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Herramientas Digitales en Educación

Las herramientas digitales han transformado la educación en América Latina, aunque muchos docentes y estudiantes carecen de la formación necesaria para utilizarlas eficazmente. Las TIC son fundamentales para mejorar el rendimiento académico, pero su implementación en el aula aún enfrenta desafíos debido a la resistencia al cambio y la falta de capacitación. A pesar de los beneficios potenciales, las limitaciones en habilidades digitales y metodologías innovadoras impiden que las TIC cumplan su promesa en el ámbito educativo.
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Herramientas Digitales en Educación

Las herramientas digitales han transformado la educación en América Latina, aunque muchos docentes y estudiantes carecen de la formación necesaria para utilizarlas eficazmente. Las TIC son fundamentales para mejorar el rendimiento académico, pero su implementación en el aula aún enfrenta desafíos debido a la resistencia al cambio y la falta de capacitación. A pesar de los beneficios potenciales, las limitaciones en habilidades digitales y metodologías innovadoras impiden que las TIC cumplan su promesa en el ámbito educativo.
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2.6.

Fundamentación Científica, Técnica o Humanística

2.6.1. Herramientas digitales


Las herramientas digitales han incursionado en gran medida en el ámbito
educativo, debido a los múltiples cambios dados en la educación a nivel de
América Latina. Por lo tanto, la mayor parte de los niveles de educación
desconocían el uso de las herramientas digitales educativas que tienen a
disposición, debido a la escasa preparación y formación de varios docentes y
estudiantes en la manipulación de la tecnología en sí. Por tanto, el uso de las
TIC en el proceso educativo otorga un rol protagónico tanto para el profesorado
y estudiantado, de tal manera que permita generar responsabilidad en el
proceso académico, donde los educadores actúen diferente al rol tradicionalista
que venían aplicando en la transmisión de conocimientos (Arana & Segarra,
2017), (Sandoval, 2020).

En el proceso de aprendizaje actual, se han implementado diversas


herramientas educativas, que permiten la interacción desde una perspectiva
digital con el conocimiento moderno para los estudiantes. A través de las
herramientas educativas digitales, los docentes han podido diseñar actividades
dinámicas para el estudiantado, con la finalidad de que puedan adquirir un
mejor rendimiento académico desde distintos ámbitos del contexto pedagógico.
Por lo que, el desarrollo de las actividades educativas desde una mirada
digitalizada, supera las barreras físicas del aprendizaje (Cevallos et al, 2019),
(Pineda, 2021).

Sobre los avances en torno a las Tecnologías de la Información y


Comunicación (TIC), han conllevado a la actualización de la formación
educativa en el docente, debido a los modelos tradicionales de enseñanza
quedando totalmente obsoletos frente a las nuevas herramientas digitales. De
esta manera, se debe estar presto al cambio de modelo educativo para salir de
la brecha entre la enseñanza tradicional y virtual. De acuerdo a (Rizales et al,
2019) “la modalidad educativa a distancia se presenta en todos los niveles de
estudio, en los cuales se considera al estudiante como un sujeto autónomo,
comprometido con su propio crecimiento intelectual” (pág. 37).
La incidencia de las herramientas educativas ha sido significativa en la
educación, debido a que condicionan el rendimiento académico de los
estudiantes. (Lamas, 2015) plantea que “en el rendimiento académico
intervienen factores como el nivel intelectual, la personalidad, la motivación, las
aptitudes, los intereses, los hábitos de estudio, la autoestima o la relación
profesor-alumno” (pág. 316). Por ello, es fundamental para el docente conocer
las diversas herramientas educativas digitales que puedan intervenir en el
rendimiento académico, y así poder mitigar las consecuencias negativas con
relación al desempeño de sus estudiantes.

Las herramientas digitales educativas sirven de base para la concentración del


estudiante dentro de la praxis educativa, y define su nivel de rendimiento
académico. Para los autores (López et al, 2015) deducen que “el bajo
rendimiento académico no es un estado permanente y depende tanto del
individuo como del entorno familiar. Es uno de los problemas que más
preocupa a padres y maestros, pues psicológicamente puede dejar secuelas en
la vida” (pág. 1164). De este modo, el docente asume toda la responsabilidad
de solventar las necesidades educativas en los estudiantes, considerando que
la predisposición a mejorar empieza desde la intervención del profesorado.

