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Historia de España: Desde los Homínidos hasta Hoy

El documento ofrece un resumen histórico de la península ibérica desde la llegada de los primeros homínidos hasta la consolidación de España como nación moderna. Se abordan períodos clave como la llegada de los humanos modernos, la conquista musulmana, la Reconquista, el auge del Imperio español y los conflictos del siglo XIX, incluyendo la guerra civil. Finalmente, se menciona la transición hacia la democracia y la integración en la Unión Europea en el siglo XX.

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Historia de España: Desde los Homínidos hasta Hoy

El documento ofrece un resumen histórico de la península ibérica desde la llegada de los primeros homínidos hasta la consolidación de España como nación moderna. Se abordan períodos clave como la llegada de los humanos modernos, la conquista musulmana, la Reconquista, el auge del Imperio español y los conflictos del siglo XIX, incluyendo la guerra civil. Finalmente, se menciona la transición hacia la democracia y la integración en la Unión Europea en el siglo XX.

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Introdución

Los primeros homínidos llegaron al territorio de la actual España hace 1,2 millones de años
aproximadamente. Se sucedieron varias especies, como Homo antecessor, los preneandertales
de la Sima de los Huesos (identificados en un principio como Homo heidelbergensis) y los
neandertales (Homo neanderthalensis), hasta que hace unos 35 000 años los humanos
modernos (Homo sapiens) entraron en la península ibérica y fueron desplazando a estos
últimos, con los que aún coexistirían durante cerca de 10 000 años. Hace unos 27 000 años se
extinguieron las últimas poblaciones neandertales en el sur. Durante los milenios siguientes el
territorio fue lugar de asentamiento de pueblos íberos, celtas, fenicios, cartagineses, tartessos
y griegos y hacia el 200 a. C. la península comenzó a formar parte de la República romana,
constituyendo la Hispania romana. Tras la caída de Roma, se estableció el Reino visigodo.
Dicha monarquía visigótica se inició en el siglo v y se mantuvo hasta comienzos del siglo viii. En
el año 711 se produjo la primera conquista musulmana desde el Norte de África; en pocos
años el islam dominaba gran parte de la península ibérica. Durante los 750 años siguientes, el
reino dominado por musulmanes sería conocido como al-Ándalus, y mientras gran parte del
resto de Europa permanecía en los años oscuros, Al-Ándalus experimentaba un esplendoroso
florecimiento multicultural, científico y artístico.1

De modo paulatino, se produjo la Reconquista, y los reinos cristianos arrebataron


progresivamente el territorio a los musulmanes. Comenzada aproximadamente en 722 con la
rebelión de Don Pelayo y partiendo desde el norte, avanzó durante los siglos viii a xv
culminando con la conquista de Granada en 1492. Durante este periodo los reinos cristianos se
desarrollaron notablemente; la unión de los dos más importantes, Castilla y Aragón, por el
matrimonio en 1469 de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón,
posibilitaría la unificación de España y el fin de la Reconquista.2345

En 1492 los Reyes Católicos financiaron el proyecto del nabegante Cristóbal Colón en la
búsqueda de una nueva ruta comercial con Asia a través del océano Atlántico, y proclamarían
la expulsión de los judíos. La llegada al Nuevo Mundo y la posterior conquista de América
forjaron la creación del Imperio español. Durante los siguientes siglos España se alzaría como
actor principal del mundo occidental y primera potencia de la época. Durante los siglos xvi y
xvii tendría lugar también la época de mayor apogeo de la cultura y las artes hispanas conocida
como Siglo de Oro.6789

El Imperio español en 1580, tras la unificación de la península ibérica bajo un único rey
español, Felipe II, comprendía América del Sur, América Central y el Caribe, grandes áreas de
América del Norte en diferentes grados de influencia o control, las islas Filipinas en Asia, así
como enclaves de diversa importancia en las costas de África y la India. Incluía ademas
numerosas posesiones en Europa, los Países Bajos Españoles, el Ducado de Milán o el Reino de
Nápoles, la mayoría de ellas perdidas tras la paz de Utrecht de 1713.1011121314

El tres de mayo de 1808 en Madrid, pintura de Goya, mostrando los fusilamientos de la


resistencia española a manos de las tropas de Napoleón.

La católica e imperial España se vio involucrada durante este período en numerosos conflictos
especialmente contra el Imperio otomano, los Países Bajos, los protestantes, Inglaterra y
Francia. Con la muerte de Carlos II en 1700, la casa de Austria se extinguió para dejar paso a la
de los Borbones tras la guerra de sucesión española. España fue perdiendo progresivamente su
preponderancia militar y tras sucesivas crisis el país redujo paulatinamente su poder; a
principios del siglo xix ya se había convertido en una potencia de segundo orden.151617

El Primer Imperio francés de Napoleón Bonaparte invade la península; meses después, el 2 de


mayo de 1808, se inició la sublevación popular que desembocaría en la guerra de la
Independencia Española. Como principal consecuencia de la guerra y tras la expulsión de los
franceses en 1814, España sufrió las guerras de independencia hispanoamericanas. El siglo
continuó caracterizándose en la metrópoli por la inestabilidad política y la puja entre liberales
y partidarios del Antiguo Régimen. Entre 1873 y 1874 tuvo lugar la I República. La llegada de la
Revolución Industrial y el sistema canovista a finales del siglo elevó el nivel de vida de una
clase media que empezaba a consolidarse en los núcleos urbanos principales; sin embargo la
guerra hispano-estadounidense o «desastre del 98» supuso la pérdida de la mayoría de las
últimas colonias del antiguo imperio (como Filipinas, Cuba y Puerto Rico), generando así una
profunda conmoción en la sociedad española.10181920

Mientras el nivel de vida y la integración con el resto de Europa progresaban, la inestabilidad


política marcaba el primer tercio del siglo xx. Al conocerse en las elecciones municipales la
victoria en las principales ciudades de las candidaturas republicanas, el 14 de abril de 1931 se
proclamó la Segunda República, abandonando el rey Alfonso XIII el país, con el fin de evitar
una guerra civil, que llegaría cinco años más tarde, en 1936, con el Golpe de Estado de julio de
1936. La guerra civil española se saldaría en 1939 con la victoria del bando franquista.212223
España fue oficialmente neutral durante la Segunda Guerra Mundial; tras la posguerra, periodo
marcado por la escasez y el aislamiento internacional, siguió un periodo de fuerte desarrollo
económico y de cierto aperturismo durante las décadas de 1960 y 1970.

