UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO
CENTRO DE ESTUDIOS UNIVERSITARIOS
“HORACIO ZÚÑIGA”
TEORIA GENERAL DEL PROCESO
DOCENTE:
[Link] ROQUE IGNACIO
DISCENTES:
DULCE MARÍA AVILES LORENZO
BRIANDA GUADALUPE PASTOR MARTINEZ
DALIA HERNANDEZ HENANDEZ
GREGORIO DANIEL ANDRADE QUEZADAS
MAURICIO GUTIERREZ CAMACHO
TERCER PERIODO GRUPO: DOS
LICENCIATURA EN DERECHO
LA PRUEBA
En el contexto general la prueba en materia jurídica, es de suma importancia para el
desarrollo del derecho, ya que no existe proceso judicial que no dependa estrictamente de
la prueba, ni mucho menos una sentencia que establezca el derecho de las partes que no
se sustente en prueba conocida y debatida dentro proceso, porque no puede existir una
sentencia en materia penal o civil que no fundamente sus considerandos en lo que es
objetivamente veraz y a todas luces capaz de convencer sobre la inocencia o
responsabilidad de un acusado o bien que el actor acredito sus pretensiones.
Así Davis Echandia sostenía que: “No se concebía una administración de justicia sin el
soporte de una prueba”.
Y, por ello la forma mediata de comprobar que la persona a la cual se le causa de haber
cometido un hecho punible, es culpable o es inocente; en tratándose de Derecho Penal,
solamente se puede llegar a esta conclusión agotando todos los medios de la prueba
legales.
Así el concepto de prueba puede entenderse desde los siguientes aspectos:
OBJETIVO: Se considera prueba al medio que sirve para llevar al Juez al conocimiento de
los hechos, definiéndose la prueba como el instrumento o medio que se utiliza para lograr
la certeza Judicial. Luego entonces, la prueba abarcaría todas las actividades relativas a
la búsqueda y obtención de las fuentes de prueba, así como la práctica de los diferentes
medios de prueba a través de los cuales, las fuentes de las mismas se introducen en el
proceso.
- SUBJETIVO. - Este caso se equipará la prueba al resultado que se obtiene de la misma,
dicho de otro modo, al convencimiento o grado de convicción que se produce en la mente
del Juez, la prueba es el hecho mismo de la convicción judicial o del resultado de la
actividad probatoria.
Evolución histórica del concepto de la prueba.
a) Etapa Étnica o Primitiva: No existía regulación alguna, y la apreciación de la prueba era
totalmente discrecional y personal. La prueba fundamental era lo que hoy sería el delito
flagrante.
b) Etapa Religiosa o Mística: Se confunde con el proceso germano. Se establecen como
medios de prueba las ordalías o juicios de Dios. La resolución del conflicto se entrega a la
Divinidad, la cual manifestaba su parecer en favor de quién soportaba la ordalía
establecida para un determinado caso.
c) Etapa Legal o Tasada: Deriva del proceso canónico. Se estableció como una forma de
resguardar mejor a las personas, limitando el poder y su abuso por sus detentadores. Se
establecen los medios de prueba formales y su valor probatorio. Los jueces deben
resolver los conflictos sometiéndose estrictamente a las leyes probatorias, siendo errónea
la resolución que así no lo hiciere.
d) Etapa Sentimental: De la rigidez de la prueba legal, en el cual el legislador establece
todos los medios de prueba y su valor probatorio, se pasa a un sistema de apreciación
judicial libre, que pone el acento en la íntima convicción del juez. En esta etapa surge la
institución de los jurados iletrados, los que se incorporan fundamentalmente al proceso
penal, y en los cuales aprecian la prueba conforme a su libre convicción. También se
identifican con esta etapa, otros conceptos cono la sana crítica.
e) Etapa Científica: Está establecida fundamentalmente en el proceso penal. Lo que se
pretende es que el juez no sólo aprecie la prueba, sino que en torno a ella se realice una
labor pericial. Para determinar un hecho, el juez no investiga, sino que se usa una labor
científica de carácter experimental, recurriendo a métodos científicos. No obstante, los
avances científicos jamás reemplazarán a la labor humana, toda vez que siempre será el
tribunal el que decida (los métodos científicos sólo colaboran).
Los Grados de Conocimiento y La Prueba.
1. Grados de Evolución Mental del Juez en Relación con los Hechos: Para llegar a dar por
probado un hecho, el juez pasa por diversos estados de conocimiento respecto de ellos.
a) Ignorancia: Desconoce absolutamente los hechos que se le ponen en conocimiento.
b) Duda: Concurren factores encaminados a demostrar que el hecho existe y otros
encaminados a demostrar que no existe. Si los afirmativos son más que los negativos, se
dirá que la ocurrencia del hecho es posible. Si los negativos son más que los afirmativos
se dirá que es improbable.
c) Probabilidad de la Certeza: Es un período intermedio y consiste en el análisis mental
para determinar en qué circunstancia posee mayoría de aspectos positivos que negativos.
d) Certeza: El sujeto mentalmente llega a un estado psicológico en el cual no duda de que
su representación del hecho comprende exactamente a la forma como sucedió. A esta
certeza se puede llegar por dos vías: i. Puramente Intelectual: Por la vía de la intuición o
del razonamiento se llega a la certeza. ii. Física o sensitiva. A la cual se llega
principalmente por obra de los sentidos externos. Ninguna de las 2 es químicamente pura,
ambos se deben mezclar para llegar al último estado de la convicción.
e) Convicción: Cuando se han efectuado una serie de razonamientos que permiten
demostrar que el hecho sí existió. Este razonamiento se debe vaciar al resto de la
sociedad en la fundamentación del fallo, para lograr la socialización de la sentencia. 3 2.
Concepto de "verdad": Todo tribunal busca la verdad. Pero en ello se pueden cometer
errores. Cabe preguntarse cuál es la verdad que se pretende alcanzar. Hay que distinguir:
a) Verdad Real: Cuando el tribunal no se encuentra enmarcado por normas rígidas que le
pongan trabas o limitaciones para apreciar libremente los hechos. Cuando puede utilizar
todos los medios de prueba estimados convenientes, dándoles el valor probatorio que él
desea.
b) Verdad Formal: Cuando el tribunal se encuentra dentro de un sistema en que el
legislador en forma preestablecida determina cuales son los medios de prueba, la
oportunidad para hacerlos valer, el procedimiento para rendir la prueba y el valor de los
diferentes medios de prueba. Esto no significa que esta verdad no coincida con la real.
SEGÚN SU OBJETO.
SEGÚN SU FORMA.
SEGÚN SU ESTRUCTURA O NATURALEZA.
SEGÚN SU FUNCIÓN.
SEGÚN SU FINALIDAD
SEGÚN SU RESULTADO
SEGÚN EL GRADO O CATEGORÍA.
SEGÚN LOS SUJETOS PROPONENTES DE LA PRUEBA.
SEGÚN SU OPORTUNIDAD O EN EL MOMENTO EN QUE SE PRODUCE.
SEGÚN SU CONTRADICCIÓN.
SEGÚN SU LECITUD O ILICITUD.
SEGÚN SU UTILIDAD.
SEGÚN LAS RELACIONES CON OTRAS PRUEBAS.
CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DEL ESTADO DE
MÉXICO.
TITULO OCTAVO
Prueba
CAPITULO I
Reglas Generales
Medios de convicción
Artículo 1.250.- Para conocer la verdad, puede el Juzgador valerse de cualquier persona,
cosa o documento, con tal de que las pruebas estén reconocidas por la ley y tengan
relación inmediata con los hechos controvertidos.
Facultades del Juez en materia de prueba
Artículo 1.251.- Los Tribunales podrán decretar, en todo tiempo, en cualquier juicio, la
práctica, repetición o ampliación de cualquier diligencia probatoria, siempre que se estime
necesaria y sea conducente para el conocimiento de la verdad sobre los puntos
controvertidos. En la práctica de esas diligencias el Juez obrará como estime procedente
para obtener el mejor resultado de ellas, sin lesionar los derechos de las partes,
procurando en toda su igualdad y justo equilibrio.
Los gastos que se originen serán cubiertos por el actor o en su defecto por el demandado,
sin perjuicio de lo que en su oportunidad se resuelva sobre condenación en costas.
Carga de la prueba
Artículo 1.252.- El actor debe probar los hechos constitutivos de su acción y el
demandado los de sus defensas y excepciones.
Carga de la prueba
Artículo 1.253.- El que afirma tendrá la carga de la prueba, de sus respectivas
proposiciones de hecho, y los hechos sobre los que la contraparte tenga a su favor una
presunción legal.
Carga de la prueba sobre hechos negativos
Artículo 1.254.- El que niega sólo está obligado a probar cuando:
I. La negativa envuelva la afirmación de un hecho;
II. Se contradiga la presunción legal que tenga en su favor el colitigante;
III. Se desconozca la capacidad;
IV. La negativa fuere elemento constitutivo de la acción o de la excepción.
Relevo de la carga de la prueba
Artículo 1.255.- El que funda su derecho en una regla general no necesita probar que su
caso siguió ésta, pero quien alegue que está en la excepción, debe probarlo.
Irrenunciabilidad a la prueba
Artículo 1.256.- Ni la prueba en general, ni los medios de prueba son renunciables.
Objeto de la prueba
Artículo 1.257.- Sólo los hechos dudosos o controvertidos serán objeto de prueba; el
derecho lo estará únicamente cuando se funde en leyes extranjeras, usos y costumbres.
Admisión de pruebas
Artículo 1.258.- El Tribunal debe recibir las pruebas que le presenten las partes, siempre
que tengan relación directa o inmediata con los hechos controvertidos y no sean
contrarias a la ley, moral o las buenas costumbres.
Recurso por inadmisión de pruebas
Artículo 1.259.- El auto que admita pruebas no es recurrible; el que las deseche, es
apelable sin efecto suspensivo.
Hechos notorios
Artículo 1.260.- Los hechos notorios no necesitan ser probados y el Tribunal puede
invocarlos, aunque no hayan sido alegados por las partes.
Colaboración de terceros en la prueba
Artículo 1.261.- Los terceros están obligados a prestar auxilio a los Tribunales; en
consecuencia, deben, sin demora, informar, exhibir o permitir la inspección de
documentos y objetos que tengan en su poder, cuando para ello fueren requeridos.
Los Tribunales tienen la facultad de compeler a los terceros, por los medios de apremio
más eficaces, para que cumplan con esta obligación; en caso de oposición, analizarán las
razones en que la funden, y resolverán sin ulterior recurso.
Personas relevadas de colaborar en la prueba
Artículo 1.262.- Están exentos de la obligación impuesta por el artículo anterior,
ascendientes, descendientes, cónyuge y personas que deban guardar secreto profesional,
en los casos en que se trate de probar contra la parte con la que estén relacionados.
Indemnización a terceros por auxilio probatorio
Artículo 1.263.- Los daños y perjuicios que se ocasionen al tercero, por informar,
comparecer o exhibir objetos o documentos, serán indemnizados por la parte que ofreció
la prueba, o por ambas, si el Tribunal procedió de oficio; sin perjuicio de lo que se
resuelva sobre condenación en costas. La indemnización, en casos de reclamación, se
determinará por el procedimiento incidental.
Desahogo urgente de prueba
Artículo 1.264.- Cuando el Tribunal estime que haya peligro de que una persona
desaparezca o se ausente del lugar del juicio, o que un objeto desaparezca o se altere, y
la declaración de la primera o la inspección del segundo, sea indispensable para la
solución de la controversia, podrá el Juez ordenar la recepción de la prueba
correspondiente
Medios de prueba
Artículo 1.265.- Se reconocen como medios de prueba:
I. La confesión;
II. Documentos públicos y privados;
III. Dictámenes periciales;
IV. Inspección judicial;
V. Testigos;
VI. Fotografías, copias fotostáticas, registros dactiloscópicos, cualquier grabación de
imágenes y sonidos y, en general, todos aquellos elementos aportados por la ciencia y la
tecnología;
VII. Reconocimiento de contenido y firma de documento privado;
VIII. Informes de autoridades;
IX. Presunciones.
Generalidad de la prueba
Artículo 1.266.- Salvo disposición en contrario, lo dispuesto en este título es aplicable a
todos los procedimientos.
CAPITULO II
De la Confesión
Clases de confesión
Artículo 1.267.- La confesión es expresa y tácita o ficta. Es expresa la que se hace clara y
terminantemente al formular o contestar la demanda, al absolver posiciones, o en
cualquier otro acto del proceso. Es tácita o ficta cuando la ley lo señala.
Efectos de la confesión
Artículo 1.268.- La confesión sólo produce efecto en lo que perjudica al que la hace.
Sólo las partes pueden absolver posiciones
Artículo 1.269.- Sólo podrán absolver posiciones las partes en el proceso, de acuerdo con
las siguientes reglas:
I. Las personas físicas lo harán por sí o a través de su representante, si tiene facultades
para ello;
II. Las personas jurídicas colectivas, lo harán por conducto de cualquiera de sus
representantes legales o sus apoderados con facultades para ello, sin que pueda exigirse
que las posiciones sean absueltas por determinado representante legal o apoderado.
Confesional en caso de cesión
Artículo 1.270.- En el caso de cesión, se considera al cesionario como apoderado del
cedente, para absolver posiciones sobre hechos de éste, pero, si los ignora, pueden
articularse las posiciones al cedente.
Requisitos de las posiciones
Artículo 1.271.- Las posiciones deberán llenar los requisitos siguientes:
I. Estar formuladas en términos claros y precisos;
II. Deben ser aseverativas, entendiéndose por tales las que afirman algo, aunque estén
redactadas con términos negativos;
III. Deben contener hechos propios del que absuelva, referentes a su actividad externa y
no a conceptos subjetivos u opiniones;
IV. No han de ser insidiosas, entendiéndose por tales las que se dirijan a ofuscar la
inteligencia del que ha de responder, con objeto de obtener una confesión contraria a la
verdad;
V. No han de contener más que un solo hecho.
Cuando la posición contenga dos o más hechos, el Tribunal la examinará prudentemente,
determinando si debe absolverse en dos o más, o sí, por la íntima relación que exista
entre los hechos que contiene, de manera que no pueda afirmarse o negarse uno, sin
afirmar o negar el otro u otros, y teniendo en cuenta lo ya declarado por el absolvente al
contestar las anteriores posiciones, debe prevalecer como ha sido formulada;
VI. No han de ser contradictorias. Las que resulten serlo, serán desechadas ambas;
VII. Deberán concretarse a hechos que sean objeto del debate;
VIII. No podrán referirse a hechos del declarante que deban constar probados por
documento público o privado;
IX. No contendrán términos técnicos, a menos que quien deponga por razón de su
profesión o actividad, resulte que tiene capacidad de dar respuesta a ellos;
X. Tampoco se referirán a hechos que ya consten en el proceso;
XI. No contendrán repetición de posiciones.
Exhibición del pliego de posiciones
Artículo 1.272.- No se procederá a citar, para absolver posiciones, sino después de haber
sido presentado el pliego que las contenga. Si se presenta cerrado, se asentará la razón
en el sobre por el secretario, guardándose así.
Citación personal para absolver posiciones
Artículo 1.273.- El que haya de absolver posiciones será citado personalmente, a más
tardar, el día anterior al señalado para la diligencia, bajo el apercibimiento de que, si
dejare de comparecer sin justa causa, será tenido por confeso de las que previamente
hayan sido calificadas de legales.
Calificación de las posiciones
Artículo 1.274.- Si el citado a absolver posiciones comparece, el Tribunal abrirá el pliego,
admitiendo las que satisfagan los requisitos señalados en este Capítulo.
La resolución que califique las posiciones no es recurrible.
Evitar comunicación entre absolventes
Artículo 1.275.- Si fueren varios los que hayan de absolver posiciones al tenor de un
mismo pliego, las diligencias se practicarán separadamente y en un mismo día, siempre
que fuere posible, evitando que los que ya absolvieron se comuniquen con los que falten
de hacerlo.
El absolvente no puede ser asesorado
Artículo 1.276.- No se permitirá que el que ha de absolver posiciones esté asistido por su
abogado, procurador, ni otra persona, ni se le dará copia de las posiciones, ni plazo para
que se aconseje; pero si no hablare idioma español o tuviera algún impedimento para
comunicarse, podrá ser asistido por un intérprete, si fuere necesario, y, en este caso, el
Tribunal lo nombrará.
