.
d. Gran monotonía en las formas y colores de la superficie.
1.043. Estas características facilitarán al enemigo la observación y detección, tanto terres-
tre como aérea, de tropas, instalaciones y actividades.
1.044. El conductor que deba operar en una zona de estas características, tendrá que eva-
luar los aspectos antes mencionados, y determinar, según las circunstancias y los medios dis-
ponibles, la forma de contrarrestarlos.
1.045. Como conceptos orientadores, se pueden mencionar:
a. En principio, todas las instalaciones, vehículos, equipos y efectos que sea posible, se debe-
rán enterrar. Esto evitará la formación de sombras, el contraste de colores y la alteración de
la morfología natural del terreno.
b. La provisión de equipos (uniformes, carpas), el pintado de vehículos, el abastecimiento de
redes y otros medios de enmascaramiento, deberán estar acordes con los colores predomi-
nantes en la zona.
c. El enmascaramiento de huellas y movimientos, como el enmascaramiento de la tierra ex-
traída o removida, será uno de los principales problemas a resolver.
d. En este ambiente particular, tendrá su máxima aplicación la construcción o instalación de
obras simuladas.
e. Asimismo, en concordancia con la situación, es donde más se utilizará y aprovechará la
dispersión de los medios y elementos.
f. La textura de los medios deberá tener la mayor irregularidad, los colores deberán ser opa-
cos, y el ensamble de las guarniciones deberá permitir la oscilación de éstas por acción del
viento. Todos estos aspectos dificultarán la reflexión de los rayos de luz, obstaculizando su
localización.
g. Asimismo, los medios que no fuere posible enterrar, deberán tratar de semienterrarse, o, en
su defecto, cuando fueren construcciones de superficie, éstas deberán ser lo más bajas po-
sibles.
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Fig 8 – Vehículo blindado enmascarado para zonas desérticas
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