Tras la muerte del dictador Franco, se recuperó la monarquía española en la figura del jefe del
Estado, el rey Juan Carlos I, y se aprobó la Constitución de 1978 durante el transcurso del
periodo conocido como transición, que garantizó una gradual evolución de la nación hacia la
consolidación de la monarquía democrática parlamentaria.24252627 España ingresó en la
Comunidad Económica Europea, actual Unión Europea, en 1986, organizando importantes
eventos internacionales como la Copa Mundial de Fútbol de 1982 o los Juegos Olímpicos de
Barcelona 1992, y en 2002 adoptaría el euro como moneda oficial.2829

De Hispania a España

Artículo principal: De Hispania a España

Mapa histórico y geográfico de los reinos de España y Portugal, en el Atlas historique de Henri
Abraham Chatelain (1705 a 1739). Biblioteca Nacional de España.

El momento histórico exacto en que se hace referencia a España por primera vez no está
claramente definido, existiendo escritos del siglo vi en los que ya aparece la palabra España,
como el «Laus Spaniae» de la Historia de los reyes godos, vándalos y suevos de San Isidoro de
Sevilla.3031 En otros países de Europa comenzó a conocerse al conjunto de reinos cristianos
de la península como España, en singular, desde tiempos muy tempranos. El propio término
español aparece documentado a comienzos del siglo xv en el Concilio de Constanza, cuando los
reinos de Portugal, Aragón, Castilla y Navarra aparecen formando una sola entidad, «la nación
española»32 y compartiendo el mismo voto.

En la península ibérica se hablaría de los reinos de León, Navarra, Castilla, Aragón y de Portugal
como reinos hispanos, de Hispania (España en latín) por tanto;33 y cuando por razones
dinásticas o de conquista uno de ellos conseguía tener bajo su cetro la mayor parte de la
España cristiana, se autotitulaba emperador de España, como Alfonso VI y Alfonso VII de
León.33 Los Reyes Católicos eran conocidos como reyes de España (o de las Españas). El
historiador Hernando del Pulgar comenta cómo en 1479 se planteó en el Consejo Real si
designar a los Reyes Católicos como Reyes de España;34 finalmente se acordó no usar dicha
titulación. En 1493 el gobierno municipal de Barcelona se refirió a don Fernando como el «rey
de Spanya, nostre senyor».35 Nicolás Maquiavelo en su obra más reconocida El Príncipe (1513)
hace referencia al rey de España,36 así como Lope de Vega cita a Carlos I como rey de
España.37

A partir de Carlos I, todos los reyes son llamados rey de España (o de las Españas), aunque
utilizan todos sus títulos, desde rey de Castilla hasta Señor de Vizcaya y de Molina. Hasta el
siglo xix, las monedas españolas solían llevar junto al nombre del rey la leyenda «Hispaniarum
(et Indiarum) Rex».38 Igualmente, monarcas como Fernando VII de España e Isabel II de
España usaron el título de rey o reina de las Españas en las menciones constitucionales.3940

Prehistoria

Homo heidelbergensis: cráneo n.º 5 de la Sima de los huesos de la Sierra de Atapuerca, de


unos 500 000 a 350 000 años de antigüedad, el llamado «Miguelón».

Artículo principal: Prehistoria en la península ibérica


La presencia de homininos en la península ibérica se remonta al menos a 1,3 o 1,2 millones de
años, datación de la mandíbula encontrada en la Sima del elefante, uno de los yacimientos de
la Sierra de Atapuerca (provincia de Burgos). Corresponde a un Homo aún por determinar,
próximo a los más primitivos Homo africanos y al hombre de Dmanisi pero con algunas
características derivadas propias.4142 De esta edad sería también el yacimiento con industria
lítica propia del Paleolítico inferior arcaico (Pre-Achelense) de Fuente Nueva 3, en la cuenca de
Guadix-Baza (provincia de Granada).43

De hace unos 900 000 años son los restos del yacimiento de la Gran Dolina, también en
Atapuerca, que definen una especie clave para entender la evolución humana, bautizada como
Homo antecessor.4445 El siguiente hallazgo, datado en unos 430 000 años,46 es la ingente
cantidad de restos de Homo heidelbergensis (especie precursora del Homo neanderthalensis)
hallados en la sima de los Huesos de Atapuerca,47 yacimiento que ha proporcionado, entre
una variedad ósea excepcional, numerosos cráneos muy bien conservados.48 Son numerosos
los yacimientos con industria lítica Achelense de esta época en la península, como los de
Torralba y Ambrona (provincia de Soria) o los de las terrazas del Manzanares (provincia de
Madrid).[cita requerida]

En el Paleolítico medio se sitúa la presencia del hombre de Neanderthal, asociado a la cultura


Musteriense, datando en unos 60 000 años sus primeros restos en Gibraltar. En la Cueva de
Nerja (Málaga), se han datado en 42 000 años de antigüedad algunos restos orgánicos
asociados a unas pinturas de focas que podrian ser la primera obra de arte conocida de la
historia de la humanidad.49

En el Paleolítico superior se sitúa la llegada a la península del Homo sapiens, el hombre


«moderno», hace unos 35 000 años, manifestada por los restos de la cultura Gravetiense
hallados en Cantabria.50 Cohabitan la península durante varios millares de años con los
neandertales, hasta la extinción de las últimas poblaciones de neandertales en el sur hace unos
27 000 años.51 Hace unos 16 000 años, la cultura Magdaleniense estaba presente en Asturias,
Cantabria y parte del País Vasco, cuya aportación más notable lo representan las pinturas
rupestres de las Cuevas de Altamira.52

El arte rupestre se desarrolló en dos zonas estilística y cronológicamente bien diferenciadas: el


arte franco-cantábrico y el arte levantino.53

Artículo principal: Neolítico en la península iberica

La revolución neolítica, que la teoría difusionista entiende como una difusión cultural a partir
de su inicio en el Creciente Fértil de Oriente Próximo, apoyándose en la difusión simultánea de
la cerámica cardial, alcanza la costa mediterránea en torno al 6000 a. C., provocando el
abandono del tradicional modo de vida cazador-recolector por un estilo de vida sedentario,
enfocado en la agricultura y la ganadería, extendido al resto de la península durante los
siguientes dos milenios. En torno al 5000 a. C. aparece la cultura megalítica en el tercio
occidental de la península.

