CAPITULO II
MARCO TEORICO
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN.
Considerando que el objetivo general de la investigación está
orientado a analizar comparativamente la unión estable de hecho
con especial referencia a las uniones concubinas entre Venezuela
e Inglaterra, fue necesario la revisión de algunos Trabajos de
Grado, elaborados con anterioridad, relacionados con el tema
de estudio. Entre los que se encuentran los siguientes:
En este sentido, se hace referencia al estudio realizado por
Betancurt (2012) titulado “Los Medios Probatorios en el Juicio de
Concubinato en Venezuela”. Realizado en la Universidad José
Antonio Páez, presentado para optar al Título de Magíster
Scentiarum en Derecho Procesal Civil.
Esta investigación se enfocó en el análisis del procedimiento
legal sobre la disolución de una Unión Estable de Hecho. Como
también en los efectos que son equiparables del matrimonio a la
unión estable de hecho, haciendo especial referencia a la
discrepancia al momento de disolución del vínculo existente.
13
14
El estudio se sustentó teóricamente en doctrinas donde se
destacan autores tales como: Cedeño (2011), Borda (2008),
Domínguez (2008). Así como también se implementó el uso de
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
Código Civil Venezolano (1982) y la Ley Orgánica de Registro Civil
(2009).
La investigación se catalogó de tipo documental, utilizando como
técnica de recolección de datos la observación directa. Por otra
parte, el instrumento de recolección de datos empleado fue una
guía de observación permitiendo documentar y organizar
formalmente lo percibido.
Analizados los resultados se concluyó que la Unión Estable de
Hecho para la acción o efecto de disolución, separación, desunión o
destrucción del vínculo y para su manifestación solo necesita que
una de las partes esté de acuerdo al momento de disolverse,
dirigiéndose al Registro Civil donde se realizó dicha Unión.
Además se pudo observar que hay una diferencia importante con
el matrimonio en cuanto a su disolución, ya que en el matrimonio se
disuelve ya sea por el divorcio o la muerte de una de las partes y en
la Unión Estable de Hecho se disuelve con tan sola la manifestación
de una de las partes, aunque también aplicaría en caso de muerte.
El estudio consultado aportó información relevante, con respecto
a la definición de uniones estables de hecho y su procedimiento en
la legislación venezolana, en este sentido servirá de orientación
para el desarrollo teórico requerido en el presente estudio.
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Igualmente se hace mención al estudio realizado por Delima,
(2011), titulado: “Efectos Legales de la Unión Estable de Hecho de
Acuerdo a la Normativa Legal Vigente en Venezuela”. Realizado en
la Universidad José Antonio Páez, presentado para optar al título de
Abogado. El presente trabajo de investigación, tuvo como enfoque
principal analizar los efectos legales de la unión estable de hecho
de acuerdo a la normativa legal vigente en Venezuela, como
también analizar el marco jurídico de las uniones estables de hecho
en Venezuela, examinar los efectos personales y familiares de las
uniones estables de hecho.
El estudio se sustentó teóricamente en doctrinas donde se
destacan autores tales como: Grisanti (2000), Bocaranda (2001) y
Rodríguez (2006), así como también se utilizó la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela (1999).
Aplicando el tipo de investigación documental, basándose en el
método jurídico descriptivo, empleándose el diseño bibliográfico.
Para recopilar los datos se utilizó como técnica de recolección de
datos la revisión bibliográfica de la información contenida en textos
ubicados en bibliotecas, hemerotecas y archivos. Por otra parte, los
instrumentos de la recolección utilizados fueron las fichas técnicas
donde el investigador recogió situaciones similares o diferentes de
las normas que rigen la materia objeto de análisis.
Los datos se analizaron cualitativamente, concluyéndose que la
constitución de la República Bolivariana de Venezuela equipara los
efectos de las uniones estables de hecho, con los del matrimonio,
16
De acuerdo con
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esta apreciación, es posible verificar que la actual norma suprema
reconoce la pluralidad de las familias; es decir, no circunscribe el
nacimiento de las mismas exclusivamente al matrimonio, sino que
el legislador se percata de que resulta necesario elevar a rango
constitucional de igual modo a aquéllas surgidas de las uniones
estables de hecho, pues la regla cuenta con un fin específico y deja
de ser una simple exigencia de carácter formal sin relación alguna
con la realidad social de la nación.
La investigación anteriormente citada representa información
relevante, de modo que contribuye con contenido referente a los
efectos de la unión estable de hecho otorgados por la legislación
venezolana actual, donde se elimina la discriminación entre “familia
matrimonial” (legal) y “familia concubinaria” (natural), siempre la
unión estable de hecho entre un hombre y una mujer cumpla con
los requerimientos establecidos en la normativa legal, goza de la
igualdad, en este sentido servirá de orientación para el desarrollo
teórico requerido en el presente estudio.
Finalmente se consideró la investigación realizada por; Parra
(2010), titulada: “Las Uniones Estables de Hecho en el
Ordenamiento Jurídico Venezolano, su Prueba y Efectos Jurídicos”.
Realizado en la Universidad del Zulia, para optar al título de
Magíster en Derecho Procesal Civil.
La Mencionada investigación, tuvo como enfoque principal la
problemática de los efectos jurídicos y consecuencias prácticas que
tiene el vínculo unitivo denominado “uniones estables de hecho”,
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dado que desde la praxis jurídica existen dudas para la
prueba al equipararlas con el
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matrimonio. El objetivo fue analizar las “uniones estables de
hecho”, sus modalidades de prueba y sus efectos jurídicos.
El estudio se sustentó teóricamente en doctrinas donde se
destacan autores tales como: Morales (2006), Grisanti (2006),
González (2004), Azpirí (2003), Barrios (2001), así como también en
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
Código de Procedimiento Civil (1990), Código Civil Venezolano
(1982), y la Ley Orgánica del Registro Civil (2009).
El tipo de investigación aplicada fue la analítica y documental.
Para recopilar los datos se utilizó como técnica la revisión
bibliográfica de la información contenida en textos. Conjuntamente
se utilizó como instrumento de recolección las fichas técnicas.
Con el análisis de los resultados finalmente, se concluye, que la
regulación de las uniones estables de hecho contribuye a proteger
las personas que integran a estas familias no matrimoniales,
específicamente a los hijos e hijas. Por este motivo, la Constitución
supera estas concepciones tradicionales al reconocer a todas las
familias en su pluralidad, valorándolas igual, independientemente
de quiénes las conforman o cómo fueron constituidas con el objeto
brindarles adecuada protección para que las relaciones familiares
se funden en "la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el
sentido común, la comprensión mutua y el respeto recíproco entre
sus integrante”.
El estudio anterior representa referencia importante, dado que
aportó información con respecto a los antecedentes de la
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unión estable, y la
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evolución histórica en Venezuela, como también los elementos que
la caracterizan, en este sentido servirá de orientación para el
desarrollo teórico requerido en el presente estudio.
2. FUNDAMENTACIÓN LEGAL DOCTRINAL.
La presente investigación de tipo comparativo está sustentada y
aplicada en base al derecho internacional se aplicará las normas
establecidas por Venezuela así como las de Inglaterra para dar
orden y concordancia al punto de vista legal.
En este sentido se pretende abordar las uniones estables de
hecho y uniones concubinarias partiendo de la definición de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999 la cual
habla de la importancia de la familia y su protección sea cual sea su
índole formal en materia legal protegiendo el vínculo que se da en
el hogar y así su impacto en la sociedad, el derecho regula para ser
aplicado en vías de una armonía social aunque sean temas de difícil
regulación y el Código Civil Venezolano 1982.
2.1. UNIÓN ESTABLE DE HECHO CON ESPECIAL REFERENCIA A LAS
UNIONES CONCUBINAS ENTRE VENEZUELA E INGLATERRA.
Las uniones estables o uniones concubinas son aquellas
compuesta por dos personas entre quienes hay un vínculo similar al
de un matrimonio. Este se puede demostrar por los hijos en común,
pero también a través de documentos, testigos, entre otras cosas.
La prueba más concluyente es el registro de dicha unión.
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Según Césped (04/07/15) Las uniones estable de hecho son una
forma de organización social conocida desde la antigüedad. Ya los
romanos se refirieron a ellas con el nombre de concubinatus que
proviene de cum cubare que significa comunidad de lecho.
El concepto de concubinato fue recogido por la legislación
venezolana, sin embargo hoy es una denominación que en el
derecho comparado ya está siendo superada, porque se entiende
que el concubinato va más allá de la comunidad de lecho a que
aludían los romanos, siendo una comunidad de vida, semejante a la
que se da en las uniones nacidas del matrimonio. Es por esa razón
que se habla de uniones no matrimoniales o de hecho.
En este mismo orden de ideas Páez (07/08/15) señala que las
uniones concubinas, son aquellas uniones no matrimonial entre
un hombre y una mujer solteros, la cual está signada por la
permanencia de la vida en común, siendo la soltería un elemento
decisivo en la calificación del concubinato, tal como se desprende
del artículo 767 de Código Civil 1982 y del articulo
7 letra a) de la Ley del Seguro Social 2008, así lo manifiesta
el Tribunal Supremo de Justicia en la sentencia de fecha
15/07/2005 expediente 04-331. De allí la diferencia entre las
uniones estables de hecho y el concubinato,
la cohabitación bajo un mismo techo, pues todos los concubinatos
son uniones estables de hecho, pero no todas las uniones estables
de hecho son concubinato, de acuerdo con la sentencia in comento.
Dentro de este contexto Pérez y Tesara (08/07/15), definen el
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concubinato como “La situación de hecho en que se encuentran
dos personas de distinto
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sexo que hacen vida en común sin estar unidos en matrimonio y sin
que haya impedimentos para contraerlo”.
En conclusión para los investigadores se trata, pues, de una unión
de hecho con caracteres de estabilidad y permanencia; quedan
indudablemente excluidas de su concepto tanto la unión transitoria
de corta duración, como las relaciones sexuales estables pero no
acompañadas de una vida en común bajo convivencia.
2.1.1. UNIÓN ESTABLE DE HECHO EN LA LEGISLACIÓN
VENEZOLANA.
A pesar de que el matrimonio aparece como una institución
prácticamente de condición universal, regulado tanto por el
Derecho como por las distintas religiones existentes; con el paso
de los años, ha ido creciendo progresivamente bajo su sombra la
figura de la unión estable de hecho. Específicamente en
Venezuela podría asegurarse que el setenta por ciento de las
familias viven en uniones extramatrimoniales, incluso se ha llegado
a decir que "los venezolanos tienen vocación hacia la vida en
unión estable de hecho”.
Por su parte Velandia (08/07/15) define la unión estable de
hecho como una unión monogámica entre un hombre y una mujer
que, aunque posean la capacidad requerida para celebrar un
matrimonio, mantiene una sociedad de hecho permanente y
responsable, con el fin de formar una familia, cumpliendo con
los deberes recíprocos de cohabitación,
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socorro y respeto, todo esto bajo la apariencia de un matrimonio.
Según lo establecido Por la Sala de Casación Civil del Tribunal
Supremo de Justicia (2005) La unión estable de hecho, es la
cohabitación o vida en común, elemento que puede ser sustituido
por la convivencia en visitas constantes, socorro mutuo, ayuda
económica reiterada, vida social conjunta, e hijos, entre un hombre
y una mujer, sin impedimentos para contraer matrimonio, tal unión
será con carácter de permanencia (dos años mínimo), y que la
pareja sea soltera, formada por divorciados o viudos entre sí o con
solteros, sin que existan impedimentos dirimentes que impidan el
matrimonio.