En tal sentido, el uso de herramientas digitales para un buen rendimiento


académico, se convierte en el nuevo medio de búsqueda de información y
conocimientos para los estudiantes, porque les permite abrir nuevas fronteras
educativas que no solo sean limitadas a su contexto de aprendizaje, llegando
así al rendimiento óptimo. El uso de herramientas digitales educativas, según
(Molinero & Chávez, 2019) “ayuda a que tanto profesores como estudiantes
sean capaces de aprender de una manera más dinámica, puesto que el
profesor también aprende al enseñar. El nivel de competitividad será más alto a
medida que se utilicen más las tecnologías” (pág. 005).

Para autores como (Flores et al, 2021) manifiestan que “las demandas de la
sociedad han implicado que los docentes tengan que estar constantemente
adaptándose a (…) las TIC en el desempeño de su ejercicio profesional, y, (…),
en el conocimiento permanente para el proceso de formación de sus
estudiantes” (pág. 30). Por tal motivo, se da la facilidad en los estudiantes para
mejorar su rendimiento académico a través de las herramientas digitales, pero
no siempre se aplican en el contexto educativo, porque no han sido adquiridas
mediante un proceso formativo en el que puedan sacar el máximo provecho de
sus funcionalidades.

En muchas instituciones educativas, todavía no logran ver todo el potencial de


las herramientas digitales que tienen un papel de innovación dentro de la
gestión de la educación, por esto, siguen utilizando herramientas clásicas que
no aportan un componente innovador para el rendimiento académico. En este
sentido, las herramientas digitales son utilizadas desde diversos enfoques y
estrategias, por ello, (Bravo & Quezada, 2021) expresan que “el docente usa
recursos didácticos para desarrollar sus clases, unos usan recursos
tradicionales como pizarra y textos referentes, otros lo hacen mediante
proyectores y diapositivas, mientras algunos usan herramientas virtuales,
trabajan con simuladores, investigan en internet” (pág. 23).

Ahora bien, es fundamental potenciar el rendimiento académico con el uso de


nuevas herramientas digitales en el aprendizaje de los estudiantes, por lo que,
dichas herramientas deben estar adaptadas a paradigmas de enseñanza
innovadores que tengan como principal elemento este tipo de recursos, por las
ventajas que generan en la educación. Autores como (Arana & Segarra, 2017)
destacan que “la importancia de las TIC en la formación educativa se ha
convertido en un desafío más de los docentes, debido a que no todos son
nativos digitales, sino que basan sus conocimientos en la metodología
tradicional de enseñanza” (pág. 295).

