Discurso:
Queridos hermanos y hermanas de las rondas campesinas, vecinos de Sihuas, autoridades
presentes:
Hoy nos reunimos aquí con un propósito que nos une: exigir justicia. Un propósito que,
lamentablemente, nace del dolor, de la impotencia y de la pérdida. El 2 de noviembre, mi padre,
Jesús López Azaña, fue cobardemente asesinado. Desde ese día, mi familia y yo vivimos una
pesadilla de dolor, de preguntas sin respuestas y de espera sin fin.
Pero no estamos aquí solo por el dolor de una familia. Hoy nos acompaña la fuerza de nuestras
rondas campesinas, guardianes de nuestra justicia ancestral y defensores de nuestra seguridad.
Somos hombres y mujeres del campo, somos personas que conocemos el valor del trabajo, de la
vida y de la comunidad. Y hoy, como una sola voz, exigimos que se haga justicia para mi padre
y para todas las víctimas de la impunidad.
Hasta el día de hoy, no hemos visto avances claros, no hemos escuchado respuestas ni hemos
tenido a los responsables ante la ley. ¿Cómo es posible que un crimen tan atroz quede sin
esclarecer? ¿Cómo es posible que nuestra confianza en las autoridades se vea traicionada por la
inacción? Pero pongo mi fe intacta ante Dios que pronto salga a la luz y se esclarezca el
asesinato de mi padre.
Pido a las autoridades de la provincia de Sihuas que no nos ignoren. Que sientan el peso de
este reclamo, no solo por mi padre, sino por cada uno de los que hoy estamos aquí, presentes,
porque el silencio frente a la injusticia solo fortalece a los delincuentes, a los matones y a las
personas de mal vivir. ¡No podemos permitir que la inseguridad siga reinando en nuestra tierra!
A las rondas campesinas, les agradezco de todo corazón su respaldo. Su lucha no es solo por la
seguridad de nuestras familias, es una lucha por la dignidad, por el respeto a nuestras vidas y a
nuestros derechos. Hoy estamos aquí como una sola fuerza, para decirles a las autoridades que
no descansaremos hasta que se haga justicia, hasta que los asesinos de mi padre sean llevados
ante la justicia.
Hermanos y hermanas, esta movilización es solo el principio. Sigamos organizados, sigamos
unidos, porque solo juntos lograremos que nos escuchen, solo juntos lograremos la seguridad de
nuestros pueblos. No dejemos que el miedo o la indiferencia nos dividan. Hoy alzamos nuestra
voz con dignidad, y sé que nuestra causa es justa. Exigimos respuestas, exigimos acción y no
aceptaremos menos que justicia.
Que quede claro: la memoria de Jesús López Azaña no será olvidada, y su muerte no quedará
impune. Agradezco profundamente a todos los que nos apoyan en este difícil momento.
Agradezco a las rondas campesinas, porque su ejemplo nos da fuerza. Agradezco a cada uno de
ustedes, porque juntos podemos cambiar esta historia de dolor en una historia de justicia.
Por mi padre, por nuestras familias, por la verdad. ¡Justicia para Jesús López Azaña!
Pronunciamiento
Queridos hermanos y hermanas de las rondas campesinas, vecinos de Sihuas,
autoridades en general:
Hoy me presento ante ustedes con el corazón cargado de dolor y una profunda tristeza
que ha invadido mi vida y la de mi familia desde el pasado 2 de noviembre. Ese día, mi
padre, Jesús Severo López Azaña, fue brutalmente asesinado, y desde entonces
nuestras vidas no han vuelto a ser las mismas. Mi padre era un hombre trabajador,
honesto, y dedicado a su familia. La violencia que acabó con su vida no solo nos
arrebató a un ser querido, sino que dejó un vacío irreparable en nuestra comunidad.
Pero lo que más duele, más allá de la pérdida, es la falta de justicia. A día de hoy, los
autores de este crimen siguen impunes, libres de enfrentar las consecuencias de sus
actos. Es por ello que hoy alzo mi voz, no solo en nombre de mi familia, sino en nombre
de todas las personas que han sido víctimas de la injusticia, la indiferencia y la falta de
acción.
Pido a las autoridades y a la población de la provincia de Sihuas que se pongan en
nuestro lugar, que sientan el mismo dolor y angustia que sentimos al ver cómo los días
pasan sin respuestas, sin avances en la investigación, sin responsables. La justicia no
puede ser ciega ni sorda a nuestro clamor. Mi padre no merece ser una cifra más, un
nombre perdido en el olvido. Mi familia no merece vivir en incertidumbre, esperando
que algún día alguien responda por este cruel acto.
Hoy me dirijo a ustedes, autoridades de Sihuas, con el más profundo respeto, pero
también con la firme convicción de que es su deber moral y legal esclarecer este
crimen. Exigimos que se investigue con celeridad y transparencia, que no haya
descanso hasta que los responsables sean llevados ante la justicia.
A todos ustedes, hermanos y hermanas fonderos de nuestra provincia de Sihuas,
vecinos y amigos, les pido que nos acompañen en este reclamo. No podemos permitir
que la impunidad reine en nuestra tierra. No podemos permitir que la muerte de mi
padre quede en el olvido. Hagamos un llamado colectivo a la justicia, un llamado
que resuene en cada rincón de esta provincia, porque la justicia es un derecho de
todos.
Agradezco de corazón a quienes nos han acompañado en este doloroso proceso. Su
apoyo nos da fuerzas para seguir luchando, y sé que juntos podemos hacer la
diferencia.
