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Perfiles educativos
versión impresa ISSN 0185-2698
Perfiles educativos vol.38 no.154 Ciudad de México oct./dic. 2016
DOCUMENTOS
El Modelo Educativo en México: el planteamiento
pedagógico de la Reforma Educativa1
The 2016 educational model. The pedagogical definition of the
Educational Reform
Los fines de la educación en el siglo XXI
Nos enfrentamos a la necesidad de construir un México más libre, justo y próspero,
que forma parte de un mundo cada vez más interconectado, complejo y desafiante. En
ese contexto, la Reforma Educativa nos da la oportunidad de sentar las bases para que
cada mexicana y mexicano, y por ende nuestra nación, alcancen su máximo potencial.
El principal objetivo de la Reforma Educativa es que la Educación pública, Básica y
Media Superior, además de ser laica y gratuita, sea de calidad e incluyente. Esto
significa no sólo que el Estado debe garantizar el acceso a la escuela a todos los niños,
niñas y jóvenes -independientemente de su entorno socioeconómico, origen étnico o
género- sino que la educación que reciban les proporcione aprendizajes y
conocimientos significativos, relevantes y útiles para la vida.
El Artículo 3° de la Constitución establece que el sistema educativo debe desarrollar
"armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el
amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad
internacional, en la independencia y en la justicia". Para hacer realidad estos
principios, es fundamental plantear qué mexicanos queremos formar y tener claridad
sobre los resultados que esperamos de nuestro sistema educativo. Se requiere,
además, que el sistema educativo cuente con la flexibilidad suficiente para alcanzar
estos resultados en la amplia diversidad de contextos sociales, culturales y étnicos de
México.
Los mexicanos que queremos formar
El propósito de la educación básica y media superior es contribuir a formar ciudadanos
libres, participativos, responsables e informados, capaces de ejercer y defender sus
derechos, que participen activamente en la vida social, económica y política de México.
Es decir, personas que tengan la motivación y capacidad de lograr su desarrollo
personal, laboral y familiar, dispuestas a mejorar su entorno social y natural, así como
a continuar aprendiendo a lo largo de la vida, en un mundo complejo que vive cambios
vertiginosos. De manera más específica, todo egresado de la Educación Básica y Media
Superior debe ser una persona que:
• Se expresa y comunica correctamente, oralmente y por escrito, con confianza y
eficacia, tanto en español como en otra lengua materna, en caso de tenerla;
sabe identificar ideas clave en textos para inferir conclusiones; es capaz de
comunicarse en inglés; emplea el pensamiento hipotético, lógico y matemático
para formular y resolver problemas cotidianos y complejos; tiene capacidad de
análisis y síntesis; sabe argumentar, es crítica, reflexiva, curiosa, creativa y
exigente; se informa tanto de los procesos naturales y sociales, como de la
ciencia y la tecnología, para comprender su entorno; es competente y
responsable en el uso de las tecnologías de la información y comunicación
(TIC); tiene la capacidad y el deseo de seguir aprendiendo de forma autónoma
o en grupo a lo largo de su vida.
• Se conoce y respeta a sí misma, asume y valora su identidad, reflexiona sobre
sus propios actos, conoce sus debilidades y fortalezas, y confía en sus
capacidades; es determinada y perseverante; reconoce como iguales en
dignidad y en derechos a todos los seres humanos, y es empática al
relacionarse con otras personas y culturas; sabe trabajar en equipo y tiene
capacidad de liderazgo; en la solución de conflictos privilegia el diálogo, la
razón y la negociación; cuida de su salud física y mental; toma decisiones
razonadas y responsables que le permiten adaptarse con rapidez y eficiencia a
los cambios de su entorno; es capaz de diseñar un plan para construir una vida
plena y llevarlo a la práctica.