Protesta de decir verdad
Artículo 1.277.- Hecha por el absolvente la protesta de decir verdad, el Tribunal procederá
a examinarlo, apercibiéndolo de tenerlo por confeso si se niega a contestar o lo hace con
evasivas o manifiesta ignorar los hechos propios.
Explicación y aclaración de las posiciones
Artículo 1.278.- El Tribunal explicará y aclarará las posiciones al absolvente, a efecto de
que conteste con conocimiento de causa.
Contestación categórica a las posiciones
Artículo 1.279.- Las contestaciones serán categóricas, afirmativa o negativamente;
pudiendo el absolvente, agregar las explicaciones que considere necesarias, o las que el
Tribunal le pida.
Posiciones estimadas ilegales
Artículo 1.280.- Si el absolvente estima ilegal o confusa una posición, podrá manifestarlo
al
Tribunal, a fin de que vuelva a calificarla. Si se declara legal, se le repetirá para que la
conteste.
Formulación de nuevas posiciones
Artículo 1.281.- Contestado el pliego, puede el articulante, autorizado por el Tribunal,
articular nuevas posiciones; las calificadas de legales se formularán al absolvente
conforme a este Código.
Facultades indagatorias del Tribunal
Artículo 1.282.- El Tribunal libremente puede en el acto de la diligencia, interrogar sobre
los hechos y circunstancias que sean conducentes al conocimiento de la verdad.
Formalidades en la prueba confesional
Artículo 1.283.- Las declaraciones de los absolventes serán asentadas literalmente y
firmadas por éstos al pie de la última hoja y al margen de las demás en que se contenga,
después de leerlas por sí mismos, si quisieren hacerlo, o de que les sean leídas por el
secretario; también firmarán el pliego de posiciones.
Si no supieren firmar, pondrán su huella digital, y, si no quisieren hacer lo uno ni lo otro,
firmarán sólo el Juez y el secretario y éste hará constar esta circunstancia.
Aclaración del acta
Artículo 1.284.- Cuando el absolvente manifieste no estar conforme con los términos en
que se hayan asentado sus respuestas, el Tribunal decidirá en el acto lo que proceda.
Contra esta decisión no habrá recurso alguno.
Desahogo de la prueba confesional fuera del Tribunal
Artículo 1.285.- En caso de imposibilidad debidamente justificada para asistir a declarar,
se trasladará el personal de actuación, al lugar en que se encuentre el absolvente, en el
cual se efectuará la diligencia.
Confesión por exhorto o despacho
Artículo 1.286.- Si el absolvente radica fuera de la jurisdicción del Tribunal, aún cuando
tenga domicilio señalado para recibir notificaciones, se girará exhorto o despacho. En este
caso, se abrirá el sobre que contiene el pliego y, calificadas las posiciones, se sacará
copia del mismo, la que se guardará en el secreto del Tribunal, remitiéndose el original en
sobre cerrado y sellado, con el exhorto o despacho, para el desahogo de la prueba.
Si se ignora el lugar en que se encuentra el absolvente, la citación se hará en el domicilio
que tuviere señalado.
Confesión ficta
Artículo 1.287.- Se tendrá por confesa a la parte legalmente citada a absolver posiciones,
cuando:
I. No comparezca sin justa causa;
II. Se niegue a declarar;
III. No responda afirmativa o negativamente o manifieste ignorar los hechos;
IV. En el caso de las dos fracciones anteriores, procederá respecto de las preguntas que
le formule el Juez.
Formalidades para la declaración de confesión ficta
Artículo 1.288.- Si el que deba absolver posiciones no comparece, el secretario certificará
este hecho. Cuando se pida la declaración de confeso por esta causa, el Tribunal abrirá el
sobre que contenga el pliego de posiciones y las calificará antes de hacer la declaración.
En los demás casos, el Tribunal, al terminarse la diligencia, hará la declaración de tener
por confesa a la parte.
Los autos sobre confesión son apelables
Artículo 1.289.- El auto que declare confesa a una parte y el que niegue esta declaración,
son apelables sin efecto suspensivo.
Confesión de autoridades
Artículo 1.290.- Las autoridades o los titulares de las dependencias que formen parte de la
administración pública, absolverán posiciones por medio de oficio, para que, por vía de
informe, sean contestadas dentro del plazo que no excederá de ocho días. En el oficio se
apercibirá a la parte absolvente de tenerla por confesa si no contesta, o si no lo hace
categóricamente, afirmando o negando los hechos.
Plazo para pedir la declaración de confeso
Artículo 1.291.- La declaración de confeso, en el caso del artículo anterior, y, cuando no
comparezca el absolvente, se hará a instancia de parte, hasta antes de fenecer el plazo
probatorio.
Justificación de inasistencia a absolver posiciones
Artículo 1.292.- El absolvente que demuestre justa causa para no haber comparecido,
podrá solicitar dentro del plazo que quede insubsistente la declaración de confeso, sin
perjuicio de que puedan articularse de nuevo posiciones a solicitud de la parte interesada,
hasta antes de la fase de alegatos.
CAPITULO III
De los Documentos Públicos y Privados
Concepto de documento público
Artículo 1.293.- Son documentos públicos los formulados por Notarios o Corredores
Públicos, y los expedidos por servidores públicos en el ejercicio de sus atribuciones
legales.
La calidad de públicos se demuestra por los sellos, firmas u otros signos exteriores que
prevengan las leyes.
Validez de los documentos públicos de otras entidades
Artículo 1.294.- Los documentos públicos expedidos por autoridades de la Federación, de
los Estados, del Distrito Federal o de los Municipios, harán fe en el Estado sin necesidad
de legalización.
Documentos públicos extranjeros
Artículo 1.295.- Para que hagan fe en el Estado los documentos públicos procedentes del
extranjero, deberán llenar los requisitos que fije el Código Federal de Procedimientos
Civiles y Tratados Internacionales.
Traducción de documentos
Artículo 1.296.- De la traducción de los documentos que se presenten en idioma que no
sea español, se mandará dar vista a la parte contraria, para que, dentro de tres días
manifieste si está conforme. Si lo estuviere o no contestase la vista, se tendrá por
consentida la traducción; en caso contrario, el Tribunal nombrará traductor si así lo
estimara necesario.
Concepto de documento privado
Artículo 1.297.- Son documentos privados los que no reúnen los requisitos de los
públicos.
Presentación original de documentos privados
Artículo 1.298.- Se presentarán los originales de los documentos privados, y, cuando
formen parte de un libro, expediente o legajo, se exhibirán para que se compulse la parte
que señalen los interesados.
Documentos de comercios o industrias
Artículo 1.299.- Si el documento se encuentra en libros o papeles de casa de comercio o
establecimiento industrial, el que pide el documento o la constancia deberá precisarlo, y la
copia se tomará en el establecimiento, sin que los directores de los establecimientos
estén obligados a llevarlos al Juzgado.
Forma de realizar el cotejo de documentos
Artículo 1.300.- Cuando se pida el cotejo de un documento del que se niegue o se ponga
en duda su autenticidad total o parcial, se designará el documento indubitado, con que
deba hacerse, o pedirá al Tribunal que cite al interesado para que, en su presencia, ponga
la firma, letra o huella digital y demás signos que servirán para el cotejo.
Documentos indubitables
Artículo 1.301.- Se considera indubitable para el cotejo:
I. El documento que ambas partes reconozcan como suyo;
II. El documento privado cuya letra o firma haya sido reconocida en juicio por aquél a
quien se atribuya la dudosa;
III. El documento cuya letra, firma o huella digital ha sido judicialmente declarada propia
de aquél a quien se atribuya la dudosa, exceptuando el caso en que la declaración haya
sido hecha en rebeldía;
IV. El escrito impugnado, en la parte en que reconozca la letra como suya aquél a quien
perjudique;
V. Las firmas o huellas digitales puestas en actuaciones judiciales, en presencia de un
servidor judicial que tenga fe pública.
Objeción de documentos
Artículo 1.302.- Las partes podrán objetar los documentos presentados, al contestar la
demanda, al reconvenir o al contestar ésta, o dentro de los tres días siguientes a la
apertura del plazo de prueba, tratándose de los presentados hasta entonces. Los
exhibidos con posterioridad, podrán serlo en igual plazo, contados desde la notificación
del auto que los haya tenido como pruebas.
Precisión de la causa o motivo de la objeción
Artículo 1.303.- La objeción del documento debe precisar el motivo o la causa.
CAPITULO IV
De la Prueba Pericial
Contenido de la prueba pericial
Artículo 1.304.- La prueba pericial será ofrecida y admitida cuando la naturaleza de las
cuestiones materia de la misma requieran conocimientos científicos o tecnológicos o bien
experiencia práctica en el ejercicio de un servicio u oficio, con la finalidad de prestar
auxilio al juzgador.
Requisitos de los peritos
Artículo 1.305.- Los peritos deben tener título en la ciencia, arte o industria
correspondiente, si estuvieran legalmente reglamentados; en caso contrario o cuando no
hubiere en el lugar peritos titulados, podrá ser nombrada cualquier persona con
conocimientos en la materia, a juicio del Juez. En todo caso, deberán cumplir con los
requisitos que para ser perito requiere la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado.
Nombramiento de perito
Artículo 1.306.- Cada parte nombrará un perito, a no ser que se pusieren de acuerdo en el
nombramiento de uno solo.
En el litisconsorcio nombrarán un perito los que sostuvieren una misma pretensión, y otro
los que la contradigan.
Si los que deben nombrar un perito no pudieren ponerse de acuerdo, el Tribunal
designará uno de entre los que propongan los interesados.
Exhibición de cuestionario y nombramiento de perito
Artículo 1.307.- La parte que ofrezca prueba pericial exhibirá el cuestionario precisando
los puntos objeto del dictamen.
Plazo en que la contraparte nombrará perito
Artículo 1.308.- Admitida la prueba, la contraparte tendrá un plazo de tres días para que
adicione el cuestionario y designe su perito
Escrito de aceptación del cargo
Artículo 1.309.- Dentro de los cinco días siguientes del auto que tenga por nombrado
perito, cada uno de ellos presentará escrito de aceptación y protesta del cargo.
En el escrito de aceptación y protesta, el perito señalará sus datos de identificación, su
cédula profesional, hará referencia a su experiencia profesional, y manifestará que
desempeñará sus funciones con prontitud y bajo los principios de objetividad, probidad y
profesionalismo. El perito será responsable de los daños y perjuicios que cause a la parte
interesada, cuando no desempeñe su cargo en los términos del párrafo anterior, sin
perjuicio de la responsabilidad penal en que pudiera incurrir.
Deserción de la pericial
Artículo 1.310.- Habrá deserción de la prueba pericial si el perito del oferente:
I. No acepta y protesta el cargo en el término de ley;
II. No asiste al desahogo de la prueba, si para ello se señaló día y fecha;
III. No rinde su dictamen en el plazo fijado.
Preclusión del derecho a la prueba pericial
Artículo 1.311.- No habrá lugar al nombramiento de otro perito, si la contraparte del
oferente no designa perito, si el nombrado no acepta el cargo, no acude al desahogo o no
rinde su dictamen en el plazo fijado.
Desahogo de la pericial
Artículo 1.312.- El Juez señalará plazo para que los peritos rindan su dictamen, o en su
caso, cuando la naturaleza del asunto lo exija, señalará lugar, día y hora para que se lleve
a cabo la práctica de la diligencia respectiva, que siempre deberá presidir, pudiendo pedir
a los peritos las aclaraciones que estime conducentes.
Desahogo de la pericial cuando no la preside el Juez
Artículo 1.313.- Cuando el Juez señale plazo para que los peritos rindan su dictamen,
éstos practicarán sus peritajes conjunta o separadamente, con asistencia o no de las
partes.
Desahogo de la pericial cuando la preside el Juez
Artículo 1.314.- Cuando el Juez presida el desahogo de la diligencia, observará las
siguientes reglas:
I. Los peritos practicarán conjuntamente la diligencia, en la que los interesados pueden
hacerles cuantas observaciones quieran, y están obligados a considerar en su dictamen
esas observaciones;
II. Los peritos dictaminarán inmediatamente, si la naturaleza del negocio lo permite; de lo
contrario, se les señalará plazo para que lo rindan.
Emisión de dictamen pericial
Artículo 1.315.- Si los peritos concuerdan en su opinión, emitirán su dictamen en un
mismo escrito. Si no lo estuvieren, lo harán en escrito por separado.
Nombramiento de perito tercero
Artículo 1.316.- Rendidos los dictámenes, el Juez los examinará, y, si discordaren en
alguno o algunos de los puntos esenciales, nombrará únicamente como tercero a un
perito oficial del Tribunal Superior de Justicia; quien, notificado de su nombramiento,
rendirá su dictamen en el plazo que se le fije. Igual designación hará en favor del
demandado que no se haya apersonado en el juicio, actuando en rebeldía.
Medios de apremio al perito oficial
Artículo 1.317.- Si el perito oficial no rinde su dictamen en el plazo que se le señale, se le
aplicarán medios de apremio, sin perjuicio de la responsabilidad administrativa.
Auxilio a los peritos
Artículo 1.318.- El Juez adoptará las medidas necesarias para otorgar a los peritos todas
las facilidades, que permitan a éstos emitir su dictamen.
Excusa o recusación de perito
Artículo 1.319.- El perito tercero debe excusarse o puede ser recusado dentro de los dos
días siguientes de que se notifique su nombramiento a los litigantes, por las mismas
causas que pueden serlo los Jueces.
Trámite de la recusación
Artículo 1.320.- En el escrito de recusación se ofrecerán pruebas; los demás interesados
podrán hacerlo dentro de los dos días siguientes. Si se requiere se señalará una
audiencia dentro de los dos días siguientes para el desahogo de las mismas y resolución;
en caso contrario el Juez resolverá de inmediato. Cuando el perito confiese la causa, se
procederá al nombramiento de otro.
Improcedencia de recurso
Artículo 1.321.- El auto que admita o deseche la excusa o recusación del perito tercero, es
irrecurrible.
Honorarios de los peritos
Artículo 1.322.- Los honorarios de cada perito serán pagados por la parte que lo hubiere
nombrado, sin perjuicio de lo que se resuelva en definitiva sobre condenación en costas.
CAPITULO V
De la Inspección Judicial
Objeto de la inspección judicial
Artículo 1.323.- La inspección judicial puede practicarse a petición de parte o por
disposición del Juez, cuando pueda servir para aclarar o fijar hechos relativos a la litis y
que no requieran conocimientos técnicos especiales, debiendo precisarse los puntos
objeto de la prueba; sin estos requisitos no se admitirá.
Asistencia de las partes y sus observaciones
Artículo 1.324.- Las partes podrán concurrir a la inspección y hacer las observaciones que
estimen oportunas.
Planos y fotografías de lo inspeccionado
Artículo 1.325.- De la inspección judicial a criterio del Juez o a petición de parte, se
levantarán planos o se sacarán fotografías del lugar u objetos inspeccionados cuando sea
posible, y se redactará acta circunstanciada, firmando los que en ella intervienen.
CAPITULO VI
De la Prueba Testimonial
Personas obligadas a ser testigos
Artículo 1.326.- Todos los que tengan conocimiento de los hechos que las partes deben
probar, están obligados a declarar como testigos.
Número máximo de testigos
Artículo 1.327.- Una parte sólo puede presentar hasta tres testigos sobre cada hecho.
Testigo ausente del oferente
Artículo 1.328.- Cuando el oferente de la prueba se comprometa a presentar testigos, y no
lo hiciere sin causa justificada, se declarará desierta ésta respecto del testigo ausente.
Citación de testigos
Artículo 1.329.- Los testigos serán citados a declarar por el Juez, cuando la parte que
ofrezca su testimonio manifieste no poder presentarlos.
La prueba se declarará desierta si no es presentado el testigo por el oferente o si
ejecutados los medios de apremio no se logra dicha presentación.
En caso de que el señalamiento del domicilio de algún testigo resulte inexacto o se realiza
con el propósito de retardar el procedimiento, se dará vista al Ministerio Público para
efectos de iniciar la averiguación que corresponda, debiéndose declarar desierta la
prueba ofrecida.
Apremio a testigos
Artículo 1.330.- Los que citados legalmente se nieguen a comparecer sin causa
justificada, y los que, habiendo comparecido, se nieguen a declarar, serán apremiados.