En síntesis de lo anteriormente citado, para los investigadores
la unión estable de hecho es la convivencia reiterada de un hombre
y una mujer de carácter permanente, que para reclamar posibles
efectos civiles del matrimonio es necesario que una sentencia
definitivamente firme la reconozca. Siendo esta la relación
excluyente entre la unión estable de hecho y el matrimonio.
[Link]. ANTECEDENTES.
La legislación venezolana desde su inicio no preveía una
regulación en materia de uniones estables de hecho o de relaciones
fuera del matrimonio, tal como lo menciona la influencia
napoleónica fue evidente en la primera postura adoptada por el
país.
No es sino hasta 1942 que en el Código Civil se regula, aunque
de manera muy tímida este asunto, este código perdió
26
vigencia con la
27
reforma del mismo en 1982; sin embargo, se señala a continuación
el artículo 767 del Código Civil 1982, donde se hace mención de
las uniones estables de hecho:
Se presume la comunidad salvo prueba en contrario en
aquellos casos de unión no matrimonial, cuando la mujer
demuestra que ha vivido permanentemente en tal estado y
ha contribuido con su trabajo a la formación o aumento del
patrimonio del hombre aunque los bienes cuya comunidad se
quiere establecer aparezca documentado a nombre de uno
solo de ellos, tal presunción solamente surte efectos legales,
entre ellos dos y entre sus respectivos herederos, y también
entre uno de ellos y los herederos del otro, salvo caso de
adulterio.
Conforme a lo establecido por Parra (28/06/15) lo primero a
enfatizar sobre el citado artículo es que el mismo contiene una
presunción iuris tantum, es decir, que admite prueba en contrario.
En este caso, se establece que la mujer es quien tiene la obligación
exclusiva de comprobar y demostrar que ha contribuido al
patrimonio del hombre, sin importar, que en los bienes de la pareja
aparezca como titular uno solo de ellos. Por otro lado, los efectos
jurídicos de la presunción solo abarcan a la pareja que vive en
concubinato y a sus herederos, por tanto, no se puede decir que es
de carácter erga omnes, pues la presunción no surte efectos contra
todo el mundo.
La reforma del Código Civil de 1982 viene a introducir nuevos
elementos aunque estos no tienen mayor trascendencia en
términos de los efectos jurídicos que produce. En el artículo 767 del
Código Civil 1982 se establece:
Se presume la comunidad, salvo prueba en contrario en
aquellos casos de unión matrimonial, cuando la mujer o el
hombre, en su caso demuestren que ha vivido
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permanentemente en tal estado aunque los bienes en cuya
comunidad se quiere establecer aparezcan a nombre
29
de uno solo de ellos. Tal presunción solo surte efectos legales
entre ellos dos y entre respectivos herederos y también entre
uno de ellos y los herederos del otro. Lo dispuesto en este
artículo no se aplica si uno de ellos es casado.
Según lo señalado por Parra (28/06/15) lo más importante a
señalar de este artículo es la inclusión del hombre que equipara la
carga sobre ambas partes, ya que anteriormente era la mujer,
quien debía probar. También se modifica el artículo en su última
frase pasando de la exclusión de los casos de adulterio a la
exclusión en aquellos casos donde uno de los concubinos sea
casado. En cuanto a la prueba de su existencia, en ambas
legislaciones se expresa de manera clara que lo que debe
probarse es la permanencia de dicha convivencia entre las dos
personas.
Ahora bien, con la promulgación de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela de 1999 se configura un
nuevo modelo de Estado, que en un afán de igualdad de los
derechos y ampliación de los mismos, equipara las uniones
estables de hecho con el matrimonio, dándole incluso rango
constitucional a un asunto que antes solo era tratado en el
Código Civil. En el Capítulo V de dicha Carta Magna donde se
establecen los derechos sociales y de las familias, se encuentra el
artículo 77 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela 1999 que equipara estas uniones, este expresa
textualmente:
Se protege el matrimonio, entre un hombre y una mujer,
fundado en libre consentimiento y en la igualdad absoluta de
30
los derechos y deberes de los cónyuges. Las uniones
estables de hecho entre un
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hombre y una mujer que cumplan los requisitos establecidos
en la ley producirán los mismos efectos que el matrimonio.
En resumen a lo anteriormente citado, los investigadores
deducen, que la legislación Venezolana inicialmente no regulaba
la unión estable de hecho como institución social, de modo que
no era considerada como fuente de constitución de la familia, en
este sentido por no estar regulada no generaba derechos y
deberes recíprocos entre la pareja.
[Link]. NATURALEZA JURÍDICA.
Conforme a lo aplicado legalmente para las uniones estables
de hecho y las uniones concubinarias conforman en sí mismas
una variante de un contrato, debido al consentimiento
bilateral e igualitario de cada una de las partes para
perfeccionar la Unión obligándose a cumplir los deberes y
derechos que de manera desprendida y no tan estrictos como
en el matrimonio nacen para estas novedosas formas de
convivencia, las cuales jurídicamente son reguladas de una
manera indirecta, debido a que las legislaciones se van
adaptando poco a poco a los cambios modernos y en cuestión
de estas dos figuras de unión libre aún se está en proceso de
regulación.
Sobre este sentido González (2008, p.146), establece que
la unión estable de hecho: Se pudiera deducir que
estaríamos ante un verdadero contrato, y por ende, si
32
analizamos su naturaleza
33
jurídica, la misma según la teoría contractual deberíamos
concluir que estamos en presencia de un contrato sui generis,
que aunque no esté regulado, si produce efectos jurídicos
como es el caso de los hijos nacidos en él; y también respecto
al régimen de los bienes creados por los concubinos, que
pueden ser heredados.
En este mismo orden González (2008, p.146), concluye que
la unión estable de hecho se diferencia al matrimonio, porque
no puede hablarse que la uniones de hecho son una
institución como si lo es el matrimonio, y por ende, no puede
aplicarse, los conceptos y características que están referido a
la relación conyugar, ya que al no estar regulado
jurídicamente, aun, cuando existan ciertas normas en el
Código Civil, que tiendan a regular ciertas situaciones de estas
uniones.
La tesis establecida por Villegas (1.997, p.26), es que el
concubinato se considera como un estado jurídico. La primera
posición que ha asumido el derecho en relación con el
concubinato, ignorándolo de manera absoluta, implica una
valorización moral, por cuanto que ni se le considera un hecho
ilícito para sancionarlo, ni tampoco un hecho licito para que
produzca relaciones jurídicas entre las partes.
Sin duda se considera como uno de los problemas morales
más importantes del derecho de familia y es tratado como un
acto jurídico, es decir, es una manifestación de voluntad que
34
se hace con
35
la intención de producir consecuencias de derecho, las cuales
son reconocidas por el ordenamiento jurídico, al cual sólo se
le reconocen algunos efectos.
Pernia (1988, p, 34), afirma que la naturaleza jurídica de la
unión no matrimonial o concubinato, en el ordenamiento
jurídico venezolano, es un verdadero matrimonio de hecho por
las siguientes razones:
a. Es una unión monogámica.
b. Se da la posesión de estado.
c. Viven públicamente y en forma notoria.
d. Poseen un elemento moral en su deber de asistencia, su
deber de socorro mutuo y el deber de protección,
consecuencialmente compartiendo gastos y necesidades.
e. Viven bajo el mismo techo, y comportan ante la sociedad
como marido y mujer.
f. Entre ellos existen comunidad de bienes; y en consecuencia
se puede establecer que la comunidad concubinaria, en lo referente
a las relaciones patrimoniales que surgen con motivo de esa unión,
es una asociación por medio de la cual, cada uno de los concubinos,
son beneficiarios de las ganancias y beneficios que obtengan
mientras subsista el vínculo y cuya participación está sometida a
una reglamentación especial.
Para finalizar, los investigadores ultiman que la comunidad de
los bienes gananciales entre concubinos, comienza precisamente
desde el día en que
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empiezan a vivir juntos bajo un mismo techo, y la misma se rige por
las reglas del contrato de sociedad. En este sentido es pertinente
señalar que a pesar que las personas que mantengan una relación
estable de hecho, podrán manifestar su voluntad de registrar dicha
unión, pero la misma carece de todas las formalidades establecidas
por ley para el matrimonio.
[Link]. CARACTERÍSTICAS.
Como punto central antes de las amplias características que
quiebran la delgada línea de fusión y confusión entre unión estable
de hecho y uniones concubinarias, a partir de estas características
se dará orden y contexto para que se pueda ampliar los conceptos
errados de ambas constituciones de pareja cuya principal
característica es la libertad en constituir o disolver la relación, fijar
sus propias reglas y deberes, demostrando que la leyes son
dinámicas para adaptarse a los cambios y aceptar de forma normal
lo que sale de sus ordenamientos tradicionales e intrínsecos.
Para Morales (2006, p .45), la característica más significativa de
las uniones estables de hecho es la libertad de los compañeros para
iniciar su relación y la libertad para disolverla, esta constituye la
gran diferencia con respecto al matrimonio, donde si existe una
formalidad de inicio y disolución.
Esta autora reconoce ocho elementos constitutivos de las
uniones estables de hecho de que se describirán a continuación:
1. La comunidad de vida, cohabitación o convivencia: Esta debe
tener carácter marital, tratándose así de una convivencia, donde no
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hay solo una vida sexual común, sino además un proyecto de vida
conjunto, formando un
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núcleo familiar. Esto implica necesariamente y a los fines
probatorios, que exista un espacio físico donde esta unión pueda
desarrollarse y materializarse.
2. Estabilidad y permanencia: Esto se refiere a que la unión
estable de hecho debe perdurar en el tiempo de manera que se
haya configurado un hecho social, una vida familiar de la cual
puedan generarse efectos jurídicos. Regularmente las legislaciones
establecen un periodo de uno a cinco años.
3. Unión de hombre y mujer: En la legislación actual la
posibilidad de reconocer la unión entre personas del mismo género
se encuentra descartada, considerando de modo taxativo y expreso
“las uniones estables de hecho entre un hombre y una mujer”.
4. Exclusión del incesto: El tema del parentesco constituye un
impedimento dirimente a considerar al momento de establecer las
uniones estables de hecho, de manera que quedan descartadas las
uniones entre parientes en línea recta y en línea colateral en
segundo grado.
5. Singularidad, exclusividad o ligamen: Esto es, el hombre y la
mujer que constituyen la unión estable de hecho no deben estar
atados a otros vínculos legales o fácticos.
6. Notoriedad y publicidad: La apariencia debe ser abierta y
pública, no hay relaciones de hecho ocultas o clandestinas. La
relación ha de ser exteriorizada ante la familia, el medio de
frecuentación, el trabajo y la sociedad.
7. Formalidad o a formalidad: Las uniones estables de hecho se
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caracterizan por el carácter informal que tienen desde su inicio, es
decir, se da cuando dos compañeros de géneros opuestos deciden
vivir juntos sin casarse, y sin a acudir a instancias estatales para
formalizar la unión. No obstante, existen algunas legislaciones que
han considerado la necesidad de exigir para estos casos una
formalidad de orden registral, como lo exige la legislación
venezolana. Morales (2006) considera que esto “resulta
discriminatorio con las parejas que mantienen informalidad y a lo
que conduce es a un segundo matrimonio”.
8. La “affectio” o compatibilidad matrimonial: Esta se refiere a la
existencia de un vínculo emocional y afectivo, sin embargo, Morales
(2006) expresa su inconformidad con este principio sea impuesto
para calificar una unión estable de hecho ya que ni para el
matrimonio el derecho exige que los cónyuges se amen para
contraerlo.
