Texto 2: Democracia y Estado de derecho
La Constitución declara (en 2023) que la democracia y el Estado de Derecho forman parte de los
elementos base del actual Derecho chileno.
Desde tiempos de la independencia, se ha inculcado la idea de que vivimos en un Estado
democrático, desde donde actúa el Estado (orgánico) y su Administración. Es su presencia la que
percibimos desde que tenemos razón; y son estos órganos creados con fines concretos (el bien
común), y dotados de medios concretos para cumplir aquello. Es en medio de la generación de la
actividad de los órganos estatales, que se sitúa la sociedad civil y los individuos.
I. Democracia y su Concreción jurídica
La concepción de que un Estado es democrático, parte inicialmente de que dentro de la sociedad
que funciona en él, se impartan valores propios de la democracia; en el caso chileno, queda aclarado
en el Art 4to de la CPR: “Chile es una República Democrática”. Igualmente, se aclara luego en el
mismo texto, que el Estado es democrático; siendo esto una redundancia, ya que si la res publica es
democrática, el Estado lo habrá de ser igualmente. Es entonces que la Democracia es un supravalor
que domina la vida en la sociedad republicana, y predomina en las acciones que ejercen los órganos
del Estado.
I.I Democracia; origen y actualidad
El concepto etimológico nace de la mano de Aristóteles; que propone tres tipos de gobierno: la
democracia (demos y kratos, gobierno del pueblo), aristocracia (aristos y kratos, gobierno de los
mejroes), y monarquía (mónos y arkhia, gobierno de uno solo). Con la definición anterior, surge
gran debate sobre lo que implica la democracia, por ende se dirá que no es un concepto univoco.
Aún así, el concepto aristotélico se utiliza para ahondar en el núcleo de la idea: siendo así
comprendido como el “recto gobierno de la mayoría”. Actualmente, la situación en la que se
desarrolla la democracia, es radicalmente distinta a la de la Atenas de entonces, ya que la
democracia radicaba en la polis, y hoy en día debe viajar más allá de eso, por lo mismo, se habla de
“democracia a gran escala”.
Así, surgen Estándares de un Estado Democrático; siendo la democracia el supra valor al que todos
aspiran llegar como sociedad o república; mismo del cual nacen estándares que rigen la conducta de
los órganos estatales que, al ser respetados/conseguidos, recompensan con ser considerados
democráticamente legítimos. Como imperativos democráticos actuales, encontramos:
I. Unas Autoridades representativas designadas a perseguir el bien común bajo un poder
limitado; es este el estándar del gobierno representativo, donde es menester que se realicen
elecciones libres, imparciales, y periódicas para que garantizar la representatividad de las
autoridades electas, mismas que al ser legitimadas, lo son sus decisiones. De todas formas,
no solo la representatividad les da el título de ser democráticos, sino que deben ser eficaces
y razonables de igual modo.
Así, para ser considerados países y Estados democráticos, los mismos deben ser gobernados
y administrados por decisiones tomadas por sujetos en cargos públicos (electos en
sufragio), con poderes delimitados.
a) Una transmisión de legitimidad que recae en el ejercicio. La legitimidad de origen
reconoce en el sufragio, la fuente de transmisión de la democracia; pero, se debe asociar
al ámbito del ejercicio del poder/acciones, mismo que será dado por la sociedad hacia el
gobierno, que lo transmitirá hacia los órganos administrativos no electos (como los
jueces). Entonces, el hecho de ser “autorizados” los poderes estatales por la
ciudadanía, da como garantía que los primeros transmitirán legitimidad y valor
democrático a aquellos órganos que deleguen los poderes estatales, o que no estén
vinculados a elecciones.
b) Del mismo modo, el bien común debe ser un elemento de fin último de todo órgano
social (el Estado como administrador). Así, la actividad del Estado debe estar dirigida a
la promoción de la “realización material y espiritual para la comunidad nacional”
como un objetivo o finalidad de este. El bien común es considerado como el fin último
del Estado (orgánico) en el Art. 4to de la CPR; es así como el bien común es la
finalidad de toda actividad de los Órganos del Estado, y en consecuencia, a los órganos
administrativos que forman parte de la Administración.
II. Que la Sociedad y sus individuos tengan pleno ejercicio de sus libertades individuales y
sociales. Este precepto asegura que ni los individuos, ni la sociedad conjunta, sean
negados de sus derechos establecidos por la Constitución y las leyes; y aquellos que
forman parte de los valores sociales.
a) Se debe manifestar una Libertad de Expresión; donde se manifieste que las personas
tienen derecho a expresarse libremente sin ser reprimidos sobre materias que aborden al
gobierno, la ideología dominante, o el ámbito socioeconómico.
b) Una libertad de asociación; donde los ciudadanos tengan derecho a construir
organizaciones independientes, ya sea para fines privados o públicos, como por ejemplo
en Chile, aquellas que reúnen a los usuarios de aguas, donde se administra cierto
caudal, y se reparte entre los miembros titulares de derecho.