Testimonial a cargo de servidores públicos
Artículo 1.331.- Los servidores públicos o quienes lo hayan sido, no están obligados a
declarar, a solicitud de las partes, respecto al asunto de que conozcan o hayan conocido
por virtud de sus funciones. Sólo declararán si el Juez lo considera conveniente.
Imposibilidad para asistir a declarar
Artículo 1.332.- En caso de imposibilidad justificada para asistir a declarar, se observarán
las mismas disposiciones que tratándose de la confesional.
Testimonio por oficio
Artículo 1.333.- Los servidores públicos con protección constitucional, generales con
mando y presidentes municipales, rendirán su declaración por oficio o personalmente si lo
desean.
Reglas para el ofrecimiento de la testimonial
Artículo 1.334.- Al ofrecer la testimonial se observarán las siguientes reglas:
I. Se señalará el nombre y domicilio de los testigos;
II. La mención de si el oferente los presenta o tendrán que ser citados por el Juez;
III. Los puntos sobre los que versará su testimonio;
IV. La relación del testimonio con los hechos controvertidos;
V. La exhibición del interrogatorio y copia del mismo.
De no cumplirse con estos requisitos, no se admitirá la prueba.
Señalamiento de fecha para desahogo
Artículo 1.335.- El Juez señalará día y hora para su recepción mandando dar copia del
interrogatorio a los demás interesados en el juicio, quienes podrán presentar repreguntas
hasta en el momento en que vaya a iniciarse la diligencia.
Materia en que deben versar las preguntas y repreguntas
Artículo 1.336.- Las preguntas y repreguntas sólo se referirán a hechos o circunstancias
que hayan podido apreciar los testigos por medio de sus sentidos.
Requisitos de las preguntas y repreguntas
Artículo 1.337.- Las preguntas y repreguntas serán claras, precisas, inquisitivas y no llevar
implícita la respuesta; conducentes a la cuestión debatida; procurándose que en una sola
no se comprenda más de un hecho.
Calificación del interrogatorio
Artículo 1.338.- Las preguntas y repreguntas serán desechadas cuando:
I. No reúnan los requisitos de los dos artículos anteriores;
II. Se refieran a hechos o circunstancias ya probadas en autos;
III. Sean insidiosas;
IV. Sean contradictorias, en cuyo caso se desecharán las dos preguntas o repreguntas
que contengan contradicción;
V. Estén formuladas en términos técnicos o se refieren a opiniones o creencias.
Testimonial por exhorto
Artículo 1.339.- Cuando el testigo radique fuera de la jurisdicción del Tribunal, se librará
exhorto o carta rogatoria al Tribunal competente para el desahogo de la prueba,
acompañándole, en sobre cerrado, los interrogatorios, previa calificación.
En este supuesto, se correrá traslado a la parte contraria con la copia del interrogatorio,
para que dentro de los dos días siguientes exhiba las repreguntas.
Toma de protesta y calificación
Artículo 1.340.- En la audiencia de desahogo a los testigos se les tomará la protesta de
conducirse con verdad, y se les advertirá de la pena por falsedad, procediéndose a la
calificación de los interrogatorios.
Examen de testigos
Artículo 1.341.- Los testigos serán examinados separada y sucesivamente, sin que unos
puedan presenciar las declaraciones de los otros; asentándose previamente sus datos
personales, si es pariente, amigo o enemigo de alguna de las partes, y si tiene interés en
el juicio.
Indivisibilidad de la testimonial
Artículo 1.342.- La prueba testimonial es indivisible, por lo que deberá desahogarse en
una misma diligencia hasta su conclusión, salvo por causas graves.
Exigencia al testigo
Artículo 1.343.- Cuando el testigo conteste contradictoria o ambiguamente o sea omiso, a
solicitud de parte o de oficio el Juez exigirá respuestas y aclaraciones.
Facultad indagatoria del Juez
Artículo 1.344.- El Juez tiene facultad para hacer a los testigos las preguntas conducentes
a la investigación de la verdad, así como para cerciorarse de la idoneidad de los mismos.
Intérprete de los testigos
Artículo 1.345.- Si el testigo no habla el idioma español o tiene impedimento para
comunicarse, rendirá su declaración por medio de intérprete, que le nombrará el Juez,
previa toma de protesta. Cuando el testigo, las partes o el Juez lo considere necesario, se
asentará su declaración además en su propio idioma, por él o por el intérprete.
Redacción de las respuestas
Artículo 1.346.- Las respuestas del testigo se escribirán en forma que al mismo tiempo se
comprenda en ella el sentido o términos de la pregunta; puede el Juez, de ser necesario,
ordenar se escriba textualmente la pregunta y a continuación la respuesta.
Razón del dicho del testigo
Artículo 1.347.- Los testigos están obligados a dar la razón de su dicho, respecto de las
respuestas que no la lleven ya en sí, y el Juez deberá exigirla.
Firma y lectura de la declaración
Artículo 1.348.- Las declaraciones de los testigos serán asentadas literalmente y firmadas
por éstos al pie de la última hoja y al margen de las demás en que se contenga, después
de leerlas por sí mismos, si quisieren hacerlo, o de que les sean leídas por el secretario;
también firmarán el interrogatorio.
Si no supieren firmar, pondrán su huella digital, y, si no quisieren hacer lo uno ni lo otro,
firmarán sólo el Juez y el secretario y éste hará constar esta circunstancia.
Incidente de tachas de testigos
Artículo 1.349.- Concluido el examen de los testigos o al día siguiente puede tacharse su
dicho por cualquier circunstancia que afecte su credibilidad.
Prueba de las tachas
Artículo 1.350.- Para la prueba de las tachas se concederá un plazo de tres días contados
a partir del auto que la tenga por formulada, y cuando sea testimonial, no se podrán
presentar más de dos testigos sobre cada circunstancia. El dicho de estos testigos ya no
puede impugnarse por medio de prueba testimonial.
Resolución sobre tacha de testigos
Artículo 1.351.- La tacha de testigos se analizará en la sentencia definitiva o en la
interlocutoria si fue incidente donde se tachó el dicho.
CAPITULO VII
De los Elementos de Convicción Producidos o
Descubiertos por la Ciencia o la Tecnología
Fotografías, grabaciones de imágenes y sonidos y otros
Artículo 1.352.- Para acreditar los hechos controvertidos, las partes pueden presentar
fotografías, registros dactiloscópicos, grabaciones de imágenes y sonidos y todos
aquellos elementos aportados por la ciencia y la tecnología.
Presentación de aparatos o elementos necesarios para la reproducción
Artículo 1.353.- La parte que presente los medios de prueba a que se refiere el artículo
anterior, deberá para su desahogo en la fecha que señale el Juez, ministrar los aparatos o
elementos necesarios para que pueda apreciarse el registro y reproducciones de los
sonidos e imágenes, sin lo cual se tendrá por desierta la prueba.
Desahogo de la prueba
Artículo 1.354.- El día del desahogo de la prueba, se incluirá en el acta lo que las partes o
el Juez considere necesario, ya sea transcribiéndolo o describiéndolo.
Notas taquigráficas como prueba
Artículo 1.355.- Los escritos y notas taquigráficas pueden presentarse como prueba,
acompañándose la traducción, con especificación del sistema taquigráfico.
CAPITULO VIII
De las Presunciones
Concepto de presunción
Artículo 1.356.- Presunción es la consecuencia que la ley o el Juez deducen de un hecho
conocido, para averiguar la verdad de otro desconocido: la primera se llama legal y la
segunda humana.
Hecho fundatorio de la presunción legal
Artículo 1.357.- El que tiene a su favor una presunción legal, sólo está obligado a probar
el hecho en que se funda la presunción
Inadmisión de pruebas contra presunción legal
Artículo 1.358.- No se admite prueba contra la presunción legal, cuando la ley lo prohíba
expresamente o el efecto de la presunción es anular un acto o negar una acción salvo el
caso en que la ley haya reservado el derecho de probar. Contra las demás presunciones
legales y contra las humanas, es admisible la prueba.
CAPITULO IX
De la Valoración de la Prueba
Sistema libre de valoración
Artículo 1.359.- El Juez goza de libertad para valorar las pruebas, con excepción de los
documentos públicos que siempre harán prueba plena. Lo hará tanto en lo individual
como en su conjunto, atendiendo las reglas de la lógica y la experiencia. Explicará
detalladamente los fundamentos de su valoración y su decisión.
CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS CIVILES.
TITULO CUARTO
PRUEBA
CAPITULO I Reglas generales
ARTICULO 79.- Para conocer la verdad, puede el juzgador valerse de cualquier persona,
sea parte o tercero, y de cualquier cosa o documento, ya sea que pertenezca a las partes
o a un tercero, sin más limitaciones que las de que las pruebas estén reconocidas por la
ley y tengan relación inmediata con los hechos controvertidos.
Los tribunales no tienen límites temporales para ordenar la aportación de las pruebas que
juzguen indispensables para formar su convicción respecto del contenido de la litis, ni
rigen para ellos las limitaciones y prohibiciones, en materia de prueba, establecidas en
relación con las partes.
ARTICULO 80.- Los tribunales podrán decretar, en todo tiempo, sea cual fuere la
naturaleza del negocio, la práctica, repetición o ampliación de cualquier diligencia
probatoria, siempre que se estime necesaria y sea conducente para el conocimiento de la
verdad sobre los puntos controvertidos. En la práctica de esas diligencias, obrarán como
lo estimen procedente, para obtener el mejor resultado de ellas, sin lesionar los derechos
de las partes, y procurando en toda su igualdad.
ARTICULO 81.- El actor debe probar los hechos constitutivos de su acción y el reo los de
sus excepciones.
ARTICULO 82.- El que niega sólo está obligado a probar: I.- Cuando la negación
envuelva la afirmación expresa de un hecho; II.- Cuando se desconozca la presunción
legal que tenga a su favor el colitigante, y III.- Cuando se desconozca la capacidad.
ARTICULO 83.- El que funda su derecho en una regla general no necesita probar que su
caso siguió la regla general y no la excepción; pero quien alega que el caso está en la
excepción de una regla general, debe probar que así es.
ARTICULO 84.- El que afirma que otro contrajo una liga jurídica, sólo debe probar el
hecho o acto que la originó, y no que la obligación subsiste.
ARTICULO 85.- Ni la prueba, en general, ni los medios de prueba establecidos por la ley,
son renunciables.
ARTICULO 86.- Sólo los hechos estarán sujetos a prueba, así como los usos o
costumbres en que se funde el derecho.
ARTICULO 86 Bis. - El tribunal aplicará el derecho extranjero tal como lo harían los jueces
o tribunales del Estado cuyo derecho resultare aplicable, sin perjuicio de que las partes
puedan alegar la existencia y contenido del derecho extranjero. Para informarse del texto,
vigencia, sentido y alcance del derecho extranjero, el tribunal podrá valerse de informes
oficiales al respecto, los que podrá solicitar al Servicio Exterior Mexicano, así como
disponer y admitir las diligencias probatorias que considere necesarias o que ofrezcan las
partes. Artículo adicionado ARTICULO 87.- El tribunal debe recibir las pruebas que le
presenten las partes, siempre que estén reconocidas por la ley. Los autos en que se
admita alguna prueba no son recurribles; los que la desechen son apelables en ambos
efectos. Cuando la recepción de una prueba pueda ofender la moral o el decoro social, las
diligencias respectivas podrán ser reservadas, según el prudente arbitrio del tribunal.
ARTICULO 88.- Los hechos notorios pueden ser invocados por el tribunal, aunque no
hayan sido alegados ni probados por las partes.
ARTICULO 89.- Cuando una de las partes se oponga a la inspección o reconocimiento
ordenados por el tribunal, para conocer sus condiciones físicas o mentales, o no conteste
las preguntas que le dirija, deben tenerse por ciertas las afirmaciones de la contraparte,
salvo prueba en contrario. Lo mismo se hará si una de las partes no exhibe, a la
inspección del tribunal, la cosa o documento que tiene en su poder o de que puede
disponer
ARTICULO 90.- Los terceros están obligados, en todo tiempo, a prestar auxilio a los
tribunales, en las averiguaciones de la verdad. Deben, sin demora, exhibir documentos y
cosas que tengan en su poder, cuando para ello fueren requeridos. Los tribunales tienen
la facultad y el deber de compeler a los terceros, por los medios de apremio más eficaces,
para que cumplan con esta obligación; pero, en caso de oposición, oirán las razones en
que la funden, y resolverán sin ulterior recurso. De la mencionada obligación están
exentos los ascendientes, descendientes, cónyuges y personas que deban guardar
secreto profesional, en los casos en que se trate de probar contra la parte con la que
estén relacionados.
ARTICULO 91.- Los daños y perjuicios que se ocasionen a tercero, por comparecer o
exhibir cosas o documentos, serán indemnizados por la parte que ofreció la prueba, o por
ambas, si el tribunal procedió de oficio; sin perjuicio de lo que se resuelva sobre
condenación en costas, en su oportunidad. La indemnización, en casos de reclamación,
se determinará por el procedimiento incidental.
ARTICULO 92.- En cualquier momento del juicio o antes de iniciarse éste, cuando se
demuestre que haya peligro de que una persona desaparezca o se ausente del lugar del
juicio, o de que una cosa desaparezca o se altere, y la declaración de la primera o la
inspección de la segunda sea indispensable para la resolución de la cuestión
controvertida, podrá el tribunal ordenar la recepción de la prueba correspondiente.
ARTICULO 93.- La ley reconoce como medios de prueba:
I.- La confesión.
II.- Los documentos públicos;
III.- Los documentos privados;
IV.- Los dictámenes periciales;
V.- El reconocimiento o inspección judicial;
VI.- Los testigos;
VII.- Las fotografías, escritos y notas taquigráficas, y, en general, todos aquellos
elementos aportados por los descubrimientos de la ciencia; y
VIII.- Las presunciones.
ARTICULO 94.- Salvo disposición contraria de la ley, lo dispuesto en este título es
aplicable a toda clase de negocios.
CAPITULO II
Confesión
ARTICULO 95.- La confesión puede ser expresa o tácita: expresa, la que se hace clara y
distintamente, ya al formular o contestar la demanda, ya absolviendo posiciones, o en
cualquier otro acto del proceso; tácita, la que se presume en los casos señalados por la
ley.
ARTICULO 96.- La confesión sólo produce efecto en lo que perjudica al que la hace; pero
si la confesión es la única prueba contra el absolvente, debe tomarse íntegramente, tanto
en lo que lo favorezca como en lo que lo perjudique.
ARTICULO 97.- Pueden articularse posiciones al mandatario, siempre que tenga poder
bastante para absolverlas, o se refieran a hechos ejecutados por él, en el ejercicio del
mandato.
ARTICULO 98.- En el caso de cesión, se considera al cesionario como apoderado del
cedente, para absolver posiciones sobre hechos de éste; pero, si los ignora, pueden
articularse las posiciones al cedente, siendo a cargo del cesionario la obligación de
presentarlo. La declaración de confeso del cedente obliga al cesionario, quedando a salvo
el derecho de este frente al cedente.
ARTICULO 99.- Las posiciones deben articularse en términos claros y precisos; no han de
ser insidiosas; deben ser afirmativas, procurándose que cada una no contenga más de un
hecho, y éste ha de ser propio del que declara.
ARTICULO 100.- Cuando la pregunta contenga dos o más hechos, el tribunal la
examinará prudentemente, determinando si debe resolverse en dos o más preguntas, o
sí, por la íntima relación que existe entre los hechos que contiene, de manera que no
pueda afirmarse o negarse uno, sin afirmar o negar el otro u otros, y teniendo en cuenta lo
ya declarado por el absolvente al contestar las anteriores del interrogatorio, debe
aprobarse como ha sido formulada.
ARTICULO 101.- Se tienen por insidiosas las preguntas que se dirigen a ofuscar la
inteligencia del que ha de responder, con el objeto de obtener una confesión contraria a la
verdad.
ARTICULO 102.- Desde que se abre el juicio a prueba, hasta antes de la audiencia final,
todo litigante está obligado a absolver posiciones personalmente, cuando así lo exige el
que las articula.
ARTICULO 103.- No se procederá a citar, para absolver posiciones, sino después de
haber sido presentado el pliego que las contenga. Si éste se presentare cerrado, deberá
guardarse así en el secreto del tribunal, asentándose la razón respectiva en la cubierta,
que firmará el secretario.
ARTICULO 104.- El que haya de absolver posiciones será citado personalmente, a más
tardar, el día anterior al señalado para la diligencia, bajo apercibimiento de que, si dejare
de comparecer sin justa causa, será tenido por confeso.