• Tiene valores, se comporta éticamente y convive de manera armónica; conoce
y respeta la ley; defiende el Estado de Derecho, la democracia y los derechos
humanos; promueve la igualdad de género; valora la pluralidad étnica y cultural
de nuestro país y del mundo; conoce la historia que nos une y da identidad en
el contexto global; siente amor por México; tiene creatividad, sentido estético y
aprecio por la cultura y las artes; cuida el medio ambiente; participa de manera
responsable en la vida pública; hace aportaciones al desarrollo sostenible de su
comunidad, su país y del mundo.
Esta concepción de los mexicanos que queremos formar hace necesario que los
estudiantes vayan logrando progresivamente los aprendizajes que se esperan de ellos
a lo largo de su trayectoria escolar. Los logros en el aprendizaje de un nivel educativo
constituyen el fundamento de los logros del nivel siguiente. Esta progresión en el
aprendizaje permite estructurar los planes y programas de estudio.
Con estos Logros Esperados, maestros, padres de familia, estudiantes, autoridades
educativas y comunidad, así como la sociedad en general, contarán con una guía que
permita orientar mejor sus esfuerzos para alcanzar los fines de la educación.
Logros esperados al término de cada nivel educativo.
El modelo educativo 2016. El planteamiento pedagógico de la Reforma
Educativa
Introducción
La necesidad de transformar el modelo educativo
Desde inicios del siglo XX hasta nuestros días, una de las principales características del
sistema educativo ha sido su verticalidad. Cuando el Presidente Álvaro Obregón creó la
SEP en 1921, el primer Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, puso en
marcha un proyecto educativo que atendiera las necesidades de una población
primordialmente rural cuyo analfabetismo era cercano al ochenta por ciento.
En ese contexto histórico, centralizar la educación constituyó un paso indispensable
para crear escuelas que permitieran difundir los ideales de la Revolución y los valores
del humanismo. Este gran proyecto del Estado mexicano se veía limitado por el
insuficiente número de maestros formados en las escuelas normales. Por ello,
Vasconcelos emprendió una campaña alfabetizadora e inició la formación de un
magisterio rural con una escolaridad de tres o cuatro grados de primaria a fin de
compartir sus conocimientos con un pueblo en su mayoría analfabeta. Como parte de
este esfuerzo, Vasconcelos creó las misiones culturales que buscaban incorporar a los
indígenas y a los campesinos al proyecto de nación.
Dos décadas después, Jaime Torres Bodet relanzó el proyecto educativo nacional para
expandir la cobertura en todo el territorio. Inspirado en el legado de Vasconcelos,
Torres Bodet emprendió nuevamente una campaña alfabetizadora, apeló a la vocación
de los jóvenes, y creó el Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio para
estimular el trabajo docente en el campo e impulsar su desarrollo profesional.
En 1944, buscando la equidad, Torres Bodet organizó la Comisión Revisora y
Coordinadora de Planes Educativos, Programas de Estudio y Textos Escolares para
unificar los planes y programas de primaria. Asimismo, creó el Comité Administrador
del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE) para dar respuesta a la
creciente demanda de planteles en los diversos niveles educativos.
Más adelante, durante la presidencia de Adolfo López Mateos y con el regreso de
Torres Bodet a la SEP, surgió un instrumento fundamental para la educación de los
mexicanos: el libro de texto gratuito. Con la creación de la Comisión Nacional de Libros
de Texto Gratuitos en 1959, la sociedad tuvo acceso a los libros de texto, no
solamente como elementos para reforzar los contenidos comunes en la educación de
todo el país, sino también como una medida de apoyo para las familias que no tenían
recursos para adquirirlos.
En las siguientes décadas, el incremento poblacional acelerado y la urbanización del
país provocaron que el sistema educativo concentrara sus esfuerzos en las escuelas
urbanas. A pesar de los intentos por cambiar las prácticas, métodos y contenidos para
fortalecer el ejercicio magisterial en el ámbito rural, estas acciones no fueron
suficientes para hacer de la educación un verdadero motor de movilidad social. Si bien
la expansión del sistema educativo permitió pasar de una cobertura del diez por ciento
en primaria en 1921 a una cobertura completa en primaria y casi universal en la
secundaria al inicio de la segunda década del siglo XXI; en este largo periodo, se
hicieron evidentes diversos obstáculos para ofrecer una educación de calidad.