Las culturas que usaron los metales (Edad de los Metales) aparecieron en la península ibérica
en torno a los años 3000 a 2500 a. C. Su distribución geográfica es mayor y se considera que la
búsqueda de los metales trajo flujos migratorios importantes, destacando Los Millares en
Almería, con una gran fortificación, y en el curso del río Tajo en la zona portuguesa actual.54

Véanse también: Calcolítico en la península ibérica, Cultura argárica, Bronce Manchego y Vaso
campaniforme.

Véase también: Protohistoria de la península ibérica

Edad Antigua

Véase también: Historia antigua de la península ibérica

Pueblos indígenas y colonizaciones históricas

Dama de Elche, escultura ibera. Museo Arqueológico Nacional de España (Madrid).

La Edad del Hierro se inicia en la península ibérica con la penetración de población e influencia
cultural indoeuropea desde el comienzo del I milenio a. C.; determinando la identidad étnica y
lingüística celta de la mayor parte de los pueblos indígenas de las zonas norte, oeste y centro,
con alguna excepción: lusitanos y vetones, también indoeuropeos, se califican de
«precélticos», mientras que los vascones se califican de «preindoeuropeos». A pesar de la
similitud de su forma de vida a la de otros pueblos de la zona norte (galaicos, astures y
cántabros), su lengua (el «protoeuskera») se supone similar a las habladas en la zona oriental
peninsular; las del grupo de pueblos denominados iberos, de mayor desarrollo económico. Las
fuentes clásicas denominaron celtíberos al grupo de pueblos situados en una posición
intermedia (geográficamente).

La costa peninsular meridional y el área tartésica (con centro en el valle del Guadalquivir -la
Turdetania- y con proyección hasta zonas muy lejanas, de la desembocadura del Tajo a la del
Segura), la más rica en metales y de mayor desarrollo económico y social (una verdadera
civilización), fue profundamente influenciada por la colonización fenicia. La fundación mítica
de Gadir (Cádiz) se data en el 1104 a. C.,555657 aunque no hay base arqueológica para
sustentar semejante cronología hasta varios siglos más tarde. En el siglo viii a. C. ya hay
pruebas de la presencia de un abundante grupo de factorías y colonias fenicias, como Malaka
(Málaga), Sexi (Almuñécar) y Abdera (Adra).

Las colonias griegas se instalaron más al norte, en Akra Leuké (Alicante), Hemeroskopion
(Denia), Emporion (Ampurias) y Rhodes (Rosas). Su contacto con los iberos les hizo dar las
primeras referencias escritas de estos pueblos. Las mismas fuentes griegas señalan que los
navegantes griegos habían establecido contactos con el «reino» de Tartessos y con su «rey»
Argantonio, que les habría dado suficiente plata como para construir murallas contra los
ataques persas. Tales contactos no fructificaron, precisamente por el dominio fenicio de esta
ruta, y no ha podido constatarse arqueológicamente la presencia griega en la costa
mediterránea malacitana, en una colonia que habría llevado el nombre de Mainake.

Véase también: Lenguas paleohispánicas

Hispania cartaginesa

Artículo principal: Hispania cartaginesa

Cartago y Roma entrarán finalmente en una serie de guerras (guerras púnicas) por la
hegemonía en el Mediterráneo occidental. Tras la derrota en la primera guerra púnica, Cartago
intenta resarcirse de sus pérdidas de Sicilia, Cerdeña y Córcega, incrementando su dominio en
Iberia.

Amílcar Barca, Aníbal y otros generales cartagineses sitúan las antiguas colonias fenicias de
Andalucía y el Levante bajo su control y proceden después a la conquista o extensión de su
área de influencia sobre los pueblos indígenas. A finales del siglo iii a. C., la mayor parte de las
ciudades y pueblos al sur de los ríos Duero y Ebro, así como las islas Baleares, reconocen el
dominio cartaginés. Fundan Qart Hadasht (Cartagena), que se convierte rápidamente en una
importante base naval, debido al interés por controlar la riqueza generada por las minas de
plata de Cartagena.58 Esto último se desprende de las palabras del arqueólogo Adolf Schulten.

Con la plata de las minas de Cartagena pagaron ellos sus mercenarios, y, cuando por la toma
de esta en 209 a. C. Carthago perdió estos tesoros, Aníbal ya no fue capaz de resistir a los
romanos, de manera que la toma de Cartagena decidió también la guerra de Aníbal.

Schulten A. Fontes Hispaniae Antiquae5960

En el año 219 a. C. se produce la ofensiva de Aníbal contra Roma, tomando la península ibérica
como base de operaciones e incluyendo un gran porcentaje de hispanos en su ejército.

Es en este proceso cuando intentarán someter a la colonia griega de Sagunto, situada al sur de
la frontera pactada del Ebro pero aliada de Roma, dando lugar a la segunda guerra púnica, que
culminará con la incorporación de la parte civilizada (íbera) de la península a la República
Romana.

Hispania romana (206 a. C. – siglo v)

Artículo principal: Hispania romana

Imperio Romano, siglo iii.


Acueducto de Segovia.

Tras la segunda guerra púnica entre el 218 a. C. y el 201 a. C., se puede considerar la península
ibérica sometida al poder de Roma. La campaña de ocupación, tras la expulsión cartaginesa,
fue rápida, excepto en el interior (Numancia) y el pueblo cántabro que resistió hasta la llegada
de Augusto en los inicios del Imperio romano.616263

En el 197 a. C., los romanos dividen el territorio ibérico en dos zonas: la Hispania Citerior y la
Hispania Ulterior.64

El sometimiento total de la península tiene lugar en el año 19 a. C. (tras finalizar las guerras
cántabras), tras lo cual se divide en tres provincias: Bética, Tarraconense y Lusitania,
organización que perduró hasta el Bajo Imperio, cuando el territorio se divide en Bética,
Carthaginense, Gallaecia, Lusitania y Tarraconensis.65

El proceso de romanización entendido como la incorporación de la lengua, las costumbres y la


economía romana se inició aproximadamente hacia el 110 a. C. y duraría con toda su fuerza
hasta mediados del siglo iii d. C.