ARTICULO 105.- Si el citado a absolver posiciones comparece, el tribunal abrirá el pliego,
e, impuesto de ellas, las calificará, y aprobará sólo las que se ajusten a lo dispuesto en el
artículo 99.
106.- Si fueren varios los que hayan de absolver posiciones al tenor de un mismo
interrogatorio, las diligencias se practicarán separadamente y en un mismo día, siempre
que fuere posible, evitando que los que absuelvan primero se comuniquen con los que
hayan de absolver después.
ARTICULO 107.- En ningún caso se permitirá que la parte que ha de absolver un
interrogatorio de posiciones esté asistida por su abogado, procurador, ni otra persona; ni
se le dará traslado, ni copia de las posiciones, ni término para que se aconseje; pero, si el
absolvente no hablare el español, podrá ser asistido por un intérprete, si fuere necesario,
y, en este caso, el tribunal lo nombrará. Si la parte lo pide, se asentará también su
declaración en su propio idioma, con intervención del intérprete.
Cuando el que haya de absolver posiciones fuere indígena y no hable el español, o
hablándolo no lo sepa leer, deberá asistirle un intérprete con conocimiento de su lengua y
cultura, asentándose su declaración en español y en su propio idioma.
Cuando el absolvente tuviese alguna discapacidad visual, auditiva o de locución, el juez
de la causa deberá a petición de la parte que lo requiera, ordenar la asistencia necesaria
en materia de estenografía proyectada, en los términos de la fracción VI del artículo 2 de
la Ley General de las Personas con Discapacidad, de un traductor o intérprete.
ARTICULO 108.- Hecha, por el absolvente, la protesta de decir verdad, el tribunal
procederá al interrogatorio.
ARTICULO 109.- Las contestaciones serán categóricas, en sentido afirmativo o negativo;
pero el que las dé podrá agregar las explicaciones que considere necesarias, y, en todo
caso, dará las que el tribunal le pida.
Si la parte estimare ilegal una pregunta, podrá manifestarlo al tribunal, a fin de que vuelva
a calificarla. Sí se declara procedente, se le repetirá para que la conteste, apercibida de
tenerla por confesa, si no lo hace.
ARTICULO 110. _Terminado el interrogatorio, la parte que lo formuló puede articular oral
y directamente, en el mismo acto y previo permiso del tribunal, nuevas posiciones al
absolvente. En este caso, cuando, al acabar de hacerse una pregunta, advierta el tribunal
que no se ajusta a lo dispuesto en el artículo 99, la reprobará, y declarará que no tiene la
absolvente obligación de contestarla; pero se asentará literalmente en autos.
ARTICULO 111.- Si la parte absolvente se niega a contestar, o contestare con evasivas, o
dijere ignorar los hechos propios, el tribunal la apercibirá de tenerla por confesa, si insiste
en su actitud.
ARTICULO 112.- Absueltas las posiciones, el absolvente tiene derecho, a su vez, de
formular en el acto, al articulante, si hubiere asistido, las preguntas que desee, en la forma
que se dispone en el artículo 110.
ARTICULO 113.- El tribunal puede libremente, en el acto de la diligencia, interrogar a las
partes sobre todos los hechos y circunstancias que sean conducentes a la averiguación
de la verdad. Fe ARTICULO 114.- Las declaraciones serán asentadas literalmente, a
medida que se vayan produciendo, y serán firmadas al pie de la última hoja y al margen
de las demás en que se contengan, así como el pliego de posiciones, por los absolventes,
después de leerlas por sí mismos, si quisieren hacerlo, o de que les sean leídas por la
Secretaría, en caso contrario.
Si no supieren firmar, pondrán su huella digital, y, si no quisieren hacer lo uno ni lo otro,
firmará sólo el tribunal y hará constar esta circunstancia.
115.- Cuando el absolvente, al enterarse de su declaración, manifieste no estar conforme
con los términos en que se hayan asentado sus respuestas, el tribunal decidirá, en el
acto, lo que proceda, determinando si debe hacerse alguna rectificación en el acta. Contra
esta decisión no habrá recurso alguno.
ARTICULO 116.- Firmadas las declaraciones por los que las hubieren producido, o, en su
defecto, sólo por el tribunal, no podrán variarse, ni en la substancia ni en la redacción.
ARTICULO 117.- En caso de enfermedad debidamente comprobada del que deba
declarar, el tribunal se trasladará al domicilio de aquél o al lugar en que esté recluido,
donde se efectuará la diligencia, en presencia de la otra parte, si asistiere.
ARTICULO 118.- Cuando el juicio se siga en rebeldía, la citación para absolver posiciones
se hará publicando la determinación, por tres veces consecutivas, en el Diario Oficial; a no
ser que el emplazamiento se haya entendido personalmente con el demandado, su
representante o apoderado, pues, en tal caso, la citación se hará por rotulón. Fe de
erratas al artículo DOF 13-03-1943
ARTICULO 119.- Si el que deba absolver las posiciones estuviere ausente, aun cuando
tenga casa señalada para recibir notificaciones, se librará el correspondiente exhorto o
despacho, acompañado, en sobre cerrado y sellado, el pliego en que consten las
preguntas. En este caso, se abrirá el pliego, y, calificadas las preguntas, se sacará copia
de las que fueren aprobadas, la cual se guardará en el secreto del tribunal, debidamente
autorizada, remitiéndose el original con el exhorto o despacho, para que se haga el
examen al tenor de las posiciones que hubiere aprobado el tribunal del juicio. Si el
interesado ignorare el lugar en que se encuentre el absolvente, la citación se hará por
edictos, y, además, en el domicilio señalado.
Cuando, quien haya de absolver posiciones, haya sido ya citado para ello, cualquier
cambio de domicilio o de residencia a población distinta de la en que fue citado, no surte
efecto alguno, sino que habrá de absolver las posiciones ante el tribunal que lo citó.
ARTICULO 120.- Para los efectos del artículo anterior, el que promueva la prueba de
confesión deberá hacer su petición y presentar el pliego que contenga las posiciones, con
la anticipación debida, a efecto de que el exhorto o despacho pueda estar diligenciado, en
poder del tribunal, antes de la audiencia final del juicio.
ARTICULO 121.- El tribunal que fuere requerido para la práctica de una diligencia de
confesión, se limitará a diligenciar el exhorto o despacho, con arreglo a la ley, y a
devolverlo al tribunal de su origen; pero no podrá declarar confeso a quien deba absolver
las posiciones.
ARTICULO 122.- Cuando la diligencia de confesión fuere practicada por un tribunal
requerido por el del juicio, si, después de contestado el interrogatorio, formulare, en el
mismo acto, nuevas posiciones el articulante o quien sus derechos representen, obrará el
tribunal de la diligencia como se dispone en el artículo 110.
ARTICULO 123.- Contra la confesión expresa de hechos propios no se admitirá, a la parte
que la hubiere hecho, prueba de ninguna clase; a no ser que se trate de demostrar
hechos ignorados por ella al producir la confesión, debidamente acreditados, o de hechos
posteriores, acreditados en igual forma.
ARTICULO 124.- La parte legalmente citada a absolver posiciones será tenida por
confesa en las preguntas sobre hechos propios que se le formulen:
I.- Cuando sin justa causa no comparezca;
II.- Cuando insista en negarse a declarar;
III.- Cuando, al declarar, insista en no responder afirmativa o negativamente, o en
manifestar que ignora los hechos, y
IV.- Cuando obre en los términos previstos en las dos fracciones que anteceden,
respecto a las preguntas que le formule el tribunal, conforme al artículo 113.
ARTICULO 125.- En el primer caso del artículo anterior, el tribunal abrirá el pliego de
posiciones y las calificará antes de hacer la declaración. En los demás casos, el tribunal,
al terminarse la diligencia, hará la declaración de tener por confesa a la parte.
ARTICULO 126.- El auto que declare confesa a una parte, y el que niegue esta
declaración, son apelables.
Se tendrá por confeso al articulante, y sólo en lo que le perjudique, respecto a los hechos
propios que consten en las posiciones que formule, y contra ellos no se le admitirá prueba
de ninguna clase.
ARTICULO 127.- Las autoridades, las corporaciones oficiales y los establecimientos que
formen parte de la administración pública, absolverán posiciones por medio de oficio, en
que se insertarán las preguntas que quiera hacerles la contraparte, para que, por vía de
informe, sean contestadas dentro del término que señale el tribunal. En el oficio se
apercibirá a la parte absolvente de tenerla por confesa si no contestare dentro del término
que se le haya fijado, o si no lo hiciere categóricamente, afirmando o negando los hechos.
ARTICULO 128.- En el caso del artículo anterior y en el de la fracción I del 124, la
declaración de confeso se hará a instancia de parte, en todo tiempo, hasta antes de la
audiencia final del juicio.
En cualquier estado del juicio, en que se pruebe la justa causa, quedará insubsistente la
declaración de confeso, sin perjuicio de que puedan articularse nuevamente posiciones.
DOCTRINA
TEORIA DE LA PRUEBA
1.- Acepciones de la palabra prueba. La palabra prueba tiene tres acepciones en el
campo del Derecho: a) Alude a la demostración de la verdad de un hecho, de su
existencia o inexistencia. Es el establecimiento, por los medios legales, de la exactitud de
un hecho que sirve de fundamento a un derecho que se reclama. b) Se refiere a los
medios de prueba, o sea, los medios de convicción, considerados en si mismos. c) Se
habla de la prueba para referirse al hecho mismo de su producción, a la circunstancia de
hacerla valer ante los tribunales. En este sentido, por ejemplo, se dice que la prueba
incumbe al actor o al demandado.
2.- La prueba en el Derecho Civil y en el Derecho Procesal. La materia relativa a la prueba
cae principalmente dentro del campo del Derecho Procesal, porque por regla general, es
ante los tribunales, con motivo de un litigio, cuando los interesados intentan probar sus
pretensiones. Por ello, el Código de Procedimiento Civil consagra numerosas normas
relativas a la manera como se rinde la prueba en juicio. Pero la prueba también es una
materia propia del Derecho Civil: a) En primer lugar, hay situaciones que deben probarse
fuera de todo juicio. Así, por ejemplo, para contraer matrimonio, debe acreditarse la edad
mínima exigida por la ley. b) La prueba presenta una parte sustantiva que abarca:
• La determinación de los medios de prueba;
• Su admisibilidad;
• El valor probatorio de los diversos medios de prueba.
3.- Objeto de la prueba. Lo que debe probarse son los hechos, no el Derecho. Deben
acreditarse los hechos jurídicos en general y los actos jurídicos en particular. El Derecho,
de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 8 del Código Civil, no necesita probarse. Lo
anterior tiene dos excepciones: Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 1
a) Cuando la norma de Derecho emana de la costumbre: deberá probarse mediante
cualquier medio de prueba, en el ámbito civil; y a través de los dos medios de prueba que
establece el Código de Comercio, en el ámbito mercantil (algunos afirman, sin embargo,
que se trata de una excepción aparente, pues lo que debe probarse son los hechos que
sirven de supuesto para la existencia de la costumbre).
b) Cuando la norma de Derecho está contenida en la ley extranjera. El artículo 411
número 2 del Código de Procedimiento Civil establece que podrá oírse informe de peritos
sobre puntos de derecho relativos a una legislación extranjera. Pero no todos los hechos
deben probarse:
a) Los hechos “pacíficos” no requieren prueba: o sea, los hechos no controvertidos, los
que las partes aceptan sin contradicción. En virtud de la admisión de tales hechos por las
partes, el juez debe tenerlos por acreditados (así, por ejemplo, si el demandante invoca
un contrato de compraventa como fuente de su crédito, y el demandado reconoce dicho
contrato, pero afirma que pagó el saldo de precio).
b) Los hechos notorios tampoco necesitan ser probados. Son hechos notorios aquellos
cuya existencia es conocida por la generalidad de los individuos de cultura media, en el
tiempo y en el lugar en que se dicta la sentencia. El artículo 89 del Código de
Procedimiento Civil alude a los hechos que sean de pública notoriedad, autorizando al
juez para resolver de plano, sin necesidad de rendir prueba, el incidente respectivo. El
artículo 318 del Código de Procedimiento Civil establece que los hechos que se prueban
deben ser controvertidos, sustanciales y pertinentes.
4.- El “Onus probandi” o carga o peso de la prueba. “Onus” viene del latín, y significa la
carga que portaban las mulas. De ahí que se hable de “la carga de la prueba”. La
necesidad de probar no es jurídicamente una obligación, sino una carga. La obligación
consiste en un vínculo jurídico que implica la subordinación de un interés del obligado al
interés de otra persona, so pena de sanción si la subordinación se infringe; la carga, en
cambio, supone la subordinación de uno o más intereses del titular de ellos a otro interés
del mismo. Por lo tanto, el litigante no está obligado a probar, la ley no lo obliga a ello;
pero si no proporciona la prueba, sus pretensiones no serán acogidas por el juez. ¿A
quién incumbe rendir la prueba? Como principio general, corresponde probar al que ha
sostenido una proposición contraria al estado normal u ordinario de las cosas, o al que
pretende destruir una situación adquirida. En efecto, lo normal es que el poseedor de una
cosa sea su dueño o que una persona no sea deudor. Por ende, corresponde probar que
el poseedor no es dueño o que es deudor al demandante que a su vez afirma ser dueño o
acreedor, respectivamente. El demandado, que Teoría de la Prueba – Juan Andrés
Orrego Acuña 2 se limita a negar, en principio no tiene que presentar prueba alguna en
apoyo de su negación. Esta situación se invierte, sin embargo, cuando el demandante
prueba la exactitud de los hechos en que se funda su pretensión, debiendo el
demandado, por ejemplo, probar cómo adquirió el dominio (prescripción adquisitiva) o
cómo extinguió la deuda (pago, prescripción extintiva, etc.) Estos principios están
contenidos en el artículo 1698 del Código Civil, una de sus disposiciones fundamentales,
que establece que “Incumbe probar las obligaciones o su extinción al que alega aquéllas o
ésta” 5.- Clasificación doctrinaria de los hechos jurídicos, para los efectos probatorios.
Don Carlos Ducci distingue cuatro categorías de hechos jurídicos: a) Hechos constitutivos:
son aquellos que producen el nacimiento de un derecho o de una situación jurídica antes
inexistente (por ejemplo, un contrato, un testamento). Se subclasifican en genéricos y
específicos. Los hechos constitutivos genéricos son los comunes a toda relación jurídica o
a un cierto grupo de relaciones jurídicas. Los específicos son los particulares de una
relación jurídica determinada. Los hechos constitutivos genéricos no necesitan probarse.
