El gnénero Chlamydia, perteneciente al orden Chlamydiales y familia Chlamydiaceae, son bacterias
intracelulares obligadas gram negativas, consideradas inicialmente como virus. Presentan una
pared celular, pero carece de peptidoglicano. Morfológicamente cocoide y de tamaño pequeño
que oscila entre 0.2 – 0.4 nanomicras. En esta familia podemos encontrar a C. trachomatis, psittaci,
pneumoniae y pecorum.
Además, estas bacterias poseen los llamados Cuerpos Elementales y Cuerpos Reticulados, siendo
los Cuerpos Elementales las formas infectivas de Clamidia mientras que los Cuerpos Reticulados
son las formas replicativas y no infecciosas.
Ocurre la penetración de la forma infecciosa o cuerpo elemental, se multiplican los cuerpos
reticulados mediante fisión binaria, siendo posteriormente convertidos en cuerpos elementales,
ocurriendo luego la liberación de los cuerpos elementales de la célula hospedadora.
Ahora hablaremos de enfermedades causadas por Chlamydia trachomatis en el ser humano, entre
ellas tenemos:
Tracoma: queratoconjuntivitis especifica transmisible, de evolución generalmente crónica. Se
estima que el tracoma es endémico en 51 países y ha causado discapacidad visual a unos 1,8
millones de personas, de las cuales 500.000 tienen ceguera irreversible.
La OMS posee una clasificación con respecto al tracoma, siendo:
1. Inflamación tracomatosa – folicular: existen cinco o más folículos en la conjuntiva tarsal
superior.
2. Inflamación tracomatosa: engrosamiento inflamatorio pronunciado de la conjuntiva tarsal,
que oscurece la mitad de los vasos tarsales profundos normales.
3. Cicatrización conjuntival tracomatosa: cicatrices de fácil visualización en la conjuntiva
tarsal.
4. Triquiasis tracomatosa: por lo menos una pestaña erosiona un globo ocular.
5. Opacidad corneana: opacidad corneana fácilmente visible.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico – epidemiológico pero, la OMS sugiere que la
existencia de dos sígnos es indicativo de tracoma, tales como: folículos tarsales superiores,
folículos límbicos, cicatrización conjuntival típica y pannus vascular.
El tratamiento consiste en las palabras SAFE en inglés, que significa:
S: surgery o cirugía de entropión y triquiasis.
A: Antibiotics o empleo de antibióticos en los casos de tracoma.
F: Clean Faces o higiene de las manos y la cara para evitar transmisión.
E: enviromental improvement, es decir, mejoras ambientales.
Se recomienda el esquema de la OMS que consiste en Azitromicina dosis única, en niños menores
de 16 años la dosis es de 20 mg/kg y en adultos es de 1 gramo. También, tetraciclina al 1% en
ungüento oftálmico, aplicar dos veces al día en ambos ojos por 6 semanas.
También tenemos la conjuntivitis de inclusión en el adulto, que ocurre por autoinoculación a
partir de secreciones genitales, con una clínica correspondiente a secreción mucopurulenta,
hiperemia, folículos linfoides e infiltración corneal. El tratamiento es azitromicina 1 gr DU de
primera elección y como alternativa Doxiciclina de 100 mg dos veces al día por 1 – 2 semanas.
Muy importante la conjuntivitis de inclusión en el neonato, que suele ser adquirida durante el
paso de la infección a través del canal de parto, manifestándose como una conjuntivitis aguda
mucopurulenta. Con tratamiento de Eritromicina base de 50 mg/kg/día VO dividido en 4 dosis
diarias durante 14 días, como tratamiento de elección.
Chlamydia trachomatis, al presentarse como una infección de transmisión sexual en la mayoría de
los casos, hay infecciones urogenitales donde en el caso de la mujer a pesar de ser asintomática,
son el sexo femenino quienes sufren las más graves consecuencias de dicha infección.
Entre los factores de riesgo tenemos: relaciones sexuales con pareja que padezca uretritis
gonocócica o uretritis no gonocócica, la edad joven es un factor asociado frecuentemente con C.
trachomatis debido a las mujeres están en una edad donde se encuentran sexualmente activas,
además, está asociado esta infección urogenital a Enfermedad Pelvica Inflamatoria, embarazo
ectopico e infertilidad.
Cervicitis Mucopurulenta: es la inflamación del epitelio cilíndrico y el subepitelio del endocérvix y
del epitelio cilindrico contiguo que yace descubierto en posición ectópica en el exocérvix. Es
asintomática en el 70% de los casos, siendo sus manifestaciones clínicas como hemorragia, dolor
abdominal leve, disuria y el cérvix puede tener edema, eritema e hipertrofia con secreción
mucopurulenta o estar normal.
Para el diagnostico se utiliza pruebas de amplificación de ácido nucleico (NAAT), siendo el gold
standard. Además, la Reacción en Cadena de Ligasa, PCR y ELISA son alternativas, pero no son
confirmatorias.
El tratamiento corresponde a azitromicina de 1 gramo VO dosis única y doxiciclina de 100 mg VO
dos veces al día durante 7 días.
Muy importante resaltar la Enfermedad Pelvica Inflamatoria, infección que asciende desde el
cuello uterino o la vagina hasta el endometrio, trompas de Falopio, ovarios y/o estructuras pélvicas
adyacentes, causada por microorganismos de transmisión sexual y otras bacterias que ascienden
de la vagina.
Entre los factores de riesgo, como hemos venido hablando, mujeres en edad reproductiva < 30
años, solteras y promiscuas, antecedentes de ETS, uso de DIU y de duchas vaginales.