III. Un libre acceso a fuentes alternativas de información y la existencia de transparencia,
donde existan medios independientes al gobierno o algún grupo político que busque
expresar una visión única (a veces sesgada) de los hechos. A su vez, que se cuente con
mecanismos de transparencia que permitan a los ciudadanos el acceso a información
pública, en especial aquella que respecta a la Administración pública.
Entonces, es importante que en la Administración y las personas (individuos o sociedad), existan los
anteriores estándares jurídicos para que los mismos puedan considerar que habitan en un ambiente
democrático.
II. Estado de Derecho; origen y actualidad
El antes considerado valor, es actualmente incluido como base institucional y fundamental del
Derecho chileno. Es un elemento desarrollado ya en la práctica al menos un siglo, mismo
considerado como concepto técnico-jurídico que prima como compañera de la Democracia; al punto
que, si la última desaparece, nuestro sujeto lo hace con ella. Así, el Estado de Derecho se debe
reflejar en toda regulación constitucional o legal, implicando para la CPR la sumisión al derecho
por parte de los habitantes y las autoridades. Mismamente, el Estado de Derecho se ha instaurado
como tradición (y consecuente a las revoluciones liberales) y noción técnica en Occidente,
configurada como respuesta jurídica a lo que la democracia exige. De esta forma, el núcleo del
Estado de derecho recae en que, toda persona (individuo o autoridad), están obligadas y legitimadas
a los beneficios del derecho; siendo definida como clausula, supra valor, o como un estándar social
deseable. Y es entonces que se reconoce al Estado de derecho bajo tres principios: la separación de
poderes, la legalidad, y la protección de las garantías fundamentales; todo esto en relación a las
reglas constitucionales que limitan la actividad del órgano estatal, dan legalidad al derecho, y
garantizan los derechos de las personas.
Así es como, Estado de derecho es entonces un término técnico-jurídico sobre la vigencia y
concreción del supra valor de la democracia; siendo gracias al mismo, posible calificar a una
República como tal. De igual forma, en un país calificado como democrático, los valores del Estado
de derecho se deben manifestar en todo espacio y nivel, especialmente en la actividad del Estado, y
en materia que respecta a la relación de la Administración con las personas.
II.I Bases del Estado de Derecho
I. Separación de Poderes: los ciudadanos eligen a las autoridades, mismas que cuentan con
una limitación en su acción; siendo las funciones delegadas a ellas, ejercidas bajo un
esquema de estricta separación de poderes; así, en Chile, se establece este principio en el
Art. 154 N°7 de la CPR.
Así, este principio nace para la realización de la libertad como objetivo político, siendo
favorable a los derechos individuales, con una finalidad que asegura una esfera de
independencia del individuo respecto a la sociedad política, ya que la concentración del
poder implica una problemática sobre el logro y garantía de la libertad.
Es entonces que Locke, plantea que, para vivir en un estado civil, se necesitan tres
condiciones: i) una ley establecida en consenso general; ii) un juez imparcial; iii) poder que
haga cumplir las sentencias y el derecho. Y para Montesquieu, se necesita un Estado
moderado para una libertad garantizada, siendo el Estado (el poder) quien se modera a sí
mismo en un modelo de “peso y contrapeso”, implicando que los Estados se encuentren
divididos en: Ejecutivo, Legislativo, y Judicial; así, son autónomos, y se limitan entre ellos.
a) Poder Legislativo: elabora, modifica, y deroga las leyes (derecho escrito). Se manifiesta en
el Congreso Nacional, bicameral, dividido en Cámara de Diputados, y Cámara de
Senadores. Así, ejerce fiscalización de los actos del Ejecutivo, y hace efectiva la
responsabilidad política del Ejecutivo y Judicial bajo las acusaciones constitucionales. Es
entonces que el Legislativo es el órgano que hace primar la ley, siendo su principal aporte a
la democracia.
b) Poder Ejecutivo: en su cabeza se encuentra el presidente, a quien radican dos atribuciones:
i) Gobierno; elabora y ejecuta políticas públicas para el bien común, representa al país en el
extranjero, y colabora con el Congreso en el ámbito legislativo; ii) Administración; gestiona
recursos humanos, materiales, y financieros para promover el bien común y satisfacer las
necesidades públicas.
c) Poder Judicial: ejerce su potestad única de resolver inexcusable y definitivamente los
conflictos entre particulares, o entre ellos y el Estado. La resolución que entrega se expresa
por sentencias que emiten tribunales, que, como órganos imparciales que son, buscan la
pacificación de la sociedad. Igualmente, el máximo representante del órgano es la Corte
Suprema; que no solo ejerce jurisdicción, sino funciones sobre las superintendencias
directiva, correccional, y económica. De todas formas, independiente a ellos, se mantienen
el TRICEL, el Tribunal Constitucional, y los Tribunales Electorales de Regiones.