Por ejemplo, la capacidad, el objeto, la causa; la ley presume su existencia y su ausencia
deberá probarla la parte contraria como un hecho impeditivo. Los hechos constitutivos
específicos deben probarse. Así, en la compraventa, será necesario probar que se acordó
por una parte dar tal cosa y por la otra pagar tal precio. b) Hechos impeditivos: son
aquellos que impiden la generación válida de una relación jurídica (por ejemplo, los vicios
del consentimiento): deben probarse por quien los invoca. c) Hechos modificativos: son
aquellos que alteran en su contenido o efectos la relación jurídica (por ejemplo, las
modalidades): deben probarse por quien los alega. d) Hechos extintivos: son aquellos que
hacen desaparecer una relación jurídica o sus efectos (por ejemplo, los modos de
extinguirse las obligaciones): deben probarse por quien los hace valer. Por otra parte, en
relación a los elementos del acto jurídico (artículo 1444 del Código Civil), podemos
concluir: que los elementos esenciales comunes no necesitan probarse, pero sí lo
requieren los elementos esenciales particulares. Los elementos de la naturaleza no
necesitan probarse, salvo que las partes los hubieren modificado. Los elementos
accidentales deben probarse siempre. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 3
6.- Excepciones a los principios sobre el peso de la prueba. Pueden alterarse mediante
las presunciones legales o por la voluntad del hombre. Las presunciones legales hacen
que hechos que deberían probarse por quien en ellos funda su derecho, no tengan
necesidad de prueba. En todo caso, debemos tener presente que sólo tratándose de las
presunciones de derecho no se admite prueba en contrario, mientras que respecto de las
presunciones simplemente legales, se permite prueba en contrario. También puede
alterarse el onus probandi por voluntad de las partes. Dicho acuerdo no podría estimarse
como contrario a una ley de orden público. Los preceptos que regulan el peso de la
prueba están establecidos en interés de las partes y son por lo tanto renunciables
(artículos 12, 1547 y 1558 del Código Civil) Cabe señalar, en todo caso, que las partes no
pueden alterar las reglas procesales sobre la forma o modo de producir las pruebas y a
los medios de prueba que pueden emplearse. En tales estipulaciones habría objeto ilícito,
ha concluido una sentencia de la Corte Suprema. 7.- Prueba de los hechos negativos. En
épocas pasadas, se sostenía que la prueba negativa no era admisible, puesto que una
negación no puede probarse. Por lo tanto, se concluía que la afirmación de un hecho
negativo implicaba invertir el peso de la prueba, debiendo probar quien tenía interés en
impugnar el hecho negativo. Posteriormente, se concluyó que los hechos negativos
pueden y deben probarse, dado que toda proposición negativa implica una proposición
positiva o afirmativa que es su antítesis. Así, por ejemplo, si una parte sostiene que tal día
no estaba en tal ciudad, puede probarlo demostrando que ese día estuvo en tal otra
ciudad. 8.- Sistemas probatorios. En las legislaciones, se conocen tres sistemas
probatorios: a) Sistema de la prueba legal: en él, el legislador determina taxativamente los
medios de prueba, su valor probatorio y la oportunidad en que la prueba debe rendirse. b)
Sistema de la prueba libre: en él, son admisibles todos los medios de prueba que aporten
las partes, y la eficacia de cada uno depende de la valoración que le de el juez, en
conciencia y racionalmente. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 4 c)
Sistema mixto: que combina los dos anteriores. En nuestro Derecho, rige el sistema de la
prueba legal. Se puede recurrir sólo a los medios de prueba que establece la ley y a cada
uno de estos medios la ley le asigna determinado valor probatorio. Sin embargo, nuestro
Derecho contempla atenuaciones importantes al principio indicado: a) La apreciación
comparativa de los medios de prueba queda entregada al criterio del tribunal, en ciertos
casos. En efecto, conforme al artículo 428 del Código de Procedimiento Civil, entre dos o
más pruebas que sean contradictorias, y a falta de ley que resuelva el conflicto, los
tribunales preferirán la que crean más conforme con la verdad. Obsérvese que esta
facultad no es absoluta, pues sólo puede ejercerla el juez, cuando no exista una
disposición legal que establezca cuál de las dos o más pruebas ha de prevalecer. b) El
juez puede apreciar el valor probatorio de algunos medios (testigos, presunciones), según
la convicción personal que le hayan producido. Dispone al efecto el inciso 2º del artículo
426 del Código de Procedimiento Civil que “Una sola presunción puede constituir plena
prueba cuando, a juicio del tribunal, tenga caracteres de gravedad y precisión suficientes
para formar su convencimiento”. Por su parte, el artículo 384 número 2 del Código de
Procedimiento Civil faculta a los jueces para dar por acreditado un hecho cuando dos o
más testigos contestes en él y en sus circunstancias esenciales y que den razón de sus
dichos lo afirmen y sus afirmaciones no hayan sido desvirtuadas por otra prueba en
contrario. c) Los artículos 159 y 207 del Código de Procedimiento Civil autorizan a los
jueces para decretar medidas para mejor resolver y para admitir pruebas en segunda
instancia. 9.- Enumeración de los medios de prueba. Nuestro Derecho admite los
siguientes medios de prueba: a) Los instrumentos públicos y privados. b) Los testigos. c)
Las presunciones. d) la confesión judicial de parte. e) la inspección personal del juez. f) El
informe de peritos. Los cinco primeros están consagrados en el artículo 1698 del Código
Civil, mientras que el último se establece en el artículo 341 del Código de Procedimiento
Civil. El artículo 1698 alude también al juramento deferido, medio de prueba que fue
derogado por la Ley número 7.760. 10.- Admisibilidad de los medios de prueba. Teoría de
la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 5 Las partes no tiene absoluta libertad para
demostrar los hechos recurriendo a cualesquiera de los medios de prueba que establece
la ley. En ciertos casos, la ley restringe la prueba, admitiendo sólo determinados medios.
Así ocurre: • Cuando la ley sólo admite los instrumentos públicos, conforme a lo dispuesto
en el artículo 1701 del Código Civil; • Cuando se excluye la prueba de testigos, conforme
al artículo 1708 del Código Civil. 11.- Valor probatorio de los medios de prueba. Se
entiende por tal la fuerza relativa que cada medio de prueba tiene, como elemento de
convicción, respecto de los demás. Así, la confesión judicial de parte y el instrumento
público producen plena prueba, es decir, bastan por sí solos para establecer la verdad de
un hecho. Los demás medios de prueba, por lo general, producen prueba semiplena,
debiendo complementarse con otros medios probatorios. 12.- Apreciación de la prueba.
Los tribunales “del fondo” (los de primera instancia y las Cortes de Apelaciones), aprecian
soberanamente la prueba, desde el momento en que fijan los hechos. Claro está que
dicha apreciación deben hacerla en conformidad a las disposiciones legales
correspondientes. La Corte Suprema, por su parte, desde el momento en que no puede
modificar los hechos ya establecidos en primera y segunda instancia, sólo puede, en lo
que a la prueba se refiere, controlar el cumplimiento de las leyes reguladoras de la
prueba. Se ha entendido que hay infracción de estas leyes cuando se admiten probanzas
que la ley no permite, o al revés, se rechazan medios probatorios que la ley autoriza; o en
fin, cuando se violan algunas de las leyes relativas al modo de pesar y valorar las pruebas
en juicio. 13.- Clasificación de los medios de prueba. a) Pruebas orales y escritas.
Pruebas orales son aquellas que consisten en declaraciones hechas ante el juez: por
ejemplo, testigos, confesión judicial. Pruebas escritas son aquellas que consisten en
instrumentos que emanan de las partes o de terceros. b) Pruebas preconstituidas y
pruebas a posteriori o simples. Pruebas preconstituidas son las que se crean de
antemano, antes que haya litigio: escritura pública, por ejemplo. Teoría de la Prueba –
Juan Andrés Orrego Acuña 6 Pruebas a posteriori o simples, son las que nacen durante el
curso del juicio: por ejemplo, prueba testifical. c) Prueba plena y prueba semiplena.
Prueba plena es la que basta por si sola para establecer la existencia de un hecho:
escritura pública, confesión judicial de parte, por ejemplo. Prueba semiplena es la que por
sí sola no basta para establecer la existencia de un hecho: por ejemplo, prueba testifical.
14.- Los instrumentos. 14.1) Concepto. Según el Diccionario de la Lengua Española, se
entiende por instrumento, “escritura, papel o documento con que se justifica o prueba
alguna cosa”. Es en general todo escrito o medio en que se consigna un hecho. La ley
utiliza diversas expresiones, como “documentos” (artículo 309 del Código Civil), “título”
(artículo 1901 del Código Civil), etc., todas las que debemos entender referidas a los
instrumentos. 14.2) Clasificación. a) Instrumentos públicos o auténticos e instrumentos
privados. Los instrumentos públicos son los autorizados con las solemnidades legales por
el competente funcionario (artículo 1699, 1º del Código Civil). Los instrumentos privados
son todos los demás, es decir, los otorgados por cualquier persona y que no son
autorizados por un funcionario público competente. b) Instrumentos de prueba y por vía
de solemnidad. El instrumento de prueba es el que se exige por la ley sólo como medio de
prueba del acto jurídico. Por ende, de faltar el instrumento, no se afecta la validez del acto
jurídico, sino la prueba del mismo (artículo 1708 del Código Civil). El instrumento por vía
de solemnidad es aquél que la ley exige en atención a la naturaleza o especie del acto o
contrato, de manera que, si falta la solemnidad, el acto adolecerá de nulidad absoluta o
incluso para algunos será inexistente (artículos 1682, 1701 y 1443). 14.3) Los
instrumentos públicos. a) Requisitos. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 7
De la definición del artículo 1699 se desprenden tres requisitos que debe reunir un
instrumento, para considerarse público o auténtico: • Debe ser autorizado por un
funcionario público, actuando en tal carácter. • Que el funcionario sea competente en
cuanto a la materia a que el instrumento se refiere y en cuanto al lugar o territorio en que
lo autoriza. • Que el instrumento se otorgue con las formalidades que señala la ley. b)
Efectos de la falta de instrumento público en los actos en que es exigido como
solemnidad: artículo 1701. En tal hipótesis, el acto jurídico adolecerá de nulidad absoluta
o para otros será incluso inexistente. Aún más, la ley establece que ni siquiera la
confesión judicial tiene valor para acreditar la existencia de un acto o contrato cuya
solemnidad es el instrumento público, si éste se omite (artículo 1713). Pero en ciertas
circunstancias, el instrumento público nulo puede convertirse en instrumento privado
(artículo 1701, 2º). Para ello: • Debe ser nulo por incompetencia del funcionario o por
vicios en la forma (no por cualquier causa de nulidad, como vemos). • Debe referirse a
actos o contratos en que la ley no requiera como solemnidad el instrumento público. •
Debe estar firmado por las partes. c) Valor probatorio de los instrumentos públicos. El
artículo 1700 del Código Civil distingue entre las partes y los terceros, por un lado, y en
cuanto al otorgamiento del instrumento, a su fecha y a la verdad de las declaraciones que
contiene, por otro lado. Analizaremos cada uno de estos aspectos. c.1) Otorgamiento del
instrumento público: dice el artículo 1700 que “El instrumento público hace plena fe en
cuanto al hecho de haberse otorgado...”, lo que debe entenderse tanto entre las partes
como respecto de terceros. Este precepto debemos complementarlo con el artículo 17,
que se refiere a la autenticidad del instrumento público, que comprende dos aspectos: • el
hecho de haber sido realmente otorgado el instrumento público por las personas que
aparecen compareciendo en él; • el hecho de haber sido realmente autorizado por la
persona que actúa de ministro de fe (un notario público, por ejemplo), y de la manera que
se expresa en el instrumento. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 8 c.2)
Fecha del instrumento público: Se desprende del artículo 1700 que el instrumento público
hace plena fe en cuanto a su fecha. c.3) Declaraciones contenidas en el instrumento
público. Distinguimos al efecto, entre las declaraciones del funcionario que autoriza el
instrumento, y las declaraciones de las partes. c.3.1) Declaraciones del funcionario:
distinguimos dos situaciones: • Producen plena fe sus declaraciones, en cuanto se
refieren a hechos suyos propios, como por ejemplo, cuando el notario declara que dio
lectura al testamento abierto; también respecto de aquellos hechos que no siendo suyos
propios, percibió por sus sentidos, como por ejemplo, la declaración del notario afirmando
que las partes firmaron en su presencia; o a hechos que no siendo suyos propios y que
tampoco percibió por sus sentidos, los ha comprobado por medios que la propia ley le
suministra, como por ejemplo, cuando comprueba la identidad de los contratantes
mediante su cédula. • No producen plena prueba las declaraciones que hace el
funcionario confiando en los dichos de otras personas o que importan meras
apreciaciones, como por ejemplo, cuando declara que el testador compareció ante él
estando en su sano juicio, hecho que obviamente no puede refutar por carecer de
conocimientos psiquiátricos, salvo que fuere evidente la enajenación mental del que
pretende testar. c.3.2) Declaraciones de las partes. c.3.2.1) Valor probatorio entre las
partes. Distinguimos entre la formulación de las declaraciones y la verdad de estas
declaraciones. En cuanto al hecho de haberse formulado las declaraciones, el instrumento
hace plena fe. En cuanto a la verdad de las declaraciones, el instrumento público hace
también plena prueba contra las partes que las hicieron. No obstante, las partes pueden
probar, mediante otra plena prueba, que las declaraciones no fueron sinceras.
