DEMENCIA
La demencia es un síndrome multifactorial que resulta de un deterioro cerebral acelerado y
puede manifestarse a cualquier edad. La noción clínica de demencia fue diferenciada del
retraso mental por Esquirol, quien afirmó: “El demente es un rico empobrecido, mientras
que el oligofrénico siempre ha sido pobre”.
La diferencia entre la demencia y el retraso mental radica en que este último se presenta
desde los primeros años de vida, por ejemplo, debido a una hipoxia neonatal, impidiendo el
desarrollo de las funciones mentales. En cambio, la demencia implica la pérdida de
funciones mentales previamente desarrolladas.
Las demencias constituyen el cuarto problema de salud en los países desarrollados, después
del cáncer, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos cerebrovasculares, con los
cuales está íntimamente relacionada.
El síndrome demencial afecta aproximadamente al 5-8% de los mayores de 65 años, al 15-
20% de los mayores de 75 años y al 25-50% de los mayores de 85 años.
La demencia más común en la mayoría de los países es la enfermedad de Alzheimer. Sin
embargo, en Japón, estudios neuropatológicos han demostrado que la demencia vascular es
la más frecuente.
Criterios diagnósticos según la CIE-10:
Deterioro de la memoria, especialmente para el aprendizaje de nueva información.
El deterioro debe ser objetivable y no basarse solo en quejas subjetivas.
La gravedad se clasifica en leve, moderada y grave.
Deficiencia en habilidades cognitivas como juicio, pensamiento, planificación y
organización.
Etiología y clasificación de las demencias
Según la edad de aparición:
Precoces
Tardías
Según el compromiso de estructuras cerebrales (Cummings):
Demencia cortical: Se caracteriza por alteraciones en:
o Lenguaje (afasia)
o Aprendizaje
o Percepción (agnosia)
o Cálculo
o Praxis (apraxia)
Demencia subcortical: Presenta alteraciones en el estado de ánimo, motivación,
lenguaje y vigilia, además de enlentecimiento psicomotriz, problemas de memoria
reciente, trastornos afectivos (ansiedad, depresión) y dificultades para resolver
problemas.
Principales demencias subcorticales:
Enfermedad de Huntington
Enfermedad de Wilson
Enfermedad de Parkinson
Demencia talámica
Parálisis supranuclear progresiva
Demencia vascular hereditaria (CADASIL)
Encefalopatía por VIH/SIDA
Según la respuesta al tratamiento:
Tratables o reversibles
No tratables o irreversibles
Según la etiología (INCDS y ADRD):
1. Demencias degenerativas primarias:
o Enfermedad de Alzheimer
o Demencias frontotemporales
o Demencia por cuerpos de Lewy
o Asociadas a Parkinson y Huntington
o Parálisis supranuclear progresiva
o Atrofias cerebelosas
2. Demencias vasculares:
o Demencia multiinfarto
o Demencia lacunar
o Enfermedad de Binswanger
o Vasculitis (infecciosas, inflamatorias, autoinmunes)
3. Demencias secundarias:
o Infecciosas (VIH, neurolúes, Creutzfeldt-Jakob, meningoencefalitis
tuberculosa, cisticercosis cerebral)
o Carenciales (deficiencia de ácido fólico, vitamina B12)
o Metabólicas (hipotiroidismo, hipertiroidismo)
o Tóxicas (alcohol, metales pesados)
Diagnóstico de las demencias
Neuroimágenes: TAC para descartar hematomas, hidrocefalia, infartos, neoplasias.
Rayos X de tórax: Para detectar metástasis, infecciones como TB o micosis.
Líquido cefalorraquídeo: Diagnóstico de meningoencefalitis crónica.
Valoración neuropsicológica: Evaluación de funciones cognitivas y ejecutivas.
Depresión y demencia
En los ancianos, la depresión suele presentarse con ansiedad, síntomas somáticos,
trastornos del sueño y de la memoria, lo que puede simular un cuadro demencial
(pseudodemencia depresiva).
Tratamiento de las demencias
El tratamiento busca:
Disminuir la progresión de la enfermedad.
Atenuar los síntomas cognitivos y funcionales.
Mejorar la calidad de vida del paciente y sus cuidadores.
Estrategias de prevención
Prevención primaria: Identificación precoz de factores de riesgo.
Prevención secundaria: Diagnóstico temprano en individuos con alto riesgo.
Prevención terciaria: Tratamientos para evitar la conversión del deterioro
cognitivo leve en demencia.
Tratamiento de la comorbilidad
Delirium: Control con haloperidol o benzodiacepinas (lorazepam, alprazolam).
Depresión: Uso de antidepresivos tricíclicos y selectivos.
Ansiedad y trastornos del sueño: Benzodiacepinas (alprazolam, clonazepam).
Cambio de paradigma en el tratamiento de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer se divide en tres fases:
1. Fase preclínica: Asintomática, pero con neurodegeneración por acumulación de
beta amiloide y proteína tau.
2. Deterioro cognitivo leve: No es demencia, pero hay alteraciones cognitivas.
3. Demencia: Pérdida de autonomía y necesidad de asistencia permanente.
Aún no existe un tratamiento curativo para el Alzheimer, y las estrategias actuales son solo
sintomáticas. Las innovaciones terapéuticas buscan prevenir o ralentizar el deterioro
mediante intervenciones tempranas.