También se encuentra las características señaladas por otros
autores como Pérez y Tesara (28/06/15), algunas de las cuales
concuerdan con las anteriormente mencionadas, estas son:
1. La unidad: mencionados autores expresan, que sólo puede
existir una unión entre un solo hombre y una sola mujer, para ser
considerada como válida.
2. El consentimiento: Se fundamenta en el acuerdo entre los
unidos de tomarse como pareja, entre ellos y ante los demás, no
siendo necesaria la convivencia bajo el mismo techo.
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3. La permanencia: La unión también implica constancia en el
tiempo y debe ser mínimo dos años.
4. La formalidad: Por otra parte, destacan en referencia a la
Formalidad que no está sujeto a formas legales, solo que aquel que
lo alegue debe probarlo y ha de ser declarado o reconocido para
que surta efectos, mediante sentencia definitivamente firme.
5. La disolubilidad: Puede quedar disuelta la unión por el
acuerdo de voluntades y si alguno de los unidos desea
reclamar bienes debe establecerse en la demanda la fecha de
inicio de la relación y la fecha de terminación de la misma.
6. Los efectos personales: Afirman que no existe deberes
entre los unidos: La vida en común se verifica porque sea una
relación seria y compenetrada, que se esté en presencia de una
pareja. Sin embargo el deber de socorro mutuo si subsiste. No
puede usar el apellido del concubino o del unido, pues la condición
de concubino (a) o unido (a), no modifica el estado civil, por tanto
no puede alterar la identidad de la persona.
7. La extinción de la relación: Esta puede ser por muerte o
repudio de la relación por cualquiera de los componentes,
ruptura de la continuidad de la relación (porque uno contraiga
matrimonio con otra persona).
8. El régimen patrimonial: Se trata de beneficios económicos
que surgen del patrimonio de los concubinos: ahorro, seguro,
inversiones del contribuyente, todo lo que se refiere al
patrimonio común. Su disolución
41
se hace por muerte o de hecho, supuesto en el cual se debe
alegar y probar por quien pretende a la disolución y liquidación
de la comunidad.
Entre los unidos existen derechos sucesorales según lo
expresado en el artículo 823 del Código Civil 1982, siempre que
el deceso de uno de ellos ocurra durante la existencia de la unión.
Una vez haya cesado, la situación es igual a la de los cónyuges
separados de cuerpos o divorciados.
Además, concurre con los otros herederos según el orden de
suceder señalado en el Código Civil 1982 artículo 824 y 825 en
materia de sucesión ab intestato, conforme al artículo 807 del
Código Civil 1982, y habrá que respetársele su legítima (artículo
883 del Código Civil 1982) si existiere testamento. Igualmente, las
causales de indignidad que haya entre los concubinos, se
aplicarán conforme al artículo 810 del Código Civil 1982.
Se ha observado como los autores presentados coinciden en la
mayor parte de las características; sin embargo, existen otros
autores como González 2004, p.155) que plantean como una de las
características principales “la inestabilidad”.
Finalmente Para González (2004, p.155), la inestabilidad
constituye elemento principal que diferencia el concubinato del
matrimonio, ya que no requiere de formalidades, pues la pareja
puede separarse sin ningún tipo de responsabilidad aparente,
por lo cual según este autor, no se
42
pueden reconocer derechos que solo existen mientras las partes
viven en común.
En conclusión, se estable que las características más
concurrentes son la unidad ya que debe constar la convivencia
entre la pareja, el consentimiento dado que debe existir la voluntad
de las partes de estar juntos, la permanencia deben convivir de
forma continua y reiterada para que sea considerada como una
unión estable de hecho.
[Link]. DOCTRINA.
La doctrina ofrece una variedad de definiciones entre las cuales
se citarán la de algunos tratadistas, por considerar que son
bastante representativas en cuanto a la caracterización que se hace
de la unión estable de hecho.
Para Cantero (28/06/15) Las uniones estables de hecho como:
“Fenómeno social expresado por el comportamiento de un hombre
y una mujer cuando sin compromiso jurídico ni sanción social,
mantienen una convivencia estable y al estilo marital, susceptible
de producir efectos jurídicos”
En este mismo orden de ideas Azpirí (28/06/15.) define La unión
marital de hecho como:
La constituida por un hombre y una mujer que conviven en
aparente matrimonio, esto significa que deben convivir bajo
un mismo techo y mantener una cierta estabilidad, y que la
relación debe ser singular y perdurar a través del tiempo.
Así mismo la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de
Justicia (2004) expresa que la unión estable de hecho:
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Es la cohabitación o vida en común, elemento que puede ser
sustituido por la convivencia en visitas constantes, socorro
mutuo, ayuda económica reiterada, vida social conjunta, e
hijos, entre un hombre y una mujer, sin impedimentos para
contraer matrimonio, tal unión será con carácter de
permanencia (dos años mínimo), y que la pareja sea soltera,
formada por divorciados o viudos entre sí o con solteros, sin
que existan impedimentos dirimentes que impidan el
matrimonio.
Finalmente Pérez y Tesara. (28/06/15.), Establecen la unión
estable de hecho como:
La unión de un hombre y una mujer libres de vínculos
matrimoniales con otra persona, que formen un hogar de
hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias
que señale el código de familia; y que genera los mismos
derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas
mediante el matrimonio, inclusive en lo relativo a la presencia
leal de paternidad y la sociedad conyugal.
En conclusión en lo citado con anterioridad resalta el elemento
esencial de las uniones estables de hecho, el cual no es más que la
libertad que tiene un hombre y una mujer para formar un hogar sin
contraer matrimonio, obteniendo de igual manera derechos y
deberes recíprocos que generan efectos legales.
[Link]. EFECTOS.
Ante la controversias e interrogantes que generan las uniones
estables de ellos se debe destacar los efectos que se desprenden
tanto en materia social, legal y económico desde el momento en que
se admite la concepción de una relación en libertad, refiriéndose a
libre por que no están obligados por la ley a estar juntos a
respetarse o apoyarse, lo hacen porque así lo deciden y son
conscientes de sus deseos de constituir una vida juntos a largo
44
plazo. Aun así, poseen deberes y
45
derechos que deben ser aplicados y respetados, en una relación, no
matrimonial pero si de convivencia se explica a continuación:
Según Parraga (2008, p. 32) al hablar acerca de los efectos de la
unión de hecho implica hacer referencia a los derechos y deberes
recíprocos que dimanan de la convivencia de la pareja. En el caso
del matrimonio el régimen de vida conyugal se resuelve en un
conjunto de derechos y deberes que son de carácter legal, de orden
público, recíprocos e igualitarios. El matrimonio una vez celebrado
genera ope legís el deber de vivir juntos, de guardarse fidelidad y
de socorrerse mutuamente (asistencia moral y material).
En el caso de la unión no matrimonial, que no requiere del
cumplimiento de formalidades para su constitución ni para su
disolución, que se funda en una convivencia afectiva continua y
estable y que es expresión del derecho fundamental al libre
desenvolvimiento de la personalidad ¿cómo podría imponerse
legalmente esas obligaciones y deberes previstos para el matrimonio sin
incurrir en contradicciones con la esencia misma de la unión de
hecho? En consecuencia, esta institución jurídica no debe someterse
al estatuto normativo previsto por la ley para la relación matrimonial.
Según lo sentado el máximo Tribunal Supremo de Justicia, en la
Sala de Casación Civil en fecha 15/07/05, “Las uniones estables de
hecho no pueden equipararse íntegramente al matrimonio, y en
consecuencia, no puede pretenderse que, automáticamente, se le
reconozcan todos los efectos de aquel a este tipo de convivencia
afectiva”.
46
A juicio de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de justicia
no existe entre los convivientes el deber de vivir juntos, ni tampoco
el deber de fidelidad consagrados en el artículo 137 del Código Civil
1982. El incumplimiento de esas obligaciones matrimoniales no
produce efectos jurídicos, quedando rota la unión por el repudio que
de ella haga cualquiera de los componentes, lo que ocurriría en el
caso de que alguno de sus integrantes contraiga matrimonio con otra
persona, o porque, por cualquier otra razón, se produjera la ruptura
de la continuidad de la relación
En relación al deber de socorro mutuo, que comprende tanto la
asistencia moral como la de orden material, contemplado en los
artículos 137 y 139 del Código Civil, 1982 respectivamente, la Sala
Constitucional ha declarado que el deber de alimentos se mantiene
vigente para cualquier tipo de unión de Las uniones estables de
hecho en la constitución venezolana de 1999 hecho. Durante la
existencia del concubinato cada uno podrá exigir alimentos al otro
integrante de la pareja, salvo que carezca de recursos o medios
propios para suministrarlos, en cuyo caso podrá exigirlo a las
personas señaladas en el artículo 285 del Código Civil 1982.
En cuanto al derecho que tiene la mujer de usar el apellido del
marido, a juicio de la Sala Constitucional, es un derecho que le
nace solamente del acto matrimonial, que conlleva a que añada
algo a su identidad, y que se ve sostenido por el acta de matrimonio
que refleja un nuevo estado civil.
La Sala Constitucional ha despejado otra serie de interrogantes
47
en torno a la interpretación del artículo 77 de la Constitución de la
República Bolivariana de
48
Venezuela 1999 que equipara la unión de hecho al matrimonio en
cuanto a los efectos que de ella derivan. Merece especial comentario su
declaración en torno al concubinato como fuente del estado civil.
Sobre este particular señala que el estado civil surge de unas
manifestaciones de voluntad formales contenidas en las actas del
estado civil, así como de las transformaciones que éste recibe y que
constan en las notas marginales de las partidas. Se trata de una
cuestión formal que permite no solo conocer la condición de la
persona, sino que resulta la piedra angular del sistema de
identificación. No existe, en estos momentos y para esta fecha, una
partida del estado civil de concubinato, u otro tipo de unión, que
otorgue el estado de concubino o unido y, por tanto, los símbolos que
representan el estado civil, como el uso del apellido del marido por la
mujer
En consecuencia, se puede deducir de esta declaratoria que el
concubinato tampoco crea parentesco alguno entre el concubino y
los consanguíneos del otro compañero por no ser fuente de estado
civil alguno. La presunción legal de cohabitación que consagra el
artículo 211 del Código Civil 1982 se convierte en una presunción
legal de paternidad del hijo no matrimonial nacido durante la
vigencia de la unión fáctica.
Hablar acerca de los aspectos de orden patrimonial implica
hacer referencia al derecho económico que va a regir durante la
convivencia de la pareja, sea esta matrimonial o no matrimonial. El
régimen patrimonial matrimonial consagrado en el derecho
49
venezolano es el de la libertad contractual, con las
50
limitaciones que la ley impone. En forma supletoria se aplica el
sistema de comunidad limitada de gananciales
Otro aspecto que despeja la sentencia del Tribunal Supremo de
Justicia en relación al orden patrimonial es el que tiene que ver con
la posibilidad de que los concubinos puedan pactar un régimen
distinto al de la comunidad de bienes. En el matrimonio está previsto
que los futuros cónyuges puedan celebrar capitulaciones
matrimoniales. En las uniones de hecho no tiene cabida un régimen
convencional.
A juicio de la Sala Constitucional, ello es imposible: porque la
esencia del concubinato o de la unión estable no viene dada -como
en el matrimonio- por un documento que crea el vínculo, como lo es
el acta de matrimonio, sino por la unión permanente (estable) entre el
hombre y la mujer, lo que requiere un transcurso de tiempo (que
ponderará el juez), el cual es el que califica la estabilidad de la unión; y
siendo ello así, a priori no puede existir una declaración registrada
de las partes constitutivas de la unión, en el sentido de cómo
manejarán los bienes que se obtengan durante ella.