Volveremos sobre este punto. c.3.2.2) Valor probatorio respecto de terceros. Las
declaraciones hacen plena fe respecto de su otorgamiento y de su fecha. En cuanto a las
declaraciones, no cabe duda que el instrumento público hace plena fe en cuanto a que
dichas declaraciones efectivamente se efectuaron. En cuanto a la verdad de las
declaraciones, pareciera desprenderse de una lectura superficial del artículo 1700 del
Código Civil, que dichas Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 9
declaraciones no hacen plena fe respecto a terceros. En efecto, dice el Código Civil que
en cuanto a la verdad de las declaraciones, “En esta parte no hacen plena fe sino contra
los otorgantes”. No hay tal sin embargo. Al igual que entre las partes, las declaraciones se
presumen verdaderas respecto a terceros, puesto que de otra manera jamás podría
probarse ante aquellos la existencia del acto o contrato de que da cuenta un instrumento
público. En todo caso, los terceros pueden impugnar la verdad de las declaraciones
mediante otra plena prueba, destruyendo la presunción de sinceridad. La conclusión
anterior, que parece ser contraria al tenor del artículo 1700, se desprende de la regla
general del onus probandi, en cuanto lo normal se presume y lo excepcional necesita
acreditarse, y lo normal es que las declaraciones sean sinceras y no falaces. El equívoco
del artículo 1700 se origina en haber confundido el precepto el efecto probatorio del
instrumento y el efecto obligatorio del acto o contrato a que el instrumento se refiere. Lo
que en realidad quiso establecer el legislador, como consecuencia del principio del efecto
relativo del contrato, es que lo expresado en el instrumento no obliga ni alcanza a los
terceros, pues para ellos se trata de “res inter allios acta”, un contrato que no los obliga a
cumplir con ninguna prestación. Pero ello no quiere decir que el acto o contrato, como tal,
no exista respecto de los terceros, y que las declaraciones en él contenidas no puedan
hacerse valer frente a ellos. Por ello, la Corte Suprema ha dicho “que es propio del
instrumento público o auténtico, como su nombre lo indica, hacer fe contra todo el mundo
y no sólo respecto de los declarantes, en cuanto a lo que en él han dicho los interesados;
y tal presunción de verdad debe subsistir mientras no se pruebe lo contrario” c.3.2.3)
Declaraciones dispositivas y enunciativas. Las declaraciones de las partes no tienen la
misma trascendencia para el Derecho. Distinguimos al efecto entre declaraciones
dispositivas y enunciativas. Son dispositivas las declaraciones que expresan el
consentimiento y especifican el objeto sobre el que éste recae. Configuran el acto jurídico
y se refieren a los elementos del mismo, tanto esenciales como de la naturaleza o
accidentales (por ejemplo, las declaraciones del comprador y del vendedor en que dicen
celebrar el contrato de compraventa sobre tal cosa, que el precio es tal suma, a pagar en
tantos meses, etc.) Son enunciativas aquellas declaraciones que no constituyen el objeto
del acto jurídico, en que las partes relatan en forma simplemente enunciativa hechos o
actos jurídicos anteriores (por ejemplo, el vendedor dice que el inmueble está gravado con
una servidumbre a favor de otro predio). Lo que hemos expuesto acerca del valor
probatorio de la verdad de las declaraciones contenidas en un instrumento público, debe
entenderse Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 10 en referencia solamente
a las declaraciones dispositivas. Sólo éstas se presumen verdaderas y hacen plena fe
entre las partes y respecto de terceros. Por el contrario, no se presume la sinceridad de
las declaraciones enunciativas, pues las partes no prestan a ellas la misma atención que
a las dispositivas, que, dijimos, constituyen el objeto del acto jurídico contenido en el
instrumento público. Por ende, las enunciativas sólo hacen plena fe en cuanto al hecho
que se formularon, pero no a su sinceridad. No obstante, tienen cierto mérito probatorio:
contra la parte que las emite, las declaraciones enunciativas tienen el mérito de una
confesión extrajudicial, que sirve de base a una presunción judicial (por tanto, no estamos
ante una plena prueba). A su vez, contra terceros, la declaración enunciativa no
constituye sino un testimonio irregular, prestado fuera de juicio y carece por tanto de
mérito probatorio, aunque podría aceptarse como antecedente de una presunción. Pero
hay ciertas declaraciones enunciativas que la ley asimila a las dispositivas, desde el
momento que tienen relación directa con éstas: artículo 1706 del Código Civil. En otras
palabras, las partes ponen tanta atención en estas declaraciones enunciativas como en
las dispositivas (por ejemplo, la declaración hecha en una compraventa, de que el precio
fue pagado anticipadamente). Por la misma razón indicada para el artículo 1700, se
concluye que estas declaraciones enunciativas directamente relacionadas con las
dispositivas, hacen plena fe entre las partes y respecto de terceros. c.4) Originales y
copias. El valor probatorio de los instrumentos públicos es el mismo, tratándose del
original como de una copia autorizada legalmente por un funcionario competente (artículo
342 del Código de Procedimiento Civil). Son competentes para dar copias, conforme al
artículo 455 del Código Orgánico de Tribunales: • Los funcionarios que autorizaron el
original; y • Otros facultados por la ley, como los archiveros judiciales. Si la copia no
cumple con estos requisitos (por ejemplo, un notario distinto al que otorgó el instrumento
original, certifica que es fiel a dicho original o a otra copia autorizada, que tuvo a la vista)
la contraparte puede objetarla por inexacta dentro de tercero día. En tal evento, deben
cotejarse los documentos. Por ello, las copias de los instrumentos públicos se acompañan
con citación. d) Instrumentos públicos otorgados en el extranjero. Tienen valor en Chile,
una vez que han sido legalizados, conforme a lo dispuesto en el artículo 345 del Código
de Procedimiento Civil. Se entenderá que lo están, cuando constan las siguientes
circunstancias: Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 11 • su carácter público;
y • la verdad de las firmas de las personas que los han autorizados. Atestiguarán ambas
circunstancias los funcionarios que, según las leyes o la práctica de cada país, deban
acreditarlas. En Chile, se comprobarán las señaladas circunstancias por alguno de los
medios siguientes: • El atestado (instrumento oficial en que una autoridad hace constar
como cierta alguna cosa) de un agente diplomático o consular chileno, acreditado en el
país del cual procede el instrumento, cuya firma se compruebe con el respectivo
certificado del Ministerio de Relaciones Exteriores (se otorga el instrumento, por ejemplo,
ante el Cónsul de Chile en Lima, y luego el interesado solicita en el Ministerio citado, en
Santiago, que se certifique la firma del cónsul, trámite que se realiza de inmediato). • El
atestado de un agente diplomático o consular de una nación amiga acreditado en el
mismo país, a falta de funcionario chileno, certificándose su firma por el Ministerio de
Relaciones exteriores del país al que pertenezca dicho agente o por el embajador de
dicho país en Chile, y además, en ambos casos, por el Ministerio de Relaciones
Exteriores de Chile, en Santiago. • El atestado del agente diplomático acreditado en Chile
por el Gobierno del país en donde se otorgó el instrumento, certificándose su firma por el
Ministerio de Relaciones Exteriores. Recordemos, en todo caso, que la forma de estos
instrumentos se determina por la ley en que fueron otorgados. Además, de acuerdo al
artículo 347 del Código de Procedimiento Civil, los instrumentos extendidos en lengua
extranjera, deben ser traducidos. e) Impugnación de los instrumentos públicos. La
impugnación de los instrumentos públicos es la refutación destinada a destruir su fe
probatoria. La impugnación puede hacerse por vía de nulidad, por falta de autenticidad y
por falsedad de las declaraciones de las partes. Las estudiaremos por separado: e.1)
Impugnación por vía de nulidad. Son plenamente aplicables al instrumento público las
disposiciones que rigen la nulidad de los actos jurídicos. La nulidad puede referirse a dos
aspectos: al funcionario autorizante o al instrumento mismo. Los analizaremos por
separado, para referirnos luego a la prueba de la nulidad. e.1.1) Nulidad por causa del
funcionario autorizante. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 12 El
funcionario puede no serlo en realidad, por ejemplo, por ser nulo su nombramiento. En tal
caso, el instrumento también es nulo, a menos que se trate de un funcionario aparente,
caso en que sus actuaciones se consideran válidas, por aplicación del principio del error
común. Nuestra jurisprudencia lo ha aceptado, por ejemplo, respecto a seudos notarios
premunidos de un título de abogado falso, pero que ante el común de la gente, parecía
ostentar tal calidad. También habrá nulidad por incompetencia del funcionario, en razón
de la materia o del lugar. Los instrumentos que dicho funcionario autorice serán nulos
absolutamente. La misma sanción tienen los instrumentos autorizados por un funcionario
que en determinado caso la ley le prohíbe actuar: por ejemplo, de conformidad al artículo
412 número 1 del Código Orgánico de Tribunales, está prohibido a los notarios autorizar
escrituras en que aparezcan estipulaciones en su favor o de su cónyuge o determinados
parientes (ascendientes, descendientes o hermanos). e.1.2) Nulidad referida al
instrumento mismo. La omisión de cualquier formalidad que debe tener el instrumento
público implica la nulidad absoluta del mismo (artículo 1682 del Código Civil). Por ejemplo:
una escritura pública en que se ha omitido la firma de los otorgantes o la autorización del
notario. Sin embargo, no hay nulidad cuando la misma ley señala otra sanción diversa
(artículo 10), o cuando expresamente establece que la omisión no produce nulidad, por
ejemplo, artículo 1026, relativo al otorgamiento del testamento (en relación al artículo
1016). e.2.3) Prueba de los hechos que motivan la nulidad. Pueden probarse por
cualquier medio de prueba, incluso el de testigos, pues las limitaciones establecidas a
este medio en los artículos 1708 a 1711 se refieren a la prueba de actos y contratos, y en
el caso que tratamos, lo que debe probarse son hechos materiales que conducen a
establecer la nulidad del instrumento. e.2. Impugnación por falta de autenticidad. La falta
de autenticidad dice relación con la falsificación del instrumento, hipótesis distinta a la
nulidad. La ley comprendió bien esta diferencia, separando el título falsificado del nulo:
artículo 704 números 1 y 3 y artículo 1876. Un instrumento público puede ser impugnado
por falso o falta de autenticidad, lo que acontecerá cuando el documento no fue otorgado
o autorizado por las personas y de la manera que se indica en el Teoría de la Prueba –
Juan Andrés Orrego Acuña 13 instrumento o por haberse alterado las declaraciones que
éstas formularon en el mismo (artículo 17 del Código Civil). En cuanto a la prueba de la
falsificación o falta de autenticidad, distinguimos según se trate de materia penal o civil.
En materia penal, la falsificación del instrumento público se prueba en conformidad a las
disposiciones del Código Procesal Penal y del Código Penal. En este último, se
contemplan los delitos de falsificación de instrumentos públicos y privados. En materia
civil, la falta de autenticidad puede probarse por cualquier medio idóneo y especialmente
por el cotejo de letras (artículos 350 a 355 del Código de Procedimiento Civil). Pero en el
caso de una escritura pública (y no cualquier instrumento público por tanto), la ley ha
establecido una limitación cuando se trata de impugnar su autenticidad por medio de
testigos, disponiendo al efecto el artículo 429 del Código de Procedimiento Civil: • Para
invalidar con prueba testimonial una escritura pública, se requiere la concurrencia de
cinco testigos; • Dichos testigos deben reunir las condiciones expresadas en la regla 2ª
del artículo 384 del Código de Procedimiento Civil, esto es, contestes en el hecho y en
sus circunstancias esenciales, sin tacha, legalmente examinados y que den razón de sus
dichos. • Los testigos deben acreditar que la parte que se dice haber asistido
personalmente al otorgamiento de la escritura, o el escribano, o alguno de los testigos
instrumentales (hoy no se requieren en las escrituras públicas), ha fallecido con
anterioridad o ha permanecido fuera del lugar en el día del otorgamiento y en los setenta
días subsiguientes (el artículo 429 debió decir “sesenta días”, pues tal es el plazo para
suscribir la escritura pública, contado desde su fecha de anotación en el repertorio del
notario, según lo expresa el artículo 426 del Código Orgánico de Tribunales). • La prueba
será apreciada por el juez conforme a las reglas de la sana crítica. Advierte la parte final
del artículo 429 del Código de Procedimiento Civil que las disposiciones del precepto
referidas a la prueba de testigo, sólo se aplicarán cuando se trate de impugnar la
autenticidad de la escritura, pero no las declaraciones consignadas en una escritura
auténtica. e.3) Impugnación por falsedad de las declaraciones de las partes. No estamos
en realidad ante una impugnación del instrumento público, porque este es válido y
auténtico. Se pretende demostrar que el contenido de las declaraciones no corresponde a
la voluntad real de los otorgantes, sea por error, dolo o simulación. Al respecto, debemos
distinguir nuevamente entre los distintos tipos de declaraciones: Teoría de la Prueba –
Juan Andrés Orrego Acuña 14 e.3.1) Impugnación de las declaraciones meramente
enunciativas. Como estas declaraciones sólo representan una confesión extrajudicial y
sirven exclusivamente de base para una presunción judicial, el propio declarante puede
impugnarlas, demostrando que los hechos a que se refieren son falsos. Las demás
personas no están obligadas a impugnarlas, pues las declaraciones enunciativas no
hacen fe contra ellas. Por ello, si el declarante pretende hacerlas valer contra otras
personas, a él le corresponde acreditar su veracidad. e.3.2) Impugnación de las
declaraciones dispositivas. Las declaraciones dispositivas de las partes se presumen
verdaderas por aplicación de los principios del onus probandi. Pero los terceros pueden
destruir esta presunción de sinceridad por cualquier medio, siempre que constituya plena
prueba, y no rigen para ellos las limitaciones de la prueba testimonial, porque se
encuentran en el caso de haber estado en la imposibilidad de obtener una prueba escrita
sobre la simulación (artículo 1711, inciso final, del Código Civil). Cabe destacar que los
terceros de buena fe, que ignoran la simulación, pueden hacer valer contra las partes la
voluntad declarada, la simulada. Las partes no pueden escudarse en el acto oculto o
disimulado que expresa la voluntad real: el artículo 1707 niega valor a las contraescrituras
contra terceros. A su vez, ¿pueden las partes impugnar las declaraciones que ellas
mismas hicieron en el instrumento público? ¿puede por ejemplo el comodatario, que
declaró en escritura pública haber recibido en préstamo una cosa, probar después,
cuando se le exige la restitución, que en verdad no la ha recibido? Algunos autores y
ciertas sentencias responden negativamente, fundándose en el tenor del inciso 1º del
artículo 1700 del Código Civil: el instrumento público hace plena fe contra los declarantes
en cuanto a la verdad de las declaraciones que en él hayan hecho. Para ello, han
relacionado también el artículo 1700 con el artículo 1876 inciso 2º, que impide a los
contratantes alegar, respecto a terceros, que la declaración de haberse pagado el precio
de la compraventa, no se ajusta a la verdad. Otros autores, Somarriva entre ellos, piensan
lo contrario, porque si bien el instrumento público produce plena prueba, nada impide que
se rinda otra plena prueba en contrario, confesión de parte, por ejemplo, correspondiendo
al juez, en definitiva, apreciar soberanamente la prueba rendida. Y conforma lo anterior,
agrega Somarriva, el propio inciso 2º del artículo 1876, puesto que se trata de una regla
excepcional y no del principio general: en efecto, si el legislador dijo que en el caso del
artículo 1876 las partes no podían probar contra la declaración hecha en la escritura de
haberse pagado el precio, es porque por regla general las Teoría de la Prueba – Juan
Andrés Orrego Acuña 15 partes sí pueden probar en contra de lo declarado en un
instrumento público. Además, si el artículo 1876 fuese la regla general, no tiene sentido
haberlo incluido expresamente en el contrato de compraventa. En todo caso, por testigos
no podría probarse en contra de lo declarado en el instrumento público, conforme a lo
dispuesto en el artículo 1709, inciso 2º, salvo los casos de excepción del artículo 1711,
ambos del Código Civil. e.3.3) Impugnación de las declaraciones enunciativas
directamente relacionadas con las dispositivas. Se siguen las mismas reglas recién
expuestas, para las declaraciones dispositivas. f) Las escrituras públicas. f.1) Concepto.
El instrumento público otorgado ante escribano e incorporado en un protocolo o registro
público, se llama escritura pública: artículo 1699 del Código Civil1. A su vez, el artículo
403 del Código Orgánico de Tribunales la define como el instrumento público o auténtico
otorgado con las solemnidades que fija el citado Código, por el competente notario, e
incorporado en su protocolo o registro público. El instrumento público es por tanto el
género y la escritura pública una especie de instrumento público. f.2) Requisitos. f.2.1)
Debe ser otorgada por un notario. Los notarios son ministros de fe pública. El artículo 399
del Código Orgánico de Tribunales los define como aquellos “ministros de fe pública
encargados de autorizar y guardar en su archivo los instrumentos que ante ellos se
otorgaren, de dar a las partes interesadas los testimonios que pidieren, y de practicar las
demás diligencias que la ley les encomiende” El artículo 401 del Código Orgánico de
Tribunales señala sus funciones, y en primer lugar, extender los instrumentos públicos de
1 Según refiere Francisco Antonio Encina, la primera escritura firmada en Chile, se otorgó
ante el escribano Luis de Cartagena, el 12 de agosto de 1540, mientras la expedición de
conquista avanzaba al centro de Chile. Por ella, Pero Sancho de la Hoz y Pedro de
Valdivia disolvieron la compañía que habían formado en el Cuzco para conquistar el
territorio que después integraría nuestra nación. A decir verdad, tal escritura debe haber
adolecido del vicio de la fuerza, pues Sancho de la Hoz debió firmarla bajo de amenaza
de perder su vida, después que se desbarató su intento de asesinar a Valdivia. Teoría de
la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 16 acuerdo a las instrucciones que de palabra o
por escrito, le dieren las partes otorgantes. Excepcionalmente, otros funcionarios públicos
pueden autorizar determinadas escrituras públicas, como los Oficiales del Registro Civil
en las comunas que no sean asiento de un notario. f.2.2) Que el notario sea competente.
El notario debe ser competente en cuanto a la materia y en cuanto al territorio. f.2.3) Que
en su otorgamiento se cumplan determinadas formalidades. Dichas solemnidades están
establecidas en los artículos 404 a 413 del Código Orgánico de Tribunales: • las escrituras
deben escribirse en idioma castellano (aunque pueden emplearse también palabras de
otro idioma que sean generalmente usadas o como término de una determinada ciencia o
arte); • las escrituras deben escribirse con estilo claro y preciso; • en ellas no pueden
emplearse abreviaturas, cifras ni otros signos que los caracteres de uso corriente; • no
pueden contener espacios en blanco. • debe dejarse constancia de la identidad de los
otorgantes con su cédula, salvo los recién llegados al país que pueden exhibir su
pasaporte; • la escritura debe empezar expresando el lugar y fecha de su otorgamiento, el
nombre del notario que la autoriza y el de los comparecientes, con expresión de su
nacionalidad, estado civil, profesión y domicilio (todo ello, precedido de la frase “Ante mí”,
característica de la escritura pública). f.2.4) Que se encuentre incorporada en el protocolo
o registro público del notario. El protocolo, según el diccionario de la Lengua Española, es
el libro en que el escribano pone y guarda por su orden los registros de las escrituras y
otros instrumentos que han pasado ante él, para que en todo tiempo se hallen. Los
protocolos deben empastarse cada dos meses, y después de un año, se envían al Archivo
Judicial (las escrituras muy antiguas, se guardan en el Archivo Nacional). Las escrituras
van incorporándose en el protocolo del notario según su número de repertorio. No deben
confundirse las escrituras públicas con los documentos protocolizados, pues no sólo las
primeras pueden incorporarse al protocolo. Protocolización es el hecho de agregar un
documento al final del Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 17 registro de un
notario, a pedido de la parte interesada. Tal solicitud cabe respecto de cualquier
instrumento, público o privado. El documento protocolizado no es entonces una escritura
pública, pues no se extiende en el registro o protocolo del notario, sino que se agrega al
final del mismo. 14.4. Los instrumentos privados. a) Concepto. En su acepción amplia,
instrumentos privados son los otorgados por los particulares sin la intervención de un
funcionario público en su calidad de tal. Ningún sello de garantía llevan en sí. Los autores
exigen que el instrumento privado esté firmado por los otorgantes, porque la firma es el
signo que demuestra que se aprueba y hace propio lo escrito. Sin la firma, se sostiene, el
documento no pasa de ser un borrador o un proyecto. Esta parece ser también la idea
general de nuestra legislación, según se desprende de los artículos 1701, 2º; 1702 y 1703
del Código Civil. Sin embargo, hay ciertos instrumentos en que no se exige que estén
firmados, sino sólo que se acredite la existencia de un escrito. En este sentido, el artículo
1704, aludiendo a los “asientos, registros y papeles domésticos”, expresa que “hacen fe
contra el que los ha escrito o firmado”; por su parte, el artículo 1023, 2º, dispone, en
relación al testamento cerrado, que “deberá estar escrito o a lo menos firmado por el
testador”, lo que ha llevado a sostener por algunos que podría faltar la firma. b) Valor
probatorio de los instrumentos privados. En principio, el instrumento privado carece de
valor probatorio con respecto a todos. Sin embargo, conforme al artículo 1702 del Código
Civil, adquiere valor probatorio: • cuando ha sido reconocido; y • cuando se ha mandado
tener por reconocido. Cabe señalar que del tenor del artículo 1702, pareciera que el
instrumento privado carece respecto de terceros de todo mérito probatorio, pero no hay
tal: establecida su autenticidad, su valor probatorio es el mismo entre las partes que con
respecto a terceros, por las mismas razones apuntadas para el artículo 1700 en lo que se
refiere a los instrumentos públicos (regla general del onus probandi). Otros autores, sin
embargo (Ducci), sostienen que el instrumento privado no tendrá jamás valor probatorio
respecto de terceros, excepto en lo que respecta a la fecha, en los casos del artículo
1703. c) Reconocimiento del instrumento privado. El reconocimiento puede ser expreso o
tácito. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 18 c.1) Reconocimiento expreso:
puede ser de dos clases, judicial o extrajudicial. • Reconocimiento expreso judicial: puede
ser a su vez voluntario o involuntario. + Voluntario: artículo 346 número 1 del Código de
Procedimiento Civil (“Cuando así lo ha declarado en juicio la persona a cuyo nombre
aparece otorgado el instrumento o la parte contra quien se hace valer”); + Involuntario:
artículo 346 número 4 del Código de Procedimiento Civil (“Cuando se declare la
autenticidad del instrumento por resolución judicial”). • Reconocimiento expreso
extrajudicial: artículo 346 número 2 del Código de Procedimiento Civil (“Cuando igual
declaración se ha hecho en un instrumento público o en otro juicio diverso”). c.2)
Reconocimiento tácito: artículo 346 número 3 del Código de Procedimiento Civil (“Cuando,
puestos en conocimiento de la parte contraria, no se alega su falsedad o falta de
integridad dentro de los seis días siguientes a su presentación, debiendo el tribunal, para
este efecto, apercibir a aquella parte con el reconocimiento tácito del instrumento si nada
expone dentro de dicho plazo”). d) Efectos del reconocimiento del instrumento privado.