En esta época, los hispanos se configuraron como parte muy destacada del Imperio romano,
aportando notables figuras durante el periodo histórico como los emperadores Trajano,
Adriano, Marco Aurelio y Teodosio, el filósofo Séneca, los teólogos Paulo Orosio o Prisciliano,
el retórico Quintiliano, los poetas Marcial, Lucano o Prudencio, el agrónomo Columela, el
geógrafo Pomponio Mela o políticos como Marco Annio Vero o Lucio Cornelio Balbo, entre
otros.66

Edad Media

Artículo principal: Historia medieval de España

Las invasiones bárbaras y el reino visigodo (siglo v-711)

Artículos principales: Invasiones germánicas en la península ibérica e Hispania visigoda.

La caída del Imperio romano

En la península ibérica, como en otras provincias, el Imperio cayó gradualmente, con los
procesos casi simultáneos de la «desromanización» del Imperio romano en Hispania, es decir,
una debilitación de la autoridad central en los siglos iii, iv y v, y de la «romanización» de las
tribus germánicas, por ejemplo, la adopción de la ley romana que es evidente en la Lex
Gothorum (Ley de los godos), la conversión al cristianismo, y la afinidad que algunos reyes
tenían por el latín, hasta componer poesía en esta lengua.6768
Toledo, capital del Reino Visigodo.

A pesar de todo esto, entre los siglos vi y vii y gracias a la búsqueda de Justiniano I el Grande
de restablecer el poder del Imperio romano de Occidente hizo que se estableciese en la franja
meridional de la península ibérica la provincia de Spania. Este territorio visigodo fue donado al
Imperio bizantino al ser llamado en auxilio por una de las partes en la contienda civil del Reino
Visigodo que estaba existiendo entre Agila y Atanagildo y había sido asolado por el
desaparecido pueblo vándalo. Su capital se estableció en Carthago Spartaria, actual
Cartagena.69

Las inbasiones

En el invierno del año 406, aprovechando la congelación del Rin, los vándalos, suevos, y alanos
invadieron el imperio con gran pujanza. Al cabo de tres años, cruzaron los Pirineos y llegaron a
la península ibérica, y dividieron entre sí las partes occidentales, que correspondían
aproximadamente al Portugal moderno y España occidental hasta Madrid. Mientras tanto, los
visigodos, que habían tomado Roma hacía dos años, llegaron a la región en el 412, fundando el
reino de Tolosa (Toulouse, en el sur de Francia), y extendieron su influencia gradualmente en
la península, desplazando a los vándalos y alanos al norte de África, sin que estos dejasen
mucha huella en la cultura ibérica. Luego, tras la conquista de Tolosa por los francos y la
pérdida de gran parte de los territorios en lo que hoy es Francia, trasladaron la capital del
reino visigodo a Toledo.70

Tú eres, oh España, sagrada y madre siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa
de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India. Tú, por derecho, eres
ahora la reina de todas las provincias, de quien reciben prestadas sus luces no sólo el ocaso,
sino también el Oriente. Tú eres el honor y el ornamento del orbe y la más ilustre porción de la
tierra, en la cual grandemente se goza y espléndidamente florece la gloriosa fecundidad de la
nación goda. Con justicia te enriqueció y fue contigo más indulgente la naturaleza con la
abundancia de todas las cosas creadas, tú eres rica en frutos, en uvas copiosa, en cosechas
alegre... Tú te hallas situada en la región más grata del mundo, ni te abrasas en el ardor
tropical del sol, ni te entumecen rigores glaciares, sino que, ceñida por templada zona del
cielo, te nutres de felices y blandos céfiros... Y por ello, con razón, hace tiempo que la áurea
Roma, cabeza de las gentes, te deseó y, aunque el mismo poder romano, primero vencedor, te
haya poseído, sin embargo, al fin, la floreciente nación de los godos, después de innumerables
victorias en todo el orbe, con empeño te conquistó y te amó y hasta ahora te goza segura
entre ínfulas regias y copiosísimos tesoros en seguridad y felicidad de imperio.

Historia de los Godos, Vándalos y Suevos de San Isidoro de Sevilla, siglo vi-vii. Trad. de
Rodríguez Alonso, 1975, León, pp. 169 y 171.

Reino visigodo

Artículos principales: Reino visigodo y Reino visigodo de Toledo.

No se conoce con exactitud el número de visigodos que migraron a la península pero


posiblemente estuvieron en torno al 5% de la población de la península.[cita requerida] Esto
implica que los visigodos básicamente fueron una élite dominante que no supuso nunca una
parte importante de la población. Esta es una de las razones por la cual su religión arriana y su
lengua visigótica no tuvieron un efecto preponderante sobre la población.

A pesar de que la nobleza visigoda practicaba el arrianismo, este gozó de muy poca
popularidad entre la población hispanorromana de la península, fiel en su mayoría a la
doctrina católica. Desde la corona visigoda, específicamente en el año 587, el rey Recaredo I,
ya convertido al catolicismo, trató de conciliar así mismo a la jerarquía religiosa arriana con la
católica, pero con poco éxito. Finalmente, se impuso la opción católica por la fuerza,
desposeyendo a la iglesia arriana de sus bienes en favor de su antagonista.7172

La conquista musulmana

En 711 los ejércitos musulmanes entran en la península por el Estrecho de Gibraltar y la


conquistan en muy pocos años, en comparación con el largo proceso que supuso la
Reconquista.

Artículos principales: Conquista musulmana de la península ibérica e Historia de al-Ándalus.

Interior de la mezquita de Córdoba, capital del califato de Al-Ándalus.

La conquista musulmana de España puede resumirse en una cronología breve:

Año 696: la ciudad de Melilla es conquistada por el califato Omeya.

Año 709: la ciudad de Ceuta es conquistada por el califato Omeya.

Año 711: Tras la muerte del rey Witiza, los nobles y obispos de la península eligen por rey a
Roderico (conocido en la historia por don Rodrigo), duque de la Bética. Los hijos de Witiza
querían por rey a Aquila, duque de la Tarraconense, por lo que pactan con los árabes a través
de Don Julián, conde de Ceuta.

