Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M
ACUERDO. En Buenos Aires, a los días 21 del mes de febrero del año dos mil
veinticinco, hallándose reunidos los señores jueces de la Sala “M” de la Cámara Nacional
de Apelaciones en lo Civil, Dres. María Isabel Benavente y Guillermo D. González Zurro, a
fin de pronunciarse en los autos “P., E.A. c/ O., L. G. s/ privación de la responsabilidad
parental”, expediente n°47.600/2022, la Dra. Benavente dijo:
I.- E. A. P., por sí y en representación de Z. A. O., promovió
demanda por privación de la responsabilidad parental contra L. G. O.. Solicitó, además, la
supresión del apellido paterno de la niña.
Relató que de su unión con el demandado nació su hija Z., el 27 de
noviembre de 2008. Convivían en el inmueble de la calle A. al 3050, de esta ciudad.
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Debido a los problemas de pareja, cuando Z. cumplió un año, tomó valor para irse del bien
y retornar a su hogar, sito en Av. D. 2350, también de CABA. Desde entonces -hace más de
13 años- el demandado perdió todo contacto con su hija y tampoco abonó la cuota
alimentaria. Por el total desinterés de su progenitor, la adolescente ni siquiera lo considera
como padre.
Señaló que denunció a L. O. y a su tía, I. B. O. por abuso sexual de
la niña, expediente que tramita fuera de esta jurisdicción. Asimismo, manifiesta que
actualmente se encuentra vigente una medida de prohibición de acercamiento.
El demandado inicialmente no contestó demanda y se decretó su
rebeldía, la cual cesó posteriormente, con la presentación de O. en el juicio.
Producida la prueba, se dictó sentencia. La colega de grado desestimó
íntegramente la demanda. Fue apelada por la actora y por la Defensora de Menores de
primera instancia, cuyo recurso fue sostenido por su par de alzada. Limitaron sus agravios
al rechazo de la privación de la responsabilidad parental pero no cuestionan lo decidido en
punto a la supresión del apellido paterno.
El Fiscal ante esta Cámara solicitó la confirmatoria del fallo.
II.- Las quejas de la actora y de la Defensora de Menores de Cámara
no cumplen con las directivas a las que el art. 265 CPCCN.
Es bien sabido que el escrito de expresión de agravios deberá
contener la crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considere
equivocadas. Por tanto, debe señalar parte por parte los errores fundamentales de la
sentencia y realizar un análisis razonado que demuestre que es errónea, injusta o contraria a
derecho. No es admisible remitirse a presentaciones anteriores, ni a argumentos previos
como así tampoco realizar apreciaciones genéricas o subjetivas que sólo revelen una mera
Fecha de firma: 21/02/2025
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disconformidad con la resolución apelada1. La no observancia de las pautas expuestas trae
como consecuencia la falta de apertura de la alzada y, por consiguiente, la deserción del
recurso de apelación (arts. 265 y 266 CPCCN).
Al respecto, tanto en primera instancia como al fundar el recurso, las
Sras. Defensoras de Menores de ambas instancias se remitieron a los dichos de los testigos
M. y S., como así también al informe interdisciplinario realizado en 2019 en el expediente
n°76.909/2018, pero no formularon un examen crítico de esos elementos. Por el contrario,
la jueza interpretó de manera razonada esas pruebas y, al igual que el Sr. Fiscal ante esta
Cámara, señaló cuáles eran sus inconsistencias, analizadas a la luz de las reglas de la sana
crítica (art. 386 CPCCN).
De todos modos, si se analizan las críticas formuladas, las quejan no
podrían tener favorable acogida.
En sus agravios, P.L. destaca que la a quo ha soslayado totalmente
los dictámenes de los Ministerios Públicos ante los juzgados de primera instancia, los
cuales propiciaron que se admita la demanda. Afirma que la fundamentación de la sentencia
es escasa y que la jueza no tuvo en cuenta los dichos de la adolescente, quien manifestó
desinterés en vincularse con el accionado y solicitó se admita el reclamo de la progenitora.
No advierto que la sentencia se encuentre huérfana de fundamentos.
Antes bien, la jueza valoró adecuadamente -reitero- las declaraciones testificales
producidas (arts. 386 y 456 CPCCN) y descartó su idoneidad para dar sustento a la sanción
que se pretende obtener. Así, señaló que el testigo M. -ex pareja de P. y padre de A., la
segunda hija de esta último- no fue lo suficientemente claro ni convincente. Tampoco los
dichos de S. autorizan a alcanzar una conclusión contraria porque conoce los hechos por
dichos de la propia actora. Sobre este punto, en las quejas no se vierte ninguna crítica
concreta y razonada.
De la lectura de las actuaciones cumplidas en la jurisdicción de San
Martín UFI n° 14, IPP N° 15-00-010125-22/00 se desprende que P. proporcionó distintas
versiones sobre el tiempo y el lugar en que se produjeron los contactos entre padre e hija.