Una vez reconocido o mandado tener por reconocido el instrumento privado, tiene el valor
de escritura pública para las partes (Ducci) o erga omnes (Claro Solar, Vodanovic), y hace
plena fe: d.1) En cuanto al hecho de haberse otorgado; d.2) En cuanto a su fecha: ésta
será, entre las partes, la del otorgamiento del instrumento, no la fecha de su
reconocimiento; d.3) En cuanto a la verdad de las declaraciones que en él se consignan.
Sin embargo, respecto de terceros, la fecha de un instrumento privado no se cuenta
(artículo 1703) sino: • desde el fallecimiento de alguno de los que han firmado; • desde el
día en que ha sido copiado en un registro público; • desde que conste haberse presentado
en juicio; • desde que se haya tomado razón de él; • desde el momento en que ha sido
inventariado por funcionario competente, en el carácter de tal; • desde el momento de su
protocolización (artículo 419 del Código Orgánico de Tribunales). Se justifica esta
restricción, que protege a los terceros, por el peligro de antedatar o postdatar el
instrumento, con el objeto de defraudar o Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego
Acuña 19 perjudicar a los terceros. En cualquiera de las situaciones descritas, ya no será
posible alterar la fecha del instrumento. e) Especies de instrumentos privados otorgados
por una sola parte. Los artículos 1704 y 1705 se refieren a este tipo de instrumentos
privados, denominándolos asientos, registros y papeles domésticos y las notas escritas o
firmadas por el acreedor. Se trata de escritos, firmados o no, que una persona redacta
con el objeto de dejar constancia de un hecho jurídico que ha realizado o de cualquier
hecho doméstico. Interviene en estos documentos una sola persona que lo firma o
escribe. e.1) Asientos, registros y papeles domésticos. Adquieren valor probatorio, una
vez reconocidos o mandados tener por reconocidos. Del artículo 1704 se despenden las
siguientes reglas: • no hacen prueba en favor del que los escribió o firmó, sino por el
contrario, hacen fe en su contra; • esta prueba en contra sólo se produce con respecto a
aquello que aparezca con toda claridad; • el mérito probatorio es indivisible: el que quiera
aprovecharse de este tipo de documentos, no puede rechazarlos en la parte que le fuere
desfavorable. e.2) Notas escritas o firmadas por el acreedor Pueden haberse hecho en
instrumento que siempre ha estado en poder del acreedor o en el duplicado que tiene el
deudor. En ambos casos, las notas, para tener valor, deben estar escritas o firmadas por
el acreedor (artículo 1705). Caben aquí las mismas reglas indicadas para los asientos: • la
nota debe haber sido hecha por el acreedor o firmada por éste, “a continuación, al margen
o al dorso de una escritura” que siempre ha estado en su poder, o del duplicado de la
escritura que está en poder del deudor; la prueba opera contra el acreedor; • su mérito
probatorio es indivisible: si el deudor pretende aprovecharse de aquello que lo favorezca
en la nota, deberá aceptar también lo que le perjudique (por ejemplo, el acreedor puede
haber anotado al margen del instrumento, que el deudor le hizo un abono de $
1.000.000.-, pero dejando constancia que aún se le adeudan $ 2.000.000.-) 14.5. Las
contraescrituras. a) Concepto. La palabra “contraescritura” tiene dos acepciones: Teoría
de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 20 a.1) En un sentido amplio, significa todo
instrumento, público o privado, otorgado por las partes para alterar, modificar o derogar en
todo o parte lo expresado por ellas mismas en otro instrumento, o sea, todo escrito
redactado contra otro escrito, todo acto que modifica a otro celebrado entre las mismas
partes. a.2) En un sentido restringido, contraescritura es todo escrito por el que las partes
reconocen con fines probatorios la simulación total o parcial de un acto o una simulación
subjetiva, es decir, una interposición de personas. b) Sentido en que está tomada la
palabra “contraescritura” en nuestro Código Civil. Trata el Código Civil de las
contraescrituras en el artículo 1707. Las opiniones están divididas en la doctrina, acerca
del sentido en que está tomada la palabra por la ley. Algunos afirman que el término debe
tomarse en su sentido restringido. En consecuencia, si no hay simulación, si una escritura
simplemente modifica o altera lo que sinceramente se estipuló en otra (por ejemplo, las
partes aclaran que el precio de la compraventa asciende a $ 15.600.000.-, y no a $
15.060.000.-, como se indicó en la primera escritura), no cabe hablar de contraescritura,
sino que de dos actos independientes, que se destruyen uno a otro en todo o parte. Y
esas escrituras valen entre las partes y con respecto a terceros conformes a las reglas
generales; no les son aplicables las restricciones del artículo 1707, que sólo rigen a las
contraescrituras en sentido restringido, a las que prueban la simulación (Claro Solar,
Santa Cruz, Diez). Arturo Alessandri Rodríguez piensa que la legislación chilena
considera la palabra “contraescritura” en su acepción amplia, pues el artículo 1707 no ha
restringido su alcance y habla de toda escritura privada y contraescritura pública
destinada a alterar lo pactado en otra. Luego, quedan incluidas en el concepto de
contraescrituras toda escritura o instrumento en que las partes modifiquen o alteren en
todo o parte, en sus elementos esenciales o accidentales, los contratos celebrados, sea
para dejarlos totalmente sin efecto, sea simplemente para introducir modificaciones
sustanciales o de detalle. La jurisprudencia tampoco ha sido uniforme. La Corte de Talca
ha adherido a la opinión de Alessandri. En cambio, la Corte Suprema ha dicho que es
condición esencial para que un escrito constituya contraescritura el que tenga por objeto
hacer constar la simulación total o parcial de un acto anterior. c) Clases de
contraescrituras. Se desprende del artículo 1707 que las contraescrituras pueden ser
instrumentos públicos o privados. Una escritura pública puede ser Teoría de la Prueba –
Juan Andrés Orrego Acuña 21 modificada por otra del mismo género o por un instrumento
privado (aunque en este último caso, distintas son las consecuencias frente a terceros). A
su vez, la escritura privada puede alterarse por otra privada o por una escritura pública. d)
Valor probatorio de las contraescrituras, consideradas como instrumentos. No presenta
nada especial. Tienen el valor probatorio que resulta de su calidad de instrumento público
o privado. Si son instrumentos públicos, hacen fe como tales; si son privados, tienen valor
después de su reconocimiento conforme a la ley. e) Efectos de las contraescrituras.
Distinguimos según se trate de sus efectos entre las partes y respecto de terceros. e.1)
Efectos de las contraescrituras entre las partes. Producen todos sus efectos entre las
partes, conforme al principio general del artículo 1545 del Código Civil, que consagra la
ley del contrato. El valor probatorio de la escritura y de la contraescritura , es el mismo,
entre las partes, pero prevalece la contraescritura, atendido lo dispuesto en el artículo 428
del Código de Procedimiento Civil: entre dos o más pruebas que sean contradictorias, y a
falta de ley que resuelva el conflicto, los tribunales preferirán la que crean más conforme
con la verdad. Se entiende que está “más conforme con la verdad” la contraescritura,
dado que, si las partes alteran con ella la primera escritura, es por considerar que ésta no
guarda congruencia con la realidad. Nuestra jurisprudencia ha recalcado que la regla de
no poder alterar por escrituras privadas lo pactado por escritura pública sólo rige en favor
de los terceros. Nada impide a que puedan surtir efecto contra los mismos contratantes,
siempre y cuando la alteración no sea de tal naturaleza, que deba exigir escritura pública
de acuerdo a la ley. e.2) Efectos de las contraescrituras respecto de terceros. Las
contraescrituras privadas y las públicas de las cuales no se ha tomado la razón de que
habla la ley, no producen efectos contra terceros: artículo 1707. La doctrina consigna que
en esta disposición, el concepto terceros no alude a los terceros absolutos, puesto que
respecto a ellos la disposición es innecesaria, dado que se encuentran protegidos por el
principio del efecto relativo de los contratos. Para dichos terceros, la propia escritura
Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 22 ostensible les es inoponible (en el
sentido que de ella no emana ninguna obligación que ellos deban cumplir). Por el
contrario, se concluye que la norma alude a los terceros relativos, vale decir, todos
aquellos que aun cuando no han participado en el otorgamiento de la contraescritura e
ignoran dicho otorgamiento, tienen interés en invocar las estipulaciones del acto
ostensible (por ejemplo, aquél tercero que contrata con el mandatario, cuyo mandato
había sido previamente revocado). Para que las contraescrituras produzcan efectos
respecto de terceros, deben cumplirse dos requisitos copulativos: • Tomar razón de su
contenido al margen de la escritura matriz cuyas estipulaciones se alteran con la escritura:
si se trata de una escritura pública, debe pedirse al notario respectivo o al Archivero
Judicial, según corresponda, que practique la nota marginal; • Tomar razón del contenido
de la contraescritura al margen del traslado (o sea, de la copia), en cuya virtud ha actuado
el tercero (hoy, este requisito se cumple automáticamente, cada vez que el notario o el
Archivero Judicial, según corresponda, otorguen copia autorizada de la matriz, con la
debida nota marginal). Consignemos finalmente, en esta materia, que los terceros pueden
aprovecharse de las contraescrituras. En efecto, considerando que el artículo 1707
establece que las contraescrituras no producen efectos contra terceros, a contrario sensu,
pueden tener efecto en favor de los terceros, vale decir, pueden invocar las estipulaciones
de la contraescritura que los beneficien. 15.- Los testigos. 15.1. Concepto. Son testigos,
aquellos que sin ser partes en el proceso, declaran sobre hechos de que tienen
conocimiento. Son terceros ajenos al acto o hecho jurídico debatido, que pueden afirmar
la existencia de un hecho jurídico, porque estuvieron presentes en el acto de su
realización –testigos presenciales-, o porque tuvieron conocimiento del mismo –testigos
de oídas. 15.2. Actos que no pueden probarse por testigos. La prueba de testigos no se
admite respecto de los actos que deben constar por escrito (artículos 1708 y 1709), ni en
cuanto el testimonio adicione o altere lo expresado en un acto o contrato (artículo 1709).
Estudiaremos ambos casos por separado. 15.2.1 Actos que deben consignarse por
escrito. Deben constar por escrito: Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 23 a)
Las obligaciones que emanan de actos y contratos solemnes, cuya solemnidad consista
precisamente en el otorgamiento de un instrumento público o privado. Así, por ejemplo,
artículos 1554, respecto del contrato de promesa, y 1801, inciso 2º, respecto de la
compraventa. Cabe consignar que la falta de estos instrumentos no sólo impide que se
pueda probar el acto o contrato respectivo por testigos, sino que por cualquier otro medio
de prueba, y aún más, produce la nulidad absoluta o la inexistencia del acto jurídico,
según concluyen otros (artículos 1682 y 1701). b) Los actos o contratos que contienen la
entrega o promesa de una cosa que valga más de dos unidades tributarias (artículo
1709). Estos actos o contratos pueden probarse por cualquier otro medio. Cabe notar que
la ley habla de “actos o contratos”, es decir, se refiere a obligaciones que emanan de un
acto jurídico y no de otro hecho jurídico que no tenga dicho carácter. Por tanto, tratándose
de delitos y cuasidelitos –hechos jurídicos pero no actos jurídicos-, cabe la prueba de
testigos, aunque se reclame una suma superior a dos unidades tributarias (aunque nada
dice la ley, se ha entendido que se refiere a unidades tributarias mensuales). El hecho
mismo de la entrega también puede probarse por testigos, pues la ley se refiere a los
actos o contratos que contienen la entrega, pero no a la entrega misma. En cuanto al tipo
de obligación a que se refiere el artículo 1709 –de dar, hacer o no hacer-, hay
controversia en la doctrina. Según Alessandri, el artículo se refiere a toda clase de
obligaciones, pues su texto habla de la entrega o promesa de una cosa, y no de la
entrega o promesa de entrega de una cosa. Otros –como Carlos Ducci-, creen que el
artículo se refiere únicamente a las obligaciones de dar. El valor de la cosa o del hecho
prometido debe determinarse en relación al momento en que se otorga o celebra el acto o
contrato. No se incluyen en la suma del valor de las cosas o de los hechos prometidos, los
frutos, intereses (en realidad, los intereses son frutos también, civiles: artículo 647), u
otros accesorios de la especie o cantidad debida (artículo 1709, inciso final). La ley, con el
objeto de impedir que se burlara la limitación probatoria, reguló dos situaciones: • Al que
demanda una cosa o hecho de un valor superior al indicado, no se le admitirá rendir
prueba de testigos, aunque limite a ese valor la demanda (artículo 1710, inciso 1º). •
Tampoco es admisible la prueba de testigos en las demandas de menos de dos unidades
tributarias mensuales, cuando se declara que lo que se demanda es parte o resto de un
crédito que debió ser consignado por escrito y no lo fue (artículo 1710, inciso 2º). Teoría
de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 24 Cabe consignar que la limitación relativa a
la prueba de testigos consagrada en el artículo 1709 del Código Civil, no se recoge en el
ámbito mercantil. En efecto, el artículo 128 del Código de Comercio dispone que “La
prueba de testigos es admisible en negocios mercantiles, cualquiera que sea la cantidad
que importe la obligación que se trate de probar, salvo los casos en que la ley exija
escritura pública”. 15.2.2 Adición o alteración de lo expresado en un acto o contrato.