A principios de los años noventa se llevó a cabo la descentralización de la Educación
Básica. Entre otros aspectos de este proceso, la SEP preservó su atribución normativa
para determinar los planes y programas de estudio en la educación básica de todo el
país, en tanto que los gobiernos estatales asumieron la responsabilidad de brindar los
servicios educativos. A pesar de la transferencia de 100 mil escuelas de educación
básica, que permitió a las autoridades intermedias atender de manera más cercana las
necesidades educativas locales, el sistema mantuvo su carácter esencialmente vertical
y prescriptivo.
Por su parte, la Educación Media Superior también ha tenido logros destacados,
aunque sigue enfrentando desafíos importantes. Durante la mayor parte del siglo XX,
esta modalidad tuvo una escasa cobertura que comenzó a acelerarse hasta finales de
los años sesenta y, sobre todo, desde inicios de los noventa. Hoy, tres de cada cuatro
jóvenes en la edad correspondiente cursan la educación media superior y la
Constitución dispone que para el ciclo escolar 2021-2022 la cobertura deberá ser total.
A diferencia de la Educación Básica, la Media Superior se desarrolló en múltiples
subsistemas agrupados en dos grandes categorías: el Bachillerato General y el
Bachillerato Tecnológico. La multiplicidad de subsistemas tiene la ventaja de facilitar
una formación más pertinente, de acuerdo a los requerimientos locales. No obstante,
la reciente introducción del Marco Curricular Común ha logrado dar mayor identidad a
la Educación Media Superior, al tiempo que conserva las ventajas de contar con los
subsistemas. Al igual que en el nivel básico, en el medio superior prevalece el
importante reto de elevar la calidad educativa. Además, existe un serio problema de
abandono escolar que se manifiesta sobre todo en el primer año.
A casi un siglo de su diseño original, el modelo educativo ya no es compatible con una
sociedad más educada, plural, democrática e incluyente. Dentro de la unidad esencial
del país existe una variedad de identidades, de perspectivas, de culturas que
preservan identidades diferentes, reflejo de la diversidad que nos caracteriza como
nación. No obstante, el modelo no ha permitido a las localidades, regiones y entidades
reflejar su identidad y perspectiva de futuro en la organización y en los contenidos
educativos con los que la escuela trabaja.
Los fines de la educación
Los fines de la educación están establecidos en el Artículo 3° constitucional y se
refieren al desarrollo armónico de todas las facultades del ser humano. Es primordial
que la educación se proponga formar a los estudiantes en la convicción y capacidades
necesarias para contribuir a la construcción de una sociedad más justa e incluyente,
respetuosa de la diversidad, atenta y responsable hacia el interés general.
Hoy en día, la sociedad del conocimiento exige de las personas mayor capacidad de
interpretación de fenómenos, creatividad y manejo de la información en entornos
cambiantes. La escuela ha dejado de ser el único lugar para aprender y la infinidad de
fuentes de información nos obligan a replantear las capacidades que los alumnos
deben desarrollar en su paso por la educación obligatoria.
Las disciplinas, en torno a las cuales está organizada la enseñanza, siguen vigentes y
son necesarias para organizar sistemáticamente el aprendizaje del español (y de otra
lengua materna, de ser el caso), las matemáticas, las ciencias naturales, las ciencias
sociales, así como la filosofía en el bachillerato, entre otras. Estas disciplinas
conforman el núcleo de conocimientos básicos que se requieren para la comunicación
efectiva, el pensamiento lógico y la comprensión del entorno en que vivimos.
No obstante, el cambio que se plantea está orientado a fortalecer el sentido y el
significado de lo que se aprende. Se propone ensanchar y hacer más sólidos el
entendimiento y la comprensión de los principios fundamentales, así como de las
relaciones que los contenidos guardan entre sí. La memorización de hechos, conceptos
o procedimientos es insuficiente y hoy ocupa demasiado espacio en la enseñanza. El
desarrollo de las capacidades de pensamiento crítico, análisis, razonamiento lógico y
argumentación son indispensables para un aprendizaje profundo que permita
trasladarlo a las diversas situaciones para resolver nuevos problemas.