En cuanto a la clínica, destaca el dolor abdominal y la leucorrea, al igual que la fiebre, nauseas,
vómito, distensión abdominal, aunque no son tan frecuentes como el dolor abdominal y la
leucorrea. Existen criterios mayores y menores que nos pueden indicar si estamos en presencia de
una EPI o no, en cuanto a los Criterios Mayores están:
1. Dolor a la palpación en el hipogastrio.
2. Dolor a la movilización con el tacto bimanual del cérvix
3. Dolor a la palpación de anexos.
Mientras que los menores serían: temperatura > 38 °C, masa palpable al examen físico, leucocitos
mayores de 10.500 mm3 en paraclínicos, entre otros.
El diagnóstico de EPI se realiza con la presencia de todos los criterios Mayores más uno menor.
Con respecto al tratamiento se posee una terapia ambulatoria y una intrahospitalaria.
En cuanto a la terapia ambulatoria, se tiene ceftriaxona 250 mg IM seguido de Tetraciclina 500 mg
VO cada 6 horas por 10 – 14 días o Doxiciclina 100 mg VO cada 12 horas por 10 – 14 días. Por otro
lado, la terapia intrahospitalaria corresponde a Cefoxitin de 2 gramos IV cada 6 horas, como
alternativas están cefotaxime o ceftriaxona, seguido de Doxiciclina de 100 mg IV o VO cada 12
horas por 10 – 14 días.
Linfogranuloma Venéreo: infección de transmisión sexual causada por C. trachomatis, que afecta
tanto a hombres como a mujeres.
Posee una fase primaria que consiste en una lesión primaria en la mucosa genital o la piel de su
alrededor, consistiendo en una pápula o úlcera herpetiforme que aparece entre 3 y 30 días
después del contacto.
La fase secundaria aparece días o semanas después de aparecer la lesión primaria, caracterizada
por linfadenopatias y síntomas generales, siendo la linfadenopatia inguinal lo más frecuente.
La fase terciaria tiene una lesión ulcerosa crónica, hipertrófica, granulomatosa, con aumento de
tamaño de los genitales externos. También hay obstrucción linfática que puede producir
elefantiasis genital.
Se diagnostica a través del NAAT y también si se tiene una serología positiva frente a Chlamydia. El
tratamiento consiste en Doxiciclina 100 mg VO dos veces al día o Eritromicina 500 mg 4 veces al día
o amoxicilina de 500 mg dos veces al día. Todos por tres semanas.
Ofloxacina de 300 mg VO dos veces al día por 3 semanas.
Azitromicina 1 gr VO DU.
En cuanto a los hombres, destaca la Uretritis No Gonocócica, siendo Chlamydia trachomatis el
causante en un 50% de los casos. En cuanto a su evolución puede ser aguda (< 1 mes), persistente
(no varía sintomatología luego de una semana de tratamiento), recurrente (reaparición de
síntomas 6 semanas después de haber cumplido tratamiento).
Las manifestaciones clínicas mayormente son inexistentes, en el caso de los hombres presentará
una secreción mucoide serosa durante las mañanas, en menor porcentaje existirá la disuria y
secreciones mucopurulentas.
El diagnostico se da más que todo por anamnesis y examen físico concordante, frotis uretral para
Gram que nos mostrará Diplococo Gram - intracelulares o la presencia de 5 o más leucocitos
Polimorfonucleares por campo. Aun así, las pruebas diagnosticas más concluyentes para la
detección de C. trachomatis es la inmunofluorescencia directa con un 90% de sensibilidad y la PCR
con 95% de sensibilidad.
Tratamiento corresponde a Azitromicina 1 gramo VO dosis única.
Entre las complicaciones podemos tener: epididimitis, prostatitis, proctitis, infertilidad y Síndrome
de Reiter.
El Síndrome de Reiter son manifestaciones clínicas de la artritis reactiva que consiste en
conjuntivitis, uretritis (o cervicitis en mujeres), artritis y lesiones mucocutáneas características. Es
más frecuente en individuos entre 18 a 40 años de edad, fue la primera enfermedad reumática
asociada a la infección por VIH y cabe destacar que, la artritis reactiva de origen venéreo es más
frecuente en varones.
Con respecto a sus manifestaciones clínicas puede presentar: fiebre, malestar, astenia, oligoartritis
siendo más afectadas las articulaciones de los miembros inferiores, dactilitis en “dedos de
salchicha”, tendinitis y fascitis, lesiones mucocutáneas como la Queratodermia Blenorrágica
(vesículas que se vuelven hiperqueratósicas y terminan en costras, frecuente en palmas y plantas)
y la Balanitis circinada (vesículas que se rompen y forman erosiones superficiales indoloras).
Diagnostico se da por Hisopado endocervical en el caso de las mujeres o Hisopado uretral en los
hombres, también biopsia y ELISA. El tratamiento consiste en Azitromicina 1 gramo VO DU o
Doxiciclina 100 mg 2 veces al día VO por 7 días.
La importancia de estas enfermedades radica principalmente en el cuidado y prevención al
momento de tener relaciones sexuales con otras personas, conocer su estado serológico, evitar la
promiscuidad al igual que abstenerse de tener relaciones con personas que no conocemos y,
nosotros, como personal de salud en formación, es crucial cuidar a los demás y crear conciencia de
los factores de riesgo, así como aconsejamos a los pacientes y los llevamos al camino correcto,
también nosotros debemos crear conciencia y cuidarnos.