En consecuencia de esta decisión los efectos económicos que
derivan del concubinato son los mismos que produce el matrimonio y
esto es así por mandato expreso del artículo 77 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela 1999. Los efectos patrimoniales no
se limitan a aquellos que puntualmente señalan diversas leyes de la
República sino que deben extenderse a todo lo que pueda
conformar el patrimonio común. Por lo tanto, la existencia de la
51
unión estable de hecho deja sin efecto la presunción legal de
comunidad de bienes consagrada en el artículo 767 del Código Civil
1982.
52
La comunidad de bienes existe de pleno derecho respecto de los
bienes adquiridos por los concubinos durante el tiempo que se
mantuvo la unión, así como en el matrimonio, dicha comunidad va a
surtir efectos legales entre ambos convivientes y entre sus
respectivos herederos, o entre uno de ellos y los herederos del otro.
Incluso, los terceros pueden hacer efectiva las acreencias que tengan
contra la comunidad, siempre y cuando se haya declarado
judicialmente la existencia de la unión estable de hecho.
La comunidad de bienes que surge entre los unidos o concubinos
va a estar sometida al mismo régimen patrimonial del matrimonio. El
matrimonio exige para su disolución de la declaratoria judicial, que
conlleva la extinción de la comunidad; la unión estable de hecho
termina cuando se produce la ruptura de la unión, por lo que debe ser
alegada y probada por quien pretende la disolución y liquidación de la
comunidad.
En este supuesto, a juicio de la Sala Constitucional, el demandante
podrá pedir al juez que se dicten las providencias previstas en el
artículo 174 del Código Civil 1982. La Sala Constitucional interpreta
que entre los integrantes de la unión estable, quienes ocupan
rangos similares a los de los cónyuges, existen los derechos
sucesorales contemplados en el artículo 823 del Código
Civil 1982, siempre que el deceso ocurra durante la existencia de la
unión.
En consecuencia: el supérstite, al ocupar el puesto de un
cónyuge, concurre con los otros herederos según el orden de
53
suceder señalado en el Código Civil 1982 (artículo 824 y 825) en
materia de sucesión ab intestato, conforme al artículo 807 del Código
Civil 1982, y habrá que respetársele su legítima (artículo 883 del
54
Código Civil 1982) si existiere testamento. Igualmente, las causales de
indignidad que haya entre los concubinos, se aplicarán conforme al
artículo 810 del Código Civil 1982.
Para reclamar los efectos civiles que derivan de la unión estable
de hecho se exige su constatación judicial. La sentencia que declare
su existencia: Surtirá los efectos de las sentencias a que se refiere el
ordinal 2° del artículo 507 del Código Civil 1982, el cual se aplicará
en toda su extensión, menos en lo referente a la necesidad de
registro de la sentencia, lo cual no está previsto y que por lo tanto
carece de procedimiento.
En conclusión el Tribunal Supremo de Justicia también ha
señalado que la sentencia declarativa del concubinato debe indicar
la duración del mismo, lo que facilita la aplicación del artículo 211 del
Código Civil 1982, ya que la presunción de cohabitación que consagra
esta disposición legal se convierte en una presunción de paternidad
para los hijos nacidos durante la vida concubinaria.
2.1.2 UNIONES CONCUBINARIAS EN LA LEGISLACIÓN DE
INGLATERRA.
Referirse al concubinato implica un estudio adentrándose dentro
de la sociedad haciendo un gran e importante énfasis en la realidad
social, de ese instinto natural de todo ser vivo de agruparse,
formarse en parejas con el objetivo de protegerse mutuamente y
procrear, el cual será utilizado en la presente investigación ya que
es la base fundamental para el estudio del concubinato.
55
Warner (03/07/15) indica que el concubinato primordialmente
debe de tomarse en cuenta basándose en todas las relaciones
concubinarias existentes en Inglaterra desde hace muchos años
atrás, como se ha ido estructurando, aumentando e inclusive cómo
ha evolucionado hasta ser comparada a un igual al matrimonio, el
cual actualmente se encuentra en discusión como un proyecto para
lograr la legalización del concubinato en la legislación de Inglaterra.
El estudio de las relaciones sociales y su evolución a través del
tiempo lleva consigo el conocer a fondo como las parejas deciden
vivir junto, el ¿por qué? y ¿para qué? de esto adquiere cada vez
más y más importancia.
De esta forma se encuentra que el estudio del concubinato
requiere entender a los concubinos, las razones por las cuales
deciden formarse como “pareja”, naciendo de esta manera
preguntas como ¿qué beneficios adquieren de ello?, ¿qué aspiran al
unirse? ¿Formarían una familia?, y entre muchas otras más las
cuales a lo largo de esta investigación serán respondidas con la
ayuda de los doctrinarios del Reino Unido.
[Link]. ANTECEDENTES.
En Inglaterra, la distinción entre el matrimonio y la cohabitación
se mantuvo fluido hasta que Lord Hardwicke codifica el matrimonio
en 1753, mientras que la cohabitación todavía sigue sin estar
establecida en la ley. Sin embargo, el matrimonio de derecho
consuetudinario se mantuvo muy popular después de la aprobación
de la Ley de Matrimonio Hardwicke.
56
Según Holland (03/07/15) “La falta de funcionarios para
supervisar los matrimonios formales y matices jurisdiccionales
mantuvo el matrimonio y la cohabitación indistintos”. El matrimonio
realmente se convirtió en la institución tal como la entendemos hoy
en el siglo XIX. Durante este período, el matrimonio pasó de ser una
práctica más o menos religioso a uno comúnmente formalizado bajo
la ley civil, y por lo tanto se convirtió en la norma, pero esto no
debe ser tomado fuera de contexto.
Como establece Holland (03/07/15) “La familia ha sido siempre
una organización flexible y ha respondido a las cambiantes
circunstancias sociales de una manera dinámica, y el matrimonio se
convirtió en la norma por razones históricas específicas”. Por lo
tanto, es incorrecto sugerir que la cohabitación es un
comportamiento "desviado", porque esto implica que el matrimonio
siempre ha sido la norma.
Aunque la cohabitación ha existido desde hace mucho tiempo,
las tendencias modernas en la convivencia son cualitativamente
diferentes de las del pasado. La importancia radica en el hecho de
que la cohabitación se ha incrementado en un contexto en el
matrimonio convencional es una institución social claramente
definida y dominante. Lo que diferencia a los patrones
contemporáneos de convivencia, aparte de los patrones históricos
no es simplemente preponderancia numérica.
Bumpass (03/07/15) establece que la cohabitación después de la
década de 1960 tiene una importancia especial, ya que indica un
57
claro cambio en el comportamiento normativo relacionado con la
manera en que se forman y se
58
perciben las familias. Aunque las uniones de hecho no eran
inusuales o contrarias a los valores sociales antes del siglo XIX, el
mismo no puede decirse de la convivencia en la época
contemporánea. La falta de distinción entre unión matrimonial y no
matrimonial en Inglaterra antes del siglo XIX significó que la
convivencia no era un comportamiento anormal. Por el contrario,
las familias no matrimoniales de hoy en día representan una clara
ruptura con las convenciones sociales.
Uno de los hechos más sobresalientes sobre la cohabitación es la
forma mucho más frecuente que se ha convertido en la década de
1970. Spanier (03/07/15) “En los Estados Unidos, había 523.000
hogares con dos adultos sin relación de sexo opuesto en 1970, en
comparación con 1.589 millones en 1980, un aumento del 300% en
tan sólo una década”. Davis (03/07/15) muestra datos de la
encuesta de Estados Unidos sobre los arreglos de estado y de la
vida marital indican que la cohabitación creció un 12% anual entre
1970 y 1980. En 1990, había 2,9 millones de parejas de hecho en
los Estados Unidos, y la Oficina del Censo de [Link]. registró más de
4,2 millones de hogares que cohabitan en 1998.
Aunque estas cifras representan un pequeño porcentaje del
conjunto total de los hogares conyugales y fuera del matrimonio, el
aumento en el número de personas que alguna vez han cohabitado
muestra que la cohabitación es una tendencia social mucho más
frecuente que las cifras proporcionales revelan. Según Bumpass y
Sweet (03/07/15) de acuerdo con estimaciones de Estados Unidos
59
de convivencia, casi la mitad de la población en sus
60
veintitantos años a principios de los años treinta tuvo en algún
momento estado en una relación de cohabitación, los datos dados
por Bumpass y Sweet (03/07/15) también muestran que la
cohabitación se ha convertido rápidamente en un antecedente
importante para el matrimonio.
Análisis hechos por Bumpass (03/07/15) establecen que de los
primeros matrimonios en la cohorte 1965-1974, el 9% de los
encuestados casados informaron de que habían cohabitado con
su futuro cónyuge. En la cohorte de 1975-1979, el 26% había
cohabitado con su futuro cónyuge, y en la cohorte de 1980-1984,
el 34% había cohabitado. En la cohorte 1990-1994, casi el 60% de
todos los matrimonios formados había comenzado como uniones
fuera del matrimonio.
Wu (03/07/15) indica que a principios de la década de 1970,
más del 16% de todos los primeros sindicatos eran de uniones
de hecho. A fines de 1980, más del 51% de los primeros sindicatos
canadienses eran de uniones de hecho. Estudios hechos por
Kiernan y Estaugh (03/07/15) establecen que en Inglaterra, la
cohabitación antes del matrimonio pasó de uno de cada cuatro en
1960 a alrededor de siete de cada diez en la década de 1990.
Los aportes de los autores citados anteriormente muestran que
estas tendencias prevalecen en toda Europa occidental. En
correspondencia aproximada con la disminución de las tasas de
matrimonio, las encuestas del Eurobarómetro realizadas en 1996
muestran una preferencia para la convivencia entre los jóvenes.
61
En un estudio de Estados Unidos sobre
62
las parejas holandesas realizado por Wiersma (03/07/15) señala que
los patrones contemporáneos de convivencia son únicos porque se
desarrollaron en circunstancias caracterizadas por la elección
individual.
Patrones anteriores surgieron principalmente debido a la
prerrogativa social o constituían un imperativo, y debido a esto,
la cohabitación tendía a aislarse a determinados segmentos de la
sociedad (por ejemplo, las clases pobres). Después de haber
surgido en un contexto de libre elección, la convivencia
contemporánea no se limita a cualquier subdivisión de la
sociedad.
Sin embargo, aunque la convivencia se produce en todas las
categorías sociales, existen diferencias importantes que afectan a
su prevalencia. No todas las personas tienen la misma
propensión a cohabitar, mayormente porque el valor de la
convivencia está influenciado por factores como la edad, sexo,
estado civil, educación, situación laboral, la religión y otros.
Ciertas personas prefieren vivir en de uniones de hecho o en
otras palabras cohabitan, siendo esta la mayor razón por la que
la cohabitación se ha extendido en toda la sociedad. Los
investigadores han aislado numerosos factores que determinan
el proceso de selección de las parejas al momento de escoger
entre un concubinato o un matrimonio entre los cuales están la
edad, sexo, raza, nivel socioeconómico, y la actitud personal.
63
En primer lugar, la edad es sin duda el factor más importante.
Aunque la cohabitación se encuentra en cada cohorte conformada
de adultos, los cohabitantes son principalmente los más jóvenes.