Los aprendizajes adquieren sentido cuando verdaderamente contribuyen al pleno
desarrollo personal y social de los individuos.
El desarrollo personal y social incluye los aspectos siguientes:
• Apertura intelectual: la adaptabilidad, el aprecio por el arte y la cultura, la
valoración de la diversidad, la promoción de la igualdad de género, la curiosidad
intelectual y el aprendizaje continuo.
• Sentido de la responsabilidad: iniciativa, perseverancia, reflexión sobre los
actos propios, integridad, rechazo a todo tipo de discriminación, convivencia
pacífica, respeto a la legalidad, cuidado del medio ambiente, actitud ética y
ciudadanía.
• Conocimiento de sí mismo: cuidado de la salud, autoestima, conocimiento de
las propias debilidades, fortalezas y capacidades como ser humano y manejo de
las emociones.
• Trabajo en equipo y colaboración: comunicación, coordinación, empatía,
confianza, disposición a servir, solución de conflictos y negociación.
Una educación integral, como la que se debe impulsar, es la que hace posible que el
amor a México se traduzca en una convivencia más armónica, en un mayor respeto a
los derechos humanos y el Estado de Derecho, en el aprecio, cuidado y racional
aprovechamiento de nuestra riqueza natural, así como en la capacidad de hacer valer
los principios de libertad, justicia y solidaridad en el mundo global en el que hoy se
desenvuelven las naciones.
El modelo que se propone busca hacer efectivo el derecho a la educación para todos. A
partir de los principios que dan sustento a la educación inclusiva, postula la eliminación
de las barreras que impiden el aprendizaje y la participación a todos los alumnos, con
especial énfasis en aquellos que presentan condiciones de vulnerabilidad.
La Reforma Educativa, iniciada en diciembre de 2012, responde a estos
requerimientos; de ahí que la ley haya dispuesto que la SEP hiciera una revisión del
modelo educativo. Con tal propósito, en 2014 la SEP realizó un amplio proceso de
discusión participativa -que constó de dieciocho foros regionales de consulta y tres
reuniones nacionales en los que se recopilaron más de 15,000 planteamientos- cuyas
principales conclusiones confirmaron la necesidad de generar una nueva propuesta de
modelo educativo.
El modelo educativo de tipo vertical hizo posible la construcción de un sistema
educativo nacional que fue pilar del desarrollo de México. Hoy debe reconocerse que
ese modelo no es favorable a la adquisición de las capacidades del siglo XXI, por lo que
la Reforma Educativa aporta los elementos necesarios para construir un nuevo modelo,
a partir de los elementos que aquí se presentan.
Los principales ejes del modelo educativo 2016
El modelo educativo 2016 reorganiza los principales componentes del sistema
educativo nacional para que los estudiantes logren los aprendizajes que el siglo XXI
exige y puedan formarse integralmente, tal como lo contempla el Artículo 3°
constitucional. En ese sentido, el planteamiento pedagógico -es decir, la organización y
los procesos que tienen lugar en la escuela, las prácticas pedagógicas en el aula y el
currículo- constituye el corazón del modelo.
Partiendo de un enfoque humanista y tomando en cuenta los avances de las ciencias
de la educación, la presente propuesta describe las principales características del
currículo. Este habrá de servir para orientar y encauzar los esfuerzos de los maestros,
padres de familia, estudiantes, autoridades educativas y de la sociedad en su conjunto
a fin de asegurar el logro de los fines de la educación.
Para materializar el nuevo planteamiento pedagógico, se parte de una nueva visión
que pone la Escuela al Centro del sistema educativo, como espacio en donde
convergen todos los recursos y esfuerzos de los distintos actores. Bajo este enfoque,
las comunidades escolares deben contar con más apoyo, recursos y acompañamiento
para progresivamente desarrollar las capacidades que les permitan ejercer una mayor
autonomía de manera responsable.