2.6.2. La tecnología de información y comunicación (TIC)

Según la UNESCO (2010) las TIC son un recurso de agrupación de las


tecnologías que permiten la adquisición, producción, almacenamiento,
tratamiento, comunicación, registro y presentación de informaciones
digitalmente, en forma de voz, imágenes y datos contenidos en señales de
naturaleza acústica, óptica o electromagnética (Ruiz Mera, 2020, p. 16).
Este concepto esbozado pro la UNESCO, mencionado por Ruiz Mera (2020)
resulta bastante ilustrativo, en relación a las implicancias que conlleva, así
como las limitaciones y los alcances del mismo, en las áreas de aplicación
incluyendo el educativo.
Es el conjunto de avances tecnológicos que nos proporciona la informática, las
telecomunicaciones y las tecnologías audiovisuales, que comprenden los
desarrollos relacionados con los ordenadores, internet, la telefonía las “más
media”, las aplicaciones multimedia y la realidad virtual. (Flores Díaz, Lazo
Calderón y Palacios Díaz, 2015 p. 5).
Cabe mencionar que las tecnologías al que alude Flores Díaz, Lazo Calderón y
Palacios Díaz (2015) se refieren a la capacidad de suministrar y facilitar
información, a través de las herramientas respectivas, para su transmisión y
recepción.
Estas herramientas desarrolladas en el ámbito de las TIC son utilizadas, con
sus potencialidades, en el ámbito educativo, lo que facilita el proceso de
enseñanza aprendizaje, en la interrelación docente alumno.
Las TIC dejan de ser solo herramientas tecnológicas, sino que se convierten en
una de las competencias básicas a desarrollar en la enseñanza-aprendizaje
(Alcívar y otros, 2019, p. 2).
Este concepto esgrimido por Alcívar y otros (2019), establece un
relacionamiento un tanto más directo de la utilidad de las TIC en el ámbito
educativo, sea cual fuera el nivel de su aplicación.
Las TIC son sistemas digitales que administran las tecnologías emergentes que
habitualmente suelen identificarse con las siglas TIC y que hacen referencia a
la utilización de medios informáticos para almacenar, procesar y difundir todo
tipo de información o procesos de formación educativa (Ruiz Mera, 2020, p.
16).
Las TIC son herramientas que permiten realizar trabajos con mucha más
rapidez y eficacia, mediante una adecuada aplicación de las misma estas
permiten innovar técnicas y destrezas de esta forma se pueden aplicar en el
ámbito educativo, facilitando así la adquisición de conocimientos (Bailón Panta
y Solórzano Zamora, 2021 p. 4p).
Evidentemente, estas herramientas permiten a los alumnos de las instituciones
educativas demuestren un mayor grado de interés en sus actividades
académicas, a fin de aprender más y mejor, factor que interviene para
fortalecer los procesos de enseñanza establecidas por los docentes, en
beneficio de sus educandos.
Los ordenadores y los teléfonos móviles han adquirido importancia dentro de
los medios educativos principales, y las aplicaciones informáticas, las redes
sociales y el internet son herramientas utilizadas en el desarrollo de la práctica
educativa, de gran importancia en la actualidad (Cruz, 2021, p. 69).
Las tecnologías de la comunicación (TIC), se encargan del estudio, desarrollo,
implementación, almacenamiento y distribución de la información mediante la
utilización de hardware y software como medio de sistema informático (Ruiz
Mera, 2020, p. 16).

2.6.3. Las TIC en la educación: Alcances

Dussel y Quevedo (2010) hablaron de las ricas experiencias en materia de


introducción de TIC en los procesos de enseñanza aprendizaje, refiriendo que
la mayoría de las veces, estos programas de formación eran empujados por
una fuerte presión social y económica para que las tecnologías se incluyeran
en la educación.
Asimismo, Laviña (2010) hizo hincapié en la importancia que las universidades
españolas y latinoamericanas daban a la difusión en implantación plena de las
TIC en todas las áreas y actividades de la universidad, tal era el caso de los
procesos investigativos, docentes y de gestión, promoviendo las redes de
conocimiento, los recursos de aprendizaje e investigación y los servicios
telemáticos como elementos que se hicieran habituales en las comunidades
universitarias.
El informe Horizont (2010) escrito por García, et al (2010) proyectó los alcances
de las tecnologías en el ámbito educativo desde las siguientes posturas:
 Los procesos de producción y difusión de contenidos se facilitan en
múltiples formatos, multiplicando la cantidad de recursos explotables en
línea, implicando un cambio en la percepción, valoración y producción
de conocimientos.
 Las tecnologías afectan profundamente las formas de trabajar, colaborar,
comunicarnos y seguir avanzando, se abren nuevas brechas y se
disminuyen otras, dando lugar a nuevos escenarios potenciales de
desigualdad.
 La tecnología no solo es un medio de capacitación para los estudiantes,
sino que se convierte en un medio de comunicación y relación, así como
en una parte ubicua y transparente de su vida.
 El recelo que los docentes y las instituciones en sí mismas sienten hacia
el uso de las TIC se va perdiendo progresivamente, así, son cada vez
más numerosos los docentes que comienzan a utilizar en sus prácticas
educativas distintos recursos tecnológicos.
 La forma de visualizar los entornos de aprendizaje cambió, dando
apertura a la interdisciplinariedad y la colaboración virtual,
difuminándose las fronteras entre ambos mundos.
 Las tecnologías que se usan se basan cada vez más en la nube y la
idea de centralización tecnológica tiende a desaparecer. El
almacenamiento de datos, la forma en que se comparten, el acceso a
aplicaciones se mueve de los equipos personales a una estructura
montada en la nube.