Los datos del censo de Estados Unidos muestran que el 38% de
todos los cohabitantes estaban entre las edades de 25 y 34 años,
y otro 20% eran de entre 35 y 44 años. La Oficina del Censo US
(03/07/15) muestra que en el otro extremo, muy pocos estaban en
uniones de hecho en el grupo de mayores de 64 años de edad,
este grupo representó sólo el 4% de todos los hogares.
El estudio de Kiernan y Estaugh (03/07/15) muestra tendencias
comparables visibles en otros países, en Inglaterra la encuesta
general de hogares de 1989 registró que más del 47% de los
hombres que cohabitan y más del 39% de las mujeres que
cohabitan estaban entre las edades de 25 y 34 años de edad. En
agudo contraste, sólo el 7% de los hombres que cohabitan y 8% de
las mujeres que cohabitan estaban entre las edades de 45 y
[Link] embargo, al igual que todas las cohortes, los más jóvenes
se han vuelto cada vez más propensos a vivir en uniones de hecho.
En referencia al Acuerdo de cohabitación Epoq Group Ltd
(03/07/15) indica que no existe una legislación formal que hace
acuerdos de convivencia legalmente exigible, pero dado que un
acuerdo de convivencia es un contrato existente entre dos partes,
siempre y cuando cumpla con los requisitos básicos de la ley de
contrato, debe ser legalmente exigible. Al examinar si un
contrato de esta naturaleza es
64
ejecutable, los tribunales verán más allá del acuerdo a todas las
circunstancias que pudieran determinar su validez. Algunos de
los factores que podrían ser tomados en consideración por el
tribunal para determinar la validez de un acuerdo de convivencia
son:
Si las partes entendido la naturaleza del acuerdo
Si una de las partes se colocó bajo coacción a firmar
Si el firmante no estaba al tanto de su contenido
Ya sea que las partes pretenden que el acuerdo debe
ser legalmente exigible
Si cualquiera de las partes fue inducido a entrar en él
basado en una tergiversación.
Las partes para asegurarse de que su acuerdo de
cohabitación tiene la mejor oportunidad de ser legalmente
exigible sería conveniente que cada cohabitante deba seguir el
consejo legal dado por sus abogados antes de firmarlo, evitando
de esta manera cualquier conflicto legal.
Epoq Group Ltd (03/07/15) señala que un acuerdo de
cohabitación tiene dos propósitos principales:
1. Se decidirá cómo los cohabitantes vivirán juntos en base al
día a día que cubre temas tales como el pago de facturas, la
propiedad de la casa y la propiedad de los bienes comunes e
individuales.
2. Si una pareja cohabitante se encuentra dividida, deben
asegurarse de que sea lo más amistosa posible al establecer
65
quien será responsable
66
por el pago de qué y quién tendrá derecho a que en los activos. Al
hacer estos arreglos, esto asegura que los intereses de ambas
partes estén protegidos.
Cláusulas principales
Un acuerdo de cohabitación puede ser adaptado a las
necesidades de cada pareja, pero debe incluir disposiciones que
tienen que ver con:
Detalles de la pareja, incluyendo sus nombres, direcciones
y edades.
Ya sea (o no) los convivientes tienen la intención del
acuerdo para ser jurídicamente vinculantes.
Arreglos en relación con los hijos (actuales o futuros).
Propiedad: incluyendo el hogar común, bienes comunes y la
propiedad individual.
Los gastos generales de su hogar: debe quedar claro en
cuanto a quién será responsable del pago de los que cuentas.
Pueden abarcar desde el pago de televisión por cable, de las
facturas de gas, entre otras. En algunos casos, el pago de las
facturas se puede hacer de una cuenta bancaria conjunta.
Disposiciones de terminación: Disposiciones de
terminación indican expresamente qué va a pasar si la pareja se
separó y decide poner fin al acuerdo
Los investigadores en conclusión consideran que las parejas
tienen el libre arbitrio en cuanto a sus relaciones y sus
formalidades, pudiendo
67
escoger entre un matrimonio o una unión concubinaria,
actualmente se trabaja en un proyecto por medio del cual las
parejas en cohabitación sean reconocidas con los mismos derechos
y deberes de un matrimonio, comparándolo con el mismo inclusive.
Por ahora mediante el acuerdo de cohabitación las parejas que lo
requieran y cumplan con los requisitos tendrán protección tanto en
sus bienes como en su relación.
[Link]. NATURALEZA JURÍDICA.
La Cohabitación hoy por hoy, se reputa como un hecho jurídico;
es decir, como un acontecimiento que tiene la virtud de generar
consecuencias jurídicas, ya sea patrimonialmente (por disputas que
ocurren entre las parejas sin el acuerdo de cohabitación), por los
hijos nacidos dentro de la misma relación y otros incontables
números de problemas que surgen como si estuviésemos hablando
de un matrimonio real.
Se considera también según Lewis (03/07/15) a la cohabitación
como una fuente de problemas, pero a su vez como una fuente de
la familia y por tanto se hace necesario dictar normas que sitúen a
sus miembros en una relativa posición de justicia y equidad. Esto
solo se logra a través del acuerdo de cohabitación, el cual solo es
aplicado a pocos casos en la legislación de Inglaterra y el cual no se
encuentra establecido en sí mismo como una norma, solo como una
forma de conseguir paz, tranquilidad y armonía en la pareja.
Ignorando la realidad no se podrá eliminar la existencia de la
cohabitación, especialmente en la actualidad, donde en nuestra
68
sociedad la
69
cohabitación se está estableciendo como la unión mediante la cual
se procrean más hijos. Básicamente, la ley no reconoce de manera
significativa una relación de cohabitación fuera del matrimonio o de
la sociedad civil
En este sentido Fuentevilla (03/07/15) asegura que:
Al hablar de un concubinato, tendríamos que calificarlo de
hecho jurídico y en ningún supuesto, acto jurídico, lo que sí
ocurre con el matrimonio; porque éste, surge cuando dos
personas manifiestan su voluntad expresa para crear,
transmitir, modificar o extinguir, derechos, deberes y
obligaciones por su voluntad, la cual, es recogida por el
Derecho y al sancionarla, les impone, no deja al arbitrio de los
cónyuges, el cumplimiento de los deberes y todo lo que
implica el acto jurídico matrimonio.
En cambio, el concubinato es un hecho jurídico, los
concubinos, no acuden al Juez del Registro Civil, no existe
solemnidad alguna, en su unión y por cuestiones de orden
público la ley les impone la obligación de otorgarse alimentos,
de reglas especiales de sucesión legítima, de derecho a
reclamarse alimentos, si se necesitan, por el número de años
que hubiera durado el concubinato al disolverse éste; incluso,
a diferencia del acto jurídico matrimonio, en el hecho jurídico
concubinato, no se requiere la intervención del Estado, para
que nazca o para que se disuelva esta unión; lo que es
fundamental, esencial, para que haya matrimonio y por
supuesto, divorcio.
Esto para Inglaterra es exactamente lo mismo, ya que la
cohabitación no se encuentra regulada en su legislación pero
produce efectos jurídicos, no puede equiparársele con el
matrimonio porque en concordancia con lo establecido
anteriormente por González uno tiene todas las virtudes de la ley,
mientras que el otro no. El concubinato o cohabitación es
considerado por algunos autores como un estado jurídico por
cuanto que no se le considera un hecho ilícito para sancionarlo,
70
ni tampoco un hecho licito para que produzca relaciones jurídicas
entre las partes.
71
Con lo anterior se indica que la cohabitación es considerada
como todo un matrimonio para las partes ya que posee los
elementos del mismo, siendo una unión monogámica, se da la
posesión de estado, viven públicamente y en forma notoria, poseen
un elemento moral en su deber de asistencia, su deber de socorro
mutuo y el deber de protección, consecuencialmente compartiendo
gastos y necesidades, viven bajo el mismo techo, y se comportan
ante la sociedad como marido y mujer; y entre ellos existen
comunidad de bienes.
La única distinción es el carácter contractual que adquiere la
cohabitación en el Reino Unido enfocándonos en Inglaterra, cuando
la pareja está unida por medio de un acuerdo de cohabitación
cumpliendo con los requisitos de la misma, sin el cual no tendría
ningún tipo de protección legal quedando todo a merced de las
partes.
Ahora bien hablando del acuerdo de cohabitación Blacklaws
(03/07/15) establece que:
No existe una legislación formal que hace al acuerdo de
cohabitación legalmente exigible, pero dado que un acuerdo
de cohabitación es un contrato existente entre dos partes, las
cuales aceptan por mutuo consentimiento los términos,
siempre y cuando cumpla con los requisitos básicos de la ley
de contrato, debe ser legalmente exigible.
De acuerdo a lo establecido anteriormente se hace notar que en
Inglaterra el acuerdo de cohabitación no es exigido por la legislación de
Inglaterra para proteger los derechos de la pareja, pero al este cumplir con
los requisitos básicos de un contrato debería ser exigido para todas las
72
parejas que desean establecerse mediante una cohabitación.
73
Blacklaws (03/07/15) indica que en este sentido las parejas
deben ponerse de acuerdo sobre quién posee qué, cómo sus activos
se distribuirán en el caso de una división y lo que quieren en el
acuerdo. Una pareja paga a su abogado para hacer el acuerdo
debidamente elaborado y se envía una copia a la otra pareja, que
idealmente debe conseguir su propio abogado. Una vez que ambas
partes están satisfechas con el acuerdo, el documento se firma y se
es testigo de mismo. Esto es legalmente vinculable siempre y
cuando esté debidamente realizado, lo que significa que si ambas
partes reciben asesoramiento jurídico independiente sobre el
acuerdo entonces tendrá fuerza de ley.
Esto es para evitar acusaciones posteriores de coacción
indebida como mi pareja me hizo firmar. Si una pareja se rompe,
entonces cualquier tribunal se atendrá a dicho contrato, sin
embargo, en la práctica, si las personas han realizado al
esfuerzo de conseguir un acuerdo de cohabitación que tiende a
cumplir con los requisitos de ambas partes podrían separarse sin
la necesidad de que los tribunales se involucren. Este acuerdo
es de derecho privado ya que se enfoca en los derechos y
beneficios de las partes, teniendo los elementos de
autonomía de la voluntad de las partes y la igualdad entre las
mismas, siendo este un contrato sui generis ya que es solo
entre las partes cumpliendo con su singularidad y
excepcionalidad.
Para concluir se encuentra que para los investigadores la
74
cohabitación por un lado posee el carácter contractual, de
derecho privado, autónomo y
75
sui generis, ya sea que posean el acuerdo de cohabitación o no
porque igualmente estamos en presencia de un acuerdo de
voluntad entre las partes ya sea estando esto establecido en la
legislación o no.
[Link].CARACTERÍSTICAS.
Se considera que el concubinato no posee una característica
que lo hará relucir sobre el matrimonio, sin o que más bien
llega a compararse con él, pero si se toma en cuenta la libertad
legal que se posee en un concubinato con las limitaciones
legales de un matrimonio podría entonces decirse que si
posee esa característica que lo hace relucir.
Para la mayoría de los autores la característica más importante
del concubinato es la libertad que posee la pareja tanto para
iniciar la relación como para terminarla. A su vez, en un análisis
realizado a las investigaciones de Ambert, Miret y Arnal (03/07/15)
se encuentran en resumen otras características que poseen el
mismo grado de importancia las cuales son:
Es una de las formas discretas para denominar la
relación sexual.
Formada a partir de los conceptos de habitar y habitación,
el prefijo “Co” le añade el elemento de compañía, de unión.