Establece el artículo 1709, inciso 2º, que “No será admisible la prueba de testigos en
cuanto adicione o altere de modo alguno lo que se exprese en el acto o contrato”. Así, por
ejemplo, si en un contrato de mutuo pactado con una tasa de interés del 5%, el mutuario
pretende probar después que la tasa pactada era inferior, no podrá hacerlo mediante
testigos. 15.3 Excepciones a los principios que rechazan la prueba de testigos. Están
establecidas en el artículo 1711, precepto que contempla los siguientes casos, en los que
será posible recurrir a la prueba testifical, no obstante tratarse de un acto jurídico que
contiene una obligación superior a las dos unidades tributarias mensuales: a) Cuando hay
un principio de prueba por escrito. Debe tratarse de “un acto escrito del demandado o de
su representante, que haga verosímil el hecho litigioso”. Tres son entonces los requisitos,
en este primer caso: • existencia de un documento, público o privado, y en este último
caso, firmado o no, y reconocido o mandado tener por reconocido; • el documento debe
emanar de aquél contra el cual se invoca; y • que el escrito haga verosímil el hecho
litigioso, y lo hace, cuando entre él y la obligación que se trata de probar hay manifiesta
ilación y coherencia. b) Cuando haya sido imposible obtener una prueba escrita. La
imposibilidad puede ser física o moral. Hay imposibilidad física, cuando las circunstancias
materiales no permiten otorgar un instrumento. Por ejemplo, en el depósito necesario
(artículos 2236 y 2237). Hay imposibilidad moral, cuando razones de afecto, delicadeza,
etiqueta o costumbre, no hacen procedente exigir la extensión de un documento (por
ejemplo, el hijo menor, respecto de su padre). c) Cuando la ley expresamente la admite.
Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 25 Por ejemplo, el contrato de
comodato puede probarse por testigos, cualquiera que sea el valor de la cosa prestada
(artículo 2175); lo mismo ocurre en el depósito necesario (artículo 2237). 15.4 Valor
probatorio de la prueba de testigos. Se regula la materia en los artículos 383 y 384 del
Código de Procedimiento Civil, que distinguen entre testigos de oídas y testigos
presenciales: a) Testigos de oídas: son aquellos “que relatan hechos que no han percibido
por sus propios sentidos y que sólo conocen por el dicho de otras personas”. Su
testimonio sólo podrá estimarse como base de una presunción judicial. En todo caso, el
tribunal considerará especialmente el testimonio de oídas, “cuando el testigo se refiere a
lo que oyó decir a alguna de las partes, en cuanto de este modo se explica o esclarece el
hecho de que se trata” (artículo 383). b) Testigos presenciales: establece el artículo 384
que se apreciará por el juez la fuerza probatoria de las declaraciones de los testigos,
conforme a las siguientes reglas: • Lo que declara un testigo imparcial y verídico,
constituye una presunción judicial. El mérito probatorio de la presunción debe apreciarse
conforme al artículo 426 del Código de Procedimiento Civil, al que aludiremos más
adelante. • Lo que declaran dos o más testigos, podrá constituir plena prueba, siempre
que se reúnan los siguientes requisitos: 1º Que los testigos estén contestes (de acuerdo)
en el hecho y en sus circunstancias esenciales; 2º Que los testigos no hayan sido
tachados; 3º Que los testigos hayan sido legalmente examinados; 4º Que los testigos “den
razón de sus dichos”, o sea, fundamenten sus declaraciones. 16.- Las presunciones. 16.1.
Concepto. La presunción es el resultado de una operación lógica, mediante la cual,
partiendo de un hecho conocido, se llega a aceptar como existente otro desconocido o
incierto. 16.2 Clasificación. Se desprende de los artículos 47 y 1712, que las presunciones
pueden ser de dos clases: legales o judiciales. Las legales –aquellas Teoría de la Prueba
– Juan Andrés Orrego Acuña 26 establecidas por la ley-, a su vez se subclasifican en
legales propiamente tales y de derecho; las judiciales son aquellas que establece el juez.
16.3 Presunciones judiciales. a) Requisitos. Se desprende del artículo 1712, que las
presunciones judiciales deben reunir tres requisitos: • deben ser graves: que el hecho
desconocido surja casi como una consecuencia necesaria u obligada del hecho conocido
en que se apoya la presunción; • precisas: la presunción no debe ser vaga ni capaz de
aplicarse a muchas circunstancias; • concordantes: las presunciones no deben destruirse
unas a otras, no debe existir contradicción entre ellas. Del tenor del artículo 1712,
pareciera desprenderse que las presunciones deben ser dos más, pues el artículo
siempre discurre acerca de “las presunciones”. Sin embargo, el artículo 426 del Código de
Procedimiento Civil establece que una sola presunción puede constituir plena prueba,
cuando a juicio del tribunal, tenga caracteres de gravedad y precisión suficientes, para
formar su convencimiento. b) Admisibilidad. Por su naturaleza, este medio probatorio
carece de restricciones. Sólo es inadmisible para probar los actos y contratos solemnes,
los que se prueban por su respectiva solemnidad (artículos 1682 y 1701). c) Valor
probatorio. Constituyen plena prueba. Como se desprende del artículo 426 del Código de
Procedimiento Civil, los jueces del fondo son soberanos para establecer las presunciones,
pero en sus sentencias deben puntualizar o precisar la operación lógica que los llevó al
respectivo convencimiento. 16.4 Presunciones legales. Se clasifican en propiamente tales
o de derecho, según admitan o no prueba en contrario. Las presunciones legales, de
cualquier tipo, son de derecho estricto, y por ende su interpretación ha de ser restrictiva.
Como ejemplos de presunciones legales propiamente tales, cabe mencionar los artículos
184 (presunción de paternidad); 700, inciso 2º (presunción de que el poseedor es también
dueño); 702, último inciso (referido a los bienes muebles, establece que “La posesión de
una cosa a Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 27 ciencia y paciencia del
que se obligó a entregarla, hará presumir la tradición”; así, por ejemplo, si se había
celebrado entre dos personas un contrato de compraventa, y el comprador tiene en la
actualidad la cosa objeto del contrato en su poder, la ley presume que el vendedor se la
entregó y que dicha entrega materializó la tradición; como lo anticipamos, la norma está
referida a los bienes muebles, pues agrega enseguida “a menos que ésta haya debido
efectuarse por la inscripción del título”); 707, acerca de la presunción general de buena fe;
1654 (presunción de remisión o condonación); 1570 (en los pagos periódicos, la carta de
pago de tres períodos determinados y consecutivos hará presumir los pagos de los
anteriores períodos); 1595, inciso 2° (si el acreedor otorga carta de pago del capital sin
mencionar los intereses, se presumen éstos pagados). Como ejemplos de presunciones
de derecho, cabe mencionar los artículos 76, inciso 2º (relativa a la época de la
concepción); 706 (mala fe del poseedor que invoca un error de derecho); 1491 (mala fe
del tercero que posee un inmueble, cuando la condición resolutoria constaba en el título
de su antecesor en la posesión); 2510, regla 3ª (se presume de mala fe quien detenta una
cosa por un título de mera tenencia, y alega haber adquirido el dominio por prescripción).
17.- La confesión de parte. 17.1 Concepto. El Código Civil italiano la define como “La
declaración que hace una parte de la verdad de los hechos que le son desfavorables y
son favorables a la otra parte”. Es el reconocimiento que uno de los litigantes hace de la
verdad de un hecho que produce consecuencias jurídicas en su contra. 17.2
Características. a) Es una declaración de voluntad, unilateral (no hay de por medio
“consentimiento”, no es necesario que la parte a quien favorece la acepte o invoque en su
favor, para que el tribunal la considere). b) Produce consecuencias jurídicas en contra del
confesante: quien confiesa, no lo hace para mejora su propia situación, sino para
beneficiar al otro litigante. c) Es indivisible: establece el artículo 401 del Código de
Procedimiento Civil que por regla general, la confesión no puede dividirse en perjuicio del
confesante. Esto significa que la contraparte no puede aprovecharse de aquello que le
favorezca (por ejemplo, el confesante reconoce que se le hizo un abono a su crédito, por
$ 1.000.000.-) y desechar aquello que le perjudique (por ejemplo, que aún resta un saldo
impago de $ 2.000.000.-) Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 28 Con todo,
el mismo artículo establece dos hipótesis que permiten dividir el mérito de la confesión: •
cuando la confesión comprenda hechos diversos enteramente desligados entre sí; y •
cuando, comprendiendo varios hechos ligados entre sí o que se modifiquen los unos a los
otros, la contraparte prueba la falsedad de las circunstancias que, según el confesante,
modifican o alteran el hecho confesado (el confesante reconoció el abono, y la contraparte
prueba que el supuesto saldo también se extinguió). d) Es irrevocable: salvo si la
confesión fue el resultado de un error de hecho (artículo 1713 del Código Civil y 402 del
Código de Procedimiento Civil). 17.3 Clasificación. La confesión puede ser judicial o
extrajudicial. a) Confesión extrajudicial. Puede ser expresa o tácita. Será expresa, aquella
confesión hecha en términos explícitos, formales. Puede ser verbal o escrita. Es tácita,
aquella confesión que se desprende de los dichos o actitudes del confesante. El artículo
398 del Código de Procedimiento Civil regula la materia, y dispone las siguientes reglas: •
La confesión extrajudicial es sólo base de presunción judicial; • La confesión extrajudicial
no se tomaré en cuenta, si es puramente verbal, sino en los casos en que sería admisible
la prueba de testigos; • Si la confesión extrajudicial se prestó a presencia de la parte que
la invoca (o sea, de aquella parte a quien favorece) o ante juez incompetente, pero que
ejerza jurisdicción, se estimara siempre como presunción grave; • Si la confesión
extrajudicial se prestó en otro juicio diverso, también se estimara siempre como
presunción grave; • Si la confesión extrajudicial se prestó en otro juicio diverso, pero
seguido entre las mismas partes que actualmente litigan, podrá dársele el mérito de
prueba completa, habiendo motivos poderosos para estimarlo así. b) Confesión judicial.
Es aquella que se presta en juicio. Teoría de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 29
b.1) Clases. • Atendiendo a su forma, puede ser espontánea o provocada. La espontánea
puede ser verbal o escrita. La provocada puede ser expresa o tácita. La confesión
provocada se denomina también absolución de posiciones (son las preguntas que se
formulan para ser contestadas bajo juramento por la contraparte. Si la persona citada a
absolver las posiciones, no compareciere a dos citaciones, se le tendrá por confeso de
aquellas preguntas redactadas en términos asertivos, es decir, afirmativos, como por
ejemplo “Para que diga el absolvente como es efectivo que recibió del demandante, en
mutuo, $ 1.000.000.-, el 20 de septiembre de 2002). • Atendiendo a su naturaleza, puede
ser pura y simple; calificada y compleja. + Confesión pura y simple: aquella en la que el
confesante reconoce lisa y llanamente el hecho, en toda su integridad y en la misma
forma que lo invoca la contraparte (“sí, efectivamente debo $ 1.000.000.- al demandante”);
+ Confesión calificada: el confesante reconoce el hecho invocado por la parte contraria,
pero agregando otros hechos coetáneos con el hecho objeto de la confesión (“recibí $
1.000.000.-, pero no a título de mutuo, sino de donación”); + Confesión compleja: el
confesante reconoce lo alegado por la contraparte, pero agrega que por otro hecho
posterior, los efectos del hecho confesado se extinguieron (“recibí $ 1.000.000.- en mutuo,
pero los pagué”). b.2) Valor probatorio de la confesión judicial. Cualquiera que sea la
forma de la confesión, produce plena prueba respecto del confesante, tanto en los hechos
personales de éste, como en los que no lo son (el artículo 1713 del Código Civil sólo se
refiere a los hechos personales, pero el artículo 399 del Código de Procedimiento Civil
agrega también los hechos no personales). Contra los hechos personales claramente
confesados por los litigantes, -previene el artículo 402 del Código de Procedimiento Civil-
no se recibirá prueba alguna, a menos que el confesante alegue, para revocar su
confesión, que ha padecido error de hecho y ofrezca justificar esta circunstancia. Lo
mismo se admite, cuando se trata de hechos que sean personales del confesante. b.3)
Casos en que no es admisible la confesión judicial. • Tratándose de los contratos
solemnes (artículo 1701); • En los juicios de divorcio o de nulidad de matrimonio; Teoría
de la Prueba – Juan Andrés Orrego Acuña 30 • En los casos expresamente exceptuados
por la ley: por ejemplo, artículo 157 del Código Civil; artículo 1739 inciso 2º, en relación el
artículo 2485 del Código Civil. 18.- La inspección personal del tribunal. 18.1 Normas que
la regulan. El artículo 1714 del Código Civil dispone que sobre la inspección personal del
juez, se estará al Código de Enjuiciamiento. O sea, al Código de Procedimiento Civil, que
se ocupa de este medio probatorio en los artículos 403 al 408. 18.2 Concepto. Consiste
en la visita que el juez de la causa realiza a la cosa que se litiga o al lugar donde
ocurrieron u ocurren los hechos, a fin de cerciorarse personalmente del estado de las
cosas o de la efectividad de los hechos que se alegan. Ello tiene lugar en los casos en
que la ley lo ordena, como sucede con las querellas posesorias, y además en los casos
en que el tribunal lo decreta, si lo estima necesario. 18.3 Valor probatorio. Conforme al
artículo 408 del Código de Procedimiento Civil, la inspección personal constituye prueba
plena en cuanto a las circunstancias o hechos materiales que el tribunal establezca en el
acta como resultado de su propia observación. 19.- Informe de peritos. 19.1 Normas que
la regulan. El Código Civil no alude a este medio de prueba, lo que se explica, porque en
la época en que entró en vigencia, los juicios en los cuales se requería tener
conocimientos técnicos, eran resueltos por peritos, razón por la cual se denominaban
“Juicios Prácticos”, sustrayéndose al conocimiento de los tribunales ordinarios. Esta
situación se modificó en 1875, al entregarse el conocimiento de todos lo asuntos judiciales
a los tribunales ordinarios de justicia. 19.2 Concepto de perito. Teoría de la Prueba – Juan
Andrés Orrego Acuña 31 Es una persona con conocimientos técnicos especiales, acerca
de los hechos que se discuten, designado por el juez o las partes para que informe al
tribunal sobre tales hechos. Su informe se llama peritaje. 19.3 Procedencia. El informe de
peritos es obligatorio en ciertos casos y facultativo en otros: • Es obligatorio: en los casos
en que la ley ordena informes de peritos. En tal sentido, el artículo 409 del Código de
Procedimiento Civil establece que “Se oirá informe de peritos en todos aquellos casos en
que la ley así lo disponga, ya sea que se valga de estas expresiones o de otras que
indiquen la necesidad de consultar opiniones periciales”. • Es facultativo: en los casos a
que se refiere al artículo 411 del Código de Procedimiento Civil, vale decir: 1º Sobre
puntos de hecho para cuya apreciación se necesiten conocimientos especiales de alguna
ciencia o arte; y 2º Sobre puntos de derecho referentes a alguna legislación extranjera.
19.4 Valor probatorio. Dispone el artículo 425 del Código de Procedimiento Civil que “Los
tribunales apreciarán la fuerza probatoria del dictamen de peritos en conformidad a las
reglas de la sana crítica”. Se entiende por reglas de la sana crítica, aquellas que
conducen al conocimiento de la verdad por los medios que aconseja la recta razón. Es el
criterio racional puesto en ejercicio. Ello implica que los tribunales no están obligados a
aceptar los informes de peritos.
CONCLUSION
Hemos podido concluir este trabajo diferenciando su clasificación, constituido por varios
conceptos que son:
-Por su objeto
-Por su forma
-Por su estructura o naturaleza
-Por su función
-Por su finalidad
-Por su resultado
-Según su grado o categoría
-Por los sujetos proponentes de la prueba
-Por su oportunidad o en el momento en que se produce
-Por su contradicción
-Por su lecitud o ilicitud
-Por su utilidad
-Según las relaciones con otras pruebas
•Con tal objetivo, podemos afirmar que la prueba constituye el procedimiento de probar o
acreditar los hechos afirmados. En tanto, el medio de prueba es el instrumento a través
del cual se busca lograr la convicción sobre el acaecimiento de un hecho particular
•Donde como obvia y necesaria consecuencia de lo antes dicho, debemos de indicar, en
un primer término, que el objeto de la prueba viene constituido por los hechos afirmados
por las partes, teniendo que quedar ya sobrentendido desde ahora, que cuando nos
referimos en este trabajo a hechos, hablamos en estricto de afirmaciones sobre hechos, y
esto por la sencilla razón que en realidad objeto de la prueba judicial no son directamente
los hechos acaecidos en el pasado, dado que no se puede probar la verdad o falsedad de
los hechos, los cuales pueden ser solamente constatados al momento de verificarse
estos, y consecuentemente “pueden ser” o “no ser” y no “ser verdaderos” o “ser falsos”. Y
en tal sentido, queda claro que el objeto de la prueba son sólo afirmaciones, esto es, la
“narración” que de los hechos acaecidos en el pasado hacen las partes frente al juez.