La única certeza con que se cuenta en este expediente es que, luego de la separación entre
las partes, O. siguió en contacto con su hija, aunque no de manera constante. Incluso, la
denuncia que la apelante formula contra el demandado y su tía habría tenido lugar en el
contexto de una visita a la casa de esta última -supuestamente, a escondidas- en el mes de
marzo de 2022. Incluso, en esa ocasión la joven habría sido acompañada por la abuela
materna, madre de la actora.
El hecho de haber recurrido la resolución de primera instancia que
prorrogó el impedimento de contacto revela que O. no se desinteresó de la suerte de la hoy
1
Alsina, Hugo, “Derecho Procesal” T° IV, pág. 389; Manuel Ibáñez Frocham, "Tratado de los recursos en el
proceso civil", Buenos Aires, 1969, página 152; Morello, Augusto, "Código Procesal…", Buenos Aires, 1969,
tomo
Fecha de firma: II, página 565; Fenochietto - Arazi “Código
21/02/2025 Procesal Civil y Comercial de la Nación”, T° I, p. 939.
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adolescente, al menos, con las características que deben verificarse para acceder al pedido
de la madre.
III.- La privación de la responsabilidad parental es el efecto más
grave que puede operar sobre el vínculo jurídico entre padres e hijos. Consiste en una
sanción para el progenitor, de modo que requiere de una causa que tenga la entidad
suficiente como para justificarla. Vale decir, se trata de un recurso extremo que solo se
aplica para casos muy graves. 2
El art. 700 del Cód. Civ. y Com. determina taxativamente los
supuestos, a saber: "a) ser condenado como autor, coautor, instigador o cómplice de un
delito doloso contra la persona o los bienes del hijo de que se trata; b) abandono del hijo,
dejándolo en un total estado de desprotección, aun cuando quede bajo el cuidado del otro
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progenitor o la guarda de un tercero; c) poner en peligro la seguridad, la salud física o
psíquica del hijo; d) haberse declarado el estado de adoptabilidad del hijo".
Posteriormente en el año 2017, la ley 27.363 agregó al Código Civil
y Comercial el art. 700 bis. Dicha norma amplía las causales, todas las cuales son ajenas al
presente caso.
De todas ellas, como ya dije, P. acude a la falta de contacto para
lograr una solución grave y excepcional, como es la privación de la responsabilidad
parental por abandono (art. 700 inc. b CCC). A tal efecto, la actora sostiene que el
emplazado se ha desentendido totalmente de su hija Z. y que la vinculación entre padre-
hija es inexistente, ya que, desde que era muy pequeña perdió todo contacto con aquél.
Pues bien. Para que se configure la causal de abandono (art. 700 inc.
b CCC) es preciso que se verifique una abdicación total, injustificada y voluntaria de los
deberes derivados de la responsabilidad parental. Bien se ha dicho que el criterio en materia
de abandono no es objetivo, sino que debe centrarse en el análisis de la conducta de cada
progenitor, con sus circunstancias concretas, ya que también las responsabilidades son
indelegables e intransferibles. Por tanto, debe verificarse una conducta intencional,
deliberada y de absoluta indiferencia para con su descendencia, 3
extremos que no surgen
2
Solari, Néstor, “Criterios para la privación de la patria potestad”, en D.J. del 14/06/2006, p. 472; Kemelmajer
de Carlucci, Aída - Herrera, Marisa - Lloveras, Nora, “Tratado de Derecho de Familia”, T. IV, Editorial Rubinzal-
Culzoni Editores, 2017, ps. 24/26; CNCiv., Sala E, del 30-5-2019, “H. V. A. c. D. C. D. C. s/ Privación de la
responsabilidad parental”, voto del Dr. Galmarini, LL AR/JUR/19117/2019; ídem, Sala K, del 3-5-2022, S., D.
P. Y OTRO c. F., N. J. s/privación de la responsabilidad parental”, voto de la Dra. Bermejo, TR LL
AR/JUR/53908/2022.
3
Lloveras, Nora, en Bueres, Alberto J. (dir), Azpiri (coord.), “Código Civil y Comercial de la Nación y normas
Fecha de firma: 21/02/2025 complementarias”, ed. 1° ed. Hammurabi (2016), t. 2, p. [Link]. 700, p. 890 ss.
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acreditados con suficiente grado de certeza moral, toda vez que O., tarde o temprano,
compareció a los distintos procesos judiciales en los que se discutieron tópicos vinculados
con su hija.
Por lo demás, en la causa penal anteriormente mencionada, el 6 de
abril de 2022 se produjo un informe psicológico que recogió las palabras de la niña que
negó haber padecido hechos de victimización sexual por parte de su tía abuela. Esos dichos
determinaron el rechazo de la referida acción, también ofrecida como prueba, de la que se
desprende que O. tuvo contacto con Z. por mucho más tiempo del que se menciona en el
escrito de postulación.
