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Trastornos de Personalidad: Criterios y Tipos

El documento describe los criterios diagnósticos para los trastornos de la personalidad, destacando patrones de comportamiento y experiencia interna que se desvían de las expectativas culturales y causan malestar significativo. Se presentan diferentes grupos de trastornos de personalidad, así como un modelo híbrido que evalúa el funcionamiento personal y rasgos patológicos. Además, se enfatiza la importancia de considerar explicaciones alternativas y la estabilidad de los rasgos a lo largo del tiempo para un diagnóstico preciso.

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Trastornos de Personalidad: Criterios y Tipos

El documento describe los criterios diagnósticos para los trastornos de la personalidad, destacando patrones de comportamiento y experiencia interna que se desvían de las expectativas culturales y causan malestar significativo. Se presentan diferentes grupos de trastornos de personalidad, así como un modelo híbrido que evalúa el funcionamiento personal y rasgos patológicos. Además, se enfatiza la importancia de considerar explicaciones alternativas y la estabilidad de los rasgos a lo largo del tiempo para un diagnóstico preciso.

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Sección 2

TP General

A. Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Este
patrón se manifiesta en dos (o más) de las siguientes áreas:
1. Cognición (formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a otras personas y a los acontecimientos).
2. Afectividad (el rango, la intensidad, la labilidad y la adecuación de la respuesta emocional).
3. Funcionamiento interpersonal.
4. Control de los impulsos.
B. El patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.
C. El patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro de la actividad social, laboral o en otras áreas importantes.
D. El patrón es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o edad adulta temprana. E. El patrón persistente no se
explica mejor como una manifestación o consecuencia de otro tras torno mental.
E. El patrón persistente no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga o un medicamento) o de otra afección médica (p.
ej., traumatismo craneoencefálico).

Grupos ABC

Otros trastornos personalidad

Cambio personalidad debido a otra afección médica

A. Alteración persistente de la personalidad que constituye un cambio respecto al anterior patrón característico de la personalidad del individuo. Nota:
En los niños, la alteración implica una desviación notable del desarrollo normal o un cambio significativo de los patrones de comportamiento
habitual del niño, que dura al menos un año
B. Existen evidencias a partir de la historia clínica, la exploración física o los análisis de laboratorio de que la alteración es la consecuencia
fisiopatológica directa de otra afección médica.
C. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (incluido otro trastorno mental debido a otra afección médica).
D. La alteración no se produce exclusivamente en el curso de un delirium.
E. La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Especificar si:

 Tipo lábil: Si la característica predominante es la labilidad afectiva.


 Tipo desinhibido: Si la característica predominante es un control insuficiente de los impulsos, como se pone de manifiesto por las indiscreciones
sexuales, etc.
 Tipo agresivo: Si la característica predominante es el comportamiento agresivo.
 Tipo apático: Si la característica predominante es la apatía e indiferencia intensa.
 Tipo paranoide: Si la característica predominante es la suspicacia o las ideas paranoides.
 Otro tipo: Si la presentación no se caracteriza por ninguno de los subtipos anteriores
 Tipo combinado: Si en el cuadro clínico predomina más de una característica.
 Tipo no especificado

Otro Trastorno Personalidad Especificado

Características mixtas de la personalidad


Sección 3 (Dimensional)

-Modelo híbrido (dimensional-categórico)

Las características esenciales de un trastorno de la personalidad son:

A. Dificultad moderada o grave en el funcionamiento de la personalidad (auto/interpersonal).


B. Uno o más rasgos patológicos de personalidad.
C. Las dificultades en el funcionamiento de la personalidad y la expresión del rasgo de la personalidad del individuo son relativamente inflexibles y se
extienden a una amplia gama de situaciones personales y sociales.
D. Las dificultades en el funcionamiento de la personalidad y la expresión del rasgo de la personalidad del individuo son relativamente estables a través
del tiempo, y se inician al menos en la adolescencia o en la edad adulta temprana.
E. Las dificultades en el funcionamiento de la personalidad y la expresión del rasgo de la personalidad del individuo no se explican mejor por otro
trastorno mental.
F. Las dificultades en el funcionamiento de la personalidad y la expresión del rasgo de la personalidad del individuo no son exclusivamente atribuibles
a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otra afección médica (p. ej., un traumatismo craneoencefálico grave).
G. Las dificultades en el funcionamiento de la personalidad y la expresión del rasgo de la personalidad del individuo no se conciben como normales
para la etapa de desarrollo de la persona o para su contexto sociocultural.

