INTRODUCCIÓN
La teoría jurídica del delito es la que estudia los principios y elementos que son comunes
a todo delito, así como las características por las que se diferencian los delitos unos de otros. La
Teoría del Delito, como parte de la Ciencia Penal, se ocupa de explicar qué es el acto ilícito para
tales fines; es decir, tiene la misión de cuáles son las características o elementos esenciales de
cualquier delito.
De esa forma debe superar definiciones genéricas y ambiguas que pueden ser admisibles
en ciertas áreas de estudio o útiles para otros efectos (por ejemplo, en el ámbito social o
criminológico), pero no para precisar el hecho específico que la legislación represiva castiga. En
síntesis, como apunta el profesor Raul Zaffaroni, la Teoría del Delito es una construcción
dogmatica que nos proporciona el camino lógico para averiguar si hay delito en cada caso
concreto, razón por la que no puede limitarse a definirla como una conducta dañosa que afecta
intereses de terceros, o que vulnera los derechos de sus semejantes, o peligrosa para la
convivencia social, etc., como tantas propuestas que suelen 'hacerse para significar un hecho
contrario a las costumbres ciudadanas dentro de una comunidad.
I. ANTECEDENTES
El nuevo Código Procesal Penal incorpora en nuestro derecho un modelo acusatorio,
garantista y con rasgos adversariales. Ello, más que un cambio normativo implica un cambio
cultural, porque se re- emplaza la totalidad de paradigmas existentes en materia de
administración de justicia penal. En el tema específico del juzgamiento, se introducen las técnicas
de litigación oral, sin las cuales es imposible para cualquier operador participar en un juicio.
Ciertamente todo cambio de ese tipo es traumático en su fase inicial, pero con una
adecuada capacitación los objetivos pueden lograrse como ha sucedido en gran parte de nuestro
país hermanos (Chile, Colombia, El Salvador, Puerto Rico, Costa Rica, etc.), donde a la fecha el
citado modelo viene aplicándose con éxito.
Respecto a los nuevos paradigmas, cabe mencionar que para las partes (Ministerio
Público y la defensa), al momento de elaborar la teoría del caso, resulta recomendable dedicar la
mayor parte del tiempo a preparar proposiciones fácticas (hechos relevantes) y ocuparse de su
acreditación, dejando para un segundo plano discusiones profundas so bre dogmática penal.
Ello tiene su fundamento en que quien decidirá respecto a la responsabilidad o
irresponsabilidad penal es un Juez y no un jurado, personaje con formación jurídica que no
requiere que se le explique en detalle en qué consiste el derecho penal general o especial. Basta que
al preparar la teoría del caso se realice una correcta subsun ción de los hechos en las normas
sustantivas correspondientes.
Se debe tener claro que, si el fiscal formula acusación, debe previa- mente analizar con
especial cuidado que los hechos que imputa constituyen una conducta típica, antijurídica y que
no presenta causales de inculpabilidad, para lo cual debe conocer y aplicar la teoría del delito.
Lo propio ocurre con la defensa, pues si no opta por salidas alternativas y decide
continuar con el proceso y utilizar su derecho al juicio, alegará o que el hecho imputado por el
Ministerio Público no está suficientemente acreditado, o que estando acreditado es atípico,
también puede basarse en alguna causa de justificación que elimine la antijuricidad (lo que es
bastante frecuente); finalmente, puede ale- gar alguna causal de inculpabilidad. En
consecuencia, también para la defensa, será indispensable manejar la teoría del delito.
II. MARCO TEORICO
Comenzaremos analizando el delito el mismo que consiste de:
se define delito como la acción y omisión penada por ley. El código penal define al delito
como las acciones u omisiones dolosas o culposas penadas por Ley (La acción activa o pasiva es
la base de la conducta punible). La Dogmática Penal nos plantea que el delito es una conducta
típica antijurídica y culpable, MIR PUIG, recogiendo las ideas de VON LISZT y BELING,
sostiene que el delito es el comportamiento humano típicamente antijurídico y culpable,
añadiéndose a menudo la exigencia que sea punible.
La Teoría del delito es el instrumento conceptual que permite aclarar todas las cuestiones
referentes al hecho punible. Sirve de garantía al definir los presupuestos que permiten calificar
un hecho como delito o falta. La teoría del delito es obra de la doctrina jurídico penal y
constituye la manifestación más característica y elaborada de la dogmática del Derecho penal.
Esta tiene como objetivo teórico más elevado la búsqueda de los principios básicos del Derecho
Penal positivo y su articulación en un sistema único.