Roderico, que estaba por entonces luchando contra un levantamiento de los vascones, al
enterarse de la invasión árabe acude con su ejército. Pierde en la batalla de Guadalete debido
a deslealtad de los witizanos. Con su muerte, y con el grueso del ejército godo derrotado, los
árabes se animan a continuar con la lucha.

Táriq ibn Ziyad conquistó Toledo y llegó hasta León; Muza ibn Nusair conquistó Sevilla y llegó
hasta Mérida (712). Posteriormente unirían sus fuerzas para tomar Zaragoza. El hijo de Muza
completará la conquista de la península, a excepción de las zonas montañosas cantábricas y
pirenaicas (716), pasando a territorio franco. Carlos Martel detuvo el avance musulmán en
Poitiers en 732, por lo que a partir de ahí los musulmanes básicamente se concentrarán en la
península ibérica.
En 756, Abderramán I proclamó el emirato de Córdoba, independizando políticamente a la
península del resto del Mundo islámico aunque siguieron los contactos culturales y
comerciales. En 929 Abderramán III proclama el califato de Córdoba, lo que supone la
separación definitiva del califato de Bagdad. En el año 1031 se fragmenta el califato cordobés,
formándose numerosos reinos de taifas frecuentemente enemistados entre sí.

Era musulmana

La gigantesca batalla de las Navas de Tolosa en 1212, supuso el principio del fin de los reinos
musulmanes en España.

Al-Ándalus coincidió con la «Convivencia», una época de relativa tolerancia religiosa, y con la
edad de oro de la cultura judía en la península ibérica. (Ver: el emir Abd al-Rahmán III, 912;
Masacre de Granada de 1066).

El interés musulmán en la península volvió con fuerza alrededor del año 1000, cuando Al-
Mansur (conocido como Almanzor), saqueó Barcelona (985). Según su hijo, otras ciudades
cristianas fueron objeto de numerosas incursiones.

Después de la muerte de su hijo, el califato se hundió en una guerra civil y se dividió en los
llamados «Reinos de Taifas». Los reyes de las taifas compitieron entre sí no solo en la guerra,
sino también en la protección de las artes y la cultura, que disfrutaron de una recuperación
breve. Los reinos de taifas habían perdido terreno frente a los reinos cristianos del norte y,
después de la pérdida de Toledo en 1085, los gobernantes musulmanes a regañadientes
invitaron a los almorávides, que invadieron al-Ándalus desde el norte de África y establecieron
un nuevo imperio. En el siglo xii el Imperio almorávide se rompió de nuevo, solo para ser
tomado por la invasión almohade, que fueron derrotados en la decisiva batalla de las Navas de
Tolosa en 1212.

La España medieval fue escenario de guerra casi constante entre musulmanes y cristianos. Los
almohades, que habían tomado el control de los magrebíes, de los almorávides y de los
territorios andaluces por el 1147, superaron con creces a los almorávides en la perspectiva
fundamentalista, y trataron a los Dhimmis con dureza. El trato hacia los judíos en este
momento en la península ibérica había variado mucho entre los distintos reinos musulmanes y
cristianos. El emirato de Granada de mediados del siglo xiii fue el único reino independiente
musulmán en España, que duraría hasta 1492.

En este tiempo, los reyes de Aragón gobernaron territorios que consistían no solo en el Reino
de Aragón, sino también en el Principado de Cataluña, y más tarde de las islas Baleares, el
Reino de Valencia, Sicilia, Nápoles y Cerdeña (véase Corona de Aragón). La Compañía catalana
procedió a ocupar el ducado de Atenas, que se coloca bajo la protección de un príncipe de la
Casa de Aragón, que lo gobernó hasta 1379.
La Reconquista

Artículo principal: Reconquista

Don Pelayo.

Hacia 722 un destacamento musulmán es vencido por un grupo de cristianos refugiados en los
bosques de Covadonga (Asturias) en la batalla homónima. Don Pelayo, probablemente noble
godo, es nombrado rey. La primera corte se establece en Cangas de Onís. Pelayo muere en
737. Dos años después (739), su yerno Alfonso I, hijo de Pedro de Cantabria, aprovechando las
luchas entre árabes y bereberes, da nuevo impulso a la reconquista llegando hasta la Rioja y el
Duero. Pero no tiene posibilidad de repoblar, por lo que queda un amplio desierto estratégico,
tierra de nadie en la meseta norte.

Etapas de la reconquista:

Fijación de la frontera del reino asturiano en el Arlanzón y el curso medio y bajo del Duero. Se
logra a principios del siglo x.

León y Castilla rebasan la cordillera Central y ocupan la cuenca del Tajo. Toledo se reconquista
en 1085. Reconquista de Zaragoza en 1118.

Dominio del valle del Guadiana y de los pasos de Sierra Morena. Batalla de Las Navas de Tolosa
(1212).

Ocupación del valle del Guadalquivir por Fernando III el Santo (1252) y de Valencia, y las
Baleares por Jaime I de Aragón, comenzando por la conquista de Mallorca en 1229. Quedará
un reducto musulmán en Granada hasta 1492.

Véase también: Anexo:Cronología de la Reconquista

Entre los años 718 y 1230 se forman los principales núcleos cristianos en la península en los
reinos de Asturias, Navarra, León, Galicia, Portugal, Aragón y Castilla.

En el siglo xiii, se produce un gran avance cristiano, la expansión de la Corona de Aragón por el
Mediterráneo y la unión de Castilla con León.

Unión de León y Castilla

Castillo de Manzanares el Real. El castillo era el modo de fortificación más común en unas
tierras fronterizas en constante conflicto que dieron nombre al Reino de Castilla (tierra de
castillos).
En el año 1037 muere Bermudo III, rey de León, en el campo de batalla contra su cuñado,
Fernando I. Al no tener descendencia Bermudo III, su cuñado considera que es el sucesor y por
lo tanto unifica el Reino de León y el Condado de Castilla. En el año 1054 Fernando I lucha
contra su hermano García Sánchez III de Nájera, rey de Navarra, en la batalla de Atapuerca,
muriendo también el monarca navarro y anexionándose entre otras la comarca de los montes
de Oca, cerca de la ciudad de Burgos.

A la muerte de Fernando I, ocurrida en 1065, el Condado de Castilla se convierte en reino, que


hereda el primogénito Sancho II; Alfonso VI hereda el de León. Sancho II es asesinado en 1072
y su hermano accede al trono de Castilla, siendo el primer monarca de ambos reinos.