Claro (2010) en su publicación titulada Impacto de las TIC en los aprendizajes


de los estudiantes. Estado del arte, después de un análisis realizado a la
literatura hasta esa fecha concluyó que aún no había evidencias positivas
sobre el impacto de las tecnologías en el aprendizaje, ya que muchas de las
veces los resultados presentados en los productos de investigación eran
contradictorios y obtenidos en circunstancias demasiado específicas, por lo que
no podían realizarse generalizaciones. La autora planteó la importancia de
considerar tres dimensiones al momento de realizar investigación sobre el
impacto de las tecnologías y estas tenían que ver con: la relación entre el tipo
de uso de TIC y los resultados de aprendizaje en las asignaturas; otra
dimensión referida a las condiciones escolares y pedagógicas en que se usan
las TIC y por último la referida al papel que juegan las características sociales
(capital cultural, capital social y capital económico) e individuales (género,
capacidad cognitiva y actitudes) del estudiante en su apropiación y uso de las
tecnologías.
Por otra parte para el año 2011 y 2012 aparecieron publicaciones donde se
hablaba de teorías como el conectivismo, que trataba de abordar la incidencia
de la web 2.0 en el proceso de enseñanza-aprendizaje desde una postura post
constructivista (Sobrino-Morrás, 2011; Zapata, 2011; Gutiérrez, 2012; Siemens,
2012).
Un tema más asociado a los alcances de las TIC en el ámbito educativo ha
sido el referido a las competencias digitales desarrolladas por los estudiantes,
en este sentido Arras, Torres, y García-Valcárcel (2011) manifestaron con base
en un estudio cuantitativo, que la percepción de los estudiantes sobre el
manejo de TIC es sobre valorada para hacer frente a la integración de las
herramientas tecnológicas en los procesos de aprendizaje. De alguna forma
estas son integradas mayormente en sentido social y solo como consulta, son
poco usadas en la colaboración, construcción y exhibición de conocimiento
postura coincidente con Adell (2011).
Otro alcance observado fue la creciente posibilidad de interacción entre
quienes participaban en ambientes de formación on-line donde, a mayor
presencia de TIC, la interacción se incrementaba, lo anterior fue reportado
por Flores y De Arco (2012).
Para el año 2013 Reig y Vílchez (2013) presentaron el libro denominado Los
jóvenes en la era de la hiperconectividad: tendencias, claves y miradas, texto
donde se plasmó la perspectiva de los autores respecto a los alcances de la
tecnología, reflejados en la presencia y manipulación de los teléfonos
inteligentes destacando la posibilidad de conexión permanente a las redes
sociales siendo elementos potencializadores de la sociabilidad de los seres
humanos, movilizando su desarrollo cognitivo, proceso de individualización y
desarrollo moral.
La masificación de la educación se hace presente gracias a la expansión y
facilidades permitidas por la WEB 2.0 dando paso a los Cursos Abiertos
Masivos (MOOC, por sus siglas en inglés), este hecho permitió que un
considerable número de personas accediera al conocimiento sin necesidad de
ser parte de una institución con la que debía coincidir en espacio y tiempo. Este
tipo de cursos permitió mayor inclusión a la formación y la especialización
disciplinar en función de los intereses de quien participara en ellos.
Como se ha descrito en los párrafos anteriores los alcances que las TIC
representan para la educación son mayúsculos, identificados desde la
infraestructura que implican, la teoría o teorías desde las que se investiga, las
competencias que han implicado en el desarrollo de los estudiantes y docentes
o los ambientes de aprendizaje que posibilitan, sin embargo, también es
necesario hacer conciencia de que las tecnologías no son la solución a todas
las necesidades o problemáticas que se presentan en el contexto educativo y
que aún quedan muchos caminos por recorrer.