2.1 ELEMENTOS DEL HECHO PUNIBLE EN LA TEORIA DEL DELITO
2.1.1 CONDUCTA. - los hechos punibles no pueden ser otra cosa que conductas
humanas.
2.1.2 TIPICIDAD. - el delito solo puede ser una conducta que se corresponde con un
tipo penal claramente formulado. Lo definitivo es señalar que no hay delito sin tipo legal: es
decir, que bajo la conminación penal solo caen aquellas acciones formuladas claramente en
especies de delitos definidos por el derecho positivo como el homicidio, el robo o la estafa.
2.1.3 ANTIJURICIDAD. - Significa contradicción con el derecho y el ordenamiento
jurídico.
2.1.4 CULPABILIDAD. - La conducta se debe reprochar jurídicamente al sujeto por no
haber hecho lo que debía hacer, cuando sabía que estaba haciendo algo distinto de lo obligado
por el mandato o lo prohibido por él. Las condiciones dentro de las que actuó u omitió son
consideradas por el derecho suficientes para permitirle optar entre cumplir el mandato o violarlo.
La característica de la punibilidad es muy discutida; pero dentro de este ámbito se encontrarían
las “condiciones objetivas de punibilidad” y “Las excusas absolutorias” Su ausencia y, en
algunos casos, su concurrencia no impide la antijuricidad ni la culpabilidad.
2.2 PRINCIPIOS RELACIONES A LA TEORÍA DEL DELITO
2.2.1 PRINCIPIO DE LEGALIDAD: Es el principal límite de la violencia punitiva,
nullum crimen, nulla poema sine lege. Se precisa, clarifica y fortalece a travès del tipo penal.
Entonces, se constituye en una fórmula sintética que expresa el conjunto de límites que surgen
del referido principio para circunscribir con absoluta precisión la conducta prohibida o mandada
al respecto de la cual está enlazado el ejercicio del poder punitivo. Art. II Tit. Preliminar del CP.
y Art. 2º, numeral 24, inciso d, de la Constitución.
2.2.2 PRINCIPIO DE EXCLUSIÓN DE ANALOGÍA: Tiene directa relación con el
principio de Legalidad, a partir de ello se advierte directa relación con la prohibición de analogía.
La analogía es el proceso por el cual son resueltos los casos no previstos en la ley,
extendiéndoles a ellos las disposiciones previstas para casos semejantes (analogía legis) o están
deducidos de los principios generales del derecho (analogía juris). La prohibición de la analogía
sólo alcanza a aquella que es perjudicial para el inculpado (analogía in malam partem); por el
contrario, la analogía favorable es aceptada. Vgr: Aplicar por analogía circunstancias atenuantes
o causales de exclusión de la punibilidad. Lo decisivo es el texto legal, todo lo que esté cubierto
por el texto será interpretación justificada, lo que no esté será interpretación analógica. Debe
respetarse, en todo caso, el sentido literal posible como límite extremo.
2.2.3 PRINCIPIO DE IRRETROACTIVIDAD: Se excluye la posibilidad de
aplicación retroactiva de la ley penal, salvo que fuera más favorable para el imputado.
2.2.4 PRINCIPIO DE TAXATIVIDAD: Este principio exige que la norma penal, debe
precisar al máximo posible la conducta prohibida y la sanción que es objeto de prohibición, a fin
de evitar que la misma resulte arbitraria o excesivamente invasiva.
2.2.5 PRINCIPIO DE LESIVIDAD (DE PROTECCIÓN DE LOS BIENES
JURÍDICOS U OFENSIVIDAD): Para que una conducta sea considerada ilícita no sólo
requiere una realización formal, sino que además es necesario que dicha conducta haya puesto en
peligro o lesionado a un bien jurídico determinado. Esto significa que todos los preceptos
penales deben proteger bienes jurídicos y que no se trata de que el Estado imponga una moral,
una política o religión; es decir, no debe recaer sobre la libertad del ciudadano y por ello se debe
tutelar intereses colectivos de toda la sociedad no de un grupo determinado.
“Nullum crimen sine iniuria”
2.2.6 PRINCIPIO DE CULPABILIDAD: La pena requiere de la responsabilidad penal
del autor. Queda proscrita toda forma de responsabilidad objetiva (Art. VII, Titulo Preliminar
CP). Culpabilidad se le asigna un triple significado:
1. Como fundamento de la pena.
2. Como fundamento o elemento de la determinación o medición de la pena.
3. Como lo contrario a la responsabilidad sólo por el resultado, de modo que se impide
atribuir responsabilidad por resultados imprevisibles, reduciendo las formas de imputación al
dolo o la culpa. Busca impedir la vulneración de la dignidad humana.