En algunos países limita algunos o la totalidad de los
derechos como parejas.
76
Posee carácter contractual en los casos de parejas
aceptadas por medio de un acuerdo de cohabitación.
Existen países que le dan los mismos derechos y
responsabilidades que un matrimonio.
Las parejas en cohabitación, en promedio, tienen más
hijos, son Mas jóvenes, la diferencia de edad entre los
miembros es mayor y viven principalmente de alquiler.
Las parejas que cohabitan tienen la intención de casarse y, en
efecto, lo hacen.
Las personas con menos escolaridad tienen más probabilidad
de vivir en cohabitación.
La cohabitación es menos satisfactoria y menos estable
que el matrimonio.
20 % Hombres y 30% de mujeres terminan en la pobreza
después de una relación de cohabitación.
La cohabitación después de un matrimonio es más común
que la premarital.
Los jóvenes lo ven como preludio al matrimonio.
Para las parejas mayores es una alternativa al matrimonio.
Otra característica de la cohabitación es su naturaleza
inestable. Más de la mitad de las uniones de hecho se disuelven en
los primeros cinco años.
Las parejas que han cohabitado tienen un comportamiento
menos
77
positivo a la hora de resolver problemas y, por lo general, se
apoyan menos el uno al otro.
Las parejas que habían cohabitado antes del matrimonio
tienen índices más altos de violencia doméstica, otro factor
relacionado con el divorcio.
Algunas personas escogen la cohabitación porque no
requiere fidelidad sexual.
Genera por lo general problemas para los niños, ya que afecta
a la capacidad de la madre para dar una atención adecuada a sus
hijos, ya que su pareja no suele estar vinculado a los niños.
Los abusos físicos son también más frecuentes; los niños
corren más riesgos de ser maltratados por el novio de su madre que
en las familias biológicas. Las chicas, por su parte, corren más
riesgo de abusos sexuales.
Para la investigación estas características describen lo que
implica una relación concubinaria, estableciendo la misma como un
contrato entre las partes con el fin de consolidar su relación con
más libertad que la que se presenta en un matrimonio a la hora de
terminar la relación, sin tener que llevar a cabo todas las
formalidades para la separación de la misma.
[Link]. DOCTRINA.
La doctrina representa las definiciones importantes realizadas
por distintos autores, las cuales son muy diversas, enriqueciendo la
definición del “Concubinato” así también ampliando su significado
y alcance, dejando de
78
las definiciones básicas que solo la denominan como una unión no
regulada por la ley.
Según Johnson (03/07/15) la cohabitación es “La situación en la
que vive una persona con otra”. La cohabitación en general se
refiere a la situación en la que se reside con una persona con la que
se está en una relación sentimental pero que no es su cónyuge.
También se define como convivientes no casados que por lo general
no están sujetos a las leyes del matrimonio o del divorcio.
US Legal, Inc (03/07/15) define la cohabitación como “dos
personas que viven juntas como si fuesen una pareja casada”. Las
leyes estatales varían en la definición de la cohabitación. Algunos
estados tienen leyes que hacen que la cohabitación sea delito bajo
las leyes de adulterio. Bajo una ley de estado, la cohabitación
significa que se reside regularmente con un adulto del mismo sexo
o de sexo opuesto.
Domínguez (03/07/15) establece la cohabitación como “hacer
vida maridable los casados, es una de las formas discretas para
denominar la relación sexual”. Es sinónimo por tanto de
ayuntamiento (término que estuvo en plena vigencia en los inicios
de nuestra lengua, pero luego cayó en desuso), copulación, acto o
comercio carnal (es todo un síntoma que uno de los nombres
honestos de la relación sexual sea precisamente comercio carnal.)
Con esto se entiende que la cohabitación viene a ser cuando 2
personas viven juntas sin estar sujetas a la ley con la finalidad de
tener una relación
79
más consolidada, con el fin ser vistos ante la sociedad como una
relación a largo termino, poseer bienes en común e inclusive con la
posibilidad de formar una familia a futuro, por otro lado hace
denotar que es un “fin” para las relaciones sexuales sin prejuicios
como si fuesen una pareja casada cumpliendo intrínsecamente con
las leyes del matrimonio sin estar sujetas a estas ya sea entre
parejas del mismo o de distinto sexo.
La Espasa (03/07/15) dice de cohabitación que “
Es el hecho de vivir juntas varias personas; pero que en una
acepción más restringida, vulgar y general equivale a cópula
carnal. Y más abajo señala que la cohabitación carnal lícita da
lugar a la paternidad y filiación legítima; la ilícita, a la
ilegítima.
The internacional encyclopedia of marriage and family
(03/07/15) indi ca que “la cohabitación , a veces llamada unión
libre o matrimonio de hecho, se refiere a las parejas
heterosexuales no casadas que viven juntas en una relación
íntima”
The West's Encyclopedia ofAmerican Law (03/07/15) define
concubinato como “Un arreglo de vivienda en el que una pareja no
casada vive junta en una relación a largo plazo que se asemeja a un
matrimonio.”
Aquí se encuentra que es el simple hecho de vivir juntos con
el fin de consumir el vínculo carnal, pudiendo mantener la
relación a largo plazo, teniendo planes a futuro ya que para ellos
esa relación está basada en los principios matrimoniales
80
aunque legalmente no se encuentren dentro de los mismos,
basándose en las leyes naturales
81
de la sociedad, la convivencia y el bienestar tanto en la pareja
como en la comunidad donde habitan.
The International Encyclopedia of the Social Sciences (03/07/15)
se refiere a la cohabitación como “una situación en la que las
parejas de distinto sexo viven juntas fuera del matrimonio.”
Marshall (03/07/15) la define como “Un acuerdo por el cual las
parejas que no están casadas legalmente viven juntos como si
fuesen marido y mujer. Ahora es común que las parejas se unan en
concubinato antes del matrimonio y es a veces una alternativa al
mismo.”
Epoq Group Ltd (03/07/15) define el acuerdo de cohabitación
como:
Cohabitantes que se ha limitado la protección legal, un
acuerdo de cohabitación se puede utilizar para establecer las
principales disposiciones financieras que rigen la relación de
pareja y, al hacerlo, pueden evitar un litigio prolongado e
incierto en caso de litigio.
En esto se encuentra que el acuerdo viene a ser básicamente la
manera en la cual las parejas estando en cohabitación adquieren la
protección de la ley en referencia tanto a sus estados financieros
como a los hijos en caso de haberlos, como también a los derechos
de propiedades y todo lo que surge dentro de una pareja, con el fin
de evitar conflictos y tardíos procesos para resolver los mismos, en
este las parejas concuerdan en vivir juntos como si fuesen marido y
mujer, simulando estar en matrimonio.
En conclusión se encuentra que para los estudiosos el concubinato
82
viene a ser una relación entre 2 personas que sin estar casadas
deciden formar una vida
83
juntos bajo el mismo techo, decidiendo si quieren atenerse o no a las
leyes como si estuviesen en un verdadero matrimonio, esta es
mayormente realizada para llevar a cabo el acto carnal y no ser
reprochados por la sociedad. Actualmente es más común ver a
parejas del mismo sexo conviviendo juntos de esta manera pero de
igual manera existe una gran cantidad de parejas de distinto sexo
cohabitando. El acuerdo de cohabitación por otro lado es solo una
formalidad para la protección de los derechos en la pareja.
[Link]. EFECTOS.
Al hablar de efectos del concubinato implica hacer referencia a los
derechos y deberes que posee la pareja recíprocamente, los cuales
por una parte es vivir en conjunto, con la posibilidad de formar una
familia, responder a las necesidades de su pareja y del hogar, y por
otra de darse a reconocer ante la sociedad que de hecho son una
pareja, como si fuese un matrimonio real.
Ahora bien, en los efectos del concubinato en la legislación de
Inglaterra se encuentra una simultaneidad de ellos, pero entre los
más importantes recalcado por varios autores los cuales han
señalado que estos son sin lugar a duda los afectan a las parejas en
concubinato en su día a día afectando de gran manera su relación.
Los cuales son:
La estabilidad matrimonial: Debido a que la cohabitación realiza
la función de un matrimonio de prueba, nos intuitivamente esperar
matrimonios precedidos por la cohabitación a ser más estables
que los que no precedido por la
84
cohabitación. Sin embargo, Axinn (03/07/15) establece: “se ha
demostrado que la cohabitación influye negativamente en la calidad y
longevidad de los matrimonios”.
La mayor incidencia de divorcios entre ex parejas de hecho tiene
dos explicaciones básicas. En primer lugar, la hipótesis sugiere que
la selección mismas características que hacen que ciertas personas
más probabilidades de entrar en la convivencia también los hacen
más propensos a divorciarse. Las personas que cohabitan antes del
matrimonio en general tienen actitudes individualistas que los hacen
menos comprometidos con la unión matrimonial en el primer lugar y
más propensos a pedir el divorcio en respuesta a los problemas
maritales.
La experiencia hipótesis sugiere que las condiciones sindicales
prematrimoniales cohabitan a aceptar el divorcio más fácilmente. La
experiencia de convivencia cambia la perspectiva de la gente sobre el
matrimonio y el divorcio, ya que hace hincapié en las necesidades
individuales y demuestra que hay alternativas al matrimonio.
Igualdad de género: Aunque la división del trabajo por género
prevalece dentro de la convivencia, las parejas de hecho pueden
optar por organizar esta manera más equitativa que es característico
de matrimonio.
Seltzer (03/07/15) señala que:
Debido a la cohabitación se percibe a menudo como un
matrimonio de prueba, las mujeres pueden elegir hombres
85
que están dispuestos a compartir el trabajo doméstico. El
deseo de una distribución más justa de las tareas del
hogar es pronunciado para las mujeres que
86
cohabitan porque muchos de ellos han pagado el empleo
fuera del hogar. Sin embargo, aunque cohabitan profesan
actitudes más liberales de género, la realidad es un asunto
diferente.
En virtud de lo expuesto anteriormente se encuentra que la
cohabitación viene a ser como una prueba al matrimonio, una
manera mediante la cual las parejas pueden experimentar como es
vivir como marido y mujer, pero bajo sus propias reglas y
limitaciones sin necesidad de acudir ante un tribunal para terminar
con la relación.
Según Spitze (03/07/15), la cohabitación y el matrimonio no
difieren significativamente en términos de la división sexual del
trabajo. Cohabitan las mujeres hacen 31 horas de trabajo doméstico
por semana en comparación con 37 horas para las mujeres casadas, y
los hombres que cohabitan hacen 19 horas por semana en
comparación a 18 horas para los hombres casados.
Uno de los fines esenciales del matrimonio es la procreación. Si la
convivencia es convertirse en una alternativa viable para el
matrimonio, entonces tiene que convertirse en un buen ambiente
para los niños por nacer y criados. Los datos del censo de Estados
Unidos muestran que los niños son una presencia significativa en
cohabitaciones. Según el censo del Bureau US (03/07/15) A partir de
marzo de 1998, aproximadamente el 35% de los hogares conviven
como marido incluyó a niños menores de quince años.
Smock (03/07/15) observa que aproximadamente el 40% de los
niños va a vivir en un hogar convivencial en algún momento de su
87
infancia, que hace hincapié en la importancia de comprender los
efectos que tienen sobre los niños
88
cohabitaciones. Smock identifica dos problemas principales que
enfrentan estos niños. En primer lugar, en general, las familias que
cohabitan tienen menos recursos económicos que los hogares de
casados. En segundo lugar, los niños en hogares que cohabitan son
propensos a experimentar inestabilidad familiar debido a que muchos
de uniones de hecho terminan. Ambas cuestiones tienen graves
consecuencias para el bienestar de los niños que experimentan la
convivencia de los padres.