2.6.4. Limitaciones

Muchos son los discursos que se han extendido afirmando sobre los profundos
cambios que las TIC han significado para el ámbito educativo, sin embargo,
dichos cambios no han sido tan inmediatos, automáticos o beneficiosos como
se nos ha hecho creer, puesto que el estudio de Gutiérrez, Palacios, y Torrego
(2010) se reportó la apatía de los estudiantes, sus pocas competencias o
habilidades digitales, la neutralidad ante la innovación que se les presentaba, la
falta de innovación metodológica que diera uso adecuado a las tecnologías y
no únicamente significaran la panacea que aliviaría de todos los males que se
presentaban a la educación en esos momentos. Dichos autores indicaron que
la Universidad del siglo XXI no se conseguiría adaptando las nuevas
tecnologías a los viejos paradigmas educativos, sino aportando a la educación
el significado auténtico de la comunicación como transformación y cambio, para
acceder a la sociedad del conocimiento compartido (Gutiérrez, Palacios, y
Torrego, 2010).
Por su parte Villanueva y De la Luz Casas (2010) afirmaron que la presencia de
soportes tecnológicos que permitieran el envío rápido de la información y la
capacidad exponencial de reproducción de esta no era garantía de que el
aprendizaje se produjera y mucho menos que se generara nuevo conocimiento,
por lo que sugirieron la necesidad de diseñar actividades que promovieran el
desarrollo de competencias digitales.
Las limitaciones respecto a las TIC en la educación también fueron
visualizadas desde la capacidad de alfabetización digital de los estudiantes de
nivel superior, a decir de Adell (2011) los estudiantes universitarios están
alfabetizados digitalmente en función de perseguir sus propios fines: el ocio, el
tiempo libre o las relaciones sociales, sin embargo, si esta capacidad la
asociamos al dominio de las técnicas, los procedimientos, los procesos o las
tecnologías para aprender, o la creación de conocimiento, entonces habría que
ponerlo en tela de juicio.
El análisis regional del Informe Horizon del NMC (Horizon, 2013) presentó una
serie de diez retos significativos para la adopción de tecnologías en la
educación que por sus descripciones para fines de este documento han sido
tomados como limitantes:
Escasa creación de modelos de educación flexibles.
Al parecer son pocos los académicos que están utilizando tecnologías
significativas para el aprendizaje y la enseñanza, y para organizar sus
investigaciones.
Existe un retraso de métricas de evaluación apropiadas respecto a la
emergencia de nuevas formas escolares de autoría, publicación e
investigación.
Deficiente formación continua en el uso didáctico de las TIC y estimulación de
la innovación colectiva.
Todavía no hay datos suficientes en la formación del profesorado donde se dé
fe de que la alfabetización digital continúa aumentando su importancia como
competencia clave en cualquier disciplina y profesión.
Poco fortalecimiento en la infraestructura para mejorar la cobertura de Internet,
el acceso gratuito en espacios públicos y dotar de equipamiento gratuito o con
costos bajos con fines educativos.
Las organizaciones no están establecidas para promover la innovación en la
enseñanza.
Promoción de aprendizaje mixto, presencial y mediado por TIC.
Poco fomento a la conformación de comunidades educativas-social-culturales.
Los propios procesos y prácticas educativas limitan una mayor adopción de
nuevas tecnologías (Horizon, 2013).
A decir de Mominó y Sigáles (2016) en el ámbito educativo es donde debiera
hacerse más evidente el conjunto de transformaciones tecnológico-sociales
puesto que en este contexto es donde se producen y socializan los seres
humanos. Sin embargo, la promesa de las tecnologías informáticas en red dista
mucho de haberse cumplido con la amplitud prevista. Lo anterior, debido a que
entre las habilidades tecnológicas de los llamados nativos digitales se interpone
la práctica educativa obsoleta, los principios organizativos, las culturas
obsoletas de la enseñanza y las dificultades inherentes a la creación de nuevos
aprendizajes (Mominó y Sigáles, 2016).
Parte de las limitaciones que se han descrito pueden sintetizarse en los
siguientes puntos:
El equipamiento tecnológico o instrumental no asegura, ni es suficiente para,
avanzar en los cambios más sustantivos en la formación de los individuos de
las nuevas generaciones.
Asimismo, no puede pensarse en que un sistema educativo carente de
tecnología sería exitoso, por el contrario, nos estaríamos refiriendo a un
sistema desconectado.
Para incorporar la tecnología es necesario identificar los hábitos que causan
problemas y que derivan de las condiciones contextuales y culturales que
demandan mayor tiempo y complejidad cognitiva, que el simple hecho de dotar
de infraestructura.