El diagnóstico de un trastorno de la personalidad requiere dos valoraciones:

1) Una evaluación del nivel de deterioro en el funcionamiento de la personalidad, que es necesario para el Criterio A.

2) Una evaluación de los rasgos de personalidad patológicos, que se requiere para el Criterio B.

Las dificultades en el funcionamiento de la personalidad y la expresión del rasgo de personalidad son relativamente inflexibles y persistentes en una amplia
gama de situaciones personales y sociales (Criterio C), son relativamente estables en el tiempo, con un inicio que se remontan por lo menos a la
adolescencia o edad adulta temprana (Criterio D), no se explican mejor por otro trastorno mental (Criterio E), no son atribuibles a los efectos de una
sustancia u otra afección médica (Criterio F), y no se conciben como normales para la etapa de desarrollo del individuo o para su contexto sociocultural
(Criterio G). Todos los trastornos de personalidad descritos en la Sección III por los conjuntos de criterios, así como por el TP-ER, cumplen por definición con
estos criterios generales.

Criterio A: nivel de funcionamiento de la personalidad

Las dificultades en el funcionamiento personal (self) e interpersonal constituyen el núcleo de la psicopatología de la personalidad, y en este modelo de
diagnóstico alternativo éstas se evalúan en un continuo. El funcionamiento con uno mismo implica la identidad y la autodirección, y el funciona miento
interpersonal incluye la empatía y la intimidad (véase la Tabla 1). La Escala del nivel de funcionamiento de la personalidad (Level of Personality Functioning
Scale-LPFS, véase la Tabla 2, págs. 775-778) emplea cada uno de esos elementos para diferenciar cinco niveles de deterioro, que oscilan entre poco o ningún
deterioro (es decir, un funcionamiento saludable y adaptativo, nivel O), un deterioro leve (nivel 1), moderado (nivel 2), grave (nivel 3) y extremo (nivel 4).

Self:

1. Identidad: La experiencia de uno mismo como único, con límites claros entre el yo y los demás, la estabilidad de la autoestima y la exactitud de
la autoevaluación; capacidad y habilidad de regular una amplia gama de experiencias emocionales.
2. Autodirección: Persecución de objetivos y metas coherentes y significativas a corto plazo y a lo largo de la vida; uso de normas internas de
comportamiento constructivas y prosociales; capacidad de autoreflexionar productivamente.

Interpersonal:

1. Empatía: Comprensión y valoración de experiencias y motivaciones de los demás; tolerancia de diferentes puntos de vista; discernir los efectos
de la propia conducta en los demás.
2. Intimidad: La profundidad y la duración de la relación con los demás; el deseo y la capacidad de cercanía; reciprocidad de la relación reflejada en
el comportamiento interpersonal

La dificultad en el funcionamiento de la personalidad predice la presencia de un trastorno de la personalidad, y la gravedad del deterioro predice si un
individuo tiene más de un trastorno de la personalidad o si sufre uno de los trastornos de personalidad típicamente más graves. Se requiere un nivel
moderado de dificultad en el funcionamiento de la personalidad para el diagnóstico de un trastorno de la personalidad; este umbral se basa en la evidencia
empírica de que el nivel moderado de deterioro maximiza la capacidad de los clínicos para identificar con precisión y eficiencia la patología del trastorno de
la personalidad.
Criterio B: rasgos patológicos de la personalidad

Los rasgos patológicos de personalidad se organizan en cinco grandes ámbitos: el afecto negativo, el des apego, el antagonismo, la desinhibición y el
psicoticismo. Estos cinco grandes dominios se componen de 25 facetas de rasgos específicos que se desarrollaron inicialmente a partir de una revisión de
los modelos de rasgos existentes, y posteriormente a través de la investigación iterativa con muestras de personas que acudían a los servicios de salud
mental).