De la misma manera, el modelo 2016 exige maestros mejor preparados para
implementar este planteamiento en las aulas. El objetivo es que, dentro del marco
nacional que seguirá definiendo la SEP, los docentes construyan interacciones
educativas significativas con creatividad e innovación, con el fin de estimular a sus
alumnos a alcanzar los resultados esperados. En ese sentido, se plantea la
consolidación de los procesos de evaluación y del Servicio Profesional Docente, así
como el fortalecimiento de la formación inicial, entre maestros y estudiantes, para
atraer y retener a los mejores docentes.
Al mismo tiempo, el modelo busca abatir barreras que dificultan el aprendizaje, a fin
de crear las condiciones necesarias para que este planteamiento pedagógico sea una
realidad para todos los niños, niñas y jóvenes de México, independientemente de su
origen, género o condición socioeconómica. Para ello, todos los elementos del modelo
educativo -currículo, directores, docentes, padres de familia, infraestructura,
presupuesto, procesos, flujos de información, entre otros- deben responder al
imperativo de la educación inclusiva y con equidad, como principios intrínsecos de la
tarea educativa.
De esta forma, por ejemplo, la población indígena podrá ser atendida de manera más
adecuada y pertinente, teniendo en cuenta la diversidad correspondiente a sus culturas
y contextos geográficos y sociales. La educación responderá a las necesidades de todos
los niños, niñas y jóvenes, incluyendo aquellos con discapacidad y en situación
vulnerable.
Finalmente, el modelo educativo establece los principios y mecanismos que permitirán
una gobernanza efectiva y un funcionamiento adecuado del sistema educativo. Esto
incluye en primer lugar la colaboración entre el Gobierno Federal y los gobiernos
estatales, pero también la relación entre la autoridad educativa y el sindicato de
maestros. De la misma manera, el modelo reconoce la importancia de los padres de
familia y de otros actores de la sociedad civil en la educación, así como del Instituto
Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y del Poder Legislativo, entre otros.
CONCLUSIÓN
Una educación de calidad representa la mejor inversión que puede hacer nuestro país
por sus ciudadanos. Por ello, en 2012 se dio inicio a un proceso de reforma que
mandata revisar el modelo educativo y exige definir la visión que debe guiar la
educación que se imparte en las escuelas públicas de los niveles obligatorios. La
responsabilidad no es menor: los niños ingresan a las aulas desde los tres años y
egresan al cumplir la mayoría de edad; una parte muy importante de su formación
emocional, cognitiva y social se desarrolla en la escuela, con la guía de sus maestros.
Una educación de calidad es aquella que forma integralmente a las personas y las
prepara para la época que les corresponde vivir. Como resultado de los avances
logrados por la educación, hoy reconocemos el valor de la diversidad, las exigencias de
la democracia, de la construcción de la equidad, del ejercicio de las libertades y del
respeto a los derechos humanos y el Estado de Derecho. El desarrollo de los individuos
y las nuevas formas de convivencia ya no admiten las certezas del pasado.
Las regiones y las entidades de nuestro país anhelan legítimamente que el sistema
educativo reconozca la variedad de identidades que conforman a la nación y estimule
la capacidad creativa surgida de sus propias comunidades, indígenas y no indígenas,
para construir nuevas y más pertinentes respuestas a las necesidades locales.
En otro sentido, la educación enfrenta, además, los nuevos retos correspondientes a
los cambios sociales, políticos y económicos en el marco del cambio tecnológico
acelerado y la globalización. La velocidad con la que se desarrolla el conocimiento hace
necesarias mayores capacidades para la interpretación de los fenómenos, así como una
mayor creatividad y manejo de conocimientos en entornos cambiantes. Hoy no es
suficiente adquirir y memorizar información; es necesario saber acceder y profundizar
en aquello que se requiere a lo largo de la vida.
