ADOLESCENTES EN CONFLICTO CON LA LEY EN MÉXICO
Las personas adolescentes en conflicto con la ley, son aquellas que tienen entre
12 años y menos de 18 años de edad al momento de ser sujetas al Sistema de
Justicia, por existir la sospecha fundada de que han participado o cometido un
probable delito.
Hasta antes del 2016, los asuntos en que se involucraba a una persona
adolescente como probable responsable de la comisión de un delito, se resolvían
bajo un sistema tutelar del Estado, el cual deja de ser vigente a partir de la entrada
en vigor de la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para
Adolescentes (en adelante LNSIJPA), en junio del 2016.
La citada ley tiene por objeto reglamentar el proceso penal de adolescentes bajo el
Interés Superior de la Niñez, el cual exige del Estado, las autoridades, la sociedad
y familiares, evaluar toda decisión que afecte la vida de la persona adolescente,
considerando las características, necesidades, las circunstancias y el contexto en
que se encuentre la persona, a fin de aplicar las medidas que garanticen un
desarrollo integral, su dignidad humana y el ejercicio de todos sus derechos
humanos.
Son pocas los datos que existen sobre los adolescentes en conflicto con la ley,
cuáles son las medidas de sanción que se les imponen y cuáles son las
condiciones en las que se encuentran en los centros de internamiento.
Los siguientes datos, tienen como propósito mostrar, de manera general y a partir
de la información proporcionada por las autoridades, cuántos adolescentes se
enfrentan al Sistema de Justicia, por qué delitos, qué medida de sanción les están
dictando y cuáles son las condiciones en los centros de internamiento, esto con el
propósito de visibilizar a los adolescentes en conflicto con la ley, para generar
políticas públicas que favorezcan su reinserción social.
Según la Encuesta Nacional de Adolescentes en el Sistema de Justicia Penal
(ENASJUP) elaborada por el INEGI en 2017. Se encontraban 6 891 adolescentes
en el Sistema de Justicia Penal.
a Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes,
contempla una serie de medidas de sanción tanto privativas como no privativas de
la libertad, que podrán aplicarse a adolescentes que resulten responsables de la
comisión de un delito; con esto queremos decir, que el internamiento no es la
única medida de sanción privativa de libertad, sino que existen otras como
estancia domiciliaria o semi- internamiento.
En cuanto a las medidas cautelares, estas responden a la necesidad de garantizar
la seguridad de las partes procesales, el desarrollo de la investigación y la
presencia del adolescente durante el proceso, al respecto, la ley menciona que
será suficiente la promesa de someterse al proceso de la persona adolescente
para que el Juez pueda prescindir de la aplicación de medidas cautelares.
Las medidas cautelares deben ser impuestas sólo cuando exista un riesgo
procesal, desde una perspectiva interseccional y socio educativo, que considere
las situaciones sociales, familiares e individuales del adolescente, así como sus
características y necesidades, no obstante, los datos muestran el uso excesivo de
estas medidas que fueron aplicadas a todas las personas adolescentes que se
encontraban en proceso, además de ser aplicadas sin el enfoque diferenciado y
socioeducativo que marca la ley.
ADOLESCENTES EN EL SISTEMA DE JUSTICIA POR TIPO DE DELITO
Las estadísticas señalan que las medidas de sanción no privativas de la libertad
se han aplicado con mayor frecuencia; sin embargo, hay un inexistente
seguimiento a las medidas de sanción no privativas de la libertad que se aplican a
adolescentes, y tampoco se están tomando en cuenta las circunstancias que
atraviesan a cada adolescente.
Ante este panorama, es evidente que tampoco se está respetando el carácter
socioeducativo de las medida
Conflictos en el menor que comete delitos. El siglo XXI ofrece nuevas formas de
pensar y de actuar. Las tecnologías de la comunicación son cada vez mas
accesibles para las personas, incluidos los niños, quienes están creciendo con un
aparato electrónico y se familiarizan con la tecnología de manera muy natural. Los
adolescentes de este siglo están a la vanguardia en temas de tecnología, son
usuarios preferentes de todas las redes sociales, sin embargo, se están apartando
de las relaciones interpersonales. Los vínculos que llegan a establecer son
virtuales, a veces incapaces de relacionarse directamente con el mundo que los
rodea.