A su muerte le sucedió en el trono su hija Urraca. Esta se casó, en segundas nupcias, con
Alfonso I de Aragón, pero al no lograr la unificación de los reinos y debido a los grandes
enfrentamientos de clases entre los dos reinos, Alfonso I repudió a Urraca en 1114, lo que
agudizó los enfrentamientos entre los reinos. Si bien el papa Pascual II había anulado el
matrimonio anteriormente, habían seguido juntos hasta esa fecha. Urraca también tuvo que
enfrentarse a su hijo, Rey de Galicia, fruto de su primer matrimonio, para hacer valer sus
derechos sobre ese reino, y a su muerte este le sucede como Alfonso VII. Alfonso VII consigue
anexionarse territorios de los reinos de Navarra y Aragón (aprovechando la debilidad de estos
reinos desde que se escindieron a la muerte de Alfonso I de Aragón). Renuncia su derecho a la
conquista de la costa mediterránea a favor de la nueva unión de Aragón y el Condado de
Barcelona (que se produce con el matrimonio de Petronila y Ramón Berenguer IV). En su
testamento vuelve a la tradición real de la división de sus reinos entre sus hijos. Otra vez se
rompe la unión entre León y Castilla, siendo Fernando II rey de León y Sancho III rey de Castilla.

En 1230 se produce la definitiva unión entre León y Castilla (con algún paréntesis posterior de
poca relevancia), cuando Fernando III el Santo recibe de su madre Berenguela en 1217 el Reino
de Castilla y, tras la muerte de su padre Alfonso IX en 1230, acuerda con las herederas de este,
Sancha y Dulce, la transferencia de León en la Concordia de Benavente.

Crisis bajomedieval

Batalla de Nájera o de Navarrete (1367)

La confluencia de varios factores adversos hicieron del siglo xiv una época de crisis
generalizada, no solo en España sino en toda Europa. Entre esos factores cabe destacar un
empeoramiento general del clima —con sus consecuencias para la agricultura—, la aparición
de la peste negra en 1348, y el estallido de numerosos conflictos bélicos.

Desde finales del siglo xiii los conflictos internos, expresados en disputas sucesorias, llevaron a
constantes guerras civiles en todos los reinos peninsulares, tanto en el musulmán como en los
cristianos, especialmente en Navarra (guerra de la Navarrería, guerra civil de Navarra), y en la
corona de Castilla (entre los partidarios de Alfonso X el Sabio y los de su hijo Sancho, entre los
partidarios de los infantes de la Cerda y los de Fernando IV el Emplazado, entre los de Pedro I
el Cruel y Enrique II el Fratricida —de la nueva dinastía Trastamara—, entre los de Juana la
Beltraneja y los de Isabel la Católica). Muchos de ellos se inscribieron en conflictos de
dimensión europea, como la guerra de los Cien Años, o entre reinos cristianos peninsulares,
como la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369, entre Castilla y Aragón) y la batalla de
Aljubarrota (1385, entre Castilla y Portugal). La alianza anglo-portuguesa (1373) demostró
tener una extraordinaria proyección (se ha prolongado, bajo distintas formas, hasta el día de
hoy). En la Corona de Aragón, la ausencia de heredero directo llevó a las Cortes a elegir como
rey a Fernando el de Antequera, emparentado con los Trastámara castellanos (compromiso de
Caspe de 1412).

Paralelamente, los últimos siglos de la Edad Media supusieron un verdadero florecimiento de


la vida intelectual, multiplicándose las instituciones educativas, con presencia competitiva de
las órdenes religiosas (especialmente dominicos, franciscanos y agustinos). Universidades y
colegios mayores fueron convirtiéndose en un mecanismo de formación de las élites
eclesiásticas y burocráticas, a través de las que se establecían redes clientelares. A las ya
existentes en Salamanca, Valladolid y Murcia, y a las instituciones conocidas como studium
arabicum et hebraicum (Toledo, Murcia, Sevilla, Barcelona); se sumaron la Universidad de
Lérida (1300), la Universidad de Coímbra (1308, trasladada desde Lisboa), la Universidad de
Perpiñán (1350), la Universidad Sertoriana de Huesca (1353), la Universidad de Valencia
(1414), la Universidad de Barcelona (1450) y la Universidad de Santiago de Compostela (1495).

El auge del castellano

Véase también: Historia del idioma español

Hasta el siglo xiii, se hablaban muchas lenguas en los territorios que hoy forman España, entre
ellas el castellano, árabe, aragonés, catalán, vasco, gallego, ladino, aranés y asturleonés.
Además, en los territorios cristianos el latín era la lengua oficial de la iglesia y de la
administración. A lo largo de dicho siglo, el castellano (que también se conoce hoy como
español) ganó cada vez más prominencia en el Reino de Castilla como lengua de cultura y
comunicación. Un ejemplo de esto es la composición de grandes epopeyas como Cantar de
mio Cid. En los últimos años del reinado de Fernando III de Castilla, el castellano empezó a
usarse para ciertos tipos de documentos administrativos y durante el reinado de su sucesor
Alfonso X se convirtió en el idioma oficial del reino de Castilla (junto con el latín que siguió
usándose para numerosos propósitos religiosos y seculares).

A partir del siglo xiii gran parte de los documentos públicos fueron escritos en castellano, y las
traducciones se realizaron preferentemente al castellano en lugar del latín. Por otra parte, en
el siglo xiii se fundaron muchas universidades en los reinos de León y Castilla; algunas, como
las de Salamanca y Palencia se encontraban entre las primeras universidades de Europa. En
1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, se publicó la primera edición de la Gramática
de la Lengua Castellana de Antonio de Nebrija.73 Fuera de Castilla se siguieron usando
ampliamente las lenguas romances autóctonas, aunque a menudo coexistían con el castellano.
Hacia 1600 el castellano era la lengua dominante en Zaragoza y gran parte de Aragón oriental,
y un desplazamiento similar se observó en las regiones orientales del antiguo Reino de León.
Sin embargo, en Galicia, Asturias, País Vasco, Valencia, Cataluña y Baleares el castellano no
penetraría de manera importante hasta dos o tres siglos más tarde, dependiendo de la región.
[cita requerida] Por otra parte el árabe andalusí siguió siendo la lengua dominante de muchas
regiones hasta la expulsión de los moriscos a principios del siglo xvii.