Análisis económicos y sociológicos dan cuenta a los siguientes
efectos frecuentes de la cohabitación sobre los hijos y los mismos
convivientes, sean sus causas voluntarias o no:
En un estudio británico, la socióloga P. Morgan demostró que en
las parejas que conviven se incrementan los problemas de salud
(causado generalmente por abuso de alcohol, droga y tabaco), los
malos tratos, el desempleo y los problemas con los hijos.
La cohabitación es más frágil que el matrimonio: En Inglaterra
menos del 4% de las parejas que conviven duran 10 años o más. El
20% se separa antes de tres años contra el 3% en el caso de las
parejas casadas. La tasa de ruptura de las parejas convivientes con
hijos es en ese país 4 a 5 veces mayor que la de matrimonios con
hijos.
Un estudio realizado por la Universidad de Western Ontario
demostró que las mujeres que convivieron antes de casarse tienen
un riesgo 33% superior de divorciarse que las que no lo hicieron.
89
La cohabitación suele ser la puerta de entrada para formar
madres solteras, con graves consecuencias para ellas mismas y para
sus hijos: peor rendimiento escolar, más problemas psicológicos y un
significativo aumento del riesgo de ser objeto de malos tratos, de
conductas delictivas y padecer desórdenes adictivos (como la
droga).
Un alto porcentaje inicia la convivencia con un primer
embarazo en su adolescencia. Como consecuencia, la madre posee
menores estudios y menores posibilidades de trabajo e ingresos. Se
produce así una consolidación y profundización de la pobreza.
En familias de precaria constitución, como lo son las que
cohabitan, hay mayores índices de violencia. Estudios en varios
países, han demostrado que una inestable estructura familiar
incrementa las conductas delictivas juveniles.
Los hijos de convivientes tienen menores índices de escolaridad.
Lo cual se traduce en menores expectativas futuras de ingresos para
cuando esos jóvenes sean adultos.
La primera escuela del amor se desarrolla en la familia, donde
podemos apreciar sus efectos directos en la relación con los padres,
pero ¿qué clase de relación pueden enseñar quienes no fundan sus
relaciones en la responsabilidad y el compromiso incondicional?
Porque, donde la relación está condicionada en un “hasta que
queramos” o “hasta que no disponga de alguien o algo mejor”, ¿dónde
está el amor? La cohabitación, cuando es voluntariamente aceptada
90
como opción
91
de relación afectiva, fácilmente puede desviarse hacia el egoísmo, el
egocentrismo, o el individualismo; transformándose en una escuela de
lo opuesto al amor.
Afortunadamente, sigue siendo para los jóvenes una aspiración
universal mayoritaria la unión para siempre entre un hombre y una
mujer que se aman, por medio de un voluntario compromiso de
responsabilidad mutua, al contraer el libre matrimonio. Pero el
matrimonio, como todo en la vida, conlleva sus exigencias y
necesidades, a las que toda persona generosa y con la previa
experiencia de haber conocido al amor en el matrimonio que le dio
origen, generalmente puede responder; más, ¿podrá responder
igualmente por sus actos quién no ha sido formado en los valores del
compromiso total y de la responsabilidad incondicional?
Recientemente las autoras Waite y Callager, en “The Case of
Marriage” demuestran en un completo estudio sociológico que el
compromiso matrimonial beneficia a las parejas y a la sociedad. Con
estadísticas y convincentes análisis demuestran la correlación
existente entre matrimonio y calidad de vida, según el cual: En
conjunto, los casados viven más años, gozan de mejor salud,
mantienen relaciones sexuales más satisfactorias y están más
estimulados a aumentar sus ingresos que los solteros, quienes
cohabitan o se han divorciado.
92
Las estadísticas también señalan que los hijos que nacen dentro
de un matrimonio tienen menores riesgos de fracaso, así como que
la violencia doméstica es menos frecuente en las parejas casadas, o
que el divorcio reduce la esperanza de vida de los hombres. Una vez
más, la postura que desde siempre ha
93
sostenido y promovido la Iglesia Católica sobre el valor del matrimonio,
está siendo ratificada por diversos estudios científicos sobre
conductas sociales y su impacto en la sociedad.
Las autoras Waite y Callager contradicen con fundamentos
algunas suposiciones planteadas por organizaciones contrarias a la
familia como el eje de la sociedad, quienes han planteado que el
matrimonio es una trampa para las mujeres, o que el divorcio es lo
mejor para los hijos cuando sus padres no se entienden y que el
matrimonio es un asunto privado y no una institución social y
pública. El estudio concluye que dado los beneficios que aporta el
matrimonio, éste debe ser tratado como una opción social preferente.
Refuerza esta investigación el estudio de Gilder (03/07/15) titulado
“Riqueza y Pobreza”, donde se muestra la importancia enorme del
matrimonio para la economía: “Los hombres casados trabajan un 50%
más que los solteros de igual edad, educación y capacidad”; “El
mantenimiento de una familia es factor clave para la reducción de
la pobreza; Cuando el matrimonio se mantiene firme y los hombres
aman y mantienen a sus hijos, el estilo clase baja se convierte en
porvenir de clase media”.
Resultados admirables, considerando que en la actualidad la
mayoría de los países del mundo, y especialmente los
hispanoamericanos, mantienen políticas de impuestos adversos al
matrimonio, donde los padres de familia deben cancelar igual peso
tributario sobre sus ingresos que los solteros; afectando seriamente
la estabilidad económica del núcleo familiar al reducir el ingreso
94
familiar con tasas de
95
hasta 40% y desconocer sus mayores necesidades reales,
consecuencia del mayor número de personas dependientes de un
mismo ingreso.
Finalmente, será necesario estudiar si los mismos efectos
señalados para la cohabitación son extensivos a aquellas parejas
que creen poder prescindir del matrimonio responsable y
comprometido para toda la vida (como el ofrecido en la religión
católica y las principales religiones) por aquel simple contrato civil,
llamado también “matrimonial”, que hoy ofrece la legislación de una
inmensa mayoría de países que han aceptado el divorcio. Dicho
contrato civil, al llevar implícita en su aceptación la posibilidad de
divorciarse por cualquiera sea la causal o el deseo unilateral de los
contrayentes, constituye desde el punto de vista moral y
psicológico, una forma de cohabitación.
Las causales de nulidad planteadas por la religión, y
especialmente, por la Iglesia Católica, son precisas, puntuales, y
plantean situaciones y condiciones pre- existentes al compromiso
matrimonial, como las únicas que pueden anular su legitimidad y
validez. A diferencia de las causales de divorcio que ofrecen los
contratos “matrimoniales” civiles, donde la causal es lo menos
importante frente a la voluntad de quienes desean el divorcio al
momento que lo solicitan (a la ley del hombre parece interesar poco
los fundamentos o consecuencias familiares y personales para
centrarse en los deseos).
De esta forma, el “matrimonio” civil, aun cuando se exprese como
96
“para toda la vida” al momento de aceptarlo, es una mentira, ya que la
misma ley que lo ampara, permite su disolución si alguno de los
contrayentes cambia de parecer. Aceptarlo conociendo sus alcances,
constituye una clara muestra de la voluntad de los
97
contrayentes para buscar una forma de cohabitación, cuando bajo
estas condiciones se rechaza al matrimonio religioso como el único
válido ante la ley natural y la ley de Dios. Un acuerdo de
cohabitación por lo general no será suficiente para resolver todos los
problemas legales que puedan surgir, por lo que también se
recomienda establecer sus derechos de propiedad y un acuerdo escrito
de fideicomiso.
La afirmación anterior indica que la misma legislación establece
que el matrimonio es para toda la vida, contradiciéndose el mismo ya
que la ley establece que puede disolverse y al ver esto las parejas
prefieren la cohabitación debido a que su propia definición indica su
alcance y sus límites, sin contradecirse ni deteriorar los derechos y
deberes de la pareja.
En resumen para los investigadores la cohabitación trae consigo
consecuencias para la sociedad, ya que los estudios indican que tanto
las parejas en concubinato como los hijos provenientes del mismo
tienen el índice más alto de pobreza, falta de educación, embarazos y
divorcios. Pero a su vez la cohabitación puede ser vista como una
manera de ver como es la convivencia en matrimonio, una
preparación para el mismo inclusive donde con la correcta atención
podrían reducirse drásticamente los índices de los estudios.
2.1.3. PROCEDIMIENTO Y LOS EFECTOS DE LA UNIÓN ESTABLE DE
HECHO EN VENEZUELA E INGLATERRA.
En lo relativo a la materia en estudio es menester comenzar
significando que las uniones estables de hecho tendrán los
98
mismos efectos que el
99
matrimonio, en este caso es necesario destacar que no estará
sujeto formas legales, solo que aquel que lo alegue debe probarlo y
debe ser reconocido para que surta efectos, mediante sentencia
definitivamente firme.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del año
1999 tipifica en el artículo 77 que las uniones estables de hecho
tendrán los mismos efectos que el matrimonio, no está sujeto a
formas legales, solo que aquel que lo alegue debe probarlo y debe
ser reconocido para que surta efectos, mediante sentencia
definitivamente firme. Para concluir, el mismo puede quedar
disuelto de común acuerdo y en el caso de que uno de los
concubinos desee reclamar bienes debe acotar en la sentencia la
fecha de inicio y de terminación de la relación.
[Link]. PROCEDIMIENTO EN LA LEGISLACIÓN VENEZOLANA.
Las uniones de los ciudadanos de distinto género producen
consecuencias jurídicas, efectos patrimoniales y personales,
siendo éste, desde el punto de vista del derecho, de mero
hecho. En Venezuela, no fue, sino hasta 1873 que se promulgó
la ley del matrimonio civil y a partir de ese momento es el único
matrimonio que producirá efectos jurídicos dentro del territorio
venezolano.
El constituyente Venezolano en el articulo 77 de la Carta Magna
consagró el siguiente principio supra legal: Se protege el
matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado en el libre
consentimiento y en la igualdad absoluta de los derechos y
10
0
deberes de los cónyuges. Las uniones estables de hecho entre
un hombre y una mujer que cumplan
10
1
los requisitos establecidos en nuestro codigo civil venezolano
producirán los mismos efectos del matrimonio; requisitos
mencionados posteriormente:
a) Acudir a la Oficina del Registro Civil de la Parroquia donde
resida cualquiera de los contrayentes o vaya a realizarse el acto.
b) Presentar original y copia de la cedula de identidad de los
contrayentes.
c) Podrá prescindirse de los documentos indicados en el
artículo 69 del Código Civil Venezolano y de la previa fijación de
los carteles, cuando los contrayentes deseen legalizar la unión
concubinaria existente entre ellos.
d) Constancia de Concubinato.
e) Copia certificada de Sentencia ejecutoriada de divorcio (en
caso que uno o ambos cónyuges fuesen divorciados).
f) Curatela en caso de ser divorciado alguno de los
contrayentes y tener hijos menores de edad (Niño, niña o
Adolescentes).
g) Acta de defunción (si uno o ambos cónyuges fuesen viudos).
h) Inventario de bienes de los hijos realizado por un curador
(si uno o ambos cónyuges tuviesen hijos niños, niñas o
adolescentes).