2.2.7 PRINCIPIO DE COSA JUZGADA: Este principio implica que a una persona no
se le puede sancionar dos veces por un mismo hecho; es decir, una vez cumplida la pena
establecida por la norma, la potestad punitiva o acción penal termina.
2.2.8. PRINCIPIO DEL JUEZ NATURAL: Este principio refiere que todo ciudadano
tiene derecho a ser juzgado por un juez previamente determinado por ley y conforme a ley.
III. PROBLEMÁTICA EN LA TEORIA DEL DELITO
En 1935, Mezger señaló que cuando se infringe el supuesto hipotético contenido en la
norma jurídica penal, esa infracción o acto debe encajar dentro de lo descrito por la ley como
delito, es decir, la infracción debe encuadrarse al tipo penal. Es lo que denominó la “teoría del
tipo”. Plantea que la estructura del delito implica:
Una conducta, que puede ser una acción o una omisión.
Tener tipicidad, es decir, que incluya los elementos que fundamentan lo injusto específico
de una figura delictiva.
El ser antijurídica, lo que implica ser ilícita, contraria al derecho.
Un/a culpable, o sea, al menos un/a autor/a implicado/a.
Ser punible, es decir, que no existan razones de conveniencia o político-criminales que
eximan de pena
Asimismo, complementa que, ante la inconcurrencia de uno o más elementos, no puede
hablarse de comisión de delito.
Es a partir de esta concepción que surge el desarrollo doctrinario correspondiente a
determinar cuándo se configura cada elemento y qué consecuencias jurídico-penales se suscitan
ante la ausencia de alguno.
Resumiendo: Conducta, tipicidad, antijuricidad, culpabilidad y punibilidad son los cinco
elementos que con ese preciso orden lógico configuran el concepto dogmático-analítico del
delito de Mezger.
James Reátegui (s,f) nos dice lo siguiente:
Me parece que en la parte general no se aplica a rajatabla el principio de legalidad que sí se
aplica en la parte especial (…). En la parte general el principio de legalidad o del nullum crimen
nulla poena sine lege debe cumplir una función virtual. Como por ejemplo el desarrollo de la
dogmática penal alemana se inició con un Código en el que no habían muchos sistemas que
estaban positivizados en el Código Penal, lo que permitió la introducción de muchas teorías
dogmáticas, y que algunos llaman del pluralismo científico, que permite que la parte general no
se regule demasiado y que no se parametre el tema legal para permitir que la dogmática penal y
jurisprudencial hagan su trabajo.
Siendo la problemática de la teoría del delito que deben aplicarse muchos criterios al momento
de analizar la comisión del delito.
3.1 Otras consideraciones del delito
Sujetos del delito
Se le llama sujetos del delito o agentes del delito a las personas que comete el delito y
también a aquellas que resultan perjudicadas directamente con la comisión del delito.
Ya sea que se trate de uno o del otro, los sujetos del delito son reconocidos de distinta
forma dependiendo de la redacción de la ley para cada tipo de delito. Así, son indeterminados
cuando la ley no requiere una característica específica en ellos.
Esto significa que cualquiera podría cometer o padecer el delito, pues suelen ser ubicados
en la redacción de nuestro Código Penal Peruano con los pronombres («el que», «aquel que», «a
quien resulte»). También pueden ser determinados cuando la ley penal, en su redacción, exija
una característica específica o calidad especial para identificar al autor y a la víctima del delito.
Lo anterior puede evidenciarse en el caso de aquellos delitos que solo pueden ser
cometidos por servidores públicos, como el delito de peculado o como sucede en el supuesto de
que la víctima tiene que ser necesariamente un menor de edad para condenar al imputado por el
delito de violación sexual de menor.
Sujeto activo del delito
El sujeto activo es la persona o personas que realizan la conducta típica contenida en la
ley penal. Implica a la persona de manera individual, el estudio de su grado de interacción con el
delito y es objeto de análisis en la autoría y participación.
Sujeto pasivo del delito
El sujeto pasivo es el titular del bien o interés jurídico afectado, el cual puede ser
efectivamente lesionado o solo puesto en peligro.
Un bien o interés pertenece a la persona (colectiva o individual), a la sociedad o al
Estado. Es así que el sujeto activo del delito puede ser:
Una persona natural (delitos contra la vida, libertad, patrimonio, etc.)
Una persona jurídica (delitos societarios, contra el patrimonio, etc.), incluido el Estado
(delitos contra la administración pública).