Historia moderna de España

Artículo principal: Historia moderna de España

Cristóbal Colón tomando posesión de las Indias Occidentales

En 1469, con el matrimonio de Isabel y Fernando, príncipe heredero de Aragón se consuma la


unión dinástica de los reinos de Castilla y Aragón en 1479, aunque ambos territorios
mantendrían sus leyes e instituciones propias hasta 1707 (ver Decretos de Nueva Planta), eso
sí, bajo el mandato del mismo monarca.74

Antes de ello, entre 1474, año de la muerte de Enrique IV, y 1479 empezó una guerra civil por
la sucesión de la corona de Castilla entre partidarios de Isabel y partidarios de Juana la
Beltraneja, hermanastra e hija legítima de Enrique IV, respectivamente, casada con el rey de
Portugal, que de haber ganado los partidarios de Juana hubiera producido la unión de Castilla
con Portugal.75

Artículos principales: Guerra de Sucesión Castellana y Descubrimiento de América.

La reconquista finaliza en 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos. En este mismo
año se produce la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América; la expedición de La
Pinta, La Niña y La Santa María comandada por el navegante Cristóbal Colón y sufragada por la
corona española, arribaría a una isla llamada Guanahani el viernes 12 de octubre de 1492.

En los siglos xv y xvi, la población de la península ibérica se concentraba en los territorios de la


corona de Castilla, principalmente el valle del Duero, Andalucía y la Mancha. La población de la
Corona de Castilla creció de unos 3,4 millones de habitantes en 1400 a 4,5 millones en 1530 y
6,5 millones en 1590.76 Desde principios del siglo xv se produjo el boom de la lana merina
castellana, que gracias al desarrollo de nuevas técnicas de hilatura alcanzó gran difusión
internacional y se convirtió en la materia prima principal de los tejidos hechos en Flandes.
Mercaderes castellanos se establecieron en las principales ciudades de Europa Occidental e
introdujeron técnicas comerciales como las letras de cambio y los seguros marítimos.76

Conquista de las islas Canarias


Bencomo fue un mencey guanche de Tenerife que dirigió la resistencia aborigen en esta isla
frente a la conquista castellana.

La conquista de las islas Canarias por parte de la Corona de Castilla se llevó a cabo entre 1402
(con la conquista de Lanzarote) y 1496 (con la conquista de Tenerife). Se pueden distinguir dos
periodos en este proceso: la Conquista señorial, llevada a cabo por la nobleza a cambio de un
pacto de vasallaje, y la Conquista realenga, llevada a cabo directamente por la Corona, durante
el reinado de los Reyes Católicos.

No fue una empresa sencilla en lo militar, dada la resistencia aborigen en algunas islas.
Tampoco lo fue en lo político, puesto que confluyeron los intereses particulares de la nobleza
(empeñada en fortalecer su poder económico y político mediante la adquisición de las islas) y
los estados, particularmente Castilla, en plena fase de expansión territorial y en un proceso de
fortalecimiento de la Corona frente a la nobleza.

Para su estudio, los historiadores distinguen dos periodos en la conquista de Canarias:

Conquista señorial. Se conoce con este nombre a la conquista llevada a cabo por la nobleza, en
beneficio propio y sin una participación directa de la Corona, que otorga el derecho de
conquista a cambio de un pacto de vasallaje del noble conquistador hacia la Corona.
Distinguiremos dentro de ella la conocida como Conquista Betancuriana o Normanda, llevada a
cabo por Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle entre 1402 y 1405 y que afectó a las islas de
Lanzarote, El Hierro y Fuerteventura. La otra fase se conoce como Conquista Señorial
castellana, llevada a cabo por nobles castellanos que se apropiaron, mediante compras,
cesiones y matrimonios, de las primeras islas conquistadas e incorporaron la isla de La Gomera
hacia 1450.

Conquista realenga. Este término define a la conquista llevada a cabo directamente por la
corona de Castilla, durante el reinado de los Reyes Católicos quienes armaron y en parte
financiaron la conquista de las islas que faltaban por dominar: Gran Canaria, La Palma y
Tenerife. En el año 1496, llegó la conquista a su fin con el dominio de la isla de Tenerife,
integrándose el Archipiélago Canario en la Corona de Castilla. La conquista realenga tuvo lugar
entre 1478 y 1496.

Imperio español

Artículo principal: Imperio español

Véase también: Colonización española de América

Imperio español tras la proclamación de Felipe II, rey de España y Portugal (1580-1640).

El Imperio español fue uno de los primeros imperios mundiales modernos y uno de los
mayores imperios de la historia, siendo considerado el primer imperio global, ya que por
primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes (menos Antártida), las
cuales, a diferencia de lo que ocurría en el Imperio romano, en el Imperio carolingio o en el
mongol, no se comunicaban por tierra las unas con las otras.

En el siglo xv, la corona española buscaba la apertura de nuevas rutas comerciales a través de
los mares y océanos. En 1492 los Reyes Católicos financiaron el proyecto del navegante
Cristóbal Colón en la búsqueda de una nueva ruta comercial con Asia a través del océano
Atlántico. La llegada al Nuevo Mundo y la posterior conquista de América forjaron la creación
del Imperio.

Durante el siglo siguiente España sería la principal potencia del mundo occidental y primera
potencia de la época, si bien hacia 1650 estaría en decadencia siendo superada por otras
potencias europeas. Los conquistadores españoles llegaron a numerosos territorios
pertenecientes a diferentes culturas en América y otros territorios de Asia, África y Oceanía. La
incorporación del Reino de Portugal en 1580 supuso el momento de máxima extensión formal
del Imperio hispano.

El área de influencia de España se expandió, constituyéndose en la mayor potencia económica


del mundo durante el siglo xvi, el comercio floreció a través del Atlántico entre la península
ibérica y las Américas, y en el Pacífico desde Asia del Este y las Filipinas hasta México, y en el
aspecto militar, durante varios siglos el Imperio español dominaría los mares y océanos con la
armada y los campos de batallas con la infantería de los tercios. Aunque a partir del siglo xvii
su poder e influencia en el centro de Europa e Italia se vio ampliamente contestado.