2.6.5. Prospectiva

Las tecnologías en la educación abren diversas puertas y a la vez significan


una enorme cantidad de retos, la idea es que a través de estas pueda crearse
conocimiento que se extienda de forma sustantiva y flexible, operacional
izándose según el contexto en que se vea inmersa, relacionándose con
adaptación, modificación, negociación, exportar, combinar, editar, criticar,
ampliar, en fin; una serie de conceptos que se trasladen a la no linealidad del
aprendizaje que se suscita a partir del uso de estas, dando apertura a la
revisión de aprendizajes, a la corrección, deconstrucción, etcétera (Cobo,
2016).
Aplicaciones, infraestructura e individuos conviven en un mundo permeado de
virtualidad y tecnología que exige que el aprendizaje trascienda del simple uso
curricular de los dispositivos, reconociendo los procesos de creación del
conocimiento que se generan también más allá de los contextos formales.
Día a día se gestan conceptos que tratan de explicar o dirigir la penetración de
las tecnologías en la educación, se habla de la curación de contenidos, de los
entornos de aprendizaje personalizado, la gamificación como un proceso de
aplicación de lógicas y dinámicas de juego a cosas que en principio no lo son,
entre otros.
Por ejemplo: de la gamificación se dice que su potencial según el
reporte Horizon (2011) alcanzará su máximo apogeo en el 2020, el objetivo
central de esta técnica es motivar, divertir y generar conocimiento a través de
reglas de juego que involucren acciones de aprendizaje en mundos virtuales u
otros ambientes que permitan la creación de conocimiento.
El impacto de la tecnología en la educación es tal que deben establecerse una
serie de indicadores internacionalmente comparables y relevantes desde la
política educativa, con la finalidad de contribuir al establecimiento de criterios
de referencia para hacer seguimiento a las iniciativas de integración y acceso
de estas herramientas (UNESCO, 2013).
A raíz de la evolución tecnológica, también se requiere que los estudiantes
desarrollen nuevas competencias cognitivas relacionadas con la gestión de la
abundancia de datos disponibles en la denominada sociedad de la información:
capacidades de filtrado de datos, pensamiento estadístico, análisis y
visualización de la información, pensamiento flexible e incluso un
entrenamiento para tener la capacidad de desconectarse.

2.6.6. Competencia
El término competencia tiene sus orígenes en el verbo latín competere, (ir
una cosa al encuentro de otra, encontrarse, coincidir,) el cual evoluciona
en dos verbos: competer adquiere el significado de pertenecer a, incumbir
da lugar al sustantivo competencia y al adjetivo competente cuyo
significado es apto o adecuado. Y competir se usa con el significado de
pugnar con, rivalizar con, contender con, da lugar al sustantivo
competición, competencia, competidor, competitividad, así como al
adjetivo competitivo. El sustantivo competencia es común a ambos
verbos, razón que da lugar a equívocos en su uso cotidiano y aplicación
en diferentes disciplinas. (Prieto, citado en Morales, 2007).