El criterio B para los trastornos de la personalidad específicos comprenden los subconjuntos de rasgos de las 25 facetas, basados en las revisiones de
metaanálisis y en los datos empíricos sobre las relaciones entre los rasgos y los diagnósticos de trastorno de la personalidad según el DSM-IV.

Dominios:

 Afectividad Negativa
 Desapego
 Antagonismo
 Desinhibición
 Psicoticismo

CIE-11 afegeix patró anancàstic (vs Psicoticisme) i Patró límit

Criterios C y D: generalización y estabilidad

Los impedimentos del funcionamiento de la personalidad y los rasgos de personalidad patológicos se encuentran de forma relativamente generalizada a
través de una variedad de contextos personales y sociales. La personalidad se define como un patrón de percibir, pensar y relacionarse con el entorno y con
uno mismo. El concepto refleja el hecho de que todas, excepto las personalidades más extremadamente patológicas, muestran algún grado de adaptación.
El patrón en los trastornos de la personalidad es desadaptativo y relativamente inflexible, lo que lleva a una disfunción en las actividades sociales,
ocupacionales u otras áreas importantes, puesto que las personas no son capaces de modificar su pensamiento o conducta, incluso ante la evidencia de que
su perspectiva no está funcionando. Las deficiencias en el funcionamiento y los rasgos de personalidad son también bastante estables. Los rasgos de la
personalidad predisponen a comportarse o a sentirse de cierta manera y son más estables que las expresiones sintomáticas de estas disposiciones, pero
también pueden cambiar. Las dificulta des en el funcionamiento de la personalidad son más estables que los propios síntomas.
Criterios E, F y G: explicaciones alternativas de la patología de la personalidad (diagnóstico diferencial)

En algunas ocasiones, lo que parece ser un trastorno de la personalidad puede ser mejor explicado por otro trastorno mental, por los efectos de una
sustancia o por otra afección médica, o forma parte de la etapa de desarrollo normal (p. ej., la adolescencia, la vejez) o del entorno sociocultural del
individuo. Cuando aparece otro trastorno mental, no se diagnostica el trastorno de la personalidad si las manifestaciones del trastorno de la personalidad
son claramente una expresión del otro trastorno mental (p. ej., si las características del trastorno esquizotípico de la personalidad aparecen sólo en el
contexto de la esquizofrenia). Por otra parte, los trastornos de la personalidad se diagnostican con precisión en presencia de otro trastorno mental, como el
trastorno depresivo mayor, por lo que se debería valorar un posible trastorno de la personalidad comórbido en los pacientes con otros trastornos mentales,
puesto que a menudo los trastornos de la personalidad afectan al curso del trastorno mental. Por lo tanto, siempre es adecuado conocer el contexto en el
que se desarrolla la psicopatología del trastorno mental, valorando el funcionamiento de la personalidad y los rasgos de personalidad patológicos.

 Las características típicas del trastorno de la personalidad antisocial son una falta de conformidad con la legalidad y el comportamiento ético, y una
falta de preocupación por los demás, de manera cruel y egocéntrica, acompañada de engaño, irresponsabilidad, manipulación y/o un
comportamiento de riesgo.
 Las características típicas del trastorno de la personalidad evitativa son la elusión de las situaciones sociales y la inhibición en las relaciones
interpersonales asociadas a sentimientos de ineptitud e incapacidad, preocupación ansiosa por la evaluación negativa y el rechazo, y el temor a la
burla o la vergüenza.
 Las características típicas del trastorno de la personalidad límite son la inestabilidad de la imagen de sí mismo, de las metas personales, de las
relaciones interpersonales y de los afectos, acompañada por la impulsividad, el comportamiento de riesgo y/o la hostilidad.
 Las características típicas del trastorno de la personalidad narcisista son la autoestima variable y vulnerable, con intentos de regulación a través de
la atención y la búsqueda de aprobación de los demás, y la grandiosidad manifiesta o encubierta.
 Las características típicas del trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva son las dificultades para establecer y mantener relaciones estrechas,
asociadas con el perfeccionismo rígido, la inflexibilidad y la expresión emocional restringida.
 Las características típicas del trastorno de la personalidad esquizotípica son las deficiencias en la capacidad para entablar relaciones sociales y
cercanas, y las excentricidades cognitivas de la percepción y del comportamiento, junto con la autoimagen distorsionada y las metas personales
incoherentes, y acompañadas de suspicacia y de expresión emocional restringida.
Trastorno de la personalidad-especificado por rasgos (TP-ER)