Durante su apogeo económico, el imperio tuvo gran prestigio cultural e influencia militar.
Muchas cosas que provenían de España era a menudo imitadas. Las expresiones artísticas más
cultivadas en España fueron la literatura, las artes plásticas, la música y la arquitectura,
mientras el saber se acumulaba y se enseñaba desde prestigiosas universidades como las de
Salamanca o Alcalá de Henares. Sin embargo, a diferencia de lo que pasó en otros países de
Europa la ciencia no tuvo un resurgir tan vigoroso.

Siglo de Oro

Artículo principal: Siglo de Oro

Miguel de Cervantes Saavedra

El Siglo de Oro español fue un período floreciente en las artes y las letras hispanas que abarca
cronológicamente desde la publicación de la Gramática castellana de Nebrija en 1492 hasta la
muerte de Calderón en 1681.
La literatura española con Miguel de Cervantes Saavedra alumbró la considerada primera
novela moderna, el Don Quijote de la Mancha, el libro más editado y traducido de la historia
universal; así como el género de la picaresca cuya obra iniciática fue el Lazarillo de Tormes.
Entre la interminable nómina de poetas, dramaturgos y prosistas destacables durante el Siglo
de Oro español podríamos destacar a Quevedo, Góngora, Lope, Calderón, Tirso de Molina,
Fernando de Rojas, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Santa Teresa de Ávila, Mateo
Alemán, etc. o a humanistas, teólogos o filósofos como Baltasar Gracián, Antonio de Nebrija,
Juan Luis Vives, Fray Bartolomé de las Casas o Miguel Servet.

Diego Velázquez, considerado como uno de los pintores más influyentes de la historia, cultivó
una relación con el rey Felipe IV y su primer ministro, el conde-duque de Olivares, que legó
varios retratos que demuestran su extraordinaria maestría y habilidad. El Greco tras
establecerse en España realizaría sus más importantes obras Manieristas. Y de este periodo
son hijos otros grandes pintores como Murillo, Ribera o el tenebrista Zurbarán. En escultura
cabría destacar figuras como Alonso Berruguete, Gregorio Fernández, Francisco Salzillo, Alonso
Cano o Pedro de Mena.

Los Habsburgo, tanto en España como en Austria, fueron los grandes mecenas del arte en sus
países. El Escorial, el gran palacio y monasterio real construido por el arquitecto Juan Bautista
de Toledo por mandato de Felipe II, y en el que posteriormente colaboraron Juan de Herrera,
Juan de Minjares o Giovanni Battista Castello, provocó la admiración de algunos de los más
grandes arquitectos europeos. Otros arquitectos destacables serían Pedro Machuca o Diego de
Siloé.

Algunos músicos del periodo como Tomás Luis de Victoria, Luis de Milán y Alonso Lobo
ayudaron a dar forma a la música del Renacimiento y de los estilos del contrapunto y la música
policoral, y su influencia se prolongó hasta bien entrada la época barroca.

Casa de Austria

El emperador Carlos I en Mühlberg por Tiziano

Artículo principal: Casa de Austria

Con Carlos I comienza el reinado de la dinastía de los Habsburgo, o Casa de Austria, con la que
España conocerá su mayor expansión territorial gracias a la conquista de extensos territorios
en América y otras colonias de ultramar. Además, el rey Carlos I fue coronado Emperador del
Sacro Imperio como Carlos V, lo que añadió extensos territorios europeos a la Corona;
posteriormente, Felipe II, aumenta sus territorios en América y ciñe la corona de Portugal con
sus territorios de Ultramar, iniciando un periodo (1580-1640) en el que los dominios del
Monarca Católico pasaron a ser la mayor potencia económica y militar del mundo.
Tras la guerra de Sucesión perdió la preponderancia militar en Europa, aunque siguió siendo la
mayor potencia económica del mundo y conservó el dominio de los mares hasta fines del siglo
xviii.

Podemos dividir este periodo según los monarcas reinantes en:

Reinado de Carlos I de España (1516-1556).

Reinado de Felipe II (1556-1598).

Reinado de Felipe III (1598-1621).

Reinado de Felipe IV (1621-1665).

Paz de Westfalia (1648). España reconoce la independencia de los Países Bajos.

Reinado de Carlos II (1665-1700).

Retrato del rey Carlos III (1759-1788), monarca que durante su reinado intentó modernizar la
sociedad española bajo un programa ilustrado.

La Casa de Borbón y la Ilustración

Artículo principal: Ilustración en España

La Casa de Borbón empezó a reinar en España el año 1700, con la coronación de Felipe V. Poco
después, en 1702 empieza la Guerra de Sucesión Española en la que participó Aragón, pero no
los de las provincias vascas y de Navarra que, como parte de Castilla, permanecieron fieles.
También hizo amplias reformas administrativas para aproximar su nuevo reino al modo
centralizado de su país de origen.

Se conoce como periodo de la Ilustración política en España al que abarca los reinados de los
borbones desde Felipe V en 1700 hasta Carlos IV que finaliza su reinado abruptamente en
1808, recogiendo el movimiento del siglo de las luces que se inicia en Francia y es la antesala
de la Revolución francesa.

Reinado de Felipe V (1700-1746), con un breve reinado de Luis I de España en 1724.

Tratado de Utrecht (1713).

Reinado de Fernando VI (1746-1759).

Reinado de Carlos III (1759-1788).

Reinado de Carlos IV (1788-1808).

Absolutismo y centralización de España


Felipe V firmó varios Decretos de Nueva Planta entre 1707 y 1715, unas nuevas leyes que
revocaron la mayoría de los derechos históricos y privilegios de los diferentes reinos que
formaban la Corona española, especialmente de la Corona de Aragón, unificándolos bajo las
leyes de Castilla, donde las Cortes habían sido más receptivas a la voluntad real. España se
convirtió cultural y políticamente en un seguidor de la Francia absolutista. Felipe V hizo
reformas en el gobierno y fortaleció la autoridad central con relación a las provincias. Las
reformas iniciadas por el primer borbón culminaron con otras mucho más importantes de
Carlos III. La economía, en general, fue mejorando en el siglo xviii respecto de la depresión de
la segunda mitad del siglo xvii, con una mayor productividad y un menor número de
hambrunas y epidemias.

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