Por mi padre, por mi familia, por la verdad y por la justicia.
¡Justicia para Jesús S. López Azaña!
Sus hijos de Jesús S. López Azaña
Pronunciamiento
Queridos hermanos y hermanas de las rondas campesinas, vecinos de Sihuas,
autoridades en general:
Hoy nos presentamos ante ustedes con el corazón cargado de dolor y una profunda
tristeza que ha invadido mi vida y la de mi familia desde el pasado 2 de noviembre. Ese
día, mi padre, Jesús Severo López Azaña, fue brutalmente asesinado, y desde
entonces nuestras vidas no han vuelto a ser las mismas. Mi padre era un hombre
trabajador, honesto, y dedicado a su familia. La violencia que acabó con su vida no solo
nos arrebató a un ser querido, sino que dejó un vacío irreparable en nuestra
comunidad.
Pero lo que más duele, más allá de la pérdida, es la falta de justicia. A día de hoy, los
autores de este crimen siguen impunes, libres de enfrentar las consecuencias de sus
actos. Es por ello que hoy alzo mi voz, no solo en nombre de mi familia, sino en nombre
de todas las personas que han sido víctimas de la injusticia, la indiferencia y la falta de
acción.
Pido a las autoridades y a la población de la provincia de Sihuas que se pongan en
nuestro lugar, que sientan el mismo dolor y angustia que sentimos al ver cómo los días
pasan sin respuestas, sin avances en la investigación, sin responsables. La justicia no
puede ser ciega ni sorda a nuestro clamor. Mi padre no merece ser una cifra más, un
nombre perdido en el olvido. Mi familia no merece vivir en incertidumbre, esperando
que algún día alguien responda por este cruel acto.
Hoy me dirijo a ustedes, autoridades de Sihuas, con el más profundo respeto, pero
también con la firme convicción de que es su deber moral y legal esclarecer este
crimen. Exigimos que se investigue con celeridad y transparencia, que no haya
descanso hasta que los responsables sean llevados ante la justicia.
A todos ustedes, hermanos y hermanas fonderos de nuestra provincia de Sihuas,
vecinos y amigos, les pido que nos acompañen en este reclamo. No podemos permitir
que la impunidad reine en nuestra tierra. No podemos permitir que la muerte de mi
padre quede en el olvido. Hagamos un llamado colectivo a la justicia, un llamado
que resuene en cada rincón de esta provincia, porque la justicia es un derecho de
todos.
Agradezco de corazón a quienes nos han acompañado en este doloroso proceso. Su
apoyo nos da fuerzas para seguir luchando, y sé que juntos podemos hacer la
diferencia.
Por mi padre, por mi familia, por la verdad y por la justicia.
¡Justicia para Jesús S. López Azaña!
Sus hijos de Jesús S. López Azaña.
Pronunciamiento de la familia López Liñán
Queridos hermanos y hermanas de las rondas campesinas, vecinos de Sihuas,
autoridades en general:
Hoy nos presentamos ante ustedes con un dolor profundo, una tristeza que ha invadido
nuestras vidas desde el pasado 2 de noviembre, el día en que mi padre, Jesús
Severo López Azaña, fue brutalmente asesinado. Desde ese trágico momento,
nuestras vidas han cambiado para siempre. Mi padre era un hombre trabajador,
honesto y profundamente dedicado a su familia. Su ausencia ha dejado un vacío
irreparable, no solo en nuestras vidas, sino también en nuestra comunidad.
Lo que más nos duele, más allá de su pérdida, es la ausencia de justicia. Hasta el día
de hoy, los responsables de este acto atroz continúan en libertad, sin responder por
sus crímenes. Es por esto que hoy levantamos la voz, no solo en nombre de nuestra
familia, sino en nombre de todas las víctimas de la injusticia, de la indiferencia y de la
impunidad.
Hacemos un llamado urgente a las autoridades y a la población de la provincia de
Sihuas para que se pongan en nuestro lugar, para que sientan el dolor y la angustia
que nos embarga cada día que pasa sin respuestas, sin avances, sin justicia. La
justicia no puede ser ciega ni sorda ante el sufrimiento de las familias. Mi padre no
puede convertirse en una cifra más, su nombre no puede perderse en el olvido. Mi
familia no merece vivir con esta incertidumbre, esperando que algún día alguien rinda
cuentas por este crimen.
Hoy nos dirigimos a ustedes, autoridades de Sihuas, con respeto, pero también con
firmeza. Es su deber moral y legal esclarecer este crimen. Exigimos una
investigación rápida y transparente, y que no haya descanso hasta que los
responsables sean llevados ante la justicia.
A ustedes, hermanos y hermanas de las rondas campesinas, vecinos y amigos,
les pedimos que se unan a nosotros en este reclamo. No podemos permitir que la
impunidad prevalezca en nuestra tierra. No podemos permitir que la muerte de mi
padre quede impune ni en el olvido. Hagamos un llamado colectivo, que resuene en
cada rincón de nuestra provincia, porque la justicia es un derecho de todos.
Agradecemos de corazón a todos los que nos han acompañado en este doloroso
proceso. Su apoyo nos da fuerzas para continuar luchando, y estamos seguros de que,
juntos, podemos marcar la diferencia.
Por mi padre, por mi familia, por la verdad y por la justicia.
¡Justicia para Jesús Severo López Azaña!
Sus hijos,
La familia López Liñán.