A. Deterioro moderado o grave en el funcionamiento de la personalidad, que se manifiesta por las dificultades características en dos o más de las
cuatro áreas siguientes:
1. Identidad
2. Autodirección
3. Empatía
4. Intimidad
B. Uno o más dominios de rasgos patológicos de personalidad o facetas específicas de rasgos dentro de los dominios, teniendo en cuenta TODOS los
siguientes dominios:
1. Afectividad negativa (versus estabilidad emocional): experiencias frecuentes e intensas de una amplia gama de emociones negativas (p. ej.,
ansiedad, depresión, culpa/vergüenza, pre ocupación, enfado), y de sus manifestaciones comportamentales (p. ej., autolesión) e inter
personales (p. ej., dependencia).
2. Desapego (versus extraversión): la evitación de la experiencia socioemocional, incluyendo tanto el distanciamiento en las interacciones
interpersonales (tanto las interacciones diarias casuales como las amistades o las relaciones íntimas), así como la experiencia y la expresión
afectivas restringidas, en particular la capacidad hedónica limitada.
3. Antagonismo (versus amabilidad): comportamientos que colocan a la persona en desacuerdo con los demás, incluyendo, un sentido
exagerado de la propia importancia y una expectativa consiguiente de recibir un trato especial, así como la antipatía e insensibilidad hacia
los demás, que abarca tanto la falta de conciencia acerca de las necesidades y sentimientos de los demás, como la disposición de utilizar a
los demás en beneficio propio.
4. Desinhibición (versus escrupulosidad): orientación hacia la satisfacción inmediata, dando lugar a un comportamiento impulsivo dominado
por pensamientos y sentimientos repentinos evocados por estímulos externos, sin tener en cuenta aprendizajes obtenidos de experiencias
del pasado ni reflexiones sobre las consecuencias futuras.
5. Psicoticismo (versus lucidez): exhibir una amplia gama de conductas y cogniciones excéntricas, inusuales o culturalmente incongruentes y
raras, incluyendo tanto el proceso (p. ej., la percepción, la disociación) como el contenido (p. ej., creencias).

*Seria comparable amb el TP NE de la secció 2


Subtipos.

Debido a que las características de personalidad varían de forma continua a lo largo de múltiples dimensiones de rasgos, puede representarse un amplio
conjunto de expresiones posibles del TP-ER mediante el modelo dimensional del DSM-5 de variantes desadaptativas de rasgos de personalidad (véase la
Tabla 3, págs. 779-781). Por lo tanto, los subtipos son innecesarios para el TP-ER, y en su lugar se proporcionan los elementos descriptivos que constituyen la
personalidad, dispuestos en un modelo de base empírica. Esta distribución permite a los clínicos adaptar la descripción del perfil de trastorno de la
personalidad de cada individuo, teniendo en cuenta los cinco gran des dominios de la variación de los rasgos de la personalidad, y el aprovechamiento de las
características descriptivas de estos dominios para caracterizar al individuo según sea necesario.

Especificadores.

Los rasgos de personalidad específicos de los individuos siempre se registran en la valoración del Criterio B, por lo que esos descriptores constituyen
directamente la combinación de características de personalidad de cada persona. Por ejemplo, dos personas que presenten inestabilidad emocional,
hostilidad y depresión, pueden diferir en que, además, uno de ellos, se caracterice por la insensibilidad.

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