2.6.7. Competencia Resuelve problemas de regularidad, equivalencia y


cambio
En la actualidad, está vigente el Currículo Nacional de educación,
publicado en el año 2016 por el Ministerio de Educación (Minedu). En
este documento normativo se propone formalmente como objetivo
primordial de aprendizaje, el desarrollo de competencias. El currículo
busca dar una respuesta a las necesidades educativas de los
estudiantes, evidenciadas en pruebas nacionales e internacionales; así
como, en correspondencia a las tendencias educativas actuales, que
se alejan cada vez más de la enseñanza tradicional. Según el Minedu
(2016a) una competencia es “la facultad que tiene una persona de
combinar un conjunto de capacidades a fin de lograr un propósito
específico en una situación determinada, actuando de manera
pertinente y con sentido ético” (p. 29). En tal sentido, se entiende que la
competencia es un término utilizado para enfatizar que el aprendizaje
debe ser una construcción progresiva. En el área de matemática, se
definen cuatro competencias, que deben trabajarse, según se estipula
en el Programa Curricular de Educación Secundaria, bajo el enfoque
de Resolución de problemas. Esta perspectiva demanda el desarrollo
de las competencias matemáticas, considerando: a) Planteamiento se
situaciones significativas para el estudiante; b) Las situaciones
significativas pertenecen a contextos reales, no solo de índole
matemática; c) Resolver problemas cuya solución no es conocida
(Minedu, 2016b, p. 138). Dado que en este Trabajo de Suficiencia
Profesional se pretende diseñar una unidad centrada en la
competencia matemática “Resuelve problemas de regularidad,
equivalencia y cambio”, a continuación, se explica más a detalle en qué
consiste y qué capacidades la conforman.
[Link]. Definición de la competencia Resuelve problemas de regularidad,
equivalencia y cambio
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE,
2015) reconoce que la comprensión y aplicación de contenidos de
“cambio y relación” constituye uno de los cuatro pilares de aprendizaje
de las matemáticas. De manera que, el eficiente desempeño en este
campo de conocimiento matemático demanda en el estudiante el
dominio de temas como progresiones, expresiones algebraicas,
ecuaciones, inecuaciones, funciones, representaciones tabulares y
gráficas, que les permiten describir, entender, predecir y resolver
diferentes situaciones reales. Respecto a esta competencia matemática
el Minedu (2016a) afirma que: Consiste en que el estudiante logre
caracterizar equivalencias y generalizar regularidades y el cambio de
una magnitud con respecto de otra, a través de reglas generales que le
permitan encontrar valores desconocidos, determinar restricciones y
hacer predicciones sobre el comportamiento de un fenómeno. Para ello
plantea ecuaciones, inecuaciones y funciones, y usa estrategias,
procedimientos y propiedades para resolverlas, graficarlas o manipular
expresiones simbólicas. Así también razona de manera inductiva y
deductiva, para determinar leyes generales mediante varios ejemplos,
propiedades y contraejemplos. (p. 136)

Los estudiantes pasan de trabajar con operaciones básicas y sus


propiedades, a elaborar generalizaciones, que exige la asimilación de
ideas o conceptos cada vez más abstractos, realización de inferencias
y razonamientos avanzados. En el salón de clases, esta competencia
supone la planificación y vivencia de una variedad de situaciones en las
cuales se pueden reconocer diferentes tipos de cambio, para ser
modelados o traducidos esencialmente a lenguaje de carácter
algebraico. Promoviéndose se esta forma el desarrollo de habilidades
para la “interpretación y generalización de patrones, la comprensión y
el uso de igualdades y desigualdades, y la comprensión y el uso de
relaciones y funciones” (Minedu, 2015, p. 22). Para que los estudiantes
desarrollen cualquier competencia es necesario que combinen una
serie de recursos, conformados por conocimientos, habilidades y
actitudes, denominados capacidades (Minedu, 2016a). En relación a
eso, en la competencia “Resuelve problemas de regularidad,
equivalencia y cambio” es necesario desarrollar cuatro capacidades
que describiremos en los siguientes apartados.