La infancia es la etapa mas importante en el desarrollo del ser humano, los
autores Torrez y Zambrano, señalan que “la infancia es la que más riesgo
representa en un nivel psicológico, ya que en ella el sujeto comienza a estructurar
sus conocimientos básicos, que serán de utilidad a lo largo de su desarrollo”. Seria
optimo que este proceso en el cual el niño va acercándose al mundo fuera lo mas
sano posible, en donde tuviera contención adecuada para ir conociendo sus
emociones. (Torrez & Zambrano, 2017)
La manera en que el niño aprende a integrarse y relacionarse desde la familia
resulta crucial, será determinado por su modelo familiar para interactuar con el
resto de su contexto social. Es decir, dentro del seno familiar aprenderá las
normas y valores a seguir, la cuestión afectiva es primordial, ya que si un niño
crece sin un sostén afectivo en el cual aprenda acerca de la empatía y respeto
hacia el otro, difícilmente será un adulto respetuoso de las necesidades de las
personas que lo rodean.
Los estímulos que se encuentren a su alcance serán reproducidos por el en la
edad adulta y determinaran su forma de actuar. Torrez y Zambrano (2017)
argumentan que si se tiene una infancia donde se le produzca sufrimiento,
entonces estos sufrimientos quebrantaran la cognición del mismo, y en su
inconsciente se generará un sentimiento negativo.
Es decir, la manera en que introyecte este tipo de experiencias será lo que decrete
en mucho su interacción con el mundo. Aprenderá a causar sufrimiento con una
indiferencia tan manifiesta con la que el daño que genere con su comportamiento
lo lleve incluso al terreno de lo antisocial. A continuación, se presenta una tabla
que contiene una clasificación acerca de las etapas del niño, se plasman los retos
y crisis más significativos de la niñez hasta la edad de dos años. Todo esto se
refiere a los procesos de adaptación y vulnerabilidad en esta etapa del desarrollo,
según Erick Erickson.
La tensión y la ansiedad son estados emocionales en donde el sujeto siente
inquietud desmedida, incontrolable y extrema inseguridad, son difícil manejo para
un adulto cuando no cuenta con adecuadas herramientas para afrontarlas, así que
para un menor que se encuentra en un proceso formativo, pueden llegar a
perturbar significativamente, desfogando estos sentimientos, mediante la conducta
delictiva.
Y es que, el delito requiere de agresividad, independientemente del factor
oportunidad; el menor de edad suele caracterizarse por ser impulsivo, por dejarse
llevar por sus pulsiones, y que mejor condición para pasar al acto delictivo, aquí la
conciencia y sentimientos de responsabilidad se mantienen endebles, la
proyección a futuro aun no sucede, por ello su labilidad afectiva y carácter
inintimidable precipitan el hecho antisocial.
Si no se cuenta con un círculo familiar capaz de contener emocional y
conductualmente, si el menor experimenta desprotección y falta de límites, si no
ha introyectado su desarrollo carecerá de sentimiento de seguridad, con baja
tolerancia a la frustración y, sobre todo, no sabrá hasta donde la sociedad le
permite o reprocha algún comportamiento en específico. Hablar de conducta
antisocial en menores se refiera a cualquier conducta que refleje el incumplimiento
de reglas y/o normas sociales. Riñas constantes, fugas del hogar, fugas escolares.
La gravedad del asunto estará instalada en la frecuencia, la magnitud de la
conducta y en la falta de sanción por parte de las figuras de autoridad. Y es que, si
el menor no encuentra alguna sanción ejemplar que le ayude a definir un carácter
intimidable, que le ayude a dirigirse en apego a lo legal, este niño corre el riesgo
de repetir fácilmente su comportamiento antisocial. El fenómeno de la criminalidad
se agrava cada vez más, los valores sociales han sido modificados de acuerdo a
las necesidades de adaptarse al medio actual, a la tecnología, en donde las redes
sociales son parte integral en el desarrollo de un individuo. La vida virtual esta
alejando a niños y jóvenes de establecer relaciones interpersonales basadas en la
convivencia, la empatía, la resolución de conflictos. En la época actual, la
tecnología viene de la mano con los niños se familiarizan de manera natural, lo
que no aprenden de manera natural es a relacionarse con el otro, la interacción
con otras personas le permite entender lo que es la vida en sociedad.