Todo ello implica un planteamiento renovado que permita asegurar la vigencia de la
educación laica, gratuita y de calidad que imparte el Estado. No se trata de cambiar
por cambiar sino de afianzar los valores que como sociedad asumimos para fortalecer
el respeto a nosotros mismos y a los demás, el sentido del deber y de la
responsabilidad, para favorecer la capacidad de cooperación y de mirar por el interés
de todos. Tampoco se trata de cambiarlo todo ni de introducir elementos que resulten
extraños a maestros, alumnos, padres de familia y sociedad. Se trata de un modelo
que a través de la educación sitúe a México en la ruta que nos permita vencer los
desafíos que plantea el siglo XXI.
Los cambios introducidos por la Reforma Educativa en curso y las obligaciones que
derivan de ella, exigen de la autoridad la construcción de una nueva visión integradora
que permita actualizar, reordenar y vincular adecuadamente los componentes que
intervienen en la producción del hecho educativo. A partir de la realización de las
funciones que a cada uno corresponde y de la interacción que entre los elementos del
sistema educativo se producen, tienen lugar los diversos procesos que desembocan en
la escuela.
En los ámbitos de la Educación Básica y de la Media Superior se relacionan entre sí
multiplicidad de elementos; diversos factores se articulan en torno a los aprendizajes
efectivos, además, desde luego, del desarrollo cognitivo de cada niño o adolescente.
Para que haya buenos aprendizajes debe haber un buen currículo y condiciones para
su implementación, así como prácticas de enseñanza adecuadas, maestros capaces y
actualizados. Se requiere de ambientes escolares propicios, participación de los padres
de familia y de la comunidad, así como de presupuestos y normas que apoyen a las
escuelas y a los maestros en el ejercicio de su función, etcétera. Cada aspecto o
componente juega un papel que se articula e interrelaciona con los otros.
El nuevo modelo debe conservar algunos atributos del modelo vigente: la educación
nacional, los planes y programas de estudio de la Educación Básica determinados por
la Federación, los libros de texto gratuitos, el papel central de las normales en la
formación de maestros, la formación continua de los maestros en servicio, el Marco
Curricular Común de la Educación Media Superior, la diversidad de modalidades en
este tipo de educación y la evaluación de los distintos componentes de la educación,
entre otros aspectos que han caracterizado a la educación nacional y que forman parte
del sistema educativo.
El cambio consiste en el fortalecimiento y en una nueva conjugación de los
componentes del sistema educativo. El nuevo modelo educativo está concebido para
que estos componentes se organicen de manera que posibiliten la realización de un
planteamiento pedagógico apropiado para lograr los aprendizajes del siglo XXI.
Ello exige de escuelas en que los maestros gocen de mayor confianza en su calidad de
profesionistas expertos en la enseñanza. Los maestros no pueden ser vistos como
quienes transmiten un conjunto de conocimientos homogéneos más o menos estáticos
y suficientes para toda la vida. Se requiere que los maestros y las escuelas en donde
trabajan se aboquen a los requerimientos de la educación del siglo XXI que habrán de
quedar plasmados en los planes y programas de estudio en la Educación Básica y en el
Marco Curricular Común de la Educación Media Superior.
Las nuevas exigencias implican que los maestros y las escuelas reciban apoyos
adicionales a los que han recibido en el pasado. No sólo se trata de cuestiones
materiales -que desde luego son muy relevantes- sino también de acompañamiento,
asesoría, formación continua pertinente para las necesidades de las escuelas y
recursos pedagógicos diversos. La relación entre maestros y escuelas con los demás
componentes del sistema educativo debe ser de "abajo hacia arriba" y en
"intercambios horizontales", y no sólo de "arriba hacia abajo".
Los diversos componentes del sistema educativo, en particular aquellos que inciden
más cercanamente en la vida de las escuelas, deben conjugarse dinámicamente en el
proceso de formación integral del ser humano que permita a México hacer frente a los
desafíos del siglo XXI. En esto consiste el nuevo modelo educativo.