[Link]. Capacidad Traduce datos y condiciones a expresiones algebraicas


y gráficas
Para el desarrollo de esta capacidad se debe analizar y relacionar la
información, para transformarla a expresiones integradoras que le
permitan proponer soluciones.
De forma más detallada, en el Currículo Nacional de Educación Básica
se explica que esta capacidad implica:
Transformar los datos, valores desconocidos, variables y relaciones de
un problema a una expresión gráfica o algebraica (modelo) que
generalice la interacción entre estos. Implica también evaluar el
resultado o la expresión formulada con respecto a las condiciones de la
situación; y formular preguntas o problemas a partir de una situación o
una expresión. (Minedu, 2016a, p. 136)
Demanda en el estudiante la habilidad para representar y comunicar los
datos o información de diferentes situaciones de la vida cotidianas a
través de símbolos, números y operaciones, con significados diversos.
El uso de este lenguaje, constituye para el estudiante, la puerta de
ingreso a una multiplicidad de caminos para resolver situaciones, que
de otra manera serian difíciles (Montañez, 2015).

[Link]. Capacidad Comunica su comprensión sobre las relaciones


algebraicas
Los estudiantes en un entorno educativo, con el debido
acompañamiento del docente, tienen la posibilidad de asimilar ciertas
nociones conceptuales importantes para enfrentar situaciones
problemáticas. En ese sentido, a través de la capacidad Comunica su
comprensión sobre las relaciones algebraicas se reclama en el
estudiante “expresar su comprensión de la noción, concepto o
propiedades de los patrones, funciones, ecuaciones e inecuaciones
estableciendo relaciones entre estas; usando lenguaje algebraico y
diversas representaciones. Así como interpretar información que
presente contenido algebraico” (Minedu, 2016a, p. 136). Para que el
estudiante sea capaz de enfrentar competentemente situaciones de
cambio y regularidad, es necesario que entienda y asuma como suyos
ciertos conceptos y propiedades relacionados al lenguaje algebraico,
tales como: progresiones, teoría de exponentes, ecuaciones
exponenciales, expresiones algebraicas, ecuaciones, inecuaciones,
funciones y demuestre esta comprensión, mediante modelación de los
datos de un problema, utilizando variables, números y operaciones.

[Link]. Capacidad Usa estrategias y procedimientos para encontrar


equivalencia y reglas generales
En el Currículo Nacional de Educación Básica se afirma que esta
capacidad consiste en “seleccionar, adaptar, combinar o crear,
procedimientos, estrategias y algunas propiedades para simplificar o
transformar ecuaciones, inecuaciones y expresiones simbólicas que le
permitan resolver ecuaciones, determinar dominios y rangos,
representar rectas, parábolas, y diversas funciones” (Minedu, 2016a, p.
136). Esta capacidad se refiere a la habilidad del estudiante para
determinar y aplicar estrategias, que orienten su trabajo, al solucionar
situaciones problemáticas de cambio y regularidad. De acuerdo a la
OCDE (2015), entre las estrategias se considera el uso de
herramientas matemáticas o tecnológicas, aplicación de algoritmos,
manipulación de datos e información, realización de generalizaciones,
reflexión y justificación de resultados matemáticos.

[Link]. Capacidad Argumenta afirmaciones sobre las relaciones de


cambio y equivalencia
Para Cruz (2019) la capacidad matemática de argumentar requiere del
estudiante la habilidad para comunicar y fundamentar, utilizando
lenguaje matemático, sus resultados respecto a un problema. De forma
que, en relación a la competencia Resuelve problemas de regularidad,
equivalencia y cambio, la capacidad en cuestión implica explicar o
justificar reglas y propiedades, identificar y corregir errores en los
procedimientos de solución, respecto a las progresiones, expresiones
algebraicas, ecuaciones, inecuaciones, funciones y gráficos. En tanto,
la OCDE (2015) agrega que la capacidad de argumentar gira en torno a
la reflexión del estudiante sobre las soluciones o conclusiones de un
problema en el contexto real, para elaborar explicaciones sobre el
modelo o estrategia utilizada y sus resultados. En este proceso,
incluyendo actividades como la reinterpretación de los resultados,
valoración de la solución en el contexto real, justificación matemática
de los resultados y comprensión de los límites de los conceptos y
modelos matemáticos, En conclusión, el logro de esta capacidad
implica “elaborar afirmaciones sobre variables, reglas algebraicas y
propiedades algebraicas, razonando de manera inductiva para
generalizar una regla y de manera deductiva probando y comprobando
propiedades y nuevas relaciones” (Minedu, 2016a, p. 136).

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