Así, todos los órganos de la Administración Estatal quedan sujetos al control de los
tribunales, originando un contrapeso dirigido a proteger los derechos públicos de los
individuos. Por esto es que, aquellas “criaturas de misma especie y rango”, bajo el valor de
la igualdad ante la ley, quedan salvaguardadas bajo una barrera que limita el poder y
modera el dominio de los miembros partes de la sociedad.
Existe de todos modos, una reformulación a la idea clásica, adaptada para el tiempo actual,
misma que inicia por entrelazar las variadas funciones de los órganos, con nuevos
principios y fines como: i) separación de poderes indispensable para el desarrollo
democrático; ii) que exista competencia en los jueces para implementar leyes imparciales;
iii) la protección de los derechos fundamentales como deber del Estado y sus órganos.
Finalmente, existe una idea de la formación de “zonas grises” donde el Ejecutivo resulta en
tener superioridad para asumir tareas que respectan a los otros poderes; siendo esto
infundado ya que no tiene base alguna en las reglas vigentes, nunca sumiendo el Ejecutivo
funciones o acciones que respecten al Legislativo o Judicial.
II. Primacía de la Ley; Legalidad como principio: la legalidad se comprende en el centro de
los ordenamientos jurídicos, teniendo una radical evolución en su práctica, poniendo a la
luz al derecho no escrito, constatando que la pura legalidad no abarca todo el derecho,
siendo solo un importante paso técnico hacia el Imperio del derecho.
Al inicio parecía que con la sumisión a la ley bastaba para conservar las libertades, pero,
tras las experiencias totalitarias del S. XX se da que, al lado de esas leyes escritas, inútiles
para salvar las libertades humanas, se desarrollan una jurisdicción más amplia por medio
del derecho no escrito; aquel que viene de la sociedad soberana del mismo, que se genera
en costumbres y valores, pero se patenta notablemente en los principios generales del
derecho. Así, actualmente, en la base del Estado de derecho no solo está el sometimiento a
la ley escrita, si no que también forma parte el derecho no escrito.
De esta forma, es posible desprender ciertas manifestaciones jurídicas en orden a la
primacía del derecho y su protección a las libertades del individuo:
a) Accesibilidad a la Ley: expresado en la medida que el conocimiento sobre ella sea posible,
entendible, claro, y predecible; respondiendo primero a que los ciudadanos tengan
seguridad jurídica y por ende midan las consecuencias de sus actos; luego, que puedan
reclamar sus derechos y cumplir sus obligaciones; y finalmente, para que sea posible el
progreso social.
b) Igualdad ante la Ley: que las leyes de un país sean aplicadas de forma igual a todos, salvo
en ocasiones que las diferencias sean justificadas.
c) Prohibición de la arbitrariedad y limitación de discrecionalidad: los conflictos sobre
derechos y obligaciones deben ser resueltos mediante disposiciones legales, limitando la
discrecionalidad de las Autoridades administrativas, evitando así la arbitrariedad. Así, este
módulo es crucial en las acciones administrativas, que por consecuencia derivan en que
parte de la regulación administrativa vaya a regular la arbitrariedad y limitar la
discrecionalidad.
Las autoridades deben ejercer sus potestades conferidas de acuerdo a las leyes, sin exceder
los límites legalmente establecidos, poniéndose el principio de legalidad en práctica en un
Primer momento jurídico, cuando el Parlamento emana las leyes que limitan las
competencias de las autoridades, así como su margen de discrecionalidad. Y así, en un
Segundo momento jurídico, donde las leyes emanadas son interpretadas en las decisiones
administrativas, y luego revisadas por tribunales; siendo aquí donde se palpa el apego de
estas decisiones al cumplimiento de las normas escritas y no escritas como bases generales
del derecho.
III. Protección de las Garantías fundamentales y [Link]: la ausencia de una base para los
dos puntos anteriores, implicaría un sistema despótico, que podría calificarse como
democrático, pero solo por cumplir con los puntos anteriores. Para que esto no suceda,
debemos considerar que en los objetivos de un Estado de Derecho, es necesario el pleno
respeto a las garantías fundamentales y derechos humanos, donde se haga efectiva su
protección, siendo no solo revisada en primera y segunda instancia, si no que se debe
incluir obligatoriamente su promoción y protección por parte del Ejecutivo y Judicial.
Frente al Estado, se encuentran las personas, mismas que se posicionan de forma jurídica y
material, mismas posiciones que deben ser reconocidas como derechos y garantías.
III. Democracia y Estado de Derecho como supra valores evolutivos
Ambos valores se patentan como ideales, formulados primariamente por filósofos, y luego
reformulados por los juristas, en sus técnicas concretas. Así, en cada país existe de forma singular y
evolutiva, desarrollándose a su modo su propia Democracia y Estado de Derecho.