Escribir el modelo educativo que orientará las políticas, estrategias y prácticas en la
Educación Básica y en la Media Superior no significa partir de cero ni introducir
formulaciones que los docentes no habían escuchado antes. Por el contrario, de lo que
trata el modelo es de sistematizar, en un diseño coherente, un conjunto de
aportaciones que se han producido en diversos momentos en el seno del sistema
educativo.
Es indispensable que la implementación de un modelo como el que se propone:
• Sea concebida como un proceso a desarrollar, como un continuo inacabado,
sujeto a una dinámica de mejoramiento y enriquecimiento permanentes, a
partir de la creatividad compartida horizontalmente y auspiciada desde la
autoridad responsable, y que asegure su consistencia y vitalidad, así como la
vigencia del principio de inclusión. Esto es mucho más que un conjunto de
métodos y contenidos que quedan rígidamente establecidos desde el momento
que son comunicados por la autoridad.
• Se procese y desenvuelva mediante una amplia participación en la que
intervienen expertos y miembros del magisterio de todo el país. Lejos de
sugerirse un "deber ser" rígido, la propuesta alienta una movilización
pedagógica nacional que inyecte vitalidad a las diversas formas de enseñanza y
de interacción de los maestros con sus alumnos en el aula para una sólida
concreción curricular.
• Dé cabida a ideas y elementos que irán emergiendo en el proceso de
implementación del modelo que se formula y que permitirán enriquecer la
discusión pedagógica en el país.
• Reconozca los espacios que corresponden a las voces plurales provenientes de
regiones y localidades, a fin de asegurar la presencia de la diversidad que
caracteriza a México.
• Impulse a las autoridades estatales a desempeñar un papel relevante, a fin de
asegurar una adecuada concreción que responda a las características de las
distintas regiones del país.
• Sea gradual teniendo en cuenta la dinámica creativa a la que por definición
debe corresponder.
Es evidente que en cada caso el punto de partida variará considerablemente de
acuerdo a la situación real de cada comunidad escolar. Esa diversidad podrá traducirse
en distintos grados de dificultad y también en potencialidades diferentes. El modelo
habrá de adecuarse a cada realidad particular. Por ello en su diseño se ha previsto que
tenga la flexibilidad necesaria a fin de asegurar la inclusión mediante una permanente
adecuación a la variedad de condiciones existentes en el país, a las condiciones de las
personas y a las diversas posibilidades reales que presentan las escuelas y los
maestros.
De esta forma, el modelo educativo cumplirá su propósito fundamental al hacer
realidad el derecho establecido en el Artículo 3° de nuestra Constitución en favor de
todos los niños y jóvenes mexicanos: recibir en la escuela una educación de calidad,
que les permita adquirir la formación integral y les prepare para realizar plenamente
sus potencialidades en la sociedad del siglo XXI.
La educación es un derecho que detona poderosas transformaciones. Cuando el
modelo educativo define que el propósito de la educación obligatoria es que todos los
niños y jóvenes mexicanos se formen como ciudadanos libres, responsables e
informados, capaces de ejercer sus derechos y participar cabalmente en la vida
productiva y democrática de la sociedad, busca que se enfoquen los mayores esfuerzos
posibles para formar personas que participen en proyectos individuales y de grupo,
pero que también tengan la capacidad y visión para incidir en su entorno y de ser
parte de la transformación de nuestro país hacia uno más libre, justo y próspero.
1
En la sección Documentos de este número de Perfiles Educativos se transcribe el texto
titulado "Los fines de la educación en el siglo XXI", publicado por el Gobierno de
México a través de la Secretaría de Educación Pública (puede descargarse
de: [Link]
io_n_en_el_Siglo_XXI.PDF). Y dos capítulos del libro El modelo educativo 2016. El
planteamiento pedagógico de la Reforma Educativa (México, SEP, 2016):
"Introducción" (pp. 8-17), y "Conclusión" (pp. 86-93). De esta manera se pretende
contribuir al estudio y al debate de la Reforma Educativa en México.
Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons
Edificio del IISUE, lado norte de la Sala Nezahualcóyotl, Zona Cultural, Ciudad
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