No dejo de observar que entre las partes existe un conflicto de larga
data que incluye a la familia extensa, pero ello no implica que la falta de contacto del
demandado con su hija implique el claro propósito de desentenderse de su hija ya que, no
obstante haber incurrido inicialmente en rebeldía, participó en el control de toda la prueba y
su actitud está muy lejos de configurar la conducta que se le reprocha en las quejas.
Tampoco pasa inadvertido que en el lapso de cuatro años, la
adolescente pasó de manifestar que quería mucho a su papá y que lo extrañaba (el 27 de
febrero de 2020), a decir frente a la a quo, que no tenía interés en mantener contacto con
aquél, pero no expresó ningún motivo grave para excluir al padre de su vida.
Cabe destacar que el interés superior del niño que se insiste se
aplique en el caso, “…se funda en la dignidad misma del ser humano, en las características
propias de los niños y en la necesidad de propiciar el desarrollo de éstos, con pleno
aprovechamiento de sus potencialidades…”. 4
Dicho postulado, apunta a dos finalidades
básicas, cuales son la de constituirse en una pauta de decisión ante un conflicto de intereses,
y la de ser un criterio para la intervención institucional destinada a proteger al menor.
Proporciona un parámetro objetivo que permite resolver los problemas de los niños en el
sentido que la decisión se define por lo que resulta de mayor beneficio para ellos. 5
Pero
queda claro que los dichos de los niños y adolescentes no relevan a los jueces de examinar
los hechos y analizarlos a la luz de la Convención y de las normas de orden público que
están involucradas.
En efecto, dicha expresión no obliga al juzgador a prestar
conformidad con todos los deseos de los niños sino que, muchas veces, velar por su mejor
interés consiste en tener una mirada más amplia, que abarque no solo el presente y el
pasado sino que se proyecte también hacia el porvenir, valorando los posibles escenarios y
la proyección de las decisiones en la adultez.
Es que, al amparo de la opinión del hijo, los jueces no deben mutilar
injustificadamente un vínculo que es tan necesarios en la correcta evolución y desarrollo de
4
art.3 de la CDN; Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso “Fornerón e hija vs. Argentina”, sentencia
del 27/4/2012.
5
Lloveras-Orlandi-Tavip en Kemelmajer de Carlucci-Herrera-Lloveras, “Tratado de Derecho de Familia”,
Rubinzal Culzoni, [Link], p.54; Mizrahi, Mauricio Luis “Responsabilidad parental”, Ed. Astrea, 2015, p.277, esta
Sala,
Fecha de firma: del 27/10/202
21/02/2025
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las personas menores de edad. Ello ocurriría si se transforma en corriente un remedio
excepcional, que implica suprimir los lazos primarios.
En la misma sintonía, los progenitores deben demostrar que son
capaces de generar un vínculo que trascienda sus múltiples disputas y elaboren las bases
para procurar un acercamiento serio de sus hijos con ambos progenitores. Concretamente,
O. y su hija, con la colaboración de P., deberán encauzar el deteriorado vínculo que los liga.
Como corolario, no advierto configurada una situación de extrema
gravedad que autorice a excluir al demandado de la vida de su hija.
No desconozco que O.P. no demostró -precisamente- haber buscado
los medios idóneos para lograr acercarse a su hija. Pero bien se ha dicho que no siempre la
ausencia es sinónimo de abandono. Muchas veces, por distintos factores, las personas
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tienen dificultades para lograr el acercamiento con sus hijos. Sin embargo, tal como se dijo
en un precedente de esta Cámara, de confirmarse la decisión recurrida, se “cerraría un
capítulo en la vida de padre e hija que los alejaría de la posibilidad de rearmar esa
relación”. 6
Hago mías estas palabras que sintetizan el criterio para juzgar los casos como
el presente.
IV.- En síntesis. Propicio desestimar las quejas de la actora y de la
Sra. Defensora de Menores de Cámara y confirmar la sentencia de primera instancia.
En atención a la naturaleza de las personas intervinientes en la
apelación y las particularidades que ofrece la cuestión debatida, propicio que las costas de
alzada se distribuyan por su orden.
El Dr. Guillermo D. González Zurro adhiere por análogas
consideraciones al voto precedente. Se deja constancia que la vocalía n°37 se encuentra
vacante. Con lo que terminó el acto, firmando electrónicamente los señores jueces. Fdo.:
María Isabel Benavente y Guillermo D. González Zurro. Doy fe, Adrián Pablo Ricordi
(Secretario).
ADRIAN PABLO RICORDI
6
CNCiv., Sala K, del 3-5-2022, cit.
Fecha de firma: 21/02/2025
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///nos Aires, febrero 21 de 2025.-
Y Visto:
Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente,
oída la Sra. Defensora de Menores y de conformidad con lo dictaminado por el Fiscal ante
la Cámara, el Tribunal Resuelve: Confirmar la sentencia apelada, con costas en el orden
causado.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.-
Se deja constancia que la vocalía n°37 se encuentra vacante.-
MARIA I. BENAVENTE GUILLERMO D. GONZALEZ ZURRO
ADRIAN PABLO RICORDI
Fecha de firma: 21/02/2025
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