Para finalizar, según el estudio anteriormente realizado se debe
verificar cumplimiento satisfactorio de los requisitos obligatorios por
la legislación venezolana para legalizar la unión estable de hecho,
para que de esta manera surtan efectos legales las actuaciones
10
2
y haya tantos derechos como
10
3
obligaciones para ambos ciudadanos de la República Bolivariana
de Venezuela.
[Link]. PROCEDIMIENTO EN LA LEGISLACIÓN DE INGLATERRA.
Haciendo referencia a la legislación de Inglaterra, se tipifica
que la ley del lugar de la celebración del matrimonio regula su
validez formal, en tanto que la misma hace alusión a la validez de
la solemnidad y a los elementos que la componen, entendiendo
por las mismas, las palabras a pronunciarse para dar
cumplimiento a dicho acto, el cual tendrá lugar en el recinto en
donde deben desarrollarse.
En este sentido Pérez (07/07/15) hace referencia a la capacidad
que tienen las personas para contraer matrimonio, determinada
por la ley del domicilio del interesado en el momento
inmediatamente anterior a la celebración del matrimonio, esta
norma estipula cuestiones relativas al consentimiento de las
partes, la edad de los contrayentes y quiénes pueden casarse y
no entre sí, dentro de la misma familia. En el caso particular de la
edad, el matrimonio no será válido si cualquiera de los contrayentes
tiene menos de 16 años y están ambos domiciliados en Inglaterra.
En relación a lo anteriormente indagado, los investigadores
concluyen con que son formalidades que se deben de cumplir
para que sean válidas todas las actuaciones que deseen realizar,
pero aun efectuando esta acción los ciudadanos que formalicen
la unión estable
10
4
no son aceptados como parejas; no obstante es un acuerdo que los
ciudadanos ingleses realizan como un acuerdo de cohabitación o
convivencia.
[Link]. EFECTOS JURÍDICOS DE LA UNIÓN ESTABLE DE HECHO.
La Doctrina patria se ha referido en lo atinente a los efectos
jurídicos que produce el reconocimiento de la unión estable de
hecho, a lo cual se infiere que la presunción de comunidad de
bienes entre un hombre y una mujer que conviven en unión
concubinaria, tal unión debe hacer referencia inequívoca de
aquellos bienes que durante tal unión adquieren uno o ambos
concubinos a título oneroso, y aquellos bienes adquiridos por uno o
ambos concubinos que sean producto de la enjenación o gravamen
de bienes adquiridos durante la unión; Para Cabrera (08/07/15) se
determinan los siguientes efectos:
Se excluirán de la unión estable de hecho aquellos bienes que
hayan sido adquirido antes de la convivencia en común reconocido
como unión concubinaria.
Así como también deberá considerarse igualmente excluidos
de tal presunción de comunidad, aquellos bienes que a título
gratuito por acto entre vivos o mortis causa, adquiera cualquiera de
los concubinos, porque en el primer caso, es la voluntad del
enajenante quien le atribuye la condición o señalamiento de bien
propio; en tanto, que en el segundo. Es la voluntad de la ley, de la
concurrencia del concubino por vocación hereditaria legal o
testamentaria a la continuación de la persona de su causante.
10
5
Aunado a lo anterior expuesto, el estado de hecho es decir, no
contractual, vale destacar el criterio explanado en la norma
sustantiva civil es decir Código Civil Venezolano de 1982, según el
cual, a tenor de lo dispuesto en su artículo 767 dispone:
Se presume la comunidad según prueba en contrario, en
aquello casos, de unión no matrimonial, cuando la mujer o el
hombre en su caso demuestre que ha vivido
permanentemente en el estado aunque los bienes cuya
comunidad se quiere establecer aparezcan a nombre de uno
solo de ellos.
Dicho criterio tendrá efecto negativo para el caso en que uno de
los concubinos hayan contraído nupcias, pues se entiende, como
colofón del criterio anteriormente expuesto, que lo que aplica es la
presunción de comunidad que favorece al concubino que la
invoque, pero en modo alguno opera la extinción de la realidad de
hecho que es la comunidad concubinaria, lo cual excluye que ésta
pueda ser probada por otros medios.
En virtud de lo antes explicado, a criterio de los investigadores,
se concluye que los efectos jurídicos atribuidos a ésta institución
jurídica de naturaleza iuris tantum, vale decir que acepta prueba en
contrario, son acertivos, a los fines de preservar los bienes jurídicos
que han estado siendo poseídos por los concubinos con antelación
a la relación estable de hecho.
[Link]. EFECTOS JURÍDICOS DE LAS UNIONES CONCUBINARIAS.
En el Código Civil 1982 en cuanto a los efectos que rigen la
institución jurídica de las uniones concubinarias, son atribuible los
10
6
mismos efectos civiles comunes al matrimonio, por lo cual es
necesario que la “unión
10
7
concubinaria” haya sido declarada conforme a la ley, por cuanto se
hace necesario una sentencia definitivamente firme que la
reconozca, en la cual se estipule el tiempo de duración del
mismo, pudiendo aplicar el artículo 211 del código civil de
Venezuela 1982 el cual dispone lo siguiente; “Se presume, salvo
prueba en contrario, que el hombre que vivía con la mujer en
concubinato notorio para la fecha en que tuvo lugar el
nacimiento del hijo, ha cohabitado con ella durante el período de
la concepción”; al respecto se consideran los siguientes efectos:
De acuerdo a lo que se contrae el criterio del tribunal
supremo de justicia en sala civil, se establece, que así como no
existe el deber de vivir juntos, tampoco puede existir el de la
fidelidad contemplado en el artículo 137 del código civil venezolano
1982, por lo que la violación de deberes como el de fidelidad o de
vida en común no produce efectos jurídicos, quedando rota la
unión por el repudio que de ella haga cualquiera de los
componentes, lo que viene dado porque uno de ellos contraiga
matrimonio con otra persona, o porque, por cualquier razón,
se rompió la continuidad de la relación.
El artículo anteriormente mencionado señala el derecho
optativo de la mujer de utilizar el apellido de su marido. A juicio de
esta Sala, la utilización de apellidos distintos al propio, como
sería para la mujer el del marido, es un derecho que le nace
solamente del acto matrimonial, que conlleva a que añada algo
a su identidad, y que se ve sostenido por el acta de matrimonio
10
8
que refleja un nuevo estado civil.
10
9
Diversas leyes de la República otorgan a los concubinos
derechos patrimoniales y sociales en diferentes áreas de la vida, y
esto, a juicio de la Sala, es un indicador que a los concubinos se les
está reconociendo beneficios económicos como resultado de su
unión, por lo que, el artículo 77 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela 1999, al considerarlas equiparadas al
matrimonio, lo lógico es pensar que sus derechos avanzan hasta
alcanzar los derechos patrimoniales del matrimonio.
En otro orden de ideas, cabe destacar, que la unión
concubinaria produce como efecto cuando éste no ha sido
declarado, que los terceros pueden tener interés en que se
reconozca mediante sentencia, para así cobrar sus acreencias de
los bienes comunes. Para ello tendrán que alegar y probar la
comunidad, demandando a ambos concubinos o sus herederos.
De conformidad con lo anterior explanado, los investigadores
concluyen resaltando la importancia de equiparar la unión civil
matrimonial extrapolando sus efectos a la unión concubinaria,
enervando los derechos civiles de los concubinos con ocasión a la
unión, coadyuvando de ésta manera a preservar dicha institución
jurídica, a los fines de dar cumplimiento a la igualdad que resalta el
código civil venezolano de 1982 en relación al matrimonio y a la
unión concubinaria.
2.1.4. SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS DE LA UNION ESTABLE DE
HECHO Y LAS UNIONES CONCUBINARIAS.
RESULTADOS
11
0
3. SISTEMA DE CATEGORÍA.
3.1. DEFINICIÓN NOMINAL.
Unión estable de hecho con especial referencia a las uniones
concubinas entre Venezuela e Inglaterra.
3.2. DEFINICION CONCEPTUAL.
Según Cantero (28/06/15) las uniones estables de hecho se
define como: “Fenómeno social expresado por el
comportamiento de un hombre y una
mujer cuando sin compromiso jurídico ni sanción social, mantienen
una convivencia estable y al estilo marital, susceptible de producir
efectos jurídicos”.
The International Encyclopedia of the Social Sciences (03/07/15)
se refiere a la cohabitación como “una situación en la que las
parejas de distinto sexo viven juntas fuera del matrimonio.”
3.3. DEFINICIÓN OPERACIONAL.
Para los autores la Unión Estable de Hecho se define como, la
unión de dos personas adultas, capaces, conscientes y de pleno
derecho que en libertad deciden hacer vida en pareja, la cual es
regulada por la legislación Venezolana; mientras que la
Cohabitación como es conocida en Inglaterra, la cual se refiera a la
unión de un hombre y una mujer que hacen vida en común sin
estar casados, surte efectos legales en algunos aspectos, pero no
11
1
está regulado por la normativa legal dado que aún se encuentra en
proyecto de ley.
En este sentido queda claro que no son reconocidas de igual
manera en las mencionadas legislaciones, debido a que en
Venezuela estas uniones son más respetadas y surten efecto legal,
mientras que en Inglaterra no tienen ningún efecto a menos que
sea para tema de sucesiones y de hijos para lo cual si se puede
llegar acuerdos legales. Va en búsqueda de evolución para en un
futuro estar regulado como vinculo de estabilidad y unión familiar,
formalmente protegido por las normas a nivel mundial, como se
aprecia a lo largo del desarrollo de la tesis ha tenido una evolución
hasta llegar al punto actual en el cual es respetado por la sociedad
y es común ver las uniones estables de hecho y uniones
concubinarias como nuevo método familiar.
11
2
CUADRO 1
OPERACIONALIZACIÓN DE LA CATEGORIA
OBJETIVO GENERAL: Analizar comparativamente la unión estable de
hecho con especial referencia a las uniones concubinas entre Venezuela
e Inglaterra.
OBJETIV CATEGORI SUBCATEGORI UNIDAD DE ANALISIS
O A A
ESPECIFICO
- Antecedentes
Analizar la Unión - Naturaleza
estable de
unión estable hecho en la
Jurídica.
de hecho en legislación - Características.
la - Doctrina.
legislación venezolana. - Efectos.
venezolana.
- Antecedentes
Analizar Uniones - Naturaleza
concubinarias en Jurídica.
las uniones Unión la legislación - Características.
concubinarias estable de
hecho con de Inglaterra. - Doctrina.
en
la especial - Efectos.
legislación de
Inglaterra. referencia
a - Procedimiento en
lasuniones la legislación
Analizar el concubina Procedimiento
s y venezolana.
procedimiento entre efectos de la - Procedimiento en
unión la legislación
y los efectos Venezuela estable de
e hecho de Inglaterra
de la unión Inglaterra en Venezuela
y en - Efectos jurídicos
estable de Inglaterra. de la unión
hecho en estable de hecho.
Venezuela e - Efectos jurídicos
Inglaterra. de las
uniones
concubinarias.
11
3
CUADRO 1
(cont…)
OBJETIVO GENERAL: Analizar comparativamente la unión estable de
hecho con especial referencia a las uniones concubinas entre Venezuela e
Inglaterra.
OBJETIVO CATEGORIA SUBCATEGORIA UNIDAD DE ANALISIS
ESPECIFICO
Unión - Resultados.
Establecer las estable de Semejanzas y
semejanzas hecho diferencias de la
y con unión estable de
diferencias de especial hecho y las
la unión referencia a uniones
estable de las uniones concubinarias.
hecho y concubinas
las entre
uniones Venezuela e
concubinarias. Inglaterra.
Fuente: Castillo, Méndez, Noguera, Quintero (2015).