La trascendencia de determinar al sujeto pasivo del delito se traduce en las consecuencias
que recaerán sobre el sujeto activo. Es así que, si el sujeto pasivo tenía una conexión de
consanguinidad con el sujeto activo o si se encontraba bajo los cuidados del sujeto activo, se
agravará la responsabilidad penal de este.
Objetos del delito
Cuando hablamos del delito en su sentido formal, se trata del bien jurídico tutelado que la
norma pretende salvaguardar al momento de redactar la norma penal (derecho a la vida,
propiedad, integridad física, etc.).
Debemos mencionar que el objeto del delito tiene una doble acepción. Estaremos
hablando de su sentido material al referirnos al objeto sobre el cual es cometido el delito y en
algunos casos puede coincidir que el objeto material del delito sea, a su vez, el sujeto pasivo (en
el caso de delito de lesiones).
El objeto de la acción es el elemento perteneciente al mundo exterior sobre el que recae
materialmente la acción típica. En él se concretará la vulneración de los intereses jurídicos que
pretende tutelar el legislador en cada tipo penal.
Así, en ciertos casos, el tipo describe el objeto sobre el que recae la acción, como cuando
se refiere al «bien jurídico» en la redacción del delito de daños, del artículo 205 del Código Penal
Peruano.
En otros casos, el tipo describe las características con detalle o alude exactamente a lo
que pretende referir, como en el artículo 253 del mismo cuerpo normativo, cuando menciona
billetes o monedas que se hallan fuera de circulación o corresponden a otros países, en el delito
de alteración del valor de billetes o monedas.
Objeto material
El objeto material es la persona o cosa sobre la que se despliega la conducta típica. No
necesariamente debe coincidir con el sujeto pasivo.
Así, por ejemplo, en las lesiones o en el secuestro, el objeto material es también el sujeto
pasivo, ya que la acción de lesionar recae sobre el cuerpo de la propia víctima y,
correlativamente, la acción de secuestrar requerirá evidenciar la efectiva retención corpórea de la
víctima en determinado lugar en contra de su voluntad.
Pero también ocurre que el objeto material sea distinto a la entidad corpórea del sujeto
pasivo, como ocurre en el delito de hurto. Esto se debe a que el comportamiento de la comisión
por este delito recae en un objeto cuyo propietario puede encontrarse lejos de aquel o incluso en
lugar distinto.
Objeto jurídico
El objeto jurídico es el bien jurídico o valor que protege el derecho penal y que el delito
perturba. El objeto jurídico nunca coincide con el objeto material y las mutaciones o alteraciones
que pueda sufrir serán relevantes para el derecho penal solo si son consecuencia de la afectación
al bien jurídico.
Por ejemplo, el patrimonio del propietario disminuye en la misma cantidad si su vehículo
es robado o si lo regala, pero solo en el primer caso se afecta el bien jurídico penal «libertad
patrimonial».
Pasar por alto esta regla genera confusiones, por lo que es preciso aclarar: Que un peatón
haya muerto atropellado no significa siempre que el conductor ha vulnerado el bien jurídico
«vida», pues dicho resultado puede deberse, a la imprudencia del peatón que cruza la autopista
por un lugar prohibido y su conducta habrá de ser valorada tanto como una puesta en peligro de
su propia vida, como una acción que también representa un riesgo para el conductor.
CONCLUSIONES
La teoría del delito clasifica los elementos comunes a todos los delitos. Desde la óptica
causal del delito, la acción es un hecho voluntario, bien sea de carácter físico o mecánico, que
produce un resultado regulado por la norma penal sin tener en cuenta la finalidad de la acción
cometida.
La doctrina causalista fija su atención en los elementos del desvalor del resultado (lesión
del bien jurídico) mientras que la corriente finalista del delito entiende que cualquier tipo de
conducta de la persona se mueve por una voluntad exterior que no se puede omitir en el
momento de valorar el hecho delictivo.
La importancia de la teoría del delito radica en su función garantista, ya que se erige como una
barrera frente a la intervención violenta del poder penal, pues permite ofrecer criterios válidos a
los jueces para los supuestos que se presenten, y permite, por tanto, garantizar predictibilidad en
las resoluciones que se emitan.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Teoría del delito: concepto, elementos y consideraciones (s,f) Recuperado el 30 de noviembre
del 2021 de, [Link]
RoxIN, Claus, Problemas actuales de dogmática penal, Ara, Lima, 2004.
ZAFFARonI, Eugenio Raúl, Manual de derecho penal. Parte general, 4ª reimpresión de la 2ª
edición, Cárdenas, México D.F., 1998.